¡Fuera los billetes de 500 euros!

El Gobierno no tiene más remedio que seguir recortando gastos a todos los niveles de la administración pública si quiere reducir el déficit fiscal. El déficit del año pasado fue de 2,5 puntos por encima del 6,0% del PIB pactado por los Socialistas con la Comisión Europea, haciendo la reducción a 4,4%, este año una tarea hercúlea. Como no se ha logrado que Bruselas suavice el objetivo de este año, Mariano Rajoy no ha tenido más remedio que anunciar que el objetivo de déficit de este año llegará al 5,8% del PIB.

Salvo un incremento en el tipo general de la IVA desde el 18% hasta el 20% o más alto, algo que Rajoy ha prometido no hacer (¿después de la subida en el IRPF quién cree en sus promesas?), va a ser difícil cuadrar las cuentas sin más recortes en los gastos. Sin embargo, algunas autonomías están llegando al límite de los recortes. Poco más se puede esperar por el lado de otras fuentes de ingresos: la economía está en recesión y es de suponer que los ingresos fiscales caigan este año.

El objetivo del déficit del 4,4% estaba basado en una cifra irreal de crecimiento económico este año de alrededor del 1% del Gobierno anterior. Según el Banco de España el crecimiento será 1,5% negativo.

Hay margen para subir el IVA, pero sería una medida muy impopular y reduciría el ya bajo nivel de consumo. España tiene el tipo general de IVA más bajo (18%) de los países europeos, según un estudio de la consultora KPMG. El informe destaca que este tipo está por debajo del de Alemania y Países Bajos (19%), Francia (19,6%), Reino Unido (20%), Bélgica (21%), Portugal (23%), Dinamarca y Suecia (25%).

Propongo que se ponga en práctica la propuesta hecha en una carta de Andrew Stott publicada en el Financial Times. Stott, consejero delegado de Hermes Partners en Madrid, propone que la Unión Europea, y en particular España, deje de hacer circular billetes de 500 euros, siguiendo el ejemplo del Reino Unido que en 2010 frenó la venta de estos billetes debido a que son “la moneda preferida de los delincuentes”. A diferencia de España, el Reino Unido no es miembro de la zona euro.

El valor total de estos billetes se estima en unos 300,000 millones (casi un tercio del PIB español). Algunos países en crisis, incluyendo a España, tiene un nivel desproporcionado de billetes de 500 euros. Se estima que hasta el 20% del total de estos billetes están circulando en España, aunque la economía española solo representa el 11,4% del PIB total de la zona euro en 2011 (no el 6% como dijo Stott en su carta). “La desmonetización de los billetes de 500 euros, de forma ideal por toda la Unión Europea, traería de vuelta miles de millones de euros al uso productivo (y a la red fiscal) y suavizaría la crisis,” escribió Stott.

Los dueños de estos billetes, según Stott, podrían tener tres opciones: gastarlos y estimular la economía; depositarlos en una cuenta bancaria (informando a los bancos centrales de cantidades excesivas) o comprar bonos del estado con vencimiento de cinco años con cupón cero y a la par (nominal, no al portador) para proporcionar financiamiento sin interés para al Gobierno, que no haría preguntas a los tenedores de los billetes de 500 euros. Esta última opción sería, en efecto, una amnistía fiscal y podría excluir actividad criminal.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria abrió en 2011 un expediente por movimiento sospechoso de dinero en billetes de alta denominación (147.800 euros en billetes de 500) entre el Instituto Nóos, presidido hasta 2006 por Iñaki Urdangarin, y la empresa Aizoon, propiedad del duque de Palma y de su esposa, la infanta Cristina.

Solo he tenido un billete de 500 euros una vez en mi vida: me lo dio un embajador amigo hace unos años por dar una conferencia en la Biblioteca Nacional para conmemorar los 500 años de relaciones diplomáticas entre España y su país (no el Reino Unido, mi país). Lo llevé a mi banco con cierto nerviosismo, temiendo que el director del sucursal fuera a presentar un informe sobre mí al Banco de España. No pasó nada.

Esta medida sería muy beneficiosa para un país como España donde es una práctica común pagar parte de la compra de una casa en efectivo (en billetes de 500 euros) para reducir el impuesto sobre las plusvalías, aunque hoy hay muy poco movimiento en el mercado inmobiliario. ¡Venga, Rajoy, tenga valentía política!
http://www.elimparcial.es/economia/fuera-los-billetes-de-500-euros-100465.html

Gibraltar: La Roca de la eternidad

Tengo un cariño especial por el Peñón de Gibraltar (en inglés Rock of Gibraltar) por ser el lugar en el que me casé en 1974. La boda se celebraba entre un protestante (yo) y una mujer católica, residentes en España, que no estábamos dispuestos a cumplir los requisitos de sometimiento a la Iglesia Católica que en ese momento exigía el régimen franquista a este tipo de matrimonios.

