http://nuevayork.cervantes.es/FichasCultura/Ficha93055_27_2.htm
Mi padre y la Primer Guerra Mundial
Mi padre luchó en Francia en la Primer Guerra Mundial, cuyo centenario se conmemora este año a los cuatro vientos. Con 21 años resultó herido en la batalla del Somme en 1916, una de las más largas y sangrientas, con más de un millón de muertos o heridos en ambos bandos. Fue llevado a Inglaterra para recuperarse y volvió a otras batallas en Francia.
No le gustaba hablar de sus experiencias. De niño (nací en 1951), cuando intentaba sacar el tema solo me hablaba de la enorme cantidad de barro (hasta un metro de profundidad) y de dos hurones (domesticados supongo) que tenía para quitar de las trincheras las ratas que comían a los muertos. Para relajarse del horror, ponía discos de gramófono en su trinchera. En mi muy activa imaginación yo le veía rodeado de bombas, gas mostaza y centenares de caballos muertos escuchando felizmente sus discos favoritos de música clásica (de 78 rpm).
A diferencia del escritor Robert Graves (nacido el mismo año de mi padre), en los últimos años de su vida él no revivía los horrores de la guerra, algo que fui testigo cuando visité a Graves en su casa en Deià, Mallorca, para entrevistarle pero no fue posible mantener una conversación con él.
Por ser el centenario de esta tragedia y el 30º aniversario de la muerte de mi padre con casi 90 años, me he interesado mucho más, no solo por esta supuesta “guerra para terminar con todas las guerras”, sino también por el entorno en Inglaterra antes del conflicto. En el verano pasado, descubrí en un pueblo en las afueras de Oxford, mi ciudad natal, un monumento conmemorativo de la Primera Guerra Mundial con los nombres de otros dos antepasados míos que murieron en Francia.
Gracias al nuevo y cautivador libro de Mark Bostridge, The Fateful Year: England 1914 (“El fatídico año: Inglaterra en 1914”), publicado por Viking, empiezo a entender mejor el mundo que mi padre dejó atrás cuando se alistó, un mundo que nunca volvería a ser igual.
El libro divide el año 1914 en tres partes: los primeros meses (enero-abril) cuando la posibilidad de una guerra civil en Irlanda entre nacionalistas y ulstermen (protestantes partidarios de quedarse como parte de Gran Bretaña), y no con Alemania, fue vista como la principal amenaza; los tres meses siguientes (mayo-agosto) cuando estalla la guerra; y los últimos meses del año con el mundo cambiado para siempre.
El autor cuenta hábilmente algunas historias y eventos de la época: la cuchillada al cuadro “Venus del espejo” de Velázquez por la sufragista Mary Richardson en la National Gallery de Londres; la colonia de poetas, incluyendo Edward Thomas y Robert Frost, establecida en un pueblecito; la celebración de la tradicional fiesta nacional el 3 de agosto (Londres declaró la guerra a Alemania al día siguiente) y la obra de Gustav Holst “Los Planetas” compuesta entre 1914 y 1916 (una de sus piezas más dramáticas, Marte, el dios de la guerra, parece prever la guerra).
Holst se quitó el von de su nombre por miedo a ser identificado como alemán en un momento cuando muchos extranjeros estaban bajo sospecha de ser espías. Un espía alemán de verdad, Carl Hans Lody, fue fusilado en la Torre de Londres, la primera persona en ser ejecutada allí desde 1747. El ambiente era tan antialemán que la obra “Don Juan” de Richard Strauss, programada en un concierto en Londres bajo la batuta de Sir Henry Wood, fue cancelada en el último momento y reemplazada por el “Capriccio Italien” de Tchaikovsky. Hasta el gran compositor Vaughan-Williams fue detenido mientras caminaba en el campo, después de ocurrírsele de forma repentina la cautivante melodía para “The Lark Ascending”. Estaba sentado escribiéndola en su cuaderno cuando un boy scout le acusó de dibujar un mapa para el enemigo. El compositor, cuya sordera durante su ancianidad fue debida a su exposición prolongada a la artillería en Francia, aceptó ser acompañado a una comisaría de policía.
