Noticias sobre España

“La percepción de la imagen de España no se corresponde con la realidad”, se lamentó Mariano Rajoy durante su reciente viaje a Nueva York que coincidió con la publicación en el New York Times de un demoledor reportaje en primera plana y una foto en la que se veía a un hombre buscando comida en un contenedor de basura (y 14 llamativas fotos más en la página web del NYT en blanco y negro bajo el título de “hunger and austerity”, el hambre y la austeridad).

El reportaje, que levantó la ira en círculos oficiales por el daño que hace a la marca España, pudiera haber sido escrito sobre muchos otros países europeos, en particular Portugal y Grecia que ha sido rescatados por la Unión Europea, e incluso mi país, el Reino Unido, donde mucho antes de su crisis hemos tenido una underclass (subclase), sin hablar de los Estados Unidos. Sin embargo, esto no disminuye su relevancia.

Nadie pueda negar que la pobreza en España ha subido en los últimos cinco años y aumentará más. Según el último informe del Observatorio de la Realidad Social elaborado por Cáritas, desde 2007 se ha multiplicado por tres el número de personas que acuden a la organización humanitaria para pedir ayuda. Este año el número de personas atendidas ha sobrepasado ya la barrera del millón, y no solo aumenta la pobreza, sino que se hace cada vez más cruda.

Este dato dramático justifica por sí mismo el reportaje del NYT. Sin embargo, esto no quiere decir que la imagen reflejada en el reportaje sea toda la realidad; es solamente parte de ella, aunque importante. Yo mismo escribí un articulo publicado en el Financial Times en el mes de junio, como parte de un informe sobre España, con el título (no puesto por mí, aunque reflejara su contenido), “Country’s fall from grace is greatly exaggerated” (la caída en desgracia del país es muy exagerada”).*

Como periodista durante gran parte de mi vida (30 años en España) sé que para muchas personas la falta de noticias se considera generalmente como una buena noticia, pero para la prensa buenas noticias no son normalmente noticias. ¿Qué son noticias? Mis dos definiciones favoritas son las siguientes. Para Lord Northcliffe (1865-1922), un magnate de la prensa británica, “Noticia es algo que alguien, al alguna parte, desea suprimir; el resto es publicidad”, y para el periodista americana Charles Anderson Dana (1819-1897) “No es noticia que un perro muerda a un hombre, lo es cuando el hombre muerde al perro”. Sin duda, el reportaje del NYT cae en la primera definición — el Gobierno hubiera querido suprimirla.

España ha estado de “moda” durante muchos años por sus éxitos políticos y económicos, estilo de vida y cultura. Los gobiernos de turno no han dudado en usar las informaciones positivas en la prensa extranjera para su propio beneficio, en particular las publicadas por medios serios y de mucha influencia, como el New York Times, el Wall Street Journal y el Financial Times.

Ahora el país es un foco de atención por la profundidad de su crisis, y las noticias negativas van en contra de los intereses del Gobierno. Al igual que las noticias positivas en el pasado, la noticias negativas de hoy son algo exageradas.

Una clara señal de la creciente atención a España es la llegada en los últimos días de corresponsales de prensa extranjera (aparte de los residentes en el país) que suelen aterrizar en momentos de crisis. En dos días tres periodistas que no residen en España se pusieron en contacto conmigo, uno desde Eslovaquia, otro de los Emiratos Árabes Unidos y otro que es el corresponsal europeo de la revista The Economist, residente en Bruselas, que escribe la muy influyente columna “Charlemagne”, y con quien cené*.

No solo el Gobierno da demasiada importancia a los medios extranjeros. Siempre me ha llamado la atención que muchos medios escritos y audiovisuales en España tienen secciones permanentes que informan de cómo refleja la prensa extranjera lo que ocurre en el país. Este interés — que se convierte en obsesión en tiempos de crisis — parece reflejar un complejo de inferioridad y subdesarrollo cultural.

España tiene cuatro crisis, una económica (un modelo productivo fracasado y la incapacidad de crear puestos de trabajo), una financiera (déficit presupuestario y deuda), una institucional (la clase política) y otra constitucional (Cataluña). Hasta que empiece a resolverlas, habrá más noticias negativas. Para combatirlas, no basta visitar el Wall Street Journal, como hizo Rajoy, o el New York Times, como el Rey y esperar que las noticias se conviertan en positivas de la noche a la mañana. Hace falta ordenar la casa.

