Desmemoria histórica (I)

En el campo de concentración nazi de Sachsenhausen en los alrededores de Berlín, que visité hace poco, hay desde 2009 una placa en memoria de Francisco Largo Caballero, ministro Socialista y presidente del gobierno de la II República. Se estima que casi doscientos exiliados republicanos españoles, de los 8.000 internados en campos nazis, pasaron por el de Sachsenhausen.

Largo Caballero llegó al campo, un enorme complejo con la inscripción Arbeit Macht Frei (El trabajo os hace libres) en la entrada, en 1943 con 74 años, después de ser detenido en la Francia de Vichy por la Gestapo. Estaba cojo, y, además, tenía problemas de corazón. Por esa circunstancia, que Largo Caballero sobreviviera al campo tuvo algo de prodigio. Decenas de miles de otros presos murieron en el cautiverio. Liberado por soldados soviéticos y polacos al final de la guerra, Largo Caballero murió en Paris en 1946 y en 1978 sus restos fueron trasladados a Madrid.

No muy lejos de Sachsenhausen, en la parte oriental de Berlín (hasta 1989, cuando cayó el muro) está el sede de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) y el “escudo y la espada” del SED, el partido oficial. Unos 91.000 empleados a tiempo completo y 189.000 colaboradores se encargaban de vigilar a la población (16,4 millones en 1989) en todo el terreno del RDA.

Las exposiciones tanto en Sachsenhausen como en el cuartel de la Stasi explican con mucho detalle e imparcialidad la brutalidad del fascismo y el comunismo. Una de los más escalofriantes formas de asesinar a los presos en el campo era la de medirlos. El preso se ponía recto contra una pared, con la cabeza por debajo de un trozo de madera que marcaba su altura. Detrás de la pared estaba un verdugo que metía el cañón de su pistola por un agujero y de un solo tiro en la cabeza asesinaba a cada persona llamada para ser medida. Se puede ver el equipo usado para medir en uno de los muchos del campo. En otro lugar está la horca (un espectáculo público) y en otro el sitio donde los presos eran fusilados. Muy cerca están los hornos para quemar los cuerpos.

La Stasi asesinó a pocas personas, al menos con la misma sangre fría que los Nazis. Su papel primordial era espiar a la gente. Entre los objetos sofisticados que hay en el museo dedicado a esta siniestra organización hay una cámara escondida en una regadera, para espiar a los visitantes a los cementerios (un lugar para reuniones clandestinas), y una cámara con la lente cubierta por un botón de una gabardina.

Dos de los jefes de la Stasi, Wilhelm Zaisser y Erich Mielke, ambos también ministros para la seguridad estatal, lucharon en la Guerra Civil Española. Zaisser llegó a ser el comandante de todas las fuerzas internacionales a favor de la Republica, mientras que Mielke trabajó para el Servicio de Información Militar (SIM), dominado por los comunistas, junto con agentes soviéticos de la NKVD.

Mientras Alemania, 66 años después de la Segunda Guerra Mundial, sigue recordando públicamente su pasado más inmediato (yo fui uno de muchos visitantes al campo y al museo de la Stasi), España, 36 años después de General Franco, aún no ha decidido cómo recordar su dictadura y cuál fue su origen. Uno de los problemas, como me dijo mi amigo, el distinguido historiador Gabriel Jackson, un muy lúcido nonagenario, es que “entre el 20% y el 40% de la población actual, en particular campesinos conservadores, la elite empresarial y la jerarquía de la Iglesia Católica, piensan que Franco era un buen tipo”. Y lo era en comparación con Hitler y Stalin.

Es un cliché que todas las guerras son crueles, pero una guerra civil es la más cruel porque enfrenta a familias y vecinos y el “enemigo” de los dos bandos no es un enemigo común como en las guerras “normales”. Alemania sufrió de los dos totalitarismos, y España también pero en muchísimo menor grado, aunque el régimen franquista del 1939-75 era más autoritario que totalitario, y el comunismo entre 1936 y 1939 no llegó a los extremos de la Stasi, aunque esto no quiere decir que no hubiera actos deplorables, como, por ejemplo, el asesinato y tortura de Andrés Nin, entre muchos otros “Trotskistas”.

Un buen lugar para conmemorar los dos bandos en la guerra y explicar la guerra civil y el régimen franquista hubiera sido la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras empezaron en 1940 y fueron llevadas a cabo por unos 1.000 presos políticos sometidos a trabajos forzados (como en la construcción del Valle de los Caídos). Muchos opositores políticos fueron encarcelados en Carabanchel, pero en vez de crear un Centro para la Paz y la Memoria, como se reclamaba, la cárcel fue derribada para construir pisos, un hospital, y servicios sociales. No se puede enterrar el pasado. Menos aún recalificarlo.

Hay otra oportunidad, si así lo decide la comisión de expertos que se ha constituido para reinventar la Valle de los Caídos. Este fastuoso monumento podría convertirse, por fin, en un lugar de memoria reconciliada. Para serlo hace falta sacar los restos de Franco, diga lo que diga su familia, y de José Antonio Primo de Rivera, y que los textos explicativos no sean escritos por Luis Suárez de la Real Academia de Historia quien describió al dictador como un líder “inteligente y moderado” y un hombre “valeroso y católico” en el reciente y desacreditado Diccionario Biográfico Español.
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-i-88746.html

El círculo vicioso de repetir un curso escolar

Uno de cada tres alumnos en España repite al menos una vez un curso en la educación primaria o secundaria en comparación con un promedio de uno de cada diez en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas.

