El año que cambió el mundo

¿Qué tienen en común la llegada al poder de Margaret Thatcher, la antigua primera ministra conservadora del Reino Unido, la elección del Papa Juan Pablo II, la invasión soviética de Afganistán, la revolución iraní y el comienzo de reformas estructurales orientadas al mercado en China?

Todos esos acontecimientos ocurrieron en 1979, un año que en múltiples aspectos cambió el mundo mucho más que cualquier otro año del siglo XX, salvo, tal vez, 1917 y la Revolución Rusa.

Thatcher, Juan Pablo II, el Ayatollah Jomeni y Deng Xiaoping eran extraños compañeros, o en el título del iluminador y ameno libro de Christian Caryl, publicado por Basic Books hace poco, Strange Rebels (“Rebeldes extraños”).

El año 1979 constituyó un punto de inflexión en gran parte del mundo. El reciente funeral casi de Estado de Thatcher, una figura controvertida hasta en la muerte, nos recordó el significado de su particular revolución. Según David Cameron, el primer ministro conservador del Reino Unido, “en cierto sentido todos somos thatcheristas hoy.” Entre sus herederos políticos está Tony Blair, primer ministro después de la derrota del partido conservador en 1997 que logró cambiar el nombre del Partido Laborista a Nuevo Laborismo, reflejando la eliminación de la cláusula IV de los estatutos del partido y la promoción de políticas más a favor del sector privado.

Thatcher ganó el debate, al menos en Gran Bretaña, en favor de la economía de mercado, la propiedad privada de industrias y servicios claves y las restricciones al poder de los sindicatos, y tuvo mucha influencia en las políticas de otros países, incluyendo América Latina.

Por razones y circunstancias muy distintas, esos “rebeldes” desafiaron el status quo en sus respetivos países. Entre Thatcher y el comunista Deng, por ejemplo, había una profunda separación ideológica, pero los dos hicieron más que nadie por fomentar la globalización económica en la última parte del siglo XX, con tantas consecuencias positivas y negativas, entre las cuales está la creciente desigualdad de ingresos.

Cuando Thatcher fue acusada por uno de sus enemigos políticos de ser una “reaccionaria”, contestó que “”Hay muchas cosas por las que reaccionar en contra.” Es algo que Deng podría haber dicho. En el caso de Thatcher, el Reino Unido, bajo el gobierno anterior del Partido Laborista de James Callaghan, estaba desgarrado por huelgas y una economía muy enferma (en 1976 se convirtió en el primer país desarrollado en ser rescatado por el Fondo Monetario Internacional).

En el caso de China, Deng heredó un país debilitado y dividido por la Gran Revolución Cultural Proletaria promovida por Mao Zedong y el fracaso económico del Gran Salto Adelante. El propio Deng y su esposa permanecieron en su casa de Pekín bajo arresto domiciliario, acusados de ser derechistas. Deng fue despojado de todos sus cargos en el Partido Comunista y enviado a la provincia de Jiangxi, donde trabajó en un taller de tractores. Se suele olvidar la paranoia del régimen de Mao — hasta mostrar una guía telefónica a un extranjero era suficiente para encarcelar a alguien o mandarle a un campo de trabajo.

El Ayatollah Jomeni con el establecimiento de su República Islámica, y en mucho menor grado Juan Pablo II, eran fundamentalistas, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua que define el término como “interpretación literal de los textos sagrados y aplicación estricta de sus preceptos.” No cabe duda, sin embargo, que la influencia de Juan Pablo ha sido incomparablemente más positiva que la del nefasto Jomeni, empezando por su papel fundamental en la caída de comunismo. Como dijo el historiador británico Timothy Garton Ash, “Sin el Papa, no habría habido el movimiento Solidaridad [en Polonia]; sin Solidaridad no habría habido Gorbachov; sin Gorbachov no habría habido 1989 [cuando cayó el Muro de Berlín].

Esos “rebeldes” fueron contrarrevolucionarios de distintas ideologías. 34 años después del año clave de 1979 seguimos viviendo las consecuencias de sus revoluciones, que durarán todavía mucho tiempo. Siempre es iluminador volver a visitar el pasado para construir el futuro.

El impacto de la crisis sobre los niños

Los niños son el futuro, y hoy 20% de ellos en España viven en situación de pobreza relativa — en hogares con un ingreso por debajo del 50% de la media del ingreso. Además, el 14% de los adolescentes ni estudian ni trabajan (conocidos como “ni-nis”). Esos y otros datos sitúan a España a la cola en bienestar general de los menores en el nuevo estudio de UNICEF.

