Perdiendo el tren

La suspensión a partir del 1 de julio por Renfe de los tres trayectos directos de AVE que comunican Toledo, Cuenca y Albacete porque son solo nueve pasajeros diarios los que utilizan de media el servicio sin transbordo de los 2.190 potenciales en ambos sentidos demuestra la insensatez de tanta inversión en España en obras de infraestructura.

España se ha convertido en menos de 20 años en el país europeo con más kilómetros de alta velocidad en servicio, casi 2.800, a los que habrá que añadir otros 4.500 en diferentes fases de proyecto.

Empezando con el AVE de Madrid a Sevilla, cuya inauguración coincidió con la Expo del 92, se ha construido una magnifica red de alta velocidad, que pone a España en la vanguardia y hace la infraestructura en mi país, el Reino Unido, aparecer aún más como algo del siglo XIX. Hace poco algunos trenes en Inglaterra (solo tenemos una línea de alta velocidad y es corta y menos rápida que en España) no pudieron operar debido a la ola de calor (que fue bastante menor que en España) que torció las líneas ferroviarias. Y algo similar pasó en el último invierno cuando la nieve cubrió las líneas. Raro es el día en mi país en el que todos los servicios ferroviarios funcionan.

La presión política para que todas las capitales provinciales de Castilla-La Mancha tuvieran una parada de AVE fue nefasta, aunque la conexión del AVE entre Toledo, Cuenca y Albacete no haya supuesto un coste adicional dado que la obra ya era necesaria para la llegada de la alta velocidad a Valencia. Sin embargo, habrá que mantener un servicio para tan pocas personas desde que se pusieron en marcha los trayectos en diciembre 2010.

Según Enrique Urkijo, el director general del área de viajeros de Renfe, el balance de los seis meses de servicio directo entre las tres ciudades castellano-manchegas ha sido “un desastre”. El servicio cuesta a Renfe 18.000 euros diarios.

Cada kilómetro de vía de AVE supone un gasto de construcción de entre 12 y 30 millones de euros, en función de las dificultades geológicas en cada tramo, y el mantenimiento de cado uno de esos kilómetros cuesta 100.000 euros al año, que se elevan a 200.000 euros en el caso de las obras en los túneles.

La política de alta velocidad para todos, cueste lo que cueste y sin tener en cuenta la utilidad de cada trayecto, solo se ha cuestionado por parte del PSOE y el PP con la llegada de la crisis. Igual pasó con la construcción de tantas viviendas. Como se lamentó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, en el Congreso el mes pasado,”Si se hubiese escuchado lo que estuvo diciendo el Banco de España durante mucho tiempo, por ejemplo durante la burbuja inmobiliaria, mientras diferentes Gobiernos y opiniones decían que no pasaba nada …”.

El Banco de España lanzó la primera advertencia sobre la sobrevaloración de las viviendas en 2003, cinco años antes de estallar la burbuja.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

Por un lado, España creó durante los años de vacas gordas una infraestructura de transporte (líneas ferroviarias, carreteras y autopistas) de primera categoría, y, por el otro, subió cada año la tasa del abandono escolar temprano hasta el año pasado cuando bajó por primera vez del 31,2% hasta 28,4%.

En la década dorada, los chicos (más que las chicas) podían dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tanto desempleo hoy los jóvenes no tienen más remedio que continuar estudiando después de la educación obligatoria. Incluso con esta bajada significativa, la tasa sigue siendo casi el doble de la Unión Europea.

En Andalucía, la tasa del fracaso escolar es tan alta (del 37%) que la Junta hará una convocatoria de 3.000 becas dotadas con 400 euros mensuales para jóvenes de entre 18 y 24 años que estén en el paro y que tengan además cargas familiares para que completen sus estudios que dejaron en su día.

España no solo saca notas medias mediocres en el informe PISA, que evalúa el nivel de los alumnos de 15 años en comprensión lectora, matemática y ciencias, sino también en lectura digital, como ha revelado un reciente informe. Los chicos han crecido con las nuevas tecnologías y a veces saben descargarse juegos de un iPad antes de aprender a leer, pero eso no significa que sepan usar los medios digitales de forma efectiva. Esto le ocurre al 17% de los alumnos de los 19 países que han hecho la nueva prueba de PISA, pero en España alcanza al 23,1%.

Mientras tanto, en el país vecino, Portugal, el programa de austeridad del nuevo Gobierno contempla la suspensión del AVE entre Lisboa y Madrid. ¡Bienvenido sea!

http://www.elimparcial.es//perdiendo-el-tren-87166.html

Por fin, una buena noticia

No hay mal que por bien no venga. Una de las poquísimas noticias positivas en España es que la crisis está reduciendo el abandono escolar temprano, uno de los peores lastres de la economía del país con un impacto negativo sobre su incierto futuro.

En 2010, un 28,4% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional. Eso es tres puntos menos que en 2009, cuando ya empezó a bajar ligeramente. Desde 1996 no ha habido una variación tan grande, ni para bien ni para mal, de un año para otro.

Es una buena noticia pero no tanto como para estar contentísimos porque la tasa en España sigue siendo casi el doble de la media europea. Y el objetivo del Gobierno de reducirla al 15% en 2020, pondría la tasa en España al nivel de la cifra media de la Unión Europea de hoy.

Con una tasa oficial del desempleo de casi el 21% (bastante menos, aunque sea desconocido el dato, si se toma en cuenta la economía sumergida) y el doble de esto para personas menores de 24 años, y una economía que crece muy poco, y por ende no está creando nuevos empleos de una manera significativa, no sorprende que más alumnos continúen estudiando después de la educación obligatoria. No tienen más remedio. Yo había pronosticado la bajada hace un año, y esto no me hace un sabio.

En la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción.

Como dijo el ilustrado escritor Antonio Muñoz Molina, en su discurso en 2010 inaugurando los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, “por primera vez, en España, está llegando a la edad adulta una generación menos cualificada académicamente que la de sus padres. Mi indignación es civil y política, pero también personal.” Muñoz Molina fue el primero en su familia no sólo en llegar a la universidad sino en terminar la escuela primaria y hacer el bachillerato.

