Desmemoria histórica (I)

En el campo de concentración nazi de Sachsenhausen en los alrededores de Berlín, que visité hace poco, hay desde 2009 una placa en memoria de Francisco Largo Caballero, ministro Socialista y presidente del gobierno de la II República. Se estima que casi doscientos exiliados republicanos españoles, de los 8.000 internados en campos nazis, pasaron por el de Sachsenhausen.

Largo Caballero llegó al campo, un enorme complejo con la inscripción Arbeit Macht Frei (El trabajo os hace libres) en la entrada, en 1943 con 74 años, después de ser detenido en la Francia de Vichy por la Gestapo. Estaba cojo, y, además, tenía problemas de corazón. Por esa circunstancia, que Largo Caballero sobreviviera al campo tuvo algo de prodigio. Decenas de miles de otros presos murieron en el cautiverio. Liberado por soldados soviéticos y polacos al final de la guerra, Largo Caballero murió en Paris en 1946 y en 1978 sus restos fueron trasladados a Madrid.

No muy lejos de Sachsenhausen, en la parte oriental de Berlín (hasta 1989, cuando cayó el muro) está el sede de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) y el “escudo y la espada” del SED, el partido oficial. Unos 91.000 empleados a tiempo completo y 189.000 colaboradores se encargaban de vigilar a la población (16,4 millones en 1989) en todo el terreno del RDA.

Las exposiciones tanto en Sachsenhausen como en el cuartel de la Stasi explican con mucho detalle e imparcialidad la brutalidad del fascismo y el comunismo. Una de los más escalofriantes formas de asesinar a los presos en el campo era la de medirlos. El preso se ponía recto contra una pared, con la cabeza por debajo de un trozo de madera que marcaba su altura. Detrás de la pared estaba un verdugo que metía el cañón de su pistola por un agujero y de un solo tiro en la cabeza asesinaba a cada persona llamada para ser medida. Se puede ver el equipo usado para medir en uno de los muchos del campo. En otro lugar está la horca (un espectáculo público) y en otro el sitio donde los presos eran fusilados. Muy cerca están los hornos para quemar los cuerpos.

La Stasi asesinó a pocas personas, al menos con la misma sangre fría que los Nazis. Su papel primordial era espiar a la gente. Entre los objetos sofisticados que hay en el museo dedicado a esta siniestra organización hay una cámara escondida en una regadera, para espiar a los visitantes a los cementerios (un lugar para reuniones clandestinas), y una cámara con la lente cubierta por un botón de una gabardina.

Dos de los jefes de la Stasi, Wilhelm Zaisser y Erich Mielke, ambos también ministros para la seguridad estatal, lucharon en la Guerra Civil Española. Zaisser llegó a ser el comandante de todas las fuerzas internacionales a favor de la Republica, mientras que Mielke trabajó para el Servicio de Información Militar (SIM), dominado por los comunistas, junto con agentes soviéticos de la NKVD.

Mientras Alemania, 66 años después de la Segunda Guerra Mundial, sigue recordando públicamente su pasado más inmediato (yo fui uno de muchos visitantes al campo y al museo de la Stasi), España, 36 años después de General Franco, aún no ha decidido cómo recordar su dictadura y cuál fue su origen. Uno de los problemas, como me dijo mi amigo, el distinguido historiador Gabriel Jackson, un muy lúcido nonagenario, es que “entre el 20% y el 40% de la población actual, en particular campesinos conservadores, la elite empresarial y la jerarquía de la Iglesia Católica, piensan que Franco era un buen tipo”. Y lo era en comparación con Hitler y Stalin.

Es un cliché que todas las guerras son crueles, pero una guerra civil es la más cruel porque enfrenta a familias y vecinos y el “enemigo” de los dos bandos no es un enemigo común como en las guerras “normales”. Alemania sufrió de los dos totalitarismos, y España también pero en muchísimo menor grado, aunque el régimen franquista del 1939-75 era más autoritario que totalitario, y el comunismo entre 1936 y 1939 no llegó a los extremos de la Stasi, aunque esto no quiere decir que no hubiera actos deplorables, como, por ejemplo, el asesinato y tortura de Andrés Nin, entre muchos otros “Trotskistas”.

Un buen lugar para conmemorar los dos bandos en la guerra y explicar la guerra civil y el régimen franquista hubiera sido la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras empezaron en 1940 y fueron llevadas a cabo por unos 1.000 presos políticos sometidos a trabajos forzados (como en la construcción del Valle de los Caídos). Muchos opositores políticos fueron encarcelados en Carabanchel, pero en vez de crear un Centro para la Paz y la Memoria, como se reclamaba, la cárcel fue derribada para construir pisos, un hospital, y servicios sociales. No se puede enterrar el pasado. Menos aún recalificarlo.