Además, según un reciente estudio de la OCDE, basado en los resultados de las últimas pruebas de PISA (una evaluación internacional del rendimiento de alumnos de 15 años cercanos al final de la educación obligatoria en áreas temáticas clave como lectura, matemáticas y ciencias) repetir un año no ayuda a los alumnos fracasados. “Los países donde los alumnos repiten cursos tienden a tener peores resultados y los antecedentes sociales tienen más impacto sobre los resultados,” dice la OCDE.

Los resultados de España en las pruebas de PISA están por debajo del promedio de los países de la OCDE. Son los varones los que se quedan atrás en el rendimiento.

En Japón, Corea y Noruega, entre los mejores países en las pruebas de PISA, ningún alumno repite, ya sea por costumbre o porque no está permitido, mientras que en Brasil, Túnez y Macao-China (países que no son miembros de la OCDE pero incluidos en el estudio), más del 40% de los alumnos repite.

Por si sirve de consuelo para el Gobierno español, Francia tiene una tasa de repetidores (36,9%) aún mayor que la de España (35,3%). Los estudiantes españoles de educación obligatoria son los que más repiten curso en los 27 países de la Unión Europea después de los alumnos franceses y luxemburgueses.

Cada verano se presenta un dolor de cabeza para decenas de miles de padres españoles esperando las notas de sus hijos para ver si tienen que repetir un curso. Más vale, sin embargo, repetir un curso que abandonar la educación. El abandono escolar temprano es otro lastre del sistema educativo en España, aunque la tasa está mejorando porque con tantos parados los alumnos y alumnas no tienen más remedio que seguir estudiando. En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años había dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional, tres puntos menos que en 2009 pero aún el doble del promedio de la UE.

En mi país, el Reino Unido, donde el 2,2% de los alumnos repite curso, el sistema está enfocado en asegurar que los alumnos no repitan, mientras que en España repetir un curso escolar constituye una cultura especialmente arraigada.

El estudio de la OCDE rebate la creencia en los beneficios positivos de repetir curso que son ampliamente compartidos por la mayoría del profesorado y padres y explican por qué esta práctica se utiliza todavía. Es dar más de lo mismo al alumno y cargarle con las consecuencias que realmente son del colegio. En palabras de Andreas Schleicher, director del informe PISA, “un país con los niveles socioeconómicos de España no puede permitirse el lujo de tener un rendimiento educativo pobre.”

No es una coincidencia que España tenga altas tasas de abandono escolar temprano y de repetición de curso: es de suponer que muchos de los alumnos que repiten están frustrados y desmotivados y cuando alcanzan los 16 años abandonan su educación. Y su presencia junto a alumnos que hacen el mismo curso por primera vez tiende a tener un efecto negativo, estimulando un círculo vicioso.

Mientras tanto, Esperanza Aguirre sigue adelante con su proyecto de reunir en un mismo instituto a un centenar de alumnos con expedientes brillantes. No veo nada mal las escuelas elitistas públicas si no va en detrimento de la calidad de la educación para la mayoría de alumnos.

¿Cuándo se creará empleo?

A un año de la reforma laboral, no sorprende que ésta haya tenido un impacto mínimamente positivo, por no decir nulo. La tasa de paro sigue por encima del 20%, el doble de la Unión Europea, 4,9 millones de desempleados o cuatro de cada 10 personas menores de 24 años.

Hasta la reforma, impuesta por el Gobierno por falta de acuerdo entre los sindicatos y la patronal, existía una figura de contratación desde 2001, denominada contrato de fomento de empleo, que permitía una indemnización de 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente y se aplicaba sólo a jóvenes de entre 16 y 30 años, mayores de 45 años, mujeres desempleadas, personas con más de seis meses en el paro y discapacitados.

La reforma laboral amplió el número de trabajadores que dejaban de estar protegidos por una indemnización de 45 días por año trabajado, engrosando el de la nueva figura de contratación, y acogió a otros trabajadores a lo que no se reconocía el derecho. Así, a los colectivos ya mencionados, se sumaron los trabajadores con más de tres meses en las listas del desempleo, los desempleados entre 31 y 44 años que hubieran tenido un contrato fijo y que se les hubiera extinguido un contrato de carácter indefinido en una empresa diferente, los desempleados que en los dos años anteriores hubieran estado con contratos temporales, y los contratados temporales a quienes la empresa quisiera hacer fijos desde la reforma.

En todo caso, la reforma no tenía efectos retroactivos, y por lo tanto los trabajadores con contrato fijo ordinario mantenían sus derechos, esto es, los 45 días de indemnización por año trabajado en caso de despido improcedente.

La reforma facilitó los despidos procedentes (20 días de indemnización por año trabajado) a las empresas con pérdidas económicas. Hasta ese momento la indemnización era de 45 días por año trabajado. También estableció la reducción de jornada por causas económicas y estructuró la penalización del abuso en los contratos temporales sine die.

Ninguna reforma laboral produce efectos de la noche a la mañana, y menos en un país como España con una economía que después de dos años de recesión crece muy poco; con un modelo productivo, excesivamente basado en el ladrillo que se ha hundido sin que se vea otro modelo alternativo; una falta de confianza en el Gobierno (la confianza es un factor esencial para crear puestos de trabajo) y un sistema educativo que rinde bajos resultados y hace muy difícil, si no imposible, un modelo productivo sostenible y basado más en el conocimiento.

De las medidas que se adoptaron, la más exitosa ha sido la reducción de la jornada en las regulaciones de empleo (ERE) para evitar despidos, siguiendo el ejemplo de Alemania. De los más de 32.000 trabajadores afectados en junio de 2010, apenas el 2,6% habían sufrido una reducción de jornada. Al mes de aprobarse la reforma, llegaron al 9,4% y en abril de este año, ascendían al 20%.

