Elections in Spain: A Political Change in the Framework of a Major International Crisis

Spain’s early general election on 20 November marked a turning point in the political landscape. The Socialists were trounced by the conservative Popular Party (PP), in their worst-ever electoral defeat since the country returned to democracy after the death of General Franco in 1975, and the PP achieved its best-ever result.

IEMed Mediterranean Yearbook, 2012
http://www.iemed.org/observatori-en/arees-danalisi/documents/anuari/med.2012/elections-in-spain-a-political-change-in-the-framework-of-a-major-international-crisis

Alguna esperanza

Hay que hacer caso a la gente que sabe de números. Los de letras, como se decía antes, tendemos inevitablemente a la vaguedad, y eso tiene su peligro cuando se trata de observar y de juzgar las cosas tal como son, no según nuestros prejuicios, nuestros deseos o nuestro estado de ánimo. Por eso me gusta leer los artículos de mi amigo William Chislett, este inglés que lleva media vida en España y conoce nuestros país mejor que muchos de nosotros -con la ventaja de la cercanía, sin la ceguera de la pertenencia- y continúa siendo obstinadamente inglés. Yo siempre le digo que esa es la diferencia entre Europa y Estados Unidos: en Estados Unidos, después de 35 años años, e incluso mucho antes, a nadie se le ocurre pensar que uno no sea plenamente americano, aunque conserve en mayor o menor medida la lealtad a su origen. En Europa hay un exceso de raíces.

En los últimos tiempos, cada artículo de Chislett me da un disgusto, con su despliegue inapelable de números: la crisis, el abandono escolar, el deterioro de la educación. A mí no me gusta la pesadumbre ni el noventaochismo: el pesimismo negro sobre nuestro país, las apelaciones a un fantalismo nacional que es siempre negativo, y que no se corresponde con la realidad de la historia. Los que tenemos recuerdos de un país atrasado, aislado y sometido a una dictadura inicua sabemos bien que existió un progreso inmenso, y precisamente por esa razón somos conscientes del valor de lo que se conquistó y de la responsabilidad de mantenerlo a salvo. Ni España, ni ningún otro país, está condenado genéticamente a nada: todo depende de las decisiones mejores o peores que se tomen, de la calidad de la ciudadanía, de la capacidad de juntar fuerzas en momentos de crisis o de la decisión inversa de buscar provecho particular en medio de la desgracia común. Así que esta semana el artículo de Chislett me ha dado esperanza. En medio de lo que parece una desolación sin matices, hay cosas que se hacen bien y empresas que exportan y crean riqueza y puestos de trabajo. A los de letras los porcentajes nos dan pereza: pero esas décimas de incremento en las exportaciones que cita Chislett significan cosas fundamentales en la vida de mucha gente. Si algo se hace bien es señal de que muchas más cosas pueden hacerse bien.
http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2012/04/alguna-esperanza/

Never forget: A dark time in history finally comes to light

THE Spanish civil war and its repressive aftermath, following the victory of General Francisco Franco, was a particularly savage conflict. But it is far-fetched to describe it as a holocaust, as Paul Preston does in his latest book.

Review in The Economist of The Spanish Holocaust: Inquisition and Extermination in Twentieth-Century Spain by Paul Preston. For the full review, see the link.
http://www.economist.com/node/21550764

Por una “Diplomacia Pública”

Entre las promesas incumplidas de José Luis Rodríguez Zapatero – la mayor fue su compromiso en la campaña electoral de 2008 de crear unos dos millones de puestos de trabajo y tener pleno empleo – está la hecha en junio de ese mismo año de lanzar a partir de 2009 una Comisión Nacional de Diplomacia Pública. Flanqueado por Kofi Annan, el entonces secretario general de la Naciones Unidas, en el Museo del Prado, Zapatero dijo: “Resulta sorprendente que un país con una lengua tan extendida y una cultura tan atractiva no haya contado hasta el presente con una estrategia e instrumentos de lo que se viene en denominar diplomacia pública.” Ya estamos en 2012 y no se hizo nada.