Hay otra oportunidad, si así lo decide la comisión de expertos que se ha constituido para reinventar la Valle de los Caídos. Este fastuoso monumento podría convertirse, por fin, en un lugar de memoria reconciliada. Para serlo hace falta sacar los restos de Franco, diga lo que diga su familia, y de José Antonio Primo de Rivera, y que los textos explicativos no sean escritos por Luis Suárez de la Real Academia de Historia quien describió al dictador como un líder “inteligente y moderado” y un hombre “valeroso y católico” en el reciente y desacreditado Diccionario Biográfico Español.
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-i-88746.html

El círculo vicioso de repetir un curso escolar

Uno de cada tres alumnos en España repite al menos una vez un curso en la educación primaria o secundaria en comparación con un promedio de uno de cada diez en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas.

Además, según un reciente estudio de la OCDE, basado en los resultados de las últimas pruebas de PISA (una evaluación internacional del rendimiento de alumnos de 15 años cercanos al final de la educación obligatoria en áreas temáticas clave como lectura, matemáticas y ciencias) repetir un año no ayuda a los alumnos fracasados. “Los países donde los alumnos repiten cursos tienden a tener peores resultados y los antecedentes sociales tienen más impacto sobre los resultados,” dice la OCDE.

Los resultados de España en las pruebas de PISA están por debajo del promedio de los países de la OCDE. Son los varones los que se quedan atrás en el rendimiento.

En Japón, Corea y Noruega, entre los mejores países en las pruebas de PISA, ningún alumno repite, ya sea por costumbre o porque no está permitido, mientras que en Brasil, Túnez y Macao-China (países que no son miembros de la OCDE pero incluidos en el estudio), más del 40% de los alumnos repite.

Por si sirve de consuelo para el Gobierno español, Francia tiene una tasa de repetidores (36,9%) aún mayor que la de España (35,3%). Los estudiantes españoles de educación obligatoria son los que más repiten curso en los 27 países de la Unión Europea después de los alumnos franceses y luxemburgueses.

Cada verano se presenta un dolor de cabeza para decenas de miles de padres españoles esperando las notas de sus hijos para ver si tienen que repetir un curso. Más vale, sin embargo, repetir un curso que abandonar la educación. El abandono escolar temprano es otro lastre del sistema educativo en España, aunque la tasa está mejorando porque con tantos parados los alumnos y alumnas no tienen más remedio que seguir estudiando. En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años había dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional, tres puntos menos que en 2009 pero aún el doble del promedio de la UE.

En mi país, el Reino Unido, donde el 2,2% de los alumnos repite curso, el sistema está enfocado en asegurar que los alumnos no repitan, mientras que en España repetir un curso escolar constituye una cultura especialmente arraigada.

El estudio de la OCDE rebate la creencia en los beneficios positivos de repetir curso que son ampliamente compartidos por la mayoría del profesorado y padres y explican por qué esta práctica se utiliza todavía. Es dar más de lo mismo al alumno y cargarle con las consecuencias que realmente son del colegio. En palabras de Andreas Schleicher, director del informe PISA, “un país con los niveles socioeconómicos de España no puede permitirse el lujo de tener un rendimiento educativo pobre.”

No es una coincidencia que España tenga altas tasas de abandono escolar temprano y de repetición de curso: es de suponer que muchos de los alumnos que repiten están frustrados y desmotivados y cuando alcanzan los 16 años abandonan su educación. Y su presencia junto a alumnos que hacen el mismo curso por primera vez tiende a tener un efecto negativo, estimulando un círculo vicioso.

Mientras tanto, Esperanza Aguirre sigue adelante con su proyecto de reunir en un mismo instituto a un centenar de alumnos con expedientes brillantes. No veo nada mal las escuelas elitistas públicas si no va en detrimento de la calidad de la educación para la mayoría de alumnos.

¿Cuándo se creará empleo?

A un año de la reforma laboral, no sorprende que ésta haya tenido un impacto mínimamente positivo, por no decir nulo. La tasa de paro sigue por encima del 20%, el doble de la Unión Europea, 4,9 millones de desempleados o cuatro de cada 10 personas menores de 24 años.

Hasta la reforma, impuesta por el Gobierno por falta de acuerdo entre los sindicatos y la patronal, existía una figura de contratación desde 2001, denominada contrato de fomento de empleo, que permitía una indemnización de 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente y se aplicaba sólo a jóvenes de entre 16 y 30 años, mayores de 45 años, mujeres desempleadas, personas con más de seis meses en el paro y discapacitados.

