Los Guanches se enfrentan a una crisis

Las Islas Canarias son un microcosmos, aunque de una forma extrema, de la economía española, con un modelo económico desequilibrado por estar basado excesivamente en el ladrillo y en el turismo. Igual que en el resto de España, el sector de la construcción se ha hundido, pero el turismo en las Islas en 2011 registró su mejor año en una década. Como consecuencia, el modelo productivo en las Islas esta aún más torcido.

Gracias a una invitación para dar una conferencia del Foro Gran Canaria, que integran una serie de personas representantes de entidades privadas, públicas y profesionales significativas, visité Las Palmas el mes pasado por primera vez, y me di cuenta de la situación critica en las Islas.

Las Islas recibieron el año pasado unos 12 millones de visitantes, 1,5 millones más que en 2010 (+18,4%, el incremento más alto de todas las autonomías), en parte debido a las revoluciones en varios países árabes que forzaron a bastantes personas cambiar sus planes vacacionales a favor de las Canarias. Para ponerlo en su debido contexto, el número de turistas fue casi seis veces mayor que la población de las Islas y los 12 millones representaron el 21% del total de visitantes a toda España.

Las Islas juegan un papel desproporcionado en el sector turístico español. A pesar de este éxito, sin embargo, la tasa del desempleo en las Islas ronda el 30%, la segunda más alta detrás de Andalucía, y el paro juvenil se acerca al 50%. Ambas cifras son más altas que los respectivos promedios para toda España (el 23% y el 44%).

No hay cifras precisas para el stock de nuevas casas en venta que no se han vendido, pero es de suponer que, como en el turismo, es una proporción bastante alta del total de unas 750.000 para toda España, más un número indeterminado de casas de segunda mano.

Los canarios se enfrentan con el problema, de muy difícil solución, de diversificar su modelo productivo pero sin descuidar el sector turístico (la gallina de los huevos de oro). No es casualidad que las Islas tienen una tasa de abandono escolar de los más altas en España (más de 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional). Este lastre está muy ligado al ladrillo: en la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tal nivel de educación, difícilmente se puede progresar hacia una economía más basada en el conocimiento. Los jóvenes que dejaron las aulas y se encuentran hoy en paro están, en términos generales, infra cualificados.

En el otro extremo, las universidades en las Islas están produciendo licenciados que están sobre cualificados para la economía, salvo que haya éxito algún día en diversificarla hacia sectores donde se necesiten cerebros más que brazos. Además, pocas personas están dispuestas a salir de las Islas a sitios donde hay trabajo.

Llama la atención que un creciente número de extranjeros están trabajando en la gestión de hoteles porque, a diferencia de los canarios, dominan idiomas relevantes, como el alemán y el inglés (dos de los grupos turísticos más importantes para las Islas). Dado el papel predominante del turismo en las Islas durante décadas, es vergonzante que el sistema educativo no haya sido capaz de enseñar idiomas al nivel requerido por la economía. Una de las personas con quien hablé durante mi estancia (una catedrática de economía) me contó que no tuvo más remedio mandar a sus dos hijas a un colegio inglés, y, por ende privado y con cierto sacrificio económico, convencida de que el sistema público no iba a satisfacer sus deseos. ¿Cómo es que ningún gobierno autonómico de las Islas en los últimos 30 años ha sido capaz de resolver este grave problema?

Mientras tanto, el sector público — los ayuntamientos, los cabildos (una entidad administrativa moderna exclusiva de las Islas), el gobierno autonómico (que divide su sede durante el año entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), entidades públicas y hasta la policía están, como en todas las autonomías, sobre dimensionadas.

Hasta la policía coincide con otro cuerpo creado hace unos años — la policía autonómica conocida como la Guanchancha en alusión a la Ertzaintza en el País Vasco y los guanches (los habitantes originales de las Islas).

¿Qué se puede hacer para resolver la crisis en las Islas? La solución más fácil (y más populista para la clase política) sería desarrollar el sector turístico aún más, pero se estima que solo un 5% de las playas de primera línea (que tanto atraen el turismo masivo a las Islas) quedan disponibles para construir hoteles.

África le queda más cerca que Europa (las Islas son el punto más al sur de España) y hay algunas oportunidades para hacer negocios con un continente que está empezando a crecer, por ejemplo en el sector de la salud. El hospital Juan Negrín en Las Palmas es el más lujoso que he visto. Pero los africanos, sean ricos o pobres, no pueden viajar a las Islas libremente
http://www.elimparcial.es/economia/los-guanches-se-enfrentan-a-una-crisis-98973.html

Las reformas laborales no son una panacea

“Mirar lo que se tiene delante de los ojos requiere un constante esfuerzo.”
George Orwell