Los Archivos Nacionales británicos se han sumado hace poco al centenario colgando en la Red 300.000 páginas con escalofriantes relatos de soldados que suponen solo una quinta parte del material disponible. No son cartas de los reclutas a sus familias o sus amigos. Son los diarios de la guerra en el frente occidental, en Francia y Bélgica.
He entrado en el fondo documental para ver si hay algún escrito de mi padre. El objetivo es que a final de año estén digitalizadas la totalidad de los 1,5 millones de páginas. ¡Ojalá que encuentre algo!
http://www.elimparcial.es/nacional/mi-padre-y-la-primera-guerra-mundial-133902.html
A Fairy Tale Gone Wrong: Spain’s Princess Accused of Fraud
Interview on National Public Radio.
http://www.npr.org/blogs/parallels/2014/02/06/272478159/a-fairy-tale-gone-wrong-spains-princess-accused-of-fraud?ft=3&f=
La historia hispánica de los Estados Unidos
De no haber sido por España, los Estados Unidos, tal como hoy los conocemos, tal vez nunca habrían existido.
En 1513, Juan Ponce de León desembarcó en la costa este del actual estado de Florida, cuya posesión reclamó para la Corona española. En 1526, Lucas Vázquez de Ayllón exploró las costas de Georgia y Carolina del Sur y, en 1539, Hernando de Soto desembarcó en la costa occidental de Florida. Los integrantes de su numerosa expedición fueron los primeros hombres blancos en contemplar el río Misisipí. En 1565, Pedro Menéndez de Avilés fundó San Agustín, en Florida, la ciudad más antigua de EE.UU. habitada sin interrupción. Cuando el buque inglés Mayflower arribó a PlymouthRock (Massachusetts), en 1620, con los peregrinos (pilgrims) la presencia española en EE.UU. estaba ya consolidada.
En la época de la Revolución Americana, casi todas las tierras — hoy de los Estados Unidos — al Oeste del río Misisipí hasta Canadá, pertenecían a España, así como lo que hoy es México (entonces conocido como Nueva España). España era por entonces un aliado de Francia y un competidor económico de Gran Bretaña. Tomó partido por los rebeldes americanos, más por odio a la Pérfida Albión, su vieja rival, que por cualquier entusiasmo por la causa de la independencia, cuya extensión a las colonias de América Latina temía, como así ocurrió.
Parece que Bernardo de Gálvez, el gobernador de Luisiana que organizó la ayuda de España y Francia a los colonos norteamericanos alzados contra Gran Bretaña, va a ser reconocido como héroe nacional. Gálvez conquistó Baton Rouge, Manchack y Natchez, lo que supuso expulsar a los ingleses del Misisipi. Durante su viaje a la Casa Blanca este mes Mariano Rajoy expresó su confianza ante Barack Obama que un retrato de Gálvez pueda colgarse en el Capitolio. Cuenta con el apoyo de dos importantes asociaciones, las Hijas y los Hijos de la Revolución Americana.
En su nuevo libro, Our America: a Hispanic History of the United States (“Nuestra América: un historia hispánica de los Estados Unidos), que será publicado en febrero por Norton (y luego en español por Galaxia Gutenberg), el gran historiador Felipe Fernández-Armesto (de padre español y madre inglesa) cuenta con extensa profundidad y acostumbrada elegancia el poco conocido y fascinante pasado hispánico de los Estados Unidos y el futuro hispánico del país. La gran mayoría de libros de historia de este país son demasiado anglocéntricos.
Cuenta el autor que al entrevistar especialistas postdoctorales para el puesto de profesor de la época colonial de lo que hoy son los EE.UU., hizo la siguiente pregunta furtiva: ¿dónde, en lo que actualmente es territorio de los EE.UU., fue establecida la primera colonia europea duradera y que hoy aún sigue habitada? Nadie cometió la locura de decir Plymouth Rock; algunos dijeron Jamestown, el primer asentamiento permanente inglés, y otros San Agustín. La contestación correcta es Puerto Rico, fundado más de 100 años antes de Jamestown.
Según Fernández-Armesto, el éxito de los españoles en conquistar partes de los EE. UU. se debe a lo que él llama con brillantez el stranger-effect (el efecto de un extraño), y ciertamente los conquistadores parecían como si vinieran de otra planeta y, por esto, fueron tratados como si fueran dioses.