El concepto de matrimonio civil no existía entonces; así que fuimos en un tren de noche desde Madrid a Algeciras (recuerdo que en el trayecto un comerciante intentó vendernos un anillo de boda) y luego a Gibraltar en barco vía Tánger porque no había manera de cruzar la frontera entre España y este territorio de ultramar del Reino Unido al estar cerrada la Verja entre 1969 y 1982. Nos casamos en el mismo sitio que John Lennon y Yoko Ono.

Gibraltar ha sido un asunto espinoso para España y el Reino Unido desde que fue cedido a Gran Bretaña bajo el Tratado de Utrecht en 1713. En 2004, los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Tony Blair en el Reino Unido crearon el Foro Tripartito del Dialogo para intentar resolver problemas con calma en vez de “diplomacia de megáfono”, tratando todo salvo el tema de la soberanía.

El Foro logró acuerdos útiles sobre el uso conjunto del aeropuerto, pensiones, telecomunicaciones y tránsito del puesto fronterizo y el establecimiento de una sede del Instituto Cervantes (el español que se habla en Gibraltar es más bien spanglish), pero que carece, hasta la fecha, de bandera española ondeando en la fachada del edificio como ocurre en los otros centros del Instituto en el mundo (muy visible, por ejemplo, en Nueva York en la fachada, el salón de actos y en el despacho del director), tal vez para no provocar o por no querer aparecer como “extranjero” como en un país separado.

Sin embargo, sigue habiendo muchos roces sobre aguas territoriales. Buques de la Armada Española y de la Guardia Civil siguen, de vez en cuando, intentando inspeccionar barcos en aguas consideradas como británicas (normalmente por razones de contrabando), y la inscripción en 2009 por la Comisión Europea de unas aguas cercanas a Gibraltar como un espacio ecológico español levantó la ira de los gobiernos del Reino Unido y del Peñón quienes lo consideraron una erosión de la soberanía del territorio que España lleva 300 años reclamando.

Ahora, el gobierno español ha puesto fin al Foro. Era muy previsible que el Partido Popular iba a ser más beligerante con el problema de Gibraltar e intentar tumbar la iniciativa socialista, entre otras razones, para satisfacer al ala más dura (y nacionalista) del partido. Algo similar está pasando con la reformas en Justicia.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha pedido que el Foro incorpore a representantes del Campo de Gibraltar, en especial de la Línea de la Concepción, en igualdad de condiciones con el Gobierno del Peñón. “O hay dos partes (España y Reino Unido) o cuatro (con Gibraltar y el Campo), pero no tres como hasta ahora,” sostienen los diplomáticos españoles.

El PP quiere recuperar el denominado Proceso de Bruselas en el contencioso sobre la soberanía, lo que supone el regreso al marco negociador bilateral entre España y Reino Unido que había antes de que el gobierno socialista decidiera abrir el diálogo a un foro a tres bandas. La inclusión de Gibraltar en el Foro en pie de igualdad con dos Estados soberanos sobre temas de cooperación transfronteriza sin la de representantes del otro lado de la frontera, es una línea roja para el Gobierno español.

“En el caso de que se hable de condiciones de los habitantes de uno y otro lado de la Verja, lo normal es que participen quienes tienen interés en esas conversaciones, es decir los habitantes de uno y otro lado de la Verja, cosa que no estaba produciéndose en ese diálogo tripartito,” dijo Soraya Sáenz de Santamaría.

Parece una propuesta sensata para temas de cooperación, pero la idea está erosionando la poca confianza de los llanitos en la buena voluntad de Madrid. Mariano Rajoy no logró ninguna concesión de David Cameron durante su visita a Londres esta semana y parece que está en un callejón sin salida.

El PP también rechaza la insistencia británica en que el reinicio de conversaciones sobre la soberanía del Peñón, bloqueadas desde 2002, y que el PP quiere recuperar, esté condicionado al visto bueno de los gibraltareños que, estoy seguro, siempre será denegado.

Mientras que en el Reino Unido se piensa que la nueva constitución de Gibraltar —aprobada por el pueblo de Gibraltar en Noviembre de 2006 en un referéndum de autodeterminación- genera una relación moderna y no colonial entre el Peñón y Londres, Madrid sigue creyendo que el acuerdo no es otra cosa que una especie de “colonialismo consentido”.