Millones de españoles, parados o a la espera de encontrar su primer empleo, tienen puestas sus esperanzas en las reformas del mercado laboral, pero tales reformas, aunque necesarias, no son y nunca serán una “panacea” para resolver el masivo y vergonzoso problema que supone para España el desempleo.
En la actualidad, Alemania, con 82 millones de habitantes, tiene alrededor de 2,7 millones de parados (menos del 7 por ciento de la población activa), el nivel más bajo desde 1991, mientras que España, con 46 millones de habitantes, tiene más de 5 en paro (el 23 por ciento), lo cual supone el nivel más alto de los últimos 15 años. La economía española se contrajo entre 2007 y 2011 en términos similares al promedio de las de los 17 países de la eurozona, pero el índice de paro español superó en más de dos veces su tasa anterior, mientras que el de la eurozona se deslizó desde el 7,5 al 10,3 por ciento
Algo funciona muy mal. El FMI tiene razón al calificar de disfuncional el mercado de trabajo español, pero también hay que echarle la culpa a un descompensado modelo económico, excesivamente basado en la construcción y el turismo, y a un sistema educativo incapaz de crear los cimientos de un modelo productivo más pendiente del conocimiento que de los ladrillos y el mortero.
Una reciente visita a las Palmas de Gran Canaria confirmó estas apreciaciones. En 2011, las islas Canarias, una reproducción a escala del conjunto de España, aunque de una forma extrema, disfrutaron de una temporada turística récord, recibiendo 12 millones de visitantes; es decir, 1,5 más que en 2010 (el 21 por ciento del total de España y seis veces la población del archipiélago). Hace mucho tiempo que el turismo constituye el puntal económico de las Canarias; sin embargo, su tasa de desempleo es del 30 por ciento, muy por encima de la media nacional y el segundo más elevado después del de Andalucía. ¿Por qué la tasa de paro es aquí tan elevada a pesar de haber tenido la mejor temporada turística de la última década? Principalmente, por el derrumbe del inflado sector inmobiliario, que ha hecho que las islas dependan todavía más de un único sector. Lo mismo puede decirse de gran parte de España.
En los hoteles de las islas cada vez hay más extranjeros en puestos directivos, porque los canarios no saben hablar los idiomas que utilizan sus millones de visitantes. De manera que, por ejemplo, un hotel con una numerosa clientela alemana, en su recepción coloca a alemanes o a personas de otras nacionalidades que hablan alemán. Aunque hace ya unos 50 años que el turismo es la base de la economía canaria, los colegios de las islas y de gran parte del resto de España han fracasado estrepitosamente en la enseñanza de lenguas extranjeras. No han ido más allá de un nivel elemental, y a veces ni siquiera eso.
Como en el resto de las regiones, que se volvieron locas con la construcción, en las Canarias la tasa de abandono escolar temprano, la de quienes dejan las aulas a los 16 años para trabajar en el turismo y la construcción, es elevada. Los trabajadores de este sector, ahora en paro, poco más saben hacer, y no tienen prácticamente más alternativa que volver a clase a retomar los estudios. Esto explica que el índice de abandono escolar esté comenzando a reducirse.
Entretanto, en el otro extremo del ciclo educativo, las universidades continúan produciendo ristras de licenciados que con frecuencia terminan en empleos para los que están sobrecualificados, porque hasta la fecha el modelo productivo ha sido incapaz de crear un número suficiente de empleos que demanden su preparación. No es sorprendente que en 2011 una cifra considerable de españoles (62.611, según el INE), muchos con títulos universitarios, haya comenzado a emigrar, por primera vez en 30 años. Mis propios hijos, de 30 y 29 años, trabajaron inicialmente en España y ahora lo hacen en Londres y Berlín.
Durante la campaña electoral de 2008, José Luis Rodríguez Zapatero prometió crear dos millones de puestos de trabajo y alcanzar el pleno empleo. Sin embargo, en los últimos cuatro años se han perdido más de dos millones de empleos. ¿De dónde van a salir los nuevos puestos de trabajo estables? Evidentemente, no de la construcción (se calcula que hay alrededor de 750.000 viviendas nuevas sin vender) y tampoco de las administraciones públicas, que están reduciendo la cantidad de puestos de trabajo.
España ha acometido innumerables reformas laborales desde 1984, cuando se introdujeron contratos temporales para tratar de fomentar la creación de empleo, aunque esa medida acabara creando una mercado laboral completamente dual, formado por integrados (los que tienen contratos indefinidos) y excluidos (los que tienen contratos temporales).
Por sí solas, las reformas laborales, al margen de lo liberalizadoras que sean, no crearán empleo. El desafío radica en establecer una economía más diversificada que, basada en el conocimiento, dependa más de las exportaciones. Para ello hará falta una década: España tendrá que soportar durante mucho tiempo un elevado índice de desempleo.

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo

http://www.elpais.com/articulo/opinion/reformas/laborales/panacea/elpepiopi/20120204elpepiopi_5/Tes

Turquía y sus vecinos problemáticos

Pocos países en el mundo tienen vecinos tan conflictivos como Turquía, que comparte fronteras con ocho países, incluyendo Irán, Irak, Siria, Azerbaiján, Armenia y Georgia. En 1998, Turquía estuvo al borde de una guerra con Siria por su apoyo al grupo terrorista kurdo PKK y la frontera con Armenia está cerrada desde 1993 a raíz del conflicto entre Azerbaiyán, un aliado de Ankara, y Armenia.

Hoy, la política exterior de Ankara, cuyas negociaciones desde 2005 para ser miembro de la Unión Europea están estancadas, es muy distinta y mucho más compleja.* Refleja los cambios profundos en el país durante los últimos 20 años, entre los cuales están un grado de democracia mucho mayor; la enorme pérdida de influencia y poder de las fuerzas armadas y una economía boyante que podría estar entre los diez más grandes en el mundo antes de 2050.