Ahora el mundo es otro, y los padres no quieren que sus hijos, con pocos estudios y sin trabajo, se queden en casa sin hacer nada y más si ellos mismos han perdido sus puestos de trabajo.

La publicación de las últimas cifras me recuerda de que pasó en el pueblo de Villacañas (Toledo) que puede servir como mal ejemplo para toda España. Villacañas fabricó la cifra espectacular de 11 millones de puertas en 2006, más del 60% del mercado nacional en pleno apogeo de la construcción, y a la vez tenía una de las mayores tasas de abandono escolar del país. Hoy la fábrica Visel está en suspensión de pagos y hay filas de parados cada mañana ante la oficina de empleo del pueblo. La crisis, sin embargo, no ha afectado a uno de los habitantes de este pueblo manchego, Manuel Huete quien, a diferencia de los otros miembros de su familia, no quería trabajar en las puertas. Estudió empresariales y economía y hoy tiene un trabajo seguro en el Banco de España. Es el más listo del pueblo.

Cuando la economía empiece otra vez a crecer fuertemente, los alumnos, poco motivados, estarán tentados de abandonar las aulas por un trabajo, como antes. No parece que esto vaya a pasar en los próximos años. Según un inédito ejercicio de previsión de largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor de 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Las organizaciones internacionales no suelen acertar en sus previsiones, pero incluso si uno reduce el periodo de este pronóstico de 15 a 10 años, muchos alumnos no tendrán otra alternativa en mucho tiempo que continuar estudiando. A largo plazo esto reducirá la tasa de abandono escolar temprano a niveles mucho más bajos y facilitará la creación de una economía basada más en conocimiento y menos en ladrillo, el gran reto.

http://www.elimparcial.es/nacional/por-fin-una-buena-noticia-86773.html

Blanco White: un combatiente de la intolerancia

España tiene una larga historia de personas que por razones de toda índole, y generalmente por factores políticos, marcharon voluntariamente o por la fuerza de su país para vivir exiliados en otro. Este éxodo empezó, según contó Gregorio Marañón en una conferencia dada en Paris en 1942, después de llegar allí él mismo como refugiado, “con la unión de Castilla y Aragón, y cuando en 1492 el último rey musulmán perdió Granada”, y terminó con el fin de la dictadura de General Franco en 1975.

Según cuenta el historiador Henry Kamen en su libro “Los desheredados” (El País-Aguilar, 2007), entre 1492 y 1975 unos tres millones de españoles no tuvieron mas remedio que abandonar su país por razones políticas o económicas, sin contar con otras que formaron parte de un proceso regular de emigración.

Hoy, España es un país de inmigrantes. En muy poco tiempo, España ha pasado de ser país de emigración a ostentar la tasa de extranjeros más elevada sobre el total entre los grandes países europeos, tanto en lo que se refiere a población total como a población activa en el mercado de trabajo.

Uno de los exiliados más curiosos fue José María Blanco y Crespo (1775-1841), conocido como Blanco White. Hijo del vicecónsul inglés en Sevilla, se ordenó sacerdote, pese a sus dudas al respecto. Tras una crisis espiritual se marchó a Madrid. Allí le alcanzó el estallido de la Guerra de Independencia en 1808, se declaró patriota y colaboró en la redacción del Semanario Patriótico de su amigo Manuel José Quintana. Su ideología liberal hizo considerarle persona non grata por la Junta Suprema de España. En 1809 nació su hijo ilegitimo Fernando. Blanco no se enteró de su existencia hasta 1812, cuando ya se encontraba en Inglaterra para no volver, y mandó recogerle para reconocerlo y educarlo allí.

Abandonó la observancia católica e ingresó en la iglesia de Inglaterra haciéndose ministro de su nueva confesión. En los últimos años de su vida abandonó el anglicanismo y se adscribió al Unitarismo (una corriente de pensamiento teológico que rechaza el dogma de la Trinidad y afirma la unidad de Dios).

Desde las páginas de su revista londinense El Español, bien vista y fomentada por las autoridades inglesas y prohibida en España —tanto en la parte Josefina como en el Cádiz de las Cortes-, se mostró crítico con las autoridades españolas y muy comprensivo con los revolucionarios hispanoamericanos que empezaban a levantarse contra España. Escribió varias obras en inglés incluyendo Letters from Spain en donde, al lado de páginas costumbristas como las descripciones de Semana Santa y de las corridas de toros, critica acerbamente la intolerancia y el atraso de su país.

La tan interesante vida de White esta contada de una manera ejemplar en la biografía del historiador ingles Martin Murphy, El ensueño de la razón, publicada en mayo por Renacimiento y bien y fielmente traducida por Victoria León. La primera edición inglesa del libro (Blanco White: Self-Banished Spaniard) fue publicada en 1989 por Yale University Press. En esta ocasión, Murphy ha actualizado su propia obra.

White creyó que el Cristianismo en su auténtica forma era fundamentalmente antinatural y antisocial y consagrado a la auto-aniquilación antes que a la realización de la potencialidad individual. En Observations on Heresy and Orthodoxy rompía con la Iglesia Protestante, convencido de que cualquier forma de ortodoxia, la protestante y británica igual que la católica y española, tendía a la intolerancia y a la persecución.

En uno de los pasajes de Letters from Spain cuenta la historia de un Jesuita que una vez, en su juventud, fue convencido en un momento de “alegría pasajera” para que diera unos pasos de baile por cortesía con las damas. Pasados los años, y a su debido tiempo, sus amigos esperaban verle elegido Provincial de Andalucía. Pero Roma eligió a un hombre de inferiores cualidades, y ante las protestas “el General ordenó a su secretario que respondiera por escrito con esta palabras: ’No puede ser. Bailó en Granada’ ”.

White fue mucho más conocido en su país de adopción que en España, donde estuvo arrinconado durante siglo en el olvido. No fue hasta los años 70 del siglo XX cuando otros exiliados posteriores, como Juan Goytisolo, empezaron a llamar la atención de sus logros. La placa puesta en su casa natal en Sevilla en 1984 recuerda “Una vida dedicada a combatir la intolerancia”.