España ocupa el puesto 19º de una clasificación de 29 países occidentales desarrollados en bienestar infantil. El mejor país es Holanda y el peor Rumania. Los Estados Unidos están en el lugar 26º. El ranking está basado en cinco indicadores —bienestar material, salud y seguridad, educación, comportamientos y riesgos y vivienda. Al principio de la década, España ocupaba el puesto 13º de 21 países. Su caída en el ranking, basado en los mismos indicadores para estos 21 países, es la mayor de todas las naciones clasificadas.

El impacto de la crisis ha sido terrible para los menores españoles — y no tienen la más mínima responsabilidad en la mala gestión de los gobiernos y la corrupción de la clase política.

España queda bastante bien en vivienda y en la categoría de salud y seguridad, que incluye factores como la tasa de mortalidad infantil o el acceso de los menores a servicios de salud preventivos, testimonios de los avances logrados en el estado de bienestar en los últimos 30 años, pero suspende en bienestar material, debido al altísimo nivel de desempleo, y en educación.

Lo más llamativo del estudio es la llamada brecha de la pobreza, que mide la distancia entre la línea de pobreza y los ingresos medios de las personas por debajo de esta línea. España es el país con una diferencia mayor, cercana al 40%, lo que significa que la mayoría de familias en situación de pobreza cobra unos 14.000 euros anuales.

La brecha en los Estados Unidos, la economía rica más grande del mundo, es el 37,5%, pero esto no debe servir de consuelo para el Gobierno del Partido Popular. El estudio demuestra fuera de toda duda que las democracias sociales de Europa occidental son las mejores en bienestar infantil.

Poco después de la publicación del informe, la Junta de Andalucía, donde la tasa de desempleo es un abismal 35%, anunció que los niños (y ancianos) en peor situación económica tendrán garantizadas por los servicios sociales al menos tres comidas diarias. Según los datos ofrecidos por Susana Díaz, consejera de Presidencia, seis de cada cien niños en la región están en situación de extrema pobreza.

UNICEF estimó que en 2011 había 2,2 millones de niños (27%) en España por debajo del umbral de la pobreza, 80.000 más que en 2010, lo cual convertía al país en una de las naciones de la Unión Europea en las que más había crecido la pobreza infantil desde el inicio de la crisis. Sin lugar de dudas, la cifra es bastante mayor hoy.

Según UNICEF, España gasta el 0,7% del PIB en políticas de apoyo para familias en comparación con un promedio de la UE del 3%.

En términos objetivos, el bienestar de los niños españoles se ha deteriorado mucho en los últimos años, pero en términos subjetivos la situación es bien distinta. El informe de UNICEF incluye una clasificación por “bienestar subjetivo”, calculada mediante encuestas a niños y con una escala de cero (donde 0 representa “la peor vida posible para mí”) hasta 10 (donde 10 representa “la mejor vida posible para mí”). En primer lugar está Holanda, igual que en la clasificación objetiva, con un 95% de niños registrando un alto nivel de satisfacción, y en tercero España con un 90%.

¿Cómo se explica que España esté en el puesto 19º en la clasificación objetiva y el lugar 3º en la otra? Parece contradictorio. Tiene que ver con la importancia y la fortaleza de la familia en España (a pesar de o tal vez debido a la crisis). La familia juega un papel fundamental en el bienestar subjetivo de los niños, y ojalá que dure.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-impacto-de-la-crisis-sobre-los-ninos-122420.html

El enigma de la magnitud del paro juvenil

Pocas cifras alarman más a españoles y extranjeros que la regularmente publicada de un desempleo juvenil superior al 50 por ciento. Los extranjeros, en concreto, sin poder creerse el dato, se sorprenden de que el país se muestre tan pacífico y que no prendan las protestas. La verdad es que el índice de desempleo de quienes tienen entre 16 y 24 años probablemente se sitúe en menos de la mitad de la cifra oficial.
http://elpais.com/elpais/2013/04/22/opinion/1366640373_850964.html

Child well-being in Spain: the impact of the crisis

Children are the last people responsible for Spain’s crisis in all its many dimensions, but they are suffering the consequences to an equal or greater extent than other collectives, although this is not as visible as it is for other groups and is mainly confined to dramatic images in the media.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/Commentary-Chislett-child-well-bieng-Spain-crisis

El paro juvenil no es lo parece

Dentro y fuera de España circula el concepto erróneo de que la mitad de los jóvenes españoles (de entre 16 y 24 años) está en paro, y los extranjeros, en particular, no entienden cómo un país puede aguantar tal nivel sin que estalle una revolución. La repuesta es fácil y poco conocida: la verdadera tasa de desempleo juvenil es el 22% y no el 53%. ¿Por qué?

