El desmadre de las administraciones territoriales

Las autonomías son culpables de gran parte del aumento del déficit público que el Gobierno de Mariano Rajoy está luchando por reducir con poco éxito y que ha puesto España en el ojo del huracán. Después de leer un fantástico libro, La casta autonómica (publicado por La Esfera de los Libros en marzo) de Sandra Mir y Gabriel Cruz, he llegado a la conclusión que se ha creado un monstruo de muy difícil solución.

El llamado “café para todos”, que empezó después de la Constitución de 1978, ha dado lugar hoy a 19 miniestados autonómicos junto con 8.116 ayuntamientos (unos 2.000 más que Alemania aunque España tiene 35 millones de habitantes menos), 4.000 empresas públicas, 41 diputaciones, siete cabildos y cuatro diputaciones forales, y muchas duplicidades sobre todo entre comunidades y diputaciones. Desde 1996 hasta 2010, el número total de asalariados públicos ha crecido en cerca de un millón, pasando de 2,2 millones de personas a 3,17 millones, según el Círculo de Empresarios. Este cambio se explica por el aumento de 1.200.000 asalariados públicos en las comunidades autonómicas y 250.000 en las corporaciones locales, y la reducción en cerca de medio millón en el resto de administraciones.

Como bien dice el Círculo en un documento sobre las administraciones territoriales, el empleo público se ha expandido en mayor proporción que la población. Las autonomías se han convertido en máquinas de crear puestos de trabajo de muy dudosa utilidad.

Los autores del libro, con un fino sentido del humor que hace su explicación de cómo hemos llegado a esta situación crítica muy amena, empiezan con un aviso que demuestra el desmadre. “Debe saber que nunca, bajo ningún concepto, debe abrir un negocio de dos comunidades diferentes, porque perderá; no debe apagar un fuego en otra región, porque no le dejarán; no se le ocurra enseñar una tarjeta sanitaria de otra autonomía, porque le mirarán mal en los hospitales. Y cuidado si cambia a sus hijos de colegio a otra región, se juega su futuro.”

Tanto el PSOE como el PP, sin hablar de CiU en Cataluña y el PNV en el País Vasco, son responsables de centrifugar las competencias de forma desordenada.

Los autores han llevado una investigación exhaustiva y dan mucho ejemplos de derroche del dinero y abuso de los contribuyentes. Apunto algunos. La Diputación de Ourense, con un presupuesto de 27 millones de euros y una deuda de 60 millones, es la segunda empresa de la provincia en número de trabajadores (950) entre los cuales hay 33 bedeles que custodian el edificio. Su presidente es el hijo de José Luis Baltar (PP), el patriarca que llevaba 25 años al frente.

Lo del teléfono móvil es universal para la mayoría de los diputados de todas las comunidades. El record se lo llevaba la Comunidad Valenciana, con 500 euros mensuales de media (ajustado en recortes a un máximo de 140 euros al mes — si se pasan, tendrán que desembolsar la diferencia de su bolsillo).

El gobierno central tuvo en 2011 1.098 coches oficiales (1.200 los gobiernos autonómicos), una flota 17 veces más grande que la del Gobierno federal de los EE UU, y la población de España es siete veces menor que la de los EE UU.

Muchos alcaldes, sin mencionar los presidentes de la comunidades, cobran más de lo que gana el presidente del Gobierno (78.185 euros) y los expresidentes disfrutan de un retiro de oro. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el presidente Socialista de Extremadura (una de las comunidades más pobres) durante 24 años, tiene derecho, según un decreto de su puño y letra, a “unas dependencias permanentes con dotación especial para gastos de oficina, atenciones de carácter social y, en su caso, alquileres de inmuebles.” También se puso un salario: el 80% del sueldo que tenía como presidente (unos 3.500 euros al mes) durante 12 años pero tuvo que renunciar a él porque la opinión pública se le echó encima. Vino a rescatarle de la miseria José Luis Rodríguez Zapatero y lo nombró en 2011 miembro del Consejo del Estado cobrando 83.000 euros anuales. El Consejo es un órgano eminentemente jurídico — Ibarra es filólogo de profesión.