Ojalá que el libro de Murphy haga a White más conocido en su país de origen y que llegue a un público más amplio en estos tiempos de intolerancia.

http://www.elimparcial.es/nacional/blanco-white-un-combatiente-de-la-intolerancia-86387.html

Atatürk: una fuente de inspiración para los países de la “primavera árabe”

Si Mustafa Kemal, Atatürk (1881-1938), el fundador de la República de Turquía en 1923, viviera en nuestros días, es poco probable que votara en las elecciones parlamentarias de hoy ni por el partido que creó, el Partido Republicano del Pueblo (el único que existió durante su presidencia), ni por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (denominado en Turquía el AKP), en el poder desde 2002.

El primero, con una defensa a ultranza de sus ideas (el Kemalismo), se ha convertido en un partido muy dogmático, — Atatürk era, por encima de todo, un político pragmático – mientras el AKP tiene raíces islamistas, aunque ha sido un motor de modernización en los últimos años. Atatürk creía en la supremacía de la ciencia y estableció un estado laico aún más firme que el francés.

Todas las encuestas dan otra victoria al AKP. La única incógnita es si sacará los dos tercios de los escaños en el parlamento para poder cambiar la constitución autoritaria, redactada por los militares (los guardianes del estado secular) después de su golpe de Estado en 1980, sin un referéndum.

La figura de Atatürk está cobrando más relevancia hoy porque Turquía está considerada como una especie de modelo para los países de la llamada “primavera árabe”. Con la caída de los regímenes en Túnez y Egipto y tal vez en Libia, muchos miran hacia Turquía como referencia.

Atatürk fue un verdadero revolucionario; creó de las ruinas del Imperio Otomano la primera república secular en un país musulmán que hoy es una democracia vibrante y lleva casi seis años negociando su entrada en la Unión Europea (con un avance muy lento).

Abolió el Califato, dio el derecho de voto a las mujeres para las elecciones nacionales en 1934 antes que muchos países occidentales (España lo consiguió en 1933) y reemplazó la grafía árabe por un alfabeto modificado, más fácil de aprender y que facilitaba la publicación de materiales impresos.

La publicación en mayo del primer estudio en profundidad de las ideas de Atatürk, Atatürk, an Intellectual Biography por M. Sükrü Hanioglu (editado por Princeton University Press) es muy oportuna.

Atatürk nació en Salónica (hoy Grecia), una ciudad cosmopolita con una importante comunidad europea, y su educación primaria se desarrolló en una escuela privada sin un enfoque religioso fuerte, algo excepcional en el Imperio Otomano. La escuela era algo vanguardista (el curriculum incluía clases de gimnasia). Luego pasó por una escuela militar donde también recibió una educación “moderna” en algunos aspectos.

Fue muy influenciado por el cientismo, un credo que sostiene que la forma más valiosa del conocimiento es la ciencia y no otro tipo de discurso, sobre todo el religioso. Para Atatürk, “buscar cualquier tipo de guía en algo que no sea la ciencia es un sinsentido, superchería e ignorancia” y “la religión es la ciencia de las masas en tanto que la ciencia es la religión de la elite.”

Combinó un nacionalismo intenso con un compromiso extremo con el secularismo del Occidente, desarrollando un culto a la Razón y a la República, y no desalentó el culto hacia su propia persona. Una plétora de superlativos fueron añadidos a su nombre, como Büyük (grande), Dahi (genio) and Halâskâr (salvador). El mismo apelativo Atatürk significa padre de los turcos.

Esta veneración cuasi religiosa persiste hoy con fotos de Atatürk en oficinas del Gobierno y hasta en cafés y peluquerías y estatuas en espacios públicos por todo el país. Cada 10 de noviembre a las 9:05 (el día y la hora exacta de su muerte) Turquía se detiene en silencios y posturas solemnes.

La parte más interesante del brillante y ameno libro antes citado es el capítulo dedicado a la creación de una república secular. A diferencia de los bolcheviques dirigidos por Lenin, Atatürk no puso en ridículo la religión. Intento utilizarla para su programa forzado de ingeniería social, un reto aún más difícil que el de los bolcheviques dado que el marxismo leninismo era más propicio que el cientismo para desarrollar las herramientas de construcción de un estado.

En la creencia ingenua que la mera adopción de leyes, costumbres y maneras occidentales lograría una transformación de la vida social y cultural de Turquía mas alla de lo mero cosmético, Atatürk alentó a sus compatriotas a llevar vestimentas y sombreros de estilo europeo. Oponerse significaba “vivir con las supersticiones e ideas medievales, en lugar de abrazar la civilización que era capaz de horadar montañas, surcar los cielos y observar las cosas que no pueden verse a simple vista, desde la precisión molecular hasta las estrellas.”

Al mismo tiempo, cultivó ideas estrafalarias como el origen túrquico de los europeos y de las civilizaciones y lenguas amerindias.

Atatürk subestimó la fuerza de las redes sociales islámicas y suponía que la religión terminaría por extinguirse. Ha pasado todo lo contrario: el AKP ganó el poder gracias a estas redes y otros factores como el inmovilismo del Kemalismo.

Atatürk logró orientar Turquía hacia Europa, pero 73 años después de su muerte Europa aún no ha abrazado su país como una sociedad que quiere compartir su cultura y valores.

Queda un largo camino y muchas lecciones para los países de la “primavera árabe”.
http://www.elimparcial.es/mundo/atatrk-una-fuente-de-inspiracion-para-los-paises-de-la-primavera-arabe-85951.html

Inmigrantes: romper algunos tópicos

Ninguno de los grandes países de Europa ha pasado como España en tan poco tiempo de ser país de emigración a ostentar la tasa de extranjeros más elevada, tanto en lo que se refiere a población total como a población activa en el mercado de trabajo. Y, en contra de lo que piensa mucha gente, este fenómeno no ha ocurrido a costa de la pérdida del empleo de los trabajadores españoles, especialmente los menos cualificados.

