El archivo de Arturo Barea va a Oxford

¿A quién “pertenece” el archivo de un escritor importante que murió en el exilio? ¿A su país de origen o al país que le dio refugio?

Es el caso de Arturo Barea, fallecido en Inglaterra en 1957 después de 18 años de exilio, autor de la trilogía “La forja de un rebelde”, el relato más esclarecedor y sincero de los primeros 40 años del siglo XX español.

Como parte de una campaña entre amigos y admiradores de recuperar la figura de Barea, incluyendo a Antonio Muñoz Molina, Javier Marías y Paul Preston, yo quería persuadir a la dueña del archivo de donarlo a la Biblioteca Nacional. Ya hemos restaurado en 2010 la deteriorada lápida en honor de Barea que puede verse en el cementerio de All Saints Church, de Faringdon, cerca de Oxford, donde vivió y murió el escritor. El 17 de agosto una placa en honor de Barea será instalada en la fachada de su pub favorito, en Faringdon, y sus libros publicados en inglés serán donados a la biblioteca del pueblo.

La dueña del archivo, que prefiere permanecer en el anonimato, ha logrado un acuerdo con la Biblioteca Bodleiana de Oxford (Bodleian Library, en su nombre inglés) para donar en 2015 13 cajas con fotos, cartas, el manuscrito completo de “La raíz rota”, su última novela, relatos, transcripciones de unos 800 emisiones del servicio de la BBC para Latinoamérica y, la joya para mí, la primera página de “La forja”, mecanografiada en papel biblia con una máquina de escribir Underwood que, al ser inglesa, no tenía tildes, de manera que Barea tuvo que añadirlas a mano con un lápiz azul.

El inicio de “La forja” es un precioso retrato de la infancia del escritor, cuya madre se ganaba la vida lavando ropa de soldados en el río Manzanares. “Los doscientos pantalones se llenan de viento y se inflan. Me parecen hombres gordos sin cabeza, que se balancean colgados de las cuerdas del tendedero. Los chicos corremos entre las hileras de pantalones blancos y repartimos azotazos sobre los traseros hinchados”.

También están su pasaporte británico (a Barea le concedieron esa nacionalidad en 1948) y su testamento.

La trilogía se publicó por primera vez en inglés durante la década de 1940 (traducida maravillosamente por Ilsa, su esposa austriaca) y no apareció en España hasta 1978. Parece que Ilsa se llevó el manuscrito original y completo de “La forja” a Viena después de la muerte de Arturo y nadie sabe lo que pasó con el ejemplar cuando ella murió en 1973.

Se ha hecho justicia con la donación a la Biblioteca Bodleiana, una de las más antiguas de Europa y la principal biblioteca de la Universidad de Oxford. Barea nunca regresó a España después de exiliarse primero en Francia en 1938 y luego en Inglaterra en 1939.

Además, el régimen franquista denigró a Barea. Entre las cartas que yo encontré en el archivo el año pasado estaba una escrita a Barea en 1951 por un periodista inglés que había recibido una queja de las “autoridades culturales de Madrid” por haber dicho en un artículo que Barea era un escritor español. “Esa gente me informa de que usted ya no es un escritor español, del mismo modo que Conrad no es un escritor polaco. Me dicen que usted dicta a su esposa (en una lengua que evitan precisar) y que, a continuación, ella traduce sus pensamientos al inglés. Con su permiso, me gustaría refutar esa declaración oficial”.

En 1956, mientras viajaba por Latinoamérica por cuenta de la BBC, el régimen le llamó “el inglés Arturo Beria”, aludiendo así al jefe de seguridad de Stalin Lavrenti Beria, pero Barea nunca fue comunista.

Otra carta del archivo, enviada desde la editorial británica Secker & Warburg (la misma de George Orwell, que tenía en muy alta estima a Barea) instaba al español a remitirles urgentemente un duplicado de su libro Struggle for the Spanish Soul [La lucha por el alma española], ya que el original se había perdido cuando las bombas alemanas arrasaron en 1941 la imprenta que la editorial tenía en Plymouth. “Durante el bombardeo, no solo se destruyeron las existencias, sino las copias mecanografiadas, entre ella la de su libro”. Por fortuna, Barea había conservado una copia.

Creo que Barea habría querido dejar su archivo al país que le dio refugio y donde se sintió muy feliz y con la capacidad de escribir después de ser testigo de tantos sufrimientos y horrores. No obstante, me habría gustado que viniera a España.

La receta de Rosell para salir de la crisis

A diferencia del espléndido y furioso ensayo de Antonio Muñoz Molina, “Todo lo que era sólido”, sobre el apogeo y la decadencia de España, ya en su cuarta edición y que el mes pasado fue reseñado largamente en el Times Literary Supplement en el Reino Unido (los libros no escritos en inglés rara vez reciben atención en esta prestigiosa revista), Juan Rosell en su libro ”Reformas o declive” propone soluciones para salir de la crisis y volver al crecimiento, como era de esperar dado su importante puesto como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

Según Rosell, lo ocurrido es que el gasto, tanto público como privado, ha devorado al país. ”Cuando hay dinero se gasta. Cuando hay más se gasta todavía más. No se gasta con inteligencia, sino con desdén, como si el dinero viniera del cielo. Lo que entra, sale; pero, después, si no hay entradas ¿qué se hace?”.

A primera vista, no parece que España haya despilfarrado dinero, a pesar de un exceso de aeropuertos, algunos de ellos sin pasajeros; exceso de palacios de congresos donde no se celebran congresos; demasiados puentes, plazas o edificios singulares con un aprovechamiento mínimo y un coste excesivo; cientos de piscinas municipales cerradas por falta de clientela o imposibilidad de mantenimiento.

