Las instituciones incumplen

Dos de cada tres españoles afirman que, en conjunto, las principales instituciones del país no funcionan como tienen que funcionar y tres de cada cuatro personas se sienten desprotegidas y desamparadas, según una encuesta de Metroscopia, y todo esto en medio de una profunda crisis económica y financiera sin señales de terminar.

No faltan ejemplos de instituciones que incumplen su función, empezando por la justicia, cuya imagen pública está por los suelos gracias a Carlos Divar, quien no ha tenido más remedio que dimitir como presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo (TS) por presunta malversación del fondos públicos en una época en la que los ciudadanos estamos hartos de tanto despilfarro y opacidad. La arrogancia de Divar en no dar ninguna explicación de los 20 desplazamientos de fines de semana, por no considerarlo necesario, es increíble.

Igualmente reprensible es el comportamiento de Alberto Ruíz Gallardón, el ministro de Justicia, quien justifica su oposición a la comparencia de Divar en el Congreso porque “no es competencia” de éste “el control político del órgano de gobierno de la magistratura”. Pero los nombramientos de los miembros del CGPJ y del TS dependen en última instancia de los dos partidos mayoritarios.

Entre un 69% y un 78% asegura que el TS, el CGPJ, el Ministerio de Justicia, los jueces y magistrados y la forma en que la justicia está organizada funcionan mal o muy mal. Yo añadiré otra institución, que a mi modo de ver pertenece a la justicia, y ésta es el Tribunal de Cuentas (TC), el órgano supremo fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado que supervisa, entre otras cosas, las finanzas de los partidos políticos pero que no controla nada. Como el TS y el CGPJ, el TC es un órgano politizado — sus miembros son designados por la clase política (seis por el Congreso y seis por el Senado). El TC nunca ha hecho nada ni en temas de endeudamiento ni de déficit público o la falta de transparencia en las finanzas de los partidos, ni ha propuesto la destitución de gestores. Sobran casos para investigar, como, por ejemplo, el aeropuerto inútil de Ciudad Real, obra de la comunidad autónoma de Castilla La Mancha bajo los socialistas.

Los consejeros del TC, algunos de los cuales tienen más de 80 años y más de 20 en el puesto, cobran 112.000 euros anuales y se limitan a “controles muy formales” en palabras de Transparency International, la organización mundial anticorrupción. A los dos grandes partidos, no les interesa que el TC esté fuera de su control aunque legalmente goce de independencia.

Me irrita cada vez que leo en la prensa las etiquetas “progresista” o “conservador” al lado de los nombres de los miembros del CGPJ y del TS. ¿Qué tiene que ver estas etiquetas con ser un juez imparcial y bien formado? Además, la justicia trabaja a paso de tortuga, con una enorme acumulación de casos año tras año. Hace casi SIETE años que el Partido Popular presentó ante el Tribunal Constitucional (otro órgano designado por la clase política) un recurso contra la ley que modificó el Código Civil español para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y no tenemos el dictamen. ¿Qué hacen sus señorías?

Las autoridades bancarias tampoco han cumplido su papel. Hace más de tres años que Caja Castilla La Mancha (CAM) fue intervenida por el Banco de España, la primera víctima de un exceso de préstamos al sector inmobiliario y falta de supervisión. Pero solo ahora se sabe el verdadero alcance de la crisis de las cajas y de algunos bancos.

El sistema educativo y el modelo productivo (tan concentrado en el ladrillo), ambos en última instancia responsabilidad de la clase política, tampoco rinden. Nada resume la triste situación mejor que el hecho de que España sea uno de los países de Europa con más jóvenes de 18 a 24 años que ni estudian ni trabajan, lo que se ha llamado “generación nini”. Con un 23,1% en 2011, es el quinto país del continente con el porcentaje más alto; por delante solo están Bulgaria (27,9%), Italia (25,2%), Grecia (24,4%) e Irlanda (23,9%), mientras que la media europea es del 16,7%, según Eurostat. En 2007, justo antes de la crisis económica, la tasa para España era del 13,8%, en línea con la media europea.
http://www.elimparcial.es/nacional/las-instituciones-incumplen-106934.html

El vino: ¿un interesante activo líquido?