En cambio, el empleo a tiempo parcial apenas progresa en España y sólo supone un 13,3% en 2010, seis puntos menos que la media de la UE. Las propuestas de reforma laboral del Gobierno del año pasado han pretendido fomentar la contratación a tiempo parcial considerándola como un yacimiento para el empleo. Pero todo parece indicar que los resultados son escasos, por no decir nulos.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvo la arrogancia de decir que sabe cómo crear empleo (sin especificar), como si existiera una receta mágica que el Gobierno del cual ha sido miembro durante siete años hubiese olvidado aplicar, mientras su oponente, Mariano Rajoy, insiste que el mero cambio de Gobierno puede hacer bajar el número de parados.

Según un ejercicio inédito de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, España tendrá una década con un nivel de paro muy alto, aunque cuesta creer que la cifra oficial hoy de más de 20% refleje la realidad. Llama la atención que cuando la tasa era del 8%, daba la sensación que España tenia casi pleno empleo, algo revelado por el hecho que muchas empresas no podían encontrar trabajadores. La única explicación es que la economía sumergida está floreciendo.

Sin crecimiento de más del 2% en España, no se puede crear mucho empleo en términos netos. Y es dudoso que la economía vaya a ser capaz de crecer el 1,3% previsto para 2011. No sorprende que más y más jóvenes (con toda probabilidad, los mejor formados y los más dinámicos) tengan los ojos puestos en trabajar fuera de España, agravándose más el problema de descapitalización humana que el país presenta, en gran medida responsable del bajo nivel de la productividad.

http://www.elimparcial.es/economia/cuando-se-creara-empleo-87940.html

Diversificar los riesgos

Nada demuestra mejor el auge de las multinacionales españolas que el trayecto de un viajero que va desde Nueva York a Londres.

Utiliza un vuelo cuyo control se realiza con la tecnología de una empresa española (Indra); llegará al aeropuerto de Heathrow, operado por otra firma española (Ferrovial); seguidamente pasará un control de seguridad diseñado por otra compañía española, y tomará un tren hasta Paddintgon, construido y gestionado por CAF y Turbelines de Ferrovial. Al llegar llamará por su teléfono móvil, usando muy probablemente una operadora de Telefónica (O2), y a lo mejor necesitará dinero y para ello hará uso de un cajero automático que pudiera ser de un banco perteneciente a un grupo español (como Abbey del Santander). Ya en su hotel, con probabilidades de ser español, encenderá la luz que igualmente será suministrada probablemente por una eléctrica perteneciente a una compañía española (Scottish Power de Iberdrola). Por último, si desea volar hacia otras ciudades del Reino Unido o incluso hasta Madrid, es más que probable que lo haga en un avión hispano-británico (fusión de Iberia con British Airways).

Este ejemplo está sacado del nuevo libro de Ramón Casilda Béjar, “Multinacionales Españolas en un Mundo Global y Multipolar” (Esic Editorial) que incluye un CD Rom. A diferencia del otro libro de Béjar , “La Gran Apuesta: Globalización y Multinacionales Españolas en América Latina” (Granica) que comenté en Julio de 2008, el nuevo libro es muchísimo más amplio.

No es casualidad que las empresas españolas que mejor han aguantado la crisis, aunque con importantes excepciones, son las que han internacionalizado y diversificado sus fuentes de ingresos. Las estrellas son Santander, el mayor banco de la Zona Euro por capitalización bursátil, y Inditex, líder mundial por ventas entre las firmas de moda. Santander generó más beneficios en el primer trimestre de este año en el Reino Unido y Brasil que en España.

El stock de la inversión extranjera directa española al final del 2009 fue de 645,918 millones de dólares (última cifra disponible), más alto que el de Italia en términos absolutos (578,123 millones) y como porcentaje del PIB (44,2% para España y 27,4% para Italia).

Las 35 empresas que forman el índice Ibex, el principal índice de referencia de la Bolsa de Madrid, generaron más del 50% de sus ingresos totales fuera de España en 2010 (el 24% en 1997), y este año la proporción será probablemente más alta. Estas empresas, casi todas multinacionales, forman la parte más dinámica y exitosa de la economía española, sin la cual la crisis económica de hoy seria aún más profunda y duradera. Hace menos de 20 años todos tenían el grueso de sus negocios en España.

El libro de Casilda está divido en cuatro partes: la globalización y las empresas multinacionales; España en un mundo global en crisis; España y sus multinacionales: compitiendo en la nueva geografía económica global y multipolar del siglo XX1; y la inversión extranjera directa en el mundo y las multinacionales españolas.

A mi modo de ver, hay demasiados datos macroeconómicos históricos para un libro de esta naturaleza y demasiado poco análisis a nivel microeconómico de las principales multinacionales españolas. Cito solo uno de muchos ejemplos de esta mera recopilación de datos. ¿Hace falta una tabla con el crecimiento del PIB en Europa en tasas inter-trimestrales en 2008 y 2009? El libro de Casilda es demasiado denso; el que mejor analiza las estrategias de las empresas sigue siendo “Las Nuevas Multinacionales” (Ariel) de Mauro Guillén y Esteban García-Canal.

Dicho esto, hay datos sorprendentes. En exportaciones de mercancías, todos los grandes países desarrollados han perdido cuota global desde la máxima anual alcanzada. España, que nunca ha sido un país exportador significativo y que logró su cuota máxima del 2% en 2004, solo ha restado 0,3 puntos porcentuales, registrando una cuota del 1,7% (dato del 2009). Las exportaciones de servicios han disminuido solo 0,2 puntos de cuota desde su máximo en 2004, cayendo desde el 3,9% al 3.7% pero manteniéndose en el puesto número 7.

