La banalidad del mal

Más de 16.000 libros han sido publicados sobre el holocausto, convirtiendo lo que también se conoce, siguiendo la propia terminología del Estado nazi, como Solución Final (el intento de aniquilar totalmente la población judía en Europa) en toda una industria.

El término holocausto ha sido desvalorizado y banalizado, y ha perdido su especificidad histórica. En nombre del holocausto algunos están justificando la acción militar en contra del régimen de Bashar al-Assad en Siria por su uso de armas químicas. Hasta en Israel, el estado creado en 1948 después de la Segunda Guerra Mundial, el uso del término es cada vez más superficial: unos granjeros, descontentos con los rendimientos decrecientes del tomate concentrado, llamaron al kétchup su Auschwitz. Según un chiste popular entre escolares israelíes, Hitler se suicidó después de leer su factura de gas.

Hace poco salió en el Reino Unido un fantástico y concienzudo libro de investigación de Thomas Harding,en el que se restaura el holocausto a sus propias dimensiones. Hanns and Rudolf: The German Jew and the Hunt for the Kommandant of Auschwitz (“Hanns y Rudolf: el judío alemán y la caza del comandante de Auschwitz”),publicado por William Heinemann, cuenta la verdadera historia de Hanns Alexander (el tío abuelo de Harding) quien huyó de Berlín a Londres en 1936 con 20 años, y después de alistarse en el ejército inglés para luchar contra su propio país, formó parte del equipo británico de investigación de delitos de guerra. Ya con el rango de capitán, Hanns fue uno de los oficiales que entró en Belsen al final de la guerra, una experiencia que marcó su vida. Localizó y llevó ante la justicia a Rudolf Höss, responsable de la muerte de más de dos millones de personas en Auschwitz.

Hanns provenía de una asimilada y exitosa familia (Albert Einstein fue un invitado habitual en la mesa): su padre era un próspero médico. Rudolf, en cambio,se educó en una familia católica muy creyente. A pesar de los deseos de sus padres de que fuera sacerdote, apenas cumplidos los 15 años se alistó para combatir en la Primera Guerra Mundial en el frente turco, y recibió la Cruz de Hierro. Tras la derrota de Alemania fue miembro del Freikorps, una organización voluntaria paramilitar protofascista y ultranacionalista que se formó por todo el país, como alternativa a las organizaciones sindicales comunistas y socialistas que también florecieron.

Mayormente jóvenes, estas personas, profundamente desconectadas de la vida civil, buscaban la estabilidad de una estructura militar que les ofreciera un estatus social dentro de un cuerpo de guerreros y les asegurase un medio de vida realizando la misma tarea que habían desempeñado en los últimos años: combatir. Rudolf fue condenado a diez años de cárcel en 1923 después de su implicación en un asesinato; su cómplice Martin Bormann, luego el secretario personal de Hitler,fue castigado con un año de prisión.

Rudolf solicitó ser miembro del SS en 1933, y empezó su estelar carrera en la máquina de muerte nazi, primero en el campo de concentración de Dachau en 1934, luego en Sachsenhausen y por último en Auschwitz, ya casado y con cinco hijos. Da escalofríos su capacidad de dirigir Auschwitz (uno de sus estrategias pacificadoras era permitir la creación de una orquesta) y por la tarde regresar a su casa, en las afueras del campo, y llevar una vida en familia como si nada hubiera pasado. Parece que el único impacto de su doble vida fue que dejó de tener relaciones con su mujer.

Cuando la guerra terminó en 1945, Rudolf, disfrazado como suboficial de la Marina de Guerra alemana, se alejó hacia las costas del Báltico donde cayó en manos de los Aliados. Al no encontrarse pruebas en contra de ningún tipo, dado su nombre falso (Fritz Lang) y su calidad de agricultor profesional, obtuvo una liberación anticipada. Sus guardianes ignoraban entonces la importancia de su presa. Fue empleado como obrero agrícola en una granja cerca de Flossenburg, no lejos de la frontera con Dinamarca. Permaneció allí durante ocho meses. Entretanto la Policía Militar reinició su búsqueda. Su familia, con la cual había logrado retomar contacto, estaba estrechamente vigilada y sometida a frecuentes pesquisas, hasta que Hanns y otros oficiales llegaron a la casa de su mujer y laamenazaronde entregarla a las autoridades soviéticas para su ejecución si no decía dónde estaba su marido, y que sus hijos serían deportados a Siberia. Ella reveló la granja agrícola donde estaba escondido su marido, así como su nombre falso.