Hace más de 20 años invité a una cena en casa a un amigo, jefe en España del Servicio Secreto de Inteligencia (MI6), y a un distinguido sociólogo español, nacido en La Línea de La Concepción, para quien el Peñón es un anacronismo y un parque temático del colonialismo. Mis dos invitados casi llegaron a darse de bofetadas.

Para muchos españoles, Gibraltar es como una daga clavada en la espina dorsal del país. Yo hice una apuesta en esa cena de que siempre sería así. Por ahora voy ganando.
http://www.elimparcial.es//gibraltar-la-roca-de-la-eternidad-100100.html

Tony Judt: un moralista con coraje

En septiembre de 2008, al gran historiador británico Tony Judt le fue diagnosticado una esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Se fue paralizando progresivamente de cuello para abajo. Le costaba tragar, hablar, sujetar la mandíbula. Necesitaba ayuda para todo. Pero siguió lúcido, lo que le permitió asistir día a día consciente a su proceso degenerativo. Había publicado, entre otros libros, “Posguerra: una historia de Europa desde 1945”, en el que relata cómo un continente dividido y en ruinas logró convertirse en una región de paz y prosperidad en el mundo. Quería escribir un historia intelectual y cultural del pensamiento social del siglo XX, pero tenía serias dudas de si seria capaz de terminarlo.

Un día su amigo, el historiador Tim Snyder, autor de “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin”, le propuso que hacer el libro en forma de largas conversaciones entre ambos. Durante 2009 Snyder viajó en tren cada jueves desde New Haven, donde es catedrático en la Universidad de Yale, a Nueva York, donde Judt era catedrático en la Universidad de Nueva York (NYU), y grabó sus conversaciones que luego fueron editadas. El resultado es Thinking the Twentieth Century (“Pensando el Siglo XX”), publicado este mes por William Heinemann, el segundo y último libro póstumo de Judt quien murió en 2010. El otro es The Memory Chalet, que reúne unos ensayos sobre su vida y formación publicados en la New York Review of Books.

“Pensando el Siglo XX” combina de una forma amena la autobiografía de Judt, su pensamiento social demócrata, cuyas virtudes celebró en “Ill Fares the Land”, publicado unos meses antes de su muerte, y un análisis agudo de gran parte del siglo XX. Judt urde sus propias experiencias con la historia del siglo pasado. Cada uno de los nueve capítulos empieza con algo de su propia vida. Los títulos de los capítulos resumen su evolución intelectual: un judío que cuestiona; escritor inglés; marxista político; sionista en Cambridge; intelectual francés; liberal de la Europa del Este; historiador europeo, moralista americano y socialdemócrata.

Sus padres, judíos nacidos en Londres (la madre) y Amberes (el padre) y ambos con raíces familiares en Europa del Este, le llamaron Tony en recuerdo a una prima de su padre, Toni, quien murió en Auschwitz. El Holocausto era algo muy presente en el hogar de Judt desde muy joven y algo que le hizo sentir diferente. “Por un lado no éramos como los otros judíos por no tener amigos judíos y porque llevábamos una vida decididamente inglesa. Pero tampoco podíamos ser como nuestros amigos no judíos, sencillamente porque éramos judios”. Sus padres se trasladaron desde un barrio muy judío en el oeste de Londres a Putney, donde había muy pocos judíos.

Judt siempre se consideró a sí mismo un outsider (excluido) hasta cierto punto durante toda su vida y no sólo por ser judío. En algunos círculos profesionales, fue considerado un historiador poco ortodoxo.

Mientras estudiaba en la Universidad de Cambridge en los años 60, era sionista. Trabajó en un kibutz en Israel y fue intérprete en el ejército israelí durante la guerra de seis días en 1967. Años después, en 2003, siendo ya un famoso intelectual público, escribió un ensayo para el New York Review of Books sobre el conflicto entre israelíes y palestinos en el que argumentó que el Estado de Israel se había convertido en un “anacronismo” y abogó por la creación de un Estado compartido entre árabes e israelíes. Provocó la ira del potente lobby judío en los Estados Unidos y fue considerado un “Judío anti-semita”.

El mensaje central de su libro es la crítica a lo que Judt llama “el pecado intelectual del siglo: emitir juicio subjetivo sobre el destino de los demás en nombre de su futuro.” Lenin, Hitler, Stalin and Mao fueron gángsters y tiranos abominables y sus intelectuales defensores fueron también culpables.

