El archivo personal de Arturo Barea

Todo lo que queda de la vida del escritor Arturo Barea, que murió hace 55 años en el exilio en Inglaterra, aparte de sus libros, reside en trece cajas en una casa en Londres que el mes pasado tuve el privilegio de ver. Fue como pasar una tarde charlando con alguien que admiro y me hubiera gustado conocer.

El archivo, que muy pocas personas han visto, llegó a manos de alguien (quiere quedarse en el anonimato) cuando la mujer austriaca de Barea, Ilsa, quien tradujo al inglés su trilogía de novelas autobiográficas “La Forja de un rebelde”, su libro más conocido, regresó a Viena varios años después de la muerte de Arturo. La trilogía se publicó originalmente en inglés en los años 40, y no vio la luz en España hasta 1978, tres años después de la muerte de Franco (aunque previamente, en 1951, fuera publicado en español en Argentina). La última edición salio el mes pasado en Madrid publicado por RBA.

Encontré los pasaportes británicos de Barea (logró la nacionalidad británica en 1948, nueve años después de llegar en Inglaterra, como tantos otros republicanos) llenos de visados para poder visitar varios países latinoamericanos, su testamento, su cartilla militar (se alisto en el ejercito en 1918), muchas fotos y cartas, el manuscrito completo de “La raíz rota”, su última novela, y, para mi, la joya más valiosa: la primera página de “La Forja”, tecleada sobre un papel muy fino por la máquina de escribir del autor (una Underwood) que, al ser inglesa, no tiene acentos. Barea los puso a mano con un lápiz de color azul.

Las primeras líneas de “La Forja” evocan de una manera maravillosa la infancia de Barea. Al leerlas no pude resistir que se me pusiese un nudo en la garganta. Su madre llegó a Madrid desde Badajoz después de la muerte de su esposo y padre de Arturo, convertida en una lavandera menesterosa en el Manzanares. “Los doscientos pantalones se llenan de viento y se inflan. Me parecen hombres gordos sin cabeza, que se balancean colgados de las cuerdas del tendedero. Los chicos corremos entre las hileras de pantalones blancos y repartimos azotazos sobre los traseros hinchados.”

Esta mismo Underwood de Barea de los años 40 esta en el salón de la casa de mi amigo Antonio Muñoz Molina. Llegó allí después de nuestra restauración con un grupo de otros admiradores de la deteriorada lápida de Barea que yo había encontrado en 2010 en el anexo del cementerio principal de la iglesia de Todos los Santos (All Saints) en Faringdon, un pueblo del condado de Oxford en donde Barea vivió. Una mujer inglesa había traído la maquina de escribir a España muchos años después de la muerte de Barea y se la ofreció a Antonio después de leer su articulo sobre la restauración.

Entre las cartas del archivo hay una dramática de 1952 enviada por el escritor inglés George Pendle a Barea en donde Pendle dice que había recibido una queja de las “autoridades culturales en Madrid” por haber escrito que Barea era un escritor español. “Esta gente me dice que tu ya no eres un escritor español, al igual que Conrad no lo es polaco. Dice que dictas a tu mujer (en algún idioma cuya identidad ellos evitan divulgar), y ella redacta tus pensamientos en inglés. Con tu permiso me gustaría refutar esta declaración oficial.”

Es cierto que Ilsa tradujo a Barea al inglés, pero siguió siendo un escritor español.

Este no fue el primer intento de la dictadura franquista de calumniar a Barea. Había apoyado activamente a la República como locutor radiofónico bajo el seudónimo “La voz desconocida de Madrid” y en su trabajo de censor al frente de la Oficina de Prensa Extranjera en Madrid. No hay duda que Barea habría sido ejecutado si hubiera permanecido en Madrid después de la derrota de la República en 1939.