Rudolf redactó sus memorias sin remordimiento alguno de conciencia cuando estuvo en prisión. “Por voluntad del Reichsführer de las SS(Heinrich Himmler), Auschwitz se convirtió en la mayor instalación de exterminio de seres humanos de todos los tiempos. Que fuera necesario o no ese exterminio en masa de los judíos, a mí no me correspondía ponerlo en tela de juicio, quedaba fuera de mis atribuciones. Si el mismísimo Führer había ordenado la solución final del problema judío, no correspondía a un nacionalsocialista de toda la vida como yo, y mucho menos a un Führer de las SS, ponerlo en duda”.

Fue ahorcado en Auschwitz en 1947. Hanns murió en Londres en 2006.
http://www.elimparcial.es/mundo/la-banalidad-del-mal-128510.html

What you need to know about the Spanish transition to democracy

Chapter 3 of my book “Spain: What Everyone Needs to Know”, published by Oxford University Press, answers 13 key questions about the Spanish transition to democracy, including the political process, the protagonists, the role of King Juan Carlos, the media, social mobilization and the new constitution. It has been placed on the website of the Fundación Transición Española.
http://www.transicion.org/En/destacados/LibroChislettEn.php

Las dos Españas de dos hispanistas

El primer Concurso de Cante Jondo de Granada, organizado en junio de 1922 por Manuel de Falla con la ayuda, entre otros, de Federico García Lorca, fue un acontecimiento trascendental para la música española y para las vidas profesionales de dos de los hispanistas más prolíficos y olvidados del siglo XX, John Brande Trend (1887-1958) y Walter Starkie (1894-1976), que por fin obtienen ahora el reconocimiento debido en dos excelentes biografías: Walter Starkie: An Odyssey de Jacqueline Hurtley y An Unlikely Spanish Don: The Life and Times of Professor John Brande Trend de Margaret Joan Anstee.

En aquel acto, Trend estuvo por invitación personal de Falla, y Starkie también asistió. Los dos tenían orígenes totalmente distintos y eran completamente diferentes. Trend era hijo de un cirujano; el padre de Starkie era profesor y estudioso de Grecia y fue Comisario de Educación Nacional para Irlanda bajo el dominio británico (1899-1920). Trend estudió Ciencias Naturales en la Universidad de Cambridge y empezó a interesarse por España a través de su música, mientras que a Starkie, cuya ambición era ser violinista clásico y que estudió Clásicas e Historia en el Trinity College de Dublín, España le atrajo por sus gitanos (después de escribir sobre ellos en Hungría). Era una especie de trovador ambulante, dedicado al estudio del pueblo gitano, y recorría caminos y carreteras con su violín, que consideraba el equivalente al Rocinante de Don Quijote. Trend fue el primer catedrático de español en Cambridge y Starkie fue el primer catedrático de español en el Trinity y el primer representante cultural en el British Council (1940-54), en el Madrid de posguerra, una institución que contribuyó a impedir que el régimen de Franco se involucrara en la Segunda Guerra Mundial, del lado de Hitler.

Entre otras obras, Starkie escribió dos libros de viajes por España –Spanish Raggle-Taggle [Aventuras de un irlandés en España] (1934) y Don Gypsy [Don Gitano] (1936)– y Spain: A Musician’s Journey through Time and Space (1958), además de traducir El Quijote. Trend escribió A Picture of Spain (1921), Spain from the South (1928), Manuel de Falla and Spanish Music (1928, el primer estudio en inglés sobre el compositor), The Origins of Modern Spain (1934) y The Civilization of Spain (1944), y tradujo La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca.

