Henry Buckley: un testigo excepcional

Hace muchos años que quería leer la versión original de The Life and Death of the Spanish Republic (“Vida y muerte de la República española”) del periodista británico Henry Buckley, corresponsal británico del periódico conservador, Daily Telegraph, pero era imposible conseguir este mítico libro porque pocas semanas después de su publicación en 1940, el almacén en Londres donde se guardaban casi todos los ejemplares fue destruido por bombas incendiarias alemanas.

Gracias, en parte, a los esfuerzos incansables del historiador británico Paul Preston, el libro fue publicado en español en 2009 por Austral, traducido por Ramón Buckley, uno de los hijos de Henry. Ahora ha sido reeditado por Austral y publicado en ingles por I.B. Tauris por la primera vez desde 1940 con las fotos de Buckley y prólogo de Preston.

Buckley, nacido en 1904, llegó a España en 1929 desde Paris y Berlín y escribió crónicas sobre el país hasta 1939. Fue un testigo excepcional. Vivió la caída de la monarquía, el establecimiento de la República y la Guerra Civil. Igual que la trilogía de Arturo Barea, “La forja de un rebelde”, el libro de Buckley es vivo, ameno y honesto, y tiene la inmediatez de lo auténtico.

Era católico, pero pronto se hizo muy crítico de la oscurantista Iglesia española. En una referencia al periódico tradicionalista, “El Siglo Futuro”, escribió en el libro que más vale llamarlo “El Siglo XVI” porque poco había cambiado en la Iglesia desde entonces. Hacia el final del libro confesó estar avergonzado del “uso que se le está dando a la cruz” y dejó de ir a misa con regularidad.

En los dos años antes del establecimiento de la República, llega a la conclusión que va a ser muy difícil establecer una democracia y una sociedad más justa debido a la existencia de “una economía feudal sin una fuerte clase media y mercantil capaz de tomar el control y reformar y reconfigurar la maquinaria económica para que encaje con las necesidades del siglo XX. No había otro país en Europa en esta época donde una persona rica pudiera obtener tantos rendimientos por su dinero y pagar tan pocos impuestos como España. Era un país pobre con muchos ricos.”

Buckley tenía en baja estima al Alfonso XIII, y durante la última noche del rey en España, antes de salir al exilio, mantuvo una vigilia fuera del Palacio Real. Cuando, de repente, salió un portero de la Casa Real, Buckley le preguntó qué estaba haciendo el monarca en sus últimas horas. “Sus majestades están asistiendo a una función cinematográfica en el salón recientemente equipado con sonido.”

El autor conoció a todos en el mundo político. En una ocasión, su colaboración fue un pedido para traducir al inglés un discurso de Niceto Alcalá-Zamora que iba a ser emitido por radio poco después. Dado que Alcalá-Zamora tenía fama de hablar de una manera incomprensible y farragosa, Buckley leyó otro discurso que había traducido días antes. Nadie notó diferencias.

Acompañó a Francisco Largo Caballero en los frentes de la Sierra Guadarrama y a Enrique Lister en los de Guadalajara, visitó a Lluís Companys en la cárcel Modelo, indagó en la vida del contrabandista Juan March (sin conocerle), es testigo del asedio del Alcázar de Toledo, visitó con regularidad los depósitos de cadáveres en Madrid para contar el número de muertos, escuchó a Manuel Azaña en sus mítines y descubrió un tribunal secreto en el edificio de Bellas Artes donde personas detenidas por grupos comunistas, socialistas y anarquistas eran juzgadas sumariamente y muchas veces acababan muertas a tiros.

Buckley observó agudamente que el Partido Comunista de España era un factor de poca importancia al comienzo de la Guerra Civil y vio cómo logró alcanzar una posición de liderazgo aprendiendo de la experiencia del Partido Comunista ruso durante la guerra civil de Rusia. “Debido a su organización y células, pudieron desarrollar sus políticas y lograr avances entre la opinión pública.”