Otra carta del archivo escrita a Barea por el editor Fredric Warburg en 1941 relata cómo el bombardeo alemán de Plymouth ha destruido el manuscrito de su Struggle for the Spanish Soul (“Lucha por el alma de España”), a punto de ser publicado en la misma serie que un ensayo famoso de George Orwell. Warburg le pedía a Barea que le mandase urgentemente la copia del manuscrito. Por fortuna, Barea tenia un duplicado.

En 1956, un año antes de morir, la BBC envió a Barea de gira durante cincuenta y seis días por Argentina, Chile y Uruguay, donde dio múltiples conferencias y entrevistas, y asistió a numerosos banquetes y firmas de libros. La exultante acogida se debió no sólo a su trabajo como locutor semanal para la sección de América Latina del Servicio Mundial de la BBC bajo el seudónimo “Juan de Castilla” sino al éxito de La forja de un rebelde en América Latina. La edición de Buenos Aires había vendido 10.000 ejemplares en pocos meses.

Las autoridades franquistas, al tanto de la gira, llamaron a Barea “el inglés Arturo Beria” — una referencia al jefe de seguridad de Stalin que apuntaba al supuesto pasado de Barea como comunista. Barea nunca fue comunista; se exilió muy decepcionado con toda la izquierda española. Era un demócrata.

¿Qué hay que hacer con estos valiosos archivos personales que casi no han visto la luz del día? Su depositaria siente hacia ellos una gran responsabilidad. Yo he propuesto que los done a la Biblioteca Nacional en Madrid, para facilitar la labor de los investigadores. El mes pasado Muñoz Molina presentó la donación de sus archivos personales en lo que llamó “un acto de restitución a la sociedad”, algo que creo que Barea, un hombre sin rencores, habría querido si hubiera sobrevivido al régimen franquista.
http://www.elimparcial.es/cultura/el-archivo-personal-de-arturo-barea-114024.html

Elections in Spain: A Political Change in the Framework of a Major International Crisis

Spain’s early general election on 20 November marked a turning point in the political landscape. The Socialists were trounced by the conservative Popular Party (PP), in their worst-ever electoral defeat since the country returned to democracy after the death of General Franco in 1975, and the PP achieved its best-ever result.

IEMed Mediterranean Yearbook, 2012
http://www.iemed.org/observatori-en/arees-danalisi/documents/anuari/med.2012/elections-in-spain-a-political-change-in-the-framework-of-a-major-international-crisis

El río de memorias

“Recuerdo todo sobre el río, absolutamente todo, los caimanes, los manatíes” dijo el anciano Gabriel García Márquez al escritor británico Michael Jacobs en un encuentro informal en 2010 antes de empezar su viaje por el río Magdalena, la principal arteria fluvial de Colombia.

El río ha jugado un papel importante en la historia comercial y política de Colombia y en la vida y escritura de García Márquez, que sufre la enfermedad de Alzheimer y al parecer ya no reconoce a sus amigos ni por la voz.

Se estima que hasta un tercio de las víctimas mortales de la guerra civil en los últimos años han sido encontradas flotando en el río.

García Márquez viajó por el río desde Aracataca a Bogotá a los 15 años para probar suerte junto con otros costeños, ganando durante la ruta unos pesos cantando boleros, vallenatos y cumbias. El río figura en las novelas “El amor en los tiempos del cólera” y “El general en su laberinto”. En “Cien años de soledad”, la pérdida de la memoria obliga a los habitantes de Macondo a crear un método para recordar las cosas y José Arcadio Buendia comienza a etiquetar todos los objetos para recordar sus nombres.

En su nuevo libro The Robber of Memories: A River Journey through Colombia (“El ladrón de recuerdos: un viaje fluvial por Colombia”), publicado por Granta, Jacobs, amigo mío desde hace 20 años, explora no sólo el magnifico río, bautizado así por el conquistador español Rodrigo de Bastidas en honor de María Magdalena, sino también su vida personal, en particular la relación con su padre que murió de Alzheimer en 1998 y la demencia que sufre su madre nonagenaria con quien intenta mantenerse en contacto durante su viaje por teléfono móvil. Los recuerdos de Jacobs fluyen como un río que va y viene.