(*) http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_in/zonas_in/chislett_ft_spain_2012

(*)http://www.economist.com/node/21564238
http://www.elimparcial.es/nacional/noticias-sobre-espana-112236.html

Las consecuencias de nuestras acciones

El mundo hubiera sido muy distinto si muchas más personas “normales” en posiciones de responsabilidad hubieran anticipado las consecuencias de sus acciones, particularmente en estados totalitarios como la Alemania de Hitler o la Unión Soviética de Stalin.

Este pensamiento me viene a la mente después de leer el fascinante libro de Mary Fulbrook, A Small Town near Auschwitz: Ordinary Nazis and the Holocaust (“Una pequeña ciudad cerca de Auschwitz: los Nazis corrientes y el Holocausto”) publicado esta semana por Oxford University Press.

El libro relata la vida de Udo Klausa, un Landrat (el principal administrador civil) de Bedzin una ciudad polaca a 40kms de Auschwitz y en manos de los Nazis después de la invasión de Polonia en septiembre de 1939. Su esposa fue la mejor amiga de la madre de Fulbrook y la madrina del autor.

Klausa era un representante típico de los funcionarios alemanes que pusieron en práctica las políticas Nazis y que sostuvieron el sistema sin verse involucrados directamente en actos de violencia o atrocidades y que, después de la guerra, intentaron denegar o quitar importancia a sus responsabilidades en este terrible pasado y negar que hubieran sido “Nazis verdaderos”. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Seis millones de polacos murieron en la Segunda Guerra Mundial, tres millones de ellos judíos. Klausa no fue un “verdugo voluntarioso” pero sí un “funcionario voluntarioso”, sin muchos de los cuales es probable que el holocausto no hubiera sido posible. Como Landrat, era responsable de la gendarmerie, una fuerza paramilitar involucrada en las deportaciones de judíos y en las represalias.

Antes de la invasión Nazi casi la mitad de la población de Bedzin eran judíos. Formaban una comunidad vibrante. La masacre de varios cientos de judíos que murieron en la quema de la Gran Sinagoga y de algunas casas, poco después de la invasión y seis meses antes del nombramiento de Klausa como Landrat, fue una de las primeras atrocidades en un proceso que culminó con el holocausto.

El gueto de Bedzin, establecido en la época de Klausa, era el más grande de la Alta Silesia. Los más de 20.000 judíos de B?dzin, junto con otros 10.000 procedentes de diferentes lugares, vivieron en el gueto durante su corta historia. La mayoría de ellos fueron obligados a trabajar en las fábricas militares alemanas como esclavos, antes de ser deportados al campo de concentración de Auschwitz donde fueron exterminados.

Para ser Landrat, era necesario apoyar si no simpatizar con las políticas racistas de los Nazis. Klausa, que siempre se consideró a si mismo un “hombre decente” se unió al partido nazi tres semanas después del nombramiento de Hitler como canciller, probablemente para avanzar en su carrera. Un católico creyente consideró la llegada al poder de Hitler como “la única alternativa a una guerra civil creciente.”

Debido a su cercanía a la famila de Klausa, Fulbrook, catedrática de historia alemana en University College, Londres, y cuya madre, de ascendencia judía, dejó la Alemania Nazi, pudo penetrar, vía cartas, memorias, testigos y entrevistas, en la vida privada y la mentalidad de esta persona representativa de toda una generación.

Klausa dejaba su puesto de Landrat de vez en cuando para cumplir misiones militares, representándolo (en sus selectivas memorias) como una fuga a un bastión de decencia en un régimen de otra manera insoportable. Sin embargo, nunca tuvo el coraje de abandonar el puesto de Landrat, a pesar de un conflicto interno que Fulbrook cree se formó a raíz de la creciente comprensión de Klausa de la naturaleza sanguinaria del régimen Nazi, en particular cuando Auschwitz-Birkenau empezó a funcionar como un campo de exterminio. Comprendió que corría el riesgo, como él mismo dijo varias veces, de “inocentemente llegar a ser culpable”

Es imposible que no supiera la verdadera función de Auschwitz (no lo menciona en sus memorias) ni de las políticas de genocidio practicadas en el Frente Oriental donde él y uno de sus cuñados lucharon. El olor dulzón de carne humana quemada en los crematorios de Auschwitz podía detectarse a muchos kilómetros del campo. Fulbrook indagó las discrepancias entre sus memorias y lo que realmente pasó.