La reforma laboral amplió el número de trabajadores que dejaban de estar protegidos por una indemnización de 45 días por año trabajado, engrosando el de la nueva figura de contratación, y acogió a otros trabajadores a lo que no se reconocía el derecho. Así, a los colectivos ya mencionados, se sumaron los trabajadores con más de tres meses en las listas del desempleo, los desempleados entre 31 y 44 años que hubieran tenido un contrato fijo y que se les hubiera extinguido un contrato de carácter indefinido en una empresa diferente, los desempleados que en los dos años anteriores hubieran estado con contratos temporales, y los contratados temporales a quienes la empresa quisiera hacer fijos desde la reforma.

En todo caso, la reforma no tenía efectos retroactivos, y por lo tanto los trabajadores con contrato fijo ordinario mantenían sus derechos, esto es, los 45 días de indemnización por año trabajado en caso de despido improcedente.

La reforma facilitó los despidos procedentes (20 días de indemnización por año trabajado) a las empresas con pérdidas económicas. Hasta ese momento la indemnización era de 45 días por año trabajado. También estableció la reducción de jornada por causas económicas y estructuró la penalización del abuso en los contratos temporales sine die.

Ninguna reforma laboral produce efectos de la noche a la mañana, y menos en un país como España con una economía que después de dos años de recesión crece muy poco; con un modelo productivo, excesivamente basado en el ladrillo que se ha hundido sin que se vea otro modelo alternativo; una falta de confianza en el Gobierno (la confianza es un factor esencial para crear puestos de trabajo) y un sistema educativo que rinde bajos resultados y hace muy difícil, si no imposible, un modelo productivo sostenible y basado más en el conocimiento.

De las medidas que se adoptaron, la más exitosa ha sido la reducción de la jornada en las regulaciones de empleo (ERE) para evitar despidos, siguiendo el ejemplo de Alemania. De los más de 32.000 trabajadores afectados en junio de 2010, apenas el 2,6% habían sufrido una reducción de jornada. Al mes de aprobarse la reforma, llegaron al 9,4% y en abril de este año, ascendían al 20%.

En cambio, el empleo a tiempo parcial apenas progresa en España y sólo supone un 13,3% en 2010, seis puntos menos que la media de la UE. Las propuestas de reforma laboral del Gobierno del año pasado han pretendido fomentar la contratación a tiempo parcial considerándola como un yacimiento para el empleo. Pero todo parece indicar que los resultados son escasos, por no decir nulos.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvo la arrogancia de decir que sabe cómo crear empleo (sin especificar), como si existiera una receta mágica que el Gobierno del cual ha sido miembro durante siete años hubiese olvidado aplicar, mientras su oponente, Mariano Rajoy, insiste que el mero cambio de Gobierno puede hacer bajar el número de parados.

Según un ejercicio inédito de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, España tendrá una década con un nivel de paro muy alto, aunque cuesta creer que la cifra oficial hoy de más de 20% refleje la realidad. Llama la atención que cuando la tasa era del 8%, daba la sensación que España tenia casi pleno empleo, algo revelado por el hecho que muchas empresas no podían encontrar trabajadores. La única explicación es que la economía sumergida está floreciendo.

Sin crecimiento de más del 2% en España, no se puede crear mucho empleo en términos netos. Y es dudoso que la economía vaya a ser capaz de crecer el 1,3% previsto para 2011. No sorprende que más y más jóvenes (con toda probabilidad, los mejor formados y los más dinámicos) tengan los ojos puestos en trabajar fuera de España, agravándose más el problema de descapitalización humana que el país presenta, en gran medida responsable del bajo nivel de la productividad.

http://www.elimparcial.es/economia/cuando-se-creara-empleo-87940.html

Diversificar los riesgos

Nada demuestra mejor el auge de las multinacionales españolas que el trayecto de un viajero que va desde Nueva York a Londres.

Utiliza un vuelo cuyo control se realiza con la tecnología de una empresa española (Indra); llegará al aeropuerto de Heathrow, operado por otra firma española (Ferrovial); seguidamente pasará un control de seguridad diseñado por otra compañía española, y tomará un tren hasta Paddintgon, construido y gestionado por CAF y Turbelines de Ferrovial. Al llegar llamará por su teléfono móvil, usando muy probablemente una operadora de Telefónica (O2), y a lo mejor necesitará dinero y para ello hará uso de un cajero automático que pudiera ser de un banco perteneciente a un grupo español (como Abbey del Santander). Ya en su hotel, con probabilidades de ser español, encenderá la luz que igualmente será suministrada probablemente por una eléctrica perteneciente a una compañía española (Scottish Power de Iberdrola). Por último, si desea volar hacia otras ciudades del Reino Unido o incluso hasta Madrid, es más que probable que lo haga en un avión hispano-británico (fusión de Iberia con British Airways).