Eurostat, la agencia estadística europea, utiliza dos medidas del paro juvenil, pero solo difunde una con regularidad: calculada sobre los jóvenes que forman parte de la población activa, es decir, que están ocupados o buscando trabajo. Pero la mayoría de personas entre 16 y 24 años está todavía formándose (terminando la educación secundaria, asistiendo a cursos de formación profesional o estudiando en universidades). El resultado de aplicar este criterio de cálculo es la “tasa” de desempleo, que en 2012 era del 53,2%, en comparación con el 18,2% en 2007, antes de la crisis, y más del doble de la UE-27 (22,8%).

El otro y más realista cálculo del desempleo juvenil está basado sobre todos los jóvenes activos de esas edades (se denomina “ratio”), y no sobre los jóvenes que forman parte de la población en edad de trabajar, y da como resultado el 22%. En otras palabras, ese 22% excluye los que están estudiando o no buscan trabajo. Esa ratio es casi la misma que la tasa media de desempleo juvenil para los 27 países de la Unión Europea.

Como dice Carmen González Enríquez, investigador principal de demografía y migraciones del Real Instituto Elcano (RIE), “la fórmula [para la tasa] tiene sentido entre los adultos, especialmente los hombres, de los que se espera que prácticamente todos trabajen o busquen trabajo hasta la edad de jubilación. Pero aplicarla a una edad en que la mayoría de los individuos está formándose altera su sentido, aunque proporcione información.”

Carmen, colega mía en el RIE, ha hecho un gran servicio público al comentar las diferencias entre las dos medidas y ojalá que sea muy leído*

Según la Encuesta de Población Activa del ultimo trimestre de 2012, el número de jóvenes de entre 16 y 24 años que formaban parte de la población activa era solo 1,68 millones, frente a 4,11 millones individuos en esas edades. Dicho de otra manera, solo el 41% de los jóvenes en ese grupo trabaja o busca trabajo, y el 89% de los que no trabaja ni busca trabajo está estudiando.

La brecha entre la tasa y el ratio de desempleo juvenil es grande por países, particularmente en el caso de España, como es de suponer. Las tasas también varían mucho entre países. La tasa de paro juvenil en Alemania, por ejemplo, era solo del 8,1% en 2012, casi siete veces menos que en España — la tasa de desempleo para toda la población de este país es menos de 6%, la cuarta parte de España. Si uno considera la ratio como la verdadera medida del desempleo juvenil en España, esto significa que la tasa del desempleo es bastante menor que la cifra oficial de 26%, como yo, al menos, siempre había pensado.

No hay aún datos para todos los ratios de desempleo para 2012, así que me refiero a los de 2011. La tasa de paro juvenil en España subió entre 2009 y 2011 de 38% a 49% pero el ratio solo de 17% a 19% en el mismo periodo, nueve puntos porcentuales menos que el incremento en la tasa, lo cual sugiere que el problema del desempleo entre los jóvenes no se ha intensificado tanto como se piensa.

Una ratio (la tasa en mi opinión) de paro juvenil de 22% sigue siendo alta pero lejos del 53%, que es la cifra conocida fuera y dentro de España. Los analistas que vienen a España casi siempre preguntan sobre este tema. Tanto Eurostat como el Gobierno español harán un gran servicio en explicar al mundo que la situación del paro juvenil en España no es tan negra como se piensa. En el caso del Partido Popular, tan obsesionado con el deterioro de este activo intangible que se llama la “marca España”, no entiendo por qué no hace nada para corregir ese concepto erróneo.

Inversión extranjera en España y española en el extranjero

La inversión extranjera directa (IED) ha jugado un papel importante en la economía española desde el Plan de Estabilización en 1959 que terminó con la política autárquica de Franco y empezó a liberalizar la economía, y sigue siendo significativa a pesar de, o tal vez debido, a la crisis actual.

