Empleados sobreeducados

España no solo tiene una altísima tasa de abandono escolar (el 32% de las personas entre los 18 y 24 años en 2008 tenían como estudios máximos la educación obligatoria, hasta los 16 años), sino que, al otro extremo del ciclo educativo, el 25% de los universitarios ocupa empleos muy por debajo de su preparación. Esto es lo peor de dos mundos.

Según un reciente estudio publicado por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS), basado en la situación laboral de 20,009 españoles (una muestra bastante representativa), España se sitúa a la cabeza de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en “empleados sobreeducados”

Tanto la tasa de abandono como el fracaso escolar y el nivel de sobreeducados son más o menos el doble de Europa. Además, los resultados para España del informe PISA 2009 de la OCDE, que cuantifica lo que saben hacer los alumnos de 15 años en 65 países con sus conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias son pobres (los respectivos rankings de España son 33,34 y 36).

España es el segundo país con mayor número de jóvenes inactivos, después de Turquía, dentro de la OCDE. Casi el 11% de los jóvenes entre 15 y 19 años ni trabajan ni siguen formándose en el sistema educativo, según datos comparativos (de 2007, último año disponible). Dado que 2007 fue el último buen año para la economía española y 2009 y 2010 fueron años de recesión con altas tasas de desempleo (el paro juvenil está en el 40%), la cifra de inactivos hoy es bastante más alta y preocupante.

Ni siquiera existe mucha posibilidad de empleo a tiempo parcial: España tiene uno de los niveles más bajos de este tipo de trabajo. Estos inactivos e inactivas forman parte de una generación frustrada que no puede realizarse salvo que haya un cambio realmente positivo y poco probable en el rumbo económico del país.

A diferencia de los inactivos, hay un segmento significativo de la población que sí han continuado su educación en universidades – España tiene un promedio de estudiantes universitarios superior a la media de la OCDE — pero que hoy están subempleados y mal pagados. Demasiados universitarios ocupan los puestos de trabajo que deberían ocupar los titulados en bachillerato o en formación profesional, pero los empresarios todavía prefieren fichar a un licenciado para ser auxiliar administrativo, y pagarle como tal.

España tiene demasiadas universidades, y ninguna está entre las 150 mejores del mundo (según los diferentes rankings). En 1984, España contaba con 34 universidades y 700.000 estudiantes; en 1995, casi un millón y medio de estudiantes asistían a un total de 51 universidades; cinco años después, el número de universidades ya ascendía a 61. Hoy, hay un total de 77 universidades entre públicas y privadas, algunos de dudosa calidad. Los modos de enseñanza en las universidades siguen siendo demasiado academicistas y dan poca importancia a la adquisición directa de experiencia laboral.

Todos estos estudios demuestran la demoledora situación de la educación en España. Por supuesto, hay excepciones, como las Escuelas de Negocios (España tiene tres de las mejores en Europa), pero éstas son para una pequeña elite. Y la clase política, hasta ahora, ha sido incapaz de ponerse de acuerdo para mejorar la situación en los diferentes frentes.

No es casualidad que la mayor parte del empleo perdido en los últimos tres años se encuentra entre los asalariados menos cualificados (1,6 millones, el 82% del total según el Informe Económico del Presidente del Gobierno 2010). Son aquéllos que no han estudiado más allá de la educación obligatoria. En el tercer trimestre de 2010 (último dato disponible), la tasa de paro de los trabajadores con educación superior (excluyendo doctorado) ha sido del 11,5%, frente al 29.5% de aquellos que únicamente cuentan con formación primaria. La proporción de parados con estudios primarios (59,5%) supera considerablemente la media de la UE (39,3%).

El problema número uno para España es la creación de empleo. La economía podría empezar a crecer, pero la tasa de desempleo no va a bajar significativamente en muchos años (volver a tasas por debajo del 10% es un sueño). ¿De donde van a venir los nuevos trabajos en un país con un sistema educativo con tantos problemas no resueltos y con la necesidad de sustituir una economía basada excesivamente en el ladrillo por una asentada más en el conocimiento?
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