El derroche no ha sido solo dentro de España. Cataluña tiene 32 embajadas por todo el mundo. La de París estuvo regentada por el hermano del exvicepresidente de la Generalitat, Josep Lluis Carod, que cobraba 80.000 euros al año. La Comunidad de Madrid tiene 11, la Valenciana 23 y Andalucía 22. Esta última ha llegado incluso a poner delegaciones en la ciudad de Madrid, como si fuera el extranjero.

¿Cuál es la solución? Hace falta redimensionar las administraciones territoriales, crear algún mecanismo sancionador para el incumplimiento de las reglas fiscales por parte de las comunidades autonómicas y tener más corresponsabilidad fiscal. No se pueden sostener estas administraciones en sus condiciones actuales y, a la vez, no tocar el sistema de bienestar. España se juega su futuro.

http://www.williamchislett….
http://www.elimparcial.es/nacional/el-desmadre-de-las-administraciones-territoriales-103397.html#

Alguna esperanza

Hay que hacer caso a la gente que sabe de números. Los de letras, como se decía antes, tendemos inevitablemente a la vaguedad, y eso tiene su peligro cuando se trata de observar y de juzgar las cosas tal como son, no según nuestros prejuicios, nuestros deseos o nuestro estado de ánimo. Por eso me gusta leer los artículos de mi amigo William Chislett, este inglés que lleva media vida en España y conoce nuestros país mejor que muchos de nosotros -con la ventaja de la cercanía, sin la ceguera de la pertenencia- y continúa siendo obstinadamente inglés. Yo siempre le digo que esa es la diferencia entre Europa y Estados Unidos: en Estados Unidos, después de 35 años años, e incluso mucho antes, a nadie se le ocurre pensar que uno no sea plenamente americano, aunque conserve en mayor o menor medida la lealtad a su origen. En Europa hay un exceso de raíces.

En los últimos tiempos, cada artículo de Chislett me da un disgusto, con su despliegue inapelable de números: la crisis, el abandono escolar, el deterioro de la educación. A mí no me gusta la pesadumbre ni el noventaochismo: el pesimismo negro sobre nuestro país, las apelaciones a un fantalismo nacional que es siempre negativo, y que no se corresponde con la realidad de la historia. Los que tenemos recuerdos de un país atrasado, aislado y sometido a una dictadura inicua sabemos bien que existió un progreso inmenso, y precisamente por esa razón somos conscientes del valor de lo que se conquistó y de la responsabilidad de mantenerlo a salvo. Ni España, ni ningún otro país, está condenado genéticamente a nada: todo depende de las decisiones mejores o peores que se tomen, de la calidad de la ciudadanía, de la capacidad de juntar fuerzas en momentos de crisis o de la decisión inversa de buscar provecho particular en medio de la desgracia común. Así que esta semana el artículo de Chislett me ha dado esperanza. En medio de lo que parece una desolación sin matices, hay cosas que se hacen bien y empresas que exportan y crean riqueza y puestos de trabajo. A los de letras los porcentajes nos dan pereza: pero esas décimas de incremento en las exportaciones que cita Chislett significan cosas fundamentales en la vida de mucha gente. Si algo se hace bien es señal de que muchas más cosas pueden hacerse bien.
http://xn--antoniomuozmolina-nxb.es/2012/04/alguna-esperanza/

¡Viva la internacionalización de la economía Española!

Si no fuera por el auge de las exportaciones españolas y la continuada expansión de empresas en el extranjero, la economía habría crecido en 2011 menos del 0,7% registrado y la recesión este año (-1.5%) sería aún más profunda. La demanda interna bajó el 1.7% en 2011 y la externa creció el 2,4% (la diferencia es el crecimiento de la economía).