“Es de enorme importancia para una sociedad abierta familiarizarse con su pasado,” escribe Judt. “La manipulación de la Historia ha sido una característica común de las sociedades cerradas del siglo XX, fueran de izquierdas o de derechas. La falsificación del pasado es la forma más antigua de controlar el conocimiento”.

Son palabras que tienen bastante resonancia en la España de hoy.
http://www.elimparcial.es/nacional/tony-judt-un-moralista-con-coraje-99727.html

Lecciones del pasado para Mariano Rajoy

¿Por qué España ha tardado más tiempo que otros países europeos en crear un moderno y unificado Estado-nación? Para muchos historiadores, el factor principal que explica la lenta integración social, económica y política de España entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XIX son los altos costes del transporte interno a la vez que Madrid buscaba la centralización del país y aprovechar los recursos de las regiones.

Según este punto de vista, Madrid destruyó la posibilidad de un red integrada de ciudades manufactureras en el interior. Un mercado integrado es uno de los elementos claves para la creación de un Estado-nación.

La historiadora Regina Grafe de la universidad Northwestern en Estados Unidos cree todo lo contrario. Su tesis, explicada en su libro “Distant Tyranny: Markets, Power and Backwardness in Spain, 1650-1800” (La Tiranía Lejana: mercados, poder y retraso en España, 1650-1800), publicado por Princeton University Press, es que la descentralización, y no el todo poderoso Madrid, tuvo la culpa de la lenta modernización de España.

En estos tiempos de crisis y despilfarro en muchas de la autonomías, cuando se empieza cuestionar el modelo autonómico surgido de la Constitución de 1978,
la tesis de Grafe cobra una cierta relevancia. España no es capaz de sostener, a la vez, su modelo autonómico y su estado de bienestar. Algo tiene que cambiar o romperse.

Grafe aborda su tema de una forma muy original, analizando el mercado de bacalao para mostrar cómo los territorios históricos y poderosas ciudades dificultaron el desarrollo económico, poniendo obstáculos jurisdiccionales al comercio que exacerbaron los ya altos costes de transporte.

Cualquier persona que, por ejemplo, haya viajado en coche desde Madrid a Andalucía por la carretera que va por el Desfiladero de Despeñaperros (¡que nombre más dramático!) puede apreciar las tremendas dificultades de viajar en el pasado.

El bacalao es un producto muy representativo porque, aparte de ser un producto transatlántico, llegó a ser un alimento básico en España y muy extendido por todo el país, y por ser un producto nuevo ayuda a entender como tales productos empezaron a penetrar los mercados rurales.

En palabras de Grafe, “La jurisdicción fragmentada creó repentinamente diferentes derechos y deberes a lo largo de las fronteras territoriales incluyendo contribuciones fiscales, que dificultaron uno por uno la integración de mercados. España resolvió con bastante éxito sus problemas de representación y de legitimación de las reglas. Pero en el proceso esto creó serios problemas al crecimiento económico.”

España está considerada, junto con Inglaterra y Francia, como un temprano estado nación, a diferencia de los rezagados Italia y Alemania (en el siglo XIX). Los orígenes de España como Estado-nación están fechados en la unificación de Castilla y Aragón en el siglo XV. Sin embargo, en el siglo XIX España no se parecía a Inglaterra y Francia, sino bastante más a Alemania e Italia en términos de su lenta integración económica, social, lingüística, cultural y política.

Hoy, como en el pasado, la falta de unidad de mercado en España, con 17 normativas distintas derivadas de las respectivas comunidades autónomas, ha obstaculizado la modernización de la economía. La proliferación de normas autonómicas segmenta los mercados, eleva los costes de transacción, dificulta la movilidad, impide extraer los frutos de un mercado amplio y, en definitiva, lastra el crecimiento económico y la creación de empleo.

Mariano Rajoy quiere combatir la fragmentación territorial para la actividad económica y negociar con las autonomías una ley de mercado interior. “No puede haber 17 normas diferentes para crear una empresa. Quiero aprobar una ley de unidad de mercado y crear una Comisión Nacional del Mercado, en la que estén representados el Gobierno de España y las 17 comunidades autonómicas,” dijo antes de ganar las elecciones. “Si en Europa hay normas que afectan a todos los países socios, me gustaría que en España, para no perjudicar el crecimiento económico, haya normas comunes para todas las Autonomías”.