El oro ha sido la gran inversión en los últimos años para los más listos. Siempre ha sido un refugio en tiempos de crisis, guerras y alta inflación cuando otras inversiones — acciones en las Bolsas, renta fija y propiedades — por distintas razones rinden poco o generan pérdidas. Un conocido mío vendió su piso en la Calle Velázquez hace unos años e invirtió en oro todo el dinero de la venta. Duplicó su inversión en un par de años.

Hace unos 18 meses una tiendecita para comprar oro fue abierta cerca de mi casa cuando el precio de una onza de oro andaba por los 1.300 dólares. Sigue allí, con el precio del oro al final de esta semana en 1.568 dólares, es decir, un aumento del 20% desde entonces en comparación con una caída en el Ibex-35 de la Bolsa de Madrid de más del 30% desde el principio de 2011, pero aún por debajo de los 1.920 dólares alcanzados el año pasado y del máximo de este año de 1.790 dólares en febrero.

Como todas las inversiones, el oro sube y baja. En estos momentos parece que el precio del oro podría entrar en una nueva fase de crecimiento. No se ve la formación de una burbuja: el precio de 2.000 dólares la onza está considerado por algunos como la señal de una burbuja. Cuando vea que cierra la tiendecita cercana a mi casa, lo tomaré como una indicación de la llegada de una burbuja.

Un nuevo incremento del precio del oro podría ocurrir, aunque no es seguro. Con el rescate para España la crisis en la zona euro ha empeorado en vez de mejorar, que era lo esperado, al menos para los diseñadores del préstamo de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar bancos y cajas que el Gobierno ni siquiera llama un rescate pero que los mercados lo ven así, y con más incertidumbre sobre Grecia.

Siempre es aconsejable tener una cierta proporción de los ahorros, si uno los tiene en esta época de altísimo desempleo, en activos líquidos – depósitos en una cuenta corriente, por ejemplo, o cualquier activo que puede convertirse en dinero efectivo rápidamente sin pérdida de valor al efectuar la transacción.

Con la incertidumbre sobre el precio de oro, tal vez ha llegado la hora de investigar otros activos. Hay uno que es literalmente líquido — el vino — y a diferencia del oro sus precios son bastante bajos, a ráiz de una fuerte corrección en 2011, y con perspectivas de aumentar relativamente más que el oro.

Por supuesto no hablo del vino corriente que se compra en los supermercados. Me refiero a vinos Reservas y Grandes Reservas, debido a su longevidad. Liv-ex hace un seguimiento de los precios de los vinos más comercializados del mundo. Entre 2006 y 2010 el índice inversor Liv-ex se triplicó con creces desde una base de 100 a más de 300, mientras que las acciones del índice global MSCI subieron cerca de 125.

Para invertir en vino como negocio hace falta unos recursos (30.000 euros según expertos) y un lugar con unas condiciones adecuadas para la conservación del vino.

La cifra record para una botella de vino fue para una botella de Château Lafite 1787, subastada por Christie’s en diciembre de 1985. El vino en cuestión procedía de la bodega de Thomas Jefferson y llevaba sus iniciales grabadas, lo que le daba a la botella una prima. Esto fue una inversión a muy largo plazo (198 años).

Como todas las inversiones, tiene sus ventajas y desventajas. Su mayor ventaja, mejor dicho tentación, es abrir una botella en vez de guardarla para vender algún día, y ver cómo la inversión se disipa agradablemente.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-vino-un-interesante-activo-liquido-106552.html

Me siento rescatado

El rescate del sistema bancario español por la Unión Europea es una buena noticia porque sin él, el sistema, la espina dorsal de una economía de mercado, se habría hundido, como pasó en Irlanda, y en vez de rescatar algunos bancos la UE no hubiera tenido más remedio que salvar a todo el país o dejar caer la zona euro.

Mis pocos ahorros — depositados en un banco y en la bolsa — están más seguros, aunque no tanto como para poder cumplir las palabras irónicas de Alfredo Pérez Rubalcaba quien dijo que “el Gobierno pretende hacernos creer que nos ha tocado la lotería o que han venido los Reyes Magos.” Los 100.000 millones de euros que España va a recibir representan €2.127 por persona.

Luis de Guindos, el ministro de Economía, ni siquiera habla de un rescate. Para él es simplemente un “préstamo en condiciones muy favorables al FROB (Fondo de Rescate Bancario Español) para dar estabilidad a las entidades que lo necesiten.” La prueba de que es un rescate (una palabra definida por el diccionario de la Real Academia Española como “dinero con que se rescata, o que se pide para ello”) es que si no existiera se hundiría el sistema bancario y con ello el país. Además, los mercados no han aflojado la presión sobre la economía española.

