El Senado y el ejemplo de Irlanda

Irlanda y España tienen en común más que burbujas inmobiliarias. Ambos países tienen senados que son obsoletos. Los votantes en Irlanda acaban de rechazar, por sorpresa, en un referéndum la propuesta del Gobierno de eliminar el suyo. Sospecho que una votación similar en España tendría éxito.

El Seanad Éireann fue creado en 1922 poco después del establecimiento del Estado Libre Irlandés, y cuenta con 60 miembros designados: 11 por el jefe del Gobierno, seis por las universidades y los 43 restantes por la clase política en paneles formados por los miembros de la Cámara Baja, los senadores salientes y concejales municipales. Al ser una institución cuyos miembros no son elegidos por los votantes, tiene un carácter antidemocrático.

Como parte de una estrategia para mejorar la muy mermada credibilidad de la clase política, Enda Kenny, el taoiseach (primer ministro), propuso abolir el Senado y ahorrar unos 20 millones de euros al año de dinero público. La victoria de los votos en contra de suprimir el Senado (51,7% en contra y 48,3% a favor) es un duro revés pero Kenny no tiene que dimitir. El referéndum ha costado la misma cifra de 20 millones de euros.

El Senado español, con 266 escaños (incluyendo los 58 designados por los parlamentos autonómicos), ha estado bajo lupa durante muchos años, dada su dudosa utilidad. Según el catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago, Roberto Blanco: “Si no estamos dispuestos a cambiarlo en serio, quitémoslo. Es una cámara inútil que no añade nada al proceso legislativo ni al control al Gobierno, y no le hace caso nadie, ni siquiera cuando veta los presupuestos”.

Uno de los más conocidos senadores (cobran un sueldo que ronda unos 5.000 euros al mes) en una institución que brilla por su ausencia en la vida pública era Luis Bárcenas, y uno que acaba de incorporarse el mes pasado, designado por el Parlamento de Andalucía, es José Antonio Griñán, el ex presidente de la Junta de Andalucía durante cuyo mandato ocurrió el escándalo de los ERE. En el caso de ser imputado en el escandalo de los ERE, Griñan disfrutará de la condición de estar aforado.

Entre las funciones del Senado está la de proponer al Rey el nombramiento de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y la designación de seis vocales del Consejo General del Poder Judicial, así como la potestad de autorizar al gobierno a intervenir las comunidades autónomas. Ambos instituciones están desacreditadas.

En su función de segunda lectura el Senado puede enmendar parcial o totalmente (veto) las leyes, pero el Congreso puede anular esa votación hasta por mayoría simple. Y si acaso tuviera la tentación de presionar al Congreso, la Constitución le impone un límite de dos meses para revisar una ley. Pasado este plazo, se entiende aprobada.

En cuanto a su función de representación territorial, en las dos cámaras se elige por circunscripción provincial y los parlamentarios se organizan en grupos partidarios, por lo que el Senado, tal como está concebido, no añade nada especial a favor de los intereses autonómicos, que ya se defienden en el Congreso.

Así que el Senado tiene un papel insignificante. Tiene las competencias legislativas de una comisión del Congreso. Llama la atención que ninguna encuesta electoral ha preguntado por el Senado, que yo sepa.

Estamos en el peor de los mundos: los partidos políticos no lo van a tocar y no lo van a suprimir, salvo Esquerra Republicana de Cataluña que quiere abolirlo por sus propios motivos.

Reformarlo y darle poderes significa que el Congreso tendría que renunciar a parte de sus poderes y los dos partidos grandes tendrían que perder una importante vía de financiación.

Convertirlo en un senado de tipo federal significa que todas las autonomías deberían ser iguales, y no lo son, y esto es imposible sin cerrar de una vez por todas el mapa territorial de España, que es la madre del cordero de la política española. Encima, una parte de la población de una autonomía, cuyo nombre prefiero no recordar, quiere separarse.
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El Siglo XX resumido

Tal vez por haberme lanzado hace poco a la aventura riesgosa de escribir un libro que cubre 1.300 años de la historia de España en unas 200 páginas (desde la invasión musulmana en 711 hasta 2013), tengo simpatía por los autores que muestran el coraje o la arrogancia por intentar algo similar.

