Aguafiestas

Mi pueblo, en un lugar de Castilla-La Mancha, cuyo nombre prefiero no mencionar porque tengo una casa allí desde hace más de 30 años y no quiero ofender a nadie, está en fiestas. Tenemos dos fiestas al año, las primeras en mayo cuando nuestra Virgen (de los Desamparados) es trasladada desde su Ermita (a hombros de unos valientes) al pueblo, y las otras en septiembre, cuando la Virgen vuelve a su sitio y hay encierros populares, corrida de toros y música. Algo similar ocurre en casi todas las localidades en España.

Incluso en épocas de prosperidad creo que las fiestas son un despilfarro de dinero, y en tiempos de crisis una vergüenza. En las fiestas de mayo tenemos fuegos artificiales en el campo de fútbol y tengo fama en mi familia de lamentar en voz alta durante el espectáculo el dinero que se está quemando y pedir que se destine a algo más útil como la escuela pública en el pueblo.

El colmo vino en los años 90, cuando el Ayuntamiento decidió imitar los Sanfermines de Pamplona y restaurar los encierros de toros por las calles (cancelados después de la Guerra Civil), lo cual aumentó el coste de las fiestas. Un año un hombre mayor cayó de un muro y recibió una cornada en los testículos; otro año, un hombre saltó a la Plaza de Toros, instalada provisionalmente en el campo de fútbol, justo cuando entró el primer toro y murió después de pasar 18 meses en coma. Y, por último, una grada con demasiada gente se hundió dejando muchos heridos, algunos de los cuales tuvieron que ser trasladados a un hospital en helicóptero. Este accidente nos hizo ganar un lugar destacado en el Telediario.

Las elecciones municipales de mayo produjeron un pequeño terremoto en el pueblo. El alcalde socialista, dueño del mayor bar, perdió su puesto, después de 24 años, frente al Partido Popular cuyo candidata trabaja en la farmacia y ganó por casi 100 votos (del total de 372 personas que votaron). Cuando el alcalde se marchó había poco dinero en las arcas: unas casas de protección oficial terminadas no pueden ser entregadas porque hay una deuda impagada con el constructor y el camping en la entrada del pueblo, que lleva varios años en construcción, esta paralizado por falta de fondos.

Castilla-la Mancha es la comunidad con más déficit de España (4,9% de su PIB hasta junio y 6,5% en 2010) y tiene una enorme deuda con las farmacias. No es de extrañar que las farmacias de la comunidad estén en pie de guerra si tenemos en cuenta que cargan con una deuda retrasada de 125 millones de euros. Dolores de Cospedal, la presidenta de la comunidad, ha presentado un durísimo recorte de hasta el 20% del Presupuesto (¿seguirá su ejemplo un futuro gobierno del PP?).

Como escribió Antonio Muñoz Molina el sábado pasado en Babelia: “Carnavales y fiestas vernáculas de cualquier pelaje se convirtieron en una gran industria municipal a la que se empezaron a dedicar en los primeros ochenta ríos incalculables de dinero. Ahora que se publican las cifras pavorosas de la deuda que asfixia nuestra economía uno se pregunta qué parte de ella corresponde a los despilfarros lúdicos de una cultural oficial que increíblemente no parece haberse interrumpido.” Javier Marías, su colega en la Real Academia Española, escribió al día siguiente: “No hay un euro para nada salvo para las fiestas de cada localidad — ninguna las cancela nunca, para la diversión municipal e idiota no hay crisis -.”

Si yo fuera ministro de Economía, prohibiría todas las fiestas hasta que las cuentas públicas estén saneadas o introduciría una ley que solo permita las fiestas si son totalmente financiadas por los habitantes de la localidad. En el pasado el Ayuntamiento de mi pueblo pidió contribuciones de sus habitantes. Seguiendo el ejemplo de la reciente reforma exprés para fijar la estabilidad presupuestaria en la Constitución, se puede añadir una cláusula sobre la financiación de las fiestas.

Cuando mencioné mi propuesta a un amigo, embajador de un país europeo católico con algunas semejanzas culturales y religiosas con España, me dijo que tal medida pudiera tener consecuencias imprevisibles porque cerraba una importante válvula de escape para desahogarse, algo necesario en tiempos de vacas gordas y flacas, sin la cual España pudiera perder su relativamente alto nivel de cohesión social. Tal vez esto explica por qué los indignados españoles son tan pacíficos en comparación con sus homólogos británicos.

A diferencia de mi país, el Reino Unido, en estos momentos no todo son pronósticos de desastre. Parece, con tantas fiestas, que España no está en crisis sino que toda ella es una crisis.
http://www.elimparcial.es/nacional/aguafiestas-90853.html#

Un MIR para los políticos

Alfredo Pérez Rubalcaba propone, en su camino para llegar a La Moncloa, mejorar el maltrecho sistema educativa con una especie de MIR para la selección de profesores para la enseñanza pública, es decir, adaptar para los docentes el sistema que desde hace décadas lleva funcionando en España para que los médicos se habiliten como tales, un periodo de especialización en centros sanitarios que han de pasar los médicos antes de aspirar a una plaza pública.

La baja calidad de algunos profesores (como en todo las profesiones) es uno de los factores detrás de los altos niveles de abandono escolar temprano (jóvenes que dejan de estudiar después de la enseñanza obligatoria y que está fomentando la exclusión social), de repetir un curso y los resultados mediocres en las pruebas cada tres años de PISA, una evaluación internacional del rendimiento de alumnos de 15 años cercanos al final de la educación obligatoria en áreas temáticas clave como lectura, matemáticas y ciencias, pero no es el factor primordial.

También importante son factores como el estimulo y la disciplina que los alumnos reciben en casa, la autoridad de los profesores (demasiado cuestionado por los padres), la ratio de alumnos por clase, y un sistema educativo basado demasiado en memorizar infinitos contenidos que da lugar a una especie de criadero de borregos.