Formulo esta afirmación después de estudiar las últimas posiciones globales de varias empresas, la aportación de su negocio internacional y las cifras de exportaciones. Unas 20 empresas ya tienen posiciones significativas en la economía global. Por ejemplo, Santander es la cuarta marca bancaria de más valor en el mundo con la primera franquicia financiera en América Latina; Inditex ya es una de las dos manufactureras más grandes de ropa (la otra es H&M de Suecia); Iberdrola es el líder mundial en energía eólica y Roca el número uno para el espacio del baño.

La internacionalización de las empresas españolas ha sido muy positiva; el drama de Repsol en Argentina con la renacionalización de YPF es un hecho aislado.

Muchas de estas multinacionales forman parte el Ibex-35, el índice de referencia de la Bolsa de Madrid. En 2011, el 60% de los ingresos totales de estas 35 empresas fueron generados en el extranjero en comparación con el 57% en 2010. En algunos casos, como Acerinox (aceros inoxidables), Santander, Ebro (alimentos), Gamesa (aerogeneradores), Grifols (farmacéuticos), Inditex, OHL (construcción), Técnicas Reunidas (ingeniería) y Telefónica, más del 70% de los ingresos vinieron del negocio internacional.

Igualmente positivas son las noticias sobre las exportaciones españolas de mercancías que se han situado en 214.500 millones de euros, un 15,4% más que en 2010 y el más alto crecimiento entre los países grandes de la zona euro (+11,4% Alemania y Italia y +7,5% Francia), aunque desde un volumen bastante más pequeño. Por primera vez desde 1985 España registró un superávit comercial con la Unión Europea y también con la zona euro. Sin embargo, las importaciones fueron de 260.800 millones de euros (+9,6%), debido a la enorme factura energética.

Con la economía española en recesión por segunda vez en cuatro años, muchas empresas no han tenido más remedio que aumentar sus exportaciones o buscar mercados internacionales por primera vez. El número de empresas exportadoras alcanzó en 2011 un record de 122.000, 24.500 más que en 2007, el último año “normal” de la economía española.

Este aumento en las exportaciones se ha logrado a pesar de la pérdida de
competitividad de la economía española en los últimos años, medida en términos de costes, precios y productividad. Toda una paradoja. Parece que la pérdida de competitividad acumulada de la economía hubiera afectado menos al sector exportador por ser éste más eficiente en términos relativos. No sólo las empresas exportadoras son más productivas que las no exportadoras (tienen que competir a escala global y no solo en su mercado interior), sino que dentro de las exportadoras existe, a su vez, un pequeño grupo (las más grandes, es decir con más de 200 trabajadores) que lo son más que las del mismo grupo de otros países del área del euro.

La crisis ha hundido la venta de coches en España, que hasta marzo suman 21 meses consecutivos de caídas. Las matriculaciones de turismos han descendido a los niveles de 1993, pero las exportaciones de vehículos representaron nada menos que el 15,4% del total de exportaciones en 2011, el mayor componente, o unos 33.000 millones de euros. Y estas multinacionales (todas extranjeras desde la venta de SEAT a Volkswagen en los años 80) son una pequeñísima parte de las 122.000 empresas exportadoras. Esto quiere decir que hay muchas empresas pequeñas haciendo un esfuerzo para exportar. ¡Ojalá que dure!
http://www.elimparcial.es/nacional/viva-la-internacionalizacion-de-la-economia-espanola-103012.html

La reforma laboral

Dice Guillermo de la Dehesa en su acertado articulo Por qué la reforma laboral es tan necesaria del 12 de abril, que una prueba palpable de la necesidad de la reforma es que los convenios suscritos por los agentes sociales han permitido que los salarios reales hayan seguido aumentando entre 2008 y 2010 mientras la tasa de empleo cayó. Otra prueba, y mucho más llamativa es que Alemania, con 82 millones de habitantes, tiene hoy alrededor de 2,6 millones de parados (menos del 6% de la población activa), el nivel más bajo desde 1991, mientras que España, con 46 millones de habitantes, tiene más de cinco en paro (el 23%), lo cual supone el nivel más alto de los últimos 15 años. Y esta diferencia tan enorme no se explica por el modelo alemán de reducción de jornada (kurzarbeit) donde el sector público financia una parte del salario del trabajador (el 60% de la mitad de su sueldo) a cambio de que la empresa no lo despida. La otra mitad la sigue pagando la empresa y como contraprestación recibe bonificaciones en sus cotizaciones a la Seguridad Social.— William Chislett. Colaborador del Real Instituto Elcano, Madrid.