En el año 2012 el país se sitúo entre los 10 países de la Unión Europea con menor gasto público en porcentaje del PIB (43,4%), frente a un 49,9% de media en la eurozona. No obstante, el aumento del gasto público ha sido particularmente intenso en los últimos años. Entre 2005 y 2011 el gasto público incrementó su peso en 6,8 puntos porcentuales hasta alcanzar el 45,2% del PIB. Solamente dos países de la eurozona registraron durante esos años un aumento mayor: Irlanda y Grecia, y ambos fueron rescatados por la UE.

La crisis en las cuentas públicas españolas (el superávit presupuestario de 1,9% del PIB en 2007 se convirtió en un déficit del 11,2% en 2009) llegó tanto por el lado del gasto como por el lado de los ingresos públicos, que cayeron del 41,1% del PIB en 2007 al 35,1% en 2009, casi 10 puntos por debajo del promedio de la zona euro, siendo España el tercer país de la zona con más bajos ingresos públicos sobre el PIB, solo por delante de Irlanda y de Eslovaquia.

Cuando el modelo económico basado excesivamente en el sector inmobiliario y de infraestructuras se hundió, los ingresos fiscales cayeron en picado. Además, el crédito dudoso a empresas de la construcción aumentó un espantoso 628% en 2008 hasta los 6.722 millones de euros, un 176% a hogares (24.346 millones) y 288% a otros sectores residentes (63.057 millones), dando lugar a una crisis bancaria.

En su libro, publicado por Ediciones Deusto, Rosell hace unas preguntas muy pertinentes, particularmente en el campo del desempleo. ¿Cómo es posible que en 2006 y 2007, con índices oficiales de desempleo del 8%, no se encontrara gente dispuesta a trabajar? ¿Es entonces esa cifra del 8% el dato más próximo al desempleo friccional, es decir, en un escenario de prácticamente pleno empleo. Un 8% de paro en Estados Unidos, por ejemplo, es una cifra altísima.

Ya tenemos un paro del 27%, si es que la cifra oficial corresponde a la realidad, cosa que Rosell duda (quitando la mencionada cifra de 8% se queda en 19%, que es aún enorme).

Hay una tabla interesante en el libro que muestra la creciente brecha entre el paro registrado y el paro de la EPA (otros países del UE no ofrecen dos cifras que tienden a crear confusión): desde una diferencia de —44.915 desempleados en diciembre de 2001 a favor del paro registrado, a otra de 1.167.457 parados a favor de la EPA en marzo de 2012.

España creció más en el periodo 2000-2012 que Alemania, Italia y Francia, pero ¿cómo es posible que sólo en España se dispare exponencialmente el desempleo?

Es refrescante que el jefe del patronal se enfrente a la clase política. “Es increíble que frente a cualquier tema, mayor o menor, los partidos políticos tengan enfoques diferentes y actúen de diferente manera si están en la oposición o en el gobierno”. Con respecto a la necesaria reforma de las pensiones, “para mayor sonrojo, las mismas personas que defendían la viabilidad y la reformas del sistema por puro sentido común se han convertido ahora en sus más fieros detractores”.

La reformas que propone Rosell no son nada nuevas, y hubieran sido mucho más fáciles de poner en práctica durante las vacas gordas: reestructurar la Administración; simplificar las normas administrativas (en 2012 el número de páginas de los boletines oficiales de las comunidades autónomas llegó a las 717.111); evitar la duplicidad de competencias traspasadas a las comunidades autónomas; profundizar en la reforma laboral; fomentar una mentalidad de pacto social responsable; apostar por la I+D+i y el sector exterior y reformular el sistema educativo.

Es de esperar que Rosell sea un empresario ejemplar en su posición como jefe del patronal, a diferencia de su antecesor, Gerardo Díaz Ferrán, quien abogaba por las mismas reformas y está condenado por gestión fraudulenta al llevar al grupo Marsans a la quiebra. Uno tiene que practicar lo que predica.
http://www.elimparcial.es/economia/la-receta-de-rosell-para-salir-de-la-crisis-125418.html

La historia del idioma de la tierra de los conejos

Muchas civilizaciones han influido en forjar el idioma español, empezando con los fenicios quienes llamaran el territorio I-shepan-ha, un término cuyo uso está documentado desde el segundo milenio antes de Cristo y que significa algo como “tierra de los conejos”. Los romanos convirtieron este nombre en Hispania y algunos siglos más tarde se transformó en España. Luego gran parte del Península Ibérica fue ocupado por musulmanes durante unos 700 años. Estas y otras civilizaciones dejaron sus huellas.

Por ejemplo, las palabras galápago (tortuga), silo (cerdo), álamo y salmón vinieron de lenguas indígenas habladas en la península antes de la llegada de los romanos en el tercer siglo antes de Cristo, palabras como pizarra, chaparro, zamarra y narria tienen su origen en el idioma vasco (euskera) y la influencia musulmana es extensa, en particular en los campos agrícolas, administrativos y militares con palabras como arroz, limón, zanahoria, alcalde y alcázar. La palabra atún viene de al-tun en árabe, que es algo similar a la palabra thunnus en latín.

Hoy, el español, cuyas raíces están en el latín vulgar de Hispania, es la lengua oficial de más de 450 millones de personas en 21 países y es el segundo idioma no oficial en los Estados Unidos donde esta hablado por más de 37 millones de personas. Si la tendencias demográficas siguen su ritmo actual, los Estados Unidos serían en 2050 el país con más personas que hablan español, y el español pudiera superar en hablantes al inglés y convertirse en el segundo idioma más hablado en el mundo después del chino (una lengua, a diferencia del español, que se habla en solo un país).