La política de no intervención de Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos lo hizo enojar. “Por omisión, ayudaron a estrangular a la República.” Este enojo llegó a tal punto que Buckley consideró seriamente abandonar el periodismo, y en vez de luchar con la pluma, unirse a las Brigadas Internacionales.

El libro termina con Buckley en la frontera entre España y Francia como testigo del “río lamentable de 400.000 refugiados fluyendo a Francia desde Catalunya” y de los campos de concentración en Argelès y Saint-Cyprien donde la gente dormía al aire libre en condiciones deplorables, mientras veinte camiones cargados con cuadros del Prado viajaban a Ginebra cubiertos con lonas y cuidados por expertos.
http://www.elimparcial.es/nacional/henry-buckley-un-testigo-excepcional-123090.html

El año que cambió el mundo

¿Qué tienen en común la llegada al poder de Margaret Thatcher, la antigua primera ministra conservadora del Reino Unido, la elección del Papa Juan Pablo II, la invasión soviética de Afganistán, la revolución iraní y el comienzo de reformas estructurales orientadas al mercado en China?

Todos esos acontecimientos ocurrieron en 1979, un año que en múltiples aspectos cambió el mundo mucho más que cualquier otro año del siglo XX, salvo, tal vez, 1917 y la Revolución Rusa.

Thatcher, Juan Pablo II, el Ayatollah Jomeni y Deng Xiaoping eran extraños compañeros, o en el título del iluminador y ameno libro de Christian Caryl, publicado por Basic Books hace poco, Strange Rebels (“Rebeldes extraños”).

El año 1979 constituyó un punto de inflexión en gran parte del mundo. El reciente funeral casi de Estado de Thatcher, una figura controvertida hasta en la muerte, nos recordó el significado de su particular revolución. Según David Cameron, el primer ministro conservador del Reino Unido, “en cierto sentido todos somos thatcheristas hoy.” Entre sus herederos políticos está Tony Blair, primer ministro después de la derrota del partido conservador en 1997 que logró cambiar el nombre del Partido Laborista a Nuevo Laborismo, reflejando la eliminación de la cláusula IV de los estatutos del partido y la promoción de políticas más a favor del sector privado.

Thatcher ganó el debate, al menos en Gran Bretaña, en favor de la economía de mercado, la propiedad privada de industrias y servicios claves y las restricciones al poder de los sindicatos, y tuvo mucha influencia en las políticas de otros países, incluyendo América Latina.

Por razones y circunstancias muy distintas, esos “rebeldes” desafiaron el status quo en sus respetivos países. Entre Thatcher y el comunista Deng, por ejemplo, había una profunda separación ideológica, pero los dos hicieron más que nadie por fomentar la globalización económica en la última parte del siglo XX, con tantas consecuencias positivas y negativas, entre las cuales está la creciente desigualdad de ingresos.

Cuando Thatcher fue acusada por uno de sus enemigos políticos de ser una “reaccionaria”, contestó que “”Hay muchas cosas por las que reaccionar en contra.” Es algo que Deng podría haber dicho. En el caso de Thatcher, el Reino Unido, bajo el gobierno anterior del Partido Laborista de James Callaghan, estaba desgarrado por huelgas y una economía muy enferma (en 1976 se convirtió en el primer país desarrollado en ser rescatado por el Fondo Monetario Internacional).

En el caso de China, Deng heredó un país debilitado y dividido por la Gran Revolución Cultural Proletaria promovida por Mao Zedong y el fracaso económico del Gran Salto Adelante. El propio Deng y su esposa permanecieron en su casa de Pekín bajo arresto domiciliario, acusados de ser derechistas. Deng fue despojado de todos sus cargos en el Partido Comunista y enviado a la provincia de Jiangxi, donde trabajó en un taller de tractores. Se suele olvidar la paranoia del régimen de Mao — hasta mostrar una guía telefónica a un extranjero era suficiente para encarcelar a alguien o mandarle a un campo de trabajo.