Para empezar, ¿en qué punto debería comenzar mi libro? Fue más fácil para Woody Allen con su película de un título similar al de mi libro, “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar”.

Un amigo asesor del ministro de Asuntos Exteriores expresó su sorpresa al conocer que el libro empieza en 711 y no con los romanos. Me preguntó: “¿Por qué ignoras a los romanos y los godos? Trajano y Adriano fueron más importantes en su época que Felipe II.” Seguro que si hubiera empezado con los romanos alguien me habría preguntado por qué no empezar con el homo antecessor, una especie homínida que vivió hace unos 800.000 años en Atapuerca (Burgos). Empezar con Al-Ándalus me permitió dedicar más espacio a la España contemporánea, de más interés para los lectores, supongo.

Estos pensamientos me vienen ala mente al leer el nuevo libro de John Lukacs, A Short History of the Twentieth Century (“Un breve historia del siglo XX”), publicado por Harvard University Press, aunque Lukacs, catedrático emérito de historia en Chestnut Hill College en los Estados Unidos, lo tiene más fácil que yo porque solo cubre un siglo en 212 páginas.Mejor dicho cubre hasta 1989, casi como la obra maestra de Eric Hobsbawm, “La era de los extremos:el corto siglo XX 1914-1991” que tiene más de 600 páginas. Incluso Lukacs cree que el “siglo histórico” tal vez terminó en 1945 con la Segunda Guerra Mundial.

Para Lukacs, el siglo XX es esencialmente la historia de Europa, debido a las dos guerra mundiales (la primera de 1914-18 fue oficialmente llamado “La Guerra de Europa” por el gobierno británico) y luego la Guerra Fría, que principalmente ocurrieron en Europa y sus resultados decididos allí.

A pesar de las enormes consecuencias políticas y geográficas de las dos guerras mundiales sobre otros continentes, Europa se quedó en el centro de la historia global, debido a la Guerra Fría entre sus protagonistas, los Estados Unidos y la Unión Soviética, hasta 1989 y la caída del muro de Berlín.

Europa era el centro (¿epicentro?), pero el siglo XX fue EL siglo americano, con la diseminación del inglés, la desaparición de las colonias (Gibraltar sigue siendo la única en Europa, como Mariano Rajoy nos lo recordó en lasNaciones Unidas el mes pasado) y el impacto devastador de las dos guerras sobre Europa.

Con una gran capacidad de síntesis, Lukacs cubre mucho territorio y lo combina con sus preocupaciones intelectuales, a raíz de su propia vida: el desvanecimiento del liberalismo, el auge del populismo y nacionalismo, los logros y peligros de la tecnología y la continua democratización del mundo.

Lukacs nació en Budapest en 1924 y durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de un batallón de trabajadores judíos. Logró evitar su deportación a un campo de concentración durante la ocupación nazi y en 1946, durante la transición a un régimen comunista, se fugó a los Estados Unidos. Fue testigo de gran parte del siglo XX.

El libro termina con unas observaciones interesantes sobre las limitaciones del conocimiento. No hay duda que miles de millones de personas gozaban de mejores condiciones económicas y materiales en 1989 que en 1914, pero ¿fueron más felices? Como dice Lukacs, esto no es la tarea de los historiadores y tampoco de cualquier otra persona porque es imposible saber.
http://www.elimparcial.es//el-siglo-xx-resumido-129094.html

Walter Starkie: un erudito y trovador ambulante

Hay hispanistas de todo tipo. Uno de los más eruditos y exóticos fue Walter Starkie (1894-1976), quien escribió muchos libros sobre España y era una especie de trovador ambulante, dedicado al estudio del pueblo gitano. Recorría caminos y carreteras con su violín, que consideraba el equivalente al Rocinante de Don Quijote.