El fenómeno esta muy bien explicado y claramente escrito en un reciente y interesante documento de Joan Elias, publicado por el área de estudios y análisis económico de La Caixa, que es de lectura obligatoria para los que creen lo contrario, en particular partidos xenófobos, como la Plataforma per Catalunya (PxC), que logró 66.000 votos en las recientes elecciones municipales.

Entre 1998 y 2008 España absorbió 4,5 de los 10 millones de nuevos ciudadanos extranjeros residentes en la Europea de los Quince, es decir casi la mitad del total. A 1 de enero de 2011, la población extranjera residente en España representaba el 12,2% de la población total (5,7 millones de personas) en comparación con el millón escaso (923.879), el 2.3% en 2000. Cuando Franco murió en 1975 había solo 165.000 extranjeros residentes en España incluyéndome a mí.

El intenso flujo migratorio coincide con un descenso del paro de los trabajadores nacionales (una tasa de solo el 7% en 2007 en comparación con el 21% hoy), con un aumento de sus tasas de actividad y con una elevación general de sus salarios. De hecho, a partir de finales de los años noventa la carencia de trabajadores autóctonos en determinados sectores de actividad y el avance de sectores intensivos en mano de obra (el sector de la construcción, en particular) requirieron la incorporación de trabajadores extranjeros, pese al aumento de las tasas de actividad de los nativos.

La mitad de los nuevos empleos creados entre 1995 y 2005 fueron ocupados por extranjeros, que han pasado de representar el 4% de los afiliados a la Seguridad Social en 2001 a más del 10.5% a finales de 2010.

La mano de obra extranjera se ha dirigido a actividades generalmente de bajo valor añadido, cubriendo puestos de trabajo de nivel y rango inferiores al de la población nacional y con contratos temporales.

Con las debidas cautelas por la dificultades de medición del fenómeno, Elias estimó que el crecimiento medio de la economía española entre 2000 y 2008, que fue del 3.3%, se hubiera situado en el 1,7% en ausencia de inmigración. La afluencia de extranjeros contribuyó a reforzar el ciclo expansivo de la economía española. En otras palabras, si no hubiese existido la válvula de la inmigración, las tensiones del mercado del trabajo hubieran sido elevadas, en términos de costes, e incluso habrían imposibilitado el fuerte crecimiento de la economía española en la primera década de este siglo.

La población de origen inmigrante ha tenido también un impacto positivo sobre el erario público, según otro informe de La Caixa (“Inmigración y Estado de bienestar en España” de Francisco Javier Moreno Fuentes y María Bruquetas Callejo). Los autores dicen que los datos disponibles muestran que el balance fiscal entre su contribución al erario público y el coste de las prestaciones y servicios sociales que reciben resulta claramente favorable a las arcas del Estado. No existe evidencia empírica alguna que apunte a una relación entre el volumen de los flujos migratorios y la intensidad de la protección social garantizada. En otras palabras, los inmigrantes buscan renta monetaria y eligen aquellas zonas donde sus probabilidades de encontrar trabajo son mayores, y no donde existe un sistema de protección social más generoso.

La otra cara de la moneda es que desde el inicio de la crisis en España (2008) los inmigrantes se han llevado la peor parte del ajuste del mercado laboral, debido principalmente a la distribución sectorial de su empleo y también por la concentración del mismo en el ámbito de los contratos temporales. La tasa del desempleo de los inmigrantes alcanzó el 32% en marzo de este año, 13 puntos porcentuales más que la correspondiente a los españoles. Se trata del diferencia más elevada de los países de la UE, después de la pequeña Estonia, que en promedio se sitúa cerca del 9%.

La contratación temporal, que había servido de cauce para la rápida incorporación del numeroso contingente de inmigración a lo largo de los años de auge de la economía, en el momento de la crisis se convirtió en el principal canal de ajuste.

Obviamente, la altísima tasa de desempleo ha ralentizado la llegada de inmigrantes y su incorporación a la vida laboral activa, y algunos miles ya en España están regresando a sus países de origen. Hasta ahora el número de estas personas es insignificante, entre otras razones por no ser considerado un fracasado en su país de origen. Los inmigrantes desempleados están sobreviviendo como pueden.

Es más que probable que el elevado paro extranjero con que se ha cerrado la recesión económica perdure en el tiempo. Como bien concluye Elias, “el ensanchamiento del diferencial de tasas de paro entre extranjeros y nacionales corre el peligro de convertirse en crónico si no se adoptan acciones encaminadas a reequilibrar las desventajas que afrontan los colectivos de inmigrantes y evitar la formación de bolsas de desempleo-pobreza-marginación.”

Los estudiantes de origen inmigrante tienen una probabilidad 2,1 veces mayor de abandonar prematuramente los estudios que sus compañeros autóctonos.

Que tomen nota los políticos.

http://www.elimparcial.es/sociedad/inmigrantes-romper-algunos-topicos-85541.html

Sigue la indignación

A juzgar por los resultados de las elecciones del 22-M, parece que el Movimiento Democracia Real Ya no ha tenido ningún impacto salvo en aumentar el voto nulo y el voto en blanco, una señal del inconformismo. La abstención se redujo respecto a 2007 cuando muchos analistas suponían que iba a incrementarse. Sería un error, sin embargo, desechar el movimiento.

En febrero escribí una columna con el título provocativo y tal vez profético, ¿Un Tunisami para España? (ver http://www.elimparci…). Era un juego de palabras usado por los egipcios para llamar a su protesta popular en contra de los 30 años en el poder de Hosni Mubarak.

Lo único que me sorprende del movimiento español, un grupo heterogéneo de “ni ni” (jóvenes que ni estudian ni trabajan), profesionales enfadados y hasta pensionistas, pasando por activistas de todo tipo de causas, es que haya tardado tanto tiempo en arrancar y que no tenga más simpatizantes. Dista mucho de las revueltas del mundo árabe, pero en una cosa es muy similar — la sociedad civil, en particular los jóvenes, se esta organizando al margen de los cauces establecidos y con consecuencias imprevisibles.