Para acceder a un puesto en un instituto o universidad es necesario pasar una fuerte oposición. Una vez aprobada, el aspirante debe hacer un montón de sustituciones hasta conseguir una plaza fija. Dicho esto, la forma de adquirir el certificado de aptitud pedagógica (CAP) no es nada rigurosa; hasta hace poco se trataba más bien de un trámite y desde hace un par de cursos se adquiere a través de un master “express” que tampoco parece ser adecuado.

La calidad de la enseñanaza no mejora con más pruebas u oposiciones, aunque un cambio del sistema educativa puede iniciarse con una especie de MIR para profesores en centros acreditados.

Comenté en una columna en junio pasado la buena noticia de la reducción en la tasa del abandono escolar temprano en 2010 al 28,4%, casi tres puntos menos que en 2009. Con tantos parados, no sorprende que más alumnos continúen estudiando después de la educación obligatoria. No tienen más remedio. La mala noticia es que la vuelta de muchos de estos jóvenes al sistema educativo ha generado una escasez de plazas en Formación Profesional (FP).

¿Como es que las autoridades educativas en las comunidades autonomos (la educación ha sido decentralisado) no prevenieron el alto riesgo de overbooking en FP y tomaron medidas? No hace falta ser un genio para saber que la demanda para estos cursos iba a aumentar durante una crisis tan profunda como tenemos, y el problema no es de ahora. Hace tiempo que tenemos una insuficiencia de oferta en numerosas carreras de FP. Una solución, según Rubalcaba, y totalmente inadecuado desde mi punto de vista, sería poder utilizar la teleformación para paliarlo.

La profesión que más necesita un MIR (mejor dicho un PIR) son los politicos y no los profesores. La clase política se ha convertido en el tercer problema más importante del país, sólo por detrás del paro y de las consecuencias de la crisis económica, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un organismo del Estado. Y tanto José Luis Rodríguez Zapatero que Mariano Rajoy han recibido durante meses una puntuación muy baja como lideres en las encuestas de Metroscopia. No sorprende que la mayoría de españoles, incluso los votantes del PSOE, han dado por amortizado a Zapatero. Otra cosa es la baja puntuación para Rajoy, el próximo presidente con toda seguridad.

Lo que es aún peor es que los dos partidos mayoritarios viven en otro mundo. ¿Si no, como se explica que un centenar de políticos imputados en casos de corrupción se presentaron a las elecciones de mayo apoyados por sus aparatos y no entienden el enfado de los indignados? Todos somos indignados.

¿En que consiste un PIR? Uno de los requisitos debe ser haber trabajado en otra cosa que no es la política, y, en particular en el campo económico (¿cuántos políticos hoy han gestionado una empresa, pequeñita o grande), y de esta manera haber adquirido experiencia del mundo real. Ya hay demasiadas personas que son políticos profesionales. Otra necesidad seria demostrar una capacidad de poder llegar a arreglos y no quedarse en posturas rígidas por razones ideológicas. Y una vez aprobado para entrar en política, la persona tiene que firmar un documento limitando su vida política a dos mandatos con la posibilidad de poder regresar después de cuatro años. Demasiados políticos consideran su puesto un derecho para el tiempo que quieren una vez que están instalados. Mi pueblito, un microcosmos de España, eligió en mayo, por fin, otro alcalde después de 24 años de la misma persona.

Ya se que mi idea no se va a realizar. Si, en cambio, se puede cambiar la ley electoral y eliminar listas cerradas (esto es: el elector no vota a una persona sino a una lista de personas, ordenada por orden de preferencia de los partidos) a favor de las abiertas. Así, los votantes pueden elegir quienes piensan son los más preparados en la lista y descartar los corruptos.

http://www.elimparcial.es/nacional/un-mir-para-los-politicos-90503.html

Midiendo la felicidad

Todo el mundo quiere ser feliz, pero ¿qué es la felicidad y cómo es posible medirla? Hasta ahora la felicidad ha sido medida sobre todo por el nivel de ingresos per cápita. Un crecimiento de 2% en una economía, sin embargo, no quiere decir que sus habitantes sean un 2% más felices o más ricos porque eso depende de muchos otros factores.

Como demostró en 2010 el Happy Planet Index (Índice del Planeta Feliz), desarrollado por la organización británica New Economics Foundation, no hace falta tener dinero para ser feliz. Según este índice, ocho países latinoamericanos, liderados por Costa Rica, están entre las primeras diez naciones más felices, a pesar de ser una de las zonas más pobres del mundo.

Mi país, el Reino Unido, está en el puesto 74, España en el 76 y en el último renglón, y no sorprende, Zimbabwe. El primer país desarrollado en el índice es Holanda en el puesto 43.

Basado en 143 países, el índice desnuda la economía hasta su concepto más básico: lo que usamos (recursos) y lo que obtenemos (vidas humanas más o menos largas, más o menos felices). Se basa en una sencilla fórmula no matemática: bienestar por esperanza de vida, dividido entre impacto ecológico. En un juego de palabras que no funciona en español, el índice dice que “good lives don’t have to cost the Earth” (algo como vivir bien no tiene por qué costar una fortuna, literalmente costar la tierra).

Otro informe, mucho más conocido, es el informe anual sobre el Desarrollo Humano de las Naciones Unidas en donde España figura en el puesto 20 de 169 países en un ranking que mide el progreso. Pero el progreso no es igual a la felicidad. Este ranking está basado en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y tiene en cuenta el ingreso per cápita, la longevidad y la educación.

Hace poco la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas (con 34 miembros), lanzó Your Better Life Index (Tu Índice para una Vida Mejor). El índice constituye una innovadora herramienta con la que cada persona puede medir su calidad de vida, en términos distintos a las cifras ofrecidas por el PIB (ver http://www.oecdbette…). Asimismo, el usuario puede determinar cuáles son los indicadores más significativos y realizar comparaciones con otros países en referencia al nivel de desarrollo alcanzado en cada uno de los ámbitos de análisis.

Este índice esta basado inicialmente en dos pilares: las condiciones materiales de vida y la calidad de vida. Cuentan los ingresos pero también, por ejemplo, las condiciones de vivienda. El índice cubre 11 dimensiones: ingresos, vivienda, empleo, comunidad, educación, salud, medio ambiente, gobernación, satisfacción con la vida, seguridad y equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Un tercer pilar seria la sostenibilidad (el capital natural, físico, social y humano).

Cada país esta representado por una flor donde el tamaño de cada uno de los 11 pétalos ilustra el comportamiento de una dimensión (cada pétalo tiene un color; verde para el medio ambiente, por ejemplo). La longitud del tallo de cada flor cambia con el comportamiento conjunto de cada país, así que cuanto más alta la flor, mejor situado el país en el índice. La longitud de cada pétalo denota la nota de un país en cada dimensión. La OCDE no ha asignado ninguna ponderación a cada dimensión: el usuario de la herramienta puede empezar con una ponderación igual para las 11 dimensiones o asignar distintas ponderaciones (de 0 a 5) para cada una según sus preferencias.

Esta neutralidad significa que la OCDE elige los factores, pero deja el trabajo de juzgar cuales son más importantes para el público a través de un panel de control. De esta manera, los usuarios pueden medir y comparar la calidad de vida en un sentido mucho más amplio y crear sus propios índices.

Cuando yo entré en la página web del índice para comparar España con el Reino Unido, ambos países daban más importancia a la vivienda entre las 11 dimensiones, y España más que mi país. Con respecto a los ingresos, los británicos dan bastante más importancia a esta dimensión que los españoles.

La herramienta permite la OCDE ver las preferencias de los usuarios y cómo varían por nacionalidad, edad y otros criterios. Luego estos datos podrían ayudar a los gobiernos a formular políticas para promover el bienestar.

http://www.elimparcial.es/sociedad/midiendo-la-felicidad-90141.html

Una hoja de ruta para México

¿Es justo culpar el alma de un país por su incapacidad de modernizarse políticamente y económicamente? El escritor y académico mexicano Jorge G Castañeda en su nuevo y estimulante libro, “Mañana Forever: Mexico and the Mexicans” (Knopf) cree que el carácter nacional que ayudó a forjar México como nación es hoy un obstáculo para su progreso y plena modernización.

Para Castañeda los mexicanos son demasiado individualistas (¿más que los españoles?) y rechazan cualquier forma de acción colectiva, salvo en circunstancias excepcionales como rescatar victimas después de un terremoto, y huyen de conflictos y confrontaciones (“más vale un mal arreglo que un buen pleito”, según el dicho popular).

Entre las pruebas para esta afirmación están las 55 medallas que México ha ganado desde los juegos olímpicos del 1900, de las cuales 47 fueron para deportes individuales y solo ocho para colectivos. Y pocos mexicanos en las ciudades, en particular México DF, (el área metropolitana tiene una población de 21 millones) viven “verticalmente” (en rascacielos) porque prefieren tener una casita, y en el campo la tenencia de parcelas de terreno está muy fragmentada.

Castañeda, ministro de relaciones exteriores (2000-2003) en el primer gobierno del derechista Partido de Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox después de la derrota histórica del Partido Institucional Revolucionario (PRI), en el poder durante 70 años (una “dictadura perfecta” en palabras de Mario Vargas Llosa), cree que esta característica nacional de aversión a cualquier tipo de conflicto o confrontación (explicado hasta cierta punto por la historia de México), que es parte integrante de una verdadera democracia, está sofocando la joven democracia mexicana.

El arte de hablar largamente y no definirse o entrar en conflicto con alguien lleva el nombre del gran cómico mexicano Mario Moreno (1911-1993), conocido como Catinflas en sus peliculas. La Real Academia Española aceptó en su diccionario en 1992 el verbo cantinflear que significa “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada.” Muchos politicos españoles son también cantinflescos, aunque les gusta el conflicto (de ahí tanta crispación).

El individualismo mexicano choca, según Castañeda, con una sociedad que hoy es más y más de clases medias (dos tercios de la población según distintas medidas), algo que impone límites porque solo con esfuerzos colectivos se pueden resolver los problemas de forma efectiva.

Estos problemas incluyen una democracia representativa con las mismas instituciones de la larga época autoritaria y la misma constitución (del 1917), falta de respecto para leyes, corrupción (resumido en el dicho popular, “El que no transa, no avanza”), poca trasparencia en la vida pública, un estado de derecho basado esencialmente en el poder político o la influencia, una economía con demasiados monopolios, demasiada poca competitividad (económica, en los medios de comunicación, entre los partidos politicos y los sindicatos), una baja carga impositiva debida a tanta evasión y fraude fiscal y una de las peores distribuciones de riqueza en el mundo.

México ha progresado enormemente desde que yo viví allí entre 1978 y 1984 como corresponsal para el Financial Times. Castañeda, a quien conocí durante mi estancia cuando era miembro del Partido Comunista Mexicano, hace referencia a la dificultad de conseguir hace 20 años una línea telefónica fija: yo no tuve más remedio que ponerme desesperadamente en contacto con Fernando M Garza, el jefe de prensa del Presidente José López Portillo, porque la espera era eterna y no estaba dispuesto pagar una mordida para conseguirla. La conseguí en unos días. Hoy, el uso de los teléfonos móviles esta muy extendido.

La práctica de sobornar a los partidos de la oposición en el Congreso ha seguido durante los 11 años en el poder del PAN, en este caso el PRI y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD). El gobierno federal hace transferencias masivas de fondos cada año a los gobernadores de los estados (algo como los presidentes de las comunidades autónomas en España) en manos del PRI y del PRD a cambio de su apoyo al presupuesto federal. No tienen que rendir cuentas por estos fondos.