Su vida y obras, desgraciadamente olvidadas, han sido recuperadas en un fascinante libro, Walter Starkie: An Odyssey (“Walter Starkie: un odisea”), escrito por Jacqueline Hurtley y que será publicado el mes próximo por Four Courts Press en Dublín.

Starkie, cuya ambición era ser violinista clásico y que estudió Clásicas e Historia en el Trinity College de Dublín, fue atraído a España en los años 20 por sus gitanos (después de escribir sobre ellos en Hungría). Fue el primer catedrático de español en el Trinity y el primer representante cultural en el British Council (1940-54), en el Madrid de posguerra, una institución que contribuyó a impedir que el régimen de Franco se involucrara en la Segunda Guerra Mundial, del lado de Hitler.

Entre otras obras, Starkie escribió dos libros de viajes por España —Spanish Raggle-Taggle [Aventuras de un irlandés en España] (1934) y Don Gypsy [Don Gitano] (1936) — y Spain: A Musician’s Journey through Time and Space (1958), además de traducir El Quijote. Sus libros son prácticamente imposibles de encontrar hoy salvo en sus primeras ediciones originales en inglés, si bien la Diputación de Granada publicó en 1985 Don Gitano, con prólogo de Antonio Muñoz Molina, y Espasa publicó en 2006, Aventuras de un irlandés en España, dedicada al Duque de Alba, con prólogo de Ian Gibson. Vivió sus últimos años en Madrid (en la planta 15 de una torre en la calle Princesa) cuando yo lo conocí.

Starkie, católico y conservador, es hiper romántico: adopta numerosos disfraces en sus viajes y tiene el talento de los irlandeses para charlar (muchas de las conversaciones que aparecen en el libro son casi increíbles). Viajó por España antes de la Guerra Civil. En Aventuras, llama la atención sobre la situación de la nobleza tras la instauración de la República en 1931. “Hay casi tantos españoles como franceses en la Côte d’Argent; toda la noblesse espagnole se ha establecido ahí y observa con aire melancólico Fuenterrabía, al otro lado de la bahía”. Starkie se solidariza con el clero, sin hacer mención de los privilegios ni el poder de la Iglesia. Había pasado en una ocasión de Hendaya a Fuenterrabía en el bote de un viejo pescador vasco que le contó que los curas estaban huyendo a Francia “llevándose, ocultos en la sotana, ornamentos de la iglesia”.

La imagen que pinta Starkie del país durante la República, con frases que describen “muchos pueblos arrasados en los que antes vivían héroes orgullosos”, es invariablemente negativa. Su siguiente libro, Don Gitano, se publicó un mes antes del alzamiento de Franco, y el texto, a veces, parece profético.

Con su amplia red de contactos y su conocimiento de España y el catolicismo, Starkie era persona gratísima en los círculos franquistas y se encontraba en una posición ideal para establecer el British Institute en el Madrid de posguerra. El régimen puso como condición que el director del Instituto fuera católico, cosa complicada para un país predominantemente protestante como Gran Bretaña, y más en tiempo de guerra.

Por su excéntrica imagen pública, Starkie pudo haber sido de gran utilidad para el servicio secreto británico. En el libro de Hurtley figura una fotografía fascinante que muestra a Starkie en diciembre de 1938, en el bando de Franco, en el frente del Ebro, donde la temperatura era de 18 grados bajo cero. Junto a él están el espía británico Kim Philby y otro corresponsal de guerra. Philby, que en la foto tiene la cabeza vendada tras un accidente en el que murieron otros tres periodistas, era un doble agente. Le habían reclutado los rusos en 1930 (acabó huyendo a Moscú en 1963). En el pie de foto no se dice que Starkie sea un corresponsal de guerra como los otros dos; qué hacía exactamente en esa situación es un misterio.

