Referéndum sobre la austeridad

En más de 30 años de democracia España ha tenido tres referéndums al nivel nacional, el primero sobre la reforma política en 1976, el segundo sobre el ingreso del país en la OTAN en 1986 y el tercero sobre la constitución europea en 2005. Los dos principales sindicatos, la UGT y la CC OO, piden uno sobre la austeridad y sus secretarios generales han pedido al Rey que medie para que Rajoy lo convoque. ¿Han acertado? ¿Que son las ventajas y desventajas de tal referéndum?

Los gobiernos generalmente convocan un referéndum cuando se trata de un cambio fundamental en la vida de un país y para medir el apoyo popular para temas controvertidos. Esto fue el caso de la entrada de España en la OTAN durante la época Socialista cuando el Alianza Popular de Manuel Fraga, en una postura de suma irresponsabilidad y oportunismo, recomendó la abstención, a pesar de ser más en favor del ingreso que los propios Socialistas.

Los líderes de la UGT y CC OO creen que el Partido Popular carece de legitimidad para aplicar recortes, a pesar de haber ganado las elecciones en noviembre pasado por una mayoría aplastante. Desde entonces, Rajoy ha incumplido sus promesas electorales (como suele ser la norma entre políticos) y esto, según los sindicatos, dar el pueblo el derecho de ser consultado.

A diferencia de algunas países, como, por ejemplo, Nueva Zelanda, España no tiene una ley que permite a los ciudadanos convocar un referéndum después de reunir una determinada proporción de firmas en una petición (10% de los votantes totales en el caso de este país).

Hay todo tipo de opiniones sobre los referéndums. Por el lado positivo, son una forma de democracia directa, aumentan la participación política con más frecuencia que las elecciones generales cada X años, dan un mandato para políticas controvertidas y legitimizan temas constitucionales importantes como, por ejemplo, la transferencia de poderes a regiones. Por el lado negativo, erosionan la soberanía parlamentaria, presentan temas muy complejos de una manera muy simplista donde los votantes solo tienen que contestar sí o no y una baja participación en un referéndum, que suele ser el caso, distorsiona el resultado.

Todo es mundo está en contra de la austeridad; un voto a favor seria un gran sorpresa. ¿Qué haría el Gobierno en ese caso? ¿Dar marcha atrás a todas sus reformas y recortes de gastos? En un país como España que ha gastado muy por encima de sus posibilidades y ha sido muy reacio a hacer reformas estructurales necesarias, incluso en tiempos de bonanza económica, la solución a su crisis no es gastar más. España necesita un pacto entre el PP y los socialistas (que tienen que ser más realistas), no un referéndum.

Los sindicatos piden medidas para restaurar el crecimiento económico. España lleva cuatro años en recesión (el crecimiento fue muy débil en 2011) y seguirá así hasta 2014. Todo el mundo quiere ver la economía creciendo. Es muy fácil decirlo. ¿Pero como se va a lograr? Los puestos de trabajo no caen del cielo.

Parece que el “nuevo” modelo económico español sería más del mismo (y la raíz de la crisis), al juzgar por la decisión de EuroVegas, tanto deseada por Esperanza Aguirre, de instalar en Madrid el megaproyecto de casinos de juego, hoteles y lugares de lo que púdicamente se llama a veces “vida nocturna” a la vez que Barcelona, que perdió la batalla con Madrid y para no quedarse atrás, va a crear un macrocomplejo turístico formado por seis parques temáticos alrededor de Port Aventura.

Más de la mitad de los 3 millones de puestos de trabajo perdidos en los últimos cuatro años vienen del sector inmobiliaria y de construcción. Estimular estos sectores es la solución más fácil y menos costoso políticamente, pero, como antes, no resuelve el problema principal de crear un modelo más sostenible. España camina hacia ser una mezcla de Las Vegas y Disneylandia.

Mientras tanto, España se sitúa como el primer país europeo del ranking con una proporción del 27,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años (la media de la OCDE es del 15,8%) que ni estudian ni trabajan (los llamados ninis) en 2010 (aún más alto hoy) ocupa el primer lugar del mundo en el grupo entre 25 y 29 años, alcanzando el 28,6%.

Si los sindicatos ganan su apuesta por un referéndum, y lo dudo, ¿por qué no convocar referéndums sobre la independencia para Catalunya y el País Vasco — por supuesto, tendrán que ser consultas en todo el país y no solo en las respectivas autonomías.
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El siglo XX en 300 páginas

Según el gran historiador Tony Judt, que murió en 2011, “el siglo XX se ha convertido en historia a un ritmo sin precedente. El mundo de 2007 es tan distinto incluso del de 1987, y mucho más con respecto a cualquier época anterior, que hemos perdido el contacto con nuestro pasado inmediato antes de empezar a entenderlo.”

El libro 20th Century: A Visual Guide to Events that Shaped the World (“El siglo XX: una guía visual de los acontecimientos que configuran el mundo”), publicado este mes por Dorling Kindersley (DK), la editorial conocida por sus libros ilustrados empezando con las Guías Visuales Eyewitness, intenta comprender el siglo en unas 300 páginas. Todo un reto.

A diferencia del libro del historiador marxista Eric Hobsbawm, Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-91 (títulado inadecuadamente en español “Historia del Siglo XX”), publicado en 1994, este libro, con el historiador británico Richard Overy como asesor editorial, empieza en 1895, con la Guerra Anglo-Boer y termina en el siglo XXI con la guerra civil en Libia.

