El desplome de los socialistas

Según el filosofo francés Joseph de Maistre (1753-1821), “cada país tiene el gobierno que merece.” Yo no sé si España merece ser gobernada por el Partido Popular, pero no hay duda que los socialistas no merecen volver al poder en estos momentos. Los dos partidos se han alternado en el poder desde el establecimiento de bipartidismo en 1982; si no gana uno gana el otro.

Nadie debe sorprenderse por el declive de los socialistas en las elecciones en Galicia y en el País Vasco, y no por ser autonomías, en particular la primera, donde los socialistas no son fuertes. En las elecciones gallegas, los socialistas obtuvieron 230.817 votos menos que en 2009 (una caída del 40%) y en el País Vasco 106.173 menos (una reducción del 33%).

No se pueden extrapolar estos resultados al conjunto de España por ser dos autonomías poco representativas de la realidad del país, pero está claro que los españoles tienen poca confianza en los socialistas, y con razón.

De hecho, según la última encuesta de Metroscopia, el PP ganaría hoy las elecciones, aunque con sólo el 29,9% de los votos en comparación con el
44,6% en noviembre pasado, y los socialistas lograrían el 23,9% (28,7% en noviembre). El apoyo al PP se ha desplomado pero los socialistas no arrancan. Y no se ve ningún partido, sea de larga trayectoria como Izquierda Unida o relativamente nuevo como Unión Progreso y Democracia, que vaya desembarcar en La Moncloa.

Los votantes echan la culpa de la crisis más a los socialistas que al PP, aunque, a mi modo de ver, las raíces de la crisis comienzan con de la Ley de Suelo de 1998 durante el primer Gobierno del PP cuando se originó el auge de la corrupción, se amparó la especulación y se creó la burbuja inmobiliaria que tanto daño ha hecho a la economía (mucho más que a cualquier otro país en circunstancias similares).

Puede ser que los electores tengan memoria corta o selectiva, después del paso de cierto tiempo, pero no hemos llegado aún a esta situación. Los errores de los ocho años de José Luis Rodríguez Zapatero (populismo económico hasta que no tuvo más remedio que enfrentarse con la realidad) siguen en la mente de gran parte de la población, siendo todo un logro el mero hecho de haber llegado al poder con una economía en plena expansión y haber salido con una economía hecha polvo.

Yo me alegro que Alfredo Pérez Rubalcaba ganara las elecciones primarias para el puesto de líder de los socialistas. Es un hombre inteligente, experimentado y con la tenacidad de un corredor de fondo, pero tiene una tarea imposible. Está demasiado identificado con los años de Zapatero y todo lo que ello conlleva, y el margen de maniobra económica para España, dada su pertenencia a la zona euro, gobierne quien gobierne, es muy limitado, y él lo sabe.

Una política tipo “Váyase señor Rajoy” como la de José María Aznar en la oposición con su “Váyase señor González” al final de la última legislatura socialista, cuando la corrupción y la crisis económica alcanzaron niveles insoportables, no es la solución para los problemas del país, y mucho menos a solo un año de la victoria del PP. Felicito a Rubalcaba por haber resistido la tentación de semejante estupidez; seguro que hay personas en su partido a favor de una actuación así.

Los socialistas prometen una “renovación ideológica” sin especificar si va a ser hacia el centro o la izquierda. Me temo lo segundo. Zapatero ha sido el presidente más izquierdista que ha tenido España desde la Segunda República, y mira la herencia que le dejó al PP. Lástima que el partido no se renovó durante su época.

No es sano para la democracia española (y para ninguna) tener al segundo partido más votado en las últimas elecciones -y con una amplia distancia sobre el tercero- sin capacidad para asumir algún día el poder.