Países como el Reino Unido, Finlandia, Alemania y los Estados Unidos tienen o han tenido instituciones de esta naturaleza. Sirven para cambiar o promocionar la imagen de un país, fomentar y sostener exportaciones, ayudar a conocer la marca país y, en general, alcanzar prioridades estratégicas internacionales. Todos son elementos de mucha importancia para cualquier país. Y en particular para uno como España inmerso en una profunda crisis y donde sigue habiendo un desfase grande entre la percepción que se tiene del país y de sus empresas, y su propia realidad empresarial y socioeconómica.

El progreso económico, político y social experimentado por España durante los últimos 36 años no se corresponde con la percepción que desde fuera se tiene del país. Pero la realidad, muchas veces, es la percepción que se tiene de algo. ¿Cuántas personas saben, por ejemplo, que España tiene un stock de inversión directa en el extranjero bastante más grande en términos relativos y en porcentaje del PIB que Italia?

Basta ver a la prensa americana para comprobar que los estereotipos sobre España siguen siendo muy vivos, con pocas noticias sobre el país y en ocasiones puros estereotipos como una reciente en el New York Times: “Spain: Bull Kills Man at Pamplona” (España: Un Hombre Muerto por un Toro en Pamplona).

Estas comisiones, que incorporarán a miembros del Gobierno, de la sociedad civil, de los medios de comunicación, del mundo de la cultura y de la empresa, analizarán la proyección de un país en todos los ámbitos y propondrán futuras líneas de actuación.

José Manuel García-Margallo, el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, no ha perdido tiempo en crear un nueva Dirección General de Medios y Diplomacia Pública, entre otras cosas, para impulsar la diplomacia comercial. Tiene que ir más allá e involucrar amplios segmentos de la sociedad en una Comisión de Diplomacia Pública. Si tal comisión no es partidista (su función es trabajar para el bien del país, no para el partido en el poder) puede crear una imagen más acorde con la realidad de un país, lo cual a largo plazo aumentara la internacionalización de España. En estos momentos, el sector exterior es uno de los pocos que resiste a la crisis ante la anémica economía española.

Aquí, quiero manifestar un interés particular: fui propuesto por Miguel Sebastián en 2008 para ser miembro de la Comisión sobre la materia que había anunciado Zapatero, y Bernardino León, el secretario general de la Presidencia, me pidió mis ideas sobre el tema.

España sigue operando a través de un conjunto de instituciones independientes entre sí, como el Instituto Cervantes, la Fundación Carolina, el Instituto de Comercio Exterior, (ICEX), la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales, el Real Instituto Elcano y el Foro de Marcas Renombradas Españolas. El Elcano preparó un estudio sobre la materia en 2009 que aún no ha sido publicado.

Hace falta más cooperación entre estas instituciones. Si la hubiera, España, comparada con otros países, estaría en la vanguardia de la promoción y proyección exterior. Sin embargo, España está en la cola en lo relativo a la estrategia y la coordinación, puesto que estas distintas iniciativas surgen en momentos distintos por circunstancias diferentes, y apenas cooperan las unas con las otras. Además, las más conocidas autonomías prefieren ir a su aire y no unirse a proyectos nacionales, creando cacofonías en la imagen y derroche en los costes. Por ejemplo, un gobierno autonómico envió una misión comercial a Nueva York, y al no poner España en su documentación promocional, mucha gente pensó que se trataba de algo que tenía que ver con un gobierno militar de América Latina, debido a la palabra Junta.

Mayormente, el Gobierno, al margen de cuál haya sido su signo político, ha sido muy reacio a implicarse en la promoción de la imagen y de la “marca España”. Al igual que ocurre en muchos otros casos, no hay una perspectiva bipartidista para abordar el problema. ¡Adelante, señor Rajoy, pero deje que un empresario presida la Comisión, no un político!

http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx