Turquía y el holocausto armenio

Armenia es un tema vivo en mi casa porque mi mujer es una cuarta parte armenia (por el lado de su abuela cuya familia emigró desde Tokat, en Turquía, a Egipto a finales del siglo X1X cuando empezó la matanza de armenios durante el Imperio Otomano). Así que esta semana nos ha interesado el mensaje de Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, en vísperas del 99º aniversario del comienzo del genocidio (término rechazado por Turquía y reconocido por 21 países incluyendo Francia y Alemania).

El entonces senador Barack Obama, durante su campaña presidencial en 2008, reconoció los acontecimientos de 1915 como un “genocidio” (hasta 1,5 millones personas murieron según Armenia), pero una vez elegido presidente dejó de usar la palabra para no molestar al Gobierno turco, y en 2013 adoptó la expresión“Medz Yeghern” (gran calamidad en armenio).

Para alguien que se ha ganado una reputación por ser muy intolerante con las críticas (basta hablar con casi cualquier periodista turco) y ha adquirido creciente fama por su estilo autoritario, el mensaje de Erdogan sorprende por su tono suave y conciliador. Ha ido más allá que cualquier otro líder turco en hacer las paces con Armenia, ofreciendo “condolencias a los descendientes”, pero no llegó a pedir disculpas, algo que exige la comunidad armenia dispersa por todo el mundo.

“Es indiscutible que los últimos años del Imperio Otomano fueron un periodo difícil, lleno de sufrimientos para millones de turcos, kurdos, árabes, armenios y demás ciudadanos otomanos, independientemente de su religión u origen étnico,” dijo Erdogan. “Una posición concienzuda, justa y humana requiere un entendimiento de todos los sufrimientos padecidos en ese periodo, sin discriminar respecto a religión o etnicidad. Naturalmente, ni establecer jerarquías de dolor ni comparar y contrastar sufrimientos conlleva significado alguno para los que han padecido ellos mismos este dolor. Como dice un proverbio turco, ’el fuego quema el sitio donde cae’ ”.

Ankara mantiene que entre 300.000 y 500.000 armenios, y al menos otros tantos turcos, murieron en el conflicto, agravado cuando los armenios tomaron las armas en el este de Anatolia para apoyar a las tropas rusas invasoras durante la Primera Guerra Mundial. Turquía es un estado musulmán y Armenia cristiano.

Hasta hace pocos años era un delito usar en público la palabra “genocidio” en referencia a Armenia. Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel deLiteratura en 2006, fue llevado a juicio en 2004 por “insultar y debilitar la identidad turca” (bajo el tristemente célebre artículo 301 del Código Penal que ha sido reformado pero no suficientemente) en una entrevista a un periódico suizo en la que pronunció la siguiente frase: “En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. Nadie habla de ello y a mí me odian por hacerlo.”

Según Erdogan, “En Turquía, la libre expresión de opiniones y pensamientos diferentes acerca de los acontecimientos de 1915 es un requerimiento de la pluralidad de los puntos de vista, de la cultura democrática y de la modernidad.” Buenas palabras pero no acompañadas de hechos, como saben sobradamente los periodistas turcos, acostumbrados a la autocensura si no quieren correr el riesgo de perder su trabajo.

“Algunos pueden percibir este clima de libertad en Turquía como una oportunidad para expresar afirmaciones y alegaciones acusatorias, ofensivas e incluso provocadoras. Aun así, si esto permite entender mejor los hechos históricos con sus aspectos legales y transformar otra vez el resentimiento en amistad, es natural que se acepten con empatía y tolerancia opiniones divergentes y que se espere una actitud similar de todas las partes”.

¡Bienvenida la tolerancia y divergencia de opiniones, y que no se aplique solamente a la cuestión armenia!

En 2010 realizamos un sueño de irnos a Armenia, siendo mi mujer el primer miembro de su familia en visitar el país desde hace muchas generaciones. Una visita al monumento al genocidio y al museo anexo es obligatoria para los armenios, sean armenios puros o no. Dado que no me considero en lo más mínimo un experto sobre el tema del genocidio,siempre he sido muy cuidadoso en este asunto. Después de ver la documentación en el museo y los fotos de muertos y de niños y mujeres hambrientos, me inclino más en usar la palabra genocidio en vez de masacre o matanza.