Ya se ha empezado mover la silla de Rubalcaba, y será más evidente, creo, después de las elecciones catalanas el 25 de noviembre cuando se espera otro descalabro de los socialistas, pillados por el movimiento independentista. No sorprendería si surge otro “iluminado” como
http://www.elimparcial.es/nacional/el-desplome-de-los-socialistas–113367.html

Embajadores honorarios de la “marca España”

Unos años antes de la crisis y el deterioro de la “marca España”, este concepto que está hoy tan de moda, la Asociación de Marcas Renombradas (AMRE), que aglutina a más de un centenar de empresas, decidió elegir unos embajadores honorarios dispuestos a promover lo bueno del país de vez en cuando.

La acreditación de los embajadores honorarios, elegidos cada dos años, tiene por objeto ofrecer un reconocimiento público a las personas, físicas o jurídicas, de nacionalidad española, que han contribuido significativamente a la generación y al fortalecimiento de una imagen positiva de España en el exterior.

Este año unas 40 personas de distintas profesiones hemos formado un jurado para elegir a los nuevos embajadores en la magnifica Hacienda Guzmán en las afueras de Sevilla, sede del Grupo Acesur, uno de los mayores productores de aceite de oliva en el mundo cuyo marca más reconocida es la Española, con exportaciones a más de 70 países.

La Hacienda Guzmán inició su actividad productora en el siglo XVI con tres molinos de viga, siendo la hacienda más grande e importante de España. El hispanista inglés Richard Ford, autor de “A Handbook for Travellers in Spain” (Manual para viajeros por España y lectores en casa), que sigue siendo uno de los mejores y más lúcidos libros sobre el país, lo visito en 1831. Ford escribió que España era “una ramillete de localidades aisladas unidas por una cuerda de arena” A juzgar por lo que está pasando en Cataluña y otras autonomías, acertó.

No ha sido fácil elegir los nuevos embajadores entre los candidatos preseleccionados por el AMRE, las oficinas comerciales y embajadas de España en el exterior, corresponsales de prensa extranjera acreditados en España y otras instituciones relevantes.

En la categoría de deporte hubo cierta resistencia entre el jurado a incluir a un conocido club de fútbol, a pesar de ser declarado el mejor club del mundo del siglo XXI, por si la ciudad donde reside se convierta algún día en la capital de un nuevo Estado, en cuyo caso difícilmente podría representar a España. Y después de elegir seis embajadores nos dimos cuenta que ninguno era mujer y, a propuesta de un distinguido catedrático de sociología, una candidata femenina fue añadida a la lista en el último minuto, y ganó la votación.

Los embajadores elegidos en las siete categorías fueron: Pedro Nueno (relaciones institucionales); Bernardo Hernández (gestión empresarial); la Organización Nacional de Trasplantes (acción social); Antonio Banderas (cultura y comunicación), José Andrés (turismo y gastronomía), Fernando Alonso (deporte) y María Blasco (ciencia e innovación), y uno más, el AVE, en la categoría especial, para marcar su XX aniversario.

Todas estas personas y entidades reúnen las condiciones para ser acreditadas como embajadores honorarios (y lo serán en 2013 en un acto presidido por el Príncipe Felipe), y se unen a otros 30 embajadores elegidos en otros años, como Emilio Botín, Placido Domingo, Rafael Nadal o la Fundación Vicente Ferrer.

Nueno, impulsor y presidente ejecutivo de la China Europe International Business School en Shanghai, ha hecho más para dar a conocer España en China que ningún otro español. Hernández es director de producto de Google y forma parte de esta generación de emprendedores del sector tecnológico que más y más están buscando trabajo fuera de España. Con respecto al ONT, España es el país con mayor tasa de donación de órganos. Antonio Banderas y Fernando Alonso no necesitan presentación y José Andrés es un cocinero y comunicador televisivo, valedor de la cultura y la gastronomía españolas en EE.UU. Fue el primero en introducir la cocina de tapas en EE.UU. María Blasco dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

El Gobierno ha fijado como uno de sus buques insignia recuperar la erosionada “marca España”. El mes pasado tanto Mariano Rajoy como el Rey Juan Carlos pudieron constatar el grado de deterioro de la imagen cuando, estando ambos en Nueva York, el New York Times publicó un demoledor reportaje en primera plana y una foto en la que se veía a un hombre buscando comida en un contenedor de basura (y 14 llamativas fotos más en la página web del NYT en blanco y negro bajo el título de “hunger and austerity”, el hambre y la austeridad).