El stock de IED en España pasó de 66.000 millones de dólares en 1990 hasta 634.500 millones en 2011, y en términos del PIB desde el 12,7% hasta el 42,1%, superando con creces a Italia en términos relativos y absolutos. Las empresas extranjeros dan trabajo a más de 1,3 millones de personas (el 7% de la población con empleo) y su volumen de facturación — unos 400.000 millones anuales — representa casi el 40% del PIB.

La IED bruta productiva en España (i.e., excluyendo las entidades de tenencia de valores extranjeros — ETVE, que permiten a empresas no residentes no tributar por dividendos o participaciones en beneficios generados por empresas filiales) fue de 13.460 millones de euros en 2012, un 43% menos que en 2011 pero un 10% por arriba de 2010.

De los 13.460 millones de euros, 10.557 millones se fueron a ampliaciones (la mitad de 2011), 883 millones a la constitución de nuevas sociedades (cuatro veces más) y 2 millones a adquisiciones. Los Estados Unidos ocupó el primer lugar con 16,4% del total del flujo de la IED en 2012, seguido por los Países Bajos (16%) y Luxemburgo (13%).

Con la economía aún en recesión en 2012 y este año, no es ninguna sorpresa que la IED haya bajado. Pero parece que las perspectivas han mejorado, gracias a la reforma del mercado laboral (costes de despido más bajos y más flexibilidad en las negociaciones salariales y en los convenios colectivos, favoreciendo la negociación a nivel empresa y dando prioridad a los convenios internos) y el anteproyecto de Ley de Unidad de Mercado para terminar con la absurda situación por la cual las empresas se ven obligadas a comercializar distintas versiones de un producto o a obtener certificados o autorizaciones diferentes según dónde quieran operar.

La competitividad está mejorando. Debido a la moderación salarial y ganancias en productividad, España es el único país de la zona euro cuyos costes laborales unitarios bajaron entre 2007 y 2012 (por 4%), en comparación con un aumento de casi 10% en el conjunto de la zona. De todos modos, estos datos hay que tomarlos con cautela, pues una parte de los costos salariales unitarios incorporan las bajadas de salarios de los funcionarios públicos que se hicieron por decreto. Los descensos de los costes salariales en el sector privado pueden ser menores, incluso aumentar.

España se encuentra entre los 10 países más “prometedores” en recepción de IED para el periodo 2012-2014, conforme a la encuesta del último World Investment Report. Por ejemplo, ya hay inversiones de unos 2.500 millones de euros anunciadas para la industria automotriz, cuyas exportaciones representan casi el 90% de su producción anual.

La demanda externa ha sido positiva desde 2008, a diferencia de la demanda interna, y es el motor de la economía. Sin ella, la recesión habrá sido aún más profunda. Alimentos, semimanufacturas (i.e., bienes intermedios derivados de materias primas), bienes de equipo y el sector del automóvil representan más del 75% del total de exportaciones de España, y la presencia extranjera en estos sectores es importante.

La inversión española en el extranjero también cayó en 2012. La inversión bruta sin ETVEs alcanzó 10.997 millones de euros, el 62,5% menos que en 2011. A la limitada cifra de inversión bruta productiva se añade una desinversión cuantiosa de más de 12.800 millones, excluidas ETVEs, resultando una cifra negativa para la inversión neta productiva de 1.840 millones en comparación con el dato positivo de 12.683 millones en 2011.

El principal país receptor de la inversión bruta española en 2010 fue Chile, con el 20,6% del total, seguido por Francia con el 15,4%.

Las empresas españolas — con un stock de inversión en el extranjero de 640.300 millones de dólares en 2011 y 42,5% en términos del PIB, superando en términos relativos y absolutos a Italia igual que la IED en España — están consolidando sus posiciones y vendiendo activos considerados no estratégicos, muchas veces para reducir niveles de deuda demasiado altos. Es el caso de Iberdrola, por ejemplo.

Cuando la economía arranque, por fin, y con las reformas del Gobierno plenamente operativas se puede esperar más IED en España y tal vez un incremento de la inversión española en el extranjero.
http://www.elimparcial.es/economia/inversion-extranjera-en-espana-y-espanola-en-el-extranjero-121453.html

España y Chipre: países con burbujas

Tanto España que Chipre están pagando un alto precio por tener modelos económicos excesivamente basados en un sector — en el caso de España el sector de la construcción, en particular el inmobiliario, y en el caso de Chipre el bancario. Mientras el sector de la construcción en España alcanzó un máximo del 18% del PIB en 2006, el sector bancario en Chipre representó entre siete y ocho veces el PIB de la pequeña y dividida isla (entre el sur greco-chipriota, reconocido internacionalmente, y la parte norte ocupada por Turquía desde 1974).