La confrontación con Siria ha dado lugar (desde 2010) a los viajes sin necesidad de visado, parte de la política exterior de “cero problemas con vecinos”, pero hoy Ankara y Damasco están enfrentados otra vez, debido al apoyo turco a la creciente oposición al violento régimen de Presidente Bashar al-Assad, quien está resistiendo el impacto de la “primavera árabe”.

Desde el final de la guerra fría, cuando Turquía, con el segundo ejercito más grande de la OTAN después de los Estados Unidos, dejó de ser el centinela en primera línea, era lógico que el país prefiriese construir una política exterior más independiente respecto a sus vecinos, que reflejase sus propios intereses y no solo los de Washington y su incipiente fortaleza económica.

Pero esto no significa que Turquía ha dado la espalda a Occidente para restablecer lazos con las tierras que antiguamente gobernaron sus sultanes, durante el Imperio Otomano.

Turquía está considerada como un modelo para los países árabes que han tumbado sus regimenes autoritarios, dado su condición de estado predominantemente musulmán que es, al mismo tiempo, una democracia laica y pluralista, aunque aún no lo sea del todo en parte debido a los “tics autoritarios” de Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro.

Todos estos elementos están muy bien explicados en el reciente libro Turkey and Its Neighbours: Foreign Relations in Transition (Turquía y sus vecinos: Las relaciones exteriores en transición), publicado por Lynne Rienner. Varios expertos cubren de una manera ejemplar temas como la historia de las relaciones entre Turquía y sus vecinos durante el Imperio Otomano y después de su caída (la actual república turca fue fundada en 1923); la aparición de Turquía como un país de tránsito muy importante para los recursos energéticos procedentes del fondo del mar Caspio a Europa; los cambios en migración y la experiencia en diseminar democracia. Es un libro indispensable para entender lo que esta pasando en el patio trasero de Turquía.

Para Kemal Kirisci, catedrático de relaciones internacionales en la universidad de Bo?aziçi en Estambul, la democracia en Turquía es una ”obra en marcha” y precisamente por esto tiene mayores posibilidades de ser recibida favorablemente en los país árabes en comparación con el proyecto democrático de los protagonistas del Occidente, en particular los Estados Unidos. Las políticas turcas tienden a ser menos identificadas como una agenda de “cambio del régimen”.

Llama la atención lo poco que logró Washington en democratizar Irak durante los siete años, cuatro meses y 29 días de su presencia militar en el país. Al principio de este mes, poco después de la fiesta nacional, el 31 de diciembre, para conmemorar la retirada de las tropas de EEUU de Irak, cinco bombas causaron la muerte de 73 personas en zonas chiíes del país. Como dijo Barack Obama, antes de ser Presidente, la guerra en Irak era una dumb war (una guerra estúpida).

El progreso democrático que se está produciendo en Turquía, servirá mejor como modelo para sus países vecinos. Desafortunadamente, las negociaciones con la UE no están llegando a ninguna parte, debido a la oposición de Alemania y Francia a la plena integración de Turquía en la Unión y la cuestión de Chipre. Como consecuencia, el proceso de integración ha dejado de ser un catalizador para más reformas de Ankara.

Chipre no es un país vecino de Turquía, aunque la isla esté a solo unos 100km de su costa mediterránea, pero si Turquía quiere ser miembro de la UE algún día, este pequeño territorio tiene que ser la prioridad número uno en su política exterior de “cero problemas con vecinos.”

En diciembre de 2006 la Unión Europea suspendió de forma unánime ocho de los 35 capítulos del proceso de integración porque Turquía se negaba a ampliar su unión aduanera (en vigor desde 1996) y a permitir a las naves grecochipriotas acceso a sus puertos y aeropuertos.

Ankara no va a ceder hasta que el Consejo Europeo cumpla su promesa de relajar el aislamiento económico de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), que carece de reconocimiento internacional. La promesa era el “premio” a los turcochipriotas por haber votado en 2004 a favor del plan Annan para la reunificación de la isla. Los grecochipriotas rechazaron el plan.

La RTNC (el 36 por ciento de la superficie) está ocupada por Turquía desde su invasión en 1974, después de unas luchas entre las comunidades griega y turcochipriota y un intento de incorporar la isla a Grecia mediante un golpe militar.

¡Que Ankara dé el primer paso en 2012 para resolver esta situación absurda!

* Para mayor información ver mi reciente documento (en inglés) sobre Turquía publicado por el Instituto Universitario de Estudios Europeos Universidad CEU San Pablo en

Click to access access.php

http://www.elimparcial.es/mundo/turquia-y-sus-vecinos-problematicos-98588.html

De caza con Manuel Fraga

Las entrevistas que hacia la prensa extranjera a los principales actores políticos del país durante la Transición entre 1975 y 1978 a veces se realizaban en circunstancias algo surrealistas. Éste fue mi caso con Manuel Fraga cuando fui corresponsal de The Times de Londres, a quien la BBC quería filmar para un programa sobre España.