Como era de esperar, la comunidad armenia ha rechazado la declaración de Erdogan por ser insuficiente. Hay sospechas que detrás de su mensaje hay un intento de mejorar su deteriorada imagen internacional y acaparar los titulares de los medios (logrado) antes de presentarse a las elecciones presidenciales en agosto, más que por resolver el problema con Armenia, cuya frontera con Turquía (por otros motivos) fue cerrada por Ankara en 199
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El espía Kim Philby y España

España jugó un papel importante en la formación como espía de Kim Philby, el doble agente británico y el más conocido de “los cinco de Cambridge” que huyó a la Unión Soviética en 1963.

Philby, proveniente de la clase media alta y educado en una escuela secundaria privada de Westminster, una de las instituciones más privilegiadas, antes de ir a Trinity College, el colegio más exclusivo de la Universidad de Cambridge, fue reclutado en 1934 por agentes del NKVD (precursor del KGB).

En 1936, siguiendo órdenes provenientes de Moscú, Philby comenzó a cultivar una personalidad aparentemente fascista, uniéndose a la Liga de Amistad Anglo-Alemana, además de involucrarse en la edición de una revista pro-Hitler. En febrero de 1937 viajó a Sevilla como periodista independiente (freelance) y en mayo fue asignado como enviado especial deThe Times de Londres ante las fuerzas franquistas, un puesto perfecto para dar realce a sus supuestas credenciales conservadoras e informar hasta 1939 a Moscú (suministrador de armas y asesores al Gobierno Republicano) del avance de los nacionalistas y el papel de Alemania de apoyo a Franco. Este trabajo no daba acceso a información secreta británica, pero sí era muy útil para el Kremlin recibir información objetiva.

En diciembre de 1937, en las cercanías de Teruel, una bomba explotó frente al automóvil en el que viajaba Philby junto a otros tres corresponsales. Uno murió en el acto, en tanto que los otros dos fallecieron a causa de sus respectivas heridas. El afortunado Philby solo sufrió una herida menor en la cabeza.

Las crónicas de Philby aparentaban ser tan favorables a la causa nacionalista que recibió personalmente la Cruz Roja al Mérito Militar de manos del propio Franco.

En 1940 se incorporó al SIS, antecesor del MI6, el servicio de inteligencia exterior británico. En septiembre de 1941 (poco después del comienzo de la invasión nazi de la URSS), Philby comenzó a trabajar para la Sección V, como jefe de la unidad ibérica, a cargo de las operación del SIS en España, Portugal, la colonia británica de Gibraltar y el norte de África. Philby tenía un acceso relativamente fácil a los archivos sobre España y Portugal, pudiendo pasar a su agente soviético controlador información sobre las operaciones del SIS contra la URSS.

La historia española de Philby forma parte del libro Kim Philby: the unknown story of the KGB’s master spy (“Kim Philby: la historia desconocida del espía maestro de la KGB”, publicado por Biteback), escrito por uno de los mejores amigos de Philby y también espía, Tim Milne. El MI6 prohibió la publicación del libro y ahora, cuatro años después de la muerte de Milne a la edad de 97, acaba de salir a la luz pública.

El libro ofrece una visión fascinante del carismático Philby, compañero de pupitre de Milne en Westminster y de viajes a varios países europeos entre 1930 y 1933, incluyendo Alemania donde los dos asistieron a una inmensa concentración pública de los nazis con antorchas y en la que Hitler habló. Philby quedó horrorizado con el nazismo y la pobreza, y esto le llevó hacia el comunismo.

Milne no llegó a barruntar que su gran amigo durante más de 30 años fuera un doble agente, incluso después de la huida a Moscú en 1951 de los diplomáticos y espías Donald Maclean y Guy Burgess, cuando Philby se encontró bajo sospecha por ser muy amigo de los dos y tuvo que dejar el MI6 para unos años.

