Midiendo la felicidad

Todo el mundo quiere ser feliz, pero ¿qué es la felicidad y cómo es posible medirla? Hasta ahora la felicidad ha sido medida sobre todo por el nivel de ingresos per cápita. Un crecimiento de 2% en una economía, sin embargo, no quiere decir que sus habitantes sean un 2% más felices o más ricos porque eso depende de muchos otros factores.

Como demostró en 2010 el Happy Planet Index (Índice del Planeta Feliz), desarrollado por la organización británica New Economics Foundation, no hace falta tener dinero para ser feliz. Según este índice, ocho países latinoamericanos, liderados por Costa Rica, están entre las primeras diez naciones más felices, a pesar de ser una de las zonas más pobres del mundo.

Mi país, el Reino Unido, está en el puesto 74, España en el 76 y en el último renglón, y no sorprende, Zimbabwe. El primer país desarrollado en el índice es Holanda en el puesto 43.

Basado en 143 países, el índice desnuda la economía hasta su concepto más básico: lo que usamos (recursos) y lo que obtenemos (vidas humanas más o menos largas, más o menos felices). Se basa en una sencilla fórmula no matemática: bienestar por esperanza de vida, dividido entre impacto ecológico. En un juego de palabras que no funciona en español, el índice dice que “good lives don’t have to cost the Earth” (algo como vivir bien no tiene por qué costar una fortuna, literalmente costar la tierra).

Otro informe, mucho más conocido, es el informe anual sobre el Desarrollo Humano de las Naciones Unidas en donde España figura en el puesto 20 de 169 países en un ranking que mide el progreso. Pero el progreso no es igual a la felicidad. Este ranking está basado en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y tiene en cuenta el ingreso per cápita, la longevidad y la educación.

Hace poco la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas (con 34 miembros), lanzó Your Better Life Index (Tu Índice para una Vida Mejor). El índice constituye una innovadora herramienta con la que cada persona puede medir su calidad de vida, en términos distintos a las cifras ofrecidas por el PIB (ver http://www.oecdbette…). Asimismo, el usuario puede determinar cuáles son los indicadores más significativos y realizar comparaciones con otros países en referencia al nivel de desarrollo alcanzado en cada uno de los ámbitos de análisis.

Este índice esta basado inicialmente en dos pilares: las condiciones materiales de vida y la calidad de vida. Cuentan los ingresos pero también, por ejemplo, las condiciones de vivienda. El índice cubre 11 dimensiones: ingresos, vivienda, empleo, comunidad, educación, salud, medio ambiente, gobernación, satisfacción con la vida, seguridad y equilibrio entre el trabajo y la vida familiar. Un tercer pilar seria la sostenibilidad (el capital natural, físico, social y humano).

Cada país esta representado por una flor donde el tamaño de cada uno de los 11 pétalos ilustra el comportamiento de una dimensión (cada pétalo tiene un color; verde para el medio ambiente, por ejemplo). La longitud del tallo de cada flor cambia con el comportamiento conjunto de cada país, así que cuanto más alta la flor, mejor situado el país en el índice. La longitud de cada pétalo denota la nota de un país en cada dimensión. La OCDE no ha asignado ninguna ponderación a cada dimensión: el usuario de la herramienta puede empezar con una ponderación igual para las 11 dimensiones o asignar distintas ponderaciones (de 0 a 5) para cada una según sus preferencias.

Esta neutralidad significa que la OCDE elige los factores, pero deja el trabajo de juzgar cuales son más importantes para el público a través de un panel de control. De esta manera, los usuarios pueden medir y comparar la calidad de vida en un sentido mucho más amplio y crear sus propios índices.

Cuando yo entré en la página web del índice para comparar España con el Reino Unido, ambos países daban más importancia a la vivienda entre las 11 dimensiones, y España más que mi país. Con respecto a los ingresos, los británicos dan bastante más importancia a esta dimensión que los españoles.

La herramienta permite la OCDE ver las preferencias de los usuarios y cómo varían por nacionalidad, edad y otros criterios. Luego estos datos podrían ayudar a los gobiernos a formular políticas para promover el bienestar.

http://www.elimparcial.es/sociedad/midiendo-la-felicidad-90141.html

Una hoja de ruta para México

¿Es justo culpar el alma de un país por su incapacidad de modernizarse políticamente y económicamente? El escritor y académico mexicano Jorge G Castañeda en su nuevo y estimulante libro, “Mañana Forever: Mexico and the Mexicans” (Knopf) cree que el carácter nacional que ayudó a forjar México como nación es hoy un obstáculo para su progreso y plena modernización.

Para Castañeda los mexicanos son demasiado individualistas (¿más que los españoles?) y rechazan cualquier forma de acción colectiva, salvo en circunstancias excepcionales como rescatar victimas después de un terremoto, y huyen de conflictos y confrontaciones (“más vale un mal arreglo que un buen pleito”, según el dicho popular).

Entre las pruebas para esta afirmación están las 55 medallas que México ha ganado desde los juegos olímpicos del 1900, de las cuales 47 fueron para deportes individuales y solo ocho para colectivos. Y pocos mexicanos en las ciudades, en particular México DF, (el área metropolitana tiene una población de 21 millones) viven “verticalmente” (en rascacielos) porque prefieren tener una casita, y en el campo la tenencia de parcelas de terreno está muy fragmentada.

Castañeda, ministro de relaciones exteriores (2000-2003) en el primer gobierno del derechista Partido de Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox después de la derrota histórica del Partido Institucional Revolucionario (PRI), en el poder durante 70 años (una “dictadura perfecta” en palabras de Mario Vargas Llosa), cree que esta característica nacional de aversión a cualquier tipo de conflicto o confrontación (explicado hasta cierta punto por la historia de México), que es parte integrante de una verdadera democracia, está sofocando la joven democracia mexicana.