Fraga, entonces líder de Alianza Popular, nos invitó al equipo de la BBC y a mi a cazar, un frío domingo por la mañana de enero de 1977. Nos encontramos con él, ya vestido de caza, en su casa de Madrid, y nos dijeron que siguiéramos a su coche, lo que hicimos, a cierta velocidad, hasta llegar a una finca a más de ciento cincuenta kilómetros de distancia en la provincia de Cuenca. Allí nos recibieron un burro cargado de equipo de caza, y un Rolls Royce.

Entre los demás cazadores estaban León Herrera, antiguo Ministro de Información, el alcalde de Madrid y el Gobernador Civil de Cuenca. Nadie se fiaba de Fraga ni de su rifle mientras posaba para la cámara, ya que tenía fama de apuntar muy mal. Los rumores decían que accidentalmente había disparado en la espalda al yerno de Franco, el Marqués de Villaverde, durante una montería. Antes de comer sirvieron ostras y calamares desde la parte trasera de un camión.

También entrevistamos a Fraga unos días más tarde en la sede de Alianza Popular, donde se quejó de lo que él consideraba las preguntas “sesgadas”. En especial, no le gustó que se cuestionara el apelativo de “democrático” de su partido cuando, durante tantos años, algunos de sus líderes habían servido al Régimen franquista desde los más altos puestos. Las respuestas de Fraga fueron breves, y se negó responder a preguntas adicionales sobre los puntos tratados.

Estas anécdotas me vienen después de la noticia de la muerte del político gallego. En otra ocasión una viñeta irónica en el periódico Nuevo Diario en 1976 mostraba a un hombre calvo con gafas oscuras (el típico franquista acérrimo) hablando en el Club Siglo XXI, preguntando si alguien del público era de The Times. Cuando se le contesta que no, el conferenciante afirma: “Entonces palabrita del niño Jesús”. En aquella época se contaban muchos chistes sobre españoles que leían la prensa extranjera para averiguar lo que estaba sucediendo en su propio país. Ese mismo día de la viñeta Fraga, entonces Ministro de Interior, fue entrevistado por The Times, y proporcionó más datos sobre reformas políticas futuras que los que había dado el propio Presidente del Gobierno Arias Navarro. Un editorial del ABC comentó, de forma lacónica, que era ridículo que los extranjeros supieran lo que estaba pasando en España antes de que lo hicieran los españoles.

Es bien conocido que Fraga fue un tipo algo volcánico y autoritario, capaz de retar a la pelea a unos manifestantes o de abroncar a un colaborador delante de los periodistas. Me contó Harry Debelius, el corresponsal jefe de The Times en Madrid, que, en una ocasión, mientras Fraga hablaba en su despacho de ministro con un grupo de corresponsales extranjeros y su secretaria continuaba pasándole llamadas telefónicas abrió el cajón de su escritorio, cogió unas tijeras y corto la línea de su teléfono, para estupor de los corresponsales.

Su identificación con el pasado franquista (mucho mayor que la de Adolfo Suárez) y su temperamento frustraron su enorme ambición de no llegar a lo que parecía predestinado, la presidencia del Gobierno.

Yo tuve la suerte, gracias a la intervención de Don Juan de Borbón, a quien conocí en su exilio en Estoril, Portugal, de hablar durante una hora con el Rey Juan Carlos en noviembre de 1977 y éste no tuvo pelos en la lengua al decirme por qué no quería el nombre de Fraga en la lista de candidatos de la terna que le elevó el presidente del Consejo del Reino, Torcuato Fernández-Miranda.

El Rey lo hizo bien, y también Fraga al conducir a la democracia a la gran mayoría del franquismo.

http://www.elimparcial.es//de-caza-con-manuel-fraga-98184.html

Por una “Diplomacia Pública”

Entre las promesas incumplidas de José Luis Rodríguez Zapatero – la mayor fue su compromiso en la campaña electoral de 2008 de crear unos dos millones de puestos de trabajo y tener pleno empleo – está la hecha en junio de ese mismo año de lanzar a partir de 2009 una Comisión Nacional de Diplomacia Pública. Flanqueado por Kofi Annan, el entonces secretario general de la Naciones Unidas, en el Museo del Prado, Zapatero dijo: “Resulta sorprendente que un país con una lengua tan extendida y una cultura tan atractiva no haya contado hasta el presente con una estrategia e instrumentos de lo que se viene en denominar diplomacia pública.” Ya estamos en 2012 y no se hizo nada.

Países como el Reino Unido, Finlandia, Alemania y los Estados Unidos tienen o han tenido instituciones de esta naturaleza. Sirven para cambiar o promocionar la imagen de un país, fomentar y sostener exportaciones, ayudar a conocer la marca país y, en general, alcanzar prioridades estratégicas internacionales. Todos son elementos de mucha importancia para cualquier país. Y en particular para uno como España inmerso en una profunda crisis y donde sigue habiendo un desfase grande entre la percepción que se tiene del país y de sus empresas, y su propia realidad empresarial y socioeconómica.

El progreso económico, político y social experimentado por España durante los últimos 36 años no se corresponde con la percepción que desde fuera se tiene del país. Pero la realidad, muchas veces, es la percepción que se tiene de algo. ¿Cuántas personas saben, por ejemplo, que España tiene un stock de inversión directa en el extranjero bastante más grande en términos relativos y en porcentaje del PIB que Italia?