El título del libro de Hobsbawm, llamando su siglo corto a una época de extremos, es aún más apropiado para este fantástico libro que cubre todo el siglo XX y la primera década del siglo XXI. Desde que el libro de Hobsbawm fue publicado hemos tenido más conflictos — el genocidio de Ruanda, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la “primavera árabe” – y también más logros en tecnología (el iPad), medicina y ciencias. Como dice Overy en su breve introducción, no ha habido en el siglo XX escasez de odio ni de progresos en mucho campos.

Reducir más de 100 años de historia global a tan pocas páginas, y además con más fotos que textos, es una tarea muy compleja. ¿Qué merece ser incluido y excluido? Lo sé porque estoy escribiendo un libro sobre un solo país, España, y no el mundo, que tiene que cubrir 1.300 años en menos de 200 páginas (desde 711, con la conquista musulmana, hasta 2012), y sería más fácil si tuviera el doble de páginas.

Hay solo dos referencias a España (cuatro páginas): la Guerra Civil y la pandemia de la llamada “gripe española” (1919) que costó hasta 100 millones de vidas (el 6% de la población mundial y más que la primera y la segunda guerras mundiales juntas). Mi padre, con 21 años, fue herido en la batalla del Somme en 1916 (a la que se dedican dos páginas del libro) y casi murió después de la guerra a causa de la gripe española.

El libro cubre los acontecimientos más trascendentes que marcaron el siglo XX, como las principales guerras (82 de las 300 páginas, excluyendo guerras civiles y revoluciones), la invención de la aviación y de los coches, las revoluciones rusas y mexicanas, La Gran Depresión, la caída del muro de Berlín, etc., y algunos no tan evidentes, como el terremoto de San Francisco (1906), la abdicación del rey Eduardo VII en el Reino Unido o la primera Copa Mundial de Fútbol (1930) que creo no son de una importancia fundamental. No hay una sola mención a Albert Einstein, considerado el científico más importante del siglo XX.

Los breves textos para las mucho fotos están bien pensados con información precisa y sin opiniones de un tipo u otro. Uno de las fotos más llamativas para mí, ilustrando la profunda crisis financiera de Alemania (1924) es de unos chicos con una cometa hecha de billetes sin valor. Hoy, tenemos el euro y ¿quién sabe su destino? Otra foto espectacular muestra el desastre del Hindenburg (1924), un dirigible alemán, tipo Zeppelín, más largo que tres Boeing 747 juntos, que tras cruzar el Atlántico rumbo a los Estados Unidos se incendió en la parte superior de la popa y se estrelló. De las 97 personas a bordo, murieron 37. El accidente puso fin a los dirigibles comerciales.

A juzgar por los acontecimientos de la primera década del siglo XXI, con más cooperación internacional y más libertad, las imágenes de este siglo contarán una historia menos cruel, si se aprenden las lecciones del pasado.
http://www.elimparcial.es//el-siglo-xx-en-300-paginas-111114.html

La historia no contada de los reclutas en la Guerra Civil

Más de setenta años después de la Guerra Civil española, en la que murieron cerca de 500.000 personas, el conflicto sigue generando todo tipo de libros. Pocos, sin embargo, la ponen en un contexto netamente humano.

Reluctant Warriors: Republican Popular Army and Nationalist Army Conscripts in the Spanish Civil War, 1936-36 (“Guerreros reacios: reclutas del Ejercito Republicano Popular y del Ejercito Nacional en la Guerra Civil Española, 1936-39), de James Matthews, libro publicado hace poco por Oxford University Press, indaga la cara más humana de la guerra basándose para ello en fuentes primarias. Cientos de miles de personas fueron reclutadas a luchar en ambos bandos.

El proceso que se lleva a cabo entre los años 1931 y 1936 y dio lugar al levantamiento de General Franco es más que conocido. En las opacas palabras del filosofo Julián Marías tomadas de su ejemplar ensayo “La guerra civil: ¿cómo pudo ocurrir?” reditado hace poco por Fórcola, el conflicto se debió a “la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus dos extremos.”

Mucho menos conocida es la vida cotidiana y el papel de los reclutas. Al final de la guerra, en 1939, unos 1,7 millones de reclutas lucharon en el bando republicano y unos 1,2 millones con el ejército franquista. La inmensa mayoría no eran voluntarios: solo los militantes políticos ofrecieron sus servicios voluntariamente; la gran masa restante fue movilizada.

El reclutamiento dependía más de la geografía que de la ideología: si un hombre, generalmente por debajo de los 40 años, vivía en una zona tomada por los rebeldes después del 18 de julio era más que probable que formaría parte del ejército franquista, y si vivía en una zona bajo el control de la República acabaría luchando en el Ejército Popular. Así de sencillo. En los últimos meses de la guerra, con el avance de las fuerzas nacionales, el reclutamiento republicano llegó a niveles tan frenéticos que un grupo de reclutas con solo 17 años fue conocido como la Quinta del Biberón.

Ambos bandos usaron técnicas similares para reclutar, porque se basaban en directrices de antes de la guerra. A pesar de las ideologías bien diferentes, ambos ejércitos fueron más similares de lo que parece. Pero los mensajes y los eslóganes usados en las campañas de reclutamiento fueron muy distintos, aunque ambos evocaron el nacionalismo y el patriotismo. Los rebeldes usaban un lenguaje sacralizado. Según los eslóganes en las fachadas de edificios en la zona franquista: “Ante Dios no serás héroe anónimo.”