El arte de hablar largamente y no definirse o entrar en conflicto con alguien lleva el nombre del gran cómico mexicano Mario Moreno (1911-1993), conocido como Catinflas en sus peliculas. La Real Academia Española aceptó en su diccionario en 1992 el verbo cantinflear que significa “hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada.” Muchos politicos españoles son también cantinflescos, aunque les gusta el conflicto (de ahí tanta crispación).

El individualismo mexicano choca, según Castañeda, con una sociedad que hoy es más y más de clases medias (dos tercios de la población según distintas medidas), algo que impone límites porque solo con esfuerzos colectivos se pueden resolver los problemas de forma efectiva.

Estos problemas incluyen una democracia representativa con las mismas instituciones de la larga época autoritaria y la misma constitución (del 1917), falta de respecto para leyes, corrupción (resumido en el dicho popular, “El que no transa, no avanza”), poca trasparencia en la vida pública, un estado de derecho basado esencialmente en el poder político o la influencia, una economía con demasiados monopolios, demasiada poca competitividad (económica, en los medios de comunicación, entre los partidos politicos y los sindicatos), una baja carga impositiva debida a tanta evasión y fraude fiscal y una de las peores distribuciones de riqueza en el mundo.

México ha progresado enormemente desde que yo viví allí entre 1978 y 1984 como corresponsal para el Financial Times. Castañeda, a quien conocí durante mi estancia cuando era miembro del Partido Comunista Mexicano, hace referencia a la dificultad de conseguir hace 20 años una línea telefónica fija: yo no tuve más remedio que ponerme desesperadamente en contacto con Fernando M Garza, el jefe de prensa del Presidente José López Portillo, porque la espera era eterna y no estaba dispuesto pagar una mordida para conseguirla. La conseguí en unos días. Hoy, el uso de los teléfonos móviles esta muy extendido.

La práctica de sobornar a los partidos de la oposición en el Congreso ha seguido durante los 11 años en el poder del PAN, en este caso el PRI y el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD). El gobierno federal hace transferencias masivas de fondos cada año a los gobernadores de los estados (algo como los presidentes de las comunidades autónomas en España) en manos del PRI y del PRD a cambio de su apoyo al presupuesto federal. No tienen que rendir cuentas por estos fondos.

Según Castañeda, México necesita un presidente como Charles de Gaulle capaz de “adaptar la psicología del país a su realidad.” En 2004 Castañeda lanzó su candidatura a la Presidencia de la República como candidato independiente o ciudadano, pero el Instituto Federal Electoral rechazó su inscripción, por no pertenecer a ningún partido político.

No creo que él sea la persona adecuada para asumir el papel del gran francés (tiene demasiados enemigos políticos entre la izquierda y la derecha) pero ha escrito una hoja de ruta para la persona que posiblemente sea el próximo presidente, Enrique Peña Nieto del PRI, partido que arrasó en las recientes elecciones en tres Estados y que parece estar en disposición de concluir su travesía del desierto.

El PRI gobierna en 19 de los 32 Estados del país, en 23 de las ciudades capitales y es mayoría en la Cámara de Diputados.

Nadie mejor para desmantelar el sistema que alguien que lo conoce desde dentro, como sucedió con Adolfo Suárez en España después de la muerte de Franco. ¿Lo hará?

http://www.elimparcial.es//una-hoja-de-ruta-para-mexico–89789.html

Indignados españoles y gamberros ingleses

¿Por qué los españoles indignados se han manifestado pacíficamente, salvo en algunas ocasiones, y la indignación en el Reino Unido, mi país, ha degenerado en vandalismo, saqueo y cinco muertos?

No faltan razones en ambos países para estar indignado, y más en España que en el Reino Unido. Por ejemplo, la tasa de desempleo de menores de 24 años en España es de 46%, más del doble del Reino Unido, y casi el 30% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años, una proporción mucho más alta que en el Reino Unido, no concluye la educación Secundaria y muchos han perdido sus puestos de trabajo, particularmente en el sector de la construcción. Pero los indignados españoles no han quemado coches, tiendas y hasta casas, ni han provocado la dramática foto de la joven polaca Monika Konczyk saltando por el balcón de su piso en Croydon, incendiado durantes los disturbios, para salvar su vida.

Otro rasgo compartido es que tanto en España como en Inglaterra no todos los manifestantes son personas marginadas por algúna razón u otra. Entre los acusados de robos en el Reino Unido hay un profesor de primaria, una estudiante universitaria de una familia acomodada, educada en un instituto selecto, y un niño de 11 años, hijo de un hogar problemático (su padre salió recientemente de la cárcel tras cumplir una condena por robo).

Los dos países también tienen muchos inmigrantes. En términos absolutos el Reino Unido tiene más inmigrantes, pero en términos de porcentaje de la población, España tiene más (el 12%) y su flujo migratorio masivo ha ocurrido en solo una década (desde los años 50 en el Reino Unido). Había inmigrantes entre los indignados en España (su tasa de desempleo es de unos 10 puntos por arriba de la cifra para españoles), pero su participación fue poco significativo en comparación con el Reino Unido donde parece que la mayoría de los manifestantes, particularmente en Londres, fueron protagonizadas por afrocaribeños, descendientes de inmigrantes y en bastantes casos, miembros de pandillas de criminales, algo poco mencionado por la prensa y cadenas de televisión, tal vez por razones de lo políticamente correcto. Esto no quiere decir que no hubiera también muchos blancos entre los protagonistas de la violencia.