No muy lejos del río Magdalena están unos pueblos aislados, que Jacobs visitó, que tienen la mayor incidencia del temprano inicio de Alzheimer en el mundo, debido, aparentemente, a una mutación genética. Los habitantes llaman a la enfermedad La Bobera.

Igual que en su evocativo libro anterior, “Andes”, que lleva al lector por esta cordillera que atraviesa Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Colombia, Perú y parte de Venezuela, el británico Jacobs, un viajero intrépido formado como historiador de arte en el Courtauld Institute y gran conocedor de España (divide el año entre Londres y el muy peculiar pueblo de Frailes en la Sierra Sur de Jaén y siempre lleva en su cartera un imagen de Santo Custodio para protegerse), demuestra una envidiable capacidad de conectarse con la gente en cualquier sitio incluso en lo más inhóspito. Tiene un enorme aguante para trabajar y divertirse de sol a sol.

A diferencia de muchos escritores que escriben sobre viajes, como, por ejemplo Bruce Chatwin, que se hizo famoso en 1977 con su libro In Patagonia, el lector no siente que Jacobs distorsione la realidad ni adorne sus experiencias con efectos literarios, aunque no le falten historias reales como caer en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia durante tres días en una zona controlada por las FARC con el ejercito colombiano avanzando hacia ella.

Fue un incidente surrealista. Los rebeldes pidieron a Jacobs que tradujera un manual de Arizona que explicaba como montar un visor láser para rifles. Además de ser sometido a un discurso marxista sobre la pobreza en el país, fue interrogado sobre cuánto había pagado a su guía (demasiado) y la importancia del turismo para la zona.

“Si los extranjeros vienen y sienten que se les cobra de más, el regreso se les hace más amargo y poco deseado,” le dijo un comandante. “Las FARC intentan controlar los precios para hacer la zona más atractiva para el turismo.”

Unas semanas antes de la publicación del libro, el Gobierno de Colombia y las FARC firmaron un acuerdo para poner fin al conflicto armado de más de 30 años.
http://www.elimparcial.es//el-rio-de-memorias-113688.html

El desplome de los socialistas

Según el filosofo francés Joseph de Maistre (1753-1821), “cada país tiene el gobierno que merece.” Yo no sé si España merece ser gobernada por el Partido Popular, pero no hay duda que los socialistas no merecen volver al poder en estos momentos. Los dos partidos se han alternado en el poder desde el establecimiento de bipartidismo en 1982; si no gana uno gana el otro.

Nadie debe sorprenderse por el declive de los socialistas en las elecciones en Galicia y en el País Vasco, y no por ser autonomías, en particular la primera, donde los socialistas no son fuertes. En las elecciones gallegas, los socialistas obtuvieron 230.817 votos menos que en 2009 (una caída del 40%) y en el País Vasco 106.173 menos (una reducción del 33%).

No se pueden extrapolar estos resultados al conjunto de España por ser dos autonomías poco representativas de la realidad del país, pero está claro que los españoles tienen poca confianza en los socialistas, y con razón.

De hecho, según la última encuesta de Metroscopia, el PP ganaría hoy las elecciones, aunque con sólo el 29,9% de los votos en comparación con el
44,6% en noviembre pasado, y los socialistas lograrían el 23,9% (28,7% en noviembre). El apoyo al PP se ha desplomado pero los socialistas no arrancan. Y no se ve ningún partido, sea de larga trayectoria como Izquierda Unida o relativamente nuevo como Unión Progreso y Democracia, que vaya desembarcar en La Moncloa.

Los votantes echan la culpa de la crisis más a los socialistas que al PP, aunque, a mi modo de ver, las raíces de la crisis comienzan con de la Ley de Suelo de 1998 durante el primer Gobierno del PP cuando se originó el auge de la corrupción, se amparó la especulación y se creó la burbuja inmobiliaria que tanto daño ha hecho a la economía (mucho más que a cualquier otro país en circunstancias similares).