Los nacionales no escatimaron esfuerzos en su discurso oficial para distanciar al enemigo de la nación. Un poema escrito por un recluta para publicar en la revista La Ametralladora fue rechazado porque “rima Azaña con España y esto no lo podemos consentir.”

Los republicanos describieron a Franco como una marioneta de la Alemania de Hitler y de la Italia de Mussolini. Se divulgó un chiste en el que a Franco se le informa del número de víctimas: 2.882 italianos, 640 moros, 102 alemanes, 11 portugueses y un español. “¿Un español?”, exclamó Franco. “Le está bien empleado, por meterse en lo que no le importa.”

Los reclutas republicanos estaban mucho mejor pagados que los del otro bando. Recibían 10 pesetas por día, en comparación con 50 céntimos de los nacionales, después de deducir 2,50 pesetas para comida, alojamiento y equipamiento.

Una de las muchas virtudes del libro algo pionero de Matthews, un joven historiador con un doctorado de la Universidad de Oxford, es su investigación sobre un tema muy sensible para ambos bandos — la deserción. Ninguno quería admitir públicamente el alcance de este problema para no minar la legitimidad de su causa. Aún en el año 2006 el tema fue tan novedoso que el subtítulo de un libro sobre la deserción era “La guerra civil que nadie quiere contar.”

Entre los métodos usados por el ejercito franquista para atraer soldados republicanos a unirse a su causa estaba el lanzamiento mediante cohetes de cientos de paquetes de cigarrillos a las trincheras republicanas con una octavilla en la que se leía: “Fuma estos cigarrillos, muestra de nuestra abundancia, y pásate a los Nacionales.”

Miles de personas identificadas con la izquierda se salvaron de la represión en el bando franquista por la vía de alistarse con los rebeldes. Según Paul Preston, la represión de los rebeldes, en términos generales, fue aproximadamente tres veces superior a la que ocurrió en la zona republicana. La cifra más fidedigna, aunque provisional, de muertes a manos de los militares rebeldes y sus partidarios es de 130.199, y el número más reciente y fiable de rebeldes asesinados o ejecutados por los republicanos asciende a 49.271.

En las elocuentes palabras de un voluntario anarquista en el bando franquista: “Tuvimos que tomar algunas medidas para escapar de este infierno. Junto con un vecino tomé la decisión heroica de alistarnos voluntariamente en los centros antes que fuéramos descubiertos por las bandas nocturnas de asesinos locos.”

Espero que el libro salga en español.
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El estado de la cuestión

Nadie debe sorprenderse de la tasa del desempleo del 24,6% (53% para personas hasta 25 años de edad), un nuevo récord que supera la alcanzada en el primer trimestre de 1994, cuando alcanzó 25,5%, según la encuesta de población activa (EPA). Y aún en el caso que la tasa esté inflada por las mentiras de los encuestados, y no digo que lo esté, sigue siendo una tragedia nacional.

Se estima que la economía “negra” podría representar hasta la cuarta parte del PIB español, en cuyo caso el número de parados, en un ejercicio muy simplista, sería de unos 4,3 millones (19%) y no 5,7 millones. Aún así la tasa es el doble del promedio de la zona euro.

España genera el 11% del PIB de la zona euro y oficialmente tiene el 32% del total de desempleados (17,8 millones) de los 17 países que usan la moneda común. Alemania, en cambio, contribuye el 30% del PIB de la zona euro y sus desempleados (2,8 millones) representan el 15.8% del total. La tasa de paro en Alemania es del 6,8%, el nivel más bajo desde 1991.

La situación es dramática. En mi pueblito (500 habitantes) en la región de Castilla La Mancha unas 30 personas respondieron a un anuncio del ayuntamiento para el puesto de bibliotecario, incluyendo alguien de las Islas Canarias. El salario es 600 euros brutos al mes por cuatro horas al día. Debido a los recortes presupuestarios, el ayuntamiento tuvo que reducir el horario de la biblioteca de ocho a cuatro horas y la mujer encargada dejó el puesto.

¿Por qué es así? Yo escribí en enero que las reformas laborales no iban a ser una panacea y acerté. La tasa de desempleo ha seguido aumentando. Incluso, en el caso que España tuviera un mercado laboral “brutal” al estilo americano, el número de desempleados no bajaría.

Por sí solas, las reformas laborales, al margen de lo liberalizadoras que sean, no crearán empleo. El desafío radica en establecer una economía más diversificada que, basada en el conocimiento, dependa más de las exportaciones. Para ello hará falta al menos una década, y esto suponiendo que el modelo económico se mueva en la buena dirección (no lo veo) y que el sistema educativa mejore, empezando con la aún altísima tasa de abandono escolar prematuro (26,5% en 2011, el doble del promedio de la Unión Europea, y esto en el país con la tasa más alta de desempleo).

En los últimos cinco años se han perdido más de tres millones de empleos. ¿De dónde van a salir los nuevos puestos de trabajo estables? Evidentemente, no de la construcción (se calcula que hay aún alrededor de 700.000 viviendas nuevas sin vender) y tampoco de las Administraciones públicas, que están reduciendo la cantidad de puestos de trabajo (63.000 en el segundo trimestre).

España tendrá que soportar durante mucho tiempo un elevado índice de desempleo: la última previsión del Fondo Monetario Internacional (FMI) pronóstico una tasa de paro aún de más de 20% en 2017. Y con 1,73 millones de hogares en los que todos sus miembros están en paro la red familiar está dejando de ser un colchón que ha evitado la caída en la marginalidad para muchos españoles.

