El vino: ¿un interesante activo líquido?

El oro ha sido la gran inversión en los últimos años para los más listos. Siempre ha sido un refugio en tiempos de crisis, guerras y alta inflación cuando otras inversiones — acciones en las Bolsas, renta fija y propiedades — por distintas razones rinden poco o generan pérdidas. Un conocido mío vendió su piso en la Calle Velázquez hace unos años e invirtió en oro todo el dinero de la venta. Duplicó su inversión en un par de años.

Hace unos 18 meses una tiendecita para comprar oro fue abierta cerca de mi casa cuando el precio de una onza de oro andaba por los 1.300 dólares. Sigue allí, con el precio del oro al final de esta semana en 1.568 dólares, es decir, un aumento del 20% desde entonces en comparación con una caída en el Ibex-35 de la Bolsa de Madrid de más del 30% desde el principio de 2011, pero aún por debajo de los 1.920 dólares alcanzados el año pasado y del máximo de este año de 1.790 dólares en febrero.

Como todas las inversiones, el oro sube y baja. En estos momentos parece que el precio del oro podría entrar en una nueva fase de crecimiento. No se ve la formación de una burbuja: el precio de 2.000 dólares la onza está considerado por algunos como la señal de una burbuja. Cuando vea que cierra la tiendecita cercana a mi casa, lo tomaré como una indicación de la llegada de una burbuja.

Un nuevo incremento del precio del oro podría ocurrir, aunque no es seguro. Con el rescate para España la crisis en la zona euro ha empeorado en vez de mejorar, que era lo esperado, al menos para los diseñadores del préstamo de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar bancos y cajas que el Gobierno ni siquiera llama un rescate pero que los mercados lo ven así, y con más incertidumbre sobre Grecia.

Siempre es aconsejable tener una cierta proporción de los ahorros, si uno los tiene en esta época de altísimo desempleo, en activos líquidos – depósitos en una cuenta corriente, por ejemplo, o cualquier activo que puede convertirse en dinero efectivo rápidamente sin pérdida de valor al efectuar la transacción.

Con la incertidumbre sobre el precio de oro, tal vez ha llegado la hora de investigar otros activos. Hay uno que es literalmente líquido — el vino — y a diferencia del oro sus precios son bastante bajos, a ráiz de una fuerte corrección en 2011, y con perspectivas de aumentar relativamente más que el oro.

Por supuesto no hablo del vino corriente que se compra en los supermercados. Me refiero a vinos Reservas y Grandes Reservas, debido a su longevidad. Liv-ex hace un seguimiento de los precios de los vinos más comercializados del mundo. Entre 2006 y 2010 el índice inversor Liv-ex se triplicó con creces desde una base de 100 a más de 300, mientras que las acciones del índice global MSCI subieron cerca de 125.

Para invertir en vino como negocio hace falta unos recursos (30.000 euros según expertos) y un lugar con unas condiciones adecuadas para la conservación del vino.

La cifra record para una botella de vino fue para una botella de Château Lafite 1787, subastada por Christie’s en diciembre de 1985. El vino en cuestión procedía de la bodega de Thomas Jefferson y llevaba sus iniciales grabadas, lo que le daba a la botella una prima. Esto fue una inversión a muy largo plazo (198 años).

Como todas las inversiones, tiene sus ventajas y desventajas. Su mayor ventaja, mejor dicho tentación, es abrir una botella en vez de guardarla para vender algún día, y ver cómo la inversión se disipa agradablemente.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-vino-un-interesante-activo-liquido-106552.html

Me siento rescatado

El rescate del sistema bancario español por la Unión Europea es una buena noticia porque sin él, el sistema, la espina dorsal de una economía de mercado, se habría hundido, como pasó en Irlanda, y en vez de rescatar algunos bancos la UE no hubiera tenido más remedio que salvar a todo el país o dejar caer la zona euro.

Mis pocos ahorros — depositados en un banco y en la bolsa — están más seguros, aunque no tanto como para poder cumplir las palabras irónicas de Alfredo Pérez Rubalcaba quien dijo que “el Gobierno pretende hacernos creer que nos ha tocado la lotería o que han venido los Reyes Magos.” Los 100.000 millones de euros que España va a recibir representan €2.127 por persona.

Luis de Guindos, el ministro de Economía, ni siquiera habla de un rescate. Para él es simplemente un “préstamo en condiciones muy favorables al FROB (Fondo de Rescate Bancario Español) para dar estabilidad a las entidades que lo necesiten.” La prueba de que es un rescate (una palabra definida por el diccionario de la Real Academia Española como “dinero con que se rescata, o que se pide para ello”) es que si no existiera se hundiría el sistema bancario y con ello el país. Además, los mercados no han aflojado la presión sobre la economía española.

Es increíble cómo unas malditas cajas han llevado España al borde del precipicio. Si no fuera por la profunda crisis de Bankia, el matrimonio por la fuerza de siete cajas enfermas, es probable que España no hubiera necesitado un rescate, aunque hay otras cajas débiles como CaixaCatalunya.