Este ejemplo está sacado del nuevo libro de Ramón Casilda Béjar, “Multinacionales Españolas en un Mundo Global y Multipolar” (Esic Editorial) que incluye un CD Rom. A diferencia del otro libro de Béjar , “La Gran Apuesta: Globalización y Multinacionales Españolas en América Latina” (Granica) que comenté en Julio de 2008, el nuevo libro es muchísimo más amplio.

No es casualidad que las empresas españolas que mejor han aguantado la crisis, aunque con importantes excepciones, son las que han internacionalizado y diversificado sus fuentes de ingresos. Las estrellas son Santander, el mayor banco de la Zona Euro por capitalización bursátil, y Inditex, líder mundial por ventas entre las firmas de moda. Santander generó más beneficios en el primer trimestre de este año en el Reino Unido y Brasil que en España.

El stock de la inversión extranjera directa española al final del 2009 fue de 645,918 millones de dólares (última cifra disponible), más alto que el de Italia en términos absolutos (578,123 millones) y como porcentaje del PIB (44,2% para España y 27,4% para Italia).

Las 35 empresas que forman el índice Ibex, el principal índice de referencia de la Bolsa de Madrid, generaron más del 50% de sus ingresos totales fuera de España en 2010 (el 24% en 1997), y este año la proporción será probablemente más alta. Estas empresas, casi todas multinacionales, forman la parte más dinámica y exitosa de la economía española, sin la cual la crisis económica de hoy seria aún más profunda y duradera. Hace menos de 20 años todos tenían el grueso de sus negocios en España.

El libro de Casilda está divido en cuatro partes: la globalización y las empresas multinacionales; España en un mundo global en crisis; España y sus multinacionales: compitiendo en la nueva geografía económica global y multipolar del siglo XX1; y la inversión extranjera directa en el mundo y las multinacionales españolas.

A mi modo de ver, hay demasiados datos macroeconómicos históricos para un libro de esta naturaleza y demasiado poco análisis a nivel microeconómico de las principales multinacionales españolas. Cito solo uno de muchos ejemplos de esta mera recopilación de datos. ¿Hace falta una tabla con el crecimiento del PIB en Europa en tasas inter-trimestrales en 2008 y 2009? El libro de Casilda es demasiado denso; el que mejor analiza las estrategias de las empresas sigue siendo “Las Nuevas Multinacionales” (Ariel) de Mauro Guillén y Esteban García-Canal.

Dicho esto, hay datos sorprendentes. En exportaciones de mercancías, todos los grandes países desarrollados han perdido cuota global desde la máxima anual alcanzada. España, que nunca ha sido un país exportador significativo y que logró su cuota máxima del 2% en 2004, solo ha restado 0,3 puntos porcentuales, registrando una cuota del 1,7% (dato del 2009). Las exportaciones de servicios han disminuido solo 0,2 puntos de cuota desde su máximo en 2004, cayendo desde el 3,9% al 3.7% pero manteniéndose en el puesto número 7.

España es uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en la exportaciones de mercancías y servicios a la Zona Euro y al mundo, a pesar del avance de los países emergentes, en particular China. En la Zona Euro, la cuota de exportaciones españolas se ha mantenido en el 3,5% del total, solo superada por Alemania que la ha aumentado un 0,2% hasta el 13,2%, mientras que Francia ha perdido 1,3 puntos porcentuales hasta el 6.7% y Italia 0,6 puntos hasta el 4,9% del total. Como dijo, Guillermo de la Dehesa en su epílogo, las empresas españolas han mostrado ser más competitivas de lo que la mayoría de los mismos españoles creen.

España va a ser este año uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor crecimiento de exportaciones de bienes y servicios (el 9,9% después del 10,3% en 2010).

Sin embargo, y a pesar de dos años de crecimiento negativo (2008 y 2009) y solo el 0.1% positivo en 2010, al desplomarse la demanda interna privada y pública, España sigue registrando un déficit comercial, debido a las importaciones.