España es uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en la exportaciones de mercancías y servicios a la Zona Euro y al mundo, a pesar del avance de los países emergentes, en particular China. En la Zona Euro, la cuota de exportaciones españolas se ha mantenido en el 3,5% del total, solo superada por Alemania que la ha aumentado un 0,2% hasta el 13,2%, mientras que Francia ha perdido 1,3 puntos porcentuales hasta el 6.7% y Italia 0,6 puntos hasta el 4,9% del total. Como dijo, Guillermo de la Dehesa en su epílogo, las empresas españolas han mostrado ser más competitivas de lo que la mayoría de los mismos españoles creen.

España va a ser este año uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor crecimiento de exportaciones de bienes y servicios (el 9,9% después del 10,3% en 2010).

Sin embargo, y a pesar de dos años de crecimiento negativo (2008 y 2009) y solo el 0.1% positivo en 2010, al desplomarse la demanda interna privada y pública, España sigue registrando un déficit comercial, debido a las importaciones.

El gran reto para España es el de seguir internacionalizando la economía. Esto requiere, entre otras cosas, mejoras profundas en el sistema educativo, algo que necesita una década, si es que llegan a hacerse.
http://www.elimparcial.es/economia/diversificar-los-riesgos-87548.html

Perdiendo el tren

La suspensión a partir del 1 de julio por Renfe de los tres trayectos directos de AVE que comunican Toledo, Cuenca y Albacete porque son solo nueve pasajeros diarios los que utilizan de media el servicio sin transbordo de los 2.190 potenciales en ambos sentidos demuestra la insensatez de tanta inversión en España en obras de infraestructura.

España se ha convertido en menos de 20 años en el país europeo con más kilómetros de alta velocidad en servicio, casi 2.800, a los que habrá que añadir otros 4.500 en diferentes fases de proyecto.

Empezando con el AVE de Madrid a Sevilla, cuya inauguración coincidió con la Expo del 92, se ha construido una magnifica red de alta velocidad, que pone a España en la vanguardia y hace la infraestructura en mi país, el Reino Unido, aparecer aún más como algo del siglo XIX. Hace poco algunos trenes en Inglaterra (solo tenemos una línea de alta velocidad y es corta y menos rápida que en España) no pudieron operar debido a la ola de calor (que fue bastante menor que en España) que torció las líneas ferroviarias. Y algo similar pasó en el último invierno cuando la nieve cubrió las líneas. Raro es el día en mi país en el que todos los servicios ferroviarios funcionan.

La presión política para que todas las capitales provinciales de Castilla-La Mancha tuvieran una parada de AVE fue nefasta, aunque la conexión del AVE entre Toledo, Cuenca y Albacete no haya supuesto un coste adicional dado que la obra ya era necesaria para la llegada de la alta velocidad a Valencia. Sin embargo, habrá que mantener un servicio para tan pocas personas desde que se pusieron en marcha los trayectos en diciembre 2010.

Según Enrique Urkijo, el director general del área de viajeros de Renfe, el balance de los seis meses de servicio directo entre las tres ciudades castellano-manchegas ha sido “un desastre”. El servicio cuesta a Renfe 18.000 euros diarios.

Cada kilómetro de vía de AVE supone un gasto de construcción de entre 12 y 30 millones de euros, en función de las dificultades geológicas en cada tramo, y el mantenimiento de cado uno de esos kilómetros cuesta 100.000 euros al año, que se elevan a 200.000 euros en el caso de las obras en los túneles.

La política de alta velocidad para todos, cueste lo que cueste y sin tener en cuenta la utilidad de cada trayecto, solo se ha cuestionado por parte del PSOE y el PP con la llegada de la crisis. Igual pasó con la construcción de tantas viviendas. Como se lamentó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, en el Congreso el mes pasado,”Si se hubiese escuchado lo que estuvo diciendo el Banco de España durante mucho tiempo, por ejemplo durante la burbuja inmobiliaria, mientras diferentes Gobiernos y opiniones decían que no pasaba nada …”.

El Banco de España lanzó la primera advertencia sobre la sobrevaloración de las viviendas en 2003, cinco años antes de estallar la burbuja.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

Por un lado, España creó durante los años de vacas gordas una infraestructura de transporte (líneas ferroviarias, carreteras y autopistas) de primera categoría, y, por el otro, subió cada año la tasa del abandono escolar temprano hasta el año pasado cuando bajó por primera vez del 31,2% hasta 28,4%.

En la década dorada, los chicos (más que las chicas) podían dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tanto desempleo hoy los jóvenes no tienen más remedio que continuar estudiando después de la educación obligatoria. Incluso con esta bajada significativa, la tasa sigue siendo casi el doble de la Unión Europea.

En Andalucía, la tasa del fracaso escolar es tan alta (del 37%) que la Junta hará una convocatoria de 3.000 becas dotadas con 400 euros mensuales para jóvenes de entre 18 y 24 años que estén en el paro y que tengan además cargas familiares para que completen sus estudios que dejaron en su día.

España no solo saca notas medias mediocres en el informe PISA, que evalúa el nivel de los alumnos de 15 años en comprensión lectora, matemática y ciencias, sino también en lectura digital, como ha revelado un reciente informe. Los chicos han crecido con las nuevas tecnologías y a veces saben descargarse juegos de un iPad antes de aprender a leer, pero eso no significa que sepan usar los medios digitales de forma efectiva. Esto le ocurre al 17% de los alumnos de los 19 países que han hecho la nueva prueba de PISA, pero en España alcanza al 23,1%.

Mientras tanto, en el país vecino, Portugal, el programa de austeridad del nuevo Gobierno contempla la suspensión del AVE entre Lisboa y Madrid. ¡Bienvenido sea!

http://www.elimparcial.es//perdiendo-el-tren-87166.html

Por fin, una buena noticia

No hay mal que por bien no venga. Una de las poquísimas noticias positivas en España es que la crisis está reduciendo el abandono escolar temprano, uno de los peores lastres de la economía del país con un impacto negativo sobre su incierto futuro.

