El Holocausto, 65 años después

Este mes, hace 65 años, el escritor Jorge Semprún, ex ministro de Cultura, y otros miles de personas fueron liberados de Buchenwald, uno de los campo de concentración nazi (y después estalinista). Los dos primeros americanos que llegaron a la entrada de Buchenwald, con el Tercer Ejército de general Patton, eran, en una maravillosa ironía de la historia, dos combatientes judíos de filiación germánica.

De aquí a unos años desaparecerán todos los testigos del Holocausto y solo quedarán los escritos y libros de los supervivientes. El historiador Peter Longerich no es una de estas personas, pero acaba de aparecer en inglés el aclamado libro que publicó en alemán en 1998, con mucha información nueva, en particular de los archivos de los años 30 de la Asociación Central de Ciudadanos Alemanes de la Fe Judía encontrados durante los años 90 después de haber estado durante años olvidados en Moscu.

El mágnum opus de Longerich, Holocaust: The Nazi Persecution and Murder of the Jews (“El Holocausto: La persecución y asesinato nazi de los judíos”), publicado por Oxford University Press, rompe con la llamada “perpetrator research” (investigación sobre los responsables) dividida en dos escuelas, una los “intencionalists” (intencionalistas), quienes enfocan sus investigaciones sobre las intenciones y objetivos de Hitler, y los “structuralists” (estructuralistas) que enfatizan la importancia del aparato burocrático de los Nazis y su proceso de exterminación descontrolado. El autor adopta un punto de vista mucho más largo que abarca, básicamente, desde 1933 hasta 1945 y no unos meses durante los que se tomaron las decisiones clave, y que se define como Judenpolitik (políticas en contra de los judíos).

La “solución final” era la culminación de un complejo proceso que, desde su inicio, contó con el apoyo de significativas capas de la población alemana, y cuya implementación en los países bajo control Nazi también necesitaba apoyo local. Longerich enmarca el anti-semitismo dentro del movimiento llamado Völkisch de renovar las bases del nacionalismo alemán después de la humillante derrota en la Primera Guerra Mundial. Los judíos no fueron considerados parte de la comunidad alemana por su cultura diferente y ascendencia ajena. En el centro de esta política residía la creencia de que Alemania podía resolver sus problemas con un “nuevo orden racial.”

Las 435 páginas del libro, 136 páginas de notas y una amplia bibliografía, marcan un hito en la literatura sobre esta tragedia. Las primeras medidas anti-semíticas fueron tomadas en 1933 por el primer gobierno del partido Nacionalsocialista cuando los judíos empezaron a ser desplazados de la vida pública. Antes, en 1930, el Ostdeutscher Beobachter, el órgano oficial de los Nacionalsocialistas, declaro: “los Nacionalsocialistas no pueden permitir de ninguna manera que la sangre racialmente inferior y en consecuencia las condiciones espirituales inferiores, se infiltren una vez más en el cuerpo de la nación. Las madres de esos bastardos deben ser esterilizadas”.

Después de 1936, los judíos que necesitaban asistencia social fueron tratados aparte, con áreas reservadas para ellos en las oficinas de la seguridad social y centros segregados. Los médicos empezaron a cooperar con la política demográfica de prohibir a las mujeres con “características hereditarias negativas” tener hijos y cada asignatura en el sistema educativo recibió un sesgo antisemita y progermano. Luego, la guerra contra la Unión Soviética fue concebida como una campaña de dominación racial y de exterminación a través del trabajo (Buchenwald no era un campo de exterminación directo, con selección permanente para el envío a las cámaras de gas, pero sí un campo de trabajo forzado).

En enero del 1942, poco después de la entrada de los Estados Unidos en la guerra, en el suburbio berlinés de Wannsee, 15 Nazis se reunieron para analizar, con copas de coñac en el mano, la mejor estrategia para el genocidio de unos 11 millones de judíos no sólo en los países bajo su control sino también en Turquía, Reino Unido, Suecia, Irlanda, Portugal y España. El protocolo de esta conferencia es escalofriante. Seis millones de judíos murieron, y unos 10.000 españoles, que tras ser derrotados en la Guerra Civil huyeron a Francia y fueron a caer en alguno de los campos de concentración (Semprún cayó en Buchenwald en otras circunstancias).