Ambos sectores se han hundido. Nicosia tiene que reestructurar el Bank of Cyprus, su mayor entidad financiera, y cerrar el Laiki Bank, el segundo banco del país, para convertirlo en un “banco malo” donde se colocarán los denominados activos tóxicos. España también tiene un “banco malo”.

El acuerdo con el Eurogrupo impone severas quitas a los accionistas, los acreedores y los depositantes que tengan más de 100.000 euros en su cuenta. Muchos de estos depositantes son rusos ricos para quienes Chipre ha sido un paraíso fiscal, y no hay que llorar por ellos que lo han usado para lavar su dinero.

Se estima que hasta el 30% de los fondos que se encuentran actualmente en Chipre son rusos (unos 20.000 millones de euros). Ante la actual situación que atraviesa la isla, se producirá una salida masiva de capital (cuando se levante el control de capitales) y, en consecuencia, el ocaso del poder financiero de Chipre.

El impacto de la crisis chipriota es de tal magnitud que el PIB podría caer el 15% este año y la tasa de desempleo alcanzaría la proporción de España (el 26%).

Igual que España, los políticos y autoridades monetarias en Chipre no hicieron nada para evitar o mitigar el impacto del colapso de su modelo económico. La combinación en Chipre del desarme de la burbuja inmobiliaria (hasta los países más pequeños han sufrido esta burbuja) y el desplome de los precios de los títulos griegos en manos de los bancos generaron una situación de insolvencia que fue estirada hasta estallar la crisis con depósitos de la zona euro y de Rusia.

Igual que España, el futuro de Chipre no reside en mantener sus modelos económicos. Tienen que crear modelos más sostenibles. Como España, Chipre tiene un floreciente sector turístico, pero no es suficiente en si mismo para mantener el país al flote.

El futuro de Chipre reside por debajo del lecho marino de la cuenca Mediterránea en la zona económica exclusiva del país, donde se calcula que hay 3,45 trillones de metros cúbicos de gas, aproximadamente lo que consume el mundo en un año, según el Estudio Geológico de Estados Unidos. En cuanto el descubrimiento del campo llamado Afrodita fue anunciado por Nobel Energy de Texas hace unos dos años, el Departamento de Estado norteamericano creó la Oficina de Recursos Energéticos (con sede en Nicosia) para subrayar la importancia que Washington da a los recursos energéticos de la región en general y Chipre en particular. El campo lleva el nombre de la diosa de amor, nacida, según las leyendas, en la isla.

La parte septentrional de la cuenca se encuentra en aguas chipriotas, mientras que gran parte del resto está en aguas israelíes o libanesas. El gas natural de Israel en el campo de Tamar comenzó a fluir hace una semana.

Sacar el gas chipriota va a ser más difícil por razones técnicas y políticos. Cuando el gas fue descubierto, el Gobierno turco afirmó que algunas secciones de los 12 bloques del yacimiento (hasta ahora solo se ha perforado uno) “se superponen con la plataforma continental de Turquía en el Mediterráneo oriental”. Nicosia dijo que esas afirmaciones “no tienen base legal ni geomorfológica” y ha sacado a subasta la prospección en otros bloques.

Turquía ni siquiera reconoce la República de Chipre que desde 2004 forma parte de la Unión Europea (los acquis communautaire solo son válidos para la parte sur, no para la República Turca del Norte de Chipre que carece de reconocimiento internacional). El proceso de adhesión de Turquía a la UE está prácticamente paralizado después de siete años, en gran parte debido a la negativa de Ankara a abrir sus puertos y aeropuertos al tráfico grecochipriota. En consecuencia, la UE tiene en suspenso desde diciembre de 2006 aproximadamente la mitad de los 35 capítulos de las leyes de la Unión que Turquía debe negociar para adherirse a la Unión.

El mes pasado, Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, llamó a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para disculparse por el asalto militar a la llamada Flotilla de la Libertad en mayo de 2010, en el cual murieron nueve turcos. El camino esta abierto ahora para recuperar la tradicional cooperación entre los dos países, incluyendo en el campo energético. Las relaciones diplomáticas bilaterales se habían rebajado al mínimo.