Se pueden dividir los bancos españoles en cuatro grupos. El primero y más solvente consiste en el formado por Santander y BBVA que representa un tercio de los activos bancarios totales (el 50% en términos consolidados) y el 75% de los beneficios. Estos dos bancos están bien gestionados y están cosechando los frutos de sus políticas de diversificación. Los dos bancos generan más beneficios en países como Brasil y México que en España.

El segundo grupo está compuesto por los bancos, antes cajas, que no han recibido ayuda alguna (hasta la fecha), que representan el 17% de los activos. El tercero contiene los bancos, antes cajas, como Bankia, que representan el 22% de los activos y que son los más expuestos al sector inmobiliario. El cuarto está formado por bancos medianos y pequeños que representan el 11% de los activos. Estos están especializados en crédito a empresas y su exposición inmobiliaria es bastante menor que el anterior.

Igual que el sector de la construcción, la historia de las cajas es, como el título de la novela de Gabriel García Márquez, la crónica de una muerte anunciada. España llego a tener 45 cajas (ya son sólo nueve) que tenían hasta la mitad de los activos totales en sus manos, un promedio de más de dos cajas por comunidad autónoma. Todos, de una manera u otra, han estado excesivamente influenciados, si no gestionados, por casi toda la clase política, en particular el Partido Popular (mandó en Caja Madrid y en Bancaja, los dos principales componentes de Bankia).

Las cajas, con poca transparencia al ser instituciones no cotizadas en bolsa (esto ha cambiado a raíz de la crisis — y da pena ver el declive de las acciones de Bankia, gran parte en manos de pequeños ahorradores y clientes engañados por la entidad), fueron los principales prestamistas al sector inmobiliario, en particular a promotores, y a proyectos inútiles (en inglés, white elephants, literalmente elefantes blancos) como el aeropuerto de Ciudad Real.

A diferencia de los Estados Unidos, la crisis bancaria española es una crisis clásica debida a un excesivo volumen y concentración de créditos a un sector vulnerable y en condiciones poco prudentes, y no a productos mucho más sofisticados y difíciles de entender como productos derivados, paquetes de créditos basura titulizados, etc.

El Gobierno echa gran parte de la culpa al Banco de España, y en particular a su antiguo gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien dimitió este mes antes de terminar su mandato. Es cierto que el banco central no vio la magnitud del problema en las cajas. Igualmente cierto es que los dos partidos mayoritarios no han explicado como las cajas bajo su control durante años llegaron a esta dramática situación. No sorprende que solo quieren hablar de ello a puerta cerrada por temor a abrir la caja de Pandora y salpicar aún más a una clase política en desgracia.

Mientras en mi país, la investigación Leveson sobre la cultura, la práctica y la ética de la prensa, a raíz de un escándalo de escuchas telefónicas ilegales, ha citado hasta a los dos antiguos primeros ministros (Gordon Brown y Tony Blair) y al actual (David Cameron), aquí los políticos no dan la cara ni explican nada.
http://www.elimparcial.es//me-siento-rescatado-106163.html

Country’s fall from grace is greatly exaggerated

Richard Boucher, deputy secretary-general of the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD), hit a raw nerve in April when he told a conference in Marseille of the NATO Parliamentary Assembly: “Nobody wants to be like Spain today”, because: “It is only good for flamenco and red wine.”

In the audience was Diego López Garrido, Spain’s secretary of state for the EU in the former Socialist government, who demanded Boucher retract the remarks. José Manuel García-Margallo, the foreign minister in the conservative Popular Party government, complained about the “intolerable” words and received an apology.

The incident highlighted the extent to which Spain’s image has deteriorated since its deep crisis in 2008. During its 14-year economic boom it was lauded for creating almost one-quarter of the total new jobs in the euro zone, but now has 5.6 million unemployed – almost one-third of the zone’s total.

Too much of the success was due, literally, to sand (the construction and tourism sectors) and not knowledge. The blame lies mainly with a myopic political class. There are still 700,000 new, finished unsold homes and many white elephants including the €1.1 billion airport at Ciudad Real with one of Europe’s longest runways. It operated for less than two years and virtually its only traffic were private jets that brought wealthy hunting parties.

The Spain brand has taken a nosedive. This is most evident in the Madrid stock market – one of the world’s worst performers this year- and the rise in the risk premium on 10-year government bonds over Germany’s benchmark bunds to above 550 basis points, at times, from an average of 8 b.p. in 2007.

Nevertheless, Spain’s fall from grace is exaggerated. The image is out of sync with reality, yet the perception, for many, is the reality.

The country has many positive elements, including about 20 multinationals with leading positions in the global economy – far more than Italy for example. The Ibex 35 companies collectively generated 60 per cent of their revenues abroad last year – up from 57 per cent in 2010. The latest global presence index of the Elcano Royal Institute, the Madrid-based think tank, using objective criteria, puts Spain in 11th place in the world, unchanged for a decade.

Governments since the end of the Franco dictatorship in 1975 have successfully “sold” abroad the smooth transition to democracy, but little of the other changes that have taken place. As a result, the old stereotypes of a country of fiesta and siesta have re-emerged with a vengeance.

José Luis Rodríguez Zapatero, who was prime minister from 2004 to 2011, aimed to correct the negative image by creating a public diplomacy commission in 2009 – along the lines of other countries, such as the UK and Germany, which have successfully re-branded themselves- but it failed to take off.