Según Castañeda, México necesita un presidente como Charles de Gaulle capaz de “adaptar la psicología del país a su realidad.” En 2004 Castañeda lanzó su candidatura a la Presidencia de la República como candidato independiente o ciudadano, pero el Instituto Federal Electoral rechazó su inscripción, por no pertenecer a ningún partido político.

No creo que él sea la persona adecuada para asumir el papel del gran francés (tiene demasiados enemigos políticos entre la izquierda y la derecha) pero ha escrito una hoja de ruta para la persona que posiblemente sea el próximo presidente, Enrique Peña Nieto del PRI, partido que arrasó en las recientes elecciones en tres Estados y que parece estar en disposición de concluir su travesía del desierto.

El PRI gobierna en 19 de los 32 Estados del país, en 23 de las ciudades capitales y es mayoría en la Cámara de Diputados.

Nadie mejor para desmantelar el sistema que alguien que lo conoce desde dentro, como sucedió con Adolfo Suárez en España después de la muerte de Franco. ¿Lo hará?

http://www.elimparcial.es//una-hoja-de-ruta-para-mexico–89789.html

Indignados españoles y gamberros ingleses

¿Por qué los españoles indignados se han manifestado pacíficamente, salvo en algunas ocasiones, y la indignación en el Reino Unido, mi país, ha degenerado en vandalismo, saqueo y cinco muertos?

No faltan razones en ambos países para estar indignado, y más en España que en el Reino Unido. Por ejemplo, la tasa de desempleo de menores de 24 años en España es de 46%, más del doble del Reino Unido, y casi el 30% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años, una proporción mucho más alta que en el Reino Unido, no concluye la educación Secundaria y muchos han perdido sus puestos de trabajo, particularmente en el sector de la construcción. Pero los indignados españoles no han quemado coches, tiendas y hasta casas, ni han provocado la dramática foto de la joven polaca Monika Konczyk saltando por el balcón de su piso en Croydon, incendiado durantes los disturbios, para salvar su vida.

Otro rasgo compartido es que tanto en España como en Inglaterra no todos los manifestantes son personas marginadas por algúna razón u otra. Entre los acusados de robos en el Reino Unido hay un profesor de primaria, una estudiante universitaria de una familia acomodada, educada en un instituto selecto, y un niño de 11 años, hijo de un hogar problemático (su padre salió recientemente de la cárcel tras cumplir una condena por robo).

Los dos países también tienen muchos inmigrantes. En términos absolutos el Reino Unido tiene más inmigrantes, pero en términos de porcentaje de la población, España tiene más (el 12%) y su flujo migratorio masivo ha ocurrido en solo una década (desde los años 50 en el Reino Unido). Había inmigrantes entre los indignados en España (su tasa de desempleo es de unos 10 puntos por arriba de la cifra para españoles), pero su participación fue poco significativo en comparación con el Reino Unido donde parece que la mayoría de los manifestantes, particularmente en Londres, fueron protagonizadas por afrocaribeños, descendientes de inmigrantes y en bastantes casos, miembros de pandillas de criminales, algo poco mencionado por la prensa y cadenas de televisión, tal vez por razones de lo políticamente correcto. Esto no quiere decir que no hubiera también muchos blancos entre los protagonistas de la violencia.

El Reino Unido, mucho más que España, es desde hace algún tiempo dos países. Tiene barrios céntricos pobres, como los bidonvilles de París y otros ciudades francesas, de los que nadie habla o informa, como si fueran un país del Tercer Mundo o una zona de guerra. Igual que los habitantes de los bidonvilles, mayormente de origen norteafricano, protestaban porque siendo muchos de ellos naturales del país, no creían haber recibido los beneficios acreditados a esa condición.

A gran diferencia de España, un número significativo de varones jóvenes, particularmente en Londres, son hijos de madres solteras. Esto, en parte, se debe a una política insensata de dar subsidios, y hasta pisos, a madres solteras, lo cual ha fomentado tener hijos. Estos hijos necesitan padres, una figura de autoridad masculina, particularmente durante su adolescencia. Hasta un 60% de las madres afrocaribeñas en Londres son madres solteras, y se ha comprobado que los hijos negros de madres solteras son dos veces más proclives a cometer crímenes que hijos negros con ambos progenitores.

Esta falta de autoridad en casa probablemente explica por qué había tantos varones adolescentes, más que chicas, en las calles de Londres y otras ciudades en las noches de los disturbios cuando a estas horas tan tarde tienen que estar en casa. De hecho, la policía y los políticos están echando parte de la culpa de los disturbios a los padres o la falta de ellos.

La familia en España sigue siendo mucho más fuerte que en el Reino Unido.

Igual que mi amigo y antiguo colega, John Carlin (estuvimos juntos en México hace casi 30 años), tengo, lo digo con sus palabras, “una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa.” Los jóvenes ingleses se emborrachan cuando están de vacaciones en España y vomitan en público, pero los españoles de la misma generación se comportan bien en el Reino Unido. Algo no cuadra.

Esta situación, peor ahora que cuando yo viví en Londres, explica, en parte, por qué decidí dejar mi país en 1986 y regresar a España donde había vivido durante los años 70.
http://www.elimparcial.es/sociedad/indignados-espanoles-y-gamberros-ingleses-89461.html

Desmemoria histórica (II)

Las víctimas republicanas españolas de los campos de exterminación nazi han sido homenajeadas, en particular los 7.000 recluidos en Mauthausen, de los que más de 5.000 murieron allí de agotamiento y hambre, pero poco se ha hecho por recordar a las víctimas españolas de la represión estalinista, uno de los capítulos más tristes y menos conocidos de la historia española del siglo XX.