Es increíble cómo unas malditas cajas han llevado España al borde del precipicio. Si no fuera por la profunda crisis de Bankia, el matrimonio por la fuerza de siete cajas enfermas, es probable que España no hubiera necesitado un rescate, aunque hay otras cajas débiles como CaixaCatalunya.

Se pueden dividir los bancos españoles en cuatro grupos. El primero y más solvente consiste en el formado por Santander y BBVA que representa un tercio de los activos bancarios totales (el 50% en términos consolidados) y el 75% de los beneficios. Estos dos bancos están bien gestionados y están cosechando los frutos de sus políticas de diversificación. Los dos bancos generan más beneficios en países como Brasil y México que en España.

El segundo grupo está compuesto por los bancos, antes cajas, que no han recibido ayuda alguna (hasta la fecha), que representan el 17% de los activos. El tercero contiene los bancos, antes cajas, como Bankia, que representan el 22% de los activos y que son los más expuestos al sector inmobiliario. El cuarto está formado por bancos medianos y pequeños que representan el 11% de los activos. Estos están especializados en crédito a empresas y su exposición inmobiliaria es bastante menor que el anterior.

Igual que el sector de la construcción, la historia de las cajas es, como el título de la novela de Gabriel García Márquez, la crónica de una muerte anunciada. España llego a tener 45 cajas (ya son sólo nueve) que tenían hasta la mitad de los activos totales en sus manos, un promedio de más de dos cajas por comunidad autónoma. Todos, de una manera u otra, han estado excesivamente influenciados, si no gestionados, por casi toda la clase política, en particular el Partido Popular (mandó en Caja Madrid y en Bancaja, los dos principales componentes de Bankia).

Las cajas, con poca transparencia al ser instituciones no cotizadas en bolsa (esto ha cambiado a raíz de la crisis — y da pena ver el declive de las acciones de Bankia, gran parte en manos de pequeños ahorradores y clientes engañados por la entidad), fueron los principales prestamistas al sector inmobiliario, en particular a promotores, y a proyectos inútiles (en inglés, white elephants, literalmente elefantes blancos) como el aeropuerto de Ciudad Real.

A diferencia de los Estados Unidos, la crisis bancaria española es una crisis clásica debida a un excesivo volumen y concentración de créditos a un sector vulnerable y en condiciones poco prudentes, y no a productos mucho más sofisticados y difíciles de entender como productos derivados, paquetes de créditos basura titulizados, etc.

El Gobierno echa gran parte de la culpa al Banco de España, y en particular a su antiguo gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien dimitió este mes antes de terminar su mandato. Es cierto que el banco central no vio la magnitud del problema en las cajas. Igualmente cierto es que los dos partidos mayoritarios no han explicado como las cajas bajo su control durante años llegaron a esta dramática situación. No sorprende que solo quieren hablar de ello a puerta cerrada por temor a abrir la caja de Pandora y salpicar aún más a una clase política en desgracia.

Mientras en mi país, la investigación Leveson sobre la cultura, la práctica y la ética de la prensa, a raíz de un escándalo de escuchas telefónicas ilegales, ha citado hasta a los dos antiguos primeros ministros (Gordon Brown y Tony Blair) y al actual (David Cameron), aquí los políticos no dan la cara ni explican nada.
http://www.elimparcial.es//me-siento-rescatado-106163.html

Country’s fall from grace is greatly exaggerated

Richard Boucher, deputy secretary-general of the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD), hit a raw nerve in April when he told a conference in Marseille of the NATO Parliamentary Assembly: “Nobody wants to be like Spain today”, because: “It is only good for flamenco and red wine.”

In the audience was Diego López Garrido, Spain’s secretary of state for the EU in the former Socialist government, who demanded Boucher retract the remarks. José Manuel García-Margallo, the foreign minister in the conservative Popular Party government, complained about the “intolerable” words and received an apology.

The incident highlighted the extent to which Spain’s image has deteriorated since its deep crisis in 2008. During its 14-year economic boom it was lauded for creating almost one-quarter of the total new jobs in the euro zone, but now has 5.6 million unemployed – almost one-third of the zone’s total.