No conozco otro país que haya acometido tantas reformas laborales desde 1984, cuando se introdujeron contratos temporales para tratar de fomentar la creación de empleo, y el gran problema del paro persiste. Esa medida acabó creando un mercado laboral completamente dual, formado por integrados (los que tienen contratos indefinidos) y excluidos (los que tienen contratos temporales).

Me quedo con una cita de Julián Marías cuyo ejemplar libro de memorias Una Vida Presente (Páginas de Espuma) leí durante mis vacaciones. Cuando le preguntaban durante los años 30 y 40 si era optimista o pesimista sobre España solía responder: “Optimista respecto a las posibilidades, pesimista en cuanto a la realidad, porque España podría estar muy bien dentro de poco, si se hicieran algunas cosas, pero temo que no se harán.” Son otros tiempos ahora, pero estas palabras siguen siendo válidas.

¡Bienvenido a un otoño caliente!
http://www.elimparcial.es/economia/el-estado-de-la-cuestion-110470.html

¿Cuánto es bastante?

En 1930, durante la Gran Depresión, el genial economista John Maynard Keynes publicó un ensayo titulado Economic Possibilities for our Grandchildren (“Las posibilidades económicas para nuestros nietos”) en el cual previó que por estas fechas no sería necesario trabajar más de unas 15 horas a la semana, gracias al progreso tecnológico.

“Por primera vez desde su creación el hombre tendrá que confrontar su verdadero y permanente problema —cómo usar su liberación de necesidades económicas apremiantes y el tiempo libre que la ciencia habrá ganado para él para poder vivir sabiamente, agradablemente y bien,” escribió.

Estamos metidos en la más profunda crisis desde la Gran Depresión y lejos de trabajar 15 horas a la semana y dedicar el resto del tiempo a leer, nadar, caminar, ir al cine o cualquier otra actividad de ocio, millones de personas se encuentran en paro, otros millones está trabajando larguísimas horas (una minoría, sobre todo en la banca, con sueldos millonarios y vergonzantes), y otros tantos en trabajos precarios por los que cobran una miseria.

En su nuevo y oportuno libro, How Much is Enough? The Love of Money, and the Case for the Good Life (“¿Cuánto es bastante? El amor al dinero, y las razones para la buena vida”), publicado por Allen Lane, Robert Skidelsky, el gran biógrafo de Keynes, ayudado por su hijo Edward, intenta explicar por qué fracasó el pronóstico de Keynes y presenta un proyecto para llevar una vida menos obsesionada con hacerse rico y más proclive al ocio. Los autores hacen una clara distinción entre pereza y ocio, que definen como “propositividad sin propósito”.

La riqueza per capita es bastante más alta hoy que en tiempos de Keynes. Sin embargo, estamos muy lejos de la sociedad imaginada por él. Según los autores, el gran economista, cuya relevancia es aún mayor en nuestros días, no distinguió entre las necesidades (needs) de la gente, que son finitas, y sus deseos (wants) que son infinitos. En su tiempo la mayoría del gasto de los hogares se dedicaba a las necesidades básicas; hoy, incluso para las clases pobres, muchas de las compras no son necesarias en un sentido estrictamente material y sólo confieren status.

El ejemplo más absurdo de exceso que me viene a la mente son los 2.700 pares de zapatos en posesión de Inmelda Marcos cuando cayó la dictadura de su marido Ferdinand en Filipinas, y esto fue hace 26 años y un asunto menor en comparación con las últimas extravagancias.

Para los Skidelsky los raíces de la avaricia insaciable están en la naturaleza humana, intensificada por el capitalismo agresivo de las últimas décadas. El consumismo compulsivo empieza cuando los padres colman a sus hijos con regalos. Hoy, los ricos adictos al trabajo han reemplazado a los ricos perezosos de los siglos pasados. Tenemos una plutocracia depredadora y estamos regresando a una época en la que las sociedades estaban divididas entre una pequeña clase de rentistas y otra grande de sirvientes.

“Hacer dinero no puede ser el negocio permanente de la humanidad, por la sencilla razón de que no hay nada que hacer con el dinero que no sea gastarlo y el mundo no puede gastar hasta el infinito,” dicen los autores.

Para ellos, la meta a largo plazo de la política económica debería ser la estructuración de nuestra existencia para facilitar la vida buena que, como saben los filólogos, no es lo mismo que la buena vida. (En inglés la good life es la vida buena y la buena vida. No distinguimos). Proponen otra forma de medir el progreso que no sea la medida tradicional de crecimiento o los ingresos per capita y que tiene en cuenta los siguientes elementos: seguridad; respeto; personalidad; armonía con la naturaleza; amistad y ocio.

Para lograrlo, proponen, entre otras cosas, un sueldo básico para todo el mundo, frenar los anuncios para reducir el consumismo y un impuesto sobre transacciones financieras para los bancos.

Todo esto suena bien, y más en estos tiempos de incertidumbre, pero también muy utópico, y ya sabemos qué pasa con las utopías.

¿Quien va a dar el primer paso? Yo creo que la raíz del problema es el aburrimiento y me quedo con una cita del filosofo Blaise Pascal (1623-62) que está sobre mi mesa de trabajo. “Todas las miserias del hombre se derivan de no se
http://www.elimparcial.es/economia/cuanto-es-bastante-108480.html#

España se mantiene en el mundo

A pesar de la crisis de los últimos cuatro años, España ha mantenido su presencia global, según la última edición de un destacado índice del Real Instituto Elcano (apropiadamente el Instituto lleva el nombre del navegante español Juan Sebastian Elcano, que completó la primera vuelta al mundo).