Klausa vivía en Bedzin en una casa grande que había pertenecido a una familia judía (el esposo murió en Auschwitz) y que estaba a solo 100 metros de la estación de trenes desde donde los judíos eran transportados a Auschwitz.

El libro suscita muchas preguntas pertinentes e incomodas, algunas de las cuales son aplicables a la burocracia franquista.

Klausa fue investigado después de la guerra pero nunca llevado a un juicio. Logró, con la ayuda de sus conexiones, ser clasificado como “exonerado”, a pesar de su pasado y disfrutó de una carera sólida en la burocracia de la Republica Federal de Alemania.
http://www.elimparcial.es//las-consecuencias-de-nuestras-acciones-111849.html

Referéndum sobre la austeridad

En más de 30 años de democracia España ha tenido tres referéndums al nivel nacional, el primero sobre la reforma política en 1976, el segundo sobre el ingreso del país en la OTAN en 1986 y el tercero sobre la constitución europea en 2005. Los dos principales sindicatos, la UGT y la CC OO, piden uno sobre la austeridad y sus secretarios generales han pedido al Rey que medie para que Rajoy lo convoque. ¿Han acertado? ¿Que son las ventajas y desventajas de tal referéndum?

Los gobiernos generalmente convocan un referéndum cuando se trata de un cambio fundamental en la vida de un país y para medir el apoyo popular para temas controvertidos. Esto fue el caso de la entrada de España en la OTAN durante la época Socialista cuando el Alianza Popular de Manuel Fraga, en una postura de suma irresponsabilidad y oportunismo, recomendó la abstención, a pesar de ser más en favor del ingreso que los propios Socialistas.

Los líderes de la UGT y CC OO creen que el Partido Popular carece de legitimidad para aplicar recortes, a pesar de haber ganado las elecciones en noviembre pasado por una mayoría aplastante. Desde entonces, Rajoy ha incumplido sus promesas electorales (como suele ser la norma entre políticos) y esto, según los sindicatos, dar el pueblo el derecho de ser consultado.

A diferencia de algunas países, como, por ejemplo, Nueva Zelanda, España no tiene una ley que permite a los ciudadanos convocar un referéndum después de reunir una determinada proporción de firmas en una petición (10% de los votantes totales en el caso de este país).

Hay todo tipo de opiniones sobre los referéndums. Por el lado positivo, son una forma de democracia directa, aumentan la participación política con más frecuencia que las elecciones generales cada X años, dan un mandato para políticas controvertidas y legitimizan temas constitucionales importantes como, por ejemplo, la transferencia de poderes a regiones. Por el lado negativo, erosionan la soberanía parlamentaria, presentan temas muy complejos de una manera muy simplista donde los votantes solo tienen que contestar sí o no y una baja participación en un referéndum, que suele ser el caso, distorsiona el resultado.

Todo es mundo está en contra de la austeridad; un voto a favor seria un gran sorpresa. ¿Qué haría el Gobierno en ese caso? ¿Dar marcha atrás a todas sus reformas y recortes de gastos? En un país como España que ha gastado muy por encima de sus posibilidades y ha sido muy reacio a hacer reformas estructurales necesarias, incluso en tiempos de bonanza económica, la solución a su crisis no es gastar más. España necesita un pacto entre el PP y los socialistas (que tienen que ser más realistas), no un referéndum.

Los sindicatos piden medidas para restaurar el crecimiento económico. España lleva cuatro años en recesión (el crecimiento fue muy débil en 2011) y seguirá así hasta 2014. Todo el mundo quiere ver la economía creciendo. Es muy fácil decirlo. ¿Pero como se va a lograr? Los puestos de trabajo no caen del cielo.

Parece que el “nuevo” modelo económico español sería más del mismo (y la raíz de la crisis), al juzgar por la decisión de EuroVegas, tanto deseada por Esperanza Aguirre, de instalar en Madrid el megaproyecto de casinos de juego, hoteles y lugares de lo que púdicamente se llama a veces “vida nocturna” a la vez que Barcelona, que perdió la batalla con Madrid y para no quedarse atrás, va a crear un macrocomplejo turístico formado por seis parques temáticos alrededor de Port Aventura.