Trend, que era un liberal, no regresó a España tras la Guerra Civil (la contemplaba con nostalgia desde el otro lado de la frontera durante sus visitas a Portugal); Starkie, católico y conservador, fue nombrado Comendador de la Orden de Isabel la Católica in 1966 y vivió sus últimos años en Madrid (en la planta 15 de una torre en la calle Princesa) cuando yo lo conocí. Trend ayudó a organizar la evacuación de 4.000 niños vascos enviados desde Bilbao a Inglaterra en mayo de 1937, y encontró puestos en universidades para amigos suyos exiliados como Alberto Jiménez Fraud, el director de la Residencia de Estudiantes.

Los libros escritos por los dos muestran desde distintas perspectivas el paso de la “vieja” España feudal (Starkie lo lamenta) y la aparición de otra “nueva” (Trend la celebra), y son prácticamente imposibles de encontrar hoy salvo en sus primeras ediciones originales en inglés, si bien la Diputación de Granada publicó en 1985 Don Gitano, con prólogo de Antonio Muñoz Molina, y Espasa publicó en 2006, Aventuras de un irlandés en España, dedicada al Duque de Alba, con prólogo de Ian Gibson. Starkie es hiper romántico, adopta numerosos disfraces en sus viajes y tiene el talento de los irlandeses para charlar (muchas de las conversaciones que aparecen en el libro son casi increíbles), mientras que Trend tiene los pies muy en la tierra.

Ambos viajaron por España antes de la Guerra Civil. En Aventuras, Starkie llama la atención sobre la situación de la nobleza tras la instauración de la República en 1931. “Hay casi tantos españoles como franceses en la Côte d’Argent; toda la noblesse espagnole se ha establecido ahí y observa con aire melancólico Fuenterrabía, al otro lado de la bahía”. Starkie se solidariza con el clero, sin hacer mención de los privilegios ni el poder de la Iglesia. Había pasado en una ocasión de Hendaya a Fuenterrabía en el bote de un viejo pescador vasco que le contó que los curas estaban huyendo a Francia “llevándose, ocultos en la sotana, ornamentos de la iglesia”.

Como dice Jacqueline Hurtley, el único comentario favorable a las reformas republicanas que se encuentra en Aventuras aparece en el último capítulo, cuando Starkie reconoce la importancia de las reformas en la enseñanza superior llevadas a cabo por Fraud, Ramón Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos y José Castillejo en las escuelas. La imagen que pinta Starkie del país durante la República, con frases que describen “muchos pueblos arrasados en los que antes vivían héroes orgullosos”, es invariablemente negativa. Su siguiente libro, Don Gitano, se publicó un mes antes del alzamiento de Franco, y el texto, a veces, parece profético.

Trend, por el contrario, era ferviente admirador de la República y de los intelectuales liberales y laicos que la habían precedido, en particular Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza. Hizo una gran labor de promoción de la Residencia de Estudiantes en el Reino Unido. En A Picture of Spain, Trend dice: “La función de un profesor, y más que nada en España, es un esfuerzo continuado para liberar el espíritu […] y esto nunca se lograría con un sistema rígido de instrucción. Solo una verdadera pasión por la verdad y justicia podrían dar lugar al desarrollo de la tolerancia y solidaridad social, que son la única esperanza para el futuro de España y de todas las naciones.”

Con su amplia red de contactos y su conocimiento de España y el catolicismo, Starkie era persona gratisima en los círculos franquistas y se encontraba en una posición ideal para establecer el British Institute en el Madrid de posguerra. El régimen puso como condición que el director del Instituto fuera católico, cosa complicada para un país predominantemente protestante como Gran Bretaña, y más en tiempo de guerra. Trend era apasionadamente anticatólico y despreciaba a la delegación del British Council en España por su postura favorable a Franco. Lo llamaba el “B. Council”, con B de bloody (maldito).

Por su excéntrica imagen pública, Starkie pudo haber sido de gran utilidad para el servicio secreto británico. En el libro de Hurtley figura una fotografía fascinante que muestra a Starkie en diciembre de 1938, en el bando de Franco, en el frente del Ebro, donde la temperatura era de 18 grados. Junto a él están el espía británico Kim Philby y otro corresponsal de guerra. Philby, que en la foto tiene la cabeza vendada tras un accidente en el que murieron otros tres periodistas, era un doble agente. Le habían reclutado los rusos en 1930 (acabó huyendo a Moscú en 1963). En el pie de foto no se dice que Starkie sea un corresponsal de guerra como los otros dos; qué hacía exactamente en esa situación es un misterio.