España ocupa el 11º lugar en la clasificación del Índice Elcano de Presencia Global (IEPG), posición que ha conservado durante toda la década, tras perder el 10º puesto que ostentó durante los noventa.

El IEPG (www.iepg.es) mide el posicionamiento de los países en el proceso de globalización. Su segunda edición incorpora algunos cambios metodológicos que, sin embargo, no alteran su esencia ni los pilares metodológicos. Entre otros cambios se han reagrupado los indicadores de presencia global en tres áreas —económica, militar y “blanda”—, en lugar de cinco, y el número de indicadores que definen la presencia económica ha sido ampliado. El índice de este año no ofrece ya los datos brutos, sino pasados a escala IEPG (0-1000).

Como explican Ignacio Molina e Iliana Olivié, los coordinadores del índice, la medición se realiza sobre la base de datos objetivos o tangibles, descartando los posicionamientos basados en datos de opinión o de percepción. Asimismo, no se persigue la medición del nivel de inserción de los países en el proceso de globalización o el grado de apertura frente a él —algo que ya calculan otros índices de globalización o de libertad económica— sino la presencia o proyección internacional total comparada con la de otros países y respecto de su propia evolución.

Estado Unidos sigue manteniendo un indiscutible primer puesto en todas las variables, a excepción de exportaciones de bienes energéticos, manufacturas y turismo. China ocupaba la 12ª posición en 1990, catapultándose a la quinta en 2011 (un crecimiento paralelo al de su PIB).

En el caso de España, todas las variables del índice se sitúan en niveles superiores a los de 1990. En la mayoría de los casos, el aumento es constante a lo largo de los seis años observados (2011, 2010, 2005, 2000, 1995 y 1990). En otros, el crecimiento puede haber sido más errático — energía, tropas, equipamiento militar, turismo, deportes, tecnología, ciencia, educación, cooperación al desarrollo. Sin embargo, estos aumentos son insuficientes para escalar o afianzar posiciones ante el crecimiento de emergentes como China.

La presencia global española se mantiene sobre la base del aumento de la dimensión económica — pasa de representar el 30% al 46% del IEPG total entre 1990 y 2011 — y un menor incremento relativo de la presencia “blanda” del 64% al 51%, mientras que la presencia militar desciende notablemente, de forma proporcional — del 6.2% al 2.5%.

El nuevo índice es muy oportuno porque llega cuando hay un activo debate sobre la deteriorada imagen internacional de España y el reciente nombramiento de Carlos Espinosa de los Monteros como alto comisionado para la “marca España”. Su misión es impulsar un imagen de España más acorde con la realidad que es dramática pero no tanto como se pinta.

El IEPG es una herramienta para comprender todas las variables y lógicas involucradas en la “marca España”. Puede decirse que el diferencial entre el lugar que ocupe un país en imagen o notoriedad —presencia subjetiva— y el que ostente en presencia efectiva real —el IEPG— es también la medida de los esfuerzos que dicho país podría tener que llevar a cabo para la mejora de su imagen o para una mayor influencia en el escenario global —con diferencial negativo—, o la medida del éxito de su diplomacia pública, que lograría capitalizar en poder, influencia y/o imagen una presencia real más modesta —diferencial positivo—.

El índice confirma lo que todo el mundo sabe: que dos de los puntos débiles de España son la educación y la ciencia, áreas que están sufriendo recortes debido a las medidas de austeridad. Son el talón de Aquiles de España y sin profundas mejoras el país no se levantará de forma sostenida.

España es vista como un país agradable, con una gran variedad de experiencias atractivas como cultura, gastronomía, deporte y entretenimiento, pero recibe valoraciones inferiores a la media del G-8 en la mayoría de los aspectos relacionados con la economía: entorno económico, calidad de productos y servicios, y especialmente marcas y empresas reconocidas y tecnología.

Santander es un gran excepción a esta falta de reconocimiento empresarial. Acaba de ser elegido por la revista Euromoney Mejor Banco del Mundo y esta celebrándolo por todo lo alto con anuncios que configuran los continentes del mundo en forma de palabras y un eslogan que da a entender que el banco es “Más que palabras”. Ojalá que el empuje del Gobierno en mejorar la imagen del país sea algo más que buenas palabras.
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Ryszard Kapuscinski y el precio de la lealtad

Cuando descubro que alguien que admiro ha distorsionado los hechos o escondido la verdad en beneficio propio o de otros siempre me hago la pregunta, ¿qué habría hecho yo en circunstancias similares?

Me he formulado la pregunta muchas veces durante la lectura de la honesta y esclarecedora biografía del gran periodista y escritor polaco, Ryszard Kapuscinski (1932-2007) escrito por un amigo de él, Artur Domoslakski, y publicado por Verso en el Reino Unido.

Kapuscinski está considerado el padre de los reportajes literarios. Es el autor, entre otros libros, de “El Emperador” sobre Haile Selassie de Etiopía; “El Sha o la desmesura del poder” sobre la caída de Mohammad Reza Shah Pahlavi, el ultimo Sha de Irán; “Un día más con vida” sobre África y “La guerra del fútbol” que incluye un brillante reportaje sobre un partido de fútbol que desencadenó una guerra entre Honduras y El Salvador durante cuatro días en 1969.

