WG Sebald: 10 años después

Hace 10 años el martes próximo murió en el cenit de su carrera literaria el escritor y profesor universitario W.G. Sebald en un accidente de tráfico a la edad de 57 años después de sufrir un infarto. Sebald nació en Baviera, Alemania y vivió más de 30 años en Inglaterra, principalmente en la región de East Anglia donde era catedrático de literatura europea en la universidad del mismo nombre. Fue también fundador del British Centre for Literary Translation (Centro Británico para la Traducción Literaria).

Pocos autores han tenido tanto impacto en tan poco tiempo. En los últimos 13 años de su vida fueron publicados siete libros (incluyendo dos de poesía), y dos después de su muerte. La mayoría están en español: “Los Emigrados”, “Vértigo,” “Los Anillos de Saturno”, “Austerlitz”,“Del natural”, “Campo Santo”, “Sobre la historia natural de la destrucción” y “Sin contar”.

Su estrella no ha dejado de subir desde su muerte, tanto que hace poco fue publicado en inglés por la editorial británica Legenda “Saturn’s Moons”, que reúne en más de 600 páginas textos sobre Sebald escritos por sus colegas, amigos y sus dos traductores al inglés (Michael Hulse y Anthea Bell) que trabajaron muy cerca de Sebald, cuatro poemas dedicados a él, muchas fotos, un voluminosa bibliografía de sus obras, entrevistas, reseñas de sus escritos y una cronología de su vida. Para aficionados como yo, es una Biblia.

Sebald estaba marcado por las vivencias de la generación de sus padres (el nació en 1944, en el penúltimo año de la Segunda Guerra Mundial). En una entrevista dijo que sus “profesores decidieron un buen día proyectar la película inglesa sobre Bergen—Belsen, el campo de exterminio nazi. Lo proyectaron sin comentarios, como un ejercicio obligatorio de moral. Desde entonces ese tema ha estado en mi cabeza.”

Preguntado sobre su forma de describir los horrores de la Historia del Siglo XX —su obra rodea constantemente el Holocausto Nazi como si de una montaña se tratase- Sebald explicó en una ocasión que su intención era darle a entender “al lector que esos temas son una compañía constante; su presencia oscurece cada elemento de cada frase que escribo”, sin describir directamente ni los campos ni las catástrofes. Lamenta la pérdida más que la masacre.

Los libros de Sebald son eclécticos. Son muy sui generis: una mezcla de ficción, autobiografía, biografía y viajes entretejida con fotos, siempre en blanco y negro y sin leyendas. Como dice el narrador en “La noche de los tiempos”, la gran novela de Antonio Muñoz Molina que estoy releyendo, “La foto es el dolor del pasado; el punto fijo que se va quedando atrás en el tiempo: la cara inmóvil, en apariencia invariable, y sin embargo cada vez más lejana, más infiel, el simulacro de una sombra desvaneciéndose casi tan rápido en el papel fotográfico como en la memoria.”

El tema central de la obra de Sebald es la memoria, y en su caso muy relacionada con el exilio y la persecución política, y lo doloroso de vivir con ella y lo peligroso de vivir sin ella para naciones e individuos.

Su prosa, con largas frases circulares, y en “Austerlitz” con poca puntuación, es luminosa y sorprendentemente fácil de leer. Me recuerda algo a otro novelista, Javier Marías (por cierto, un admirador de Sebald declarado): los dos son aficionados al escritor austriaco Thomas Bernhard. Marías también usa fotos en sus novelas (la primera vez en 1989, en “Todas las almas”). La relación entre ambos escritores se tornó en amistad epístolar: Sebald era el Duque de Vértigo en el Reino de Redonda, la nación ficticia creada alrededor de la isla deshabitada de Redonda, una dependencia de Antigua y Barbuda, cuyo rey actual es Marías.

Uno de los capítulos más fascinantes de “Saturn’s Moons”, escrito por Mark Anderson, versa sobre la infancia de Sebald entre 1944 y 1952 en la región de Wertach im Allgäu cercana a la frontera con Austria, cuidado por sus abuelos porque su padre fue prisionero de guerra en Francia hasta 1947. Como Sebald relató en una entrevista publicada en Babelia en 2001, pocos meses antes de morir, “Yo crecí en un pueblo muy atrasado, donde por el hecho de que en los años de la posguerra no había dinero, se vivía como en una época previa a las máquinas. Así, los primeros ocho o diez años de mi vida los pasé en un entorno muy silencioso y natural, y por eso hoy siento la invasión de la vida.”