Como dijo Semprún en la ceremonia conmemorativa de la liberación de Buchenwald, cuando todos los testigos hayan desaparecido, permanecerá todavía viva la memoria judía y libros extraordinarios, de hechos y no de ficción, como el de Longerich.

http://www.elimparcial.es/sociedad/el-holocausto-65-anos-despues-61922.html

El Tigre Celta y el Caracol Español

Irlanda y España tienen algo en común y no es el clima, aunque la cantidad de lluvia en España este año ha tenido proporciones celtas. Ambos países tienen tremendas burbujas inmobiliarias, resultado de la construcción de demasiadas casas por promotores rapaces, financiadas por préstamos demasiado fáciles de conseguir, y de clases políticas encantadas en mantener sus respectivos auges económicos de manera artificial. La corrupción ha florecido en ambos países.

No es casualidad que la caída en los precios de la vivienda en ambos países en 2009 sea la más fuerte de Europa (-12,4% en Irlanda y -7,4% en España, según el índice del Financial Times, entre el tercer trimestre del 2008 y el mismo periodo del 2009). El PIB de Irlanda contrajo el 5% en 2009 y el de España el 3,1%. El déficit público en Irlanda alcanzó el 12% del PIB el año pasado, un pelín más que España y cuatro veces el supuesto tope para los países del euro.

El parecido, sin embargo, no va más allá. La gran diferencia en el campo económico entre los dos países es que España no ha sufrido un crisis bancaria, que es tan profunda en Irlanda, a raíz de prácticas bancarias chapuceras, ante las que el Gobierno no ha tenido más remedio que crear un llamado “mal banco” (el National Asset Management Agency, la Agencia Nacional para la Gestión de Activos) para recibir los muchos activos tóxicos de los bancos comerciales. El Anglo Irish Bank, el tercero más grande, fue nacionalizado en enero.

Lo que realmente llama la atención en este breve comparación de los dos países es que Irlanda está abordando sus problemas mucho más rápida y eficientemente que España. Por ser un país pequeñito, es más vulnerable y fácil para corregir sus errores, pero, aun así, su pronta reacción es impresionante. Durante los años 90 Irlanda gano el apodo de Tigre Celta por su crecimiento acelerado (su PIB per capita aumento del 114% del promedio de la Zona Euro en 1997 al 143% en 2008 y lo de España en el mismo periodo del 93% al 102%). Suponía una analogía con el apodo los Tigres Asiáticos que se aplicaba a Corea del Sur, Singapur, Taiwán y otros países de Asia Oriental. Hoy, Irlanda es un tigre herido y, como el animal, está luchando para sobrevivir. España parece como un caracol que a paso lentísimo empieza — muy tarde — a reaccionar.

Mientras Irlanda ha reducido los sueldos de sus funcionarios (en un 5% de los que ganan unos 30.000 euros al año y en un 15% de los que ganan más que 200.000 euros), España no ha hecho nada en este campo a nivel nacional o regional, por temor a las huelgas. Mientras Irlanda ha recortado el gasto en asistencia social, José Luis Rodríguez Zapatero insiste en no tocarlo. Irlanda también ha introducido un impuesto al carbono. Pero ha mantenido muy bajo el impuesto corporativo — que ha traído mucha inversión extranjera en los últimos años — en el 12,5%. Es mucho más probable que el déficit público de Irlanda cumpla con el techo del 3% del PIB que el de España.

La economía irlandesa ya empieza a recuperarse y recobra competitividad, y el diferencial de los bonos irlandeses con el bund alemán es mucho más bajo que el de Grecia (un caso perdido) pero más alto que el de España (+1,42 y 0,77, respectivamente). Y hay un debate informado y un consenso político sobre lo que falta por hacer, a diferencia de España donde los temas de gran actualidad son la corrupción en el Partido Popular y el enjuiciamiento contra Baltasar Garzón y no la crisis en el sistema educativo y la necesidad de cambiar un modelo económico basado en ladrillo (mucho más que Irlanda), entre otros problemas urgentes.

