La paradoja de las exportaciones españolas

Es bien conocido que la economía española ha perdido competitividad en los últimos años, medida en términos de costes, precios y productividad, y, sin embargo, las exportaciones están mostrando un mejor comportamiento que en otras economías avanzadas y se han convertido en el motor del (aún débil) crecimiento económico. ¿Como se explica este fenómeno?

Las exportaciones de bienes aumentaron el 17.8% en los primeros siete meses del año hasta 124,998 millones de euros, un incremento que superó en 3,5 puntos a la media de la zona euro. Las exportaciones a los países europeos no comunitarios, América del Norte y América Latina, todas zonas donde la presencia de productos españolas es baja, se incrementaron el 34%, 31.2% y 26,8%, respectivamente.

Gracias al auge en las exportaciones, el déficit comercial retrocedió un 15,8% hasta 25,708 millones de euros (las importaciones, incluyendo la enorme factura energética, subieron un 10.3% para situarse en 150,706 millones de euros).

Con la Unión Europea, que recibe el 66% de las exportaciones totales españolas, España registró un superávit comercial de 3,601 millones de euros, algo que rara vez ocurre, frente al déficit de 3,771 millones en los siete primeros meses de 2010.

En consecuencia, la tasa de cobertura (las importaciones “pagadas” por las exportaciones) fue el 82,9%, porcentaje superior en 5,2 puntos al observado en los siete primeros meses de 2010.

Mientras el Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, todos países exportadores mucho más fuertes que España, han perdido 14 puntos porcentuales de cuota global de exportaciones (mercancías y servicios) en las últimas dos décadas (a China y otros países emergentes), España ha mantenido su cuota en el entorno del 2%.

Los posibles factores detrás de este éxito relativo están bien explicados en un análisis realizado por Solchaga y Recio. Parece que la pérdida de competitividad acumulada de la economía hubiera afectado menos al sector exportador por ser éste más eficiente en términos relativos. No sólo las empresas exportadoras son más productivas que las no exportadoras (tienen que competir a escala global y no solo en su mercado interior), sino que dentro de las exportadoras existe, a su vez, un pequeño grupo (las más grandes, es decir con más de 200 trabajadores) que lo son más que las del mismo grupo de otros países del área del euro.

La solidez de las exportaciones puede tener que ver con la productividad de este pequeño grupo de empresas. El grupo más conocido son los fabricantes de coches en España (todas multinacionales): las exportaciones del sector automóvil representaron el 16.7% de las exportaciones totales en los primeros siete meses. Pero hay muchas empresas pequeñas y desconocidas que también están exportando sus productos.

A pesar de este éxito, España no es un país exportador fuerte. Las exportaciones españolas per capita en 2009 fueron 4.750 de dólares en comparación con 53.966 para Singapur, 30.201 para Holanda, 13.753 para Alemania, 7.743 para Francia y 6.740 para Italia.

Las exportaciones españolas tienden a aumentar solo cuando la economía está en crisis, como ahora. En estas circunstancias, las empresas hacen un esfuerzo para vender más en el extranjero. Es llamativo que entre 1988 y 2010 la contribución de la demanda externa al crecimiento del PIB, a diferencia de la demanda interna, fue positiva en solo cinco años y su contribución más grande fue en 1993, cuando la economía estuvo en recesión.

El problema estructural de España es que cuando la economía empiece a crecer otra vez (por encima del 2%) la contribución de la demanda externa volverá de nuevo a ser negativa y, por ende, el déficit comercial aumentará.

El reto está en seguir el ejemplo de Alemania. No es casualidad que la economía alemana esté creciendo fuertemente otra vez, precisamente por ser más exportadora e internacionalizada. Esto explica, hasta cierto punto, por qué su tasa del desempleo está en su nivel más bajo (7%) desde la reunificación en 1990 mientras la tasa española está en su nivel más alto en 14 años. La comparación es aún más notable en términos absolutos: Alemania, con una población de 82 millones, tiene unos 3 millones de parados y España, con una población de 46 millones, tiene unos 5 millones.

El futuro gobierno del Partido Popular tiene que buscar vías de fomentar las exportaciones como algo normal y duradero y no solo algo que ocurre en tiempos de crisis.
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