Too much of the success was due, literally, to sand (the construction and tourism sectors) and not knowledge. The blame lies mainly with a myopic political class. There are still 700,000 new, finished unsold homes and many white elephants including the €1.1 billion airport at Ciudad Real with one of Europe’s longest runways. It operated for less than two years and virtually its only traffic were private jets that brought wealthy hunting parties.

The Spain brand has taken a nosedive. This is most evident in the Madrid stock market – one of the world’s worst performers this year- and the rise in the risk premium on 10-year government bonds over Germany’s benchmark bunds to above 550 basis points, at times, from an average of 8 b.p. in 2007.

Nevertheless, Spain’s fall from grace is exaggerated. The image is out of sync with reality, yet the perception, for many, is the reality.

The country has many positive elements, including about 20 multinationals with leading positions in the global economy – far more than Italy for example. The Ibex 35 companies collectively generated 60 per cent of their revenues abroad last year – up from 57 per cent in 2010. The latest global presence index of the Elcano Royal Institute, the Madrid-based think tank, using objective criteria, puts Spain in 11th place in the world, unchanged for a decade.

Governments since the end of the Franco dictatorship in 1975 have successfully “sold” abroad the smooth transition to democracy, but little of the other changes that have taken place. As a result, the old stereotypes of a country of fiesta and siesta have re-emerged with a vengeance.

José Luis Rodríguez Zapatero, who was prime minister from 2004 to 2011, aimed to correct the negative image by creating a public diplomacy commission in 2009 – along the lines of other countries, such as the UK and Germany, which have successfully re-branded themselves- but it failed to take off.

One problem is that Spain needs to speak with one voice. However, its 17 autonomous regions pull in different directions and create confusion abroad.

Several years ago, the government of Castilla and León (known in Spanish as the Junta de Castilla y León), one of the least known regions, sent a trade mission to New York. As it omitted Spain on its promotional literature, many people mistook the word “Junta” for a Latin American military government.

“What is needed is a coordinated and non-partisan approach by the public and private sectors which would regenerate Spain internally and not just externally,” said Emilio Lamo de Espinosa, the president of Elcano. The institute is setting up a Spain brand observatory.

García-Margallo is making Spain’s diplomacy more commercially focused, and promoting the Spain brand. Given the depressed state of the Spanish economy, this overdue initiative makes a lot of sense. Exporters could certainly do with more official help: 47 of Spain’s 118 embassies and 80 consulates do not have a commercial section.

It will not be easy for Spain to change its image and improve the Spain brand. The country is viewed in surveys as “hot” (creative, passionate and not very serious) as opposed to “cold” (efficient, rigorous and serious) like Germany and the UK. The “hot” image benefits the still flourishing tourism industry but not other parts of the economy and the way the country is perceived abroad.

Chile was so determined to impress upon the world its “coldness” that it shipped a 60-tonne Antarctic iceberg to Seville in 1992,and made it the centrepiece of World’s Fair pavilion.

Spain does not have to go to this extreme but it needs to be more pro-active.

http://www.ft.com/reports/spain-2012

De PIGS (CERDOS) a Spanic

Primero fue la palabra PIGS (literalmente CERDOS en inglés), un acrónimo peyorativo con el que medios financieros anglosajones se refieren a Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés) para incidir en sus problemas de déficit y balanza de pagos. Tras la crisis de 2008, Italia fue reemplazada por Irlanda, o simplemente se añade Irlanda (con el acrónimo PIIGS). Ahora el Financial Times ha inventado una palabra exclusiva para España: “Spanic”, la contracción de Spain y panic (pánico). La palabra ha causado mucho malestar entre los empresarios españoles, igual que PIGS, pero los griegos tienen que ser felices porque se ha quitado durante un breve periodo el foco sobre su país, para el que se había inventado la palabra “Grexit”, combinación de Grecia y exit (salida del euro).

La falta de confianza en el Gobierno no tiene que sorprender a nadie. Es la consecuencia de las acciones y la falta de acciones del Ejecutivo, empezando con la decisión de poner los intereses del Partido Popular antes que los del país, y esperar a los resultados de las elecciones en Andalucía en marzo antes de anunciar el presupuesto para 2012. El resultado fue que el PP perdió en Andalucía y España perdió tres meses clave para convencer al mundo de la seriedad de la nueva administración.

Además, la cifra del déficit de 2011 ha cambiado dos veces en los últimos cinco meses y ha aumentado al 8.9% del PIB.