El Ayatollah Jomeni con el establecimiento de su República Islámica, y en mucho menor grado Juan Pablo II, eran fundamentalistas, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua que define el término como “interpretación literal de los textos sagrados y aplicación estricta de sus preceptos.” No cabe duda, sin embargo, que la influencia de Juan Pablo ha sido incomparablemente más positiva que la del nefasto Jomeni, empezando por su papel fundamental en la caída de comunismo. Como dijo el historiador británico Timothy Garton Ash, “Sin el Papa, no habría habido el movimiento Solidaridad [en Polonia]; sin Solidaridad no habría habido Gorbachov; sin Gorbachov no habría habido 1989 [cuando cayó el Muro de Berlín].

Esos “rebeldes” fueron contrarrevolucionarios de distintas ideologías. 34 años después del año clave de 1979 seguimos viviendo las consecuencias de sus revoluciones, que durarán todavía mucho tiempo. Siempre es iluminador volver a visitar el pasado para construir el futuro.

El impacto de la crisis sobre los niños

Los niños son el futuro, y hoy 20% de ellos en España viven en situación de pobreza relativa — en hogares con un ingreso por debajo del 50% de la media del ingreso. Además, el 14% de los adolescentes ni estudian ni trabajan (conocidos como “ni-nis”). Esos y otros datos sitúan a España a la cola en bienestar general de los menores en el nuevo estudio de UNICEF.

España ocupa el puesto 19º de una clasificación de 29 países occidentales desarrollados en bienestar infantil. El mejor país es Holanda y el peor Rumania. Los Estados Unidos están en el lugar 26º. El ranking está basado en cinco indicadores —bienestar material, salud y seguridad, educación, comportamientos y riesgos y vivienda. Al principio de la década, España ocupaba el puesto 13º de 21 países. Su caída en el ranking, basado en los mismos indicadores para estos 21 países, es la mayor de todas las naciones clasificadas.

El impacto de la crisis ha sido terrible para los menores españoles — y no tienen la más mínima responsabilidad en la mala gestión de los gobiernos y la corrupción de la clase política.

España queda bastante bien en vivienda y en la categoría de salud y seguridad, que incluye factores como la tasa de mortalidad infantil o el acceso de los menores a servicios de salud preventivos, testimonios de los avances logrados en el estado de bienestar en los últimos 30 años, pero suspende en bienestar material, debido al altísimo nivel de desempleo, y en educación.

Lo más llamativo del estudio es la llamada brecha de la pobreza, que mide la distancia entre la línea de pobreza y los ingresos medios de las personas por debajo de esta línea. España es el país con una diferencia mayor, cercana al 40%, lo que significa que la mayoría de familias en situación de pobreza cobra unos 14.000 euros anuales.

La brecha en los Estados Unidos, la economía rica más grande del mundo, es el 37,5%, pero esto no debe servir de consuelo para el Gobierno del Partido Popular. El estudio demuestra fuera de toda duda que las democracias sociales de Europa occidental son las mejores en bienestar infantil.

Poco después de la publicación del informe, la Junta de Andalucía, donde la tasa de desempleo es un abismal 35%, anunció que los niños (y ancianos) en peor situación económica tendrán garantizadas por los servicios sociales al menos tres comidas diarias. Según los datos ofrecidos por Susana Díaz, consejera de Presidencia, seis de cada cien niños en la región están en situación de extrema pobreza.

UNICEF estimó que en 2011 había 2,2 millones de niños (27%) en España por debajo del umbral de la pobreza, 80.000 más que en 2010, lo cual convertía al país en una de las naciones de la Unión Europea en las que más había crecido la pobreza infantil desde el inicio de la crisis. Sin lugar de dudas, la cifra es bastante mayor hoy.