En el contexto actual y el estado de rabia de los grecochipriotas, no hay posibilidad de entendimiento entre Chipre y Turquía, aunque Ankara ve a Nicosia debilitado y más vulnerable a presiones. Hoy, los intereses de ambos países pasan más que nunca por resolver sus diferencias. ¡Qué Afrodita inspire a los dos Gobiernos!

http://www.elimparcial.es/mundo/espana-y-chipre-paises-con-burbujas-121126.html

Cyprus’s crisis: Aphrodite to the rescue?

The future of bankrupt Cyprus and perhaps of the EU’s vast energy needs lies in the offshore gas field named after the ancient Greek goddess Aphrodite who, according to legend, was born on the tiny island nation.

The Aphrodite field, one of 12 blocks, alone could supply up to 40% of the EU’s current natural-gas consumption. The block, moreover, is close to Israel’s Leviathan gas field –the very name suggests how much energy it might contain–. According to the US Geological Survey, an estimated 122 trillion cubic feet of recoverable natural gas lie, along with 1.7 billion barrels of recoverable oil, beneath the seabed of the Levant Basin, about as much as the world consumes in a year.Gas from Israel’s smaller offshore Tamar field began flowing into the country on 31 March.

While the Greek Cypriot economy goes into meltdown (it could shrink by as much as 15% this year and the unemployment rate reach Spanish proportions), as a result of the collapse of its oversized banking sector (around seven times the annual GDP and much favoured by wealthy Russians wishing to salt away funds in the tax haven), the spotlight is now cast on the potential of the energy wealth in Cypriot waters. The vast reserves could ‘save’ not just the island in the long term (exports are not envisaged until 2019), but also make a huge contribution to the EU’s energy needs and reduce reliance on Russia. Half of EU countries’ energy supplies are imported.

The issue, however, is complex and not just simply one of extracting the gas and exporting it. Cyprus has been divided since Turkey invaded it in 1974 after attempts were made to unite the island with Greece. Since then Turkish troops have occupied the northern one-third of the country in the self-proclaimed Turkish Republic of Northern Cyprus (TRNC), which no other country recognises. Turkey disputes the right of the internationally-recognised Greek Cypriot government in the south of the island to exploit the energy wealth.

The whole of Cyprus joined the EU in 2004 (the acquis communautaire only applies to the Greek Cypriot part). Turkey has been negotiating its EU accession at a snail’s pace since for the past seven years. Roughly one-half of the 35 chapters of EU law that Turkey has to comply with have been suspended by the EU as whole because Ankara refuses to open its ports and airports to Greek Cypriot traffic and so recognise the Republic of Cyprus unless something is done to ease the isolation of the TRNC, or are blocked by France and Cyprus individually.

Noble Energy of Texas announced a major discovery at the end of 2011 in the exclusive economic zone of the Republic of Cyprus (with a 60% probability of geological success) after defying Turkish demands to stop drilling.

Ankara claims that sections of some of the blocks ‘overlap with Turkey’s continental shelf areas in the Eastern Mediterranean’. It resorted to gunboat diplomacy and sent ships and submarines to the area and threatened to provide naval escorts for survey vessels of the Turkish Petroleum Corporation exploring off the coast of northern Cyprus.

Nicosia says these claims are ‘legally unfounded and geomorphologically baseless’ and it put out to tender drilling in some of the blocks.

The Cypriot and Israeli governments have an agreement delimiting the maritime boundary between the two countries, as well as defence and cooperation agreements. These accords came after Turkey’s relations with Israel reached a low point in May 2010, following the Israeli raid on a Turkish-flagged aid flotilla seeking to break the Gaza blockade, in which nine Turks died. Recep Tayyip Erdogan, Turkey’s Prime Minister, is a vociferous supporter of the Palestinian cause. Ankara downgraded diplomatic relations with Israel to below the level of ambassador and restricted use of Turkey’s air space to Israeli cargo flights.

In a surprise move last month, Turkey and Israel began to patch up their relations after the Israeli Prime Minister, Benjamin Netanyahu, in a phone call stage-managed by the US President Barack Obama, bowed to Erdogan’s demand and apologised for the deaths. The rapprochement should be seen in the context of the deteriorating crisis in Syria and the need for both countries to work together to contain it (both Turkey and Israel have borders with Syria), but it could also be a game-changer for the region’s energy politics.