Starkie creó en el British Institute de Madrid una atmósfera propicia para las relaciones hispano-británicas, con tertulias, música, conferencias, exposiciones y la promoción de libros británicos. La embajada utilizaba su piso de la calle del Prado como refugio para presos de guerra y judíos huidos.

Pío Baroja visitaba el Instituto con asiduidad, igual que el futuro Premio Nobel Camilo José Cela, quien, con motivo del décimo aniversario de la muerte de Starkie, en 1986, leyó un relato breve que había escrito para la ocasión, titulado El violín de don Walter. “Don Walter distinguía el chorizo de Burgos del chorizo de Pamplona, los vinos de dos cepas hermanas,” escribió Cela.

Has Spain Turned the Corner?

After almost two years of doom and gloom, the Spanish government has been trumpeting, perhaps rather too loudly, some good news on the economic front:

The economy shrank by ‘only’ 0.1% in the second quarter over the first quarter. Exports continue to boom. The number of tourists this year looks like setting a new record. The overall balance of payments (current and capital accounts) in the first half notched up its first surplus since 1997. Net foreign direct investment in Spain is on the rise. Car companies Renault-Nissan, Ford, Iveco and Seat have all announced big investments for their Spanish plants. Bank results are finally beginning to improve. Almost two-thirds of the revenues of the companies that form the Ibex-35 benchmark index of the Madrid Stock Exchange were generated abroad in the first half of the year. The risk premium –that term that even taxi drivers are knowledgeable about– on 10-year government bonds over German equivalents has dropped substantially. The Madrid stock market has become bullish and is at its highest point this year.

All of this is music to the ears of the government’s economic team, the troika (the European Commission, the European Central Bank and the International Monetary Fund) that has Spain under its tutelage, analysts and foreign investors, but means little to the man in the street, particularly if he is unemployed.

Morgan Stanley’s rating analysts recommended in a long report earlier this month titled ‘Viva España’ that investors ditch Italian government bonds and buy Spanish ones. ‘We are bullish on Spain in outright terms and versus Italy’, wrote Anton Heese and Maggie Chidothe.

The other side of the coin of macroeconomic fundamentals is that the official jobless rate is 26% (I say official because I do not believe it, and this is not to deny the seriousness of the problem), gross public debt continues to rise (92.2% at the end of June, surpassing the forecast for the whole year) and also the ratio of non-performing loans of banks, which at 11.6% and excluding the toxic assets in the ‘bad bank’ Sareb is close to an historic high.

There is no doubt that the economy has improved since the Popular Party (PP) took office at the end of 2011, and the spectre of a full-blow bailout, as opposed to just the one for ailing banks, is now a distant memory. According to Miguel Ángel Fernández Ordóñez, the former and discredited Governor of the Bank of Spain, there was a very real threat of Spain leaving the euro zone because of the banking crisis triggered by Bankia.

The government, by and large, has stuck to its guns and done what it said it would do and what it said it would not do (for example, raising taxes), but then what political party has not broken its campaign promises, especially after winning power and looking at the dreadful state of the public accounts?

Spain is beginning to come out of the woods, but the recovery will be very slow and net job creation will remain the biggest problem for a very long time. Last year’s labour market reforms have had no notable effect on employment, except on part-time jobs and this should not be sniffed at. The number of these jobs reached a record 2.75 million at the end of June (16.4% of the working population). Many part-timers go from being subsidy receivers to tax payers, which improves government accounts both ways. Part-time jobs as a proportion of total employment is still low in Spain, however. The EU average is 20%, and it is no coincidence that the countries with low unemployment rates, such as Germany, the UK and the Netherlands, have a high proportion of part-time jobs.

When a government begins to see some light in the tunnel (in Spain’s case a long one) there is always the temptation to ease up and believe its job is finished.

Close examination of Spain’s position in the components of the World Economic Forum’s Global Competitiveness Index, released this month, shows how far Spain still has to go. Although Spain moved up one notch in the overall ranking to 35th place out of 148 countries, its already low position in three of the 12 categories –macroeconomic environment, financial market development and labour market efficiency– worsened.