Si quiere unas lecciones del pasado recomiendo que lea este libro.
http://www.elimparcial.es/nacional/lecciones-del-pasado-para-mariano-rajoy-99344.html

Guiris y nativos

A cuenta de un artículo que publicó en este periódico nuestro querido William Chislett, el inglés que más sabe de la España actual, se generó en la mesa una discusión interesante. Su artículo, búsquenlo porque merece la pena, versaba sobre cómo la reforma laboral no es la panacea para paliar el paro si no va acompañada de una mejora educativa que modifique nuestro sistema productivo. En un viaje a Canarias, el sabio Chislett constató cómo los puestos de dirección hoteleros van a parar a alemanes dado que los nativos no dominan los idiomas de los clientes que albergan.

Se me ocurría, por llevar un poco la contraria ante el entusiasmo unánime que provocaba la tesis de don William, que a este país nuestro, que necesita con urgencia una mejora en la enseñanza de idiomas, llegaron desde hace décadas alemanes e ingleses que incluso se establecieron en la costa mediterránea o en el sur cuando les llegó la jubilación. Mi impresión, en absoluto científica sino de mera observación, es que se enamoraron de un país rural, sencillo, barato, con un paisaje encantador y mejor clima. No aprendieron, en general, ni una palabra de español y, poco a poco, el espabilado camarero gaditano o mallorquín fueron adiestrándose en el manejo de las lenguas foráneas hasta facilitar a las nuevos paisanos un micro mundo a su medida, en el que no había cartel o menú que no estuvieran en su idioma de origen.

Lejos de mí negar la importancia de saber idiomas, al menos, en lo que se refiere a dominar lo básico del inglés del otro William insigne, pero mi impresión es que si España se ve forzada a abaratar en un futuro su turismo será debido a la destrucción sistemática del paisaje, algo en lo que han colaborado con entusiasmo la clase política y la falta de educación local, por qué no decirlo. Lo del inglés o el alemán lo podremos remediar pero esto otro…
http://elpais.com/elpais/2012/02/07/opinion/1328638564_172307.html

Rotundo, William Chislett

Como canario, me avergüenza tener que compartir el análisis que acabo de leer de William Chislett (EL PAÍS, 04-02-12) sobre la economía canaria de las últimas décadas. Si bien es cierto que no pasa de expresar (aunque muy bien expresada) una obviedad que compartimos muchos isleños en nuestras conversaciones de café, nunca viene mal que las obviedades sean puestas negro sobre blanco en periódicos nacionales, ajenos a las luchas locales de poder, el estómago-agradecidismo, las inquinas personales, etcétera, de la prensa local.

Siento una expectación morbosa por ver, en esa prensa que se debate entre la opinión semidomesticada y el ataque feroz, los sesudos comentarios de los plumillas locales, las matizaciones o las reacciones airadas de quienes han regido, con mano de hormigón y escudándose con una bandeja de camarero, los destinos de estos afortunados reinos de taifas geográficamente africanos durante las tres últimas décadas, con los resultados que tan bien resume el autor: economía basada exclusivamente en dos sectores (uno de ellos “missing” en la actualidad); tasa de paro disparada; falta de preparación lingüística para atender a nuestra principal industria; desajuste entre la formación universitaria y las demandas del mercado de trabajo; falta de diversificación de nuestra economía…
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Rotundo/William/Chislett/elpepiopi/20120207elpepiopi_9/Tes

Los Guanches se enfrentan a una crisis

Las Islas Canarias son un microcosmos, aunque de una forma extrema, de la economía española, con un modelo económico desequilibrado por estar basado excesivamente en el ladrillo y en el turismo. Igual que en el resto de España, el sector de la construcción se ha hundido, pero el turismo en las Islas en 2011 registró su mejor año en una década. Como consecuencia, el modelo productivo en las Islas esta aún más torcido.

Gracias a una invitación para dar una conferencia del Foro Gran Canaria, que integran una serie de personas representantes de entidades privadas, públicas y profesionales significativas, visité Las Palmas el mes pasado por primera vez, y me di cuenta de la situación critica en las Islas.

Las Islas recibieron el año pasado unos 12 millones de visitantes, 1,5 millones más que en 2010 (+18,4%, el incremento más alto de todas las autonomías), en parte debido a las revoluciones en varios países árabes que forzaron a bastantes personas cambiar sus planes vacacionales a favor de las Canarias. Para ponerlo en su debido contexto, el número de turistas fue casi seis veces mayor que la población de las Islas y los 12 millones representaron el 21% del total de visitantes a toda España.

Las Islas juegan un papel desproporcionado en el sector turístico español. A pesar de este éxito, sin embargo, la tasa del desempleo en las Islas ronda el 30%, la segunda más alta detrás de Andalucía, y el paro juvenil se acerca al 50%. Ambas cifras son más altas que los respectivos promedios para toda España (el 23% y el 44%).