El Reino Unido, mucho más que España, es desde hace algún tiempo dos países. Tiene barrios céntricos pobres, como los bidonvilles de París y otros ciudades francesas, de los que nadie habla o informa, como si fueran un país del Tercer Mundo o una zona de guerra. Igual que los habitantes de los bidonvilles, mayormente de origen norteafricano, protestaban porque siendo muchos de ellos naturales del país, no creían haber recibido los beneficios acreditados a esa condición.

A gran diferencia de España, un número significativo de varones jóvenes, particularmente en Londres, son hijos de madres solteras. Esto, en parte, se debe a una política insensata de dar subsidios, y hasta pisos, a madres solteras, lo cual ha fomentado tener hijos. Estos hijos necesitan padres, una figura de autoridad masculina, particularmente durante su adolescencia. Hasta un 60% de las madres afrocaribeñas en Londres son madres solteras, y se ha comprobado que los hijos negros de madres solteras son dos veces más proclives a cometer crímenes que hijos negros con ambos progenitores.

Esta falta de autoridad en casa probablemente explica por qué había tantos varones adolescentes, más que chicas, en las calles de Londres y otras ciudades en las noches de los disturbios cuando a estas horas tan tarde tienen que estar en casa. De hecho, la policía y los políticos están echando parte de la culpa de los disturbios a los padres o la falta de ellos.

La familia en España sigue siendo mucho más fuerte que en el Reino Unido.

Igual que mi amigo y antiguo colega, John Carlin (estuvimos juntos en México hace casi 30 años), tengo, lo digo con sus palabras, “una rígida opinión que yo alimento desde hace tiempo (y siempre que la oportunidad se presenta) es que la sociedad española es más sana que la inglesa.” Los jóvenes ingleses se emborrachan cuando están de vacaciones en España y vomitan en público, pero los españoles de la misma generación se comportan bien en el Reino Unido. Algo no cuadra.

Esta situación, peor ahora que cuando yo viví en Londres, explica, en parte, por qué decidí dejar mi país en 1986 y regresar a España donde había vivido durante los años 70.
http://www.elimparcial.es/sociedad/indignados-espanoles-y-gamberros-ingleses-89461.html

Desmemoria histórica (II)

Las víctimas republicanas españolas de los campos de exterminación nazi han sido homenajeadas, en particular los 7.000 recluidos en Mauthausen, de los que más de 5.000 murieron allí de agotamiento y hambre, pero poco se ha hecho por recordar a las víctimas españolas de la represión estalinista, uno de los capítulos más tristes y menos conocidos de la historia española del siglo XX.

Sobre la tragedia española en Mauthausen se ha escrito bastante (están conmemorados con una placa), se ha emitido algún documental y se conocen las fotos de Francisco Boix (internado allí), pero el drama de los españoles en la Unión Soviética después de la Guerra Civil ha permanecido mucho más en la oscuridad. Bienvenido sea por ello otro librito de Luiza Iordache, “Francisco Ramos Molins: La inquebrantable voluntad de ser socialista” (Fundació Rafael Campalans, Barcelona), dedicado a alguien que figura en su ultimo libro, “Republicanos españoles en el Gulag (1939-56)”, publicado por el Institut de Ciències Polítiques i Socials de Barcelona, que yo comenté en marzo de 2010 (http://www.elimparci…).

Según la tesis doctoral de Iordache, “El exilio español en la URSS: represión y Gulag. Entre el acoso comunista, el glacis estalinista y el caparazón franquista” (de 682 páginas), toda una Biblia sobre esta tragedia que merece ser publicada, hubo 309 republicanos en el Gulag (pilotos, marinos, exiliados políticos, niños de la guerra y maestros de éstos) en calidad de internados, presos políticos y delincuentes comunes. Los delincuentes comunes, especialmente niños de la guerra que lucharon por sobrevivir, sufrieron el Gulag al igual que los demás contingentes, malviviendo en las misma condiciones.

A esta cifra de 309 personas, debemos añadir 36 republicanos presos en Berlín y otros dos que llegaron de los lagers nazis al Gulag. Es posible, aunque no se sabe con certeza, que algunas de las personas trasladadas desde Berlín, estuvieron en el campo de concentración nazi Sachsenhausen que mencioné la semana pasada. Fueron “liberados” por las tropas soviéticas en 1945 e internados en diversos campos de concentración de la URSS.

El exilio español a finales del año 1939 en la URSS quedó configurado por unos 2.895 niños evacuados en las expediciones de 1937 y 1938; unos 150 maestros y personal auxiliar que acompañaron a éstos; unas 156 personas de la marinería, personal militar y la oficialidad de los nueve buques republicanos que anteriormente habían realizado transporte de material de guerra y víveres “incautados” por el Gobierno soviético; unos 200 cadetes de la última promoción de la 20ª Academia Militar de Pilotos enclavada en Kirovabad y un colectivo de los exiliados políticos, especialmente dirigentes y miembros del Partido Comunista de España (PCE), como Dolores Ibárruri, y el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC).

Uno de los exiliados más interesantes fue Francisco Ramos. Nacido en 1910 en Alicante, su actividad política comenzó al llegar a Barcelona con 20 años, se afilió a las Juventudes Socialistas y desde 1936 militó en el PSUC. Fue detenido en varias ocasiones. Al llegar a Francia, después de la Guerra Civil, en 1939 fue internado con su división en el campo de concentración de Saint-Cyprien y luego salió para la URSS. Según recuerda a un amigo, “será para unos tres meses, pero me retuvieron por la fuerza casi 20 años.”