The detente between Israel and Turkey could facilitate the export of Israeli gas to and through Turkey, while piping Cypriot gas to Turkey, instead of building a costly liquefied natural gas plant in Cyprus, for which Nicosia on its own does not have the money, looks like the best solution. Turkey (at the nearest point around 100km from Cyprus) is the most easily accessible market for Cypriot gas.

Turkey (population 74 million), which does not have any gas or oil of its own, is becoming an energy hub for Europe. The 1,092-mile Baku-Tbilisi-Ceyhan pipeline traverses 669 miles of Turkish territory to ship Azeri Caspian oil to Turkey’s Mediterranean Ceyhan port. Construction of the 3,900km EU-backed Nabucco pipeline, repeatedly delayed because of cost overruns and problems in nailing down supply deals, which will link the gas-rich Caucasus and Central Asia to energy-hungry European nations, is envisaged to start this year.

Bringing the Cypriot gas to market will be politically and technically difficult, however. A pipeline to Turkey is unthinkable without a mutually satisfactory solution to the island’s division. Greek Cypriots massively rejected in a referendum in 2004 the reunification plan of Kofi Annan, the former UN Secretary General, while Turkish Cypriots overwhelmingly accepted it. Since then little progress has been made in one of the world’s most intractable problems.

Nicos Anastasiades, the embattled President of Cyprus, was the only prominent politician to vote in favour of the plan when he was head of the conservative Democratic Rally party. Greek Cypriots, however, are seething with anger at the demise of the banking sector, the mainstay of the economy along with tourism, and are in no mood to strike a deal with Turkish Cypriots.

Ankara, meanwhile, has wasted no time in exploiting Cyprus’s crisis, as it sees the Greek Cypriots boxed into a corner. No sooner was a deal reached between Nicosia and the troika than Ankara announced it would freeze out energy companies that cooperated with the Greek Cypriot government over offshore gas. Taner Yildiz, Turkey’s Energy Minister, said Eni, the Italian energy giant, would be barred from current and future projects in Turkey if it went ahead with a licence it won in January to explore gas off the Cyprus coast. French, South Korean and US companies have also been awarded exploration licences.

The Turkish Foreign Minister Ahmet Davutoglu has proposed three alternatives to end the stalemate in Cyprus, all involving the exploitation of natural gas around the island. He said the two communities could form a united Cyprus state and jointly exploit the natural resources around the island, or, in parallel to ongoing peace negotiations, Greek Cypriots and Turkish Cypriots could form a joint committee to exploit and market natural gas. The third option is a two-state solution.

Whether Cyprus’s crisis produces a more pragmatic approach to reunification remains to be seen. Unless Ankara decides to be magnanimous, which is unlikely in the present circumstances, a conciliatory gesture would have to come from Nicosia. Perhaps it will be inspired by Aphrodite, the goddess of love.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/Commentary-Chilslett-Cyprus-crisis

Santiago Carrillo: el último estalinista

Por sacrificar la posición vanguardista del Partido Comunista Español (PCE) después de la muerte de Franco para facilitar la transición a la democracia, Santiago Carrillo (1915-2012), el líder del PCE, se convirtió en un “tesoro nacional ensalzado por destacadas figuras de la derecha”, en palabras de Paul Preston, cuya biografía de Carrillo, “El zorro rojo” (Debate), saldrá a la venta el 4 de abril. La imagen más recordada que tenemos de Carrillo es la del 23-F sentado en su escaño en las Cortes, desobedeciendo las órdenes del teniente coronel Tejero.

Otra cosa fue su vida antes del fin de la dictadura, que no fue nada ejemplar. En su feroz ambición para llegar al liderazgo del PCE, Carrillo traicionó a camaradas, participó indirectamente en el asesinato de algunos y se adueñó de los ideas de otros. Jorge Semprún, el protegido de Carrillo que organizó el PCE clandestinamente en España en los años 50 y principios de los 60 y fue expulsado del partido, lo consideró un “miserable criminal sangriento.”

Preston, por supuesto, es mucho más objetivo que Semprún, una bestia negra para Carrillo. No tiene un interés personal. Lleva años recopilando información sobre Carrillo, a raíz de su extensa obra. Como todas sus libros, el nuevo es rigorosamente documentado y completo, el contexto histórico de los acontecimientos está bien explicado y es ameno de leer.