Starkie creó en el British Institute de Madrid una atmósfera propicia para las relaciones hispano-británicas, con tertulias, música, conferencias, exposiciones y la promoción de libros británicos. La embajada utilizaba su piso de la calle del Prado como refugio para presos de guerra y judíos huidos. Pío Baroja visitaba el Instituto con asiduidad, igual que el futuro Premio Nobel Camilo José Cela, quien, con motivo del décimo aniversario de la muerte de Starkie, en 1986, leyó un relato breve que había escrito para la ocasión, titulado El violín de don Walter. “Don Walter distinguía el chorizo de Burgos del chorizo de Pamplona, los vinos de dos cepas hermanas,” escribió Cela.

Esperemos que las dos biografías rescaten las obras de Starkie y Trend del olvido.

(*) Walter Starkie: An Odyssey de Jacqueline Hurtley (Four Courts Press, Dublín).
An Unlikely Spanish Don: The Life and Times of Professor John Brande Trend de Margaret Joan Anstee (Sussex Academic Press y Cañada Blanch Centre for Contemporary Spanish Studies)

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

¿Fin de la recesión?

El Gobierno está proclamando a los cuatro vientos una serie de buenas noticias. La economía registró un decrecimiento trimestral del 0,1% en el segundo trimestre, tres décimas menos que la registrada en el primer trimestre del ejercicio (-0.4%), la balanza de pagos registró el primer superávit semestral desde 1997, gracias en gran parte al empuje de las exportaciones y el buen comportamiento de saldo de turismo, y la inflación desciende al 1,5%.

Además, los beneficios de los bancos empiezan a mejorar, ayudados generalmente por menos provisiones para morosos después de un enorme esfuerzo. Los beneficios en el primer semestre del Santander y BBVA, cuyos activos en España representan alrededor de una cuarta parte de los activos totales del país, casi superaron todo lo obtenido en 2012, aunque en el caso de BBVA esto se debe en gran parte a las plusvalías por la venta de negocios. Hasta Bankia logró beneficio.

(El resultado consolidado de todos los bancos en 2012 fueron unas pérdidas espantosas de 55.580 millones de euros, de los cuales 45.048 millones fueron generados por los bancos nacionalizados del FROB).

La prima de riesgo, término conocido hasta por los taxistas, ha bajado y la Bolsa sube.

Estas mejoras suenan bien entre las instituciones, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Europeo Central y la Comisión Europea — la “troika” que tiene a España bajo su tutela — pero tienen poca o ninguna resonancia en el hombre de la calle, en particular para los casi seis millones de desempleados.

Mientras tanto la deuda pública supera el 90% del PIB, y lo hace antes de lo previsto. Solo Italia, entre las grandes economías europeas, mantiene un nivel más elevado. La tasa de morosidad de los bancos — la proporción del crédito que se considera de dudosa recuperación- rompe otro récord y alcanza el 11,6%.

Hubo cierta excitación con la publicación de las cifras de empleo de la EPA para el segundo trimestre hasta que el Instituto Nacional de Estadística (INE) reveló que casi toda la creación de puestos de trabajo fue debida al “efecto verano.” Los cerca de 150.000 nuevos puestos se deben a la temporada alta de turismo y a las campañas agrícolas. Cuando la estadística se limpia de los efectos estacionales, los datos se dan la vuelta y la creación de empleo se torna en destrucción.

¿Cómo se va a crear empleo? Aunque técnicamente España salga de la recesión, no se puede ser mínimamente optimista hasta que el país empiece a crear puestos de trabajo en términos netos, algo de importancia crucial tanto para los parados como para la salud, ya deteriorada, del sistema de bienestar. Con tantos desempleados, ¿cómo se va a mantener, por ejemplo,el sistema de pensiones contributivas que se financia con las cotizaciones sociales? Los afiliados a la Seguridad Social han bajado desde 19,4 millones en 2008 a 16,3 millones en agosto.