No faltan diagnósticos del problema de la imagen de España* (incluso durante la fase de las vacas gordas, aunque por otros motivos) y la persistencia de los estereotipos (flamenco, toros, fiesta y siesta) ni personas capaces de explicar la realidad del país. Además, tenemos desde hace unos meses, y por fin, un Alto Comisionado para la marca España, uno de cuyas misiones es coordinar el tema.
Es como tener una obra de teatro con actores y un director, pero sin guión para poder avanzar en la buena dirección.
http://www.elimparcial.es//embajadores-honorarios-de-la-marca-espana-112979.html

El español en el mundo

En memoria de Jaime Otero

Tener el rango de lengua internacional, como el español, es un activo valioso porque opera en un espacio y para un conjunto de usos que trascienden los propios de una lengua nacional. No hay duda que el español esta de moda y en auge (salvo en Cataluña), a gran diferencia del país inmerso en una profunda crisis.

El español es hablado por 500 millones de personas (el 7% de la población mundial), en comparación con los apenas 60 millones de hispanoparlantes de principio del siglo XX. El inglés, en cambio, tiene un numero de nativos de la lengua ligeramente inferior a los del castellano pero que lo rebasa ampliamente si el cómputo se extiende hasta incluir los que lo tienen como segunda lengua o como lengua extranjera: cerca de los 1.000 millones de habitantes (menos que los 1,400 millones de personas cuyo primer idioma es el chino mandarín) .

El inglés es la lengua franca, particularmente en el mundo diplomático y de negocios, mientras que el español es un gran lengua internacional.

El español y el hindi tienen una dimensión de hablantes relativamente similar a nivel mundial, pero el valor como lengua de comunicación internacional del primero es muy superior al del segundo, ya que mientras el español es hablado como lengua oficial en 21 países, el hindi (como el chino mandarín con más de 1,0 mil millones de parlantes nativos) lo es solo en uno. Consecuencia de este hecho es que el español sea reconocido, por ejemplo, como lengua oficial en relevantes instancias internacionales relevantes como las Naciones Unidas y no lo sea el hindi.

Escribe Javier Rupérez en el último número de Tribuna Norteamericana, sobre España y los hispanos de los Estados Unidos, la excelente revista publicada por el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, que dirige José Antonio Gurpegui, “el español es utilizado en múltiples aspectos de la vida diaria, hasta el extremo que sin exageración se podría afirmar que hoy, si no se tienen grandes ambiciones, es casi posible vivir en los Estados Unidos utilizando sólo el español.”

Mientras el francés esta en declive y intenta sobrevivir (François Mitterand llegó durante su presidencia a referirse a la “guerra contra lo anglosajón”), la pujanza del español obedece más bien a criterios de afirmación cultural y política.

Estas consideraciones están bien meditadas en otro libro concebido dentro del proyecto de investigación sobre El valor económico del español: una empresa multinacional (Proyecto Fundación Telefónica). El nuevo libro, escrito por Rupérez, antiguo embajador de España en Washington, y David Fernández Vítores, profesor en el grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Complutense de Madrid, y con diez acotaciones de varios expertos, estudia la situación en la que se encuentra el español en algunas de las instancias internacionales más relevantes a las que pertenece España: muy particularmente, en Naciones Unidas y en la Unión Europea.

En las Naciones Unidas, dice Rupérez, chocan dos principios incompatibles, que son el inevitable precio del multilateralismo: el mantenimiento del multilingüismo, como muestra de respeto hacia la individualidad de países y culturas, frente al utilitarismo monolingüe (el inglés), que serviría para acortar tiempos y reducir gastos. Existe una brecha entre las lenguas oficiales de iure y las lenguas operativas de facto: si en las primeras el español está bien posicionado, en las segundas su posición queda notablemente relegada.