Irlanda tiene una economía moderna, basada en exportaciones de alimentos procesados y frescos, servicios de información tecnológica y software, farmacéuticas y equipo médico, y una fuerza laboral bien preparada. Su tasa del abandono escolar (proporción de la población entre 18 y 24 años que tienen como máximo la educación obligatoria y no siguen en formación) era del 11,3% en 2008 (último año disponible) en comparación con el 32% de España, y mientras la de Irlanda bajó la de España incrementó.
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Chipre sin solución

Las elecciones presidenciales del próximo domingo (18 de abril) en la República Turca del Norte de Chipre (RTNC, no reconocida internacionalmente) serán determinantes para el futuro del único país europeo dividido y el segundo en el mundo después de Corea.

Mehmet Alí Talat, el líder de la RTNC, que lleva 19 meses (70 reuniones) negociando la reunificación de la isla con Demetris Christofias, el presidente greco chipriota de la República de Chipre sin señales de progreso significativo, se enfrenta a Dervis Eroglu, cuyo Partido de Unidad Nacional derrotó al Partido Republicano Turco de Talat en las elecciones legislativas hace un año. Eroglu es más partidario de la creación de dos Estados y, según las encuestas, es el favorito para ganar incluso en la primera ronda.

La tragedia de Chipre, dividida desde la invasión turca en 1974 (en respuesta a la violencia ínter comunal y a un fallido golpe militar para incorporar Chipre en Grecia), fue gráficamente expuesta hace dos semanas en una emotiva exposición de fotos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, bajo el título “Famagusta. Una ciudad europea fantasma”. Chipre es miembro de la Unión Europea desde 2004, pero el acquis comunitario no se aplica en la RTNC.

Famagusta, en el norte de la isla, está ocupada desde 1974 por el ejército turco, lo que obligó a miles de habitantes a convertirse en refugiados en el sur de la isla. La ciudad, antes el principal foco de atracción turística y de gran valor arqueológico y cultural, se sumió por entonces en un abandono progresivo y un olvido contra el que todavía se lucha.

Los asuntos más espinosos, como la propiedad, las garantías militares, la situación de los colonos venidos de Anatolia, la división del territorio en una “federación bi-zonal y bi-comunal basada en igualdad política con dos estados constituyentes, bajo un gobierno federal” y la retirada de más de 30.000 soldados turcos no se han negociado en profundidad. Según la declaración conjunta del 30 de marzo, se ha logrado un “progreso importante” sin especificar cuál. Ambas partes actúan bajo el principio de que no habrá acuerdo hasta que no se esté de acuerdo en todo.

Talat cree que las negociaciones para la reunificación de Chipre étnicamente dividida se acabarían si pierde las elecciones contra Eroglu y esto echaría por tierra la oportunidad que tiene Turquía de incorporarse a la Unión Europea, dañaría las relaciones entre Grecia y Turquía, agitaría la inestabilidad y debilitaría el crecimiento económico en el Mediterráneo Oriental. Podría ser una táctica de alarma para ganar votos, pero es difícil creer que Eroglu podría lograr lo que no ha logrado Talat. Christofias, cuyo partido AKEL es de origen comunista, y Talat están mucho más en sintonía y a favor de una solución que sus predecesores, y no solo por razones ideológicas. Sus negociaciones se consideraban como una “oportunidad única,” ya tristemente perdida.

Según algunos diplomáticos, Christofias no se ha tomado en serio la fecha tope no oficial de 18 de abril, bien porque cree ingenuamente que Turquía es omnipotente y puede asegurar la reelección de Talat (lo cual no es verdad), bien porque no tiene el coraje político de hacer frente a su oposición domestica sobre las negociaciones para la reunificación. Desde el otoño pasado cada vez que los dos líderes lograron progreso sobre algún asunto, los greco chipriotas pusieron el freno.

Llama la atención que Christofias hizo poco para ayudar a la reelección de Talat, tal vez por no ser acusado de ingerencia en los asuntos del RTNC. Sin embargo, si gana Eroglu, más “nacionalista” que Talat, y éste se pone menos flexible podría echar la culpa al RTNC de la falta de un acuerdo y liberarse de la ira de la comunidad internacional (cuya paciencia esta perdiendo). Dado que resolver la reunificación es uno de sus prioridades, Christofias sí tiene una cierta responsabilidad hacia la reelección de Talat.