La fascinante historia del español esta contado amenamente en el libro “The Story of Spanish” de Jean-Benoît Nadeau y Julie Barlow, autores de “The Story of French” (2006), y publicado hace poco por St. Martin’s Press. El libro cuenta mucho más que el auge del español. Por sus páginas pasan no solo personas eruditas como el lexicógrafo Antonio de Nebrija (1441-1522), quien ocupa un lugar destacado en la historia de la lengua española por haber sido pionero en la redacción de una gramática, un diccionario latín-español y el español-latín, pero también acontecimientos como la expulsión de los judíos y la destrucción de culturas indígenas en la conquista y colonización de América. Estos dos últimos factores jugaron un papel importante en promover y extender el español o en el caso de los judíos el judeoespañol o ladino hablado aún hoy en países como Turquía por los descendientes de los judíos que vivieron en España hasta 1492.

Preguntado por Isabel la Católica sobre el sentido que tenía componer una gramática castellana, Nebrija destacó la importancia política de la lengua, y añadió “… que siempre fue la lengua compañera del Imperio.” Su diccionario codifico la ortografía y evitó que el español estallara en un número infinito de dialectos. Con la llegada de los conquistadores y las enfermedades hasta entonces desconocidas, más de la mitad de los 600 lenguas indígenas conocidas desaparecieron, dejando el español con pocos competidores.

Hoy, el español “puro” se ve desafiado por el “Spanglish”, la bestia negra de los académicos, hablado en los Estados Unidos y definido por Ilan Stavans como “el encuentro verbal de las civilizaciones anglosajona e hispana”. Stavans ha elaborado hasta una versión en Spanglish del primer capítulo del Quijote, que empieza así: “In un placete de la Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un greyhound para el chase.”

Claro que hay gente que mezcla los dos idiomas, pero el resultado no tiene ninguna unidad lingüística, porque las comunidades emigrantes en US son muy diferentes entre sí.
El Spanglish no es solo un fenómeno de los Estados Unidos. En Gibraltar, esta trozo de territorio británico que tanto molesta a los españoles nacionalistas, se habla “llanito”, en la zona del canal de Panamá (durante años territorio estadounidense) “zonian” y en Perú el “Japoñol”(por inmigrantes japonesas de segunda generación).

Otra adulteración del español es el caló o pachuquismo, usado por el humorista mexicano Tin-Tan (Germán Váldes), uno de cuyas líneas más famosas era ¿Óyeme vato, como se dice window en ingles?.

Mientras el español tiene que competir en su país de origen con otras idiomas como el catalán (con la posibilidad, aunque remota, de desaparecer en Cataluña si esta autonomía consigue la independencia), en las Américas, particularmente en Brasil (desde 2005 todos los centros de enseñanza secundaria están obligados a ofrecer la enseñanza de español dentro del horario lectivo) y los Estados Unidos, está su futuro.
http://www.elimparcial.es//la-historia-del-idioma-de-la-tierra-de-los-conejos-125083.html

La rebelión de los catalanes

“Los catalanes han menester ver más mundo que Cataluña,” escribió Gaspar de Guzmán, el conde-duque de Olivares, en 1640 a Dalmau de Queral i Codina, conde de Santa Coloma y virrey de Cataluña, tres meses antes de su asesinato cuando estalló la revuelta de los segadores.

Las palabras del conde-duque siguen siendo tan válidas hoy como hace 373 años. Las he encontrado en el clásico libro del historiador británico John H. Elliott, The Revolt of the Catalans (1598-1640) (“La rebelión de los catalanes)” publicado por Cambridge University Press en 1963 (en libro de bolsillo desde 1984) y por Siglo XXI en español, que acabo de leer por la primera vez.

Para Elliott, la revolución de 1640 era, en realidad, dos revoluciones y no una. La primera era una revolución social y espontánea de los pobres contra los ricos y la segunda, y más relevante para hoy, una revolución política en contra de la dominación del principado de Cataluña, con sus propias leyes, privilegios y fueros, por Castilla, en particular la resistencia del principado a pagar. Igual que ahora, hubo también un conflicto sobre el uso del castellano en Cataluña.

Cuando los franceses empezaron a atacar a las fronteras españolas en Fuenterrabía, gente de todos los dominios peninsulares acudieron en ayuda de dicha población vasca, excepto Cataluña. Y cuando los franceses probaron a atacar la propia Cataluña, casi nadie se alistó en defensa de su propio territorio, y hubo que traer soldados de fuera que nadie quería alojar.

Durante la rebelión Cataluña fue una república, pero para nada más que una semana. Fue el tiempo que tardó en pasar de sacudirse el yugo de los Austrias (Felipe IV) y pasarse a otro rey, el de Francia (Louis XIII), al que ofreció lealtad a cambio de protección.

Una república es el sueño de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido abiertamente independentista que más está beneficiándose del actual conflicto entre el Gobierno de Arturo Mas y el Partido Popular. Los socialistas catalanes están desintegrándose, Convergència i Unió está perdiendo influencia y votos — son los dos partidos que han dado estabilidad a Cataluña en los últimos 30 años — y el PP tiene un techo de votos que le imposibilita influir en la vida política de la región.

El dilema para el conde-duque, como para Mariano Rajoy, en palabras de Elliott es “si hay que emplear blandura o rigor en relación con el principado [Cataluña]”. En estos momentos el supuesto diálogo entre los dos partes es de sordos. Entrando con brillantez en el mente del conde-duque y en el contexto histórico, Elliott hace al conde-duque preguntarse, ¿“Por qué Cataluña, y solo Cataluña, debería ser diferente?”. El conde-duque sabía que cediendo a Cataluña se abriría una caja de Pandora — igual que Rajoy.