Basta ver a la prensa americana para comprobar que los estereotipos sobre España siguen siendo muy vivos, con pocas noticias sobre el país y en ocasiones puros estereotipos como una reciente en el New York Times: “Spain: Bull Kills Man at Pamplona” (España: Un Hombre Muerto por un Toro en Pamplona).

Estas comisiones, que incorporarán a miembros del Gobierno, de la sociedad civil, de los medios de comunicación, del mundo de la cultura y de la empresa, analizarán la proyección de un país en todos los ámbitos y propondrán futuras líneas de actuación.

José Manuel García-Margallo, el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, no ha perdido tiempo en crear un nueva Dirección General de Medios y Diplomacia Pública, entre otras cosas, para impulsar la diplomacia comercial. Tiene que ir más allá e involucrar amplios segmentos de la sociedad en una Comisión de Diplomacia Pública. Si tal comisión no es partidista (su función es trabajar para el bien del país, no para el partido en el poder) puede crear una imagen más acorde con la realidad de un país, lo cual a largo plazo aumentara la internacionalización de España. En estos momentos, el sector exterior es uno de los pocos que resiste a la crisis ante la anémica economía española.

Aquí, quiero manifestar un interés particular: fui propuesto por Miguel Sebastián en 2008 para ser miembro de la Comisión sobre la materia que había anunciado Zapatero, y Bernardino León, el secretario general de la Presidencia, me pidió mis ideas sobre el tema.

España sigue operando a través de un conjunto de instituciones independientes entre sí, como el Instituto Cervantes, la Fundación Carolina, el Instituto de Comercio Exterior, (ICEX), la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales, el Real Instituto Elcano y el Foro de Marcas Renombradas Españolas. El Elcano preparó un estudio sobre la materia en 2009 que aún no ha sido publicado.

Hace falta más cooperación entre estas instituciones. Si la hubiera, España, comparada con otros países, estaría en la vanguardia de la promoción y proyección exterior. Sin embargo, España está en la cola en lo relativo a la estrategia y la coordinación, puesto que estas distintas iniciativas surgen en momentos distintos por circunstancias diferentes, y apenas cooperan las unas con las otras. Además, las más conocidas autonomías prefieren ir a su aire y no unirse a proyectos nacionales, creando cacofonías en la imagen y derroche en los costes. Por ejemplo, un gobierno autonómico envió una misión comercial a Nueva York, y al no poner España en su documentación promocional, mucha gente pensó que se trataba de algo que tenía que ver con un gobierno militar de América Latina, debido a la palabra Junta.

Mayormente, el Gobierno, al margen de cuál haya sido su signo político, ha sido muy reacio a implicarse en la promoción de la imagen y de la “marca España”. Al igual que ocurre en muchos otros casos, no hay una perspectiva bipartidista para abordar el problema. ¡Adelante, señor Rajoy, pero deje que un empresario presida la Comisión, no un político!

http://lector.kioskoymas.com/epaper/viewer.aspx

Turkey’s Accession to the European Union: Going Nowhere

Turkey’s EU accession process has been stalled since the middle of 2010. The country has only opened 13 of the 35 chapters of EU law in more than six years, the last one during Spain’s EU presidency in the first half of 2010. The Cyprus problem remains mired in a blame game. Meanwhile, Ankara’s foreign policy toward the countries in its neighbourhood is much more assertive and the ‘Turkish model’ is gaining influence in the Arab spring countries.

Click to access access.php

El dinero mueve y detiene el mundo

Wilkins Micawber, un personaje de la novela David Copperfield (1850) de Charles Dickens, no era ningún economista pero acertó con su famosa declaración, “Con un ingreso anual de veinte libras y un gasto anual de diecinueve libras con diecinueve chelines y seis peniques, el resultado es la felicidad. Con un ingreso anual de veinte libras y un gasto anual de veinte libras y seis peniques, el resultado es la miseria.” Dickens sabía de lo que hablaba: su padre terminó en una cárcel para deudores después de no poder satisfacer las demandas de sus acreedores.

Hoy, 162 años después, vivimos una crisis que es el resultado, entre otras cosas, de los excesivos niveles de deuda tanto de gobiernos y empresas como de hogares. Las cárceles para deudores ya no existen (en el Reino Unido desde 1869), aunque no sería mala idea reestablecerlas para los casos más extravagantes e irresponsables pero esta vez para los acreedores también (léase los ejecutivos de algunos bancos que tanto daño han hecho).

Como dice el Instituto de Estudios Económicos de Madrid en su ultimo informe, con el llamativo título, España, sin tiempo para equivocarse, “uno de los grandes desequilibrios es el elevado endeudamiento privado. Una condición imprescindible para que el consumo pueda reactivarse es que se reduzca el peso de la deuda de los hogares. Este proceso ha avanzado muy lentamente desde el inicio de la crisis.” La deuda de los hogares representa el 125% de su renta disponible bruta.

A su vez, para que este proceso de desapalancamiento continúe, es necesario que los hogares mantengan una tasa de ahorro elevada, pero esta presenta una tendencia descendente desde 2010. Y no sorprende, con 5 millones de empleados y más de 1,4 millones de hogares donde ningún miembro tiene un empleo. Sin una reactivación del consumo, la economía no arrancará; de hecho, España está al borde de otra recesión.

