¡Fuera los billetes de 500 euros!

El Gobierno no tiene más remedio que seguir recortando gastos a todos los niveles de la administración pública si quiere reducir el déficit fiscal. El déficit del año pasado fue de 2,5 puntos por encima del 6,0% del PIB pactado por los Socialistas con la Comisión Europea, haciendo la reducción a 4,4%, este año una tarea hercúlea. Como no se ha logrado que Bruselas suavice el objetivo de este año, Mariano Rajoy no ha tenido más remedio que anunciar que el objetivo de déficit de este año llegará al 5,8% del PIB.

Salvo un incremento en el tipo general de la IVA desde el 18% hasta el 20% o más alto, algo que Rajoy ha prometido no hacer (¿después de la subida en el IRPF quién cree en sus promesas?), va a ser difícil cuadrar las cuentas sin más recortes en los gastos. Sin embargo, algunas autonomías están llegando al límite de los recortes. Poco más se puede esperar por el lado de otras fuentes de ingresos: la economía está en recesión y es de suponer que los ingresos fiscales caigan este año.

El objetivo del déficit del 4,4% estaba basado en una cifra irreal de crecimiento económico este año de alrededor del 1% del Gobierno anterior. Según el Banco de España el crecimiento será 1,5% negativo.

Hay margen para subir el IVA, pero sería una medida muy impopular y reduciría el ya bajo nivel de consumo. España tiene el tipo general de IVA más bajo (18%) de los países europeos, según un estudio de la consultora KPMG. El informe destaca que este tipo está por debajo del de Alemania y Países Bajos (19%), Francia (19,6%), Reino Unido (20%), Bélgica (21%), Portugal (23%), Dinamarca y Suecia (25%).

Propongo que se ponga en práctica la propuesta hecha en una carta de Andrew Stott publicada en el Financial Times. Stott, consejero delegado de Hermes Partners en Madrid, propone que la Unión Europea, y en particular España, deje de hacer circular billetes de 500 euros, siguiendo el ejemplo del Reino Unido que en 2010 frenó la venta de estos billetes debido a que son “la moneda preferida de los delincuentes”. A diferencia de España, el Reino Unido no es miembro de la zona euro.

El valor total de estos billetes se estima en unos 300,000 millones (casi un tercio del PIB español). Algunos países en crisis, incluyendo a España, tiene un nivel desproporcionado de billetes de 500 euros. Se estima que hasta el 20% del total de estos billetes están circulando en España, aunque la economía española solo representa el 11,4% del PIB total de la zona euro en 2011 (no el 6% como dijo Stott en su carta). “La desmonetización de los billetes de 500 euros, de forma ideal por toda la Unión Europea, traería de vuelta miles de millones de euros al uso productivo (y a la red fiscal) y suavizaría la crisis,” escribió Stott.

Los dueños de estos billetes, según Stott, podrían tener tres opciones: gastarlos y estimular la economía; depositarlos en una cuenta bancaria (informando a los bancos centrales de cantidades excesivas) o comprar bonos del estado con vencimiento de cinco años con cupón cero y a la par (nominal, no al portador) para proporcionar financiamiento sin interés para al Gobierno, que no haría preguntas a los tenedores de los billetes de 500 euros. Esta última opción sería, en efecto, una amnistía fiscal y podría excluir actividad criminal.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria abrió en 2011 un expediente por movimiento sospechoso de dinero en billetes de alta denominación (147.800 euros en billetes de 500) entre el Instituto Nóos, presidido hasta 2006 por Iñaki Urdangarin, y la empresa Aizoon, propiedad del duque de Palma y de su esposa, la infanta Cristina.

Solo he tenido un billete de 500 euros una vez en mi vida: me lo dio un embajador amigo hace unos años por dar una conferencia en la Biblioteca Nacional para conmemorar los 500 años de relaciones diplomáticas entre España y su país (no el Reino Unido, mi país). Lo llevé a mi banco con cierto nerviosismo, temiendo que el director del sucursal fuera a presentar un informe sobre mí al Banco de España. No pasó nada.

Esta medida sería muy beneficiosa para un país como España donde es una práctica común pagar parte de la compra de una casa en efectivo (en billetes de 500 euros) para reducir el impuesto sobre las plusvalías, aunque hoy hay muy poco movimiento en el mercado inmobiliario. ¡Venga, Rajoy, tenga valentía política!
http://www.elimparcial.es/economia/fuera-los-billetes-de-500-euros-100465.html