Eroglu no tendrá más remedio que seguir negociando, en parte por la presión de la comunidad internacional y en parte porque muchos turco chipriotas, en particular los que nacieron después de 1974, quieren una solución y no el aislamiento permanente y la consolidación del status quo actual. Cualquier acuerdo tiene que someterse de nuevo a referendos en ambos lados de la Línea Verde, de cuyo mantenimiento se ha ocupado la ONU durante 36 años. La ONU no puede abandonar Chipre a su suerte, pero la verdad es que en el siglo XXI y en un país de la Unión Europea es una vergüenza para la comunidad internacional que haga falta tal presencia.

En el referéndum de abril 2004, el Plan Annan, del anterior secretario general de la ONU, fue mayoritariamente aceptado por los turco chipriotas (el 65%) y masivamente rechazado por los greco chipriotas (el 76%). Muchos greco chipriotas consideraban que cualquier acuerdo de reunificación sería un juego de suma cero cuyo coste político y económico correría de su cuenta, y aún más después de seis años disfrutando su pertenencia a la Unión.

Miguel Moratinos conoce el problema de Chipre profundamente y se ha comprometido en un gesto de diplomacia itinerante en su capacidad de ministro de Asuntos Exteriores del país que ostenta la presidencia de la Unión, en intentar acercar a greco chipriotas y turcos, pero sin éxito. Hoy, más que nunca, hace falta encerrar a los cuatro líderes de Chipre, RTNC, Turquía y Grecia en el mismo cuarto hasta que lleguen a un acuerdo, pero ni siquiera hay acuerdo unánime en verse todos juntos porque es más complicado de lo que parece en estos momentos.
http://www.elimparcial.es/opiniones_autor/3515.html

Nostalgia para el “milagro español”

Visto desde la crisis de hoy, los ocho años del Partido Popular parecen una época dorada. Cuando el PP gano la elecciones en 1996 España no cumplía ninguno de los cinco requisitos para acceder a la Unión Monetaria Europea (UME) y para ser, por tanto, socio fundador del euro. El déficit público se situaba cerca del 7% del PIB; la deuda pública se aproximaba al 70% del PIB; la inflación rondaba el 5%, muy lejos de la media europea; los tipos de interés se habían elevado a más del 11% y la peseta acumulaba cuatro devoluciones. Además, la tasa de paro era del 23%. El gasto público se incrementó rápidamente durante la primera etapa socialista con la ambiciosa ampliación del Estado de bienestar (desde el nivel bajo de la dictadura franquista) y sin tener en cuenta la capacidad económica del país.

En 2004, España había conseguido entrar en la UME; la tasa de paro se había reducido al 11% y la deuda pública al 50% del PIB; el déficit público se había corregido casi por completo y la renta por habitante había crecido desde el 78% de la media comunitaria (el mismo porcentaje que 20 años antes) hasta el 88%. En Europa, se hablaba del “milagro español.” Gracias al PP, España, por primera vez, dejó de ser “diferente” y estaba desde el principio entre los socios fundadores de una nueva Europa. Tal vez hubiera pasado con un Gobierno socialista, aunque lo dudo.

Todos estos logros, y otros, están contados en un libro, “España, Claves de la Prosperidad”, publicado recientemente por Gota a Gota, el sello editorial creado por la Fundación FAES, el think tank del PP, y coordinado por Luis de Guindos, ex secretario de Estado de Economía, con 19 autores (todos protagonistas). Como era de esperar, el libro es algo hagiográfico, pero está escrito con claridad y es muy útil para entender el cambio en el rumbo de la política económica. Los autores tienen razón en decir que “cuando a la economía española se le dota de un marco de disciplina macroeconómica y se liberalizan sus mercados, se produce siempre un salto en términos de bienestar que se extiende durante un período dilatado de tiempo.” Los hechos lo han demostrado.

Hoy, la crisis es mucho peor que en 1996, pero las circunstancias internas son muy diferentes (un modelo económico agotado, entre otras cosas) por no hablar del contexto global (una crisis generalizada en la que los problemas de bancos están incidiendo gravemente en la economía real). El déficit público esta en el 11.4% del PIB, la deuda pública se ha incrementado hasta el 55% y la tasa del desempleo ha aumentado hasta el 18% (todas cifras del 2009), por mencionar solo unos problemas.