No faltan razones para estar indignado, en particular los jóvenes adultos cuya pasividad hasta ahora ante su panorama desolador siempre me ha sorprendido. La tasa de desempleo de menores de 24 años en España es de 46%, más del doble de la Unión Europea y duplica el de la tasa general de desempleo en España. Los universitarios han doblado su tasa de paro en tan sólo tres años y muchos de los que han encontrado un empleo están sobrecualificados para el puesto. La gran mayoría de los más de 2 millones de personas que han perdido sus puestos de trabajo en los últimos tres años tiene menos de 35 años.

Llama la atención que en los primeros tres meses de este año emigraron al extranjero 14.108 españoles, el 30.4% más que los que abandonaron el país en el mismo periodo de 2010, según la estimación de población del Instituto Nacional de Estadística (INE). El año pasado se había registrado un descenso respecto del primer trimestre de 2009.
No es una cifra dramática, pero sí demuestra que más gente están, como dice la expresión inglesa, “votando con sus pies.” No es casualidad que mis dos hijos de 30 y 28 años, educados en España hasta los 18 años, trabajen en Londres y Berlín desde hace varios años.

Con una economía que crece lentamente, una altísimo nivel de desempleo y una tasa de inflación preocupante (España es el líder europeo en el índice de miseria que se calcula como la suma de los índices de desempleo e inflación) y un clase política desacreditada e incapaz de ponerse de acuerdo mínimamente sobre cómo resolver los problemas, la indignación no va a desaparecer a raíz de la aplastante victoria del Partido Popular. Incluso podría aumentar, dado que la ideología dominante del movimiento es de izquierdas, aunque, no pidió el voto para ningún partido, ni Izquierda Unida, por estar sus simpatizantes hartos de todos los partidos.

Igualmente indignante es el despilfarro de las administraciones autonómicas en obras públicas emblemáticas, como, por ejemplo, el aeropuerto de Lleida (95 millones de euros), uno de los menos usados (dos vuelos regulares semanales); el aeropuerto de Castellón (150 millones de euros) con pistas sin aviones porque carece del permiso de Fomento; el Campus de la Justicia en Madrid con un edificio abandonado hace un año y la Cidade de Cultura en las afueras de Santiago, concebido en 1999 y aún sin terminar (más de 148.000 metros cuadrados han consumido 400 millones de euros).

El muy interesante y reciente informe sociológico, “Pulso de España 2010” (Biblioteca Nueva), demuestra que los ciudadanos creen profundamente en el sistema democrático, pero no en la forma actual de hacer política.

Tres de cada cuatro españoles (78%) califican de forma negativa la situación política del país: el porcentaje más elevado de los últimos dos decenios. A modo de ejemplo, en 2002, con ocasión de la controvertida participación de España en el conflicto iraquí, este porcentaje no pasó del 47%. Y en los meses previos a las elecciones de 1996 (es decir, en la hasta entonces peor crisis de popularidad de un Gobierno socialista) no pasó del 62%. Tras la primera victoria electoral de Rodríguez Zapatero bajó hasta el 37%. Ahora, ya en la recta final de su segundo mandato, el porcentaje de españoles que evalúa negativamente la situación política nacional se ha más que duplicado, hasta alcanzar el reseñado 78%. Este nivel sin precedentes de descontento político ciudadano se debe a una doble pérdida de confianza: en el Gobierno y en la oposición. Una situación inédita: nunca, antes, desde la muerte de Franco en 1975, Gobierno y oposición habían empatado en cuanto a nivel de desapego suscitado en el conjunto de la sociedad. En otras palabras, los políticos están considerados parte del problema y no los protagonistas de soluciones.

El Movimiento 15-M ha renunciado a convertirse en un partido político y participar en un sistema que considera podrido. Pero esto no significa que no pueda ser una organización política y ser influyente si no se pone utópico.
http://www.elimparcial.es/nacional/sigue-la-indignacion–85010.html

Elecciones en mi pueblo

En un lugar de la Mancha, cuyo nombre prefiero no mencionar porque tengo una casa allí desde hace más de 30 años, espero que no salga elegido en las elecciones el mismo alcalde que hemos tenido durante los últimos 24 años. No ha sido un mal alcalde, pero ha ostentado el puesto durante demasiados años.

En las elecciones del 2007 los Socialistas ganaron el 46,3% de los votos, el Partido Popular 34.3% y el Centro Democrático Liberal (CDL), un nuevo partido, 18,9%. De los 472 personas con derecho a voto, 391 (el 82,8%) votaron. De los siete concejales, cuatro son Socialistas, dos del PP y uno del CDL.

El alcalde (quien se postuló la primera vez por el Centro Democrático Social) es dueño del mayor bar y de un hostal del pueblo. Cuando le entrevisté en 1977 como parte de un articulo para The Times de Londres, poco antes de las primeras elecciones libres en España en 41 años, me dijo que iba votar al partido del vino tinto. La candidata del PP trabaja en la farmacia y el candidato del CDL tiene negocios en Madrid, una gran Casa Rural y un restaurante en el pueblo que al ponerse en marcha hace un par de años rompió el cuasi monopolio del alcalde. Tal vez por esto, la construcción de la casa Rural, que necesitó varios permisos y licencias, tardó mas de lo debido.

Llama la atención, al entrar en el pueblo, que el letrero que anuncia el bar del alcalde es bastante más grande que el de la casa rural.

Esta vez hay solo dos candidatos, el alcalde de nuevo y la misma candidata por el PP. Me importa menos el color político de la otra candidata que el que tenga una nueva cara y nuevas ideas.

Como todos los alcaldes en los más de 8.000 municipios en España, el alcalde de mi pueblo tiene un poder significativo para contratar personas y es de suponer que estas siempre voten por él, aunque, para ser justo, la bibliotecaria, que lleva una vida de funcionaria, puede ser todo, menos votante del PSOE. El alcalde también ejerce influencia en la residencia de ancianos y en asignar viviendas de protección oficial (su hijo tiene una aunque también tiene su propia casa).