Según uno de sus reportajes, los peces en el Lago de Victoria en Uganda habían crecido enormemente después de nutrirse de los cadáveres de personas asesinadas por los seguidores de Idi Amin. La verdad es que crecieron después de comer peces más pequeños del río Nilo.

Muchos periodistas hemos exagerado algo en nuestros reportajes, buscando un mayor impacto, aunque tal vez no de las mismas proporciones de Kapu?ci?ski.

También mintió sobre su familia y sus contactos. No es cierto que su padre, un miembro de la resistencia polaca durante la Segunda Guerra Mundial, escapara de la masacre del bosque de Katyn en 1940, en la que miles de militares polacos fueron asesinados por tropas soviéticas, y tampoco Kapuscinski corrigió las afirmaciones falsas que hablaban de su amistad con el Che Guevara, cuando pudo haber dicho la verdad porque nunca conoció a Guevara cuando estuvo en Bolivia.

¿A qué se deben estas falsificaciones? ¿Falta de seguridad y de confianza en sí mismo? ¿Un deseo de engrandecer su reputación?

Las acusaciones más graves en contra de Kapuscinski son de espionaje y colaboración con el régimen comunista. Proporcionó información a los servicios de inteligencia de Polonia desde los muchos países donde trabajaba para PAP, la agencia polaca de noticias, y varias revistas polacas, aunque parece que sus informaciones no perjudicaron a nadie.

Como muchos polacos después de los horrores de la guerra, Kapuscinski vio en el comunismo el inicio de un nuevo mundo y se comprometió desde muy joven con la causa. Lo curioso es su supuesta ignorancia de lo que pasó en el este de Polonia, donde nació en la pobreza, después la invasión soviética (los Nazis invadieron el oeste del país). Siempre dijo que era demasiado joven para saberlo.

Su primer destino como corresponsal (el único en el extranjero de la PAP) fue India y luego África, donde se sintió como en casa. A diferencia de otros corresponsales, en vez de moverse por los pasillos del poder, se relacionó con la gente de la calle y viajaba de la manera más barata, generalmente en autobús, y no sólo por tener muy poco dinero. Las privaciones sufridas en Polonia le ayudaron a adaptarse rápidamente a las duras condiciones de su trabajo.

En su propio país, sin embargo, Kapuscinski sí era un experto en maniobrar en los pasillos del poder y conectarse con el comité central del partido comunista, algo que tenía que hacer para poder realizar sus aspiraciones de viajar por el mundo e informar, dando, en sus palabras, “dignidad a las personas del Tercer Mundo.” Era su manera de sobrevivir.

Algunos de sus reportajes fueron publicados solamente en el boletín especial de la PAP, destinado a los altos mandos del partido, y no en el servicio normal de la agencia. Una vez, por error, su crónica sobre el riesgo de un golpe militar en Chile en 1968 salió publicado en varios periódicos y provocó su salida del país. Parece que gracias a la intervención del entonces senador Salvador Allende, Kapuscinski pudo dejar Chile voluntariamente y no ser expulsado, lo cual habría dañado su carrera.

En Angola, en 1975, se enteró antes de nadie de la llegada de las primeras tropas cubanas para luchar junto con el MPLA en la guerra de independencia en contra de Portugal, el poder colonial. No informó de este importante asunto por no dañar la causa del MPLA. ¿Hubiera hecho lo mismo si las tropas hubieran sido americanas en vez de cubanas?

Kapuscinski nunca fue un disidente en Polonia, aunque sí perdió su fe en el comunismo. Se puede leer sus libros sobre la decadencia de Haile Selassie y del Sha y su abuso del poder como metáforas sobre el comunismo en su propio país.
http://www.elimparcial.es//ryszard-kapuciski-y-el-precio-de-la-lealtad-107668.html

La reunificación de Chipre: un callejón sin salida

Los dirigentes de los 27 países de la Unión Europea (UE) tendrán la oportunidad en los próximos seis meses gracias a la presidencia chipriota de la UE, de conocer de primera mano la situación ridícula de este país, dividido desde la invasión turca en 1974 por la Línea Verde, patrullada por más de 900 soldados y policías de la ONU.

El problema de la reunificación de la isla está lejos de solucionarse y Ankara, que lleva siete años negociando sin apenas éxito su entrada en la UE, se niega a tener nada que ver con esa presidencia, ya que no reconoce a la República de Chipre. En palabras del presidente turco Abdulá Gül, la República de Chipre es un “país a medias, un país incompleto” que ha asumido una “presidencia a medias”.

El conflicto de Chipre, al igual que los del Sahara Occidental y Palestina, se ha convertido en sinónimo de contencioso internacional insoluble. También pone en peligro la entrada de Turquía en la UE y, al estar Chipre fuera de la OTAN y Turquía dentro, las diferencias entre ellos obstaculizan la cooperación entre la UE y el Pacto Atlántico.

El espinosísimo problema de Chipre, bién explicado en un libro (What Everyone Needs to Know, “Lo que cada uno necesita saber”) de James Ker-Lindsay publicado por Oxford University Press, lo agrava en la actualidad el contencioso por las prospecciones offshore de petróleo y de gas en la zona de Afrodita, que han enfurecido al gobierno de Ankara. Es posible que el yacimiento, situado en la zona económica exclusiva (ZEE) de la República de Chipre, sea rico en ambas materias primas. Lo ideal sería que toda esa riqueza energética fomentara las perspectivas de reunificación, no que las frustrara todavía más. Después de todo, Afrodita es la diosa del amor.