Mi lectura del libro ha coincido con el anuncio de un simposio con el título provocativo, “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)”. El simposio se inscribe en los fastos del Gobierno catalán para conmemorar el próximo año el 300 aniversario del año 1714, en el que se produjo la caída de Barcelona a manos de las tropas de Felipe V, con la aspiración de que este proceso se culmine en la consulta soberanista. Una de las conferencias lleva el lema: “La apoteosis del expolio: siglo XXI” y otra: “La humillación como desencadenante de la eclosión independentista.”

Preguntado por un corresponsal de El País sobre el enfoque escogido para el simposio, Elliott contestó “No vale la pena ni hablar. Con este título ya sé que no me interesa. Es muy poco histórico y no tiene rigor ninguno. Es un disparate.” Otro gran historiador, José Álvarez Junco, sin tener intereses creados, piensa igual. Para Álvarez Junco, no es un simposio histórico o debate científico porque ya se dan por predeterminadas las conclusiones.

Dijo Abraham Lincoln que “las mentiras repetidas se convierten en historia, pero no necesariamente se convierten en verdad”. Para Oscar Wilde: “Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento.” Ciertamente, nadie se aburre con la historia de Cataluña.

Para contactar con el autor: http://www.williamchislett.com

J.B. Trend: un académico errabundo

En una vitrina en la Residencia de Estudiantes en Madrid están algunos de los mejores libros en inglés (y alguno traducido al español) sobre España publicados entre 1921 y 1956. Son obras de John Brande Trend y forman parte, junto con unas cartas y fotos, de una pequeña exposición con motivo del 80º aniversario de su nombramiento como el primer catedrático de español de la Universidad de Cambridge.

Trend vivió en la Residencia entre 1925 y 1927 y la consideró su “college in Madrid.” Divulgó la labor de la Residencia en el Reino Unido. Su larga amistad con la casa y con muchos de sus residentes tuvo ocasión de ponerse a prueba en los difíciles momentos de la guerra civil cuando, desde su puesto en Cambridge, hizo todo lo que estuvo en su mano para auxiliar a muchos de ellos, entre otros el director de la Residencia Alberto Jiménez Fraud, a quien ayudó a encontrar refugio en Inglaterra.

Trend (1887-1958) es un caso curioso en la mejor tradición de los llamados curiosos impertinentes. Estudió ciencias naturales en Cambridge y llegó a ser catedrático de español después de ganar cierta fama con su primer libro, A Picture of Spain (1921), y sus escritos sobre música para varias revistas incluyendo, más tarde, The Criterion fundada por T.S.Eliot. Su gran amigo Edward Dent, catedrático de música en Cambridge, animó aTrend a explorar España, país que visitó extensamente por la primera vez en 1919 después de la Primera Guerra Mundial (Trend estuvo en Ypres). Luego viajó por Marruecos, América Latina y Portugal.

Se hizo amigo de Manuel de Falla, Federico García Lorca y un sinfín de artistas eintelectuales. El original del dibujo de él, que adorna la portada del libro, lo realizó José Moreno Villa, protagonista y testigo de excepción del Madrid literario y artístico de los años anteriores al estallido de la guerra civil, y forma parte de la exposición.

Su intensa vida está contadaamenamente en AnUnlikely Spanish Don (“Un catedrático de español poco probable”), la biografía de Trend escrito por Margaret Joan Anstee, una alumna suya y la primera mujer en ser secretaria general adjunto de las Naciones Unidas y la primera enencabezar una misión militar de mantenimiento de la paz. Fuepublicadahace poco por Sussex Academic Press y el Cañada Blanch Centre, dirigido por el historiador Paul Preston.

Trend jugó un papel importante en organizar el primer y mítico festival de cante jondo en Granada en 1922 con Falla y Lorca. Escribió que su objetivo era “purificar y recuperar el maravilloso cante jondo, que no se debe confundir con el cante flamenco, que es una degeneración y casi una caricatura del cante jondo.”

Trend escribió el primer estudio de Falla (1929) y entre sus otros libros están The Music of Spanish History to 1600 (1926), Spain from the South (1928), The Origins of the Modern Spain (1934), The Civilization of Spain (1944), Antonio Machado (1953) y The Language and History of Spain (1953). Tengo casi todas sus obras en primera ediciones porque pocas fueron reeditadas. Trend también tradujo “La vida es sueño” de Calderón de la Barca al inglés y el libreto de “El retablo de maese Pedro”, la obra de Falla inspirada en un episodio del Quijote.

Trend fue un admirador de Francisco Giner de los Ríos y un gran promotor de la filosofía liberal de la Residencia. Sus palabras sobre la enseñanza en su libro A Picture of Spain (1921) tienen una particular resonancia hoy en el contexto de la propuesta del Gobierno de convertir la asignatura de religión — católica — en una material evaluable en la escuela.

“La función de un profesor, y más que nada en España, es un esfuerzo continuado para liberar el espíritu […] y esto nunca selograría con un sistema rígido de instrucción. Solo una verdadera pasión por la verdad y justicia podrían dar lugar al desarrollo de la toleración y solidaridad social, que son la única esperanza para el futuro de España y de todas las naciones.”

Trend ayudó a organizar el rescate de unos 4.000 niños vascos, incluyendo un amigo mío, que fueron evacuados en el barco Habana a Inglaterra en 1937. Nunca volvió a España después de la guerra civil. Viajó a Portugal desde donde miró a España con nostalgia.

Los indignados de Turquía

Las protestas en Turquía que han sacudido al país tienen mucho más que ver con el autoritarismo y prepotencia de Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro, que con unas quejas sobre el polémico proyecto de convertir uno de los pocos espacios verdes en el centro histórico de Estambul, agobiado por el tráfico, en un centro comercial.