Mi pueblo es un microcosmos de la modernización de España. Cuando compré la casa, en 1976, el pueblo no tenía agua corriente ni calles asfaltadas, se llamaba por teléfono a través de operadora, que era una de las hijas del dueño de uno de los bares, la escuela estaba en un estado ruinoso y el lugar más cercano para comprar periódicos estaba a 20 kilómetros. Desde hace ya años contamos con agua corriente, asfalto en las calles, teléfonos automáticos, una escuela moderna, un centro de salud, en la panadería se venden periódicos y desde hace unos años tenemos Internet de alta velocidad. Reflejando el declive de la Iglesia Católica, el pueblo tenia su propio cura en los 70 y ahora el cura sirve varias parroquias.

También mi ayuntamiento ha hecho inversiones bastante inútiles como tener demasiados faroles en parte de un camino que va a un camping, y gasta un dineral en fuegos artificiales en sus fiestas de mayo (menos este año debido a la crisis).

Hoy varios inmigrantes trabajan allí. Durante los 50 y 60 mucha gente dejó el pueblo para emigrar a otros lugares de España o al extranjero. A estas personas se les ha rendido homenaje en una escultura a la entrada del pueblo, representados por una antigua y desfasada maleta de piel esculpida en piedra.

Ha llegado la hora de limitar los mandatos de los alcaldes, y no solo porque tantos años en el puesto facilita el enriquecimiento ilegal. Es bien conocido que ser alcalde en España se ha convertido en la vía más fácil de ser millonario. A juzgar por las noticias en la prensa, parece que son muchos los municipios con casos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación, falsedad cometida por funcionario público, etc, y lo que es aún más vergonzoso es que más de cien imputados por casos de corrupción concurrirán en las elecciones del 22-M. Desconozco el patrimonio de mi alcalde, pero estoy seguro que es bastante más de lo que tiene que ser.

Tanto José María Aznar como José Luis Rodríguez Zapatero han establecido precedentes para sus partidos, limitando voluntariamente sus mandatos como Presidente a dos legislaturas. Si lo puede hacer un presidente, lo puede hacer un alcalde. No es que con dos mandatos vaya a desaparecer la corrupción a nivel municipal de la noche a la mañana, pero la medida actúa tal vez como un freno al abuso de poder y a la tentación de hacerse rico en el cargo, aunque los mas cínicos crean que con dos mandatos habrá un fuerte incentivo de enriquecerse lo mas rápido posible.

La corrupción en los ayuntamientos ha crecido al mismo ritmo que la vertiginosa construcción de pisos y casas, especialmente en la costa turística española que parece cada vez más una selva de cemento gobernada por gángsters.

Estos casos de corrupción recalcan la necesidad de mejorar el sistema de financiar los municipios, en particular aumentar la contribución urbana, medida impopular. Cuanto más fondos reciban los ayuntamientos, menos tentación habrá, en teoría al menos, de buscar fondos para el municipio vía practicas ilegales, por ejemplo en la reclasificación de terreno, y a la vez forrarse.

Según Transparency International (TI), el sector de la construcción en España será un “foco permanente de corrupción” hasta que los gobiernos locales no reciban más dinero del gobierno central o de impuestos locales. “En muchas partes de España, el desarrollo urbanístico y la corrupción van de la mano,” dice un informe de TI. “Este tipo de economía sumergida prospera allí donde faltan la democracia y la transparencia. Y los ayuntamientos se han enriquecido muchísimo con ella.”

El Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) criticó a España en su último informe (1 de abril) por la oscura financiación de los partidos. Ve especialmente opacas las ayudas municipales.

Al estar empadronado en Madrid, no puedo aportar mi grano de arena para elegir un nuevo alcalde para mi pueblo. Y en Madrid ninguno de los candidatos me inspira. Me temo que Alberto Ruiz Gallardón, elegido alcalde en 2003, durará tantos años como el alcalde de mi pueblo.

http://www.elimparcial.es/sociedad/elecciones-en-mi-pueblo–84622.html

El poco fiable amigo americano

¿Hubiera durado tantos años la dictadura de General Franco sin el apoyo explícito de sucesivas administraciones norteamericanas que empezó en 1953 con el Pacto de Madrid y el establecimiento de bases militares en España?

Es una pregunta sin una respuesta contundente. Lo que sí emerge claramente del fascinante libro “El Amigo Americano. España y Estados Unidos: de la dictadura a la democracia” (Galaxia Gutenberg) del historiador Charles Powell es el apoyo tibio de Washington para la democratización.

El nuevo libro de Powell, autor de “España en Democracia, 1975-2000”, uno de los mejores sobre la transición (es una lástima que no se haya publicado en inglés), está basado en documentación diplomática desclasificada, sobre todo norteamericana, mucha de la cual no ha salido a la luz pública hasta ahora, y en entrevistas personales con muchos de quienes participaron en las sucesivas negociaciones hispano-estadounidenses. Cubre el periodo entre 1969 y 1989. Algunos de los documentos están colgados en la página web de la Fundación Transición Español que Powell dirige.

Según Henry Kissinger, uno de los principales protagonistas de esta historia (asesor de seguridad nacional y secretario de Estado entre 1969 y 1977), ”la contribución norteamericana a la evolución española durante los años setenta constituyó uno de los principales logros de nuestra política exterior”.

Powell desmiente esta versión minuciosamente y demuestra que las consideraciones geopolíticas (la Guerra Fría, en general, y la radicalización en Portugal después de su “Revolución de los Claveles”, en particular) terminaron por imponerse a las demás. La prioridad de Washington era mantener sus bases, un tema que ocupa gran parte del libro.

Para Kissinger, Washington tuvo que elegir entre “condenar al ostracismo al régimen existente o trabajar con él a la vez que extendíamos nuestros contactos y por lo tanto nuestra influencia de cara al postfranquismo,” optando por lo segundo. El todopoderoso Kissinger era muy reacio a la legalización del Partido Comunista y aconsejó a Adolfo Suárez proceder lentamente y no ir a las elecciones hasta que el Gobierno tuviese un partido propio que lograse la seguridad de ganarlas, cosa que pasó.