El 4 de julio, Día de la Independencia, es una fecha mítica en los EE. UU. Marca la firma de la Declaración de Independencia en 1776 en la que el país proclamó su separación formal del Imperio británico. Este mismo día, en 1598, Juan de Oñate fundó la ciudad de San Juan de los Caballeros en un sitio donde el Río Chama se une al Río Grande, el primer asentamiento europeo en el territorio central de los EE. UU. Tal vez algún día el 4 de julio sea una fecha de doble celebración: los inicios de la influencia española y británica de los EE. UU.
La historia hispánica en los EE. UU., principalmente la influencia de España y México (que perdió gran parte de su territorio en beneficio de su vecino) y en el siglo XX de otras países como Cuba y las naciones de Centroamérica, es también una historia vergonzante de discriminación en contra de los hispanos, o mejor dicho de actitudes y leyes abiertamente racistas,incluso leyes de apartheid. A partir de los 90 del siglo XIX, por ejemplo, en Tejas y California las escuelas fueron segregadas bajo una política de americanización forzosa.
Las condiciones de vida de los hispanos eran peores que la de los negros. En 1940, en Colorado el 34% de los negros eran propietarios de sus casas en comparación con 11% de los hispanos. Por cada 1.000 nacidos vivos, 65 niños negros morían comparado con 205 niños mexicanos. Presos y pacientes portorriqueños fueron usados como conejillos de Indias humanos en experimentos médicos.
En la última década, la población hispana en los EE. UU. aumentó un 43%, hasta llegar a más de 50 millones (17% de la población), la minoría étnica más grande. Obama ganó las elecciones en 2012 en gran parte debido al voto hispano (71% de votantes clasificados como hispanos votaron por él, según los analistas), en particular en Florida, Nevada, Colorado y Nuevo México.
La minoría hispánica continúa creciendo y jugará un papel cada vez más importante en la vida nacional y políti
http://www.elimparcial.es//la-historia-hispanica-de-los-estados-unidos-133378.html
A contagious currency
My letter in The Economist.
SIR – Your article about the rebalancing of relations between Spain and Latin America (“Shoe on the other foot”, January 25th) reminded me of the saying in the 1960s that when General Motors sneezed, America caught a cold.
What comes around, goes around.
ww.economist.com/news/letters/21595385-climate-change-turkey-housing-hospices-asia-sex-and-public-life-renewable-energy-spain
Bricks and mortar to blame in Spain
My letter in the Financial Times.
Sir, Tobias Buck overlooks a key point in his analysis of why Spain’s unemployment is so high (January 24). Part of the problem is Spain’s lopsided economic model which was excessively based on bricks and mortar. Even with the most liberal hire and fire rules, Spain is not going to create jobs in large numbers. Employment will not be generated in the public sector (an axe has been taken to this sector), obviously not much in construction (1.7m jobs have been shed since 2008 out of a total of 3.7m and there are still more than 1m unsold homes); the flourishing tourism sector cannot employ that many more people and knowledge-based jobs in large numbers are something of a pipe dream in a country with a generally poor education system. So where do new jobs come from?
http://www.ft.com/intl/cms/s/0/955bdf34-84ff-11e3-a793-00144feab7de.html?siteedition=intl
Turkey’s corruption probe crisis: a blow to the rule of law
Just as it seemed that Turkey was finally back on its long and winding road to full EU membership, with the opening last November of the first chapter, or policy area, in more than three years, the Islamist-rooted government of Recep Tayip Erdogan has become engulfed in a corruption scandal whose probing he is doing his best to undermine by enforcing a massive purge of hundreds of police officers investigating it and reassigning prosecutors.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/Commentary-Chislett-Turkey-corruption-probe-crisis
Export growth is not down to the PP
Wide-ranging interview with me in the English edition of El País, sold with the International Herald Tribune (IHT).
http://elpais.com/elpais/2014/01/12/inenglish/1389548804_952039.html
Xenofobia: España, una excepción
Sorprende que España sea casi el único país de la Unión Europea (UE) que no tiene un partido populista de extrema derecha, a pesar de residir en su territorio unos 6,4 millones de inmigrantes (incluyendo 900.000 españoles naturalizados) que representan el 13,5% de la población total, la proporción más alta de las grandes naciones europeas. Veinte de los 28 países de la UE tienen diputados de partidos de extrema derecha en el parlamento europeo, empezando por el UKIP de Gran Bretaña, el más numeroso.