Me parece lógico que las prestaciones de los jubilados se ajusten a las nuevas circunstancias, incluyendo la mayor esperanza de vida. Como nos recuerda el sensato informe del Comité de Expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema público de pensiones, “a principios del siglo XX, en España solo un 35% de cada generación alcanzaba los 65 años; hoy lo hace el 90%. En 1900 la esperanza de vida de los españoles con 65 años era de unos 10 años; hoy esperan vivir 20 años más (y hacia 2050 se prevé que vivan 25 años más). Además, en las próximas décadas llegarán a la edad de jubilación cohortes de población muy numerosas, nacidas en el baby boom entre finales de los cincuenta y la primera mitad de los años setenta del siglo XX. Todos esos fenómenos hacen que el peso de la población mayor de 65 años en la población total haya crecido en las últimas décadas hasta el 17% actual,estando previsto que alcance el 37% en 2052.”

A falta de un nuevo modelo económico para reemplazar el basado excesivamente en el ladrillo, algo que tardará años, el pacto recomendado por el FMI, según el cual los trabajadores aceptarían una rebaja del sueldo del 10% en dos años a cambio de que las empresas se comprometieran a crear empleo de forma significativa, no se puede descartar. Tanto el Gobierno como los partidos y los sindicatos han rechazado la idea, sin proponer alternativas.

Como dijo Olli Rehn, el comisario europeo de Economía, “¿no merecería la pena un intento serio, por el bien de esos millones de jóvenes parados?”
http://www.elimparcial.es//fin-de-la-recesion-127946.html

Spain and the UK; between a rock and a hard place over Gibraltar

The installation of a concrete reef by Gibraltar in disputed waters off the British territory, which is designed to encourage sea-life to flourish, was the final straw for Spain, which has long claimed sovereignty over the Rock at the southern tip of the country.

British diplomats say there is little room for doubt in international law that the waters are British, despite the Spanish government’s argument that they were not specifically referred to in the 1713 Treaty of Utrecht under which Spain ceded the territory to Britain.

As a result of the 72 concrete blocks dropped on the seabed, Madrid imposed extra border checks on the Spanish side that have caused lengthy traffic queues of up to several hours. Spain has similar reefs for environmental purposes in various areas of the Spanish coast.

The UK government in London says the checks are excessive and break EU free movement rules. The conservative Popular Party (PP) government of Mariano Rajoy insists they are needed to control smuggling, particularly of cigarettes. A European Union (EU) team is to monitor the border.

In a move that was reminiscent of the conflict over the Falklands in 1982 (another relic of the British Empire invaded by Argentina), the Royal Navy’s HMS Westminster docked in Gibraltar in the middle of August after a flotilla of Spanish fishing boats staged a protest about the reef.

In a reversal of the Spanish Armada, the Spanish fleet that sailed against England in 1588 and was defeated, other British warships joined HMS Westminster in what UK defence officials called a long-scheduled deployment in the Mediterranean and the Gulf. A British aircraft carrier, the Illustrious, sailed along the Spanish coast as part of the military training exercise.

Obviously, the two countries are not going to war. Spain, however, has threatened to join forces with Argentina and take the sovereignty issue to the United Nations, while the UK government might take the case of border controls to the European Court of Human Rights. In Spain, the spat is seen as a diversion from the country’s five-year recession and tough austerity measures, and the slush fund scandal in which the PP is embroiled.

Unlike in the 16th century, Spain and the UK are allies and not sworn enemies today: both are members of NATO and of the EU. Some 12 million British tourists visit Spain every year, the largest country group, and two-way trade and direct investment is very strong.

The squabble comes at a time when Gibraltar is celebrating 300 years of British rule. The anniversary has been marked by a set of four Gibraltarian stamps, which bear the Union Jack, a portrait of Queen Elizabeth and the words from the Treaty “for ever, without any exception or impediment whatsoever” which Madrid regards as provocative.

While the previous Spanish government of the Socialist José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) sought to ease the tone over the contentious issue of sovereignty by agreeing to set up with London a trilateral forum (Spain, the UK, and Gibraltar) to air grievances other than sovereignty, the PP killed this initiative by insisting on widening the forum to include local interests in the Campo de Gibraltar (the area in Spain close to the Rock). The UK and Gibraltar rejected this. Had the trilateral forum still existed, Gibraltar would probably have informed the Spanish government about the reef and the current situation might have been avoided.