Más de la mitad de los 3 millones de puestos de trabajo perdidos en los últimos cuatro años vienen del sector inmobiliaria y de construcción. Estimular estos sectores es la solución más fácil y menos costoso políticamente, pero, como antes, no resuelve el problema principal de crear un modelo más sostenible. España camina hacia ser una mezcla de Las Vegas y Disneylandia.

Mientras tanto, España se sitúa como el primer país europeo del ranking con una proporción del 27,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años (la media de la OCDE es del 15,8%) que ni estudian ni trabajan (los llamados ninis) en 2010 (aún más alto hoy) ocupa el primer lugar del mundo en el grupo entre 25 y 29 años, alcanzando el 28,6%.

Si los sindicatos ganan su apuesta por un referéndum, y lo dudo, ¿por qué no convocar referéndums sobre la independencia para Catalunya y el País Vasco — por supuesto, tendrán que ser consultas en todo el país y no solo en las respectivas autonomías.
http://www.elimparcial.es/nacional/referendum-sobre-la-austeridad-111455.html

The Little Known Story of Spain’s Export Success, but How Long will it Last?

Every crisis has a silver lining. Spain’s four-year recession, apart from anaemic growth in 2011, has produced an unprecedented surge in exports, helping to lower the trade deficit and contributing to a turnaround in the current account. But for how long can this be sustained?
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/ARI60-2012

El siglo XX en 300 páginas

Según el gran historiador Tony Judt, que murió en 2011, “el siglo XX se ha convertido en historia a un ritmo sin precedente. El mundo de 2007 es tan distinto incluso del de 1987, y mucho más con respecto a cualquier época anterior, que hemos perdido el contacto con nuestro pasado inmediato antes de empezar a entenderlo.”

El libro 20th Century: A Visual Guide to Events that Shaped the World (“El siglo XX: una guía visual de los acontecimientos que configuran el mundo”), publicado este mes por Dorling Kindersley (DK), la editorial conocida por sus libros ilustrados empezando con las Guías Visuales Eyewitness, intenta comprender el siglo en unas 300 páginas. Todo un reto.

A diferencia del libro del historiador marxista Eric Hobsbawm, Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-91 (títulado inadecuadamente en español “Historia del Siglo XX”), publicado en 1994, este libro, con el historiador británico Richard Overy como asesor editorial, empieza en 1895, con la Guerra Anglo-Boer y termina en el siglo XXI con la guerra civil en Libia.

El título del libro de Hobsbawm, llamando su siglo corto a una época de extremos, es aún más apropiado para este fantástico libro que cubre todo el siglo XX y la primera década del siglo XXI. Desde que el libro de Hobsbawm fue publicado hemos tenido más conflictos — el genocidio de Ruanda, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la “primavera árabe” – y también más logros en tecnología (el iPad), medicina y ciencias. Como dice Overy en su breve introducción, no ha habido en el siglo XX escasez de odio ni de progresos en mucho campos.

Reducir más de 100 años de historia global a tan pocas páginas, y además con más fotos que textos, es una tarea muy compleja. ¿Qué merece ser incluido y excluido? Lo sé porque estoy escribiendo un libro sobre un solo país, España, y no el mundo, que tiene que cubrir 1.300 años en menos de 200 páginas (desde 711, con la conquista musulmana, hasta 2012), y sería más fácil si tuviera el doble de páginas.

Hay solo dos referencias a España (cuatro páginas): la Guerra Civil y la pandemia de la llamada “gripe española” (1919) que costó hasta 100 millones de vidas (el 6% de la población mundial y más que la primera y la segunda guerras mundiales juntas). Mi padre, con 21 años, fue herido en la batalla del Somme en 1916 (a la que se dedican dos páginas del libro) y casi murió después de la guerra a causa de la gripe española.