Mientras el movimiento de los indignados en España fue creado en gran parte hace dos años en respuesta a las medidas de austeridad, los desahucios y la falta de puestos de trabajo, en particular para jóvenes, el movimiento turco responde más a demandas culturales y políticas.

De hecho, la economía turca ha sido la estrella de Europa en la última década, durante la cual su tamaño se ha triplicado y el PIB per cápita se ha incrementado considerablemente, aunque el crecimiento se ha ralentizado este año. Otros logros son las reformas que han reducido el poder y la influencia de los militares, árbitros de la vida política en el pasado (tres golpes de estado entre 1960 y 1980), y el anuncio de tregua del grupo kurdo terrorista PKK después de tres décadas de lucha armada y una guerra sucia por parte de las fuerzas de orden.

La indignación de un segmento de la población turca, identificada como laicista para distinguirla del islamista Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP) que lleva 11 años en el poder, se debe a varios motivos incluyendo la reciente ley que limita la promoción y el consumo de alcohol; un supuesto intento de “islamización” del país por parte del AKP, al eliminar algunas restricciones que pesaban sobre la presencia de la religión en el espacio público; un desarrollo urbanístico muy agresivo en Estambul (con una población de unos 13 millones); las restricciones a la libertad de prensa (Turquía tenía en 2012 el récord mundial de periodistas en la cárcel por causas dudosas) y el que los grandes medios no informaron al principio sobre las protestas.

Resulto revelador de las estrechas relaciones entre los magnates de la prensa y el Gobierno que en el primer día de las protestas en Estambul (que empezaron pacíficamente hasta que la policía intervino con brutalidad), la cadena de televisión CNN International cubriera la manifestación y el CNN Turk, el afiliado del canal en lengua turca, emitiera un programa culinario.

Erdogan afirmó que la ley sobre el alcohol responde a una obligación constitucional y una responsabilidad hacía los jóvenes para evitar que “deambulen en un estado de embriaguez.” Sin embargo, el consumo de alcohol en Turquía (unos 1,5 litros por persona en 2010) es de los más bajos de Europa.

Erdogan culpa de las protestas a “elementos extremistas” y al principal partido de la oposición, el Partido Republicano Popular (socialdemócrata laico, conocido por las siglas CHP), a pesar de que entre los manifestantes no se han visto banderas ni emblemas de este partido, establecido en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la República de Turquía sobre las ruinas del imperio otomano, y partido dominante hasta la llegada al poder del AKP en 2002 con un aplastante mayoría, renovada en 2007 y 2011 (con casi el 50% de los votos).

La falta de un partido fuerte y efectivo como alternativa al AKP, después de 11 años en el poder, es precisamente otro factor detrás de las protestas. El CHP tiene 135 de los 550 escaños en la Asamblea Nacional y el AKP 327.

El concepto de democracia en el cual cree Erdogan es “mayoritaria”. Esto quiere decir que una vez ganadas las elecciones, cosa que ha logrado con éxito, piensa que tiene el derecho de gobernar como quiere, dentro de ciertos límites. Piensa que puede tomar todas las decisiones sin tener en cuenta los puntos de vista de otros partidos, y que puede gestionar hasta en los detalles más nimios los estilos de vida de los ciudadanos y dictar las pautas culturales.

La democracia turca sigue siendo demasiado poco inclusiva y escasamente participativa, aunque se han hecho algunos progresos gracias al empujón dado por las negociaciones de entrada de Turquía en la Unión Europea desde 2005, un proceso que avanza al ritmo del caracol.

Parece que después de 10 años en el poder todos los líderes políticos sufren una arrogancia desmesurada (hubris en inglés). Les pasó a Felipe González y a Tony Blair, el primer ministro británico. El primero dejó el poder después de perder su cuarta elección general y el último lo abandonó voluntariamente. Erdogan, sin embargo, quiere ser presidente en 2014 cuando habrá elecciones directas para el puesto por primera vez. Y quiere una presidencia con más poderes si logra cambiar la constitución. Las protestas podrían representar su momento de verdad. Son una llamada de atención.
http://www.elimparcial.es/mundo/los-indignados-de-turquia-124116.html

Alemania: ¿un país de siesta?

Un país de ociosos. Esa es la imagen de España que tiene gran parte de los alemanes, según el último barómetro “Marca España” del Real Instituto Elcano. En 1996 dos de cada 10 alemanes consideraban a los españoles poco trabajadores, ahora la cifra se ha duplicado a cuatro de cada 10.

Muchas cosas han pasado en estos 17 años, empezando con el fin de ese ilusoriomilagro español del que tanto se habló durante los años 90 y comienzos de la primera década del 2000, cuando incluso los españoles ganaron la fama de ser los prusianos del sur, ese pueblo trabajador que se diferenciaba de la Italia corrupta.

Los resultados (sujetivos) de la encuesta de Elcano sobre el poco dinamismo del trabajador español, sin embargo, no cuadran con los últimos datos (objetivos) de la OCDE (para 2011) sobre el promedio de horas trabajadas al año por países. En España se computan 1.690 horas de trabajo anualespor cada trabajador en comparación con 1.413 en Alemania. A juzgar por las cifras de la OCDE, Alemania es el país de siesta y fiesta y no España.

No creo que la situación haya cambiado mucho desde entonces, incluso es de suponer que ahora los españoles trabajan más horas que los teutones, dado la profundidad de la crisis. El país más trabajador, según este ranking, es México con 2.250 horas al año.

Esa percepción de españoles perezosos podría haber surgido de la enorme diferencia entre el número de parados en España (más de 6 millones en una población de 47 millones) y los 2,9 millones en Alemania (en un país con 82 millón de personas).