One problem is that Spain needs to speak with one voice. However, its 17 autonomous regions pull in different directions and create confusion abroad.

Several years ago, the government of Castilla and León (known in Spanish as the Junta de Castilla y León), one of the least known regions, sent a trade mission to New York. As it omitted Spain on its promotional literature, many people mistook the word “Junta” for a Latin American military government.

“What is needed is a coordinated and non-partisan approach by the public and private sectors which would regenerate Spain internally and not just externally,” said Emilio Lamo de Espinosa, the president of Elcano. The institute is setting up a Spain brand observatory.

García-Margallo is making Spain’s diplomacy more commercially focused, and promoting the Spain brand. Given the depressed state of the Spanish economy, this overdue initiative makes a lot of sense. Exporters could certainly do with more official help: 47 of Spain’s 118 embassies and 80 consulates do not have a commercial section.

It will not be easy for Spain to change its image and improve the Spain brand. The country is viewed in surveys as “hot” (creative, passionate and not very serious) as opposed to “cold” (efficient, rigorous and serious) like Germany and the UK. The “hot” image benefits the still flourishing tourism industry but not other parts of the economy and the way the country is perceived abroad.

Chile was so determined to impress upon the world its “coldness” that it shipped a 60-tonne Antarctic iceberg to Seville in 1992,and made it the centrepiece of World’s Fair pavilion.

Spain does not have to go to this extreme but it needs to be more pro-active.

http://www.ft.com/reports/spain-2012

De PIGS (CERDOS) a Spanic

Primero fue la palabra PIGS (literalmente CERDOS en inglés), un acrónimo peyorativo con el que medios financieros anglosajones se refieren a Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés) para incidir en sus problemas de déficit y balanza de pagos. Tras la crisis de 2008, Italia fue reemplazada por Irlanda, o simplemente se añade Irlanda (con el acrónimo PIIGS). Ahora el Financial Times ha inventado una palabra exclusiva para España: “Spanic”, la contracción de Spain y panic (pánico). La palabra ha causado mucho malestar entre los empresarios españoles, igual que PIGS, pero los griegos tienen que ser felices porque se ha quitado durante un breve periodo el foco sobre su país, para el que se había inventado la palabra “Grexit”, combinación de Grecia y exit (salida del euro).

La falta de confianza en el Gobierno no tiene que sorprender a nadie. Es la consecuencia de las acciones y la falta de acciones del Ejecutivo, empezando con la decisión de poner los intereses del Partido Popular antes que los del país, y esperar a los resultados de las elecciones en Andalucía en marzo antes de anunciar el presupuesto para 2012. El resultado fue que el PP perdió en Andalucía y España perdió tres meses clave para convencer al mundo de la seriedad de la nueva administración.

Además, la cifra del déficit de 2011 ha cambiado dos veces en los últimos cinco meses y ha aumentado al 8.9% del PIB.

El alcance del rescate de Bankia es otro asunto que ha minado la credibilidad del Gobierno e intensificado la incertidumbre de los mercados, su peor enemigo. El propio Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, cree que el Gobierno actuó “de la peor manera posible” en Bankia. Si España fuera Estados Unidos, los responsables de Bankia, empezando por Rodrigo Rato, habrían pasado ya, como los responsables de Lehman Brothers, ante una comisión pública del Congreso para explicar su mala gestión, en particular la engañosa venta de acciones en 2011 que ha arruinado a muchos modestos clientes de Bankia. Pero España sigue siendo diferente. Toda la clase política quiere tapar los escándalos en las cajas.

En este contexto del asedio de los mercados, con una prima de riesgo con respecto a los bonos alemanes que ha alcanzado en algunas ocasiones unos 550 puntos básicos (¡tenía en 2007 unos 8 puntos!), las grandes empresas, agrupadas en el Consejo Empresarial para la Competititividad (CEC), han ido a la ofensiva con un informe* en el que destacan los puntos fuertes del país. Hacen bien; el problema es que en tiempos de crisis todos los ojos están sobre los puntos débiles y se olvidan los buenos.

Es cierto que la carga de la deuda española es inferior a la media europea y que la actual prima de España no se justificaría ni por tamaño, ni por composición de la deuda, ni por déficit. Conforme a los cálculos del CEC, la prima de riesgo (en torno a 400 puntos básicos a la hora de preparar el informe) está sobrepenalizando a España entre tres y cuatro veces más que a Francia y más de 10 veces que al Reino Unido. El informe concluye que el diferencial de España con respecto a los bonos alemanes debería rondar los 150 puntos básicos. ¿Cómo se convence al mercado que esto es así?

Los líderes empresariales señalan los puntos fuertes de España: un sector exportador en auge, un déficit por cuenta corriente que disminuye (algo que siempre ocurre en una recesión) y mejoras en la productividad. Las exportaciones españolas de bienes han aumentado desde 2009 en €54.600 millones hasta alcanzar los €214,500 millones en 2011. Todo un logro.

El stock de vivienda nueva, sin embargo, se sitúa a finales de 2011 en torno a los 680.000, habiendo permanecido estable en los últimos 3 años. Esta sobreoferta de viviendas tardará al menos 4 años en llegar a un nivel razonable, estimado entre 200 y 250 mil viviendas nuevas.