Como dijo nada menos que Felipe González el mes pasado en la Universidad de Nueva York, “La Unión Monetaria y el Pacto de Estabilidad tenían a un magnifico alumno en España hace dos años, y ahora es de los peores de la clase.” El ex presidente explicó que “el país iba mal” antes de que estallara la burbuja especulativa y se tardó en ver “una situación de emergencia.” La gran pregunta que no tiene respuesta es si la crisis hubiera sido mucho menos grave con el PP en el poder hoy. El PP, por supuesto, cree que sí.

Es cierto que los socialistas bajo José Luis Rodríguez Zapatero no han sido nada reformistas en el campo económico (los de González si, con consecuencias positivas y negativas). España está pagando un precio alto por haber abandonado el camino de las reformas y haber desaprovechado una oportunidad de oro hacerlas durante la bonanza económica. Igualmente cierto es que los “excesos de inversión” en palabras de los autores en el sector inmobiliario empezaron con el PP (un promedio anual de 325.000 de viviendas iniciadas entre 1996 y 2003 durante su Gobierno). El apoyo a la construcción fue una huída hacia adelante que el PSOE ha continuado (un promedio anual de 766.000 entre 2004 y 2009). El PP no hizo nada contra el monocultivo de la construcción para cambiar el modelo económico y hacerlo basado más en el conocimiento. Esto tuvo consecuencias muy negativas al atraer más mano de obra extranjera que la razonablemente necesaria, al drenar crédito para otros sectores y al destruir recursos naturales. El porcentaje de extranjeros en la población total subió del menos de 3% al 7% entre 1996 y 2004 y hasta el 12% en 2009. Y no hizo nada en favor de la productividad, que evolucionó muy negativamente en términos comparativos, y poco en el campo del mercado laboral.

Los avances realizados en formación profesional fueron correctos (pequeños retoques de la ley de 1990 -la LOGSE-), pero en educación general, hubo una obsesión por la privatización de la enseñanza y poco más, con el resultado de aumento del abandono escolar, particularmente en el sector público. El nivel de abandono alcanzó el 27% de la población con edad escolar obligatoria (hasta los 16 años) en 1996 y hoy abarca a más del 30%, situando a España a la cola de los países de la Unión Europea.

Los autores concluyen que la prosperidad económica únicamente ha sido posible en España con “el espíritu reformista y la disciplina fiscal”. A ver si el PP tiene la oportunidad de aplicar su receta en 2012. Mientras tanto, haría un gran favor al país si fuera menos obstruccionista con el PSOE. Después de todo, la crisis de hoy es culpa de todos.
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Españoles olvidados en el Gulag

Para mi los dos capítulos más tristes y crueles del siglo XX para España en el mundo han sido la muerte de dos tercios de los más de 7.000 españoles internados en Mauthausen, el campo de concentración nazi en Austria, y el encarcelamiento de unos 270 españoles en el Gulag soviético, algunos de los cuales murieron. Son las dos caras del totalitarismo del siglo XX.

En ambos casos, estas personas luchaban a favor de la Republica durante la Guerra Civil. Sobre la tragedia española en Mauthausen se ha escrito bastante (están conmemorados con una placa), se ha emitido algún documental y se conocen las fotos de Francisco Boix (internado allí), pero el drama de los españoles en el Gulag ha permanecido mucho más en la oscuridad. Bienvenido sea por ello el librito pionero de Luiza Iordache, “Republicanos españoles en el Gulag (1939-56)” (un resumen de su tesina), publicado por el Institut de Ciències Polítiques i Socials de Barcelona, que no ha tenido el eco (un par de líneas en El País) ni la distribución que merece (el ejemplar que yo pedí tardó un mes en llegar y no por culpa del correo).

La historia, relatada en 85 páginas, es conmovedora y con nombres y apellidos (hay una larga lista de algunas de las victimas al final del libro). Los españoles republicanos, pilotos (enviados por el Gobierno de la República para realizar cursos en la URSS), marinos (tripulantes de los barcos que realizaban el transporte de materiales de guerra y víveres), exiliados y algunos “niños de la guerra” y sus maestros se encontraron en una difícil situación al final de la guerra en 1939. La no intervención en el conflicto español por parte de Francia e Inglaterra forzó al bando republicano a depender, casi exclusivamente, de la ayuda de la Unión Soviética.