El libro cubre los acontecimientos más trascendentes que marcaron el siglo XX, como las principales guerras (82 de las 300 páginas, excluyendo guerras civiles y revoluciones), la invención de la aviación y de los coches, las revoluciones rusas y mexicanas, La Gran Depresión, la caída del muro de Berlín, etc., y algunos no tan evidentes, como el terremoto de San Francisco (1906), la abdicación del rey Eduardo VII en el Reino Unido o la primera Copa Mundial de Fútbol (1930) que creo no son de una importancia fundamental. No hay una sola mención a Albert Einstein, considerado el científico más importante del siglo XX.

Los breves textos para las mucho fotos están bien pensados con información precisa y sin opiniones de un tipo u otro. Uno de las fotos más llamativas para mí, ilustrando la profunda crisis financiera de Alemania (1924) es de unos chicos con una cometa hecha de billetes sin valor. Hoy, tenemos el euro y ¿quién sabe su destino? Otra foto espectacular muestra el desastre del Hindenburg (1924), un dirigible alemán, tipo Zeppelín, más largo que tres Boeing 747 juntos, que tras cruzar el Atlántico rumbo a los Estados Unidos se incendió en la parte superior de la popa y se estrelló. De las 97 personas a bordo, murieron 37. El accidente puso fin a los dirigibles comerciales.

A juzgar por los acontecimientos de la primera década del siglo XXI, con más cooperación internacional y más libertad, las imágenes de este siglo contarán una historia menos cruel, si se aprenden las lecciones del pasado.
http://www.elimparcial.es//el-siglo-xx-en-300-paginas-111114.html

La historia no contada de los reclutas en la Guerra Civil

Más de setenta años después de la Guerra Civil española, en la que murieron cerca de 500.000 personas, el conflicto sigue generando todo tipo de libros. Pocos, sin embargo, la ponen en un contexto netamente humano.

Reluctant Warriors: Republican Popular Army and Nationalist Army Conscripts in the Spanish Civil War, 1936-36 (“Guerreros reacios: reclutas del Ejercito Republicano Popular y del Ejercito Nacional en la Guerra Civil Española, 1936-39), de James Matthews, libro publicado hace poco por Oxford University Press, indaga la cara más humana de la guerra basándose para ello en fuentes primarias. Cientos de miles de personas fueron reclutadas a luchar en ambos bandos.

El proceso que se lleva a cabo entre los años 1931 y 1936 y dio lugar al levantamiento de General Franco es más que conocido. En las opacas palabras del filosofo Julián Marías tomadas de su ejemplar ensayo “La guerra civil: ¿cómo pudo ocurrir?” reditado hace poco por Fórcola, el conflicto se debió a “la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus dos extremos.”

Mucho menos conocida es la vida cotidiana y el papel de los reclutas. Al final de la guerra, en 1939, unos 1,7 millones de reclutas lucharon en el bando republicano y unos 1,2 millones con el ejército franquista. La inmensa mayoría no eran voluntarios: solo los militantes políticos ofrecieron sus servicios voluntariamente; la gran masa restante fue movilizada.

El reclutamiento dependía más de la geografía que de la ideología: si un hombre, generalmente por debajo de los 40 años, vivía en una zona tomada por los rebeldes después del 18 de julio era más que probable que formaría parte del ejército franquista, y si vivía en una zona bajo el control de la República acabaría luchando en el Ejército Popular. Así de sencillo. En los últimos meses de la guerra, con el avance de las fuerzas nacionales, el reclutamiento republicano llegó a niveles tan frenéticos que un grupo de reclutas con solo 17 años fue conocido como la Quinta del Biberón.

Ambos bandos usaron técnicas similares para reclutar, porque se basaban en directrices de antes de la guerra. A pesar de las ideologías bien diferentes, ambos ejércitos fueron más similares de lo que parece. Pero los mensajes y los eslóganes usados en las campañas de reclutamiento fueron muy distintos, aunque ambos evocaron el nacionalismo y el patriotismo. Los rebeldes usaban un lenguaje sacralizado. Según los eslóganes en las fachadas de edificios en la zona franquista: “Ante Dios no serás héroe anónimo.”

Los nacionales no escatimaron esfuerzos en su discurso oficial para distanciar al enemigo de la nación. Un poema escrito por un recluta para publicar en la revista La Ametralladora fue rechazado porque “rima Azaña con España y esto no lo podemos consentir.”