En el sector de la construcción se han destruido 1,5 millones de empleos desde el inicio de la crisis lo que supone 7,5 puntos porcentuales de la altísima tasa de paro. Lo que el informe no dice, y nadie sabe, es de dónde vendrán los nuevos puestos de trabajo. Es la clave para el futuro. Sin crecimiento, España no saldrá adelante.

Mientras tanto, otra nueva palabra ha nacido para España: “Squit” que significa Spain quitting (España abandonando el euro).

(*)
http://spainglobal.c…
http://www.elimparcial.es//de-pigs-cerdos-a-spanic-105727.html

Elogio de la prensa extranjera, con matices

Se ha creado toda una industria en los últimos 36 años alrededor de la Transición española a la democracia, con centenares de congresos, documentos, libros, etc, sobre muchos aspectos de este periodo extraordinario. Pero se ha dedicado poca atención al papel que jugó en ella la prensa extranjera.

Como periodista afincado en España durante parte de los años 70, tengo un interés personal en el tema y por esto acepté una invitación a participar hace poco en una mesa redonda organizada por la Asociación de Historiadores de la Comunicación (AHC) en la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, junto con dos periodistas de Italia y Francia, como parte de un congreso sobre la cobertura internacional de la Transición.

La primera cosa que aprendí, gracias a un estudio del profesor Jaume Guillamet, fue que entre el 22 de noviembre de 1975 (dos días después de la muerte de Franco) y el 6 de diciembre de 1978 (fecha del referéndum para ratificar la nueva Constitución), tomado por el AHC como el periodo de la Transición, The Times de Londres, mi principal medio, publicó nada menos que 1.014 crónicas de un tipo u otro sobre España, más que cualquier otro periódico extranjero, y casi una al día*. Hoy, este mismo periódico rara vez publica más de una noticia a la semana sobre España.

Hubo más de 100 corresponsales extranjeros cubriendo España de una manera regular, muchos más que ahora, aunque hoy sea otra vez España el centro de la atención internacional (en el ojo del huracán) pero por razones bien distintas y, a diferencia de la Transición, nadie sabe si en esta ocasión va a tener un final feliz. Tampoco entonces se sabía.

Yo comencé a trabajar para The Times en agosto de 1975, como asistente de su corresponsal jefe, Harry Debelius, y cambié de periódico en el verano del 1978 cuando me fui a México para trabajar con el Financial Times. Así que me tocó el periodo bajo el citado estudio.

Pero más que observaciones cuantitativas lo que me interesaba era saber el impacto de la cobertura de éste y otros periódicos. Nosotros, los periodistas, solemos pensar que somos gente importante, algo más frecuente ahora que en mi época y más, en mi opinión, en la prensa española que en la prensa anglosajona. Hay más de un director o ex-director hoy en día de periódicos españoles que se comporta como un jefe de estado, pero esto es otra historia.

El consenso de los asistentes al congreso y de los estudios presentados sobre la cobertura de España por la prensa escrita y hablada de varios países fue el de que sí fuimos protagonistas de cierta relevancia por informar al mundo, a veces minuciosamente, de un acontecimiento importante — el paso de una dictadura a una democracia – y, hasta cierto punto, informar a los españoles porque no se puede considerar la prensa española realmente libre hasta el año 1977 con la derogación de la Ley de Prensa franquista, en particular de su articulo dos. Este articulo surrealista permitía la libertad de expresión sin “más limitaciones que las impuestas por las leyes.” Al Gobierno le preocupaba su imagen en el mundo, y por ello tendía a comportarse mejor al verse en el espejo de la prensa extranjera.

Yo hice circular entre los asistentes un dibujo de Sir Camara publicado en el Nuevo Diario en febrero de 1976 que mostraba a un hombre calvo con gafas oscuras (el típico franquista acérrimo) hablando en el Club Siglo XXI, preguntando si alguien del público era de The Times. Cuando se le contesta que no, el conferenciante afirma: “Entonces palabrita del niño Jesús.” En aquella época se contaban chistes sobre españoles que leían la prensa extranjera para averiguar lo que estaba sucediendo en su propio país.

La prensa extranjera también proporcionaba ayuda práctica, aunque el caso que cito ocurrió antes de la muerte de Franco. La Junta Democrática, formada por el Partido Socialista Popular (PSP), el Partido Comunista (PCE) y los Carlistas fue proclamada en julio de 1974 en el despacho de Walter Haubrich, corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Iba a ser anunciada simultáneamente en París y en el restaurante madrileño Las Cuevas de Sésamo, pero, al acercarse al lugar los participantes y periodistas, vieron a la policía. Haubrich ofreció entonces su casa como lugar seguro. Es cierto, que nos identificamos mucho con el proceso de cambio lo cual, sin duda, influyó, a veces demasiado, en nuestras crónicas.

Con el paso del tiempo, nos dimos cuenta de nuestros errores, algo que suele pasar cuando, como en el caso de la Transición, estuvimos viviendo la historia día tras día y escribiéndola al mismo tiempo. Esto ocurrió, por ejemplo, con el nombramiento de Adolfo Suárez en 1976, que fue recibido negativamente por la prensa extranjera (y española). Se consideraba que no era el hombre adecuado para la tarea. Al año de su nombramiento, escribí una especie de rectificación.