La tasa de paro del 5,6% en Alemania frente al 27% en España ha hecho que la emigración hacia el país teutónico se dispare en 2012 al nivel de hace 40 años. Según la Oficina de Estadística alemana, casi 30.000 españoles emigraron a Alemania el año pasado, donde trabajan menos horas de promedio que en España (en el caso de encontrar un trabajo).

La salida de trabajadores españoles hacia Alemania ha sido muy importante desde que en 1960 se firmó el convenio entre el Gobierno de Franco y Bonn. Ya ese año hubo 31.145 españoles que se fueron. El pico se alcanzó en 1965 con 82.324.

Y no solo los españoles están migrando a Alemania, debido a la crisis. En 2012, casi 16.000 alemanes empadronados en España regresaron a su país. Hoy, vivenen España casi el mismo número (181.000) de alemanes que chinos (3.600 llegaron el año pasado).

Por otro lado, si se observan los llamados costes unitarios laborales, que expresanlos costes salariales incurridos porproducir una unidad y son un buen indicador de competitividad, España ha hecho más sacrificios que la exitosa Alemania en los últimos tres años, como parte de la necesaria restructuración de la economía. Los CLU en España bajaron un 4% entre 2007 y 2012 en comparación con un aumento del 13% en Alemania, aunque este descenso no se refleje todavía en una caída intensa de los precios españoles.

El coste laboral por hora en la industria manufacturera española alcanza los 22,50 euros por hora en 2012, muy por debajo de los 35,20 en Alemania.

Y parece que los españoles no son solamente perezosos, pero también más ricos que los alemanes, a juzgar por un informe del Banco Central Europea, con sede en Frankfurt. Según un informe publicado en marzo, los hogares alemanes tenían un patrimonio mediano neto(el valor de todos los activos como casas, depósitos bancarios, joyas, etc., menos las deudas)de 51.000 euros (datos de 2010) en comparación con 183.000 para los españoles.

Era de esperar que esta noticia tan incendiaria, lanzada antes de las elecciones alemanas (aunque con una nota aclaratoria de que el informe no puede ser citado como representativo del BCE), iría a desencadenar una ola de protestas de sus ciudadanos, quienes se preguntan por qué tienen que financiar los excesos de otros ciudadanos más ricos que ellos.

La principal razón de esta enorme diferencia estriba en que en el país germano la mayoría de los ciudadanos no son propietarios de sus viviendas, sino que viven en alquiler.Menos de la mitad de alemanes son dueños de sus casas en comparación con más de 80% de españoles — una de las tasas más altas de la Unión Europea. Y el valor de las casas en España (hasta la crisis) subió mucho más que en Alemania.

Guillermo de la Dehesa, con su esmero de siempre, demostró en un artículo en El País que los hogares alemanes tienen, lógicamente, un patrimonio neto total mucho mayor que los de España,pero una gran parte del mismo no está en los hogares, sino también en el sector público. Y hay otros factores.

Es moneda de uso común el dicho de que muchas vecesla percepción es la realidad. Para los alemanes, los españoles son perezosos, y para los españoles los alemanes son arrogantes, según el Pew Research Centre. A ver si los gobernantes de ambos países son capaces de cambiar las cosas.
http://www.elimparcial.es//alemania-un-pais-de-siesta-123781.html

Manuel Chaves Nogales: un filón inagotable

Famoso en su día por ser un periodista de patas (en expresión de Pío Baroja), abandonado durante su exilio en Londres, donde murió en 1944 a la edad de 46 años lejos de su familia, y olvidado hasta los años 90, la reputación y popularidad de Manuel Chaves Nogales va en aumento.

Hace poco salió la definitiva y primera edición completa e ilustrada de su A sangre y fuego, su clásico libro de cuentos sobre la Guerra Civil en una bella edición de Renacimiento, con dos relatos nuevos nunca publicados en España, y casi simultáneamente la nueva versión de su Obra Periodística (Diputación de Sevilla) en tres tomos, que incluye numeroso material desconocido.

Como bien dice Antonio Muñoz Molina en su prólogo a otro libro de Chaves Nogales, La defensa de Madrid, una joya descubierta por María Isabel Cintas y publicada en 2011 por Renacimiento, “en una época en la que casi todo el mundo da por supuesto que solo se puede agitar el puño cerrado o levantar la mano abierta, vestir camisa despechugada de nazi o mono postizo de obrero, Chaves Nogales vindica su apostura no heroica de pequeñoburgués, de hombre con camisa y corbata.”

En las ya famosas palabras de Chaves Nogales en su prólogo a A sangre y fuego: héroes, bestias y mártires de España (el subtítulo explica muy bien el contenido del libro), “yo era eso que los sociólogos llaman un ’pequeño burgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria.”

Era uno de los pocos intelectuales españoles que no cerró sus ojos a lo que estaba pasando en su país y en Europa. Había viajado por la Unión Soviética comunista y la Europa nazi y fascista. A la altura de Chaves Nogales solo están unos pocos, como George Orwell o Stefan Zweig. Se exilió en Paris a finales de 1936. “La crueldad y la estupidez se enseñoreaba entonces de toda España,” que él atribuyó “a la peste del comunismo y del fascismo.” En 1940 se fue a Londres, por el avance de las tropas nazis.

Las nuevas ediciones de A sangre y fuego y de la Obra Periodística son de Cintas, autora de una biografía de Chaves Nogales, que lleva dos décadas reconstruyendo su trayectoria y tanto ha hecho para dar a conocer las obras del autor. Sin embargo, por razones que desconozco, su nombre no figura en la portada de A sangre y fuego, a diferencia de las portadas de los otros dos libros de Chaves Nogales publicados por Renacimiento en donde ella fue responsable de las ediciones, La defensa de Madrid y Crónicas de la guerra civil.