Para mayor complicación, la compañía operadora de Noble es en un 30 por ciento de capital israelí, ya que parte del yacimiento está en la ZEE de Israel. Mientras que las relaciones turco-israelíes, antes estrechas, se han deteriorado enormemente desde mayo de 2010, a causa del ataque israelí (en el que murieron nueve turcos) contra una flotilla de ayuda de bandera turca, que trataba de romper el bloqueo impuesto a Gaza, las relaciones entre Nicosia y Tel Aviv nunca han sido mejores.

Desde 2008, y a instancias del secretario general de las Naciones Unidas, Dimitris Christofias, presidente de Chipre, ha celebrado más de 150 reuniones con Dervi? Ero?lu, líder de la República Turca del Norte de Chipre, no reconocida internacionalmente, que ocupa un tercio de la isla, y con su antecesor Mehmet Alí Talat.

Los problemas que ambas partes califican de “esenciales” de la reunificación, aún pendientes, son la elección del Ejecutivo, el número de personas que serían ciudadanas de un Chipre unido y la propia concepción del régimen de propiedad (estrechamente relacionado con las cuestiones territoriales). En concreto, la invasión de 1974 provocó el desplazamiento de decenas de miles de greco-chipriotas y turco-chipriotas.

Christofias hizo algunos progresos con Talat, después del referéndum de 2004 sobre el plan de reunificación de Kofi Annan, exsecretario general de la ONU, y desde entonces las negociaciones “son de los chipriotas y ellos las lideran”, y la ONU facilita el proceso pero no lo dirige. El referéndum, mayoritariamente respaldado por los turco-chipriotas y masivamente rechazado por los greco-chipriotas, que veían en el plan un juego de suma cero, sobre todo beneficioso para la otra parte, se celebró una semana antes de que la República de Chipre entrara en la UE. Una vez garantizada la entrada en la UE, los greco-chipriotas no tenían incentivos para votar que sí.

Ambas partes comparten la idea de una “federación basada en dos zonas y dos comunidades”, pero, mientras que para los greco-chipriotas no sería una separación pura y dura de las dos comunidades sobre bases étnicas, los turco-chipriotas consideran que su futuro depende de contar con un territorio que sea exclusivamente suyo, o casi.

La devolución de todos los bienes a sus propietarios greco-chipriotas originales imposibilitaría la creación de una unidad federal turco-chipriota, y la creación de áreas étnicamente homogéneas, que desean los turcos de Chipre, perpetuaría la división de la isla, contraviniendo la libertad de movimientos y el derecho a asentarse en cualquier lugar de la UE que ésta propugna. La población de la comunidad greco-chipriota es 2,8 veces mayor que la de la TRNC, cercana a las 300.000 personas.

Para Turquía, la solución evidente es la partición, una palabra que también está calando entre la comunidad internacional. Sin embargo, esa situación penalizaría sin duda a los greco-chipriotas por la invasión turca de 1974, considerada contraria al derecho internacional. Moralmente, no estaría bien, pero ¿hay que condenar para siempre a los turco-chipriotas a vivir aislados, privándolos del derecho a la autodeterminación porque ambas partes carecen de voluntad política para alcanzar un acuerdo?
http://www.elimparcial.es/mundo/la-reunificacion-de-chipre-un-callejon-sin-salida-107306.html

Las instituciones incumplen

Dos de cada tres españoles afirman que, en conjunto, las principales instituciones del país no funcionan como tienen que funcionar y tres de cada cuatro personas se sienten desprotegidas y desamparadas, según una encuesta de Metroscopia, y todo esto en medio de una profunda crisis económica y financiera sin señales de terminar.

No faltan ejemplos de instituciones que incumplen su función, empezando por la justicia, cuya imagen pública está por los suelos gracias a Carlos Divar, quien no ha tenido más remedio que dimitir como presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo (TS) por presunta malversación del fondos públicos en una época en la que los ciudadanos estamos hartos de tanto despilfarro y opacidad. La arrogancia de Divar en no dar ninguna explicación de los 20 desplazamientos de fines de semana, por no considerarlo necesario, es increíble.

Igualmente reprensible es el comportamiento de Alberto Ruíz Gallardón, el ministro de Justicia, quien justifica su oposición a la comparencia de Divar en el Congreso porque “no es competencia” de éste “el control político del órgano de gobierno de la magistratura”. Pero los nombramientos de los miembros del CGPJ y del TS dependen en última instancia de los dos partidos mayoritarios.

Entre un 69% y un 78% asegura que el TS, el CGPJ, el Ministerio de Justicia, los jueces y magistrados y la forma en que la justicia está organizada funcionan mal o muy mal. Yo añadiré otra institución, que a mi modo de ver pertenece a la justicia, y ésta es el Tribunal de Cuentas (TC), el órgano supremo fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado que supervisa, entre otras cosas, las finanzas de los partidos políticos pero que no controla nada. Como el TS y el CGPJ, el TC es un órgano politizado — sus miembros son designados por la clase política (seis por el Congreso y seis por el Senado). El TC nunca ha hecho nada ni en temas de endeudamiento ni de déficit público o la falta de transparencia en las finanzas de los partidos, ni ha propuesto la destitución de gestores. Sobran casos para investigar, como, por ejemplo, el aeropuerto inútil de Ciudad Real, obra de la comunidad autónoma de Castilla La Mancha bajo los socialistas.