Curiosamente, una de las señales del éxito de la Transición fue el cierre de la oficina española de algunos periódicos extranjeros después de 1978; las noticias que salían del país ya no eran tan decisivas, ni generaban titulares. Éste fue el caso, por ejemplo, de Los Angeles Times, cuyo corresponsal, Stanley Meisler, dijo en broma a un grupo de americanos en su comida de despedida que “Todas las ratas se van porque el barco no se ha hundido”. Menos mal que no lo hizo.

Algunos altos cargo del Gobierno y empresarios echan la culpa a algunas publicaciones anglosajonas serias por el deterioro de la imagen de España hoy. En tiempos de crisis siempre se busca un chivo expiatorio. Sería interesante analizar en el futuro el papel de la prensa extranjera en la crisis de hoy. En mi opinión, cumple su papel, igual que en la Transición, contando lo que uno ve con sus propios ojos.

(*) Ver http://www.transicio… para un relato personal.
http://www.elimparcial.es//elogio-de-la-prensa-extranjera-con-matices-105294.html

El enigma del desempleo español

¿Como se explica que España, con la tercera parte del total de desempleados existentes en la zona euro (5,6 millones de los 17,3 millones de parados), no esté en pie de guerra contra su Gobierno? España genera el 11% del producto interior bruto (PIB) de los 17 países de la zona euro y su tasa de desempleo es del 24%. La situación es aún peor para los jóvenes, cuya tasa de desempleo (para los que tienen entre 15 y 24 años) ha sobrepasado el 50%.

Hace más de una década mi amigo el gran sociólogo Víctor Pérez-Díaz explicó en su libro “España puesta prueba” la capacidad de España de (sobre) vivir en este tipo de condiciones (la tasa de desempleo rondaba el 20%) de la siguiente manera, llamándolo “la sociedad de las cuatro esquinas” en referencia a un juego infantil.

“Se trata de la curiosa alternancia de muchas gentes, sobre todo jóvenes, entre cuatro estaciones: la ocupación en un puesto de trabajo en precario; la ocupación en la economía sumergida; el paro de condición de recibir subsidio de un tipo u otro, en circunstancias que permiten a la gente formular su experiencia como la de ’trabajar en paro’; y el aterrizaje en un puesto estable; a falta de todo lo cual, queda el individuo en el centro de la escena, en condición de paro propiamente dicho, puro y duro, viendo a los otros correr de una esquina a la otra.”

Hoy, el desempleo es mucho peor en términos relativos y absolutos, y no hay luz en el túnel. Según un ejercicio de previsión a largo plazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hecho en 2011, habrá que esperar 15 años para que la tasa de desempleo en España vuelva al nivel “bajo” previo a la crisis, de alrededor del 8%. Para la mayoría de los países desarrollados, sin embargo, tal nivel es alto.

Los primeros en perder sus puestos de trabajo han sido los contratados temporales (sobre todo en el sector de la construcción), los subsidios se están recortando y los puestos estables son un sueño. Lo que queda es la economía sumergida que, a diferencia de la economía oficial, está creciendo pero no tanto como para poder absorber todos los desempleados.

Se estima que la economía “negra” podría representar hasta la cuarta parte del PIB español, en cuyo caso el número de parados, en un ejercicio muy simplista, sería de unos 4,2 millones (19%) y no 5,6 millones. Aún así la tasa es el doble del promedio de la zona euro.

Además, a diferencia de los años 80 y 90, cuando no existía la locura del ladrillo, los jóvenes que han perdido sus puesto de trabajo en el sector de la construcción están poco capacitados para otros empleos, por haber abandonado sus estudios sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional. Aún en 2011, la tasa de abandono escolar temprano era del 26,3% para las personas entre 18 y 24 años (alcanzó el 32% en 2004 en pleno auge de la economía).

Hay una quinta y nueva “esquina” — la emigración. En 2011, 62.611 españoles emigraron en comparación con 36.967 en 2010, y en el primer trimestre de este año el número era de 27.004, más del doble del mismo periodo de 2011, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El número total de emigrantes en 2011, incluyendo el retorno de inmigrantes a sus países de origen, era 507.740 104.727 más que en 2010.

Lo que no ha cambiado, o poco, es la familia, la piedra angular del sistema de bienestar en España, y mientras esto sea así el país sobrevivirá.
http://www.elimparcial.es/nacional/el-enigma-del-desempleo-espanol-104889.html

El aprendizaje de Javier Marías

Los artistas, ya sean pintores, escultores, compositores o novelistas, nacen y no se hacen, aunque todos tienen un proceso de aprendizaje. En el caso de Javier Marías, su primera carera de traductor literario jugó un papel fundamental en el desarrollo de su propio estilo y de su marco de referencia literaria.

El libro del profesor británico, Gareth J. Wood, “Javier Marías’s Debt to Translation: Sterne, Browne, Nabokov”, publicado este mes por Oxford University Press, es el primer estudio en profundidad sobre este aspecto de Marías, uno de los novelistas españoles más exitosos. Wood, ciudadano honorario de Redonda, la nación ficticia creada alrededor de la isla deshabitada del mismo nombre, una dependencia de Antigua y Barbuda, cuyo rey actual es Marías, examina algunas de las obras traducidas por Marías de una forma minuciosa y traza paralelismos con sus novelas.