El alcance del rescate de Bankia es otro asunto que ha minado la credibilidad del Gobierno e intensificado la incertidumbre de los mercados, su peor enemigo. El propio Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, cree que el Gobierno actuó “de la peor manera posible” en Bankia. Si España fuera Estados Unidos, los responsables de Bankia, empezando por Rodrigo Rato, habrían pasado ya, como los responsables de Lehman Brothers, ante una comisión pública del Congreso para explicar su mala gestión, en particular la engañosa venta de acciones en 2011 que ha arruinado a muchos modestos clientes de Bankia. Pero España sigue siendo diferente. Toda la clase política quiere tapar los escándalos en las cajas.

En este contexto del asedio de los mercados, con una prima de riesgo con respecto a los bonos alemanes que ha alcanzado en algunas ocasiones unos 550 puntos básicos (¡tenía en 2007 unos 8 puntos!), las grandes empresas, agrupadas en el Consejo Empresarial para la Competititividad (CEC), han ido a la ofensiva con un informe* en el que destacan los puntos fuertes del país. Hacen bien; el problema es que en tiempos de crisis todos los ojos están sobre los puntos débiles y se olvidan los buenos.

Es cierto que la carga de la deuda española es inferior a la media europea y que la actual prima de España no se justificaría ni por tamaño, ni por composición de la deuda, ni por déficit. Conforme a los cálculos del CEC, la prima de riesgo (en torno a 400 puntos básicos a la hora de preparar el informe) está sobrepenalizando a España entre tres y cuatro veces más que a Francia y más de 10 veces que al Reino Unido. El informe concluye que el diferencial de España con respecto a los bonos alemanes debería rondar los 150 puntos básicos. ¿Cómo se convence al mercado que esto es así?

Los líderes empresariales señalan los puntos fuertes de España: un sector exportador en auge, un déficit por cuenta corriente que disminuye (algo que siempre ocurre en una recesión) y mejoras en la productividad. Las exportaciones españolas de bienes han aumentado desde 2009 en €54.600 millones hasta alcanzar los €214,500 millones en 2011. Todo un logro.

El stock de vivienda nueva, sin embargo, se sitúa a finales de 2011 en torno a los 680.000, habiendo permanecido estable en los últimos 3 años. Esta sobreoferta de viviendas tardará al menos 4 años en llegar a un nivel razonable, estimado entre 200 y 250 mil viviendas nuevas.

En el sector de la construcción se han destruido 1,5 millones de empleos desde el inicio de la crisis lo que supone 7,5 puntos porcentuales de la altísima tasa de paro. Lo que el informe no dice, y nadie sabe, es de dónde vendrán los nuevos puestos de trabajo. Es la clave para el futuro. Sin crecimiento, España no saldrá adelante.

Mientras tanto, otra nueva palabra ha nacido para España: “Squit” que significa Spain quitting (España abandonando el euro).

(*)
http://spainglobal.c…
http://www.elimparcial.es//de-pigs-cerdos-a-spanic-105727.html

Elogio de la prensa extranjera, con matices

Se ha creado toda una industria en los últimos 36 años alrededor de la Transición española a la democracia, con centenares de congresos, documentos, libros, etc, sobre muchos aspectos de este periodo extraordinario. Pero se ha dedicado poca atención al papel que jugó en ella la prensa extranjera.

Como periodista afincado en España durante parte de los años 70, tengo un interés personal en el tema y por esto acepté una invitación a participar hace poco en una mesa redonda organizada por la Asociación de Historiadores de la Comunicación (AHC) en la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, junto con dos periodistas de Italia y Francia, como parte de un congreso sobre la cobertura internacional de la Transición.

La primera cosa que aprendí, gracias a un estudio del profesor Jaume Guillamet, fue que entre el 22 de noviembre de 1975 (dos días después de la muerte de Franco) y el 6 de diciembre de 1978 (fecha del referéndum para ratificar la nueva Constitución), tomado por el AHC como el periodo de la Transición, The Times de Londres, mi principal medio, publicó nada menos que 1.014 crónicas de un tipo u otro sobre España, más que cualquier otro periódico extranjero, y casi una al día*. Hoy, este mismo periódico rara vez publica más de una noticia a la semana sobre España.