The PP government hankers after a return to the 1984 Brussels Process, which established a bilateral negotiating framework with the UK for the discussion of all issues including sovereignty.

The trilateral forum was a modest step in winning the hearts and minds of Gibraltarians. The PP government’s heavy-handed response to the artificial reef, though it has legitimate concerns over other issues such as money laundering, has only served to harden Gibraltarian attitudes to Spain and remind them of previous crises, particularly the closing of the border in 1969 by General Franco, Spain’s dictator (1939-75). Last March, the US Department of State called the Rock “a major European centre of money laundering.”

The preamble to the Constitution declares that “her Majesty’s Government will never enter into arrangements under which the people of Gibraltar would pass under the sovereignty of another state against their freely and democratically expressed wishes.” In other words, Gibraltarians have the last word and it is highly unlikely they would ever vote to come under Spanish rule or even some kind of shared rule (the idea, as opposed to an actual agreement, was rejected in a 2002 referendum by 98.9% of votes, although it carried no legal weight). The residents of Hong Kong were not consulted when handed to China in 1997 when the New Territories’ lease ended; Gibraltar has a different status.

My wife and I suffered the consequences of the closure of the border, which was not re-opened until 1982. We were married in Gibraltar in 1974 because during the Franco regime Catholicism was the state religion and it was difficult for a Catholic (my wife) to marry a Protestant. Civil marriages did not exist in Spain. The only way to get to the Rock from Madrid, where we lived, was either by flying to London and then to Gibraltar or by train from the Spanish capital to the port of Algeciras and from there to Tangiers by boat and then in another ship to the British territory, an arduous journey and the route we took there and back.

We are hoping that by the time I appear at the Gibraltar Literary Festival at the end of October, it will not take hours to cross the border and common sense will have prevailed.

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Crónica de un fracaso anunciado

Suficiente tiempo ha pasado para visitar con objetividad la crisis en España y aprender algunas lecciones, aunque tras cinco años de recesión no hay un destello de luz en el largo túnel del desempleo.

Ya empiezan a salir los primeros libros en inglés sobre la crisis.El libro de Sebastián Royo, Lessons from the Economic Crisis in Spain (“Lecciones de la crisis económica en España”), publicado por Palgrave Macmillan como parte de la serie de estudios europeos de la Universidad de Nueva York, es un modelo en la materia.

Royo, profesor de Gobierno en el Departamento de Gobierno de la Universidad de Suffolk en Boston, es una de los sabios que años antes de la crisis advirtió de que había una burbuja inmobiliaria, que el modelo de crecimiento excesivamente basado en el ladrillo era insostenible, y que era imperativo cambiarlo para preparar al país para el día en que la burbuja estallase.

Después de la reelección de Zapatero, dio una conferencia en la Universidad de Georgetown con el título Unas elecciones que hubiese merecido la pena perdery en la que trató de advertir de los riesgos que se avecinaban para la economía. Al final de la presentación vinieron algunos a recriminarle por ser “tan negativo y pesimista”, y por ser un “pájaro de mal agüero”. ¡Y lo que él expuso no fue ni remotamente tan catastrófico como lo que sucedió después!

El libro, con muchas estadísticas y firmemente anclado en el contexto de la crisis en la zona euro, está dividido en seis secciones: del auge ala debacle (1997-2007, la llamada década milagrosa, que fue ilusoria); las respuestas a la crisis; los retos de las reformas económicas; los límites de la convergencia fiscal; las consecuencias políticas y de concertación social; la crisis y el sistema financiero español.

La mayor lección, según Royo, es “la necesidad crítica de aprender otra vez las lecciones olvidadas del pasado.”Aldous Huxley dijo que “quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.”

Cuando la crisis estalló en España en 2007, muchos políticos y economistas afirmaron de nuevo que “esta vez era diferente” y que el impacto de la crisis financiera global sería limitado. Como demuestran Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en su libro, que examina ocho siglos de impagos de deuda soberana (se remonta hasta el imperio español), afirmaciones del tipo, esta vez sí es diferente, son invariablemente equivocadas.