En España residen un millón de rumanos y búlgaros (cifras de 2012) en comparación con solo unos 150.000 en el Reino Unido, 270.000 en Alemania y 90.000 en Francia. Estos tres países tienen partidos xenófobos, pero no España.
¿Por qué? ¿Por ser un país más políticamente correcto (un legado positivo del régimen franquista)? ¿Por haber asimilado los inmigrantes y evitado la creación de guetos urbanos, algo facilitado por el hecho que gran parte de los inmigrantes son de fuera de la UE, hablan español y comparten la misma religión (los de América Latina y los rumanos aprenden español muy rápidamente)?
Desde el primero de enero, los rumanos y búlgaros pueden circular libremente por toda la UE. Los dos países entraron en la UE en 2007. España adoptó un sistema de permisos de trabajo para esas personas para dos años y luego abandonó el sistema. Bajo el efecto llamada de una economía en auge, en particular el sector de la construcción, el número de rumanos en España aumentó espectacularmente desde 6.410 en 2000, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta 868.635 en 2012, el número más elevado después de Italia.
Aunque ya pueden circular y trabajar libremente en la UE, es dudoso que lleguen ahora a España más rumanos y búlgaros debido a la crisis económica. De hecho, empiezan a regresar a sus propios países, aunque los sueldos allí son mucho más bajos.
Temeroso de una avalancha de inmigrantes desde Rumania y Bulgaria, y con el UKIP en auge, David Cameron, el primer ministro británico, aceleró sus planes para acotar la inmigración procedente de todos los países de la UE. Los ciudadanos europeos que recalen en el Reino Unido dejarán de disponer de un acceso automático a los subsidios estatales a partir del 1 de enero, precisamente la misma fecha en la que la UE puso fin a las restricciones para que rumanos y búlgaros accedan al mercado laboral de cualquiera de los Estados miembros.
En una nueva concesión al ala euroescéptica del Partido Conservador, Cameron tramitó por la vía rápida parlamentaria un paquete de medidas que retrasarán por un periodo de tres meses el acceso de otros ciudadanos comunitarios a la asistencia estatal. Sondeos de distintas fuentes coinciden en situar la inmigración como la gran preocupación del electorado conservador en el Reino Unido.
El Partido Popular no tiene una ala euroescéptica; el euroescepticismo, en general, no pinta mucho en España. España ha sido tradicionalmente un país europeísta. Tras décadas de dictadura y aislacionismo, Europa aún significa modernidad y progreso.
Sin embargo esto no quiere decir que la UE tenga una buena imagen en España en estos momentos, algo que no se puede confundir con un eventual deseo de salir de la zona euro. Entre 2004 y 2012, España fue el país de los 27 donde más cayó el porcentaje de ciudadanos con una imagen positiva de la Unión Europea.
Mariano Rajoy ha cumplido con los deseos del ala más derechista de su partido, y en particular la jerarquía reaccionaria de la Iglesia Católica, al presentar el restrictivo anteproyecto de Ley de Aborto; por otra parte, con la torpe política hacia Gibraltar de controles estrictos en la frontera (que no va a conseguir que el Peñón regrese a manos españolas) ha satisfecho a los (ultra) nacionalistas. El proyecto de nueva ley de Seguridad Ciudadana también es una concesión al sector más conservador del PP.
En estas circunstancias, no hace falta seguir el mal ejemplo del Reino Unido e introducir restricciones sobre inmigrantes.
http://www.elimparcial.es//xenofobia-espana-una-excepcion-132807.html
Amistad peligrosa en una piscina
Acabo de enterarme de que la persona con la que coincidí hace unos años en una piscina, durante una tarde soleada en la casa de un amigo mutuo, fue encarcelada esta semana por cumplir una condena de seis meses por un asunto de gastos fraudulentos. Mi compañero de natación, Denis MacShane, quien conoce España bien, es el quinto miembro del parlamento británico en ser encarcelado desde que estalló el escándalo de los gastos de algunos MPs en 2009.