Dejando a un lado la partida de la Seguridad Social, el servicio de la deuda pública en España (el 69% del PIB, desde una confortable cifra del 36% en 2007) es el segundo capítulo de gastos (tras las prestaciones por desempleo) de los Presupuestos Generales del Estado. Y hay países con niveles de deuda pública más altos que España como Grecia, Irlanda, Portugal e Italia.

Estas observaciones me vienen después de leer el magisterial libro de Philip Coggan, Paper Promises: Money, Debt and the New World Order (Promesas de Papel: el Dinero, la Deuda y el Nuevo Orden Mundial), publicado por Allen Lane. La tesis de Coggan, quien trabajó para el Financial Times y ahora para The Economist, es que la historia financiera es una lucha entre los acreedores y los deudores sobre la naturaleza del dinero, algo que ha existido en muchas formas, desde conchas marinas hasta tabaco antes de su forma actual en papel, tarjetas de crédito y debito y hasta meros datos en ordenadores. Está previsto que los talones bancarios, que han existido durante unos 350 años, desaparezcan en el Reino Unido a partir del 2018.

Las crisis vienen cuando los deudores dejan de pagar y dan lugar a reformas del propio sistema financiero (por ejemplo, el abandono del patrón de oro a raíz de la Gran Depresión de 1929 y otra vez en los años 70 con el fin del acuerdo de Bretton Woods establecido en 1944 después de la Segunda Guerra Mundial).

Coggan tiene un gran talento para explicar lo complejo de una forma fácil y un profundo conocimiento de la historia económica. En uno de los capítulos más fascinantes, sobre la formación de burbujas en los precios de muchos activos y sus estallidos — en el caso de España en la locura del sector inmobiliario (pervive un altísimo stock de viviendas sin vender en torno a 750.000) — Coggan cita el famoso libro de Adam Smith, La Riqueza de las Naciones (publicado en 1776).

A pesar del aviso de Smith, uno de los padres del capitalismo, las naciones no prosperan de precios más y más altos para viviendas. La riqueza viene, en términos generales, de bienes y servicios comercializables.

Como dice Coggan, “cuando la gente pide prestado dinero para comprar una casa y ésta se revaloriza, ellos se creen más ricos, se sienten más listos. Se lo cuentan a los amigos. Estos amigos que empiezan a fantasear sobre las ganancias que harían si ellos comprasen una casa. La buena voluntad de tomar préstamos aumenta”.

A la vez, los bancos están encantados de prestar más y más dinero, convencidos de que los precios de las viviendas seguirán subiendo y, por ende, sus préstamos son seguros porque su colateral (la vivienda) vale más. El resto es historia y seguimos pagando las consecuencias.

¿Cómo va a terminar esta tragedia? Coggan no ofrece soluciones simplistas y tiene la honestidad de decir que no lo sabe. Pero una cosa es cierta: el papel fundamental que jugará China dada su posición de mayor acreedor en el mundo.
http://www.elimparcial.es/economia/el-dinero-mueve-y-detiene-el-mundo-97789.html

Promesas incumplidas por todos

Los políticos de todo el mundo tienen fama de mentir; así que la subida de impuestos anunciada por el Gobierno no debe sorprendernos.

Mariano Rajoy había prometido antes de ganar las elecciones no subir los impuestos. En una entrevista en ABC el agosto pasado, afirmó que subir los impuestos sería “la puntilla para las familias” y “un disparate estratosférico” y, además, que “el Partido Popular se opondrá a cualquier subida de impuestos” porque “significa más paro y más recesión”. En el mismo sentido, el ahora titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, en una entrevista en Onda Cero, dijo que no era el momento “para demagogias fiscales” y defendió “bajar impuestos, hacerlos más eficientes y así recaudar más”. En su investidura el 19 de diciembre, Rajoy aseguró que su “intención” no era “subir los impuestos” y que mantendría sus “compromisos electorales”. Defendió su posición alegando que “el mayor esfuerzo no puede recaer en los ciudadanos”, sino que “tiene que provenir de las Administraciones”.

Como dijo Miguel Ángel Aguilar, el agudo columnista de El País, “A Zapatero le costó seis años desdecirse de sus promesas electorales; a Rajoy le han bastado seis días.”

La mayor promesa incumplida de José Luis Rodríguez Zapatero fue su compromiso en la campaña electoral de 2008 de crear unos 2 millones de puestos de trabajo y tener pleno empleo. Hoy, cuatro años después, el número de parados se ha duplicado a más de 5 millones, y estamos muy lejos de pleno empleo. Si la promesa (tan populista) de Zapatero se hubiera cumplido, no hubiera sido necesario subir los impuestos para disminuir el mayor déficit porque más personas que trabajan más ingresos fiscales que el Gobierno reciba. ¿Quién miente más?