Puede ser que los electores tengan memoria corta o selectiva, después del paso de cierto tiempo, pero no hemos llegado aún a esta situación. Los errores de los ocho años de José Luis Rodríguez Zapatero (populismo económico hasta que no tuvo más remedio que enfrentarse con la realidad) siguen en la mente de gran parte de la población, siendo todo un logro el mero hecho de haber llegado al poder con una economía en plena expansión y haber salido con una economía hecha polvo.

Yo me alegro que Alfredo Pérez Rubalcaba ganara las elecciones primarias para el puesto de líder de los socialistas. Es un hombre inteligente, experimentado y con la tenacidad de un corredor de fondo, pero tiene una tarea imposible. Está demasiado identificado con los años de Zapatero y todo lo que ello conlleva, y el margen de maniobra económica para España, dada su pertenencia a la zona euro, gobierne quien gobierne, es muy limitado, y él lo sabe.

Una política tipo “Váyase señor Rajoy” como la de José María Aznar en la oposición con su “Váyase señor González” al final de la última legislatura socialista, cuando la corrupción y la crisis económica alcanzaron niveles insoportables, no es la solución para los problemas del país, y mucho menos a solo un año de la victoria del PP. Felicito a Rubalcaba por haber resistido la tentación de semejante estupidez; seguro que hay personas en su partido a favor de una actuación así.

Los socialistas prometen una “renovación ideológica” sin especificar si va a ser hacia el centro o la izquierda. Me temo lo segundo. Zapatero ha sido el presidente más izquierdista que ha tenido España desde la Segunda República, y mira la herencia que le dejó al PP. Lástima que el partido no se renovó durante su época.

No es sano para la democracia española (y para ninguna) tener al segundo partido más votado en las últimas elecciones -y con una amplia distancia sobre el tercero- sin capacidad para asumir algún día el poder.

Ya se ha empezado mover la silla de Rubalcaba, y será más evidente, creo, después de las elecciones catalanas el 25 de noviembre cuando se espera otro descalabro de los socialistas, pillados por el movimiento independentista. No sorprendería si surge otro “iluminado” como
http://www.elimparcial.es/nacional/el-desplome-de-los-socialistas–113367.html

Embajadores honorarios de la “marca España”

Unos años antes de la crisis y el deterioro de la “marca España”, este concepto que está hoy tan de moda, la Asociación de Marcas Renombradas (AMRE), que aglutina a más de un centenar de empresas, decidió elegir unos embajadores honorarios dispuestos a promover lo bueno del país de vez en cuando.

La acreditación de los embajadores honorarios, elegidos cada dos años, tiene por objeto ofrecer un reconocimiento público a las personas, físicas o jurídicas, de nacionalidad española, que han contribuido significativamente a la generación y al fortalecimiento de una imagen positiva de España en el exterior.

Este año unas 40 personas de distintas profesiones hemos formado un jurado para elegir a los nuevos embajadores en la magnifica Hacienda Guzmán en las afueras de Sevilla, sede del Grupo Acesur, uno de los mayores productores de aceite de oliva en el mundo cuyo marca más reconocida es la Española, con exportaciones a más de 70 países.

La Hacienda Guzmán inició su actividad productora en el siglo XVI con tres molinos de viga, siendo la hacienda más grande e importante de España. El hispanista inglés Richard Ford, autor de “A Handbook for Travellers in Spain” (Manual para viajeros por España y lectores en casa), que sigue siendo uno de los mejores y más lúcidos libros sobre el país, lo visito en 1831. Ford escribió que España era “una ramillete de localidades aisladas unidas por una cuerda de arena” A juzgar por lo que está pasando en Cataluña y otras autonomías, acertó.

No ha sido fácil elegir los nuevos embajadores entre los candidatos preseleccionados por el AMRE, las oficinas comerciales y embajadas de España en el exterior, corresponsales de prensa extranjera acreditados en España y otras instituciones relevantes.