¡En un intento por limitar la influencia del sindicato comunista Comisiones Obreras, y favorecer a sus posible rivales, la embajada norteamericana en Madrid llegó a cultivar a la anarcosindicalista Confederación Nacional de Trabajo!

La embajada tenía pocos contactos con figuras de la oposición y algunos, como Felipe González, optaron por guardar distancias con el país ampliamente recelado entre los demócratas por haber contribuido a la consolidación de la dictadura y su larga duración. El PSOE tardó tres meses en responder a la invitación que Wells Stabler, el embajador en Madrid, había cursado a González en el verano del 1975. En vísperas del encuentro, González advirtió que no llevaría corbata, a lo que el embajador respondió con ironía que no le importaba, con tal de que no olvidara sus pantalones. Diez años más tarde, cuando era Presidente, González recordó a un grupo de corresponsales norteamericanos que, “a diferencia de lo ocurrido en otros países europeos, los GI (soldados estadounidenses) no habían liberado a España durante la segunda Guerra Mundial.”

Como dice Powell, “hasta el ultimo momento (del régimen franquista) la administración de Ford procuró invertir en el futuro postfranquista sin distanciarse un ápice de la dictadura, una política cuya sutileza probablemente no fue apreciada por la opinión pública española.”

Incluso seis años después de la muerte de Franco, cuando el proceso democrático estaba en plena marcha, Alexander Haig, el secretario de Estado, llamó al golpe fallido del 23 de febrero de 1981 “un asunto interno de España.” Este desafortunado comentario confirmó la creencia entre los demócratas de que la Administración Americana daba poca importancia a la suerte que pudiera correr la democracia española y que todavía añoraba la cómoda relación de que disfrutó durante el régimen de Franco.

El papel del Rey Juan Carlos como verdadero motor del cambio después de la muerte de Franco (un libro de Powell sobre esta tema ganó el Premio Espejo en 1991) está ampliamente demostrado en el libro. Un informe del Departamento de Estado antes de la visita de Juan Carlos a EE UU en 1971 decía que “no existe la seguridad de que esté en el trono mucho tiempo.”

Aunque han pasado muchos años, el apoyo norteamericano al régimen de Franco sigue siendo el “pecado original” de la relación actual. Como bien concluye Powell la transición y consolidación democráticas ofrecieron oportunidades de toda índole, sobre todo para EE UU, que aún no se supieron aprovechar.

El libro de Anna Grau, con el sugestivo e irónico título “De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak” (Destino), cubre parte del mismo territorio que el libro de Powell e incluye la publicación de muchos documentos en el libro.

Ambos autores creen que los argumentos generalmente invocados para explicar la supuesta participación estadounidense en el asesinato de Carrero Blanco en 1973, o en el asalto del Congreso de los Diputados el 23-F, carecen de lógica, ya que era claramente contrarios a sus intereses.

Sin embargo esto no significa para Grau, corresponsal de ABC en Nueva York, que Estados Unidos no haya podido tener “otras actuaciones reprobables respecto a España”, como, por ejemplo, la guerra de Cuba y el caso de Jesús Galíndez, delegado del gobierno vasco en el exilio en Nueva York quien fue raptado en 1956 y enviado a la fuerza por avión a la República Dominicana donde fue asesinado por orden del dictador Rafael Trujillo.

Difícil es la relación de aliado cuando “el otro” es el poderoso y sólo mira por su propio interés.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-poco-fiable-amigo-americano-84166.html

España de un vistazo

España va muy mal en empleo en comparación con otros países. Mientras que la tasas de desempleo de casi todos los países de la Unión Europea (UE) están bajando, la de España (20,7%) es el doble de la UE, con mucho la más alta (seguida por Lituania con el 17,3%), y no deja de aumentar.

El paro español triplica al alemán, pese a iniciar ambos países la crisis al mismo nivel. El desempleo en Alemania, con más de 80 millones de habitantes, ronda los tres millones, mientras en España, con 47 millones de personas, ha aumentado a casi cinco millones.

Pero España no va tan mal en otros indicadores, como demuestra la última edición de Society at a Glance (“La Sociedad de un vistazo”), que publica cada dos años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Este libro es la biblia sobre el bienestar en los 34 países de la OCDE, que es algo así como el club de las naciones ricas. Los datos son los últimos disponibles para todos los países, lo que permite su comparación. La mayoría son de 2008 o 2009 y, a veces, de 2010. Dado que la última edición salió en 2009, la nueva edición da una idea del impacto de la crisis sobre estos países. Vemos la situación de España en varios de los 25 indicadores en comparación con la media para la OCDE.

Aunque España tiene un altísimo nivel de desempleo, sorprende que sólo el 23% de las personas (cifra de 2010) digan que tienen problemas para vivir con los ingresos que ganan, casi la misma cifra de la OCDE. El peor país en este renglón (Hungría con el 73%) tiene una tasa de desempleo muy por debajo de la de España. Yo interpreto la relativamente baja cifra de España (11 puntos porcentuales más que en 2007 en comparación con 3 puntos para la OCDE) como una señal de la fortaleza tanto de la familia extendida como de la red de apoyo que supone el sistema de subsidios para los desempleados. También indica la existencia de una fuerte economía sumergida.

En cuanto a educación, España gasta 7.322$ (cifra de 2007 en términos de paridad de poder adquisitivo, PPA) por persona en educación obligatoria (escuelas públicas y privadas) en comparación con los 8.070$ de la OCDE. Finlandia gasta un poco más que España (7.558$), pero sus resultados en las pruebas estandarizadas de PISA para alumnos de 15 años son muchísimo mejores que los de España, demostrando que no hay una relación clara entre gasto y rendimiento de los estudiantes, algo que el Gobierno español tiene que meditar.

El 14,1% de la población española (cifra de 2008 o último año) es extranjera (incluyéndome a mí), en comparación con el 11,7% de la OCDE. Es de suponer que la cifra para España bajará porque están llegando menos inmigrantes y están regresando más a sus países de origen. Llama la atención que los españoles son muy tolerantes con la minorías étnicas, los emigrantes, gays y lesbianas — el 78% en comparación con el 61% de la OCDE y el tercer porcentaje mayor de los países europeos de la OCDE, después de Holanda, Irlanda e Islandia.