Muchas de estas personas querían regresar a sus familias en España, aunque corrieran peligro en la dictadura de Franco, o ir a otro país, preferentemente en América Latina por la afinidad lingüística y cultural, pero esta actitud fue considerada tanto por el Partido Comunista Español (PCE) como por las autoridades en Moscú como antisoviética/trotskista (“enemigo del pueblo”). Todo el que no es comunista es anticomunista, el que no esta conmigo está en contra de mi fue la mentalidad estalinista. Pocos lograron el permiso para salir.

Entre los casos más dramáticos está el de Federico Gonzalo González, condenado en 1941 por su negativa a participar en una suscripción voluntaria al empréstito interno del Estado con el 10% de su sueldo; Joan Bellobi Roig, casado con una rusa, condenado por haber enseñado una foto de sus familiares residentes en España, de los que afirmó que iban bien vestidos, apreciación que en aquellos tiempos podría ser considerada como propaganda antisoviética; Julián Fuster Ribó, médico, arrestado en 1948 por haber olvidado colgar la contraseña de entrada en el trabajo dando lugar a un cruce de réplicas que en aquellos momentos podían ser consideradas antisoviéticas (no pudo regresar a España hasta 1959) y Juan Blasco Cobo metido en un calabozo frío y lleno de barro donde para maximizar la desesperación del preso y extraer su confesión se utilizaba el método de “gota de agua” que caía del techo (el año pasado vi una de estas celdas en la cárcel en Berlín de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania). Fuster, internado en uno de los peores campos de trabajos forzados en la región de Karaganda, sale mencionado en Archipiélago GULAG del escritor ruso Alexander Solzhenitsyn.

En 1948, José Tuñón, que había llegado a la URSS como un “niño de la guerra”, se metió en un baúl de un diplomático argentino en un avión y cuando llevaban 12 minutos volando empezó a golpear dentro de la maleta porque se asfixiaba. Fue descubierto.

Pocos pudieron entender por qué fueron detenidos y en la mayoría de casos mandados a un campo. Preguntada al respecto, la poeta rusa Anna Ajimátova, con amigos entre la comunidad española, dijo: “¿Por qúe? ¿Cómo por qué? Ya es hora de saber que a la gente se le detiene por nada.” Paco Ramos sí sabía. En una entrevista en 1977 dijo que “por aquello que estaba viendo en la URSS no había yo luchado en España.” Precisamente, las autoridades soviéticas, en el contexto de la guerra fría, querían evitar a toda costa la difamación de la URSS y del PCE que suponía la salida de los exiliados españoles.

Particularmente vergonzoso, aunque no sorprendente, era la complicidad de los dirigentes comunistas españoles Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo y Fernando Claudín, entre otros, en la persecución de sus compatriotas acusados de disidentes, y que seguían manteniendo silencio sobre el asunto, que conocían de antemano, cuando empezó una campaña a partir del 1947 en el extranjero para lograr la liberación de los españoles en los campos. Carrillo, en cuyo libro de memorias (1993) evita cualquier referencia a estos asuntos, llamó a las personas que querían salir de la URSS en una reunión en 1947, según recuerda el comunista italiano Ettore Vanni, “traidores que dejan el país socialista para ir a vivir entre los capitalistas.” Alguien gritó en la reunión, “hay que darles un tiro de la espalda.”

Para combatir las “calumniosas noticias” sobre los presos españoles que empezaron a ser publicados en el extranjero, la revista Novi-Saet (Tiempos Nuevos) señalaba que los pilotos vivían en los mejores hoteles de Moscú y los marinos en los mejores de Odessa. De los más surreal es que algunos presos trabajando en una fábrica de papel leyeron esta noticia en Novi-Saet.

El librito de Iordache merece ser de lectura obligatoria para alumnos de la ESO, junto con la historia de los españoles en Mauthausen.
http://www.elimparcial.es/sociedad/espanoles-olvidados-en-el-gulag-60125.html

Fracaso escolar

Hace poco salieron las últimas cifras del abandono escolar en la Unión Europea y la tasa para España (31,9%) es la tercera más alta de los 27 países, después de Malta (39%) y Portugal (35,4%), y el doble de la media europea. Polonia, con el 5%, tiene la tasa más baja (¿el legado del comunismo, la influencia de la Iglesia Católica?). En mi país, el Reino Unido, es el 17%. Son cifras del 2008. Además, España es uno de los 11 países cuya tasa sigue aumentando y, a diferencia de casi todos estos países, desde un nivel ya altísimo.