Sobre la tragedia española en Mauthausen se ha escrito bastante (están conmemorados con una placa), se ha emitido algún documental y se conocen las fotos de Francisco Boix (internado allí), pero el drama de los españoles en la Unión Soviética después de la Guerra Civil ha permanecido mucho más en la oscuridad. Bienvenido sea por ello otro librito de Luiza Iordache, “Francisco Ramos Molins: La inquebrantable voluntad de ser socialista” (Fundació Rafael Campalans, Barcelona), dedicado a alguien que figura en su ultimo libro, “Republicanos españoles en el Gulag (1939-56)”, publicado por el Institut de Ciències Polítiques i Socials de Barcelona, que yo comenté en marzo de 2010 (http://www.elimparci…).

Según la tesis doctoral de Iordache, “El exilio español en la URSS: represión y Gulag. Entre el acoso comunista, el glacis estalinista y el caparazón franquista” (de 682 páginas), toda una Biblia sobre esta tragedia que merece ser publicada, hubo 309 republicanos en el Gulag (pilotos, marinos, exiliados políticos, niños de la guerra y maestros de éstos) en calidad de internados, presos políticos y delincuentes comunes. Los delincuentes comunes, especialmente niños de la guerra que lucharon por sobrevivir, sufrieron el Gulag al igual que los demás contingentes, malviviendo en las misma condiciones.

A esta cifra de 309 personas, debemos añadir 36 republicanos presos en Berlín y otros dos que llegaron de los lagers nazis al Gulag. Es posible, aunque no se sabe con certeza, que algunas de las personas trasladadas desde Berlín, estuvieron en el campo de concentración nazi Sachsenhausen que mencioné la semana pasada. Fueron “liberados” por las tropas soviéticas en 1945 e internados en diversos campos de concentración de la URSS.

El exilio español a finales del año 1939 en la URSS quedó configurado por unos 2.895 niños evacuados en las expediciones de 1937 y 1938; unos 150 maestros y personal auxiliar que acompañaron a éstos; unas 156 personas de la marinería, personal militar y la oficialidad de los nueve buques republicanos que anteriormente habían realizado transporte de material de guerra y víveres “incautados” por el Gobierno soviético; unos 200 cadetes de la última promoción de la 20ª Academia Militar de Pilotos enclavada en Kirovabad y un colectivo de los exiliados políticos, especialmente dirigentes y miembros del Partido Comunista de España (PCE), como Dolores Ibárruri, y el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC).

Uno de los exiliados más interesantes fue Francisco Ramos. Nacido en 1910 en Alicante, su actividad política comenzó al llegar a Barcelona con 20 años, se afilió a las Juventudes Socialistas y desde 1936 militó en el PSUC. Fue detenido en varias ocasiones. Al llegar a Francia, después de la Guerra Civil, en 1939 fue internado con su división en el campo de concentración de Saint-Cyprien y luego salió para la URSS. Según recuerda a un amigo, “será para unos tres meses, pero me retuvieron por la fuerza casi 20 años.”

La Guerra Civil en España había terminado pero, como escribe Iordache, “persistía el cainismo político dentro de un bando completamente dividido” y hubo una sórdida lucha por el poder. Ramos trabajó inicialmente como maestro compaginando su nueva ocupación con los estudios de Ingeniería. Como muchas otras personas quería regresar a sus familia en España, aunque corriera peligro en la dictadura de Franco, o ir a otro país, preferentemente en América Latina por la afinidad lingüística y cultural, pero esta actitud fue considerada tanto por el PCE como por las autoridades en Moscú como antisoviética/trotskista (“enemigo del pueblo”). Pocos lograron el permiso para salir.

En una entrevista en 1977 Ramos dijo que “por aquello que estaba viendo en la URSS no había yo luchado en España.” Precisamente, las autoridades soviéticas, en el contexto de la guerra fría, querían evitar a toda costa la difamación de la URSS y del PCE que suponía la salida de los exiliados españoles

Santiago Carrillo, llegado entonces desde Francia y que en su libro de memorias (1993) evita cualquier referencia a estos asuntos, llamó a las personas que querían salir de la URSS en una reunión en 1947, según recuerda el comunista italiano Ettore Vanni, “traidores que dejan el país socialista para ir a vivir entre los capitalistas.” Alguien gritó en la reunión, “hay que darles un tiro por la espalda.”

Ramos fue detenido en febrero de 1948 y condenado a 10 años (primero en el campo de concentración Potma y luego en una fábrica concentracionaria en Kutschino), después de ser denunciado por ser “antisoviético” por un español agente secreto ruso, reclutado en 1937 en Barcelona, según las memorias de Julián Fuster, detenido poco antes de Ramos. Entre las “pruebas” de su culpabilidad constituyó un “diario”, fechado en 1942 donde escribió, entre otras cosas, que la URSS es “el país de las colas. Preferiría mi fusilamiento en España a la vida en Sarátov” (donde estuvo trabajando).

Ramos fue liberado en la primavera de 1956 y regresó a España en 1957 y durante los años sesenta y setenta fue una de las figuras más emblemáticas de la Federación Socialista Catalana del PSOE y jugó un papel importante en la unidad de los socialistas en Cataluña y en el reestablecimiento de la Generalitat bajo Josep Tarradellas. Murió en 1983 a los 72 años de edad.

En palabras de Iordache, a Ramos se le podría considerar como un personaje “insumiso en cualquier ambiente totalitario y autoritario, contrario a su ideología básica, la de la libertad de pensamiento y respeto a las opciones políticas.”
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-ii–89099.html

Desmemoria histórica (I)

En el campo de concentración nazi de Sachsenhausen en los alrededores de Berlín, que visité hace poco, hay desde 2009 una placa en memoria de Francisco Largo Caballero, ministro Socialista y presidente del gobierno de la II República. Se estima que casi doscientos exiliados republicanos españoles, de los 8.000 internados en campos nazis, pasaron por el de Sachsenhausen.