El autor contrasta muy hábilmente la vida de Carrillo, contada por él mismo en sus opacas memorias, con sus propios declaraciones y los testimonios de sus colegas. Su conclusión devastadora es que “su ambición y la rigidez con la que la puso en práctica malbarataron los sacrificios y el heroísmo de las decenas de miles de militantes que sufrieron en la lucha contra Franco.”

Un espléndido ejemplo de las mentiras de Carrillo se refiere a la matanza de Paracuellos en noviembre de 1936. Como delegado de Orden Público y miembro de la Junta de Defensa de Madrid, Carrillo ha sido responsabilizado de la matanza de unos dos mil presos. Carrillo siempre defendió que fue obra de descontrolados y negó haber tenido conocimiento sobre los hechos (más recientemente en el documental “Camarada General” sobre la vida de Ignacio Hidalgo de Cisneros estrenada este año), lo cual se contradecía con las felicitaciones que le llovieron en el momento (en una reunión plenaria del Comité Central del PCE en Valencia en marzo de 1937) y otros testimonios.

Carrillo me hizo saber su enfado en 1976 por un artículo en The Times de Londres escrito por el corresponsal jefe Harry Debelius en Madrid (yo fui su ayudante) sobre Paracuellos. Me preguntó si habían pagado a Debelius, un periodista honrado, para escribirlo.

Carrillo rompió con su padre, el socialista Wenceslao, por haber participado en el golpe anticomunista en la zona republicana dado por el coronel Segismundo Casado en marzo de 1939 en contra de la política de resistencia del Gobierno de Negrín y que abogaba por poner fin a la guerra civil. Transcurrirían casi veinte años hasta que Carrillo viera de nuevo a su padre (en Bélgica, gravemente enfermo). La familia siempre fue secundaria para Carrillo y el partido todo.

Su adhesión a la causa estalinista era tal que, al parecer, la firma del pacto Molotov-Ribbentrop en agosto de 1939 no le provocó ninguna inquietud al exiliado Carrillo, como hizo a muchos militantes comunistas para quienes Hitler era el enemigo. Y cuando los alemanes invadieron la Unión Soviética en 1941, a Carrillo no le importó cambiar la postura sin reconocer su error previo.

Es probable, aunque no comprobado, que Carrillo, una joven estrella ascendente para Moscú, fue reclutado en 1936 por la Sección de Grupos de la Comintern, una unidad de seguridad interna gestionada por el NKVD, la policía secreta. Esto hubiera explicado como aprendió las brutales técnicas de interrogatorio que demostraría después contra compañeros de partido sospechosos, que recordaban a las que utilizaba la policía soviética.

Uno de los episodios más vergonzantes ocurrió en los años 40 cuando militantes exiliados en la Unión Soviética fueron intimidados para que desecharan la idea de marcharse a otro país a fin de demostrar su fidelidad al partido. Carrillo, a petición del Politburó, viajó desde Francia a Moscú y presidió repetidas reuniones con los militantes que habían conseguido visados. Cuando Carrillo cargó contra “los traidores que dejan el país del socialismo para ir a vivir entre los capitalistas” en una de las reuniones, alguien gritó: “hay que darle un tiro en la espalda.” Unos 270 republicanos fueron recluidos en el Gulag.

Preston demuestra la total falta de conocimiento por parte de Carrillo de la situación real en España durante el régimen franquista: la invasión desde Francia del Val d’Aran en 1944 por unos cinco mil hombres, la Huelga Nacional Pacífica convocada en 1959 y los intentos de forjar una alianza con la burguesía en contra de Franco fueron fracasos rotundos, aunque nunca admitidos por Carrillo.

Tras las elecciones de junio de 1977, con el PCE legalizado y su importancia disminuida, Carrillo se lanzó a suprimir el leninismo de la definición del partido en un intento de ganar votos. “Si pensaba desleninizar el PCE, desde luego no pretendía desestalinizarlo,” escribe Preston. Carrillo dejó entrever que la gestión del partido seguiría bajo el control central.

Pero en la nueva España democrática ya no era válida la vieja excusa de que para sobrevivir en la clandestinidad se precisaba un rígido centralismo democrático. “El autoritarismo, la prepotencia, era un rasgo marcado en la conducta de Santiago en el seno colectivo de dirección,” dijo Manuel Azcarate, miembro del Comité Central y expulsado del partido en 1982 después de haber llegado a la conclusión (muy tarde) de que la despótica gestión de Carrillo impedía al PCE renovarse. Tres años más tarde Carrillo fue expulsado del partido que había forjado a su imagen y semejanza.
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