Hubo más de 100 corresponsales extranjeros cubriendo España de una manera regular, muchos más que ahora, aunque hoy sea otra vez España el centro de la atención internacional (en el ojo del huracán) pero por razones bien distintas y, a diferencia de la Transición, nadie sabe si en esta ocasión va a tener un final feliz. Tampoco entonces se sabía.

Yo comencé a trabajar para The Times en agosto de 1975, como asistente de su corresponsal jefe, Harry Debelius, y cambié de periódico en el verano del 1978 cuando me fui a México para trabajar con el Financial Times. Así que me tocó el periodo bajo el citado estudio.

Pero más que observaciones cuantitativas lo que me interesaba era saber el impacto de la cobertura de éste y otros periódicos. Nosotros, los periodistas, solemos pensar que somos gente importante, algo más frecuente ahora que en mi época y más, en mi opinión, en la prensa española que en la prensa anglosajona. Hay más de un director o ex-director hoy en día de periódicos españoles que se comporta como un jefe de estado, pero esto es otra historia.

El consenso de los asistentes al congreso y de los estudios presentados sobre la cobertura de España por la prensa escrita y hablada de varios países fue el de que sí fuimos protagonistas de cierta relevancia por informar al mundo, a veces minuciosamente, de un acontecimiento importante — el paso de una dictadura a una democracia – y, hasta cierto punto, informar a los españoles porque no se puede considerar la prensa española realmente libre hasta el año 1977 con la derogación de la Ley de Prensa franquista, en particular de su articulo dos. Este articulo surrealista permitía la libertad de expresión sin “más limitaciones que las impuestas por las leyes.” Al Gobierno le preocupaba su imagen en el mundo, y por ello tendía a comportarse mejor al verse en el espejo de la prensa extranjera.

Yo hice circular entre los asistentes un dibujo de Sir Camara publicado en el Nuevo Diario en febrero de 1976 que mostraba a un hombre calvo con gafas oscuras (el típico franquista acérrimo) hablando en el Club Siglo XXI, preguntando si alguien del público era de The Times. Cuando se le contesta que no, el conferenciante afirma: “Entonces palabrita del niño Jesús.” En aquella época se contaban chistes sobre españoles que leían la prensa extranjera para averiguar lo que estaba sucediendo en su propio país.

La prensa extranjera también proporcionaba ayuda práctica, aunque el caso que cito ocurrió antes de la muerte de Franco. La Junta Democrática, formada por el Partido Socialista Popular (PSP), el Partido Comunista (PCE) y los Carlistas fue proclamada en julio de 1974 en el despacho de Walter Haubrich, corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Iba a ser anunciada simultáneamente en París y en el restaurante madrileño Las Cuevas de Sésamo, pero, al acercarse al lugar los participantes y periodistas, vieron a la policía. Haubrich ofreció entonces su casa como lugar seguro. Es cierto, que nos identificamos mucho con el proceso de cambio lo cual, sin duda, influyó, a veces demasiado, en nuestras crónicas.

Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de nuestros errores, algo que suele pasar cuando, como en el caso de la Transición, estuvimos viviendo la historia día tras día y escribiéndola al mismo tiempo. Esto ocurrió, por ejemplo, con el nombramiento de Adolfo Suárez en 1976, que fue recibido negativamente por la prensa extranjera (y española). Se consideraba que no era el hombre adecuado para la tarea. Al año de su nombramiento, escribí una especie de rectificación.

Curiosamente, una de las señales del éxito de la Transición fue el cierre de la oficina española de algunos periódicos extranjeros después de 1978; las noticias que salían del país ya no eran tan decisivas, ni generaban titulares. Éste fue el caso, por ejemplo, de Los Angeles Times, cuyo corresponsal, Stanley Meisler, dijo en broma a un grupo de americanos en su comida de despedida que “Todas las ratas se van porque el barco no se ha hundido”. Menos mal que no lo hizo.

Algunos altos cargo del Gobierno y empresarios echan la culpa a algunas publicaciones anglosajonas serias por el deterioro de la imagen de España hoy. En tiempos de crisis siempre se busca un chivo expiatorio. Sería interesante analizar en el futuro el papel de la prensa extranjera en la crisis de hoy. En mi opinión, cumple su papel, igual que en la Transición, contando lo que uno ve con sus propios ojos.

(*) Ver http://www.transicio… para un relato personal.
http://www.elimparcial.es//elogio-de-la-prensa-extranjera-con-matices-105294.html