La Guerra Civil en España había terminado pero, como escribe Iordache, “persistía el cainismo político dentro de un bando completamente dividido” y hubo una sórdida lucha por el poder. Ramos trabajó inicialmente como maestro compaginando su nueva ocupación con los estudios de Ingeniería. Como muchas otras personas quería regresar a sus familia en España, aunque corriera peligro en la dictadura de Franco, o ir a otro país, preferentemente en América Latina por la afinidad lingüística y cultural, pero esta actitud fue considerada tanto por el PCE como por las autoridades en Moscú como antisoviética/trotskista (“enemigo del pueblo”). Pocos lograron el permiso para salir.

En una entrevista en 1977 Ramos dijo que “por aquello que estaba viendo en la URSS no había yo luchado en España.” Precisamente, las autoridades soviéticas, en el contexto de la guerra fría, querían evitar a toda costa la difamación de la URSS y del PCE que suponía la salida de los exiliados españoles

Santiago Carrillo, llegado entonces desde Francia y que en su libro de memorias (1993) evita cualquier referencia a estos asuntos, llamó a las personas que querían salir de la URSS en una reunión en 1947, según recuerda el comunista italiano Ettore Vanni, “traidores que dejan el país socialista para ir a vivir entre los capitalistas.” Alguien gritó en la reunión, “hay que darles un tiro por la espalda.”

Ramos fue detenido en febrero de 1948 y condenado a 10 años (primero en el campo de concentración Potma y luego en una fábrica concentracionaria en Kutschino), después de ser denunciado por ser “antisoviético” por un español agente secreto ruso, reclutado en 1937 en Barcelona, según las memorias de Julián Fuster, detenido poco antes de Ramos. Entre las “pruebas” de su culpabilidad constituyó un “diario”, fechado en 1942 donde escribió, entre otras cosas, que la URSS es “el país de las colas. Preferiría mi fusilamiento en España a la vida en Sarátov” (donde estuvo trabajando).

Ramos fue liberado en la primavera de 1956 y regresó a España en 1957 y durante los años sesenta y setenta fue una de las figuras más emblemáticas de la Federación Socialista Catalana del PSOE y jugó un papel importante en la unidad de los socialistas en Cataluña y en el reestablecimiento de la Generalitat bajo Josep Tarradellas. Murió en 1983 a los 72 años de edad.

En palabras de Iordache, a Ramos se le podría considerar como un personaje “insumiso en cualquier ambiente totalitario y autoritario, contrario a su ideología básica, la de la libertad de pensamiento y respeto a las opciones políticas.”
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-ii–89099.html

Desmemoria histórica (I)

En el campo de concentración nazi de Sachsenhausen en los alrededores de Berlín, que visité hace poco, hay desde 2009 una placa en memoria de Francisco Largo Caballero, ministro Socialista y presidente del gobierno de la II República. Se estima que casi doscientos exiliados republicanos españoles, de los 8.000 internados en campos nazis, pasaron por el de Sachsenhausen.

Largo Caballero llegó al campo, un enorme complejo con la inscripción Arbeit Macht Frei (El trabajo os hace libres) en la entrada, en 1943 con 74 años, después de ser detenido en la Francia de Vichy por la Gestapo. Estaba cojo, y, además, tenía problemas de corazón. Por esa circunstancia, que Largo Caballero sobreviviera al campo tuvo algo de prodigio. Decenas de miles de otros presos murieron en el cautiverio. Liberado por soldados soviéticos y polacos al final de la guerra, Largo Caballero murió en Paris en 1946 y en 1978 sus restos fueron trasladados a Madrid.

No muy lejos de Sachsenhausen, en la parte oriental de Berlín (hasta 1989, cuando cayó el muro) está el sede de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática de Alemania (RDA) y el “escudo y la espada” del SED, el partido oficial. Unos 91.000 empleados a tiempo completo y 189.000 colaboradores se encargaban de vigilar a la población (16,4 millones en 1989) en todo el terreno del RDA.

Las exposiciones tanto en Sachsenhausen como en el cuartel de la Stasi explican con mucho detalle e imparcialidad la brutalidad del fascismo y el comunismo. Una de los más escalofriantes formas de asesinar a los presos en el campo era la de medirlos. El preso se ponía recto contra una pared, con la cabeza por debajo de un trozo de madera que marcaba su altura. Detrás de la pared estaba un verdugo que metía el cañón de su pistola por un agujero y de un solo tiro en la cabeza asesinaba a cada persona llamada para ser medida. Se puede ver el equipo usado para medir en uno de los muchos del campo. En otro lugar está la horca (un espectáculo público) y en otro el sitio donde los presos eran fusilados. Muy cerca están los hornos para quemar los cuerpos.

La Stasi asesinó a pocas personas, al menos con la misma sangre fría que los Nazis. Su papel primordial era espiar a la gente. Entre los objetos sofisticados que hay en el museo dedicado a esta siniestra organización hay una cámara escondida en una regadera, para espiar a los visitantes a los cementerios (un lugar para reuniones clandestinas), y una cámara con la lente cubierta por un botón de una gabardina.

Dos de los jefes de la Stasi, Wilhelm Zaisser y Erich Mielke, ambos también ministros para la seguridad estatal, lucharon en la Guerra Civil Española. Zaisser llegó a ser el comandante de todas las fuerzas internacionales a favor de la Republica, mientras que Mielke trabajó para el Servicio de Información Militar (SIM), dominado por los comunistas, junto con agentes soviéticos de la NKVD.

Mientras Alemania, 66 años después de la Segunda Guerra Mundial, sigue recordando públicamente su pasado más inmediato (yo fui uno de muchos visitantes al campo y al museo de la Stasi), España, 36 años después de General Franco, aún no ha decidido cómo recordar su dictadura y cuál fue su origen. Uno de los problemas, como me dijo mi amigo, el distinguido historiador Gabriel Jackson, un muy lúcido nonagenario, es que “entre el 20% y el 40% de la población actual, en particular campesinos conservadores, la elite empresarial y la jerarquía de la Iglesia Católica, piensan que Franco era un buen tipo”. Y lo era en comparación con Hitler y Stalin.