Uno de los rasgos demográficos de España en los últimos años es el envejecimiento de la población. La esperanza de vida de los españoles es de 81,2 años (79,3 para la OCDE). Esto, combinado con la alta tasa de desempleo, está empeorando la ratio de apoyo para los mayores. España tiene 3,7 personas entre los 20 y los 64 años (cifra de 2008 o último año) trabajando para cada persona mayor de 65 años (4,2 en el promedio de la OCDE). Esa ratio se ha deteriorado en los últimos dos años.

En salud España gasta el mismo porcentaje de su PIB que la OCDE (9%). Pero en corrupción España sale mal parada: en el 26º lugar, con una nota de 75 (OCDE 56). A juzgar por los muchos imputados en las listas de las elecciones municipales y autonómicas este 22 de mayo, a los políticos les importa un bledo este cáncer.

Esta edición del informe dedica atención al trabajo no remunerado, que en España representa el 41% del PIB, la quinta mayor en proporción después de Japón (42%), Nueva Zelanda (43%), Australia (46%) y Portugal (53%).

La diferencia de género en cuanto al trabajo no remunerado (tiempo de trabajo no remunerado de la mujer menos el tiempo de trabajo no remunerado del hombre) es en España de 187 minutos, la sexta mayor brecha de la OCDE. Según este indicador, España es bastante menos machista que Italia (223 minutos), Turquía (260 minutos) y México (261 minutos).

España: ganando batallas, perdiendo la guerra

Para Karl Marx el fantasma que recorrió Europa fue el comunismo. Para España es un rescate internacional para salvar su economía. Según José Viñals, responsable financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI) y antiguo subgobernador del Banco de España, España “se ha desacoplado de los países de la eurozona con problemas.” España y Portugal (este ultimo en vías de ser rescatado) “son casos completamente distintos. Las reformas que ha aplicado el Gobierno, tanto la consolidación fiscal como la reestructuración de las cajas, van por el buen camino,” aseguró. ¿Viñals se va a comer sus palabras algún día?

La situación en los mercados de deuda sigue siendo muy volátil. El Tesoro español se vio obligado el 18 de abril a elevar la rentabilidad de sus títulos por primera vez en las últimas seis subastas de deuda para superar la mayor aversión al riesgo de los inversores. Cuanto más se pague por sus títulos, más subirá el coste de la deuda pública. Y el recrudecimiento de las dudas, agravadas por el ascenso de la ultraderecha finlandesa contraria a pagar el rescate a Portugal y los rumores sobre la necesidad de renegociar la deuda griega (el primer país en ser rescatado), también ha quedado patente en el mercado secundario de deuda, donde se negocian los títulos de los Estados una vez emitidos. Sin embargo, la prima de riesgo para España, que es el sobreprecio exigido a estos títulos frente a los alemanes y es un indicador de la confianza internacional, está aún muy por debajo de la de Portugal (2.14 p.p. en el caso de España y 6.56 p.p. para Portugal el 28 de abril). El bono español a 10 años tiene un tipo de interés de 5.40% y el Portugués de 9.82%. Así que España, medida por este indicador, está lejos de la situación de Portugal.

La amenaza de un rescate parece que está disminuyendo, pero lo que está tan claro como el agua es que España va a continuar sufriendo bajo crecimiento económico y altas tasas de desempleo durante mucho más tiempo que cualquier otra economía grande de la zona euro. Ni uno solo de los principales servicios de estudios que elaboran previsiones sobre la economía española se cree las que calcula el Gobierno para 2011 y 2012. La Fundación de las Cajas de Ahorros , que elabora un panel de previsiones con los principales economistas españoles, ha difundido sus primeras previsiones para 2012. El resultado es contundente: los expertos prevén que el crecimiento se quede en el 1,5% del producto interior bruto (PIB), muy lejos del 2,3% que espera el Gobierno. Para este año los economistas prevén un crecimiento del 0,8%, uno de los más bajos de la Unión Europea, frente al 1,3% del Gobierno. Y el Gobierno mismo ha elevado su previsión para la tasa del paro al 19.8% (de 19.3%).

Quienes están pagando los platos rotos de la crisis y ven que su futuro es cada vez menos atractivo son los jovenes. Las personas con empleo e hipotecas están, aunque cueste creerlo, en una mejor situación que antes de la crisis gracias a los muy bajos tipos de interés (algo que previsiblemente cambiará). Pero los universitarios a la espera de su primer empleo o los jovenes que abandonaron sus estudios prematuramente (muchas veces para incorporarse a un trabajo en el sector de la construcción que han perdido) lo tienen muy difícil. No es casualidad que el país con una tasa del desempleo el doble de la UE suspenda estrepitosamente en eficiencia del mercado laboral, según el último Informe sobre Competitividad Global publicado por el Foro Económico Mundial. España ocupa el puesto 115 en la clasificación internacional de un total de 134 países.

Tampoco sorprende que en los tres primeros meses del año 14.108 españoles emigraron al extranjero, 30.4% más que en el mismo periodo de 2010, según la estimación del Instituto Nacional de Estadística. Son españoles y no inmigrantes que han regresado a sus países de origen (algo que también está pasando). Mis hijos no son españoles, pero han pasado la mayoría de su vida en España: el mayor trabaja en Londres y el menor en Berlín. Tampoco sorprende que haya aumentado durante el último año la edad media en el que las mujeres tienen su primer hijo: de 30,8 a 31,06 años.

Los jovenes (la tasa del desempleo para las personas por debajo de 24 años es de más del 40%) están indignados, pero poco organizados y movilizados. En la manifestación en Madrid este mes organizado por Juventud sin Futuro solo participaron entre 1.000 y 2.000 personas. Mientras tanto crece la esperanza de vida (78,81 años para los hombres y 84.81 para las mujeres). ¡Vaya futuro para todos ellos!
http://www.elimparcial.es/economia/espana-ganando-batallas-perdiendo-la-guerra-83253.html