“A aquel que quiera escribir … yo le recomendaría que tradujera … yo he notado en mi propia prosa flexibilidad y soltura después de traducir”, dijo Marías. “Noté mi ’instrumento’ más afinado que antes, gracias al extraordinario ejercicio literario que supone la traducción.” Marías usa palabras con la habilidad de un cirujano con un escalpelo.

Además de traducir a Laurence Sterne (1713-1768), Thomas Browne (1605-1682) y Vladimir Nabokov (1899-1977), Marías ha traducido a novelistas tan diferentes como el ingles Thomas Hardy (1840-1928), cuyo vocabulario es muy rebuscado, y el americano John Updike (1932-2009) que escribió en una prosa moderna y tan clara como el agua, y poetas como WH Auden (1907-1973). En 1979, Marías ganó el Premio Nacional de Traducción por su versión de “The Life and Opinions of Tristram Shandy” (La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy).

Pero llegó un momento en el que traducir y escribir a la vez suponía el riesgo de contaminar su escritura porque, en palabras de Marías, “escribir y traducir son actividades, desde mi punto de vista, demasiado similares como para mantener las dos de una manera continuada.” Marías alcanzó este punto en 1978 cuando sintió que “había cruzado por fin la línea de sombra y alcanzado la madurez y la osadía necesarias para ser intérprete de mí mismo” y dejó de traducir tanto como antes.

El gran crítico George Steiner avisó que “los escritores han dejado de traducir, a veces demasiado tarde, porque la voz inhalada del texto extranjero llega a asfixiar la suya propia.” Éste no ha sido el caso de Marías que ha desarrollado su propia voz.

Pero aún en 1995 (después de enseñar en la Universidad de Oxford dos años durante los 80) continuaba siendo considerado por las altas esferas del mundo literario español un escritor británico que escribía en español.

Marías empezó su vida literaria traduciendo (aunque escribió su primer cuento, cuando tenía solo 14 años) no solo para forjar y madurar su propio estilo sino también como una manera de rechazar su herencia cultural. “Era la nuestra la primera generación que en verdad no había conocido otra España que la franquista, y se nos había tratado de educar en el amor a España desde una perspectiva grotescamente triunfalista. A la hora de la rebeldía contra esa educación, la consecuencia no podía ser otra que un virulento desprecio no ya hacia esta España cotidiana y mediocre, sino hacia todo lo español, pasado, presente y casi futuro.”

Algo similar ocurrió con Antonio Muñoz Molina. “Para nosotros la palabra tradición sólo podía significar oscurantismo e ignorancia, del mismo modo que las palabras patria o patriotismo significaban exclusivamente dictadura,” dijo en una conferencia en 1993.

A diferencia de Muñoz Molina, Marías venía de una familia intelectual y algo cosmopolita, siendo su padre el filósofo Julián Marías (1914-2005) quien llevó su familia a EE UU en 1951 por razones políticas donde fue expuesto desde una tempranísima edad al inglés, y luego recibió una educación de élite en Madrid (en el Colegio Estudio).

Los ideas de Browne sobre la circularidad en asuntos humanos, la posteridad, el tiempo y la memoria, algunos de los temas recurrentes en las novelas de Marías, fueron incorporados a su vocabulario imaginativo. Sterne le dio la confianza de, en palabras de Wood “permitir a sus narradores divagar en el tiempo, ralentizar o incluso suspender en el tiempo el ritmo narrativo en aras de llegar a reflexiones de esencia personal o filosófica.”

Debo confesar que yo leo las novelas de Marías en inglés porque las versiones de su traductora, Margaret Jull Costa, son tan brillantes que parece que ella es la autora, y hasta cierto punto lo es, una experiencia que seguramente Marías sintió cuando el estaba traduciendo.
http://www.elimparcial.es/cultura/el-aprendizaje-de-javier-marias-104501.html

Los niños vascos

Hace 75 años, en la mañana del 21 de mayo de 1937, apenas un mes después del bombardeo de Guernica por parte la Legión Condor y la Aviación Legionaria italiana durante el transcurso de la Guerra Civil, 3.862 niños junto con 96 maestras, 118 señoritas (mujeres jóvenes que acompañaban a los niños) y 15 sacerdotes dejaron el País Vasco camino de Inglaterra a bordo de un viejo barco lleno a rebosar llamado Habana. Escoltado por dos barcos de Guerra de la Marina Real británica y azotados por una tormenta en la bahía de Vizcaya, llegaron al Puerto de Southampton. Era la llegada más grande de refugiados que había recibido Inglaterra y la única formada casi exclusivamente por niños.

Los niños vivieron en colonias en varias partes de Gran Bretaña (una duró hasta 1945). Este fin de semana, en la Universidad de Southampton, veintiocho de estos “niños”, sus familias y amigos, entre otros, conmemoran el aniversario de este triste acontecimiento, incluyendo una amiga mía, Natalia Benjamín, cuya madre española, Cecilia Gurich, escapó de Madrid en 1937 con su padre y hermano y fue maestra en una de las colonias. Natalia y Manuel Moreno, hijo de una niña vasca, fundaron la Asociación de Niños Vascos del ’37 Reino Unido.