Además, no es cierto que Andrés Trapiello, prologuista de la nueva edición de A sangre y fuego, fue como se dice en la contraportada “el primero en señalar la verdadera importancia de esta obra” en su libro, Las armas y las letras publicado en 1994, un año después de la primera edición de la Obra Narrativa de Chaves Nogales publicada por la Diputación de Sevilla a cargo de Cintas.

Trapiello cuenta en el prólogo que vino a Sevilla en el otoño de 1993 a buscar material para su obra en la biblioteca personal de Abelardo Linares o en los estantes de su librería. La Diputación acababa de publicar la Obra Narrativa. Allí aparecía publicado A Sangre y Fuego. Trapiello lo lee y advierte el valor del periodista. Decide incluir a Chaves Nogales en la relación de su libro. Es de suponer que llegó a la conclusión de que los libros publicados por instituciones no tienen divulgación y lamentó no haber sido él el que descubriera a Chaves. Tan interesante considera la edición de la Obra Narrativa, que incluso le hace en Babelia de El País una reseña a página completa. En ella ni siquiera se molesta en citar a Cintas, la recopiladora. ¡Qué injusticia con alguien que ha hecho justicia a Chaves Nogales!

La nueva y más amplia edición de la Obra Periodística viene motivada por el añadido de una producción recientemente hallada en revistas y periódicos nacionales, periódicos franceses y revistas latinoamericanos.

Ha desaparecido de la nueva edición el amplio estudio introductorio de Cintas porque considera que los datos que entonces aportó, que podían en aquel momento llenar el desconocimiento en que se tenía al periodista, han sido ya presentados en su biografía. Así que lo nuevos lectores de Chaves Nogales no tendrán más remedio que leer la biografía.

Quedan todavía textos de Chaves Nogales por recuperar, escritos para la prensa francesa, inglesa y sudamericana desde su exilio inglés y distribuidos a través de la agencia de Chaves en Londres, la Atlantic Pacific o la Atlas Despatches Limited, de Fleet Street, también bajo la dirección del periodista.

En agosto, un grupo de admiradores de Arturo Barea, otro escritor español que murió en el exilio en Inglaterra, inauguraremos una placa en su honor en la fachada de su pub favorito en Faringdon en el condado de Oxford. Ya hemos restaurado su lápida funeraria conmemorativa. Chaves Nogales está enterrado en el cementerio de East Sheen y no hay nada que indique que allí reposan sus restos. Algo habrá que hacer para conmemorarle.
http://www.elimparcial.es/cultura/manuel-chaves-nogales-un-filon-inagotable-123433.html

Henry Buckley: un testigo excepcional

Hace muchos años que quería leer la versión original de The Life and Death of the Spanish Republic (“Vida y muerte de la República española”) del periodista británico Henry Buckley, corresponsal británico del periódico conservador, Daily Telegraph, pero era imposible conseguir este mítico libro porque pocas semanas después de su publicación en 1940, el almacén en Londres donde se guardaban casi todos los ejemplares fue destruido por bombas incendiarias alemanas.

Gracias, en parte, a los esfuerzos incansables del historiador británico Paul Preston, el libro fue publicado en español en 2009 por Austral, traducido por Ramón Buckley, uno de los hijos de Henry. Ahora ha sido reeditado por Austral y publicado en ingles por I.B. Tauris por la primera vez desde 1940 con las fotos de Buckley y prólogo de Preston.

Buckley, nacido en 1904, llegó a España en 1929 desde Paris y Berlín y escribió crónicas sobre el país hasta 1939. Fue un testigo excepcional. Vivió la caída de la monarquía, el establecimiento de la República y la Guerra Civil. Igual que la trilogía de Arturo Barea, “La forja de un rebelde”, el libro de Buckley es vivo, ameno y honesto, y tiene la inmediatez de lo auténtico.

Era católico, pero pronto se hizo muy crítico de la oscurantista Iglesia española. En una referencia al periódico tradicionalista, “El Siglo Futuro”, escribió en el libro que más vale llamarlo “El Siglo XVI” porque poco había cambiado en la Iglesia desde entonces. Hacia el final del libro confesó estar avergonzado del “uso que se le está dando a la cruz” y dejó de ir a misa con regularidad.

En los dos años antes del establecimiento de la República, llega a la conclusión que va a ser muy difícil establecer una democracia y una sociedad más justa debido a la existencia de “una economía feudal sin una fuerte clase media y mercantil capaz de tomar el control y reformar y reconfigurar la maquinaria económica para que encaje con las necesidades del siglo XX. No había otro país en Europa en esta época donde una persona rica pudiera obtener tantos rendimientos por su dinero y pagar tan pocos impuestos como España. Era un país pobre con muchos ricos.”

Buckley tenía en baja estima al Alfonso XIII, y durante la última noche del rey en España, antes de salir al exilio, mantuvo una vigilia fuera del Palacio Real. Cuando, de repente, salió un portero de la Casa Real, Buckley le preguntó qué estaba haciendo el monarca en sus últimas horas. “Sus majestades están asistiendo a una función cinematográfica en el salón recientemente equipado con sonido.”

El autor conoció a todos en el mundo político. En una ocasión, su colaboración fue un pedido para traducir al inglés un discurso de Niceto Alcalá-Zamora que iba a ser emitido por radio poco después. Dado que Alcalá-Zamora tenía fama de hablar de una manera incomprensible y farragosa, Buckley leyó otro discurso que había traducido días antes. Nadie notó diferencias.