En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional. Eso es tres puntos menos que en 2009, cuando ya empezó a bajar ligeramente. Desde 1996 no ha habido una variación tan grande, ni para bien ni para mal, de un año para otro.

Es una buena noticia pero no tanto como para estar contentísimos porque la tasa en España sigue siendo casi el doble de la media europea. Y el objetivo del Gobierno de reducirla al 15% en 2020, pondría la tasa en España al nivel de la cifra media de la Unión Europea de hoy.

Con una tasa oficial del desempleo de casi el 21% (bastante menos, aunque sea desconocido el dato, si se toma en cuenta la economía sumergida) y el doble de esto para personas menores de 24 años, y una economía que crece muy poco, y por ende no está creando nuevos empleos de una manera significativa, no sorprende que más alumnos continúen estudiando después de la educación obligatoria. No tienen más remedio. Yo había pronosticado la bajada hace un año, y esto no me hace un sabio.

En la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción.

Como dijo el ilustrado escritor Antonio Muñoz Molina, en su discurso en 2010 inaugurando los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, “por primera vez, en España, está llegando a la edad adulta una generación menos cualificada académicamente que la de sus padres. Mi indignación es civil y política, pero también personal.” Muñoz Molina fue el primero en su familia no sólo en llegar a la universidad sino en terminar la escuela primaria y hacer el bachillerato.

Ahora el mundo es otro, y los padres no quieren que sus hijos, con pocos estudios y sin trabajo, se queden en casa sin hacer nada y más si ellos mismos han perdido sus puestos de trabajo.

La publicación de las últimas cifras me recuerda de que pasó en el pueblo de Villacañas (Toledo) que puede servir como mal ejemplo para toda España. Villacañas fabricó la cifra espectacular de 11 millones de puertas en 2006, más del 60% del mercado nacional en pleno apogeo de la construcción, y a la vez tenía una de las mayores tasas de abandono escolar del país. Hoy la fábrica Visel está en suspensión de pagos y hay filas de parados cada mañana ante la oficina de empleo del pueblo. La crisis, sin embargo, no ha afectado a uno de los habitantes de este pueblo manchego, Manuel Huete quien, a diferencia de los otros miembros de su familia, no quería trabajar en las puertas. Estudió empresariales y economía y hoy tiene un trabajo seguro en el Banco de España. Es el más listo del pueblo.

Cuando la economía empiece otra vez a crecer fuertemente, los alumnos, poco motivados, estarán tentados de abandonar las aulas por un trabajo, como antes. No parece que esto vaya a pasar en los próximos años. Según un inédito ejercicio de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, muchos alumnos no tendrán otra alternativa en mucho tiempo que continuar estudiando. A largo plazo esto reducirá la tasa de abandono escolar temprano a niveles mucho más bajos y facilitará la creación de una economía basada más en conocimiento y menos en ladrillo, el gran reto.

http://www.elimparcial.es/nacional/por-fin-una-buena-noticia-86773.html

Blanco White: un combatiente de la intolerancia

España tiene una larga historia de personas que por razones de toda índole, y generalmente por factores políticos, marcharon voluntariamente o por la fuerza de su país para vivir exiliados en otro. Este éxodo empezó, según contó Gregorio Marañón en una conferencia dada en Paris en 1942, después de llegar allí él mismo como refugiado, “con la unión de Castilla y Aragón, y cuando en 1492 el último rey musulmán perdió Granada”, y terminó con el fin de la dictadura de General Franco en 1975.

Según cuenta el historiador Henry Kamen en su libro “Los desheredados” (El País-Aguilar, 2007), entre 1492 y 1975 unos tres millones de españoles no tuvieron mas remedio que abandonar su país por razones políticas o económicas, sin contar con otras que formaron parte de un proceso regular de emigración.

Hoy, España es un país de inmigrantes. En muy poco tiempo, España ha pasado de ser país de emigración a ostentar la tasa de extranjeros más elevada sobre el total entre los grandes países europeos, tanto en lo que se refiere a población total como a población activa en el mercado de trabajo.

Uno de los exiliados más curiosos fue José María Blanco y Crespo (1775-1841), conocido como Blanco White. Hijo del vicecónsul inglés en Sevilla, se ordenó sacerdote, pese a sus dudas al respecto. Tras una crisis espiritual se marchó a Madrid. Allí le alcanzó el estallido de la Guerra de Independencia en 1808, se declaró patriota y colaboró en la redacción del Semanario Patriótico de su amigo Manuel José Quintana. Su ideología liberal hizo considerarle persona non grata por la Junta Suprema de España. En 1809 nació su hijo ilegitimo Fernando. Blanco no se enteró de su existencia hasta 1812, cuando ya se encontraba en Inglaterra para no volver, y mandó recogerle para reconocerlo y educarlo allí.

Abandonó la observancia católica e ingresó en la iglesia de Inglaterra haciéndose ministro de su nueva confesión. En los últimos años de su vida abandonó el anglicanismo y se adscribió al Unitarismo (una corriente de pensamiento teológico que rechaza el dogma de la Trinidad y afirma la unidad de Dios).

Desde las páginas de su revista londinense El Español, bien vista y fomentada por las autoridades inglesas y prohibida en España —tanto en la parte Josefina como en el Cádiz de las Cortes-, se mostró crítico con las autoridades españolas y muy comprensivo con los revolucionarios hispanoamericanos que empezaban a levantarse contra España. Escribió varias obras en inglés incluyendo Letters from Spain en donde, al lado de páginas costumbristas como las descripciones de Semana Santa y de las corridas de toros, critica acerbamente la intolerancia y el atraso de su país.