No hay cifras precisas para el stock de nuevas casas en venta que no se han vendido, pero es de suponer que, como en el turismo, es una proporción bastante alta del total de unas 750.000 para toda España, más un número indeterminado de casas de segunda mano.

Los canarios se enfrentan con el problema, de muy difícil solución, de diversificar su modelo productivo pero sin descuidar el sector turístico (la gallina de los huevos de oro). No es casualidad que las Islas tienen una tasa de abandono escolar de los más altas en España (más de 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional). Este lastre está muy ligado al ladrillo: en la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tal nivel de educación, difícilmente se puede progresar hacia una economía más basada en el conocimiento. Los jóvenes que dejaron las aulas y se encuentran hoy en paro están, en términos generales, infra cualificados.

En el otro extremo, las universidades en las Islas están produciendo licenciados que están sobre cualificados para la economía, salvo que haya éxito algún día en diversificarla hacia sectores donde se necesiten cerebros más que brazos. Además, pocas personas están dispuestas a salir de las Islas a sitios donde hay trabajo.

Llama la atención que un creciente número de extranjeros están trabajando en la gestión de hoteles porque, a diferencia de los canarios, dominan idiomas relevantes, como el alemán y el inglés (dos de los grupos turísticos más importantes para las Islas). Dado el papel predominante del turismo en las Islas durante décadas, es vergonzante que el sistema educativo no haya sido capaz de enseñar idiomas al nivel requerido por la economía. Una de las personas con quien hablé durante mi estancia (una catedrática de economía) me contó que no tuvo más remedio mandar a sus dos hijas a un colegio inglés, y, por ende privado y con cierto sacrificio económico, convencida de que el sistema público no iba a satisfacer sus deseos. ¿Cómo es que ningún gobierno autonómico de las Islas en los últimos 30 años ha sido capaz de resolver este grave problema?

Mientras tanto, el sector público — los ayuntamientos, los cabildos (una entidad administrativa moderna exclusiva de las Islas), el gobierno autonómico (que divide su sede durante el año entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), entidades públicas y hasta la policía están, como en todas las autonomías, sobre dimensionadas.

Hasta la policía coincide con otro cuerpo creado hace unos años — la policía autonómica conocida como la Guanchancha en alusión a la Ertzaintza en el País Vasco y los guanches (los habitantes originales de las Islas).

¿Qué se puede hacer para resolver la crisis en las Islas? La solución más fácil (y más populista para la clase política) sería desarrollar el sector turístico aún más, pero se estima que solo un 5% de las playas de primera línea (que tanto atraen el turismo masivo a las Islas) quedan disponibles para construir hoteles.

África le queda más cerca que Europa (las Islas son el punto más al sur de España) y hay algunas oportunidades para hacer negocios con un continente que está empezando a crecer, por ejemplo en el sector de la salud. El hospital Juan Negrín en Las Palmas es el más lujoso que he visto. Pero los africanos, sean ricos o pobres, no pueden viajar a las Islas libremente
http://www.elimparcial.es/economia/los-guanches-se-enfrentan-a-una-crisis-98973.html

Las reformas laborales no son una panacea

“Mirar lo que se tiene delante de los ojos requiere un constante esfuerzo.”
George Orwell