Los consejeros del TC, algunos de los cuales tienen más de 80 años y más de 20 en el puesto, cobran 112.000 euros anuales y se limitan a “controles muy formales” en palabras de Transparency International, la organización mundial anticorrupción. A los dos grandes partidos, no les interesa que el TC esté fuera de su control aunque legalmente goce de independencia.

Me irrita cada vez que leo en la prensa las etiquetas “progresista” o “conservador” al lado de los nombres de los miembros del CGPJ y del TS. ¿Qué tiene que ver estas etiquetas con ser un juez imparcial y bien formado? Además, la justicia trabaja a paso de tortuga, con una enorme acumulación de casos año tras año. Hace casi SIETE años que el Partido Popular presentó ante el Tribunal Constitucional (otro órgano designado por la clase política) un recurso contra la ley que modificó el Código Civil español para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y no tenemos el dictamen. ¿Qué hacen sus señorías?

Las autoridades bancarias tampoco han cumplido su papel. Hace más de tres años que Caja Castilla La Mancha (CAM) fue intervenida por el Banco de España, la primera víctima de un exceso de préstamos al sector inmobiliario y falta de supervisión. Pero solo ahora se sabe el verdadero alcance de la crisis de las cajas y de algunos bancos.

El sistema educativo y el modelo productivo (tan concentrado en el ladrillo), ambos en última instancia responsabilidad de la clase política, tampoco rinden. Nada resume la triste situación mejor que el hecho de que España sea uno de los países de Europa con más jóvenes de 18 a 24 años que ni estudian ni trabajan, lo que se ha llamado “generación nini”. Con un 23,1% en 2011, es el quinto país del continente con el porcentaje más alto; por delante solo están Bulgaria (27,9%), Italia (25,2%), Grecia (24,4%) e Irlanda (23,9%), mientras que la media europea es del 16,7%, según Eurostat. En 2007, justo antes de la crisis económica, la tasa para España era del 13,8%, en línea con la media europea.
http://www.elimparcial.es/nacional/las-instituciones-incumplen-106934.html

El vino: ¿un interesante activo líquido?

El oro ha sido la gran inversión en los últimos años para los más listos. Siempre ha sido un refugio en tiempos de crisis, guerras y alta inflación cuando otras inversiones — acciones en las Bolsas, renta fija y propiedades — por distintas razones rinden poco o generan pérdidas. Un conocido mío vendió su piso en la Calle Velázquez hace unos años e invirtió en oro todo el dinero de la venta. Duplicó su inversión en un par de años.

Hace unos 18 meses una tiendecita para comprar oro fue abierta cerca de mi casa cuando el precio de una onza de oro andaba por los 1.300 dólares. Sigue allí, con el precio del oro al final de esta semana en 1.568 dólares, es decir, un aumento del 20% desde entonces en comparación con una caída en el Ibex-35 de la Bolsa de Madrid de más del 30% desde el principio de 2011, pero aún por debajo de los 1.920 dólares alcanzados el año pasado y del máximo de este año de 1.790 dólares en febrero.

Como todas las inversiones, el oro sube y baja. En estos momentos parece que el precio del oro podría entrar en una nueva fase de crecimiento. No se ve la formación de una burbuja: el precio de 2.000 dólares la onza está considerado por algunos como la señal de una burbuja. Cuando vea que cierra la tiendecita cercana a mi casa, lo tomaré como una indicación de la llegada de una burbuja.

Un nuevo incremento del precio del oro podría ocurrir, aunque no es seguro. Con el rescate para España la crisis en la zona euro ha empeorado en vez de mejorar, que era lo esperado, al menos para los diseñadores del préstamo de hasta 100.000 millones de euros para recapitalizar bancos y cajas que el Gobierno ni siquiera llama un rescate pero que los mercados lo ven así, y con más incertidumbre sobre Grecia.

Siempre es aconsejable tener una cierta proporción de los ahorros, si uno los tiene en esta época de altísimo desempleo, en activos líquidos – depósitos en una cuenta corriente, por ejemplo, o cualquier activo que puede convertirse en dinero efectivo rápidamente sin pérdida de valor al efectuar la transacción.

Con la incertidumbre sobre el precio de oro, tal vez ha llegado la hora de investigar otros activos. Hay uno que es literalmente líquido — el vino — y a diferencia del oro sus precios son bastante bajos, a ráiz de una fuerte corrección en 2011, y con perspectivas de aumentar relativamente más que el oro.

Por supuesto no hablo del vino corriente que se compra en los supermercados. Me refiero a vinos Reservas y Grandes Reservas, debido a su longevidad. Liv-ex hace un seguimiento de los precios de los vinos más comercializados del mundo. Entre 2006 y 2010 el índice inversor Liv-ex se triplicó con creces desde una base de 100 a más de 300, mientras que las acciones del índice global MSCI subieron cerca de 125.

Para invertir en vino como negocio hace falta unos recursos (30.000 euros según expertos) y un lugar con unas condiciones adecuadas para la conservación del vino.

La cifra record para una botella de vino fue para una botella de Château Lafite 1787, subastada por Christie’s en diciembre de 1985. El vino en cuestión procedía de la bodega de Thomas Jefferson y llevaba sus iniciales grabadas, lo que le daba a la botella una prima. Esto fue una inversión a muy largo plazo (198 años).

Como todas las inversiones, tiene sus ventajas y desventajas. Su mayor ventaja, mejor dicho tentación, es abrir una botella en vez de guardarla para vender algún día, y ver cómo la inversión se disipa agradablemente.
http://www.elimparcial.es/sociedad/el-vino-un-interesante-activo-liquido-106552.html