Es un cliché que todas las guerras son crueles, pero una guerra civil es la más cruel porque enfrenta a familias y vecinos y el “enemigo” de los dos bandos no es un enemigo común como en las guerras “normales”. Alemania sufrió de los dos totalitarismos, y España también pero en muchísimo menor grado, aunque el régimen franquista del 1939-75 era más autoritario que totalitario, y el comunismo entre 1936 y 1939 no llegó a los extremos de la Stasi, aunque esto no quiere decir que no hubiera actos deplorables, como, por ejemplo, el asesinato y tortura de Andrés Nin, entre muchos otros “Trotskistas”.

Un buen lugar para conmemorar los dos bandos en la guerra y explicar la guerra civil y el régimen franquista hubiera sido la antigua cárcel de Carabanchel, cuyas obras empezaron en 1940 y fueron llevadas a cabo por unos 1.000 presos políticos sometidos a trabajos forzados (como en la construcción del Valle de los Caídos). Muchos opositores políticos fueron encarcelados en Carabanchel, pero en vez de crear un Centro para la Paz y la Memoria, como se reclamaba, la cárcel fue derribada para construir pisos, un hospital, y servicios sociales. No se puede enterrar el pasado. Menos aún recalificarlo.

Hay otra oportunidad, si así lo decide la comisión de expertos que se ha constituido para reinventar la Valle de los Caídos. Este fastuoso monumento podría convertirse, por fin, en un lugar de memoria reconciliada. Para serlo hace falta sacar los restos de Franco, diga lo que diga su familia, y de José Antonio Primo de Rivera, y que los textos explicativos no sean escritos por Luis Suárez de la Real Academia de Historia quien describió al dictador como un líder “inteligente y moderado” y un hombre “valeroso y católico” en el reciente y desacreditado Diccionario Biográfico Español.
http://www.elimparcial.es/nacional/desmemoria-historica-i-88746.html

El círculo vicioso de repetir un curso escolar

Uno de cada tres alumnos en España repite al menos una vez un curso en la educación primaria o secundaria en comparación con un promedio de uno de cada diez en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el club de las naciones ricas.

Además, según un reciente estudio de la OCDE, basado en los resultados de las últimas pruebas de PISA (una evaluación internacional del rendimiento de alumnos de 15 años cercanos al final de la educación obligatoria en áreas temáticas clave como lectura, matemáticas y ciencias) repetir un año no ayuda a los alumnos fracasados. “Los países donde los alumnos repiten cursos tienden a tener peores resultados y los antecedentes sociales tienen más impacto sobre los resultados,” dice la OCDE.

Los resultados de España en las pruebas de PISA están por debajo del promedio de los países de la OCDE. Son los varones los que se quedan atrás en el rendimiento.

En Japón, Corea y Noruega, entre los mejores países en las pruebas de PISA, ningún alumno repite, ya sea por costumbre o porque no está permitido, mientras que en Brasil, Túnez y Macao-China (países que no son miembros de la OCDE pero incluidos en el estudio), más del 40% de los alumnos repite.

Por si sirve de consuelo para el Gobierno español, Francia tiene una tasa de repetidores (36,9%) aún mayor que la de España (35,3%). Los estudiantes españoles de educación obligatoria son los que más repiten curso en los 27 países de la Unión Europea después de los alumnos franceses y luxemburgueses.

Cada verano se presenta un dolor de cabeza para decenas de miles de padres españoles esperando las notas de sus hijos para ver si tienen que repetir un curso. Más vale, sin embargo, repetir un curso que abandonar la educación. El abandono escolar temprano es otro lastre del sistema educativo en España, aunque la tasa está mejorando porque con tantos parados los alumnos y alumnas no tienen más remedio que seguir estudiando. En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años había dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional, tres puntos menos que en 2009 pero aún el doble del promedio de la UE.

En mi país, el Reino Unido, donde el 2,2% de los alumnos repite curso, el sistema está enfocado en asegurar que los alumnos no repitan, mientras que en España repetir un curso escolar constituye una cultura especialmente arraigada.

El estudio de la OCDE rebate la creencia en los beneficios positivos de repetir curso que son ampliamente compartidos por la mayoría del profesorado y padres y explican por qué esta práctica se utiliza todavía. Es dar más de lo mismo al alumno y cargarle con las consecuencias que realmente son del colegio. En palabras de Andreas Schleicher, director del informe PISA, “un país con los niveles socioeconómicos de España no puede permitirse el lujo de tener un rendimiento educativo pobre.”

No es una coincidencia que España tenga altas tasas de abandono escolar temprano y de repetición de curso: es de suponer que muchos de los alumnos que repiten están frustrados y desmotivados y cuando alcanzan los 16 años abandonan su educación. Y su presencia junto a alumnos que hacen el mismo curso por primera vez tiende a tener un efecto negativo, estimulando un círculo vicioso.

Mientras tanto, Esperanza Aguirre sigue adelante con su proyecto de reunir en un mismo instituto a un centenar de alumnos con expedientes brillantes. No veo nada mal las escuelas elitistas públicas si no va en detrimento de la calidad de la educación para la mayoría de alumnos.

¿Cuándo se creará empleo?

A un año de la reforma laboral, no sorprende que ésta haya tenido un impacto mínimamente positivo, por no decir nulo. La tasa de paro sigue por encima del 20%, el doble de la Unión Europea, 4,9 millones de desempleados o cuatro de cada 10 personas menores de 24 años.