¿Por qué tantas personas en España entre los 18 y 24 años tienen como estudios máximos la educación obligatoria (hasta los 16 años) y no siguen en formación? El problema de abandono prematuro del sistema educativo es especialmente preocupante en un país como España, con una tasa de desempleo de casi 20% y 40% entre los españoles por debajo de 25 años, y que pretende construir una economía basada menos en el trabajo físico (el uso intensivo de la mano de obra no cualificada) y más en el mental (más apoyada en el conocimiento y más internacionalizada). El Plan aprobado por el Gobierno español y la autonomías en 2008 para reducir el abandono a la mitad en 2010 no ha dado ningún fruto.

Hay teorías de todo tipo para explicar el problema. Para Bartomeu Llinàs, consejero de Educación de Baleares, el abandono escolar surge de un triunfo económico (el empleo fácil). Las Baleares tienen la tasa más alta de abandono en España, nada menos que el 44%. La mejor es el País Vasco con solo el 15%. Las diferencias entre comunidades son abismales. Es cierto que las comunidades con mejores resultados no han tenido el flujo de alumnado recién llegado de la avalancha migratoria como ha tenido las pequeñas Baleares, pero el aumento en el abandono escolar año tras año fecha de antes de la llegada de inmigrantes y solo ahora, por la fuerza de las circunstancias, la mediocre clase política lo considera un problema grave.

Este triunfo tiene pies de barro, o mejor dicho de arena porque se debe tanto a la construcción como al turismo. Los chicos y chicas que abandonaron su estudios antes de tiempo para tener un trabajo que han perdido en la recesión hoy no tienen más remedio terminar sus estudios. Así que la tasa del abandono probablemente bajará a partir del 2009, aunque me temo de forma temporal.

Otros problemas básicos son la falta de vocación/profesionalidad/motivación del profesorado y la “pasividad” de las familias, que han diferido su propia autoridad al profesor y, en las situaciones críticas se la quitan.

Hablé del problema con una amiga inglesa, antiguamente profesora de ingles como idioma extranjero y ahora consultora para educación primaria. Casada con un español, está desesperada con la educación que reciben tanto su hijo de 5 años como su hija que acaba de cumplir 3 años. La que sigue es la conversación entre madre e hijo hace unos días: ’Hoy hemos leído una historia sobre el payaso R’. ’Querrás decir P de payaso, ¿no?’ ’No, el payaso R porque hace rrrrrrrrrrrrrrrrrrr cuando se ríe.’ Y el muchacho le enseña su libro de lectura Letrilandia (Edelvives), un método cuya característica fundamental reside en la idea de convertir las letras en personajes de un mundo imaginario, y de dudosa lógica para mi amiga.

Sus mayores quejas, sin embargo, son la importancia dada desde un edad muy joven a aprender las cosas a fuerza de repetirlas, en particular información irrelevante (una técnica que evita la comprensión de un tema), y el énfasis en la producción. Cuando ella decidió llevar su hija a la guardería tres mañanas por semana en vez de cinco, para poder estar más tiempo con ella en casa, la profesora le preguntó que pasaría con las fichas. La madre se quedo con la boca abierta y la profesora añadió, “porque al final del curso, cuando lleve sus trabajos a casa, no habrá llenado todas las fichas.”

Tal vez otro factor que está detrás de la alta tasa de abandono escolar es que los estudiantes están hartos de tener que memorizar tanto y repetir cursos. Mi amiga ha decidido llevar a sus hijos a un colegio inglés que da más importancia al pensamiento crítico y no le sale mucho más caro de lo que paga ahora. Pero no es una opción para la mayoría de padres españoles que no tienen más remedio que soportar un sistema que parece estar en permanente declive.
http://www.elimparcial.es/sociedad/fracaso-escolar-59639.html

Religión y democracia

¿Cuál debe ser el papel de la religión en las sociedades de hoy? ¿Ayuda o dificulta la democracia liberal? Si los ciudadanos no comparten valores comunes, ¿sobrevive la democracia? Estas y otras preguntas de creciente importancia en un mundo con cada vez más fundamentalistas religiosos violentos se tratan en el breve y elegante libro de Ian Buruma (Taming the Gods: Religion and Democracy on Three Continents, “Domando los Dioses: Religión y Democracia en Tres Continentes”, publicado por Princeton University Press).