http://elpais.com/elpais/2012/04/16/opinion/1334578624_357520.html

Eurovegas y la desconfianza

El Gobierno, contra viento y marea, está intentando convencer a los mercados de que las cuentas se van a poner en orden para espantar el fantasma del rescate. Luis de Guindos, el ministro de Economía, atribuye el acoso de la deuda española al débil crecimiento de la Unión Europea.

Ésta es una explicación muy simplista y olvida que España es de los pocos países de la UE, y el único de los grandes, que entrará en recesión otra vez este año. En España la desconfianza tiene mucho más que ver con su modelo productivo y en las dudas sobre cómo la economía va a crecer en el futuro. Sin crecimiento económico, la tasa de paro, ya en 24%, la más alta de la UE, no va a dejar de aumentar y tampoco se creará la riqueza necesaria para poder pagar las deudas (tanto públicas como privadas).

Mientras tanto, ha surgido la polémica sobre el llamado Eurovegas, un macrocomplejo con 10 o 12 grandes rascacielos, en los que se ubicarán 12 resorts de 36.000 habitaciones y 6 grandes casinos con 1.065 mesas de apuestas y 18.000 máquinas tragaperras y recreativas repartidas por todo el recinto, en Madrid o en Barcelona.

Para sus partidarios es exactamente lo que España necesita para levantarse y crear empleo (unos 260.000 puestos de trabajo durante 10 años) y para sus detractores, incluyéndome a mi, envía, entre otras cosas, mensajes equivocados sobre el tipo de economía que hace falta construir — una basada menos en ladrillo y diversión y más en conocimiento — por no hablar del impacto social negativo. España ya es el país europeo con más juegos de azar y tiene un problema serio de ludopatía o adición a los juegos.

No sorprende que los Gobiernos autonómicos de Madrid y Cataluña, ambos buscando formas de paliar su crisis, se peguen para ofrecer las condiciones más favorables a Sheldon Adelson, presidente de Las Vegas Sands y el decimocuarto hombre más rico del planeta (con un patrimonio neto de 24.900 millones de dólares), no sólo en la construcción de infraestructuras para favorecer el desarrollo de la instalación, sino también en las concesiones legales y exenciones tributarias de todo tipo que reclama el promotor y olvidarse de ciertas normas urbanísticas y laborales, incluso el de poder fumar en lugares públicos. Todo ello a cambio de una promesa de inversión de 18.800 millones de euros.

Los políticos están tratando a Adelson como si fuera un nuevo “Mr Marshall” de la famosa película de Luis García Berlanga. Tal vez haya algún director de cine que quiera rodar una nueva versión con el título “Bienvenido Mr. Adelson.”

A los gobiernos les suelen gustar las virtudes económicas del juego porque para montar proyectos sólo hace falta una licencia y ventajas fiscales a diferencia de otros proyectos que consumen los presupuestos locales.

Sin embargo ya tenemos varios ejemplos de fracaso, como el parque de Isla Mágica de Sevilla, que suspendió pagos con una deuda de 34 millones de euros, sufragada con fondos públicos y de las cajas de ahorros. Igualmente, el parque de atracciones Terra Mítica perdió en 2009 hasta 16,4 millones de euros que fueron afrontados por otras dos cajas de ahorros. Y hace poco los promotores del proyecto Grand Scala, que fue presentado en diciembre de 2007 en la sede del Gobierno de Aragón, cuando España era ajena a la crisis del ladrillo, han dado por fracasada la iniciativa al no ejecutarse la opción de compra que tenían sobre unos terrenos de 4.000 hectáreas en Los Monegros. El proyecto prometía 32 casinos, 5 parques temáticos y 50 hoteles.