Según UNICEF, España gasta el 0,7% del PIB en políticas de apoyo para familias en comparación con un promedio de la UE del 3%.

En términos objetivos, el bienestar de los niños españoles se ha deteriorado mucho en los últimos años, pero en términos subjetivos la situación es bien distinta. El informe de UNICEF incluye una clasificación por “bienestar subjetivo”, calculada mediante encuestas a niños y con una escala de cero (donde 0 representa “la peor vida posible para mí”) hasta 10 (donde 10 representa “la mejor vida posible para mí”). En primer lugar está Holanda, igual que en la clasificación objetiva, con un 95% de niños registrando un alto nivel de satisfacción, y en tercero España con un 90%.

¿Cómo se explica que España esté en el puesto 19º en la clasificación objetiva y el lugar 3º en la otra? Parece contradictorio. Tiene que ver con la importancia y la fortaleza de la familia en España (a pesar de o tal vez debido a la crisis). La familia juega un papel fundamental en el bienestar subjetivo de los niños, y ojalá que dure.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-impacto-de-la-crisis-sobre-los-ninos-122420.html

El enigma de la magnitud del paro juvenil

Pocas cifras alarman más a españoles y extranjeros que la regularmente publicada de un desempleo juvenil superior al 50 por ciento. Los extranjeros, en concreto, sin poder creerse el dato, se sorprenden de que el país se muestre tan pacífico y que no prendan las protestas. La verdad es que el índice de desempleo de quienes tienen entre 16 y 24 años probablemente se sitúe en menos de la mitad de la cifra oficial.
http://elpais.com/elpais/2013/04/22/opinion/1366640373_850964.html

Child well-being in Spain: the impact of the crisis

Children are the last people responsible for Spain’s crisis in all its many dimensions, but they are suffering the consequences to an equal or greater extent than other collectives, although this is not as visible as it is for other groups and is mainly confined to dramatic images in the media.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/Commentary-Chislett-child-well-bieng-Spain-crisis

El paro juvenil no es lo parece

Dentro y fuera de España circula el concepto erróneo de que la mitad de los jóvenes españoles (de entre 16 y 24 años) está en paro, y los extranjeros, en particular, no entienden cómo un país puede aguantar tal nivel sin que estalle una revolución. La repuesta es fácil y poco conocida: la verdadera tasa de desempleo juvenil es el 22% y no el 53%. ¿Por qué?

Eurostat, la agencia estadística europea, utiliza dos medidas del paro juvenil, pero solo difunde una con regularidad: calculada sobre los jóvenes que forman parte de la población activa, es decir, que están ocupados o buscando trabajo. Pero la mayoría de personas entre 16 y 24 años está todavía formándose (terminando la educación secundaria, asistiendo a cursos de formación profesional o estudiando en universidades). El resultado de aplicar este criterio de cálculo es la “tasa” de desempleo, que en 2012 era del 53,2%, en comparación con el 18,2% en 2007, antes de la crisis, y más del doble de la UE-27 (22,8%).

El otro y más realista cálculo del desempleo juvenil está basado sobre todos los jóvenes activos de esas edades (se denomina “ratio”), y no sobre los jóvenes que forman parte de la población en edad de trabajar, y da como resultado el 22%. En otras palabras, ese 22% excluye los que están estudiando o no buscan trabajo. Esa ratio es casi la misma que la tasa media de desempleo juvenil para los 27 países de la Unión Europea.

Como dice Carmen González Enríquez, investigador principal de demografía y migraciones del Real Instituto Elcano (RIE), “la fórmula [para la tasa] tiene sentido entre los adultos, especialmente los hombres, de los que se espera que prácticamente todos trabajen o busquen trabajo hasta la edad de jubilación. Pero aplicarla a una edad en que la mayoría de los individuos está formándose altera su sentido, aunque proporcione información.”