El reto es asegurar los espacios donde existe como primera lengua y en ampliar los todavía escasos en donde lo hace como segunda lengua.

Entre las acotaciones hay una de Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, quien en estos tiempos de austeridad habla de la necesidad de dar un enorme impulso al Instituto Cervantes. “Para ello tenemos que crear un modelo nuevo que permita crear veinte sedes al año, y no cinco como ocurre ahora. Esto se puede llevar a cabo aprovechando capital e interés local. Si es una lengua útil, seguro que en los países en los que está presente habrá inversores nativas que quieran cooperar con el Instituto Cervantes. Con el modelo actual vamos muy despacio y con él no conseguimos suficiente impulso para el español.”

Lejos de expandirse, los recortes han llevado el Cervantes al cierre de dos centros en Brasil, además de los de Sofía y Damasco.

Mientras tanto, en España, la pelea abierta entre el Ministerio de Educación y la Generalitat de Cataluña sobre la enseñanza en castellano se intensifica.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-espanol-en-el-mundo-112601.html

Noticias sobre España

“La percepción de la imagen de España no se corresponde con la realidad”, se lamentó Mariano Rajoy durante su reciente viaje a Nueva York que coincidió con la publicación en el New York Times de un demoledor reportaje en primera plana y una foto en la que se veía a un hombre buscando comida en un contenedor de basura (y 14 llamativas fotos más en la página web del NYT en blanco y negro bajo el título de “hunger and austerity”, el hambre y la austeridad).

El reportaje, que levantó la ira en círculos oficiales por el daño que hace a la marca España, pudiera haber sido escrito sobre muchos otros países europeos, en particular Portugal y Grecia que ha sido rescatados por la Unión Europea, e incluso mi país, el Reino Unido, donde mucho antes de su crisis hemos tenido una underclass (subclase), sin hablar de los Estados Unidos. Sin embargo, esto no disminuye su relevancia.

Nadie pueda negar que la pobreza en España ha subido en los últimos cinco años y aumentará más. Según el último informe del Observatorio de la Realidad Social elaborado por Cáritas, desde 2007 se ha multiplicado por tres el número de personas que acuden a la organización humanitaria para pedir ayuda. Este año el número de personas atendidas ha sobrepasado ya la barrera del millón, y no solo aumenta la pobreza, sino que se hace cada vez más cruda.

Este dato dramático justifica por sí mismo el reportaje del NYT. Sin embargo, esto no quiere decir que la imagen reflejada en el reportaje sea toda la realidad; es solamente parte de ella, aunque importante. Yo mismo escribí un articulo publicado en el Financial Times en el mes de junio, como parte de un informe sobre España, con el título (no puesto por mí, aunque reflejara su contenido), “Country’s fall from grace is greatly exaggerated” (la caída en desgracia del país es muy exagerada”).*

Como periodista durante gran parte de mi vida (30 años en España) sé que para muchas personas la falta de noticias se considera generalmente como una buena noticia, pero para la prensa buenas noticias no son normalmente noticias. ¿Qué son noticias? Mis dos definiciones favoritas son las siguientes. Para Lord Northcliffe (1865-1922), un magnate de la prensa británica, “Noticia es algo que alguien, al alguna parte, desea suprimir; el resto es publicidad”, y para el periodista americana Charles Anderson Dana (1819-1897) “No es noticia que un perro muerda a un hombre, lo es cuando el hombre muerde al perro”. Sin duda, el reportaje del NYT cae en la primera definición — el Gobierno hubiera querido suprimirla.

España ha estado de “moda” durante muchos años por sus éxitos políticos y económicos, estilo de vida y cultura. Los gobiernos de turno no han dudado en usar las informaciones positivas en la prensa extranjera para su propio beneficio, en particular las publicadas por medios serios y de mucha influencia, como el New York Times, el Wall Street Journal y el Financial Times.