Largo Caballero llegó al campo, un enorme complejo con la inscripción Arbeit Macht Frei (El trabajo os hace libres) en la entrada, en 1943 con 74 años, después de ser detenido en la Francia de Vichy por la Gestapo. Estaba cojo, y, además, tenía problemas de corazón. Por esa circunstancia, que Largo Caballero sobreviviera al campo tuvo algo de prodigio. Decenas de miles de otros presos murieron en el cautiverio. Liberado por soldados soviéticos y polacos al final de la guerra, Largo Caballero murió en Paris en 1946 y en 1978 sus restos fueron trasladados a Madrid.

No muy lejos de Sachsenhausen, en la parte oriental de Berlín (hasta 1989, cuando cayó el muro) está el sede de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) y el “escudo y la espada” del SED, el partido oficial. Unos 91.000 empleados a tiempo completo y 189.000 colaboradores se encargaban de vigilar a la población (16,4 millones en 1989) en todo el terreno del RDA.

Las exposiciones tanto en Sachsenhausen como en el cuartel de la Stasi explican con mucho detalle e imparcialidad la brutalidad del fascismo y el comunismo. Una de los más escalofriantes formas de asesinar a los presos en el campo era la de medirlos. El preso se ponía recto contra una pared, con la cabeza por debajo de un trozo de madera que marcaba su altura. Detrás de la pared estaba un verdugo que metía el cañón de su pistola por un agujero y de un solo tiro en la cabeza asesinaba a cada persona llamada para ser medida. Se puede ver el equipo usado para medir en uno de los muchos del campo. En otro lugar está la horca (un espectáculo público) y en otro el sitio donde los presos eran fusilados. Muy cerca están los hornos para quemar los cuerpos.

La Stasi asesinó a pocas personas, al menos con la misma sangre fría que los Nazis. Su papel primordial era espiar a la gente. Entre los objetos sofisticados que hay en el museo dedicado a esta siniestra organización hay una cámara escondida en una regadera, para espiar a los visitantes a los cementerios (un lugar para reuniones clandestinas), y una cámara con la lente cubierta por un botón de una gabardina.

Dos de los jefes de la Stasi, Wilhelm Zaisser y Erich Mielke, ambos también ministros para la seguridad estatal, lucharon en la Guerra Civil Española. Zaisser llegó a ser el comandante de todas las fuerzas internacionales a favor de la Republica, mientras que Mielke trabajó para el Servicio de Información Militar (SIM), dominado por los comunistas, junto con agentes soviéticos de la NKVD.

Mientras Alemania, 66 años después de la Segunda Guerra Mundial, sigue recordando públicamente su pasado más inmediato (yo fui uno de muchos visitantes al campo y al museo de la Stasi), España, 36 años después de General Franco, aún no ha decidido cómo recordar su dictadura y cuál fue su origen. Uno de los problemas, como me dijo mi amigo, el distinguido historiador Gabriel Jackson, un muy lúcido nonagenario, es que “entre el 20% y el 40% de la población actual, en particular campesinos conservadores, la elite empresarial y la jerarquía de la Iglesia Católica, piensan que Franco era un buen tipo”. Y lo era en comparación con Hitler y Stalin.

Es un cliché que todas las guerras son crueles, pero una guerra civil es la más cruel porque enfrenta a familias y vecinos y el “enemigo” de los dos bandos no es un enemigo común como en las guerras “normales”. Alemania sufrió de los dos totalitarismos, y España también pero en muchísimo menor grado, aunque el régimen franquista del 1939-75 era más autoritario que totalitario, y el comunismo entre 1936 y 1939 no llegó a los extremos de la Stasi, aunque esto no quiere decir que no hubiera actos deplorables, como, por ejemplo, el asesinato y tortura de Andrés Nin, entre muchos otros “Trotskistas”.

Un buen lugar para conmemorar los dos bandos en la guerra y explicar la guerra civil y el régimen franquista hubiera sido la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras empezaron en 1940 y fueron llevadas a cabo por unos 1.000 presos políticos sometidos a trabajos forzados (como en la construcción del Valle de los Caídos). Muchos opositores políticos fueron encarcelados en Carabanchel, pero en vez de crear un Centro para la Paz y la Memoria, como se reclamaba, la cárcel fue derribada para construir pisos, un hospital, y servicios sociales. No se puede enterrar el pasado. Menos aún recalificarlo.

Hay otra oportunidad, si así lo decide la comisión de expertos que se ha constituido para reinventar la Valle de los Caídos. Este fastuoso monumento podría convertirse, por fin, en un lugar de memoria reconciliada. Para serlo hace falta sacar los restos de Franco, diga lo que diga su familia, y de José Antonio Primo de Rivera, y que los textos explicativos no sean escritos por Luis Suárez de la Real Academia de Historia quien describió al dictador como un líder “inteligente y moderado” y un hombre “valeroso y católico” en el reciente y desacreditado Diccionario Biográfico Español.
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-i-88746.html

El círculo vicioso de repetir un curso escolar

Uno de cada tres alumnos en España repite al menos una vez un curso en la educación primaria o secundaria en comparación con un promedio de uno de cada diez en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas.

Además, según un reciente estudio de la OCDE, basado en los resultados de las últimas pruebas de PISA (una evaluación internacional del rendimiento de alumnos de 15 años cercanos al final de la educación obligatoria en áreas temáticas clave como lectura, matemáticas y ciencias) repetir un año no ayuda a los alumnos fracasados. “Los países donde los alumnos repiten cursos tienden a tener peores resultados y los antecedentes sociales tienen más impacto sobre los resultados,” dice la OCDE.

Los resultados de España en las pruebas de PISA están por debajo del promedio de los países de la OCDE. Son los varones los que se quedan atrás en el rendimiento.

En Japón, Corea y Noruega, entre los mejores países en las pruebas de PISA, ningún alumno repite, ya sea por costumbre o porque no está permitido, mientras que en Brasil, Túnez y Macao-China (países que no son miembros de la OCDE pero incluidos en el estudio), más del 40% de los alumnos repite.