En la categoría de deporte hubo cierta resistencia entre el jurado a incluir a un conocido club de fútbol, a pesar de ser declarado el mejor club del mundo del siglo XXI, por si la ciudad donde reside se convierta algún día en la capital de un nuevo Estado, en cuyo caso difícilmente podría representar a España. Y después de elegir seis embajadores nos dimos cuenta que ninguno era mujer y, a propuesta de un distinguido catedrático de sociología, una candidata femenina fue añadida a la lista en el último minuto, y ganó la votación.

Los embajadores elegidos en las siete categorías fueron: Pedro Nueno (relaciones institucionales); Bernardo Hernández (gestión empresarial); la Organización Nacional de Trasplantes (acción social); Antonio Banderas (cultura y comunicación), José Andrés (turismo y gastronomía), Fernando Alonso (deporte) y María Blasco (ciencia e innovación), y uno más, el AVE, en la categoría especial, para marcar su XX aniversario.

Todas estas personas y entidades reúnen las condiciones para ser acreditadas como embajadores honorarios (y lo serán en 2013 en un acto presidido por el Príncipe Felipe), y se unen a otros 30 embajadores elegidos en otros años, como Emilio Botín, Placido Domingo, Rafael Nadal o la Fundación Vicente Ferrer.

Nueno, impulsor y presidente ejecutivo de la China Europe International Business School en Shanghai, ha hecho más para dar a conocer España en China que ningún otro español. Hernández es director de producto de Google y forma parte de esta generación de emprendedores del sector tecnológico que más y más están buscando trabajo fuera de España. Con respecto al ONT, España es el país con mayor tasa de donación de órganos. Antonio Banderas y Fernando Alonso no necesitan presentación y José Andrés es un cocinero y comunicador televisivo, valedor de la cultura y la gastronomía españolas en EE.UU. Fue el primero en introducir la cocina de tapas en EE.UU. María Blasco dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

El Gobierno ha fijado como uno de sus buques insignia recuperar la erosionada “marca España”. El mes pasado tanto Mariano Rajoy como el Rey Juan Carlos pudieron constatar el grado de deterioro de la imagen cuando, estando ambos en Nueva York, el New York Times publicó un demoledor reportaje en primera plana y una foto en la que se veía a un hombre buscando comida en un contenedor de basura (y 14 llamativas fotos más en la página web del NYT en blanco y negro bajo el título de “hunger and austerity”, el hambre y la austeridad).

No faltan diagnósticos del problema de la imagen de España* (incluso durante la fase de las vacas gordas, aunque por otros motivos) y la persistencia de los estereotipos (flamenco, toros, fiesta y siesta) ni personas capaces de explicar la realidad del país. Además, tenemos desde hace unos meses, y por fin, un Alto Comisionado para la marca España, uno de cuyas misiones es coordinar el tema.
Es como tener una obra de teatro con actores y un director, pero sin guión para poder avanzar en la buena dirección.
http://www.elimparcial.es//embajadores-honorarios-de-la-marca-espana-112979.html

El español en el mundo

En memoria de Jaime Otero

Tener el rango de lengua internacional, como el español, es un activo valioso porque opera en un espacio y para un conjunto de usos que trascienden los propios de una lengua nacional. No hay duda que el español esta de moda y en auge (salvo en Cataluña), a gran diferencia del país inmerso en una profunda crisis.

El español es hablado por 500 millones de personas (el 7% de la población mundial), en comparación con los apenas 60 millones de hispanoparlantes de principio del siglo XX. El inglés, en cambio, tiene un numero de nativos de la lengua ligeramente inferior a los del castellano pero que lo rebasa ampliamente si el cómputo se extiende hasta incluir los que lo tienen como segunda lengua o como lengua extranjera: cerca de los 1.000 millones de habitantes (menos que los 1,400 millones de personas cuyo primer idioma es el chino mandarín) .

El inglés es la lengua franca, particularmente en el mundo diplomático y de negocios, mientras que el español es un gran lengua internacional.