Ahora el país es un foco de atención por la profundidad de su crisis, y las noticias negativas van en contra de los intereses del Gobierno. Al igual que las noticias positivas en el pasado, la noticias negativas de hoy son algo exageradas.

Una clara señal de la creciente atención a España es la llegada en los últimos días de corresponsales de prensa extranjera (aparte de los residentes en el país) que suelen aterrizar en momentos de crisis. En dos días tres periodistas que no residen en España se pusieron en contacto conmigo, uno desde Eslovaquia, otro de los Emiratos Árabes Unidos y otro que es el corresponsal europeo de la revista The Economist, residente en Bruselas, que escribe la muy influyente columna “Charlemagne”, y con quien cené*.

No solo el Gobierno da demasiada importancia a los medios extranjeros. Siempre me ha llamado la atención que muchos medios escritos y audiovisuales en España tienen secciones permanentes que informan de cómo refleja la prensa extranjera lo que ocurre en el país. Este interés — que se convierte en obsesión en tiempos de crisis — parece reflejar un complejo de inferioridad y subdesarrollo cultural.

España tiene cuatro crisis, una económica (un modelo productivo fracasado y la incapacidad de crear puestos de trabajo), una financiera (déficit presupuestario y deuda), una institucional (la clase política) y otra constitucional (Cataluña). Hasta que empiece a resolverlas, habrá más noticias negativas. Para combatirlas, no basta visitar el Wall Street Journal, como hizo Rajoy, o el New York Times, como el Rey y esperar que las noticias se conviertan en positivas de la noche a la mañana. Hace falta ordenar la casa.

(*) http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_in/zonas_in/chislett_ft_spain_2012

(*)http://www.economist.com/node/21564238
http://www.elimparcial.es/nacional/noticias-sobre-espana-112236.html

Las consecuencias de nuestras acciones

El mundo hubiera sido muy distinto si muchas más personas “normales” en posiciones de responsabilidad hubieran anticipado las consecuencias de sus acciones, particularmente en estados totalitarios como la Alemania de Hitler o la Unión Soviética de Stalin.

Este pensamiento me viene a la mente después de leer el fascinante libro de Mary Fulbrook, A Small Town near Auschwitz: Ordinary Nazis and the Holocaust (“Una pequeña ciudad cerca de Auschwitz: los Nazis corrientes y el Holocausto”) publicado esta semana por Oxford University Press.

El libro relata la vida de Udo Klausa, un Landrat (el principal administrador civil) de Bedzin una ciudad polaca a 40kms de Auschwitz y en manos de los Nazis después de la invasión de Polonia en septiembre de 1939. Su esposa fue la mejor amiga de la madre de Fulbrook y la madrina del autor.

Klausa era un representante típico de los funcionarios alemanes que pusieron en práctica las políticas Nazis y que sostuvieron el sistema sin verse involucrados directamente en actos de violencia o atrocidades y que, después de la guerra, intentaron denegar o quitar importancia a sus responsabilidades en este terrible pasado y negar que hubieran sido “Nazis verdaderos”. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Seis millones de polacos murieron en la Segunda Guerra Mundial, tres millones de ellos judíos. Klausa no fue un “verdugo voluntarioso” pero sí un “funcionario voluntarioso”, sin muchos de los cuales es probable que el holocausto no hubiera sido posible. Como Landrat, era responsable de la gendarmerie, una fuerza paramilitar involucrada en las deportaciones de judíos y en las represalias.

Antes de la invasión Nazi casi la mitad de la población de Bedzin eran judíos. Formaban una comunidad vibrante. La masacre de varios cientos de judíos que murieron en la quema de la Gran Sinagoga y de algunas casas, poco después de la invasión y seis meses antes del nombramiento de Klausa como Landrat, fue una de las primeras atrocidades en un proceso que culminó con el holocausto.