Buruma examina, en tres secciones, las relaciones Iglesia-Estado en Europa y en los Estados Unidos; la autoridad religiosa en China y Japón, y los retos del Islam en la Europa de hoy. Es agnóstico, pero cree que siempre se necesita la fe religiosa — el deseo por tener respuestas metafísicas a preguntas que no pueden ser contestadas racionalmente. No descarta por completo que algún día el cristianismo vuelva con fuerza en Europa como ha pasado en los Estados Unidos durante los últimos 30 años.

Las relaciones Iglesia-Estado son diferentes en cada país; no hay una situación común porque nacen de contextos históricos muy distintos. Francia es el país donde la separación Iglesia-Estado es más fuerte y consolidada, debido a la revolución de 1789-99 que se enfrentó duramente con la corrompida y toda poderosa iglesia católica. Es el país más comprometido por razones ideológicas con el secularismo. La laïcité francesa (laicidad) existe en otras formas en Turquía y México. No es casualidad que el Gobierno de Francia esté liderando un movimiento en Europa que prohíbe llevar en público el burka musulmán, un tipo de velo opaco que se ata a la cabeza y cubre la cara de las mujeres a excepción de una franja situada a la altura de los ojos. El burka completo cubre el cuerpo y la cara enteramente y llega hasta los tobillos. Según una encuesta del FT/Harris publicada al principio de este mes, esta prohibición cuenta con el apoyo de 70% de los votantes (65% en España).

Mientras Francia ha promovido la inclusión de todas las religiones bajo el paraguas del citoyen français — que no ha sido exitosa a juzgar por los disturbios en los barrios marginales de inmigrantes musulmanes — Gran Bretaña ha favorecido el multiculturalismo que tampoco ha fomentado la coexistencia y la cohesión social (los cuatro terroristas islamistas que murieron en los atentados en Londres en julio de 2005 junto con sus 56 victimas eran ciudadanos ingleses)

Para algunos, el enfoque de Francia no es liberal, y para otros el de Gran Bretaña es demasiado liberal. Buruma cree que valores comunes no son esenciales. Lo más importante es que todos los ciudadanos “actúen bajo las normas de libertad de diálogo, de expresión, independencia judicial y elecciones libres” y si lo hacen son ciudadanos democráticos sin importar que ropa llevan o que símbolo religioso cargan. Generalmente los cristianos fundamentalistas en Estados Unidos respetan las reglas, pero no así los islamistas extremistas. Lo preocupante hoy es que estos últimos nacieron y fueron educados en Europa.

Buruma cita a Alexis de Tocqueville, el gran pensador francés (1805-59) y autor de “La Democracia en América” quien expresó el punto de vista que hoy sigue siendo el convencional: el Islam no es compatible con lo que llamamos los valores del Siglo de las Luces (los valores del Occidente). Escribió que Mahoma “se trajo del cielo y llevó al Corán no solo la doctrina religiosa, sino también las máximas políticas, las leyes civiles y penales y las teorías científicas. Los Evangelios, por otra parte, hablan solo de las relaciones en general entre Dios y el hombre y de las de los hombres entre sí. El Islam no podrá mantener mucho tiempo su poder en el Siglo de las Luces y la Democracia, pues el Cristianismo es el destinado a reinar en esa etapa.” Tocqueville, que no era un experto en el Islam, olvidó mencionar que el Antiguo Testamento contiene política y leyes.

La mayoría de los países de Oriente Medio siguen siendo regímenes autoritarios por razones culturales, históricas y políticas, pero, como nos recuerda Buruma, salvo Irán y brevemente Afganistán (bajo el Talaban), los otros países son dictaduras seculares y no religiosas.

Buruma sostiene que la separación de Iglesia-Estado no tiene ni debe significar la casi segregación de las religiones, como es el caso en la ideología del multiculturalismo, y que lo más importante son las reglas del juego democrático.

http://www.elimparcial.es/sociedad/religion-y-democracia-59175.html