Acompañó a Francisco Largo Caballero en los frentes de la Sierra Guadarrama y a Enrique Lister en los de Guadalajara, visitó a Lluís Companys en la cárcel Modelo, indagó en la vida del contrabandista Juan March (sin conocerle), es testigo del asedio del Alcázar de Toledo, visitó con regularidad los depósitos de cadáveres en Madrid para contar el número de muertos, escuchó a Manuel Azaña en sus mítines y descubrió un tribunal secreto en el edificio de Bellas Artes donde personas detenidas por grupos comunistas, socialistas y anarquistas eran juzgadas sumariamente y muchas veces acababan muertas a tiros.

Buckley observó agudamente que el Partido Comunista de España era un factor de poca importancia al comienzo de la Guerra Civil y vio cómo logró alcanzar una posición de liderazgo aprendiendo de la experiencia del Partido Comunista ruso durante la guerra civil de Rusia. “Debido a su organización y células, pudieron desarrollar sus políticas y lograr avances entre la opinión pública.”

La política de no intervención de Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos lo hizo enojar. “Por omisión, ayudaron a estrangular a la República.” Este enojo llegó a tal punto que Buckley consideró seriamente abandonar el periodismo, y en vez de luchar con la pluma, unirse a las Brigadas Internacionales.

El libro termina con Buckley en la frontera entre España y Francia como testigo del “río lamentable de 400.000 refugiados fluyendo a Francia desde Catalunya” y de los campos de concentración en Argelès y Saint-Cyprien donde la gente dormía al aire libre en condiciones deplorables, mientras veinte camiones cargados con cuadros del Prado viajaban a Ginebra cubiertos con lonas y cuidados por expertos.
http://www.elimparcial.es/nacional/henry-buckley-un-testigo-excepcional-123090.html

El año que cambió el mundo

¿Qué tienen en común la llegada al poder de Margaret Thatcher, la antigua primera ministra conservadora del Reino Unido, la elección del Papa Juan Pablo II, la invasión soviética de Afganistán, la revolución iraní y el comienzo de reformas estructurales orientadas al mercado en China?

Todos esos acontecimientos ocurrieron en 1979, un año que en múltiples aspectos cambió el mundo mucho más que cualquier otro año del siglo XX, salvo, tal vez, 1917 y la Revolución Rusa.

Thatcher, Juan Pablo II, el Ayatollah Jomeni y Deng Xiaoping eran extraños compañeros, o en el título del iluminador y ameno libro de Christian Caryl, publicado por Basic Books hace poco, Strange Rebels (“Rebeldes extraños”).

El año 1979 constituyó un punto de inflexión en gran parte del mundo. El reciente funeral casi de Estado de Thatcher, una figura controvertida hasta en la muerte, nos recordó el significado de su particular revolución. Según David Cameron, el primer ministro conservador del Reino Unido, “en cierto sentido todos somos thatcheristas hoy.” Entre sus herederos políticos está Tony Blair, primer ministro después de la derrota del partido conservador en 1997 que logró cambiar el nombre del Partido Laborista a Nuevo Laborismo, reflejando la eliminación de la cláusula IV de los estatutos del partido y la promoción de políticas más a favor del sector privado.

Thatcher ganó el debate, al menos en Gran Bretaña, en favor de la economía de mercado, la propiedad privada de industrias y servicios claves y las restricciones al poder de los sindicatos, y tuvo mucha influencia en las políticas de otros países, incluyendo América Latina.

Por razones y circunstancias muy distintas, esos “rebeldes” desafiaron el status quo en sus respetivos países. Entre Thatcher y el comunista Deng, por ejemplo, había una profunda separación ideológica, pero los dos hicieron más que nadie por fomentar la globalización económica en la última parte del siglo XX, con tantas consecuencias positivas y negativas, entre las cuales está la creciente desigualdad de ingresos.

Cuando Thatcher fue acusada por uno de sus enemigos políticos de ser una “reaccionaria”, contestó que “”Hay muchas cosas por las que reaccionar en contra.” Es algo que Deng podría haber dicho. En el caso de Thatcher, el Reino Unido, bajo el gobierno anterior del Partido Laborista de James Callaghan, estaba desgarrado por huelgas y una economía muy enferma (en 1976 se convirtió en el primer país desarrollado en ser rescatado por el Fondo Monetario Internacional).

En el caso de China, Deng heredó un país debilitado y dividido por la Gran Revolución Cultural Proletaria promovida por Mao Zedong y el fracaso económico del Gran Salto Adelante. El propio Deng y su esposa permanecieron en su casa de Pekín bajo arresto domiciliario, acusados de ser derechistas. Deng fue despojado de todos sus cargos en el Partido Comunista y enviado a la provincia de Jiangxi, donde trabajó en un taller de tractores. Se suele olvidar la paranoia del régimen de Mao — hasta mostrar una guía telefónica a un extranjero era suficiente para encarcelar a alguien o mandarle a un campo de trabajo.

El Ayatollah Jomeni con el establecimiento de su República Islámica, y en mucho menor grado Juan Pablo II, eran fundamentalistas, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua que define el término como “interpretación literal de los textos sagrados y aplicación estricta de sus preceptos.” No cabe duda, sin embargo, que la influencia de Juan Pablo ha sido incomparablemente más positiva que la del nefasto Jomeni, empezando por su papel fundamental en la caída de comunismo. Como dijo el historiador británico Timothy Garton Ash, “Sin el Papa, no habría habido el movimiento Solidaridad [en Polonia]; sin Solidaridad no habría habido Gorbachov; sin Gorbachov no habría habido 1989 [cuando cayó el Muro de Berlín].

Esos “rebeldes” fueron contrarrevolucionarios de distintas ideologías. 34 años después del año clave de 1979 seguimos viviendo las consecuencias de sus revoluciones, que durarán todavía mucho tiempo. Siempre es iluminador volver a visitar el pasado para construir el futuro.