El impacto social del juego es generalmente negativo. Un estudio americano sugiriere que para cada dólar que una empresa de juego invierte en una zona, los efectos sociales cuestan tres dólares. Es bien conocido que el juego es un punto de atracción para el crimen organizado, la droga y la prostitución.

Gracias a la crisis, el abandono escolar temprano se ha reducido en España casi cinco puntos en solo dos años (desde 31,2% al 26,3%), aunque queda aún muy por encima del promedio de la UE. En la década dorada de la economía española, hasta 2007, los chicos (más que las chicas) podían dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción o el turismo. Ahora, con tanto desempleo, no tienen más remedio que continuar con sus estudios.

Se espera una decisión sobre Eurovegas en los próximos tres meses. Si sale adelante, será otra razón para perder confianza y la tasa de abandono escolar empezará a aumentar otra vez.
http://www.elimparcial.es/sociedad/eurovegas-y-la-desconfianza-102621.html

La marca España: un asunto de Estado

Nada más aterrizar como Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo anunció que entre sus prioridades está impulsar la marca España, algo que le diferencia mucho de Miguel Ángel Moratinos para quien cambiar la postura común de la Unión Europea hacia Cuba y hacerla más complaciente con el régimen comunista era una de sus mayores obsesiones. Moratinos fracasó en su intento. ¿Tendrá más éxito García-Margallo?

Mayormente, el Gobierno, al margen de cuál haya sido su signo político, ha sido muy reacio a implicarse en la promoción de la imagen y de la “marca España”. Rompiendo con esta tendencia, García-Margallo ha puesto en marcha un equipo de trabajo para el tema coordinado por Emilio Lamo de Espinosa y en el que están implicados los ministerios económicos. El sociólogo Lamo de Espinosa es un gran experto en el tema y acaba de ser nombrado presidente del Real Instituto Elcano (RIE) donde fue director desde su fundación, en 2001, hasta 2005 cuando fue cesado en el puesto, precisamente por deseo de Moratinos.

Parece que esta vez el asunto de la marca España va en serio: el 25 de abril habrá un acto en el Teatro Real presidido por los Reyes para lanzar la iniciativa. José Luis Rodríguez Zapatero no hizo nada en este campo y la oferta que el Foro de Marcas Renombradas Españolas (cuyas empresas miembros generan el 35% del PIB) hizo a María Teresa Fernández de la Vega de ayudar al Gobierno fue rechazada. Además Zapatero no cumplió su promesa de lanzar a partir de 2009 una Comisión Nacional de Diplomacia Pública, un instrumento usado con éxito por otros países para promover la marca país y la imagen. Flanqueado por Kofi Annan, el entonces secretario general de la Naciones Unidas, en el Museo del Prado, Zapatero dijo en junio de 2008: “Resulta sorprendente que un país con una lengua tan extendida y una cultura tan atractiva no haya contado hasta el presente con una estrategia e instrumentos de lo que se viene en denominar diplomacia pública.” Sigue siendo una sorpresa.

La imagen y la reputación de España (son cosas diferentes) han sufrido mucho durante los últimos años, pero aún así la percepción que desde fuera se tiene del país no corresponde con el progreso económico, político y social experimentado por España durante los últimos 36 años. Pero la realidad, muchas veces, es la percepción que se tiene de algo. ¿Cuántas personas saben, por ejemplo, que España tiene un stock de inversión directa en el extranjero bastante más grande en términos relativos y en porcentaje del PIB que Italia y que unas 20 empresas españolas ocupan posiciones muy destacadas en la economía global?

La marca país es un activo intangible pero no por esto de menos importancia; valga de ejemplo la imagen de Alemania como país serio y puntero y cómo esto beneficia, entre otras cosas, a sus exportaciones. Consiste en unos elementos y protagonistas. En el caso de España estos incluyen la respetada figura del Rey, aunque ha sido dañada por el caso de su yerno; las Fuerzas Armadas a través de su presencia en territorios de conflicto (Bosnia, Líbano, Afganistán, etc); deportistas (Rafa Nadal); el turismo (casi 60 millones turistas cada año); la lengua (más de 400 millones de personas); las multinacionales; los creadores y el voluntariado.