Ningún suceso relacionado con la política exterior de Gran Bretaña durante el siglo XX había causado una división tan profunda ni había encendido un debate tan enconado en la opinión pública británica como la Guerra Civil española. Por suerte, esos niños no leían los periódicos que convertían su presencia en Inglaterra en objeto de fieras batallas ideológicas.

En el transcurso del verano al otoño de 1937, todo el norte republicano había caído y Franco seguía insistiendo en repatriar a los niños, mientras sus seguidores en Gran Bretaña se encargaron de repetir su discurso machaconamente y acusaron al Comité de Niños Vascos de explotar a éstos y a sus familias con el único objetivo de hacer propaganda política.

Esta trágica historia está contada de forma amena en “Solo Serán Tres Meses: Los Niños Vascos Refugiados en el Exilio” (Plataforma Historia) de Adrian Bell publicado el año pasado. “No te preocupes. Nos veremos dentro de tres meses” era el pronóstico tranquilizador de los padres en el oscuro y bullicioso andén de la estación de Portugalete mientras se despedían de sus hijos antes de ser trasladados al puerto de Santurce. Bastantes de los niños se quedaron para siempre en Inglaterra después del fin de la Guerra Civil.

Una valiente mujer inglesa, Poppy Vulliamy, escribió a Lord Faringdon, que era socialista y pacifista y había trabajado como celador en el hospital de campaña británico que había en el frente de Aragón (donde ofreció uno de sus Rolls Royce como ambulancia) pidiéndole alojamiento para unos niños en su enorme finca en el condado de Oxford. Ella le dijo que “no era apropiado que un socialista como él viviera solo en una casa tan grande.” Faringdon no estaba de acuerdo con la idea de Miss Vulliamy; sin embargo, le ofreció dos refugios vacíos en los límites de la finca que tenía en Eaton Hastings si ella se ocupaba de construir dos casas de madera que se utilizarían como dormitorios extras. El gran escritor Arturo Barea vivió sus últimos años (murió en 1957) en otra casa de la finca. Su lápida está en el cementerio del pueblo de Faringdon.

¿Hicieron bien los padres en mandar a sus hijos al extranjero, a costa de perderlos para siempre o, al menos, durante los años formativos de sus vidas? Algunos padres se arrepintieron de lo que habían hecho, porque después de sobrevivir a la guerra pensaron que pudieron haber estado todos juntos durante el conflicto, pero no había ninguna certeza de que no hubieran muerto todos. Otros creyeron que fue la mejor decisión que podían tomar dadas las circunstancias. ¿Cómo podría un padre no poner a salvo a sus hijos si tenía la oportunidad?

Uno de los niños, muchos años después, resumió la situación así. “Nuestra juventud, nuestra formación educativa, la manera en que nuestros padres nos educaron, todo lo que sabíamos, todo eso nos quitaron. No les echo la culpa a los padres. Hicieron lo que creyeron que era mejor para nosotros, lo que sabían que era mejor para nosotros. La decisión fue equivocada, pero ellos hicieron lo correcto.”

Estos 3.861 niños vascos forman parte de los olvidados de la Guerra Civil; en total unos 33.000 niños fueron evacuados de España incluyendo 2.985 que fueron a la Unión Soviética. Mi amiga Natalia a la edad de 67 años es una de los 241.763 descendientes de españoles que han obtenido la nacionalidad española gracias a la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica. Aunque tarde, la justicia llegó para ella.
http://www.elimparcial.es/sociedad/los-ninos-vascos-104127.html

El declive de la Marca España

Una manera de combatir el declive de la marca España (La marca España cotiza a la baja, EL PAÍS, 2 de mayo) y ser mucho más activo en este campo sería establecer la Comisión de Diplomacia Pública que José Luis Rodríguez Zapatero prometió lanzar, a partir del 2009, en una conferencia en el Museo del Prado en junio de 2008 flanqueado por Kofi Annan, el entonces secretario general de las Naciones Unidas.

“Resulta sorprendente que un país con una lengua tan extendida y una cultura tan atractiva no haya contado hasta el presente con una estrategia e instrumentos de lo que se viene en denominar diplomacia pública”, dijo Zapatero.

Nada pasó. Países como Reino Unido, Finlandia, Alemania y Estados Unidos tienen o han tenido instituciones de esta naturaleza. Sirven para cambiar o promocionar la imagen de un país, fomentar y sostener exportaciones, ayudar a conocer la marca país y, en general, alcanzar prioridades estratégicas internacionales. Todos son elementos de mucha importancia para cualquier país. Y en particular para uno como España inmerso en una profunda crisis y donde sigue habiendo un desfase grande entre la percepción que se tiene del país y de sus empresas, y su propia realidad empresarial y socioeconómica.—
http://elpais.com/elpais/2012/05/04/opinion/1336151389_072846.html

Ya es hora de que Turquía reconozca el genocidio armenio

Hace menos de dos semanas (el 24 de abril) armenios de todo el mundo conmemoraban, como todos los años, el genocidio entre 1915 y 1917 de hasta un millón y medio de sus compatriotas, cometido durante la Primera Guerra Mundial y en plena desintegración del Imperio Otomano.