La tan interesante vida de White esta contada de una manera ejemplar en la biografía del historiador ingles Martin Murphy, El ensueño de la razón, publicada en mayo por Renacimiento y bien y fielmente traducida por Victoria León. La primera edición inglesa del libro (Blanco White: Self-Banished Spaniard) fue publicada en 1989 por Yale University Press. En esta ocasión, Murphy ha actualizado su propia obra.

White creyó que el Cristianismo en su auténtica forma era fundamentalmente antinatural y antisocial y consagrado a la auto-aniquilación antes que a la realización de la potencialidad individual. En Observations on Heresy and Orthodoxy rompía con la Iglesia Protestante, convencido de que cualquier forma de ortodoxia, la protestante y británica igual que la católica y española, tendía a la intolerancia y a la persecución.

En uno de los pasajes de Letters from Spain cuenta la historia de un Jesuita que una vez, en su juventud, fue convencido en un momento de “alegría pasajera” para que diera unos pasos de baile por cortesía con las damas. Pasados los años, y a su debido tiempo, sus amigos esperaban verle elegido Provincial de Andalucía. Pero Roma eligió a un hombre de inferiores cualidades, y ante las protestas “el General ordenó a su secretario que respondiera por escrito con esta palabras: ’No puede ser. Bailó en Granada’ ”.

White fue mucho más conocido en su país de adopción que en España, donde estuvo arrinconado durante siglo en el olvido. No fue hasta los años 70 del siglo XX cuando otros exiliados posteriores, como Juan Goytisolo, empezaron a llamar la atención de sus logros. La placa puesta en su casa natal en Sevilla en 1984 recuerda “Una vida dedicada a combatir la intolerancia”.

Ojalá que el libro de Murphy haga a White más conocido en su país de origen y que llegue a un público más amplio en estos tiempos de intolerancia.

http://www.elimparcial.es/nacional/blanco-white-un-combatiente-de-la-intolerancia-86387.html

Atatürk: una fuente de inspiración para los países de la “primavera árabe”

Si Mustafa Kemal, Atatürk (1881-1938), el fundador de la República de Turquía en 1923, viviera en nuestros días, es poco probable que votara en las elecciones parlamentarias de hoy ni por el partido que creó, el Partido Republicano del Pueblo (el único que existió durante su presidencia), ni por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (denominado en Turquía el AKP), en el poder desde 2002.

El primero, con una defensa a ultranza de sus ideas (el Kemalismo), se ha convertido en un partido muy dogmático, — Atatürk era, por encima de todo, un político pragmático – mientras el AKP tiene raíces islamistas, aunque ha sido un motor de modernización en los últimos años. Atatürk creía en la supremacía de la ciencia y estableció un estado laico aún más firme que el francés.

Todas las encuestas dan otra victoria al AKP. La única incógnita es si sacará los dos tercios de los escaños en el parlamento para poder cambiar la constitución autoritaria, redactada por los militares (los guardianes del estado secular) después de su golpe de Estado en 1980, sin un referéndum.

La figura de Atatürk está cobrando más relevancia hoy porque Turquía está considerada como una especie de modelo para los países de la llamada “primavera árabe”. Con la caída de los regímenes en Túnez y Egipto y tal vez en Libia, muchos miran hacia Turquía como referencia.

Atatürk fue un verdadero revolucionario; creó de las ruinas del Imperio Otomano la primera república secular en un país musulmán que hoy es una democracia vibrante y lleva casi seis años negociando su entrada en la Unión Europea (con un avance muy lento).

Abolió el Califato, dio el derecho de voto a las mujeres para las elecciones nacionales en 1934 antes que muchos países occidentales (España lo consiguió en 1933) y reemplazó la grafía árabe por un alfabeto modificado, más fácil de aprender y que facilitaba la publicación de materiales impresos.

La publicación en mayo del primer estudio en profundidad de las ideas de Atatürk, Atatürk, an Intellectual Biography por M. Sükrü Hanioglu (editado por Princeton University Press) es muy oportuna.

Atatürk nació en Salónica (hoy Grecia), una ciudad cosmopolita con una importante comunidad europea, y su educación primaria se desarrolló en una escuela privada sin un enfoque religioso fuerte, algo excepcional en el Imperio Otomano. La escuela era algo vanguardista (el curriculum incluía clases de gimnasia). Luego pasó por una escuela militar donde también recibió una educación “moderna” en algunos aspectos.

Fue muy influenciado por el cientismo, un credo que sostiene que la forma más valiosa del conocimiento es la ciencia y no otro tipo de discurso, sobre todo el religioso. Para Atatürk, “buscar cualquier tipo de guía en algo que no sea la ciencia es un sinsentido, superchería e ignorancia” y “la religión es la ciencia de las masas en tanto que la ciencia es la religión de la elite.”

Combinó un nacionalismo intenso con un compromiso extremo con el secularismo del Occidente, desarrollando un culto a la Razón y a la República, y no desalentó el culto hacia su propia persona. Una plétora de superlativos fueron añadidos a su nombre, como Büyük (grande), Dahi (genio) and Halâskâr (salvador). El mismo apelativo Atatürk significa padre de los turcos.

Esta veneración cuasi religiosa persiste hoy con fotos de Atatürk en oficinas del Gobierno y hasta en cafés y peluquerías y estatuas en espacios públicos por todo el país. Cada 10 de noviembre a las 9:05 (el día y la hora exacta de su muerte) Turquía se detiene en silencios y posturas solemnes.