La pregunta clave es ¿cuando supo Rajoy que el déficit público del 2011 iba estar más cerca del 8% del PIB que del 6% prometido por el Gobierno de Zapatero y exigido por la Unión Europea? Se supone que Rajoy fue informado en el lapso de tiempo desde que ganó las elecciones (20 de noviembre) y su entrada en la Moncloa como Presidente (21 de diciembre). Y si uno cree en las palabras de Rajoy en su investidura, y para darle el beneficio de la duda, le llegó la mala noticia entre el 19 de diciembre y el 30 cuando se anunció la subida, aunque hubo muchos comentarios en privado de que el déficit iba a superar el 6%.

Al incumplir los compromisos adquiridos por el Gobierno Socialista con Bruselas, ¿qué otra alternativa tiene Rajoy que subir los impuestos para reducir el déficit, dado que las autonomías (no el Gobierno central) son las principales responsables del mayor déficit — tanto Socialistas como del PP — al no reducir sus gastos lo suficiente?

Subir los impuestos no forma parte de la filosofía de la derecha en ningún país, así que hay que interpretar el aumento de los gravámenes, con un tipo máximo del IRPF en 55%, el tercero más alto en Europa después de Suecia y Bélgica, como una medida desesperada para evitar otra crisis de la deuda soberana española y su prima de riesgo por parte de los mercados. Y el Gobierno ha acertado en anticipar la reacción negativa de los mercados en cuanto se conociese en febrero la cifra definitiva del déficit.

Además, la reforma fiscal se concentra en los ingresos altos, acercándose a posiciones socialdemócratas.

Durante mis 26 años viviendo en España, no sé cuantas veces he escuchado a dirigentes tanto socialistas como del PP, durante sus respectivos gobiernos, prometer combatir el fraude fiscal. A juzgar por el tamaño de la economía sumergida en España, estimada entre el 16% y el 22% del PIB (no se sabe con certeza precisamente porque es algo sumergido), y a raíz de la crisis probablemente más cerca a la segunda cifra que la primera, la Agencia Tributaria “pierde” millones de euros cada año. Hasta el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, está acusado de evadir el pago de sus impuestos, enviando dinero a paraísos fiscales.

Quien no ha mentido es Juan Roig, el presidente de Mercadona, quien dijo en marzo pasado que “lo peor de la crisis está por llegar” y que el año 2011 “tiene una cosa buena, que es mejor que 2012?.
http://www.elimparcial.es//promesas-incumplidas-por-todos-97407.html

Deseos de Año Nuevo

Después de ofrecer la semana pasada unos regalos de Navidad para Mariano Rajoy, voy a expresar mis buenos propósitos para 2012 para toda España. Tradicionalmente, el fin de año es una ocasión para ofrecer a los seres queridos paz, prosperidad, felicidad y buena salud. Dado que España no está en guerra, es bastante más rica que hace unos 30 años, es más alegre que mi país, el Reino Unido, a pesar de la crisis, y la esperanza de vida al nacer es de más de 81 años, una de las más altas del mundo y un indicador fiable del nivel de salud, voy a concentrarme en otras cosas.

Mi mayor deseo es que no haya más crispación entre los dos partidos políticos principales y que se pongan de acuerdo para empezar a resolver el mayor problema del país: la creación sostenida de empleo. Esto significa resolver otros dos grandes lastres: un modelo productivo excesivamente basado en el ladrillo que ya no sirve (aún tenemos unas 750.000 nuevas casas en venta que no se han vendido) y un sistema educativo deteriorado y en declive.

Con una mayoría absoluta en el Congreso y valentía para enfrentarse con los sindicatos, Rajoy podría empezar a cambiar la profunda e injusta división en el mercado laboral entre insiders (los trabajadores con contratos permanentes y un coste de despido demasiado alto) y los outsiders (los muchos empleados con contratos temporales que son los primeros en perder sus trabajos porque cuesta poco).

España es la primera en tasa de paro (oficialmente 21,5%, aunque yo no creo que sea una cifra fiable) y en tasa de temporalidad (25%) y tiene una potente economía sumergida (algunas fuentes no oficiales la estiman en torno a 2,5 millones de empleados y a un 21% del PIB). No sorprende que el ultimo informe de World Economic Forum sitúe a España en el indicador de eficiencia del mercado laboral en la posición 119 en relación a un total de 142 países.

España ha tenido una borrachera de reformas laborales en los últimos 25 años, desde políticas activas, negociación colectiva y seguridad social hasta contratos de aprendizaje, procedimiento de regulaciones de empleo y economía sumergida, pero no han cambiado la característica más llamativa del mercado laboral español: crea mucho empleo en ciclos de expansión económica y destruye muchos puestos de trabajo en ciclos de recesión.

Basta ver las cifras de creación masiva de empleo durante el auge de la economía española (1994-2007) y la destrucción igualmente masiva desde 2008. José Luis Rodríguez Zapatero dejo el poder con 2,8 millones personas más sin trabajo que cuando entró en La Moncloa en 2004. Este sugiere que las reformas laborales por sí solas nunca van a resolver el problema del paro en España.