España sigue operando a través de un conjunto de instituciones independientes entre sí, como el Instituto Cervantes, la Fundación Carolina, el Instituto de Comercio Exterior, (ICEX), la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales, el Real Instituto Elcano y el Foro de Marcas Renombradas Españolas. Hace falta más cooperación entre estas instituciones, algo que la crisis y la necesaria reducción en los presupuestos de todas ellas podrá hacer forzosa.

“Cuando se trata de marcas, quien tiene una, le vale una; quien tiene dos, le vale la mitad, y quien tiene tres es como si no tuviera ninguna,” dijo García-Margallo ante una treintena de empresarios. Su mensaje es claro: si hay que vender la imagen del país en el exterior no se pueden duplicar o triplicar esfuerzos desde otras Administraciones. Pero no solo las más conocidas autonomías prefieren ir a su aire (en el caso de Cataluña hacia la independencia) y no unirse a proyectos nacionales, creando cacofonías en la imagen y derroche en los costes. Por ejemplo, hace unos años un gobierno autonómico del Partido Popular envió una misión comercial a Nueva York, y al no poner España en su documentación promocional, mucha gente pensó que se trataba de algo que tenía que ver con un gobierno militar de América Latina, debido a la palabra Junta.

El ministro también esta impulsando una diplomacia económica. No es casualidad que los países más exitosos en exportar sus productos, como, por ejemplo, Alemania, Francia y más recientemente China han puesto la diplomacia económica como eje en su estrategia de relaciones internacionales. España se ha salvado de una recensión aún más profunda gracias a un aumento en sus exportaciones (+ 15,4% en 2011), pero sigue estando lejos de ser un país exportador significativo. Es más que probable que cuando la economía interior se recupere, las exportaciones bajarán a sus niveles tradicionales. Cuando escuché al ministro decir hace poco que 47 de las 118 embajadas españolas y 80 consulados en el mundo no tienen oficina comercial, me quedé con la boca abierta.
http://www.elimparcial.es/nacional/la-marca-espana-un-asunto-de-estado-102267.html

¡Son los políticos, estúpido!

La ciudad de Nogales esta dividida por la frontera entre México y los Estados Unidos. Los habitantes de Nogales, Arizona, tienen un ingreso per cápita de unos 30.000 dólares al año mientras que los de Nogales, Sonora, tienen unos 10.000 dólares. La geografía y el clima en ambos lados de la frontera son los mismos y las relaciones entre las dos Nogales muy próximas — comparten antepasados, disfrutan de la misma comida y música y, hasta cierto punto, la misma “cultura.”

Arizona fue colonizada por España, pasando a control mexicano en 1821, cuando México se independizó de España. En 1848, con el fin de la intervención estadounidense en México, la mayor parte de Arizona pasó a manos estadounidenses

Son las diferencias que explican por qué el nivel de bienestar en Nogales, Arizona, es mucho más alto que el de Nogales, Sonora. La mayor diferencia se llama democracia, y específicamente las instituciones políticas y económicas, aunque México empezó a ser algo más democrático a partir del año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió la presidencia por primera vez desde 1929.

Yo viví en México entre 1978 y 1984 como corresponsal del Financial Times y de vez en cuando visité ciudades en la frontera como Tijuana y Ciudad Juarez y siempre me llamó la atención los enormes contrastes entre ambos lados de la frontera.

Descubrir los factores determinantes de la creación de riqueza ha sido una constante de los científicos sociales desde que Adam Smith publicó en 1776 su famoso libro, La riqueza de las naciones. Acaba de salir un libro — Why Nations Fail: the Origins of Power, Prosperity and Poverty (“Por qué las naciones fracasan: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”), publicado por Profile Books, que está teniendo un gran impacto. Sus autores son Daron Acemoglu y James Robinson, profesores en los departamentos de economía y ciencia política del MIT y Harvard, respectivamente. Acemoglu recibió en 2005 la medalla John Bates Clark, un especie de mini Nobel, al economista menor de 40 años más destacado en su contribución al conocimiento económico.