El gueto de Bedzin, establecido en la época de Klausa, era el más grande de la Alta Silesia. Los más de 20.000 judíos de B?dzin, junto con otros 10.000 procedentes de diferentes lugares, vivieron en el gueto durante su corta historia. La mayoría de ellos fueron obligados a trabajar en las fábricas militares alemanas como esclavos, antes de ser deportados al campo de concentración de Auschwitz donde fueron exterminados.

Para ser Landrat, era necesario apoyar si no simpatizar con las políticas racistas de los Nazis. Klausa, que siempre se consideró a si mismo un “hombre decente” se unió al partido nazi tres semanas después del nombramiento de Hitler como canciller, probablemente para avanzar en su carrera. Un católico creyente consideró la llegada al poder de Hitler como “la única alternativa a una guerra civil creciente.”

Debido a su cercanía a la famila de Klausa, Fulbrook, catedrática de historia alemana en University College, Londres, y cuya madre, de ascendencia judía, dejó la Alemania Nazi, pudo penetrar, vía cartas, memorias, testigos y entrevistas, en la vida privada y la mentalidad de esta persona representativa de toda una generación.

Klausa dejaba su puesto de Landrat de vez en cuando para cumplir misiones militares, representándolo (en sus selectivas memorias) como una fuga a un bastión de decencia en un régimen de otra manera insoportable. Sin embargo, nunca tuvo el coraje de abandonar el puesto de Landrat, a pesar de un conflicto interno que Fulbrook cree se formó a raíz de la creciente comprensión de Klausa de la naturaleza sanguinaria del régimen Nazi, en particular cuando Auschwitz-Birkenau empezó a funcionar como un campo de exterminio. Comprendió que corría el riesgo, como él mismo dijo varias veces, de “inocentemente llegar a ser culpable”

Es imposible que no supiera la verdadera función de Auschwitz (no lo menciona en sus memorias) ni de las políticas de genocidio practicadas en el Frente Oriental donde él y uno de sus cuñados lucharon. El olor dulzón de carne humana quemada en los crematorios de Auschwitz podía detectarse a muchos kilómetros del campo. Fulbrook indagó las discrepancias entre sus memorias y lo que realmente pasó.

Klausa vivía en Bedzin en una casa grande que había pertenecido a una familia judía (el esposo murió en Auschwitz) y que estaba a solo 100 metros de la estación de trenes desde donde los judíos eran transportados a Auschwitz.

El libro suscita muchas preguntas pertinentes e incomodas, algunas de las cuales son aplicables a la burocracia franquista.

Klausa fue investigado después de la guerra pero nunca llevado a un juicio. Logró, con la ayuda de sus conexiones, ser clasificado como “exonerado”, a pesar de su pasado y disfrutó de una carera sólida en la burocracia de la Republica Federal de Alemania.
http://www.elimparcial.es//las-consecuencias-de-nuestras-acciones-111849.html

Referéndum sobre la austeridad

En más de 30 años de democracia España ha tenido tres referéndums al nivel nacional, el primero sobre la reforma política en 1976, el segundo sobre el ingreso del país en la OTAN en 1986 y el tercero sobre la constitución europea en 2005. Los dos principales sindicatos, la UGT y la CC OO, piden uno sobre la austeridad y sus secretarios generales han pedido al Rey que medie para que Rajoy lo convoque. ¿Han acertado? ¿Que son las ventajas y desventajas de tal referéndum?

Los gobiernos generalmente convocan un referéndum cuando se trata de un cambio fundamental en la vida de un país y para medir el apoyo popular para temas controvertidos. Esto fue el caso de la entrada de España en la OTAN durante la época Socialista cuando el Alianza Popular de Manuel Fraga, en una postura de suma irresponsabilidad y oportunismo, recomendó la abstención, a pesar de ser más en favor del ingreso que los propios Socialistas.