Los republicanos describieron a Franco como una marioneta de la Alemania de Hitler y de la Italia de Mussolini. Se divulgó un chiste en el que a Franco se le informa del número de víctimas: 2.882 italianos, 640 moros, 102 alemanes, 11 portugueses y un español. “¿Un español?”, exclamó Franco. “Le está bien empleado, por meterse en lo que no le importa.”

Los reclutas republicanos estaban mucho mejor pagados que los del otro bando. Recibían 10 pesetas por día, en comparación con 50 céntimos de los nacionales, después de deducir 2,50 pesetas para comida, alojamiento y equipamiento.

Una de las muchas virtudes del libro algo pionero de Matthews, un joven historiador con un doctorado de la Universidad de Oxford, es su investigación sobre un tema muy sensible para ambos bandos — la deserción. Ninguno quería admitir públicamente el alcance de este problema para no minar la legitimidad de su causa. Aún en el año 2006 el tema fue tan novedoso que el subtítulo de un libro sobre la deserción era “La guerra civil que nadie quiere contar.”

Entre los métodos usados por el ejercito franquista para atraer soldados republicanos a unirse a su causa estaba el lanzamiento mediante cohetes de cientos de paquetes de cigarrillos a las trincheras republicanas con una octavilla en la que se leía: “Fuma estos cigarrillos, muestra de nuestra abundancia, y pásate a los Nacionales.”

Miles de personas identificadas con la izquierda se salvaron de la represión en el bando franquista por la vía de alistarse con los rebeldes. Según Paul Preston, la represión de los rebeldes, en términos generales, fue aproximadamente tres veces superior a la que ocurrió en la zona republicana. La cifra más fidedigna, aunque provisional, de muertes a manos de los militares rebeldes y sus partidarios es de 130.199, y el número más reciente y fiable de rebeldes asesinados o ejecutados por los republicanos asciende a 49.271.

En las elocuentes palabras de un voluntario anarquista en el bando franquista: “Tuvimos que tomar algunas medidas para escapar de este infierno. Junto con un vecino tomé la decisión heroica de alistarnos voluntariamente en los centros antes que fuéramos descubiertos por las bandas nocturnas de asesinos locos.”

Espero que el libro salga en español.
http://www.elimparcial.es/nacional/la-historia-no-contada-de-los-reclutas-en-la-guerra-civil-110774.html

El estado de la cuestión

Nadie debe sorprenderse de la tasa del desempleo del 24,6% (53% para personas hasta 25 años de edad), un nuevo récord que supera la alcanzada en el primer trimestre de 1994, cuando alcanzó 25,5%, según la encuesta de población activa (EPA). Y aún en el caso que la tasa esté inflada por las mentiras de los encuestados, y no digo que lo esté, sigue siendo una tragedia nacional.

Se estima que la economía “negra” podría representar hasta la cuarta parte del PIB español, en cuyo caso el número de parados, en un ejercicio muy simplista, sería de unos 4,3 millones (19%) y no 5,7 millones. Aún así la tasa es el doble del promedio de la zona euro.

España genera el 11% del PIB de la zona euro y oficialmente tiene el 32% del total de desempleados (17,8 millones) de los 17 países que usan la moneda común. Alemania, en cambio, contribuye el 30% del PIB de la zona euro y sus desempleados (2,8 millones) representan el 15.8% del total. La tasa de paro en Alemania es del 6,8%, el nivel más bajo desde 1991.

La situación es dramática. En mi pueblito (500 habitantes) en la región de Castilla La Mancha unas 30 personas respondieron a un anuncio del ayuntamiento para el puesto de bibliotecario, incluyendo alguien de las Islas Canarias. El salario es 600 euros brutos al mes por cuatro horas al día. Debido a los recortes presupuestarios, el ayuntamiento tuvo que reducir el horario de la biblioteca de ocho a cuatro horas y la mujer encargada dejó el puesto.

¿Por qué es así? Yo escribí en enero que las reformas laborales no iban a ser una panacea y acerté. La tasa de desempleo ha seguido aumentando. Incluso, en el caso que España tuviera un mercado laboral “brutal” al estilo americano, el número de desempleados no bajaría.