Para Acemoglu y Robinson, la geografía, el clima, los recursos naturales, la educación, la cultura, y otros factores no explican por qué algunas naciones prosperan y otras fracasan. Tal vez el mejor ejemplo, mucho más indicativo que los dos Nogales, sean las dos Coreas que comparten la misma península. Corea de Sur es una de las naciones más desarrolladas del mundo mientras que Corea del Norte es de las más pobres, con una población que está muriendo de hambre. La próspera tiene una democracia y la pobre el régimen comunista más brutal del mundo y en manos de una familia. Hay una clara relación entre libertad y prosperidad. “Son la política y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas de un país,” dicen los autores.

Las palabras clave en la teoría de los autores son extractive y inclusive political and economic institutions, y se aplican en el libro a muchos países, tanto pobres como ricos. Las primeras instituciones son el beneficio de una minoría política y económica (extraen), y las otras se incluyen porque permiten y estimulan la máxima participación al estar basadas en la propiedad privada, el estado de derecho, la prestación de servicios públicos y un poder del Estado suficientemente centralizado para evitar el dominio de minorías. Este descubrimiento de
las instituciones por los economistas suena a deja vu para los sociólogos. Ya lo hizo Karl Marx.

No solo crean riqueza las instituciones inclusivas, sino que además son las únicas capaces de lograr un crecimiento económico sostenible, aquel que se ampara en las posibilidades de generación de innovaciones y de la emergencia de nuevas empresas que desafían y regeneran a las establecidas (la teoría de la destrucción creativa de Joseph Schumpeter). La destrucción creativa es algo que los países con instituciones extractivas evitan a todo coste porque amenaza el status quo, a diferencia de las instituciones inclusivas, que contribuyen a la dispersión del poder económico y generan círculos virtuosos que impiden que las élites se apropien de las mismas.

Aplicando esta teoría a China, es obvio que, a pesar de sus fenomenales éxitos económicos de los últimos años, el sistema político (comunista) tiene que cambiar algún día o romperse violentamente. De hecho, hace poco Wen Jiabao, el primer ministro saliente, dijo: “El proceso de reformas ha llegado a una etapa clave. Sin el éxito de la reforma política, las reformas económicas no pueden realizarse. Los resultados que hemos logrado pueden perderse. Una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría ocurrir de nuevo.” ¡Que los líderes chinos lean este libro!
http://www.elimparcial.es//son-los-politicos-estupido-101988.html

España, según Wert

El agudo sociólogo José Ignacio Wert, ministro de Educación y Cultura, es el peor valorado del Gobierno, según las encuestas, y no por haber escrito un libro publicado hace poco que es el que, en mi opinión, más objetiva y honestamente define el panorama negro del país, con problemas muy difíciles de resolver por una clase política considerada parte del problema y no de la solución.

La proporción de encuestados que menciona “la clase política, los partidos y el Gobierno” como uno de los tres principales problemas a los que se enfrenta España, se triplicó al 30% entre 2008 y 2011. Además, entre las 10 instituciones mejor valoradas, no existe ninguna institución o grupo que sea percibida socialmente como político en sentido estricto.

En unas 150 páginas su libro, “Los españoles ante el cambio”, publicado por FAES*, el think tank del Partido Popular, y entregado antes de su nombramiento como ministro, analiza la autonomías, la crisis del estado de bienestar, valores personales y sociales y la política.

En sus conclusiones sobre qué hacer, Wert, un hombre inteligente, toma como suya la propuesta de quien fuera Chief of Staff de Barack Obama, el actual alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, de “no dejar que una crisis tan seria se desperdicie.” Lo importante es menos la enunciación que la ejecución y Mariano Rajoy parece, a juzgar por sus primeras medidas (más que nada la reforma laboral) haber entendido la profundidad de la crisis, a diferencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero hay muchos otros problemas, todavía más complejos, aparte de la altísima tasa de desempleo, que no podrán ser paliados (a largo plazo) por la simple solución de un Real Decreto ley, aunque haya provocado una huelga general (destinada a fracasar).