El Gobierno turco niega tajantemente que aquello – la primera masacre a gran escala del siglo XX – haya sido un genocidio, a diferencia del Parlamento Europeo, los parlamentos de una docena de países y el Vaticano, que han condenado la masacre, y Barack Obama cuando era senador pero no como Presidente. Y sigue siendo un delito en Turquía afirmarlo en público porque está considerado un insulto a la nación, aunque en la práctica rara vez se sanciona, gracias a una mayor libertad de expresión en los últimos años sobre este tema que ha sido tabú durante décadas.

Mientras que la palabra holocausto se refiere exclusivamente a la persecución y el asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por el Estado de aproximadamente seis millones de judíos por parte del régimen nazi y sus colaboradores, el término genocidio se aplica a lo que pasó en Camboya (1975-79) y Ruanda (1994) y en otros países.

Sin embargo, el último libro del historiador británico, Paul Preston, lleva el título, “El Holocausto español: odio y exterminio en la guerra civil y después” (Debate). Preston justifica el título — exagerado desde mi punto de vista – porque no encuentra otro adecuado para definir la tragedia española en todas sus dimensiones durante la Guerra Civil y en los años 40.

El libro de Taner Akçam, The Young Turks’ Crime against Humanity: The Armenian Genocide and Ethnic Cleansing in the Ottoman Empire, publicado por Princeton University Press, no deja lugar a dudas de que lo que pasó con los armenios fue mucho más que un masacre.

Akçam, fue uno de los primeros historiadores turcos en hablar abiertamente sobre el genocidio y cuestionar la postura moral y política del Gobierno turco al negar la responsabilidad otomana. Ostenta la única cátedra en el mundo (en la Universidad de Clark en Estado Unidos) dedicada a la investigación y enseñanza del tema. Es odiado por los ultra nacionalistas turcos: su nombre figura en una lista de supuestos “traidores a la seguridad nacional” encontrada en 2009 durante la investigación del caso Ergenekon, la red sospechosa de querer hacer caer el gobierno islámico en Turquía. Otras personas en la lista eran Hrant Dink, el periodista armenio afincado en Estambul asesinado en 2007, y Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel de literatura en 2006. Pamuk fue condenado a pagar 3.850 dólares en 2011 por el delito de “insultar el carácter turco” por los comentarios que hizo en 2005 en un diario suizo sobre Armenia.

Armenia es un tema vivo en mi casa porque mi mujer tiene un cuarta parte armenia (del lado de su abuela, cuya familia emigró desde Tokat, en Turquía, a Egipto a finales del siglo X1X , antes del comienzo de la matanza de los armenios). En 2010 realizamos el sueño de viajar a Armenia, siendo Sonia, mi mujer, el primer miembro de su familia en visitar el país en muchas generaciones. Siempre he sido algo reacio a usar el término genocidio, por no conocer el tema suficiente, pero después de ver la documentación en el Museo del Holocausto en Yerevan, con los fotos de muertos y de niños y mujeres famélicos, y leer el libro de Akçam, acepto el término.

Ankara mantiene que entre 300.000 y 500.000 armenios, y al menos otros tantos turcos, murieron en un conflicto civil cuando los primeros tomaron las armas en el este de Anatolia para apoyar a las tropas invasoras rusas, durante la Primera Guerra Mundial.

Una de las grandes virtudes del profundo estudio de Akçam es que está basado en unos 600 documentos otomanos de los archivos turcos y no en documentos extranjeros (parciales/sesgados según las autoridades turcas). Aunque muchos documentos han desaparecido o han sido “limpiados”, hay más que suficiente evidencia para desmontar la versión oficial, enseñada durante generaciones a los turcos.

Con el imperio otomano en ruinas, los líderes creyeron que sólo podían mantener el control de los restantes territorios si sus habitantes eran únicamente musulmanes (la gran mayoría de armenios, como los griegos, son cristianos). Sin embargo, bastante armenios que se habían convertido a la religión musulmana para salvar sus vidas fueron también asesinados. Fueron eliminados en nombre de la seguridad nacional y la creación de un estado-nación bajo una política demográfica. La negación de los hechos en Turquía esta considerado también como un asunto de seguridad nacional.

“El principio de que los Armenios que quedasen no excedieran del 5% de la población musulmana en las provincias de Anatolia Occidental, mientras que los que fueran deportados no superara el 10% de los musulmanes en sus lugares de destino, viene a ser lo mismo que estar ordenando casi su total aniquilación“ dice Akçam.

Ha pasado ya casi un siglo y no parece que Turquía esté dispuesta a disculparse o a reconocer culpabilidad. La sensibilidad del Gobierno turco por el tema fue ampliamente demostrado el año pasado cuando la aprobación por la Asamblea francesa del proyecto de ley que sancionará a quienes nieguen la existencia de los genocidios, despertó la ira de Ankara, que suspendió relaciones políticas y militares con Francia. Ha llegado la hora por parte del Gobierno turco de reconocer el genocidio y así pasar página.
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