Burgess compartió durante un año la casa de Philby en Washington, cuando Philby era el enlace para el MI6 entre la embajada del Reino Unido, la recientemente creada CIA y el FBI entre 1949 y 1951. Burgess, alcohólico y homosexual (entonces una actividad ilegal), había actuado de mensajero cuando Philby estaba en España y le trajo dinero.

¡Qué bien diferente habría sido la vida de Philby si el servicio de inteligencia británica hubiera investigado en profundidad la acusación de Walter Krivitsky en 1937, un espía soviético que desertó a los Estados Un
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Turkey’s local elections: Erdogan’s victory opens the door to the presidency

Turkey’s embattled prime minister, Recep Tayyip Erdogan, reeling from allegations of corruption and massive protests against his authoritarian rule last year, swept the board in local elections and increased the share of the municipal vote of the ruling Justice and Development party (AKP) from 39% in 2009 to 45%.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/web/rielcano_en/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_in/zonas_in/commentary-chislett-turkey-local-elections-erdogan-victory#.Uz0ivK2Szwd

Adolfo Suárez: ¡qué inmenso acierto!

Como la mayoría de corresponsales extranjeros radicados en España, cuando Adolfo Suárez fue nombrado Presidente del Gobierno en julio de 1976 escribí que no era el hombre adecuado para la tarea de traer la democracia.

The Times afirmó que su nombramiento “era una sorpresa, ya que se había creído ampliamente que sería elegido un hombre más liberal” y que era “una victoria del ala reformista de la derecha, dispuesta a avanzar en el desmantelamiento de la dictadura, manteniendo no obstante fuertes vínculos con el pasado”. En un artículo en la revista New Statesman,titulado “Spain’s dubious matador” (El dudoso matador de España), escribí que “la diferencia entre la idea de reformas de Suárez y la de la oposición es la diferencia entre el franquismo con estiramiento facial y la democracia tal y como la conocemos”.

Según algunas fuentes bien informadas, el aristócrata José María de Areilza, el liberal y fino ministro de Asuntos Exteriores (había sido alcalde de Bilbao tras la ocupación de la ciudad por las fuerzas de Franco en 1937), estaba tan convencido de que iba ser nombrado presidente que había organizado una fiesta en su casa para celebrarlo.

Suárez demostró que estábamos equivocados. Sólo un pequeño círculo cercano al Rey D. Juan Carlos sabía que el nombramiento de Suárez había sido cuidadosamente orquestado por Torcuato Fernández Miranda, antiguo tutor del Rey y presidente del Consejo del Reino, bastión del franquismo y órgano encargado de presentar al Rey la terna de candidatos para su elección. Igual que el Rey, Suárez pertenecía a la “generación silenciosa” de españoles, demasiado jóvenes para haber luchado en la guerra civil. Estaba en una posición ideal, como miembro del aparato político, para desmantelar el Régimen desde dentro, evitando una ruptura total con el pasado que hubiera corrido el riesgo de provocar a la extrema derecha.

En diciembre de 1976 se celebró un referéndum para aprobar las reformas políticas que allanarían el camino hacia las primeras elecciones libres del país en cuarenta y un años. Un reportaje televisado sobre el referéndum, al que contribuí en su elaboración para el programa News at Ten de ITN, fue denunciado por la Embajada de España en Londres como “insultante y poco representativo”. Fue filmado en mi pueblo (Buendía, en la provincia de Cuenca), donde entonces yo tenía, y sigo teniendo, una casa, y que para mí ha supuesto un microcosmos de los tremendos cambios logrados en España.

Juan Cruz, el corresponsal de El País en Londres, informó a sus lectores de que la mayor parte del reportaje había sido filmado en un bar en el que los habitantes del pueblo habían preferido seguir jugando a las cartas que escuchar el discurso de Suárez a la nación antes del referéndum. “El tratamiento que la televisión independiente le dio al referéndum parece que ha molestado en algunos círculos españoles.”