Por ejemplo, las similitudes entre la crisis en Europa y la crisis de deuda soberana en América Latina en los años 80 son llamativas. Tanto en Europa como en América Latina, la deuda fue emitida en monedas (el euro en el primer caso y el dólar en el segundo) sobre la cual los países prestatarios no tenían ningún control.

Royo señala las debilidades de la economía española que fueron acumulándose antes de 2007: la falta de competitividad, el enorme incremento en la deuda del sector privado (a diferencia del sector público), la debilidad del sistema fiscal (cuando la burbuja inmobiliaria estalló los ingresos fiscales cayeron en picado), un déficit en cuenta corriente de casi el 10% del PIB, etc.

La burbuja española era más pequeña que la irlandesa, a juzgar por el incremento en los precios de la vivienda (300% en España entre mediados de los años 90 y 2007 y 450% en Irlanda), pero las consecuencias han sido más devastadoras.

Una de las muchas virtudes del libro de Royo es que el autor no ignora el lado político de la crisis. Ciertamente, la crisis se debe en gran parte a una clase política miope y más interesada en perpetuar sus propios intereses que en trabajar para el bien del país. Pero no se puede culpar a los políticos de todo. Fueron votados y en algunos casos, particularmente en las elecciones autonómicas, elegidos de nuevo a pesar de ser conocidos como corruptos. La crisis ha sacado a la luz una sociedad pasiva que no fue capaz de exigir cuentas a sus políticos. Muy pocas personas querían cuestionar la “fiesta”, porque de alguna manera o otra muchas (¿la mayoría?) se beneficiaron.

Antonio Muñoz Molina dedica unas páginas brillantes a las fiestas de todo tipo y gasto público fastuoso en su ensayo Todo lo que era sólido. “Si hay algo en España de lo que no se puede disentir es del totalitarismo de la fiesta, en el que se confunden con entusiasmo idéntico la izquierda y la derecha”.

Uno de los impactos positivos de las crisis es que están cambiando las actitudes públicas hacia la corrupción (menos tolerancia). Esto es un sano proceso en la transición española, desde el estado autoritario de Franco hacia una mayor transparencia y responsabilidad democrática.

Me alegro que Royo no crea que la solución para España es salir de la zona euro. Tal drástica medida no resolverá los problemas del país. Para empezar, conducirá a una masiva devaluación de la peseta, la monedaanterior, alta inflación, una profunda crisis bancaria y ningún respiro para el desempleo.
http://www.elimparcial.es//cronica-de-un-fracaso-anunciado-127658.html

El enigma del desempleo español

Tras cinco años de recesión, solo hay un destello de luz en el largo túnel del desempleo en España. Esto obedece a que todavía tiene que surgir un nuevo modelo económico que sustituya a otro excesivamente basado en el sector inmobiliario, que se vino abajo con consecuencias devastadoras.

La gravedad de la crisis en España es tal que el país, con un 11% del PIB de la zona euro y una población de 47 millones de habitantes, tiene 5,9 millones de parados (alrededor de una tercera parte de todos los desempleados de la zona), mientras que Alemania (con 82 millones de habitantes y un 30% del PIB) tiene solo 2,8 millones (un 15% del total de la zona).

La tasa de desempleo del 26,2% que registra España es la más elevada del mundo desarrollado – más del doble de la media en la zona euro y cinco veces mayor que la de Alemania, de un 5,3%, la más baja desde la reunificación en 1991 – y se prevé que se mantendrá en este nivel durante varios años.

Durante los últimos cinco años, la economía española no se ha contraído significativamente más que la alemana, la francesa o la italiana y, sin embargo, su tasa de paro, a diferencia de la de esos otros países, se ha disparado.

El problema tiene mucho que ver con el modelo económico asimétrico e insostenible de España, desproporcionadamente basado en el sector inmobiliario, con un uso intensivo de mano de obra. Este modelo generó millones de puestos de trabajo, en su mayoría temporales, cuando la economía iba viento en popa, y los destruyó de manera igual de masiva cuando se pinchó la burbuja inmobiliaria. Es más, actuó como un imán para los inmigrantes, sin los cuales no habrían podido construirse tantas casas. La tasa de desempleo de estos es del 35%. De los 3,7 millones de puestos de trabajo que se han destruido desde 2007, 1,6 pertenecían a la construcción.