Los líderes de la UGT y CC OO creen que el Partido Popular carece de legitimidad para aplicar recortes, a pesar de haber ganado las elecciones en noviembre pasado por una mayoría aplastante. Desde entonces, Rajoy ha incumplido sus promesas electorales (como suele ser la norma entre políticos) y esto, según los sindicatos, dar el pueblo el derecho de ser consultado.

A diferencia de algunas países, como, por ejemplo, Nueva Zelanda, España no tiene una ley que permite a los ciudadanos convocar un referéndum después de reunir una determinada proporción de firmas en una petición (10% de los votantes totales en el caso de este país).

Hay todo tipo de opiniones sobre los referéndums. Por el lado positivo, son una forma de democracia directa, aumentan la participación política con más frecuencia que las elecciones generales cada X años, dan un mandato para políticas controvertidas y legitimizan temas constitucionales importantes como, por ejemplo, la transferencia de poderes a regiones. Por el lado negativo, erosionan la soberanía parlamentaria, presentan temas muy complejos de una manera muy simplista donde los votantes solo tienen que contestar sí o no y una baja participación en un referéndum, que suele ser el caso, distorsiona el resultado.

Todo es mundo está en contra de la austeridad; un voto a favor seria un gran sorpresa. ¿Qué haría el Gobierno en ese caso? ¿Dar marcha atrás a todas sus reformas y recortes de gastos? En un país como España que ha gastado muy por encima de sus posibilidades y ha sido muy reacio a hacer reformas estructurales necesarias, incluso en tiempos de bonanza económica, la solución a su crisis no es gastar más. España necesita un pacto entre el PP y los socialistas (que tienen que ser más realistas), no un referéndum.

Los sindicatos piden medidas para restaurar el crecimiento económico. España lleva cuatro años en recesión (el crecimiento fue muy débil en 2011) y seguirá así hasta 2014. Todo el mundo quiere ver la economía creciendo. Es muy fácil decirlo. ¿Pero como se va a lograr? Los puestos de trabajo no caen del cielo.

Parece que el “nuevo” modelo económico español sería más del mismo (y la raíz de la crisis), al juzgar por la decisión de EuroVegas, tanto deseada por Esperanza Aguirre, de instalar en Madrid el megaproyecto de casinos de juego, hoteles y lugares de lo que púdicamente se llama a veces “vida nocturna” a la vez que Barcelona, que perdió la batalla con Madrid y para no quedarse atrás, va a crear un macrocomplejo turístico formado por seis parques temáticos alrededor de Port Aventura.

Más de la mitad de los 3 millones de puestos de trabajo perdidos en los últimos cuatro años vienen del sector inmobiliaria y de construcción. Estimular estos sectores es la solución más fácil y menos costoso políticamente, pero, como antes, no resuelve el problema principal de crear un modelo más sostenible. España camina hacia ser una mezcla de Las Vegas y Disneylandia.

Mientras tanto, España se sitúa como el primer país europeo del ranking con una proporción del 27,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años (la media de la OCDE es del 15,8%) que ni estudian ni trabajan (los llamados ninis) en 2010 (aún más alto hoy) ocupa el primer lugar del mundo en el grupo entre 25 y 29 años, alcanzando el 28,6%.

Si los sindicatos ganan su apuesta por un referéndum, y lo dudo, ¿por qué no convocar referéndums sobre la independencia para Catalunya y el País Vasco — por supuesto, tendrán que ser consultas en todo el país y no solo en las respectivas autonomías.
http://www.elimparcial.es/nacional/referendum-sobre-la-austeridad-111455.html

The Little Known Story of Spain’s Export Success, but How Long will it Last?

Every crisis has a silver lining. Spain’s four-year recession, apart from anaemic growth in 2011, has produced an unprecedented surge in exports, helping to lower the trade deficit and contributing to a turnaround in the current account. But for how long can this be sustained?
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/ARI60-2012

El siglo XX en 300 páginas

Según el gran historiador Tony Judt, que murió en 2011, “el siglo XX se ha convertido en historia a un ritmo sin precedente. El mundo de 2007 es tan distinto incluso del de 1987, y mucho más con respecto a cualquier época anterior, que hemos perdido el contacto con nuestro pasado inmediato antes de empezar a entenderlo.”