The country’s main strength is its world-class transport infrastructure (6th place) and a large and skilled labour force, thanks to one of the highest tertiary-education enrolment rates (8th). Spain also scores well in the availability of scientists and engineers (18th). The problem is there are nowhere enough jobs for them as Spain’s economy is a long way from being knowledge-based, as it has been excessively based on bricks and mortar. Significantly, the country’s capacity to retain talent is ranked 102nd, a big drop from 82nd last year. This underscores Spain’s brain drain: bright young scientists are increasingly working or seeking work abroad.

Let anyone believe there is a massive exodus from Spain, this is far from the case, although to judge from the Spanish press one would think otherwise. Between January 2009 and January 2013 the number of Spaniards born in Spain and residing abroad only increased by 40,000 (less than 0.1% of the population in Spain) to 1.9 million (three times less than the 6.4 million foreign-born citizens in Spain). Spanish society has in fact been exceptionally immobile over the last 30 years, after massive emigration in the 1960s and early 70s (see the revealing analysis -in Spanish- by Carmen González Enríquez at the Elcano’s website).

The PP faces a general election in just over two years. The Socialists, for the first time since the PP took power at the end of 2011, would very narrowly win an election if it was held this month, according to a Metroscopia poll. Voters are beginning to move towards the discredited Socialists –at the very moment when the PP has some good news– because they do not believe the macroeconomic turnaround tangibly benefits them and because of the toll that the slush-fund scandal of Luis Bárcenas, the former PP treasurer, is taking on the ruling party.

The government cannot afford to rest on its laurels. It has a long overdue pension reform to approve, in the face of trade union resistance, and has not yet started to tackle the equally urgent issue of tax reform. Spain’s tax system is very inefficient, and unless improved the country will never bridge the structural gap over the course of an economic cycle of around 5% of GDP between government spending and tax receipts. Pension and tax reform are vital for lowering the budget deficit on a sustained basis, unless the government is prepared to take an even bigger axe to spending, which is unlikely as it moves close to elections.
http://www.blog.rielcano.org/en/has-spain-turned-the-corner/

La banalidad del mal

Más de 16.000 libros han sido publicados sobre el holocausto, convirtiendo lo que también se conoce, siguiendo la propia terminología del Estado nazi, como Solución Final (el intento de aniquilar totalmente la población judía en Europa) en toda una industria.

El término holocausto ha sido desvalorizado y banalizado, y ha perdido su especificidad histórica. En nombre del holocausto algunos están justificando la acción militar en contra del régimen de Bashar al-Assad en Siria por su uso de armas químicas. Hasta en Israel, el estado creado en 1948 después de la Segunda Guerra Mundial, el uso del término es cada vez más superficial: unos granjeros, descontentos con los rendimientos decrecientes del tomate concentrado, llamaron al kétchup su Auschwitz. Según un chiste popular entre escolares israelíes, Hitler se suicidó después de leer su factura de gas.

Hace poco salió en el Reino Unido un fantástico y concienzudo libro de investigación de Thomas Harding,en el que se restaura el holocausto a sus propias dimensiones. Hanns and Rudolf: The German Jew and the Hunt for the Kommandant of Auschwitz (“Hanns y Rudolf: el judío alemán y la caza del comandante de Auschwitz”),publicado por William Heinemann, cuenta la verdadera historia de Hanns Alexander (el tío abuelo de Harding) quien huyó de Berlín a Londres en 1936 con 20 años, y después de alistarse en el ejército inglés para luchar contra su propio país, formó parte del equipo británico de investigación de delitos de guerra. Ya con el rango de capitán, Hanns fue uno de los oficiales que entró en Belsen al final de la guerra, una experiencia que marcó su vida. Localizó y llevó ante la justicia a Rudolf Höss, responsable de la muerte de más de dos millones de personas en Auschwitz.