Por si sirve de consuelo para el Gobierno español, Francia tiene una tasa de repetidores (36,9%) aún mayor que la de España (35,3%). Los estudiantes españoles de educación obligatoria son los que más repiten curso en los 27 países de la Unión Europea después de los alumnos franceses y luxemburgueses.

Cada verano se presenta un dolor de cabeza para decenas de miles de padres españoles esperando las notas de sus hijos para ver si tienen que repetir un curso. Más vale, sin embargo, repetir un curso que abandonar la educación. El abandono escolar temprano es otro lastre del sistema educativo en España, aunque la tasa está mejorando porque con tantos parados los alumnos y alumnas no tienen más remedio que seguir estudiando. En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años había dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional, tres puntos menos que en 2009 pero aún el doble del promedio de la UE.

En mi país, el Reino Unido, donde el 2,2% de los alumnos repite curso, el sistema está enfocado en asegurar que los alumnos no repitan, mientras que en España repetir un curso escolar constituye una cultura especialmente arraigada.

El estudio de la OCDE rebate la creencia en los beneficios positivos de repetir curso que son ampliamente compartidos por la mayoría del profesorado y padres y explican por qué esta práctica se utiliza todavía. Es dar más de lo mismo al alumno y cargarle con las consecuencias que realmente son del colegio. En palabras de Andreas Schleicher, director del informe PISA, “un país con los niveles socioeconómicos de España no puede permitirse el lujo de tener un rendimiento educativo pobre.”

No es una coincidencia que España tenga altas tasas de abandono escolar temprano y de repetición de curso: es de suponer que muchos de los alumnos que repiten están frustrados y desmotivados y cuando alcanzan los 16 años abandonan su educación. Y su presencia junto a alumnos que hacen el mismo curso por primera vez tiende a tener un efecto negativo, estimulando un círculo vicioso.

Mientras tanto, Esperanza Aguirre sigue adelante con su proyecto de reunir en un mismo instituto a un centenar de alumnos con expedientes brillantes. No veo nada mal las escuelas elitistas públicas si no va en detrimento de la calidad de la educación para la mayoría de alumnos.

¿Cuándo se creará empleo?

A un año de la reforma laboral, no sorprende que ésta haya tenido un impacto mínimamente positivo, por no decir nulo. La tasa de paro sigue por encima del 20%, el doble de la Unión Europea, 4,9 millones de desempleados o cuatro de cada 10 personas menores de 24 años.

Hasta la reforma, impuesta por el Gobierno por falta de acuerdo entre los sindicatos y la patronal, existía una figura de contratación desde 2001, denominada contrato de fomento de empleo, que permitía una indemnización de 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente y se aplicaba sólo a jóvenes de entre 16 y 30 años, mayores de 45 años, mujeres desempleadas, personas con más de seis meses en el paro y discapacitados.

La reforma laboral amplió el número de trabajadores que dejaban de estar protegidos por una indemnización de 45 días por año trabajado, engrosando el de la nueva figura de contratación, y acogió a otros trabajadores a lo que no se reconocía el derecho. Así, a los colectivos ya mencionados, se sumaron los trabajadores con más de tres meses en las listas del desempleo, los desempleados entre 31 y 44 años que hubieran tenido un contrato fijo y que se les hubiera extinguido un contrato de carácter indefinido en una empresa diferente, los desempleados que en los dos años anteriores hubieran estado con contratos temporales, y los contratados temporales a quienes la empresa quisiera hacer fijos desde la reforma.

En todo caso, la reforma no tenía efectos retroactivos, y por lo tanto los trabajadores con contrato fijo ordinario mantenían sus derechos, esto es, los 45 días de indemnización por año trabajado en caso de despido improcedente.

La reforma facilitó los despidos procedentes (20 días de indemnización por año trabajado) a las empresas con pérdidas económicas. Hasta ese momento la indemnización era de 45 días por año trabajado. También estableció la reducción de jornada por causas económicas y estructuró la penalización del abuso en los contratos temporales sine die.

Ninguna reforma laboral produce efectos de la noche a la mañana, y menos en un país como España con una economía que después de dos años de recesión crece muy poco; con un modelo productivo, excesivamente basado en el ladrillo que se ha hundido sin que se vea otro modelo alternativo; una falta de confianza en el Gobierno (la confianza es un factor esencial para crear puestos de trabajo) y un sistema educativo que rinde bajos resultados y hace muy difícil, si no imposible, un modelo productivo sostenible y basado más en el conocimiento.

De las medidas que se adoptaron, la más exitosa ha sido la reducción de la jornada en las regulaciones de empleo (ERE) para evitar despidos, siguiendo el ejemplo de Alemania. De los más de 32.000 trabajadores afectados en junio de 2010, apenas el 2,6% habían sufrido una reducción de jornada. Al mes de aprobarse la reforma, llegaron al 9,4% y en abril de este año, ascendían al 20%.

En cambio, el empleo a tiempo parcial apenas progresa en España y sólo supone un 13,3% en 2010, seis puntos menos que la media de la UE. Las propuestas de reforma laboral del Gobierno del año pasado han pretendido fomentar la contratación a tiempo parcial considerándola como un yacimiento para el empleo. Pero todo parece indicar que los resultados son escasos, por no decir nulos.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvo la arrogancia de decir que sabe cómo crear empleo (sin especificar), como si existiera una receta mágica que el Gobierno del cual ha sido miembro durante siete años hubiese olvidado aplicar, mientras su oponente, Mariano Rajoy, insiste que el mero cambio de Gobierno puede hacer bajar el número de parados.

Según un ejercicio inédito de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, España tendrá una década con un nivel de paro muy alto, aunque cuesta creer que la cifra oficial hoy de más de 20% refleje la realidad. Llama la atención que cuando la tasa era del 8%, daba la sensación que España tenia casi pleno empleo, algo revelado por el hecho que muchas empresas no podían encontrar trabajadores. La única explicación es que la economía sumergida está floreciendo.