Llama la atención que Alemania, con una población de 82 millones, tiene hoy 2,73 millones de parados y España, con una población de 44 millones, tiene casi 5 millones de desempleados. España ha sido incapaz de crear empleo sostenido, a diferencia de Alemania, porque tiene un débil y vulnerable modelo económico (el de Alemania está mucho más enfocado hacia las exportaciones) y un sistema educativo que no rinde lo suficiente. Dicho esto, es curioso saber que España es el país de la Unión Europea con más trabajadores sobrecualificados, el 31% , según la oficina estadística Eurostat. Es decir, tiene un nivel de formación superior al que exige su empleo. Se trata de la tasa más alta de toda la UE y supera ampliamente la media comunitaria, que se sitúa en el 19%. La sobrecualificación es todavía más grave en el caso de los trabajadores extranjeros en España, colectivo en el que alcanza el 58%. La explicación podría residir precisamente en el modelo económico: tanto el sector de la construcción en el sentido más amplio como del turismo tienen un peso muy alto en la economía española (casi el 30% del PIB en 2007) y no hace falta tener títulos de educación superior para trabajar en estos dos sectores altamente intensivos en mano de obra, y no en cerebros.

Más reformas laborales podrían ser aprobadas de la noche a la mañana, pero crear un modelo productivo más sostenible tardará al menos una década. Mientras tanto, la destrucción de empleo está poniendo a la Seguridad Social al borde del déficit por primera vez desde 1998, tumbando un superávit que es el último bastión de una bonanza económica artificial.

http://www.elimparcial.es/nacional/deseos-de-ano-nuevo-97102.html#

Regalos de Navidad para Mariano Rajoy

Al ser inglés y protestante (no practicante), Papá Noel, también conocido como Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás, es mucho más importante para mí que los Reyes Magos. Era Papá Noel quien cada 25 de diciembre se mostraba muy generoso conmigo, mientras que los 6 de enero los Reyes no me traían nada. Sin embargo, el día anterior, el 5 de enero, era el cumpleaños de mi padre y había siempre fiesta. Siguiendo la tradición inglesa, voy a hacerle unos regalos a Mariano Rajoy en forma de deseos y sin ningún orden de preferencia.

Es de suponer que Carles Casajuana, el muy culto embajador español en Londres (ganó el premio Ramón Llull de novela con “L’últim home que parlava català”), será sustituido porque no solo lleva más de tres años en el puesto (cuatro suele ser la norma) sino que además, antes de ir a la capital inglesa fue director del Departamento de Política Internacional y de Seguridad del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, y, por ende, está muy identificado con la política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero.

En su lugar, propongo a Esperanza Aguirre. Tiene muchas cualidades para el puesto. Habla inglés perfectamente (fue alumna del colegio British Council de Somosaguas), a diferencia de Rajoy, quien ha intentado aprenderlo sin éxito en los últimos años; desde 2004 es Honorary Dame Commander of the Order of the British Empire (algo como Dama Comandante Honoraria de la Orden del Imperio Británico), la primera española en ostentar este título, concedido por la Reina de Inglaterra por promover las relaciones entre los dos países, en particular en el campo educativo, y llegó a amenazar el liderazgo de Rajoy cuando éste perdió las elecciones de marzo del 2008, aunque nunca dio ni presentó oficialmente su candidatura. Teniéndola en Londres o incluso en París (Aguirre también habla un buen francés) Rajoy se quita del primer plano a alguien incómodo.

Rajoy no tendrá un hueco en su agenda apretada para seguir estudiando inglés. Hubiera sido más útil aprender alemán porque va a hablar mucho más con Ángela Merkel (quien no habla español) que con David Cameron, el primer ministro británico, cuyo país no es miembro del euro y parece ser va a ser marginado.

A Rajoy le gusta fumar puros (tres o cuatro al día, se dice). Antes de la primera Ley Anti-Tabaco de 2006 (una chapuza corregida en enero de este año), Rajoy fumaba abiertamente en el Congreso. Felipe González recibió cajas de puros habanos de Fidel Castro cuando eran amigos. Rajoy nunca ha sido y nunca será amigo de Castro ni de su régimen: a diferencia de Zapatero no va a intentar cambiar la posición común de la Unión Europea hacia Cuba y hacerla más acomodaticia con ese régimen nefasto, entre muchas otras razones porque esta política lleva fecha de 1996 a propuesta de José María Aznar. Le deseo otra fuente de puros. Dado que el discurso de Rajoy en el Congreso pidiendo más austeridad se hizo eco de las declaraciones de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, le recomiendo los puros que llevan el nombre de este personaje histórico y también gran fumador.

Rajoy tiene sobre sus hombros la excepcionalmente compleja tarea de recuperar crecimiento económico y creación de empleo en un país con expectativas absurdamente altas. Para poder lograr profundas reformas laborales que facilitan la creación de puestos de trabajo, Rajoy tiene que estar dispuesto enfrentarse con los sindicatos y aguantar una huelga general (que yo creo no tendrá mucho apoyo entre la población fuera de los sindicatos). En esta situación, sería normal que tuviera cold feet (tener miedo), una expresión inglesa que literalmente significa tener los pies fríos. Para evitarlo, otro de mis regalos son un par de lujosas zapatillas.

Por último, espero que la barba de Rajoy no se ponga blanca rápidamente con tantas responsabilidades y preocupaciones, en cuyo caso podría parecer como Papa Noel, pero sin regalos que ofrecer a la población, salvo carbón.
http://www.elimparcial.es/nacional/regalos-de-navidad-para-mariano-rajoy-96776.html