Hanns provenía de una asimilada y exitosa familia (Albert Einstein fue un invitado habitual en la mesa): su padre era un próspero médico. Rudolf, en cambio,se educó en una familia católica muy creyente. A pesar de los deseos de sus padres de que fuera sacerdote, apenas cumplidos los 15 años se alistó para combatir en la Primera Guerra Mundial en el frente turco, y recibió la Cruz de Hierro. Tras la derrota de Alemania fue miembro del Freikorps, una organización voluntaria paramilitar protofascista y ultranacionalista que se formó por todo el país, como alternativa a las organizaciones sindicales comunistas y socialistas que también florecieron.

Mayormente jóvenes, estas personas, profundamente desconectadas de la vida civil, buscaban la estabilidad de una estructura militar que les ofreciera un estatus social dentro de un cuerpo de guerreros y les asegurase un medio de vida realizando la misma tarea que habían desempeñado en los últimos años: combatir. Rudolf fue condenado a diez años de cárcel en 1923 después de su implicación en un asesinato; su cómplice Martin Bormann, luego el secretario personal de Hitler,fue castigado con un año de prisión.

Rudolf solicitó ser miembro del SS en 1933, y empezó su estelar carrera en la máquina de muerte nazi, primero en el campo de concentración de Dachau en 1934, luego en Sachsenhausen y por último en Auschwitz, ya casado y con cinco hijos. Da escalofríos su capacidad de dirigir Auschwitz (uno de sus estrategias pacificadoras era permitir la creación de una orquesta) y por la tarde regresar a su casa, en las afueras del campo, y llevar una vida en familia como si nada hubiera pasado. Parece que el único impacto de su doble vida fue que dejó de tener relaciones con su mujer.

Cuando la guerra terminó en 1945, Rudolf, disfrazado como suboficial de la Marina de Guerra alemana, se alejó hacia las costas del Báltico donde cayó en manos de los Aliados. Al no encontrarse pruebas en contra de ningún tipo, dado su nombre falso (Fritz Lang) y su calidad de agricultor profesional, obtuvo una liberación anticipada. Sus guardianes ignoraban entonces la importancia de su presa. Fue empleado como obrero agrícola en una granja cerca de Flossenburg, no lejos de la frontera con Dinamarca. Permaneció allí durante ocho meses. Entretanto la Policía Militar reinició su búsqueda. Su familia, con la cual había logrado retomar contacto, estaba estrechamente vigilada y sometida a frecuentes pesquisas, hasta que Hanns y otros oficiales llegaron a la casa de su mujer y laamenazaronde entregarla a las autoridades soviéticas para su ejecución si no decía dónde estaba su marido, y que sus hijos serían deportados a Siberia. Ella reveló la granja agrícola donde estaba escondido su marido, así como su nombre falso.

Rudolf redactó sus memorias sin remordimiento alguno de conciencia cuando estuvo en prisión. “Por voluntad del Reichsführer de las SS(Heinrich Himmler), Auschwitz se convirtió en la mayor instalación de exterminio de seres humanos de todos los tiempos. Que fuera necesario o no ese exterminio en masa de los judíos, a mí no me correspondía ponerlo en tela de juicio, quedaba fuera de mis atribuciones. Si el mismísimo Führer había ordenado la solución final del problema judío, no correspondía a un nacionalsocialista de toda la vida como yo, y mucho menos a un Führer de las SS, ponerlo en duda”.

Fue ahorcado en Auschwitz en 1947. Hanns murió en Londres en 2006.
http://www.elimparcial.es/mundo/la-banalidad-del-mal-128510.html

What you need to know about the Spanish transition to democracy

Chapter 3 of my book “Spain: What Everyone Needs to Know”, published by Oxford University Press, answers 13 key questions about the Spanish transition to democracy, including the political process, the protagonists, the role of King Juan Carlos, the media, social mobilization and the new constitution. It has been placed on the website of the Fundación Transición Española.
http://www.transicion.org/En/destacados/LibroChislettEn.php