El libro 20th Century: A Visual Guide to Events that Shaped the World (“El siglo XX: una guía visual de los acontecimientos que configuran el mundo”), publicado este mes por Dorling Kindersley (DK), la editorial conocida por sus libros ilustrados empezando con las Guías Visuales Eyewitness, intenta comprender el siglo en unas 300 páginas. Todo un reto.

A diferencia del libro del historiador marxista Eric Hobsbawm, Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-91 (títulado inadecuadamente en español “Historia del Siglo XX”), publicado en 1994, este libro, con el historiador británico Richard Overy como asesor editorial, empieza en 1895, con la Guerra Anglo-Boer y termina en el siglo XXI con la guerra civil en Libia.

El título del libro de Hobsbawm, llamando su siglo corto a una época de extremos, es aún más apropiado para este fantástico libro que cubre todo el siglo XX y la primera década del siglo XXI. Desde que el libro de Hobsbawm fue publicado hemos tenido más conflictos — el genocidio de Ruanda, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la “primavera árabe” – y también más logros en tecnología (el iPad), medicina y ciencias. Como dice Overy en su breve introducción, no ha habido en el siglo XX escasez de odio ni de progresos en mucho campos.

Reducir más de 100 años de historia global a tan pocas páginas, y además con más fotos que textos, es una tarea muy compleja. ¿Qué merece ser incluido y excluido? Lo sé porque estoy escribiendo un libro sobre un solo país, España, y no el mundo, que tiene que cubrir 1.300 años en menos de 200 páginas (desde 711, con la conquista musulmana, hasta 2012), y sería más fácil si tuviera el doble de páginas.

Hay solo dos referencias a España (cuatro páginas): la Guerra Civil y la pandemia de la llamada “gripe española” (1919) que costó hasta 100 millones de vidas (el 6% de la población mundial y más que la primera y la segunda guerras mundiales juntas). Mi padre, con 21 años, fue herido en la batalla del Somme en 1916 (a la que se dedican dos páginas del libro) y casi murió después de la guerra a causa de la gripe española.

El libro cubre los acontecimientos más trascendentes que marcaron el siglo XX, como las principales guerras (82 de las 300 páginas, excluyendo guerras civiles y revoluciones), la invención de la aviación y de los coches, las revoluciones rusas y mexicanas, La Gran Depresión, la caída del muro de Berlín, etc., y algunos no tan evidentes, como el terremoto de San Francisco (1906), la abdicación del rey Eduardo VII en el Reino Unido o la primera Copa Mundial de Fútbol (1930) que creo no son de una importancia fundamental. No hay una sola mención a Albert Einstein, considerado el científico más importante del siglo XX.

Los breves textos para las mucho fotos están bien pensados con información precisa y sin opiniones de un tipo u otro. Uno de las fotos más llamativas para mí, ilustrando la profunda crisis financiera de Alemania (1924) es de unos chicos con una cometa hecha de billetes sin valor. Hoy, tenemos el euro y ¿quién sabe su destino? Otra foto espectacular muestra el desastre del Hindenburg (1924), un dirigible alemán, tipo Zeppelín, más largo que tres Boeing 747 juntos, que tras cruzar el Atlántico rumbo a los Estados Unidos se incendió en la parte superior de la popa y se estrelló. De las 97 personas a bordo, murieron 37. El accidente puso fin a los dirigibles comerciales.

A juzgar por los acontecimientos de la primera década del siglo XXI, con más cooperación internacional y más libertad, las imágenes de este siglo contarán una historia menos cruel, si se aprenden las lecciones del pasado.
http://www.elimparcial.es//el-siglo-xx-en-300-paginas-111114.html