George Orwell: un conservador radical

“Mirar lo que se tiene delante de los ojos requiere un constante esfuerzo”

Sesenta y tres años después de su muerte, George Orwell (pseudónimo de Eric Arthur Blair) sigue siendo una persona clave para entender el mundo, y no sólo por citas tan relevantes como la que encabeza esta columna. Si toda la clase política española hubiera hecho “un constante esfuerzo”, es más que probable que España no habría entrado en una crisis tan profunda.

La participación de Orwell en la Guerra Civil como miliciano al lado del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), entre diciembre de 1936 y junio de 1937, marcó su vida y está contada en su libro “Homenaje a Cataluña” publicado en 1938. Orwell fue testigo del control estalinista del Partido Comunista de España y las mentiras que se usaban como propaganda para la manipulación informativa. Estuvo a punto de ser asesinado en Barcelona durante la represión contra el POUM.

La lucha por el poder en la retaguardia del frente en Barcelona fue como una guerra civil dentro de la Guerra Civil. Los comunistas del PSUC, los nacionalistas de ERC y los sindicalistas de UGT, por un lado, y los anarquistas de la CNT-FAI y el POUM, por otro.

Los dos libros más célebres de Orwell, “Rebelión en la granja” (publicado en 1945) y “1984” (1949), tienen sus orígenes en las experiencias del autor en España. “La guerra de España y otros acontecimientos ocurridos en 1936-1937 cambiaron las cosas, y desde entonces supe dónde me encontraba. Cada línea en serio que he escrito desde 1936 ha sido escrita, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático como yo lo entiendo”, escribió en 1946.

Menos conocida, particularmente en España, es la influencia sobre Orwell de su propio país, Inglaterra, en particular sus tradiciones y la lucha durante los siglos para ganar más libertad, algo que está admirablemente contado en George Orwell: English Rebel (“George Orwell: un rebelde inglés”) de Robert Collis publicado esta semana por Oxford University Press.

Hijo de un oficial del departamento del opio de la administración pública de la India (parte del Imperio Británico) y educado en colegios privados selectos, incluyendo el muy elitista Eton (ganó una de los becas King’s sin la cual su padre no habría podido pagar la matricula), Orwell estaba destinado, previsiblemente, a formar parte por sus propios méritos de la clase dominante. Pero se rebeló y se adhirió a la causa del socialismo democrático.

La verdad es que Orwell, como bien describe Collis, está lleno de contradicciones. Era un intelectual que odiaba los intelectuales, especialmente los de izquierda; un socialista que tuvo poca fe en el estado; un escritor de izquierdas más propenso a perdonar a los escritores de derechas; un liberal en contra de los mercados libres; un protestante que no creyó en Dios aunque profesó la religión, y un disidente que ejerció la disidencia aunque sólo fuera para disfrutar del derecho a estar en desacuerdo.

Inglaterra tiene una larga tradición de disidentes, empezando con los cristianos que en el siglo XVI se separaron de la Iglesia de Inglaterra. Orwell no tuvo una voz política consistente salvo la creencia con algunas reservas en la libertad. Para Collis Orwell era más bien un conservador radical (radical Tory) que un socialista de pura cepa.

El libro termina con un fascinante capítulo sobre lo que le habría pasado a Orwell si no hubiera muerto con tan sólo 46 años y bastante desconocido. El mundo, desde su muerte, ha cambiado mucho y con ello el renombre de Orwell: el Imperio Británico, el primer y profundo odio de Orwell, ha desaparecido; se propagó el estado de bienestar por la mayoría de los países europeos; los derechos civiles han mejorado; el acceso a la educación obligatoria y gratuita se ha extendido en gran parte del mundo; el comunismo se derrumbó y ha surgido una nueva amenaza, el fundamentalismo islámico.

¿Cómo habría reaccionado Orwell a los grandes acontecimientos de los últimos 60 años, como la guerra en Corea, la invasión de Hungría o la crisis de los misiles en Cuba? La escritora americana izquierdista Mary McCarthy dijo en el apogeo de la guerra en Vietnam que casi podía “oírle argumentando airadamente que oponerse a los americanos […] es ser objetivamente totalitario”.

No se sabe. Lo que sí se sabe es que se echa de menos su voz crítica que tanto molestó a la derecha y a la izquierda.