La parte más interesante del brillante y ameno libro antes citado es el capítulo dedicado a la creación de una república secular. A diferencia de los bolcheviques dirigidos por Lenin, Atatürk no puso en ridículo la religión. Intento utilizarla para su programa forzado de ingeniería social, un reto aún más difícil que el de los bolcheviques dado que el marxismo leninismo era más propicio que el cientismo para desarrollar las herramientas de construcción de un estado.

En la creencia ingenua que la mera adopción de leyes, costumbres y maneras occidentales lograría una transformación de la vida social y cultural de Turquía mas alla de lo mero cosmético, Atatürk alentó a sus compatriotas a llevar vestimentas y sombreros de estilo europeo. Oponerse significaba “vivir con las supersticiones e ideas medievales, en lugar de abrazar la civilización que era capaz de horadar montañas, surcar los cielos y observar las cosas que no pueden verse a simple vista, desde la precisión molecular hasta las estrellas.”

Al mismo tiempo, cultivó ideas estrafalarias como el origen túrquico de los europeos y de las civilizaciones y lenguas amerindias.

Atatürk subestimó la fuerza de las redes sociales islámicas y suponía que la religión terminaría por extinguirse. Ha pasado todo lo contrario: el AKP ganó el poder gracias a estas redes y otros factores como el inmovilismo del Kemalismo.

Atatürk logró orientar Turquía hacia Europa, pero 73 años después de su muerte Europa aún no ha abrazado su país como una sociedad que quiere compartir su cultura y valores.

Queda un largo camino y muchas lecciones para los países de la “primavera árabe”.
http://www.elimparcial.es/mundo/atatrk-una-fuente-de-inspiracion-para-los-paises-de-la-primavera-arabe-85951.html

Inmigrantes: romper algunos tópicos

Ninguno de los grandes países de Europa ha pasado como España en tan poco tiempo de ser país de emigración a ostentar la tasa de extranjeros más elevada, tanto en lo que se refiere a población total como a población activa en el mercado de trabajo. Y, en contra de lo que piensa mucha gente, este fenómeno no ha ocurrido a costa de la pérdida del empleo de los trabajadores españoles, especialmente los menos cualificados.

El fenómeno esta muy bien explicado y claramente escrito en un reciente y interesante documento de Joan Elias, publicado por el área de estudios y análisis económico de La Caixa, que es de lectura obligatoria para los que creen lo contrario, en particular partidos xenófobos, como la Plataforma per Catalunya (PxC), que logró 66.000 votos en las recientes elecciones municipales.

Entre 1998 y 2008 España absorbió 4,5 de los 10 millones de nuevos ciudadanos extranjeros residentes en la Europea de los Quince, es decir casi la mitad del total. A 1 de enero de 2011, la población extranjera residente en España representaba el 12,2% de la población total (5,7 millones de personas) en comparación con el millón escaso (923.879), el 2.3% en 2000. Cuando Franco murió en 1975 había solo 165.000 extranjeros residentes en España incluyéndome a mí.

El intenso flujo migratorio coincide con un descenso del paro de los trabajadores nacionales (una tasa de solo el 7% en 2007 en comparación con el 21% hoy), con un aumento de sus tasas de actividad y con una elevación general de sus salarios. De hecho, a partir de finales de los años noventa la carencia de trabajadores autóctonos en determinados sectores de actividad y el avance de sectores intensivos en mano de obra (el sector de la construcción, en particular) requirieron la incorporación de trabajadores extranjeros, pese al aumento de las tasas de actividad de los nativos.

La mitad de los nuevos empleos creados entre 1995 y 2005 fueron ocupados por extranjeros, que han pasado de representar el 4% de los afiliados a la Seguridad Social en 2001 a más del 10.5% a finales de 2010.

La mano de obra extranjera se ha dirigido a actividades generalmente de bajo valor añadido, cubriendo puestos de trabajo de nivel y rango inferiores al de la población nacional y con contratos temporales.

Con las debidas cautelas por la dificultades de medición del fenómeno, Elias estimó que el crecimiento medio de la economía española entre 2000 y 2008, que fue del 3.3%, se hubiera situado en el 1,7% en ausencia de inmigración. La afluencia de extranjeros contribuyó a reforzar el ciclo expansivo de la economía española. En otras palabras, si no hubiese existido la válvula de la inmigración, las tensiones del mercado del trabajo hubieran sido elevadas, en términos de costes, e incluso habrían imposibilitado el fuerte crecimiento de la economía española en la primera década de este siglo.

La población de origen inmigrante ha tenido también un impacto positivo sobre el erario público, según otro informe de La Caixa (“Inmigración y Estado de bienestar en España” de Francisco Javier Moreno Fuentes y María Bruquetas Callejo). Los autores dicen que los datos disponibles muestran que el balance fiscal entre su contribución al erario público y el coste de las prestaciones y servicios sociales que reciben resulta claramente favorable a las arcas del Estado. No existe evidencia empírica alguna que apunte a una relación entre el volumen de los flujos migratorios y la intensidad de la protección social garantizada. En otras palabras, los inmigrantes buscan renta monetaria y eligen aquellas zonas donde sus probabilidades de encontrar trabajo son mayores, y no donde existe un sistema de protección social más generoso.

La otra cara de la moneda es que desde el inicio de la crisis en España (2008) los inmigrantes se han llevado la peor parte del ajuste del mercado laboral, debido principalmente a la distribución sectorial de su empleo y también por la concentración del mismo en el ámbito de los contratos temporales. La tasa del desempleo de los inmigrantes alcanzó el 32% en marzo de este año, 13 puntos porcentuales más que la correspondiente a los españoles. Se trata del diferencia más elevada de los países de la UE, después de la pequeña Estonia, que en promedio se sitúa cerca del 9%.