Por sí solas, las reformas laborales, al margen de lo liberalizadoras que sean, no crearán empleo. El desafío radica en establecer una economía más diversificada que, basada en el conocimiento, dependa más de las exportaciones. Para ello hará falta al menos una década, y esto suponiendo que el modelo económico se mueva en la buena dirección (no lo veo) y que el sistema educativa mejore, empezando con la aún altísima tasa de abandono escolar prematuro (26,5% en 2011, el doble del promedio de la Unión Europea, y esto en el país con la tasa más alta de desempleo).

En los últimos cinco años se han perdido más de tres millones de empleos. ¿De dónde van a salir los nuevos puestos de trabajo estables? Evidentemente, no de la construcción (se calcula que hay aún alrededor de 700.000 viviendas nuevas sin vender) y tampoco de las Administraciones públicas, que están reduciendo la cantidad de puestos de trabajo (63.000 en el segundo trimestre).

España tendrá que soportar durante mucho tiempo un elevado índice de desempleo: la última previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI) pronóstico una tasa de paro aún de más de 20% en 2017. Y con 1,73 millones de hogares en los que todos sus miembros están en paro la red familiar está dejando de ser un colchón que ha evitado la caída en la marginalidad para muchos españoles.

No conozco otro país que haya acometido tantas reformas laborales desde 1984, cuando se introdujeron contratos temporales para tratar de fomentar la creación de empleo, y el gran problema del paro persiste. Esa medida acabó creando un mercado laboral completamente dual, formado por integrados (los que tienen contratos indefinidos) y excluidos (los que tienen contratos temporales).

Me quedo con una cita de Julián Marías cuyo ejemplar libro de memorias Una Vida Presente (Páginas de Espuma) leí durante mis vacaciones. Cuando le preguntaban durante los años 30 y 40 si era optimista o pesimista sobre España solía responder: “Optimista respecto a las posibilidades, pesimista en cuanto a la realidad, porque España podría estar muy bien dentro de poco, si se hicieran algunas cosas, pero temo que no se harán.” Son otros tiempos ahora, pero estas palabras siguen siendo válidas.

¡Bienvenido a un otoño caliente!
http://www.elimparcial.es/economia/el-estado-de-la-cuestion-110470.html

Why Spain enjoys export success

Sir, José María Beneyto and Alexandre Perez (“Beware the five common myths about the Spanish economy”, August 24) are right to highlight Spain’s current export success. The surge in sales abroad, however, is almost entirely due to the depressed state of the domestic economy, which apart from anaemic growth in 2011 has been in recession since 2009 and will remain so until 2014, according to the latest official figures. For many companies exporting is a matter of survival.
It is striking that between 1988 and 2012 the contribution of external demand to gross domestic product growth was positive in only seven years and its largest contribution was in 1993 when Spain suffered its last recession, which was mild compared with this one.
Recent history shows that once the economy starts to expand again, external demand’s contribution becomes negative again as exports tail off. The challenge is to maintain the momentum of exports.

William Chislett, Associate Researcher, Elcano Royal Institute, Madrid, Spain

http://www.ft.com/intl/cms/s/0/5f62d0ae-f126-11e1-b7b9-00144feabdc0.html

Por una economía más diversificada

Nadie debe sorprenderse de la tasa de desempleo del 24,6%. Lo que sí llama la atención es que España genera el 11% del PIB de la zona euro y tiene el 32% del total de desempleados (17,8 millones) de los 17 países que usan la moneda común. Alemania, en cambio, contribuye con el 30% del PIB de la zona euro y sus desempleados (2,8 millones) representan el 15,8% del total.

En mi pueblito en Castilla-La Mancha, unas 30 personas respondieron a un anuncio del Ayuntamiento para el puesto de bibliotecario, incluyendo alguien de las islas Canarias.

¿De dónde van a salir los nuevos puestos de trabajo estables? Evidentemente, no de la construcción, y tampoco de las Administraciones públicas. Y con 1,73 millones de hogares en los que todos sus miembros están en paro, la red familiar está dejando de ser un colchón.

El desafío radica en establecer una economía más diversificada. Para ello hará falta al menos una década, y esto supone que el modelo económico se mueve en la buena dirección (no lo veo) y que el sistema educativo mejora, empezando por la altísima tasa de abandono escolar prematuro (26,5% en 2011, el doble de la UE, y esto en un país con tantos parados).

Carta en El País.

http://elpais.com/elpais/2012/08/08/opinion/1344445067_976591.html

¿Cuánto es bastante?