Hasta la reforma, impuesta por el Gobierno por falta de acuerdo entre los sindicatos y la patronal, existía una figura de contratación desde 2001, denominada contrato de fomento de empleo, que permitía una indemnización de 33 días por año trabajado en caso de despido improcedente y se aplicaba sólo a jóvenes de entre 16 y 30 años, mayores de 45 años, mujeres desempleadas, personas con más de seis meses en el paro y discapacitados.

La reforma laboral amplió el número de trabajadores que dejaban de estar protegidos por una indemnización de 45 días por año trabajado, engrosando el de la nueva figura de contratación, y acogió a otros trabajadores a lo que no se reconocía el derecho. Así, a los colectivos ya mencionados, se sumaron los trabajadores con más de tres meses en las listas del desempleo, los desempleados entre 31 y 44 años que hubieran tenido un contrato fijo y que se les hubiera extinguido un contrato de carácter indefinido en una empresa diferente, los desempleados que en los dos años anteriores hubieran estado con contratos temporales, y los contratados temporales a quienes la empresa quisiera hacer fijos desde la reforma.

En todo caso, la reforma no tenía efectos retroactivos, y por lo tanto los trabajadores con contrato fijo ordinario mantenían sus derechos, esto es, los 45 días de indemnización por año trabajado en caso de despido improcedente.

La reforma facilitó los despidos procedentes (20 días de indemnización por año trabajado) a las empresas con pérdidas económicas. Hasta ese momento la indemnización era de 45 días por año trabajado. También estableció la reducción de jornada por causas económicas y estructuró la penalización del abuso en los contratos temporales sine die.

Ninguna reforma laboral produce efectos de la noche a la mañana, y menos en un país como España con una economía que después de dos años de recesión crece muy poco; con un modelo productivo, excesivamente basado en el ladrillo que se ha hundido sin que se vea otro modelo alternativo; una falta de confianza en el Gobierno (la confianza es un factor esencial para crear puestos de trabajo) y un sistema educativo que rinde bajos resultados y hace muy difícil, si no imposible, un modelo productivo sostenible y basado más en el conocimiento.

De las medidas que se adoptaron, la más exitosa ha sido la reducción de la jornada en las regulaciones de empleo (ERE) para evitar despidos, siguiendo el ejemplo de Alemania. De los más de 32.000 trabajadores afectados en junio de 2010, apenas el 2,6% habían sufrido una reducción de jornada. Al mes de aprobarse la reforma, llegaron al 9,4% y en abril de este año, ascendían al 20%.

En cambio, el empleo a tiempo parcial apenas progresa en España y sólo supone un 13,3% en 2010, seis puntos menos que la media de la UE. Las propuestas de reforma laboral del Gobierno del año pasado han pretendido fomentar la contratación a tiempo parcial considerándola como un yacimiento para el empleo. Pero todo parece indicar que los resultados son escasos, por no decir nulos.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvo la arrogancia de decir que sabe cómo crear empleo (sin especificar), como si existiera una receta mágica que el Gobierno del cual ha sido miembro durante siete años hubiese olvidado aplicar, mientras su oponente, Mariano Rajoy, insiste que el mero cambio de Gobierno puede hacer bajar el número de parados.

Según un ejercicio inédito de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, España tendrá una década con un nivel de paro muy alto, aunque cuesta creer que la cifra oficial hoy de más de 20% refleje la realidad. Llama la atención que cuando la tasa era del 8%, daba la sensación que España tenia casi pleno empleo, algo revelado por el hecho que muchas empresas no podían encontrar trabajadores. La única explicación es que la economía sumergida está floreciendo.

Sin crecimiento de más del 2% en España, no se puede crear mucho empleo en términos netos. Y es dudoso que la economía vaya a ser capaz de crecer el 1,3% previsto para 2011. No sorprende que más y más jóvenes (con toda probabilidad, los mejor formados y los más dinámicos) tengan los ojos puestos en trabajar fuera de España, agravándose más el problema de descapitalización humana que el país presenta, en gran medida responsable del bajo nivel de la productividad.

http://www.elimparcial.es/economia/cuando-se-creara-empleo-87940.html

Diversificar los riesgos

Nada demuestra mejor el auge de las multinacionales españolas que el trayecto de un viajero que va desde Nueva York a Londres.

Utiliza un vuelo cuyo control se realiza con la tecnología de una empresa española (Indra); llegará al aeropuerto de Heathrow, operado por otra firma española (Ferrovial); seguidamente pasará un control de seguridad diseñado por otra compañía española, y tomará un tren hasta Paddintgon, construido y gestionado por CAF y Turbelines de Ferrovial. Al llegar llamará por su teléfono móvil, usando muy probablemente una operadora de Telefónica (O2), y a lo mejor necesitará dinero y para ello hará uso de un cajero automático que pudiera ser de un banco perteneciente a un grupo español (como Abbey del Santander). Ya en su hotel, con probabilidades de ser español, encenderá la luz que igualmente será suministrada probablemente por una eléctrica perteneciente a una compañía española (Scottish Power de Iberdrola). Por último, si desea volar hacia otras ciudades del Reino Unido o incluso hasta Madrid, es más que probable que lo haga en un avión hispano-británico (fusión de Iberia con British Airways).

Este ejemplo está sacado del nuevo libro de Ramón Casilda Béjar, “Multinacionales Españolas en un Mundo Global y Multipolar” (Esic Editorial) que incluye un CD Rom. A diferencia del otro libro de Béjar , “La Gran Apuesta: Globalización y Multinacionales Españolas en América Latina” (Granica) que comenté en Julio de 2008, el nuevo libro es muchísimo más amplio.