La contratación temporal, que había servido de cauce para la rápida incorporación del numeroso contingente de inmigración a lo largo de los años de auge de la economía, en el momento de la crisis se convirtió en el principal canal de ajuste.

Obviamente, la altísima tasa de desempleo ha ralentizado la llegada de inmigrantes y su incorporación a la vida laboral activa, y algunos miles ya en España están regresando a sus países de origen. Hasta ahora el número de estas personas es insignificante, entre otras razones por no ser considerado un fracasado en su país de origen. Los inmigrantes desempleados están sobreviviendo como pueden.

Es más que probable que el elevado paro extranjero con que se ha cerrado la recesión económica perdure en el tiempo. Como bien concluye Elias, “el ensanchamiento del diferencial de tasas de paro entre extranjeros y nacionales corre el peligro de convertirse en crónico si no se adoptan acciones encaminadas a reequilibrar las desventajas que afrontan los colectivos de inmigrantes y evitar la formación de bolsas de desempleo-pobreza-marginación.”

Los estudiantes de origen inmigrante tienen una probabilidad 2,1 veces mayor de abandonar prematuramente los estudios que sus compañeros autóctonos.

Que tomen nota los políticos.

http://www.elimparcial.es/sociedad/inmigrantes-romper-algunos-topicos-85541.html

Sigue la indignación

A juzgar por los resultados de las elecciones del 22-M, parece que el Movimiento Democracia Real Ya no ha tenido ningún impacto salvo en aumentar el voto nulo y el voto en blanco, una señal del inconformismo. La abstención se redujo respecto a 2007 cuando muchos analistas suponían que iba a incrementarse. Sería un error, sin embargo, desechar el movimiento.

En febrero escribí una columna con el título provocativo y tal vez profético, ¿Un Tunisami para España? (ver http://www.elimparci…). Era un juego de palabras usado por los egipcios para llamar a su protesta popular en contra de los 30 años en el poder de Hosni Mubarak.

Lo único que me sorprende del movimiento español, un grupo heterogéneo de “ni ni” (jóvenes que ni estudian ni trabajan), profesionales enfadados y hasta pensionistas, pasando por activistas de todo tipo de causas, es que haya tardado tanto tiempo en arrancar y que no tenga más simpatizantes. Dista mucho de las revueltas del mundo árabe, pero en una cosa es muy similar — la sociedad civil, en particular los jóvenes, se esta organizando al margen de los cauces establecidos y con consecuencias imprevisibles.

No faltan razones para estar indignado, en particular los jóvenes adultos cuya pasividad hasta ahora ante su panorama desolador siempre me ha sorprendido. La tasa de desempleo de menores de 24 años en España es de 46%, más del doble de la Unión Europea y duplica el de la tasa general de desempleo en España. Los universitarios han doblado su tasa de paro en tan sólo tres años y muchos de los que han encontrado un empleo están sobrecualificados para el puesto. La gran mayoría de los más de 2 millones de personas que han perdido sus puestos de trabajo en los últimos tres años tiene menos de 35 años.

Llama la atención que en los primeros tres meses de este año emigraron al extranjero 14.108 españoles, el 30.4% más que los que abandonaron el país en el mismo periodo de 2010, según la estimación de población del Instituto Nacional de Estadística (INE). El año pasado se había registrado un descenso respecto del primer trimestre de 2009.
No es una cifra dramática, pero sí demuestra que más gente están, como dice la expresión inglesa, “votando con sus pies.” No es casualidad que mis dos hijos de 30 y 28 años, educados en España hasta los 18 años, trabajen en Londres y Berlín desde hace varios años.

Con una economía que crece lentamente, una altísimo nivel de desempleo y una tasa de inflación preocupante (España es el líder europeo en el índice de miseria que se calcula como la suma de los índices de desempleo e inflación) y un clase política desacreditada e incapaz de ponerse de acuerdo mínimamente sobre cómo resolver los problemas, la indignación no va a desaparecer a raíz de la aplastante victoria del Partido Popular. Incluso podría aumentar, dado que la ideología dominante del movimiento es de izquierdas, aunque, no pidió el voto para ningún partido, ni Izquierda Unida, por estar sus simpatizantes hartos de todos los partidos.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

El muy interesante y reciente informe sociológico, “Pulso de España 2010” (Biblioteca Nueva), demuestra que los ciudadanos creen profundamente en el sistema democrático, pero no en la forma actual de hacer política.

Tres de cada cuatro españoles (78%) califican de forma negativa la situación política del país: el porcentaje más elevado de los últimos dos decenios. A modo de ejemplo, en 2002, con ocasión de la controvertida participación de España en el conflicto iraquí, este porcentaje no pasó del 47%. Y en los meses previos a las elecciones de 1996 (es decir, en la hasta entonces peor crisis de popularidad de un Gobierno socialista) no pasó del 62%. Tras la primera victoria electoral de Rodríguez Zapatero bajó hasta el 37%. Ahora, ya en la recta final de su segundo mandato, el porcentaje de españoles que evalúa negativamente la situación política nacional se ha más que duplicado, hasta alcanzar el reseñado 78%. Este nivel sin precedentes de descontento político ciudadano se debe a una doble pérdida de confianza: en el Gobierno y en la oposición. Una situación inédita: nunca, antes, desde la muerte de Franco en 1975, Gobierno y oposición habían empatado en cuanto a nivel de desapego suscitado en el conjunto de la sociedad. En otras palabras, los políticos están considerados parte del problema y no los protagonistas de soluciones.

El Movimiento 15-M ha renunciado a convertirse en un partido político y participar en un sistema que considera podrido. Pero esto no significa que no pueda ser una organización política y ser influyente si no se pone utópico.
http://www.elimparcial.es/nacional/sigue-la-indignacion–85010.html