El caso de MacShane, secretario de estado para Europa en el Gobierno de Tony Blair entre 2002 y 2005, es curioso porque el juez aceptó su versión de lo que pasó y que, a diferencia de los otros parlamentarios, no hubo ningún intento de enriquecerse. MacShane, que se declaró culpable, había contraído gastos genuinos (de unos 12.900 de libras) que podrían ser reclamados legítimamente, según el juez, “pero en vez de ello usted decidió recuperarlos por la vía deshonesta de falsificar la contabilidad.” Presentó 19 facturas falsas.
Igual que en el caso del exministro británico de Energía, Chris Huhne, condenado este año a ocho meses de cárcel por obstrucción a la justicia al negar que cometiera una infracción de tráfico y achacarlo a su entonces esposa, el caso de MacShane ha sorprendido a muchos de mis amigos españoles acostumbrados a ver que nada pasa a sus políticos por delitos mucho más graves sin que nadie dimita. La misma sentencia recayó en la exmujer de Huhne, la economista Vicky Pryce, que le ayudó a mentir.Tanto Huhne como MacShane han dejado de ser miembros del Parlamento, y Huhne tuvo que dimitir del gabinete de David Cameron, el primer ministro.
En sus observaciones a la sentencia, el juez enfatizó que MacShane, como miembro del Parlamento y ministro, había cometido un abuso de confianza pública.
El problema en España es que los políticos no asumen responsabilidades y pocas investigaciones judiciales por corrupción, malversación de fondos públicos, cohecho, etc, terminan en juicio, o tardan años en ser juzgados. Fíjense en Carlos Fabra, el cacique del Partido Popular en Castellón, cuyo caso de fraude fiscal tardó 10 años (desde la primera investigación) en llegar a juicio por un sistema judicial politizado.
No sorprende que este año España haya caído diez puestos en el ranking facilitado por la organización no gubernamental Transparencia Internacional sobre la percepción de la corrupción pública, hasta ocupar la posición número 40, y es el segundo gran perdedor de puntos junto a Gambia, Malí, Guinea y Libia (desde 65 puntos a 59). Cuanto más cerca de los 100 puntos, más limpio es un país. El único país que ha perdido más puntos que los citados países es Siria, sacudido desde hace más de dos años por una cruenta guerra civil. ¡Vaya compañía!
Desde que estalló la crisis en España en 2008, la clase política no ha hecho nada para restaurar la confianza pública (tan baja) en las instituciones. El Partido Popular, desbordado por los casos de corrupción y ahora los correos de Miguel Blesa, expresidente de Cajamadrid, está más interesado en satisfacer a la Iglesia y al ala más derechista de su partido -con la eliminación de la Educación para la Ciudadanía, dar más importancia a la Religión (cuya calificación contará en las notas) y retroceder en el asunto del aborto-, que satisfacer al conjunto del electorado.
Además, la aprobación de la nueva legislación que garantiza el derecho de la ciudadanía a estar informada sobre los gastos de las administraciones públicas es inadecuada. España era el único país de la Unión Europea que no contaba con una ley que regulara dicha situación.
Y no es solamente una cuestión de cambiar leyes inadecuadas e instituciones colonizadas por políticos. La ética en la vida pública también tiene que brillar. Como dijo el Rey en su discurso de Nochebuena, “los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública han afectado al prestigio de la política y las instituciones.”
En otros países de nuestro entorno, en particular el Reino Unido, sería impensable nombrar asesor a una persona como Rodrigo Rato de dos empresas tan importantes y conocidas como Santander y Telefónica, antes de resolver su caso. Rato está imputado por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu dentro de la causa que investiga por la ocultación de información y otros posibles hechos fraudulentos en la fusión que dio origen a Bankia y en su salida a bolsa en verano de 2011.
A ver cuando un juez español manda un mensaje similar a la clase política como el del juez inglés.
http://www.elimparcial.es//amistad-peligrosa-en-una-piscina-132344.html