Sin crecimiento de más del 2% en España, no se puede crear mucho empleo en términos netos. Y es dudoso que la economía vaya a ser capaz de crecer el 1,3% previsto para 2011. No sorprende que más y más jóvenes (con toda probabilidad, los mejor formados y los más dinámicos) tengan los ojos puestos en trabajar fuera de España, agravándose más el problema de descapitalización humana que el país presenta, en gran medida responsable del bajo nivel de la productividad.

http://www.elimparcial.es/economia/cuando-se-creara-empleo-87940.html

Diversificar los riesgos

Nada demuestra mejor el auge de las multinacionales españolas que el trayecto de un viajero que va desde Nueva York a Londres.

Utiliza un vuelo cuyo control se realiza con la tecnología de una empresa española (Indra); llegará al aeropuerto de Heathrow, operado por otra firma española (Ferrovial); seguidamente pasará un control de seguridad diseñado por otra compañía española, y tomará un tren hasta Paddintgon, construido y gestionado por CAF y Turbelines de Ferrovial. Al llegar llamará por su teléfono móvil, usando muy probablemente una operadora de Telefónica (O2), y a lo mejor necesitará dinero y para ello hará uso de un cajero automático que pudiera ser de un banco perteneciente a un grupo español (como Abbey del Santander). Ya en su hotel, con probabilidades de ser español, encenderá la luz que igualmente será suministrada probablemente por una eléctrica perteneciente a una compañía española (Scottish Power de Iberdrola). Por último, si desea volar hacia otras ciudades del Reino Unido o incluso hasta Madrid, es más que probable que lo haga en un avión hispano-británico (fusión de Iberia con British Airways).

Este ejemplo está sacado del nuevo libro de Ramón Casilda Béjar, “Multinacionales Españolas en un Mundo Global y Multipolar” (Esic Editorial) que incluye un CD Rom. A diferencia del otro libro de Béjar , “La Gran Apuesta: Globalización y Multinacionales Españolas en América Latina” (Granica) que comenté en Julio de 2008, el nuevo libro es muchísimo más amplio.

No es casualidad que las empresas españolas que mejor han aguantado la crisis, aunque con importantes excepciones, son las que han internacionalizado y diversificado sus fuentes de ingresos. Las estrellas son Santander, el mayor banco de la Zona Euro por capitalización bursátil, y Inditex, líder mundial por ventas entre las firmas de moda. Santander generó más beneficios en el primer trimestre de este año en el Reino Unido y Brasil que en España.

El stock de la inversión extranjera directa española al final del 2009 fue de 645,918 millones de dólares (última cifra disponible), más alto que el de Italia en términos absolutos (578,123 millones) y como porcentaje del PIB (44,2% para España y 27,4% para Italia).

Las 35 empresas que forman el índice Ibex, el principal índice de referencia de la Bolsa de Madrid, generaron más del 50% de sus ingresos totales fuera de España en 2010 (el 24% en 1997), y este año la proporción será probablemente más alta. Estas empresas, casi todas multinacionales, forman la parte más dinámica y exitosa de la economía española, sin la cual la crisis económica de hoy seria aún más profunda y duradera. Hace menos de 20 años todos tenían el grueso de sus negocios en España.

El libro de Casilda está divido en cuatro partes: la globalización y las empresas multinacionales; España en un mundo global en crisis; España y sus multinacionales: compitiendo en la nueva geografía económica global y multipolar del siglo XX1; y la inversión extranjera directa en el mundo y las multinacionales españolas.

A mi modo de ver, hay demasiados datos macroeconómicos históricos para un libro de esta naturaleza y demasiado poco análisis a nivel microeconómico de las principales multinacionales españolas. Cito solo uno de muchos ejemplos de esta mera recopilación de datos. ¿Hace falta una tabla con el crecimiento del PIB en Europa en tasas inter-trimestrales en 2008 y 2009? El libro de Casilda es demasiado denso; el que mejor analiza las estrategias de las empresas sigue siendo “Las Nuevas Multinacionales” (Ariel) de Mauro Guillén y Esteban García-Canal.

Dicho esto, hay datos sorprendentes. En exportaciones de mercancías, todos los grandes países desarrollados han perdido cuota global desde la máxima anual alcanzada. España, que nunca ha sido un país exportador significativo y que logró su cuota máxima del 2% en 2004, solo ha restado 0,3 puntos porcentuales, registrando una cuota del 1,7% (dato del 2009). Las exportaciones de servicios han disminuido solo 0,2 puntos de cuota desde su máximo en 2004, cayendo desde el 3,9% al 3.7% pero manteniéndose en el puesto número 7.

España es uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en la exportaciones de mercancías y servicios a la Zona Euro y al mundo, a pesar del avance de los países emergentes, en particular China. En la Zona Euro, la cuota de exportaciones españolas se ha mantenido en el 3,5% del total, solo superada por Alemania que la ha aumentado un 0,2% hasta el 13,2%, mientras que Francia ha perdido 1,3 puntos porcentuales hasta el 6.7% y Italia 0,6 puntos hasta el 4,9% del total. Como dijo, Guillermo de la Dehesa en su epílogo, las empresas españolas han mostrado ser más competitivas de lo que la mayoría de los mismos españoles creen.

España va a ser este año uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor crecimiento de exportaciones de bienes y servicios (el 9,9% después del 10,3% en 2010).

Sin embargo, y a pesar de dos años de crecimiento negativo (2008 y 2009) y solo el 0.1% positivo en 2010, al desplomarse la demanda interna privada y pública, España sigue registrando un déficit comercial, debido a las importaciones.

El gran reto para España es el de seguir internacionalizando la economía. Esto requiere, entre otras cosas, mejoras profundas en el sistema educativo, algo que necesita una década, si es que llegan a hacerse.
http://www.elimparcial.es/economia/diversificar-los-riesgos-87548.html