En 1930, durante la Gran Depresión, el genial economista John Maynard Keynes publicó un ensayo titulado Economic Possibilities for our Grandchildren (“Las posibilidades económicas para nuestros nietos”) en el cual previó que por estas fechas no sería necesario trabajar más de unas 15 horas a la semana, gracias al progreso tecnológico.

“Por primera vez desde su creación el hombre tendrá que confrontar su verdadero y permanente problema —cómo usar su liberación de necesidades económicas apremiantes y el tiempo libre que la ciencia habrá ganado para él para poder vivir sabiamente, agradablemente y bien,” escribió.

Estamos metidos en la más profunda crisis desde la Gran Depresión y lejos de trabajar 15 horas a la semana y dedicar el resto del tiempo a leer, nadar, caminar, ir al cine o cualquier otra actividad de ocio, millones de personas se encuentran en paro, otros millones está trabajando larguísimas horas (una minoría, sobre todo en la banca, con sueldos millonarios y vergonzantes), y otros tantos en trabajos precarios por los que cobran una miseria.

En su nuevo y oportuno libro, How Much is Enough? The Love of Money, and the Case for the Good Life (“¿Cuánto es bastante? El amor al dinero, y las razones para la buena vida”), publicado por Allen Lane, Robert Skidelsky, el gran biógrafo de Keynes, ayudado por su hijo Edward, intenta explicar por qué fracasó el pronóstico de Keynes y presenta un proyecto para llevar una vida menos obsesionada con hacerse rico y más proclive al ocio. Los autores hacen una clara distinción entre pereza y ocio, que definen como “propositividad sin propósito”.

La riqueza per capita es bastante más alta hoy que en tiempos de Keynes. Sin embargo, estamos muy lejos de la sociedad imaginada por él. Según los autores, el gran economista, cuya relevancia es aún mayor en nuestros días, no distinguió entre las necesidades (needs) de la gente, que son finitas, y sus deseos (wants) que son infinitos. En su tiempo la mayoría del gasto de los hogares se dedicaba a las necesidades básicas; hoy, incluso para las clases pobres, muchas de las compras no son necesarias en un sentido estrictamente material y sólo confieren status.

El ejemplo más absurdo de exceso que me viene a la mente son los 2.700 pares de zapatos en posesión de Inmelda Marcos cuando cayó la dictadura de su marido Ferdinand en Filipinas, y esto fue hace 26 años y un asunto menor en comparación con las últimas extravagancias.

Para los Skidelsky los raíces de la avaricia insaciable están en la naturaleza humana, intensificada por el capitalismo agresivo de las últimas décadas. El consumismo compulsivo empieza cuando los padres colman a sus hijos con regalos. Hoy, los ricos adictos al trabajo han reemplazado a los ricos perezosos de los siglos pasados. Tenemos una plutocracia depredadora y estamos regresando a una época en la que las sociedades estaban divididas entre una pequeña clase de rentistas y otra grande de sirvientes.

“Hacer dinero no puede ser el negocio permanente de la humanidad, por la sencilla razón de que no hay nada que hacer con el dinero que no sea gastarlo y el mundo no puede gastar hasta el infinito,” dicen los autores.

Para ellos, la meta a largo plazo de la política económica debería ser la estructuración de nuestra existencia para facilitar la vida buena que, como saben los filólogos, no es lo mismo que la buena vida. (En inglés la good life es la vida buena y la buena vida. No distinguimos). Proponen otra forma de medir el progreso que no sea la medida tradicional de crecimiento o los ingresos per capita y que tiene en cuenta los siguientes elementos: seguridad; respeto; personalidad; armonía con la naturaleza; amistad y ocio.

Para lograrlo, proponen, entre otras cosas, un sueldo básico para todo el mundo, frenar los anuncios para reducir el consumismo y un impuesto sobre transacciones financieras para los bancos.

Todo esto suena bien, y más en estos tiempos de incertidumbre, pero también muy utópico, y ya sabemos qué pasa con las utopías.

¿Quien va a dar el primer paso? Yo creo que la raíz del problema es el aburrimiento y me quedo con una cita del filosofo Blaise Pascal (1623-62) que está sobre mi mesa de trabajo. “Todas las miserias del hombre se derivan de no se
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