La proyección exterior de España

Las exportaciones españolas en 2012 aportaron 2,5 puntos de crecimiento al PIB; sin ellas, la economía habría caído cerca del 4% en vez del 1,4% registrado, y la tasa de desempleo habría sido aún mayor del espantoso 26%.

Ninguna otra factor explica mejor la importancia de la internacionalización de una economía (vía exportaciones y la implantación directa de empresas en el exterior a través de la inversión), especialmente para un país, como España, que lleva ya cinco años en recesión.

España es junto con Alemania prácticamente el único país europeo que logra mantener su cuota de exportación de bienes y servicios a nivel mundial en los últimos años. La tasa de cobertura, el porcentaje de importaciones “pagado” por las exportaciones, se situó en el 88% en 2012, la mayor desde que hay registros; el número de empresas exportadoras subió hasta más de 130,000; el déficit comercial bajó un 33% y el déficit por cuenta corriente cayó a menos del 1% del PIB (desde un enorme 10% en 2007).

Por supuesto, estos logros no se deben exclusivamente a las exportaciones. Las importaciones no han dejado de bajar desde 2008.

El auge en la las exportaciones es una de las muy pocas noticias positivas, y el Gobierno no ha perdido tiempo en propagarla. Sin embargo, España esta aún lejos de ser una potencia exportadora y yo, al menos, no estoy convencido que esta expansión vaya a consolidarse y durar. Una carta mía publicada en el Financial Times en agosto del año pasado sobre este tema provocó la reacción airada y exagerada de dos secretarios de Estado.
Según las últimas cifras comparativas oficiales a nivel global para exportaciones y población, que son del 2010 y del Banco Mundial, las exportaciones per cápita de bienes, que es una de las medidas del éxito exportador, fueron de 5.339 de dólares para España en comparación con 15.474 para Alemania, 8.010 para Francia y 7.458 para Italia. En 2012 las exportaciones españolas per cápita de bienes, sobre la base de la población al 1 de enero y las exportaciones de todo el año, fueron de 6.225 de dólares.

El Foro de Marcas Renombradas Españolas acaba de publicar dos magníficos libros sobre la presencia internacional de las principales empresas con textos en español e inglés. Son una biblia y hace falta diseminarla ampliamente (http://atlas.marcasr…). Los libros contienen una mina de información sobre más de 130 empresas, con sus productos y mercados en el exterior, y una serie de análisis.

El Foro, establecido en 1999, ha jugado un papel fundamental en dar a conocer las marcas españolas y promover la internacionalización. Al principio, con la economía española en plena auge por factores internos (el maldito ladrillo), el Foro era una voz en el desierto. Hoy, nadie niega la importancia del sector externo.

El problema estructural de España es que la demanda externa solo es positiva cuando la economía se encuentra en recesión y exportar se convierte en un asunto de supervivencia. Es el alto precio que el país ha pagado para su absurdo y miope modelo económico. La caída en desgracia de la economía española empezó con la Ley de Suelo en 1998.

Entre 1988 y 2012, la contribución de la demanda externa al crecimiento del PIB fue positiva en solo siete años, cinco de ellos entre 2008 y 2012. En cuanto la economía comience a expandirse fuertemente de nuevo, me temo que la aportación de la demanda externa volverá a ser negativa.
El reto de España es conseguir un mejor equilibrio entre los diferentes componentes de la economía donde las exportaciones deberían de desempeñar una función más importante y estratégica. Y para esto hace falta una mejora significativa en el nivel educativo. No es casualidad que los mejores exportadores sean precisamente países con, por ejemplo, tasas de abandono escolar la mitad o menos de la mitad de España, que invierten mucho más en investigación y desarrollo, y que tienen tasas de desempleo la mitad de España. El país tiene un larguísimo camino por delante.

Hay un error grueso en la traducción al español de mi análisis, visto cuando el libro ya estaba impreso después de revisar mi texto mil veces. Donde dice en el libro, pero no en la versión online, “entre 2009 y 2011 la cifra de exportaciones de productos pasó de 54.600 millones de euros a 214.500 millones de euros”, debe leerse aumentó en 54.600 millones. Tal incremento hubiera sido digno de mención en el Guinness World Records (Libro Guinness de records). De todas maneras, el crecimiento (65.400 millones de euros entre 2009 y 2012) es significativo y ojalá que siga.

http://www.elimparcial.es//la-proyeccion-exterior-de-espana-120183.html