Millones de españoles, parados o a la espera de encontrar su primer empleo, tienen puestas sus esperanzas en las reformas del mercado laboral, pero tales reformas, aunque necesarias, no son y nunca serán una “panacea” para resolver el masivo y vergonzoso problema que supone para España el desempleo.
En la actualidad, Alemania, con 82 millones de habitantes, tiene alrededor de 2,7 millones de parados (menos del 7 por ciento de la población activa), el nivel más bajo desde 1991, mientras que España, con 46 millones de habitantes, tiene más de 5 en paro (el 23 por ciento), lo cual supone el nivel más alto de los últimos 15 años. La economía española se contrajo entre 2007 y 2011 en términos similares al promedio de las de los 17 países de la eurozona, pero el índice de paro español superó en más de dos veces su tasa anterior, mientras que el de la eurozona se deslizó desde el 7,5 al 10,3 por ciento
Algo funciona muy mal. El FMI tiene razón al calificar de disfuncional el mercado de trabajo español, pero también hay que echarle la culpa a un descompensado modelo económico, excesivamente basado en la construcción y el turismo, y a un sistema educativo incapaz de crear los cimientos de un modelo productivo más pendiente del conocimiento que de los ladrillos y el mortero.
Una reciente visita a las Palmas de Gran Canaria confirmó estas apreciaciones. En 2011, las islas Canarias, una reproducción a escala del conjunto de España, aunque de una forma extrema, disfrutaron de una temporada turística récord, recibiendo 12 millones de visitantes; es decir, 1,5 más que en 2010 (el 21 por ciento del total de España y seis veces la población del archipiélago). Hace mucho tiempo que el turismo constituye el puntal económico de las Canarias; sin embargo, su tasa de desempleo es del 30 por ciento, muy por encima de la media nacional y el segundo más elevado después del de Andalucía. ¿Por qué la tasa de paro es aquí tan elevada a pesar de haber tenido la mejor temporada turística de la última década? Principalmente, por el derrumbe del inflado sector inmobiliario, que ha hecho que las islas dependan todavía más de un único sector. Lo mismo puede decirse de gran parte de España.
En los hoteles de las islas cada vez hay más extranjeros en puestos directivos, porque los canarios no saben hablar los idiomas que utilizan sus millones de visitantes. De manera que, por ejemplo, un hotel con una numerosa clientela alemana, en su recepción coloca a alemanes o a personas de otras nacionalidades que hablan alemán. Aunque hace ya unos 50 años que el turismo es la base de la economía canaria, los colegios de las islas y de gran parte del resto de España han fracasado estrepitosamente en la enseñanza de lenguas extranjeras. No han ido más allá de un nivel elemental, y a veces ni siquiera eso.
Como en el resto de las regiones, que se volvieron locas con la construcción, en las Canarias la tasa de abandono escolar temprano, la de quienes dejan las aulas a los 16 años para trabajar en el turismo y la construcción, es elevada. Los trabajadores de este sector, ahora en paro, poco más saben hacer, y no tienen prácticamente más alternativa que volver a clase a retomar los estudios. Esto explica que el índice de abandono escolar esté comenzando a reducirse.
Entretanto, en el otro extremo del ciclo educativo, las universidades continúan produciendo ristras de licenciados que con frecuencia terminan en empleos para los que están sobrecualificados, porque hasta la fecha el modelo productivo ha sido incapaz de crear un número suficiente de empleos que demanden su preparación. No es sorprendente que en 2011 una cifra considerable de españoles (62.611, según el INE), muchos con títulos universitarios, haya comenzado a emigrar, por primera vez en 30 años. Mis propios hijos, de 30 y 29 años, trabajaron inicialmente en España y ahora lo hacen en Londres y Berlín.
Durante la campaña electoral de 2008, José Luis Rodríguez Zapatero prometió crear dos millones de puestos de trabajo y alcanzar el pleno empleo. Sin embargo, en los últimos cuatro años se han perdido más de dos millones de empleos. ¿De dónde van a salir los nuevos puestos de trabajo estables? Evidentemente, no de la construcción (se calcula que hay alrededor de 750.000 viviendas nuevas sin vender) y tampoco de las administraciones públicas, que están reduciendo la cantidad de puestos de trabajo.
España ha acometido innumerables reformas laborales desde 1984, cuando se introdujeron contratos temporales para tratar de fomentar la creación de empleo, aunque esa medida acabara creando una mercado laboral completamente dual, formado por integrados (los que tienen contratos indefinidos) y excluidos (los que tienen contratos temporales).
Por sí solas, las reformas laborales, al margen de lo liberalizadoras que sean, no crearán empleo. El desafío radica en establecer una economía más diversificada que, basada en el conocimiento, dependa más de las exportaciones. Para ello hará falta una década: España tendrá que soportar durante mucho tiempo un elevado índice de desempleo.

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo

http://www.elpais.com/articulo/opinion/reformas/laborales/panacea/elpepiopi/20120204elpepiopi_5/Tes

Turquía y sus vecinos problemáticos

Pocos países en el mundo tienen vecinos tan conflictivos como Turquía, que comparte fronteras con ocho países, incluyendo Irán, Irak, Siria, Azerbaiján, Armenia y Georgia. En 1998, Turquía estuvo al borde de una guerra con Siria por su apoyo al grupo terrorista kurdo PKK y la frontera con Armenia está cerrada desde 1993 a raíz del conflicto entre Azerbaiyán, un aliado de Ankara, y Armenia.

Hoy, la política exterior de Ankara, cuyas negociaciones desde 2005 para ser miembro de la Unión Europea están estancadas, es muy distinta y mucho más compleja.* Refleja los cambios profundos en el país durante los últimos 20 años, entre los cuales están un grado de democracia mucho mayor; la enorme pérdida de influencia y poder de las fuerzas armadas y una economía boyante que podría estar entre los diez más grandes en el mundo antes de 2050.