El gran reto para España es el de seguir internacionalizando la economía. Esto requiere, entre otras cosas, mejoras profundas en el sistema educativo, algo que necesita una década, si es que llegan a hacerse.
http://www.elimparcial.es/economia/diversificar-los-riesgos-87548.html

Perdiendo el tren

La suspensión a partir del 1 de julio por Renfe de los tres trayectos directos de AVE que comunican Toledo, Cuenca y Albacete porque son solo nueve pasajeros diarios los que utilizan de media el servicio sin transbordo de los 2.190 potenciales en ambos sentidos demuestra la insensatez de tanta inversión en España en obras de infraestructura.

España se ha convertido en menos de 20 años en el país europeo con más kilómetros de alta velocidad en servicio, casi 2.800, a los que habrá que añadir otros 4.500 en diferentes fases de proyecto.

Empezando con el AVE de Madrid a Sevilla, cuya inauguración coincidió con la Expo del 92, se ha construido una magnifica red de alta velocidad, que pone a España en la vanguardia y hace la infraestructura en mi país, el Reino Unido, aparecer aún más como algo del siglo XIX. Hace poco algunos trenes en Inglaterra (solo tenemos una línea de alta velocidad y es corta y menos rápida que en España) no pudieron operar debido a la ola de calor (que fue bastante menor que en España) que torció las líneas ferroviarias. Y algo similar pasó en el último invierno cuando la nieve cubrió las líneas. Raro es el día en mi país en el que todos los servicios ferroviarios funcionan.

La presión política para que todas las capitales provinciales de Castilla-La Mancha tuvieran una parada de AVE fue nefasta, aunque la conexión del AVE entre Toledo, Cuenca y Albacete no haya supuesto un coste adicional dado que la obra ya era necesaria para la llegada de la alta velocidad a Valencia. Sin embargo, habrá que mantener un servicio para tan pocas personas desde que se pusieron en marcha los trayectos en diciembre 2010.

Según Enrique Urkijo, el director general del área de viajeros de Renfe, el balance de los seis meses de servicio directo entre las tres ciudades castellano-manchegas ha sido “un desastre”. El servicio cuesta a Renfe 18.000 euros diarios.

Cada kilómetro de vía de AVE supone un gasto de construcción de entre 12 y 30 millones de euros, en función de las dificultades geológicas en cada tramo, y el mantenimiento de cado uno de esos kilómetros cuesta 100.000 euros al año, que se elevan a 200.000 euros en el caso de las obras en los túneles.

La política de alta velocidad para todos, cueste lo que cueste y sin tener en cuenta la utilidad de cada trayecto, solo se ha cuestionado por parte del PSOE y el PP con la llegada de la crisis. Igual pasó con la construcción de tantas viviendas. Como se lamentó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, en el Congreso el mes pasado,”Si se hubiese escuchado lo que estuvo diciendo el Banco de España durante mucho tiempo, por ejemplo durante la burbuja inmobiliaria, mientras diferentes Gobiernos y opiniones decían que no pasaba nada …”.

El Banco de España lanzó la primera advertencia sobre la sobrevaloración de las viviendas en 2003, cinco años antes de estallar la burbuja.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

Por un lado, España creó durante los años de vacas gordas una infraestructura de transporte (líneas ferroviarias, carreteras y autopistas) de primera categoría, y, por el otro, subió cada año la tasa del abandono escolar temprano hasta el año pasado cuando bajó por primera vez del 31,2% hasta 28,4%.

En la década dorada, los chicos (más que las chicas) podían dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tanto desempleo hoy los jóvenes no tienen más remedio que continuar estudiando después de la educación obligatoria. Incluso con esta bajada significativa, la tasa sigue siendo casi el doble de la Unión Europea.

En Andalucía, la tasa del fracaso escolar es tan alta (del 37%) que la Junta hará una convocatoria de 3.000 becas dotadas con 400 euros mensuales para jóvenes de entre 18 y 24 años que estén en el paro y que tengan además cargas familiares para que completen sus estudios que dejaron en su día.

España no solo saca notas medias mediocres en el informe PISA, que evalúa el nivel de los alumnos de 15 años en comprensión lectora, matemática y ciencias, sino también en lectura digital, como ha revelado un reciente informe. Los chicos han crecido con las nuevas tecnologías y a veces saben descargarse juegos de un iPad antes de aprender a leer, pero eso no significa que sepan usar los medios digitales de forma efectiva. Esto le ocurre al 17% de los alumnos de los 19 países que han hecho la nueva prueba de PISA, pero en España alcanza al 23,1%.

Mientras tanto, en el país vecino, Portugal, el programa de austeridad del nuevo Gobierno contempla la suspensión del AVE entre Lisboa y Madrid. ¡Bienvenido sea!

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