El español y el hindi tienen una dimensión de hablantes relativamente similar a nivel mundial, pero el valor como lengua de comunicación internacional del primero es muy superior al del segundo, ya que mientras el español es hablado como lengua oficial en 21 países, el hindi (como el chino mandarín con más de 1,0 mil millones de parlantes nativos) lo es solo en uno. Consecuencia de este hecho es que el español sea reconocido, por ejemplo, como lengua oficial en relevantes instancias internacionales relevantes como las Naciones Unidas y no lo sea el hindi.

Escribe Javier Rupérez en el último número de Tribuna Norteamericana, sobre España y los hispanos de los Estados Unidos, la excelente revista publicada por el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, que dirige José Antonio Gurpegui, “el español es utilizado en múltiples aspectos de la vida diaria, hasta el extremo que sin exageración se podría afirmar que hoy, si no se tienen grandes ambiciones, es casi posible vivir en los Estados Unidos utilizando sólo el español.”

Mientras el francés esta en declive y intenta sobrevivir (François Mitterand llegó durante su presidencia a referirse a la “guerra contra lo anglosajón”), la pujanza del español obedece más bien a criterios de afirmación cultural y política.

Estas consideraciones están bien meditadas en otro libro concebido dentro del proyecto de investigación sobre El valor económico del español: una empresa multinacional (Proyecto Fundación Telefónica). El nuevo libro, escrito por Rupérez, antiguo embajador de España en Washington, y David Fernández Vítores, profesor en el grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Complutense de Madrid, y con diez acotaciones de varios expertos, estudia la situación en la que se encuentra el español en algunas de las instancias internacionales más relevantes a las que pertenece España: muy particularmente, en Naciones Unidas y en la Unión Europea.

En las Naciones Unidas, dice Rupérez, chocan dos principios incompatibles, que son el inevitable precio del multilateralismo: el mantenimiento del multilingüismo, como muestra de respeto hacia la individualidad de países y culturas, frente al utilitarismo monolingüe (el inglés), que serviría para acortar tiempos y reducir gastos. Existe una brecha entre las lenguas oficiales de iure y las lenguas operativas de facto: si en las primeras el español está bien posicionado, en las segundas su posición queda notablemente relegada.

El reto es asegurar los espacios donde existe como primera lengua y en ampliar los todavía escasos en donde lo hace como segunda lengua.

Entre las acotaciones hay una de Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, quien en estos tiempos de austeridad habla de la necesidad de dar un enorme impulso al Instituto Cervantes. “Para ello tenemos que crear un modelo nuevo que permita crear veinte sedes al año, y no cinco como ocurre ahora. Esto se puede llevar a cabo aprovechando capital e interés local. Si es una lengua útil, seguro que en los países en los que está presente habrá inversores nativas que quieran cooperar con el Instituto Cervantes. Con el modelo actual vamos muy despacio y con él no conseguimos suficiente impulso para el español.”

Lejos de expandirse, los recortes han llevado el Cervantes al cierre de dos centros en Brasil, además de los de Sofía y Damasco.

Mientras tanto, en España, la pelea abierta entre el Ministerio de Educación y la Generalitat de Cataluña sobre la enseñanza en castellano se intensifica.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-espanol-en-el-mundo-112601.html

Noticias sobre España

“La percepción de la imagen de España no se corresponde con la realidad”, se lamentó Mariano Rajoy durante su reciente viaje a Nueva York que coincidió con la publicación en el New York Times de un demoledor reportaje en primera plana y una foto en la que se veía a un hombre buscando comida en un contenedor de basura (y 14 llamativas fotos más en la página web del NYT en blanco y negro bajo el título de “hunger and austerity”, el hambre y la austeridad).