Por primera vez desde el comienzo de la Transición encontramos encuestas en las que hay una proporción significativa de gente que creen excesivo el grado de autonomía transferido a los gobiernos regionales. Ya se están viviendo las consecuencias del gasto desbordado de la mayoría de las 17 autonomías que se han convertido en mini estados con sus burocracias hinchadas. Pero, ¿existe la energía política para propiciar la sostenibilidad del actual modelo y aplicar las consecuencias? Como dice Wert, las élites políticas celosas de lo conseguido en las autonomías no son sólo las de los partidos de identidad nacionalista: también se han acomodado en los partidos nacionales (PP y PSOE) y, dentro de ellos, han ganado una notable autonomía. Basta ver la situación financiera crítica en Valencia (feudo del PP) y en Castilla La Mancha (bastión del PSOE hasta el año pasado).

Con respecto a la crisis del Estado de bienestar, los valores acerca del asistencialismo en España son los más estatalistas de toda la Unión Europea y de otras economías desarrolladas. En 1989, el 58% de los españoles pensaba que el Estado es responsable del bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos, y en 2008 (último año para este indicador), quienes lo pensaban habían pasado a ser el 74%. Los datos más recientes al respecto sugieren que se mantiene muy elevada la vigencia del principio universalista y público de cobertura de sanidad, pensiones y desempleo.

Esta vigencia prevalece con parecida intensidad entre quienes se declaran más inclinadas a la derecha o a la izquierda, y, además, la situación española es particularmente delicada debido al envejecimiento de la población. Entre 1975 y 2010, los mayores de 65 años han pasado de representar el 10% de la población a suponer el 17% de la misma: antes de 15 años probablemente se superará el 20%.

Uno de los puntos más destacables en los valores personales y sociales es el ritmo al que la práctica religiosa en España ha pasado a ser un comportamiento muy mayoritario a convertirse en un fenómeno, si no residual, sí claramente minoritario. En 1970, más del 80% de los españoles se declararon católicos practicantes y en 2011 menos del 20%. En lo que atañe a los temas de moral individual y microsocial como el divorcio, el aborto, el uso del preservativo o las relaciones homosexuales, la discrepancia personal con la postura de la Iglesia es enorme. Con estos datos, el PP no está justificado en rendirse a las presiones de la Iglesia, aunque se ve que está haciéndolo en el tema del aborto.

A Wert, le toca mejorar el retraso educativo que está comprobado por una de las más altas tasas de fracaso escolar en Europa, los resultados pobres en las comparaciones internacionales sobre rendimiento académico y el bajo nivel de conocimiento de lenguas extranjeras. Me alegro que Wert diga que ese retraso no es, sólo o principalmente, una cuestión de recursos. De hecho, España gasta por alumno más o menos en línea con el promedio europeo. Igualmente importante es la organización del sistema educativo y los valores. Es dudoso que Wert repita la estupidez de Zapatero quien, todavía en 2011, estableció como referencia de la política educativa de su Gobierno el aumento en el número de becas y en su cuantía, entre otras cosas por falta de dinero.

Wert concluye que España necesita un programa sin demasiados compromisos cifrados y con ideas y proyectos más que de números espectaculares (tipo, por ejemplo, promesas populistas sobre cuántos puesto de trabajo se van a crear). Algo que el Gobierno tiene que hacer para ganar credibilidad y dar ejemplo es no permitir ningún tipo de nepotismo.

(*) Ver http://www.fundacion…
http://www.elimparcial.es/nacional/espana-segun-wert-101608.html

Never forget: A dark time in history finally comes to light

THE Spanish civil war and its repressive aftermath, following the victory of General Francisco Franco, was a particularly savage conflict. But it is far-fetched to describe it as a holocaust, as Paul Preston does in his latest book.

Review in The Economist of The Spanish Holocaust: Inquisition and Extermination in Twentieth-Century Spain by Paul Preston. For the full review, see the link.
http://www.economist.com/node/21550764