No es casualidad que las empresas españolas que mejor han aguantado la crisis, aunque con importantes excepciones, son las que han internacionalizado y diversificado sus fuentes de ingresos. Las estrellas son Santander, el mayor banco de la Zona Euro por capitalización bursátil, y Inditex, líder mundial por ventas entre las firmas de moda. Santander generó más beneficios en el primer trimestre de este año en el Reino Unido y Brasil que en España.

El stock de la inversión extranjera directa española al final del 2009 fue de 645,918 millones de dólares (última cifra disponible), más alto que el de Italia en términos absolutos (578,123 millones) y como porcentaje del PIB (44,2% para España y 27,4% para Italia).

Las 35 empresas que forman el índice Ibex, el principal índice de referencia de la Bolsa de Madrid, generaron más del 50% de sus ingresos totales fuera de España en 2010 (el 24% en 1997), y este año la proporción será probablemente más alta. Estas empresas, casi todas multinacionales, forman la parte más dinámica y exitosa de la economía española, sin la cual la crisis económica de hoy seria aún más profunda y duradera. Hace menos de 20 años todos tenían el grueso de sus negocios en España.

El libro de Casilda está divido en cuatro partes: la globalización y las empresas multinacionales; España en un mundo global en crisis; España y sus multinacionales: compitiendo en la nueva geografía económica global y multipolar del siglo XX1; y la inversión extranjera directa en el mundo y las multinacionales españolas.

A mi modo de ver, hay demasiados datos macroeconómicos históricos para un libro de esta naturaleza y demasiado poco análisis a nivel microeconómico de las principales multinacionales españolas. Cito solo uno de muchos ejemplos de esta mera recopilación de datos. ¿Hace falta una tabla con el crecimiento del PIB en Europa en tasas inter-trimestrales en 2008 y 2009? El libro de Casilda es demasiado denso; el que mejor analiza las estrategias de las empresas sigue siendo “Las Nuevas Multinacionales” (Ariel) de Mauro Guillén y Esteban García-Canal.

Dicho esto, hay datos sorprendentes. En exportaciones de mercancías, todos los grandes países desarrollados han perdido cuota global desde la máxima anual alcanzada. España, que nunca ha sido un país exportador significativo y que logró su cuota máxima del 2% en 2004, solo ha restado 0,3 puntos porcentuales, registrando una cuota del 1,7% (dato del 2009). Las exportaciones de servicios han disminuido solo 0,2 puntos de cuota desde su máximo en 2004, cayendo desde el 3,9% al 3.7% pero manteniéndose en el puesto número 7.

España es uno de los países desarrollados que menos cuota ha perdido en la exportaciones de mercancías y servicios a la Zona Euro y al mundo, a pesar del avance de los países emergentes, en particular China. En la Zona Euro, la cuota de exportaciones españolas se ha mantenido en el 3,5% del total, solo superada por Alemania que la ha aumentado un 0,2% hasta el 13,2%, mientras que Francia ha perdido 1,3 puntos porcentuales hasta el 6.7% y Italia 0,6 puntos hasta el 4,9% del total. Como dijo, Guillermo de la Dehesa en su epílogo, las empresas españolas han mostrado ser más competitivas de lo que la mayoría de los mismos españoles creen.

España va a ser este año uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor crecimiento de exportaciones de bienes y servicios (el 9,9% después del 10,3% en 2010).

Sin embargo, y a pesar de dos años de crecimiento negativo (2008 y 2009) y solo el 0.1% positivo en 2010, al desplomarse la demanda interna privada y pública, España sigue registrando un déficit comercial, debido a las importaciones.

El gran reto para España es el de seguir internacionalizando la economía. Esto requiere, entre otras cosas, mejoras profundas en el sistema educativo, algo que necesita una década, si es que llegan a hacerse.
http://www.elimparcial.es/economia/diversificar-los-riesgos-87548.html

Perdiendo el tren

La suspensión a partir del 1 de julio por Renfe de los tres trayectos directos de AVE que comunican Toledo, Cuenca y Albacete porque son solo nueve pasajeros diarios los que utilizan de media el servicio sin transbordo de los 2.190 potenciales en ambos sentidos demuestra la insensatez de tanta inversión en España en obras de infraestructura.

España se ha convertido en menos de 20 años en el país europeo con más kilómetros de alta velocidad en servicio, casi 2.800, a los que habrá que añadir otros 4.500 en diferentes fases de proyecto.

Empezando con el AVE de Madrid a Sevilla, cuya inauguración coincidió con la Expo del 92, se ha construido una magnifica red de alta velocidad, que pone a España en la vanguardia y hace la infraestructura en mi país, el Reino Unido, aparecer aún más como algo del siglo XIX. Hace poco algunos trenes en Inglaterra (solo tenemos una línea de alta velocidad y es corta y menos rápida que en España) no pudieron operar debido a la ola de calor (que fue bastante menor que en España) que torció las líneas ferroviarias. Y algo similar pasó en el último invierno cuando la nieve cubrió las líneas. Raro es el día en mi país en el que todos los servicios ferroviarios funcionan.

La presión política para que todas las capitales provinciales de Castilla-La Mancha tuvieran una parada de AVE fue nefasta, aunque la conexión del AVE entre Toledo, Cuenca y Albacete no haya supuesto un coste adicional dado que la obra ya era necesaria para la llegada de la alta velocidad a Valencia. Sin embargo, habrá que mantener un servicio para tan pocas personas desde que se pusieron en marcha los trayectos en diciembre 2010.

Según Enrique Urkijo, el director general del área de viajeros de Renfe, el balance de los seis meses de servicio directo entre las tres ciudades castellano-manchegas ha sido “un desastre”. El servicio cuesta a Renfe 18.000 euros diarios.