La confrontación con Siria ha dado lugar (desde 2010) a los viajes sin necesidad de visado, parte de la política exterior de “cero problemas con vecinos”, pero hoy Ankara y Damasco están enfrentados otra vez, debido al apoyo turco a la creciente oposición al violento régimen de Presidente Bashar al-Assad, quien está resistiendo el impacto de la “primavera árabe”.

Desde el final de la guerra fría, cuando Turquía, con el segundo ejercito más grande de la OTAN después de los Estados Unidos, dejó de ser el centinela en primera línea, era lógico que el país prefiriese construir una política exterior más independiente respecto a sus vecinos, que reflejase sus propios intereses y no solo los de Washington y su incipiente fortaleza económica.

Pero esto no significa que Turquía ha dado la espalda a Occidente para restablecer lazos con las tierras que antiguamente gobernaron sus sultanes, durante el Imperio Otomano.

Turquía está considerada como un modelo para los países árabes que han tumbado sus regimenes autoritarios, dado su condición de estado predominantemente musulmán que es, al mismo tiempo, una democracia laica y pluralista, aunque aún no lo sea del todo en parte debido a los “tics autoritarios” de Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro.

Todos estos elementos están muy bien explicados en el reciente libro Turkey and Its Neighbours: Foreign Relations in Transition (Turquía y sus vecinos: Las relaciones exteriores en transición), publicado por Lynne Rienner. Varios expertos cubren de una manera ejemplar temas como la historia de las relaciones entre Turquía y sus vecinos durante el Imperio Otomano y después de su caída (la actual república turca fue fundada en 1923); la aparición de Turquía como un país de tránsito muy importante para los recursos energéticos procedentes del fondo del mar Caspio a Europa; los cambios en migración y la experiencia en diseminar democracia. Es un libro indispensable para entender lo que esta pasando en el patio trasero de Turquía.

Para Kemal Kirisci, catedrático de relaciones internacionales en la universidad de Bo?aziçi en Estambul, la democracia en Turquía es una ”obra en marcha” y precisamente por esto tiene mayores posibilidades de ser recibida favorablemente en los país árabes en comparación con el proyecto democrático de los protagonistas del Occidente, en particular los Estados Unidos. Las políticas turcas tienden a ser menos identificadas como una agenda de “cambio del régimen”.

Llama la atención lo poco que logró Washington en democratizar Irak durante los siete años, cuatro meses y 29 días de su presencia militar en el país. Al principio de este mes, poco después de la fiesta nacional, el 31 de diciembre, para conmemorar la retirada de las tropas de EEUU de Irak, cinco bombas causaron la muerte de 73 personas en zonas chiíes del país. Como dijo Barack Obama, antes de ser Presidente, la guerra en Irak era una dumb war (una guerra estúpida).

El progreso democrático que se está produciendo en Turquía, servirá mejor como modelo para sus países vecinos. Desafortunadamente, las negociaciones con la UE no están llegando a ninguna parte, debido a la oposición de Alemania y Francia a la plena integración de Turquía en la Unión y la cuestión de Chipre. Como consecuencia, el proceso de integración ha dejado de ser un catalizador para más reformas de Ankara.

Chipre no es un país vecino de Turquía, aunque la isla esté a solo unos 100km de su costa mediterránea, pero si Turquía quiere ser miembro de la UE algún día, este pequeño territorio tiene que ser la prioridad número uno en su política exterior de “cero problemas con vecinos.”

En diciembre de 2006 la Unión Europea suspendió de forma unánime ocho de los 35 capítulos del proceso de integración porque Turquía se negaba a ampliar su unión aduanera (en vigor desde 1996) y a permitir a las naves grecochipriotas acceso a sus puertos y aeropuertos.

Ankara no va a ceder hasta que el Consejo Europeo cumpla su promesa de relajar el aislamiento económico de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), que carece de reconocimiento internacional. La promesa era el “premio” a los turcochipriotas por haber votado en 2004 a favor del plan Annan para la reunificación de la isla. Los grecochipriotas rechazaron el plan.

La RTNC (el 36 por ciento de la superficie) está ocupada por Turquía desde su invasión en 1974, después de unas luchas entre las comunidades griega y turcochipriota y un intento de incorporar la isla a Grecia mediante un golpe militar.

¡Que Ankara dé el primer paso en 2012 para resolver esta situación absurda!

* Para mayor información ver mi reciente documento (en inglés) sobre Turquía publicado por el Instituto Universitario de Estudios Europeos Universidad CEU San Pablo en

Click to access access.php

http://www.elimparcial.es/mundo/turquia-y-sus-vecinos-problematicos-98588.html