El reportaje, que levantó la ira en círculos oficiales por el daño que hace a la marca España, pudiera haber sido escrito sobre muchos otros países europeos, en particular Portugal y Grecia que ha sido rescatados por la Unión Europea, e incluso mi país, el Reino Unido, donde mucho antes de su crisis hemos tenido una underclass (subclase), sin hablar de los Estados Unidos. Sin embargo, esto no disminuye su relevancia.

Nadie pueda negar que la pobreza en España ha subido en los últimos cinco años y aumentará más. Según el último informe del Observatorio de la Realidad Social elaborado por Cáritas, desde 2007 se ha multiplicado por tres el número de personas que acuden a la organización humanitaria para pedir ayuda. Este año el número de personas atendidas ha sobrepasado ya la barrera del millón, y no solo aumenta la pobreza, sino que se hace cada vez más cruda.

Este dato dramático justifica por sí mismo el reportaje del NYT. Sin embargo, esto no quiere decir que la imagen reflejada en el reportaje sea toda la realidad; es solamente parte de ella, aunque importante. Yo mismo escribí un articulo publicado en el Financial Times en el mes de junio, como parte de un informe sobre España, con el título (no puesto por mí, aunque reflejara su contenido), “Country’s fall from grace is greatly exaggerated” (la caída en desgracia del país es muy exagerada”).*

Como periodista durante gran parte de mi vida (30 años en España) sé que para muchas personas la falta de noticias se considera generalmente como una buena noticia, pero para la prensa buenas noticias no son normalmente noticias. ¿Qué son noticias? Mis dos definiciones favoritas son las siguientes. Para Lord Northcliffe (1865-1922), un magnate de la prensa británica, “Noticia es algo que alguien, al alguna parte, desea suprimir; el resto es publicidad”, y para el periodista americana Charles Anderson Dana (1819-1897) “No es noticia que un perro muerda a un hombre, lo es cuando el hombre muerde al perro”. Sin duda, el reportaje del NYT cae en la primera definición — el Gobierno hubiera querido suprimirla.

España ha estado de “moda” durante muchos años por sus éxitos políticos y económicos, estilo de vida y cultura. Los gobiernos de turno no han dudado en usar las informaciones positivas en la prensa extranjera para su propio beneficio, en particular las publicadas por medios serios y de mucha influencia, como el New York Times, el Wall Street Journal y el Financial Times.

Ahora el país es un foco de atención por la profundidad de su crisis, y las noticias negativas van en contra de los intereses del Gobierno. Al igual que las noticias positivas en el pasado, la noticias negativas de hoy son algo exageradas.

Una clara señal de la creciente atención a España es la llegada en los últimos días de corresponsales de prensa extranjera (aparte de los residentes en el país) que suelen aterrizar en momentos de crisis. En dos días tres periodistas que no residen en España se pusieron en contacto conmigo, uno desde Eslovaquia, otro de los Emiratos Árabes Unidos y otro que es el corresponsal europeo de la revista The Economist, residente en Bruselas, que escribe la muy influyente columna “Charlemagne”, y con quien cené*.

No solo el Gobierno da demasiada importancia a los medios extranjeros. Siempre me ha llamado la atención que muchos medios escritos y audiovisuales en España tienen secciones permanentes que informan de cómo refleja la prensa extranjera lo que ocurre en el país. Este interés — que se convierte en obsesión en tiempos de crisis — parece reflejar un complejo de inferioridad y subdesarrollo cultural.

España tiene cuatro crisis, una económica (un modelo productivo fracasado y la incapacidad de crear puestos de trabajo), una financiera (déficit presupuestario y deuda), una institucional (la clase política) y otra constitucional (Cataluña). Hasta que empiece a resolverlas, habrá más noticias negativas. Para combatirlas, no basta visitar el Wall Street Journal, como hizo Rajoy, o el New York Times, como el Rey y esperar que las noticias se conviertan en positivas de la noche a la mañana. Hace falta ordenar la casa.

(*) http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_in/zonas_in/chislett_ft_spain_2012

(*)http://www.economist.com/node/21564238
http://www.elimparcial.es/nacional/noticias-sobre-espana-112236.html