Las reformas del mercado laboral han reducido los costes del despido y han concedido ventaja a las empresas, dependiendo de su salud económica, en los convenios de negociación colectiva entre la patronal y los sindicatos.

Las reformas no están teniendo ningún impacto notable en la creación de empleo. Sin embargo, cuando la economía empiece a crecer de nuevo, reducirán el umbral de crecimiento del PIB para la creación de nuevos puestos de trabajo desde aproximadamente un 2% a un 1,3%. Pero no se espera que España crezca más de un 1% hasta 2018.

El modelo económico anterior fue incapaz de crear empleo de manera sostenida. Teniendo en cuenta la crisis el estado del sistema educativo, será muy difícil cambiar el modelo. En España, una de cada cuatro personas entre los 18 y los 24 años ha abandonado los estudios prematuramente, el doble de la media de la Unión Europea, aunque la cifra se ha reducido desde su máximo de un tercio durante la expansión económica, cuando los estudiantes dejaban de estudiar a los 16 años y acudían en tropel a trabajar en el sector de la construcción. Igualmente preocupante es que una cuarta parte de los jóvenes en edades comprendidas entre los 15 y los 29 años no están recibiendo ni educación, ni formación ni empleo.

Los resultados en las pruebas Pisa de la OCDE en lectura, matemáticas y conocimiento científico de los estudiantes de 15 años, y de los niños de cuarto curso en los exámenes TIMS y PIRLS, también son malos; ninguna universidad española figura entre las 200 más importantes del mundo en las principales clasificaciones académicas, y el gasto en I+D, situado en un 1,3% del PIB, se halla muy por debajo del de otras economías desarrolladas.

En estas condiciones, una economía más basada en el conocimiento es una quimera, lo cual se ve agravado por los recortes sin visión de futuro realizados por el Gobierno en I+D y en el gasto en educación. Asimismo, la decisión de la empresa estadounidense Las Vegas Sands de situar el complejo de casinos, salas de conferencias y hoteles más grande de Europa a las afueras de Madrid refuerza el modelo económico ya de por sí sesgado.

El único punto positivo son las exportaciones, pero este sector no puede crear suficientes puestos de trabajo para tener un impacto importante en el desempleo.

El FMI ha animado al Gobierno a seguir con sus reformas del mercado laboral para reducir el desempleo. El Banco de España planteó la controvertida idea de suspender el salario mínimo en determinadas circunstancias. Una opción sería un plan de miniempleos al estilo alemán.

Teniendo en cuenta que es poco probable que los sectores inmobiliario y de la construcción se recuperaren en una década, además de las enormes reducciones de plantilla en las administraciones públicas para reducir el déficit presupuestario, y que el decaído consumo nacional no anima a crear nuevas empresas, las perspectivas del desempleo seguirán siendo sombrías. ¿Cuánto tiempo seguirán mostrándose tan resistentes los españoles?

Inaugurada en Oxford una placa en honor de Arturo Barea

Arturo Barea, autor de la trilogía “La forja de un rebelde”, el relato más esclarecedor y sincero de los primeros 40 años del siglo XX español, falleció en Inglaterra en 1957 después de 18 años de exilio. Este sábado, una placa en honor a Barea ha sido instalada en la fachada de su pub favorito, The Volunteer, en Faringdon, condado de Oxford. La inaugiración ha corrido a cargo del alcalde de Faringdon, David Price, y de la sobrina del escritor, Uli Rushby-Smith. Al acto han asistido, entre otros, el hispanista Paul Preston.

Esta placa es parte de una campaña entre amigos y admiradores de recuperar la figura de Barea, incluyendo a Antonio Muñoz Molina, Javier Marías, Elvira Lindo, Paul Preston y William Chislett. Ya se encargaron de restaurar en 2010 la deteriorada lápida en honor de Barea que puede verse en el cementerio de All Saints Church, de Faringdon, cerca de Oxford, donde vivió y murió el escritor. Además, sus libros publicados en inglés fueron donados a la biblioteca del pueblo.
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