Carmen, colega mía en el RIE, ha hecho un gran servicio público al comentar las diferencias entre las dos medidas y ojalá que sea muy leído*

Según la Encuesta de Población Activa del ultimo trimestre de 2012, el número de jóvenes de entre 16 y 24 años que formaban parte de la población activa era solo 1,68 millones, frente a 4,11 millones individuos en esas edades. Dicho de otra manera, solo el 41% de los jóvenes en ese grupo trabaja o busca trabajo, y el 89% de los que no trabaja ni busca trabajo está estudiando.

La brecha entre la tasa y el ratio de desempleo juvenil es grande por países, particularmente en el caso de España, como es de suponer. Las tasas también varían mucho entre países. La tasa de paro juvenil en Alemania, por ejemplo, era solo del 8,1% en 2012, casi siete veces menos que en España — la tasa de desempleo para toda la población de este país es menos de 6%, la cuarta parte de España. Si uno considera la ratio como la verdadera medida del desempleo juvenil en España, esto significa que la tasa del desempleo es bastante menor que la cifra oficial de 26%, como yo, al menos, siempre había pensado.

No hay aún datos para todos los ratios de desempleo para 2012, así que me refiero a los de 2011. La tasa de paro juvenil en España subió entre 2009 y 2011 de 38% a 49% pero el ratio solo de 17% a 19% en el mismo periodo, nueve puntos porcentuales menos que el incremento en la tasa, lo cual sugiere que el problema del desempleo entre los jóvenes no se ha intensificado tanto como se piensa.

Una ratio (la tasa en mi opinión) de paro juvenil de 22% sigue siendo alta pero lejos del 53%, que es la cifra conocida fuera y dentro de España. Los analistas que vienen a España casi siempre preguntan sobre este tema. Tanto Eurostat como el Gobierno español harán un gran servicio en explicar al mundo que la situación del paro juvenil en España no es tan negra como se piensa. En el caso del Partido Popular, tan obsesionado con el deterioro de este activo intangible que se llama la “marca España”, no entiendo por qué no hace nada para corregir ese concepto erróneo.

Inversión extranjera en España y española en el extranjero

La inversión extranjera directa (IED) ha jugado un papel importante en la economía española desde el Plan de Estabilización en 1959 que terminó con la política autárquica de Franco y empezó a liberalizar la economía, y sigue siendo significativa a pesar de, o tal vez debido, a la crisis actual.

El stock de IED en España pasó de 66.000 millones de dólares en 1990 hasta 634.500 millones en 2011, y en términos del PIB desde el 12,7% hasta el 42,1%, superando con creces a Italia en términos relativos y absolutos. Las empresas extranjeros dan trabajo a más de 1,3 millones de personas (el 7% de la población con empleo) y su volumen de facturación — unos 400.000 millones anuales — representa casi el 40% del PIB.

La IED bruta productiva en España (i.e., excluyendo las entidades de tenencia de valores extranjeros — ETVE, que permiten a empresas no residentes no tributar por dividendos o participaciones en beneficios generados por empresas filiales) fue de 13.460 millones de euros en 2012, un 43% menos que en 2011 pero un 10% por arriba de 2010.

De los 13.460 millones de euros, 10.557 millones se fueron a ampliaciones (la mitad de 2011), 883 millones a la constitución de nuevas sociedades (cuatro veces más) y 2 millones a adquisiciones. Los Estados Unidos ocupó el primer lugar con 16,4% del total del flujo de la IED en 2012, seguido por los Países Bajos (16%) y Luxemburgo (13%).

Con la economía aún en recesión en 2012 y este año, no es ninguna sorpresa que la IED haya bajado. Pero parece que las perspectivas han mejorado, gracias a la reforma del mercado laboral (costes de despido más bajos y más flexibilidad en las negociaciones salariales y en los convenios colectivos, favoreciendo la negociación a nivel empresa y dando prioridad a los convenios internos) y el anteproyecto de Ley de Unidad de Mercado para terminar con la absurda situación por la cual las empresas se ven obligadas a comercializar distintas versiones de un producto o a obtener certificados o autorizaciones diferentes según dónde quieran operar.