Cada kilómetro de vía de AVE supone un gasto de construcción de entre 12 y 30 millones de euros, en función de las dificultades geológicas en cada tramo, y el mantenimiento de cado uno de esos kilómetros cuesta 100.000 euros al año, que se elevan a 200.000 euros en el caso de las obras en los túneles.

La política de alta velocidad para todos, cueste lo que cueste y sin tener en cuenta la utilidad de cada trayecto, solo se ha cuestionado por parte del PSOE y el PP con la llegada de la crisis. Igual pasó con la construcción de tantas viviendas. Como se lamentó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, en el Congreso el mes pasado,”Si se hubiese escuchado lo que estuvo diciendo el Banco de España durante mucho tiempo, por ejemplo durante la burbuja inmobiliaria, mientras diferentes Gobiernos y opiniones decían que no pasaba nada …”.

El Banco de España lanzó la primera advertencia sobre la sobrevaloración de las viviendas en 2003, cinco años antes de estallar la burbuja.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

Por un lado, España creó durante los años de vacas gordas una infraestructura de transporte (líneas ferroviarias, carreteras y autopistas) de primera categoría, y, por el otro, subió cada año la tasa del abandono escolar temprano hasta el año pasado cuando bajó por primera vez del 31,2% hasta 28,4%.

En la década dorada, los chicos (más que las chicas) podían dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tanto desempleo hoy los jóvenes no tienen más remedio que continuar estudiando después de la educación obligatoria. Incluso con esta bajada significativa, la tasa sigue siendo casi el doble de la Unión Europea.

En Andalucía, la tasa del fracaso escolar es tan alta (del 37%) que la Junta hará una convocatoria de 3.000 becas dotadas con 400 euros mensuales para jóvenes de entre 18 y 24 años que estén en el paro y que tengan además cargas familiares para que completen sus estudios que dejaron en su día.

España no solo saca notas medias mediocres en el informe PISA, que evalúa el nivel de los alumnos de 15 años en comprensión lectora, matemática y ciencias, sino también en lectura digital, como ha revelado un reciente informe. Los chicos han crecido con las nuevas tecnologías y a veces saben descargarse juegos de un iPad antes de aprender a leer, pero eso no significa que sepan usar los medios digitales de forma efectiva. Esto le ocurre al 17% de los alumnos de los 19 países que han hecho la nueva prueba de PISA, pero en España alcanza al 23,1%.

Mientras tanto, en el país vecino, Portugal, el programa de austeridad del nuevo Gobierno contempla la suspensión del AVE entre Lisboa y Madrid. ¡Bienvenido sea!

http://www.elimparcial.es//perdiendo-el-tren-87166.html

Por fin, una buena noticia

No hay mal que por bien no venga. Una de las poquísimas noticias positivas en España es que la crisis está reduciendo el abandono escolar temprano, uno de los peores lastres de la economía del país con un impacto negativo sobre su incierto futuro.

En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional. Eso es tres puntos menos que en 2009, cuando ya empezó a bajar ligeramente. Desde 1996 no ha habido una variación tan grande, ni para bien ni para mal, de un año para otro.

Es una buena noticia pero no tanto como para estar contentísimos porque la tasa en España sigue siendo casi el doble de la media europea. Y el objetivo del Gobierno de reducirla al 15% en 2020, pondría la tasa en España al nivel de la cifra media de la Unión Europea de hoy.

Con una tasa oficial del desempleo de casi el 21% (bastante menos, aunque sea desconocido el dato, si se toma en cuenta la economía sumergida) y el doble de esto para personas menores de 24 años, y una economía que crece muy poco, y por ende no está creando nuevos empleos de una manera significativa, no sorprende que más alumnos continúen estudiando después de la educación obligatoria. No tienen más remedio. Yo había pronosticado la bajada hace un año, y esto no me hace un sabio.

En la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción.

Como dijo el ilustrado escritor Antonio Muñoz Molina, en su discurso en 2010 inaugurando los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, “por primera vez, en España, está llegando a la edad adulta una generación menos cualificada académicamente que la de sus padres. Mi indignación es civil y política, pero también personal.” Muñoz Molina fue el primero en su familia no sólo en llegar a la universidad sino en terminar la escuela primaria y hacer el bachillerato.

Ahora el mundo es otro, y los padres no quieren que sus hijos, con pocos estudios y sin trabajo, se queden en casa sin hacer nada y más si ellos mismos han perdido sus puestos de trabajo.

La publicación de las últimas cifras me recuerda de que pasó en el pueblo de Villacañas (Toledo) que puede servir como mal ejemplo para toda España. Villacañas fabricó la cifra espectacular de 11 millones de puertas en 2006, más del 60% del mercado nacional en pleno apogeo de la construcción, y a la vez tenía una de las mayores tasas de abandono escolar del país. Hoy la fábrica Visel está en suspensión de pagos y hay filas de parados cada mañana ante la oficina de empleo del pueblo. La crisis, sin embargo, no ha afectado a uno de los habitantes de este pueblo manchego, Manuel Huete quien, a diferencia de los otros miembros de su familia, no quería trabajar en las puertas. Estudió empresariales y economía y hoy tiene un trabajo seguro en el Banco de España. Es el más listo del pueblo.

Cuando la economía empiece otra vez a crecer fuertemente, los alumnos, poco motivados, estarán tentados de abandonar las aulas por un trabajo, como antes. No parece que esto vaya a pasar en los próximos años. Según un inédito ejercicio de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, muchos alumnos no tendrán otra alternativa en mucho tiempo que continuar estudiando. A largo plazo esto reducirá la tasa de abandono escolar temprano a niveles mucho más bajos y facilitará la creación de una economía basada más en conocimiento y menos en ladrillo, el gran reto.

http://www.elimparcial.es/nacional/por-fin-una-buena-noticia-86773.html