Un año después del nombramiento de Suárez, escribí un artículo en The Times titulado “The matador who has outwitted all Spain’s political bulls” (El matador que era más listo que todos los toros políticos) en el que rectificaba mi opinión inicial.

La figura de Suárez recuperó por unos días la unidad política que tanta falta hace en España. Hasta Alfonso Guerra, el político más irrespetuoso con el que tuvo que lidiar Suárez (lo llamó “tahúr del Mississippi, con su chaleco y su reloj”), le elogió.

Las largas filas de colas en la calle para entrar a la capilla ardiente demostraron nostalgia para un pasado reciente de convivencia que hoy se echa de menos.
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Gas and oil discoveries in the Eastern Mediterranean: the key to Europe’s post-Crimea energy conundrum

The annexation of the Crimea has led the European Union to begin to consider weaning itself off its heavy dependence on Russia for energy supplies, particularly gas. There is an alternative in the Eastern Mediterranean, which might also help resolve another thorny issue – the reunification of Cyprus, divided since Turkey’s invasion of the island in 1974 into a Greek-Cypriot south and a Turkish-Cypriot north.
http://www.blog.rielcano.org/en/gas-and-oil-discoveries-in-the-eastern-mediterranean-the-key-to-europes-post-crimea-energy-conundrum/

Corresponsal de The Times en la Transición: “La democracia en España era inevitable”

William Chislett, corresponsal de The Times en España entre 1975 y 1978, alaba el “papel espléndido” que jugó Adolfo Suárez y cree que la Transición estuvo bien hecha. Pero también señala que en su opinión “la democracia en España era inevitable” y nunca creyó que pudiera haber una segunda Guerra Civil tras la muerte de Franco: “Era evidente que iba a iniciar una nueva etapa, lo que no se sabía era como lo haría y si habría violencia o no”. Chislett que trabajó también para el Financial Times en México y Londres es ahora es investigador del Real Instituto Elcano y ha publicado varios libros sobre España.

William Chislett asegura: “No hay duda de que sin Suárez no hubiera llegado la democracia en la forma que llegó. Hizo un papel espléndido. Fue la persona ideal para el trabajo. Yo viví esa etapa y creo son injustas las críticas que se hacen hoy a la forma en que se hizo la Transición. Es fácil criticar hoy lo que pasó hace 30 años, pero el contexto de entonces era bastante complicado y difícil.”

Pero el ex corresponsal apunta también: “Creo que la democracia era inevitable. La sociedad española estaba muchísimo más avanzada que el régimen cuando murió Franco. Había una gran distancia entre lo que pensaba la gente en la calle y lo que pensaba el régimen. Era imposible continuar el régimen. Tal vez si Carrero Blanco no hubiera sido asesinado la democracia hubiera tardado más tiempo y con más conflicto. Pero fue asesinado”.

Y añade: “Antes de la muerte de Franco había poco interés en la prensa internacional por España. Muy pocos periódicos tenían corresponsal fijo. Al morir Franco, muchos como el Financial Times abren oficina permanente aquí, porque se levantó, yo creo que bastante tontamente, la idea de que podía haber otra guerra civil. Yo nunca aposté por ese escenario. Algunos de los corresponsales que vinieron, sí. No sé si lo hicieron para hacer la noticia más dramática o si lo hicieron con toda la seriedad. Para mi era evidente que tras morir Franco, España iba a pasar a otra etapa. Nadie sabía cómo iba a pasar y si iba a pasar con o sin violencia. Los más violentos durante la Transición fueron los de ETA no la extrema derecha.”

William Chislett defiende en cualquier caso que la Transición se hizo bien: “Es muy fácil hoy en día decir que hace 30 años se tenía que haber hecho esto o lo otro. Pero yo creo que estuvo bien hecha. Se puede criticar algunos aspectos vistos desde la actualidad por ejemplo la arquitectura de las autonomías que no ha funcionado como debería o la Justicia que sigue siendo en este país lentísima. La gente de la Transición hoy reconoce que en el tema de la Justicia no hicieron lo que había que hacer, pero en temas generales fue un éxito.

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