La competitividad está mejorando. Debido a la moderación salarial y ganancias en productividad, España es el único país de la zona euro cuyos costes laborales unitarios bajaron entre 2007 y 2012 (por 4%), en comparación con un aumento de casi 10% en el conjunto de la zona. De todos modos, estos datos hay que tomarlos con cautela, pues una parte de los costos salariales unitarios incorporan las bajadas de salarios de los funcionarios públicos que se hicieron por decreto. Los descensos de los costes salariales en el sector privado pueden ser menores, incluso aumentar.

España se encuentra entre los 10 países más “prometedores” en recepción de IED para el periodo 2012-2014, conforme a la encuesta del último World Investment Report. Por ejemplo, ya hay inversiones de unos 2.500 millones de euros anunciadas para la industria automotriz, cuyas exportaciones representan casi el 90% de su producción anual.

La demanda externa ha sido positiva desde 2008, a diferencia de la demanda interna, y es el motor de la economía. Sin ella, la recesión habrá sido aún más profunda. Alimentos, semimanufacturas (i.e., bienes intermedios derivados de materias primas), bienes de equipo y el sector del automóvil representan más del 75% del total de exportaciones de España, y la presencia extranjera en estos sectores es importante.

La inversión española en el extranjero también cayó en 2012. La inversión bruta sin ETVEs alcanzó 10.997 millones de euros, el 62,5% menos que en 2011. A la limitada cifra de inversión bruta productiva se añade una desinversión cuantiosa de más de 12.800 millones, excluidas ETVEs, resultando una cifra negativa para la inversión neta productiva de 1.840 millones en comparación con el dato positivo de 12.683 millones en 2011.

El principal país receptor de la inversión bruta española en 2010 fue Chile, con el 20,6% del total, seguido por Francia con el 15,4%.

Las empresas españolas — con un stock de inversión en el extranjero de 640.300 millones de dólares en 2011 y 42,5% en términos del PIB, superando en términos relativos y absolutos a Italia igual que la IED en España — están consolidando sus posiciones y vendiendo activos considerados no estratégicos, muchas veces para reducir niveles de deuda demasiado altos. Es el caso de Iberdrola, por ejemplo.

Cuando la economía arranque, por fin, y con las reformas del Gobierno plenamente operativas se puede esperar más IED en España y tal vez un incremento de la inversión española en el extranjero.
http://www.elimparcial.es/economia/inversion-extranjera-en-espana-y-espanola-en-el-extranjero-121453.html

España y Chipre: países con burbujas

Tanto España que Chipre están pagando un alto precio por tener modelos económicos excesivamente basados en un sector — en el caso de España el sector de la construcción, en particular el inmobiliario, y en el caso de Chipre el bancario. Mientras el sector de la construcción en España alcanzó un máximo del 18% del PIB en 2006, el sector bancario en Chipre representó entre siete y ocho veces el PIB de la pequeña y dividida isla (entre el sur greco-chipriota, reconocido internacionalmente, y la parte norte ocupada por Turquía desde 1974).

Ambos sectores se han hundido. Nicosia tiene que reestructurar el Bank of Cyprus, su mayor entidad financiera, y cerrar el Laiki Bank, el segundo banco del país, para convertirlo en un “banco malo” donde se colocarán los denominados activos tóxicos. España también tiene un “banco malo”.

El acuerdo con el Eurogrupo impone severas quitas a los accionistas, los acreedores y los depositantes que tengan más de 100.000 euros en su cuenta. Muchos de estos depositantes son rusos ricos para quienes Chipre ha sido un paraíso fiscal, y no hay que llorar por ellos que lo han usado para lavar su dinero.

Se estima que hasta el 30% de los fondos que se encuentran actualmente en Chipre son rusos (unos 20.000 millones de euros). Ante la actual situación que atraviesa la isla, se producirá una salida masiva de capital (cuando se levante el control de capitales) y, en consecuencia, el ocaso del poder financiero de Chipre.

El impacto de la crisis chipriota es de tal magnitud que el PIB podría caer el 15% este año y la tasa de desempleo alcanzaría la proporción de España (el 26%).

Igual que España, los políticos y autoridades monetarias en Chipre no hicieron nada para evitar o mitigar el impacto del colapso de su modelo económico. La combinación en Chipre del desarme de la burbuja inmobiliaria (hasta los países más pequeños han sufrido esta burbuja) y el desplome de los precios de los títulos griegos en manos de los bancos generaron una situación de insolvencia que fue estirada hasta estallar la crisis con depósitos de la zona euro y de Rusia.

Igual que España, el futuro de Chipre no reside en mantener sus modelos económicos. Tienen que crear modelos más sostenibles. Como España, Chipre tiene un floreciente sector turístico, pero no es suficiente en si mismo para mantener el país al flote.

El futuro de Chipre reside por debajo del lecho marino de la cuenca Mediterránea en la zona económica exclusiva del país, donde se calcula que hay 3,45 trillones de metros cúbicos de gas, aproximadamente lo que consume el mundo en un año, según el Estudio Geológico de Estados Unidos. En cuanto el descubrimiento del campo llamado Afrodita fue anunciado por Nobel Energy de Texas hace unos dos años, el Departamento de Estado norteamericano creó la Oficina de Recursos Energéticos (con sede en Nicosia) para subrayar la importancia que Washington da a los recursos energéticos de la región en general y Chipre en particular. El campo lleva el nombre de la diosa de amor, nacida, según las leyendas, en la isla.

La parte septentrional de la cuenca se encuentra en aguas chipriotas, mientras que gran parte del resto está en aguas israelíes o libanesas. El gas natural de Israel en el campo de Tamar comenzó a fluir hace una semana.

Sacar el gas chipriota va a ser más difícil por razones técnicas y políticos. Cuando el gas fue descubierto, el Gobierno turco afirmó que algunas secciones de los 12 bloques del yacimiento (hasta ahora solo se ha perforado uno) “se superponen con la plataforma continental de Turquía en el Mediterráneo oriental”. Nicosia dijo que esas afirmaciones “no tienen base legal ni geomorfológica” y ha sacado a subasta la prospección en otros bloques.

Turquía ni siquiera reconoce la República de Chipre que desde 2004 forma parte de la Unión Europea (los acquis communautaire solo son válidos para la parte sur, no para la República Turca del Norte de Chipre que carece de reconocimiento internacional). El proceso de adhesión de Turquía a la UE está prácticamente paralizado después de siete años, en gran parte debido a la negativa de Ankara a abrir sus puertos y aeropuertos al tráfico grecochipriota. En consecuencia, la UE tiene en suspenso desde diciembre de 2006 aproximadamente la mitad de los 35 capítulos de las leyes de la Unión que Turquía debe negociar para adherirse a la Unión.

El mes pasado, Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, llamó a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para disculparse por el asalto militar a la llamada Flotilla de la Libertad en mayo de 2010, en el cual murieron nueve turcos. El camino esta abierto ahora para recuperar la tradicional cooperación entre los dos países, incluyendo en el campo energético. Las relaciones diplomáticas bilaterales se habían rebajado al mínimo.

En el contexto actual y el estado de rabia de los grecochipriotas, no hay posibilidad de entendimiento entre Chipre y Turquía, aunque Ankara ve a Nicosia debilitado y más vulnerable a presiones. Hoy, los intereses de ambos países pasan más que nunca por resolver sus diferencias. ¡Qué Afrodita inspire a los dos Gobiernos!

http://www.elimparcial.es/mundo/espana-y-chipre-paises-con-burbujas-121126.html