A los diez años de su muerte sus libros siguen siendo sugestivos y se echa de menos su voz.
http://www.elimparcial.es//wg-sebald-10-anos-despues-95989.html

Una joya literaria de Manuel Chaves Nogales al descubierto

La persistencia rinde frutos: en este caso el descubrimiento por María Isabel Cintas Guillén de unas crónicas desconocidas de Manuel Chaves Nogales publicadas en una revista mexicana en 1938 y más tarde en un periódico inglés, cuando él estaba en el exilio, y que ahora acaban de ser editadas en un bello libro, “La Defensa de Madrid”, de inminente publicación por la editorial Renacimiento. Ningún otro documento que he leído hasta ahora hace tan viva la tragedia de la Guerra Civil.

Cintas, cuya biografía de Chaves Nogales fue publicada hace poco y comentada en esta columna, encontró en una hemeroteca inglesa las crónicas mencionadas en el Evening Standard de Londres. En ellas se aclaraba que la traducción (del castellano original al inglés) la había realizado un amigo de Chaves Nogales. Una vez comprobado que sólo tenía el texto en inglés, y no muy bueno, Cintas encargó la versión al castellano a una traductora. La traducción confirmó que, en efecto, había que buscar el texto original español, ya que el resultado no satisfacía sus expectativas. La versión en inglés era un “desastre que en nada se parecía a lo que Chaves Nogales pudo haber escrito”.

Pero era una búsqueda a ciegas, sin fecha ni lugar, y digna del detective Sherlock Holmes. Por fin, Cintas encontró que en un libro del general José Miaja, persona clave en la defensa de Madrid, se aludía a la publicación en la revista mexicana Sucesos para todos de un trabajo que podría ser el buscado. Un bibliotecario en México encontró los reportajes, pero no todos y, además, en muy malas condiciones. Comenzó entonces un rastreo por hemerotecas del mundo. Pasados algunos meses, llegó un buen día un correo electrónico de una Biblioteca Pública de Nueva York: “los periódicos que busca están muy cerca de usted, en la Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín”. Pero había un último problema: estaba el texto completo… excepto la entrega número diez (de los dieciséis). Tras dedicar sin éxito mucho tiempo al asunto, Cintas consideró que era mejor no seguir luchando contra los elementos, al tener el texto del Evening Standard, traducido.

Las entregas del reportaje fueron publicadas en Sucesos entre el 5 de agosto y el 22 de noviembre de 1938, en un momento difícil para el periodista de patas, (en expresión de Pío Baroja) cuando ya tenía en mente su marcha a Inglaterra desde el exilio francés por el avance de las tropas Nazis.

Como bien dice Antonio Muñoz Molina en su espléndido prólogo, el libro, con los dramáticos dibujos de Mendoza, un exiliado español que ya había ilustrado otros trabajos de Chaves, “quema entre los manos.” Todo tipo de personaje pasa por las páginas del libro, desde Francisco Largo Caballero, el entonces presidente del Gobierno, “con su mono de miliciano falso y su sombrero de paja de grotesco caudillo tropical” hasta Wenceslao Carrillo con una ametralladora en cada uno de los balcones de su despacho, y un muchacho que “coge por burla el inútil fusil como si fuese una guitarra y tarareando un paso doble marcha a la cabeza de su pelotón en busca del enemigo.”

En un incidente, los generales Sebastián Pozas y Miaja recibieron a la vez cartas con la orden de no abrirlas hasta una cierta hora, donde iban instrucciones de vital interés para la defensa de Madrid. Afortunadamente ignoraron la orden: “Miaja rasga el sobre y se encuentra estupefacto con una carta en la que Largo Caballero ordena al general Pozas que se retire a Tarancón, a ochenta kilómetros de Madrid, para organizar las nuevas líneas republicanas por si la capital no pudiera resistir,” escribió Chaves Nogales.

En una época, escribe Muñoz Molina, “en la que casi todo el mundo da por supuesto que solo se puede agitar el puño cerrado o levantar la mano abierta, vestir camisa despechugada de nazi o mono postizo de obrero, Chaves Nogales vindica su apostura no heroica de pequeño burgués, de hombre con camisa y corbata.” Había viajado por la Unión Soviética y la Europa nazi y fascista, y era uno de los pocos intelectuales españoles que no cerró sus ojos a lo que estaba pasando. A la altura de Chaves Nogales solo están unos pocos como George Orwell o Stefan Zweig.

Y si esto no fuera suficiente, Renacimiento también va a publicar unas crónicas de la Guerra Civil de Chaves Nogales, con un estimulante prólogo de Santos Juliá. Este libro recoge una selección de artículos publicados en diversos periódicos del mundo entre agosto de 1936 y septiembre de 1939. Algunos aparecieron recogidos dentro de la Obra Periodística de Chaves Nogales (Diputación de Sevilla, 2001), pero otros permanecían inéditos hasta que han sido rescatados para esta edición.

En estos tiempos de austeridad llama la atención que los dos libros cuenten con la colaboración de la Diputación de Sevilla. Pues Chaves Nogales nació en Sevilla y es un icono en su tierra e incluso fuera de ella para algunos. Si sobra dinero en la Diputación (lo dudo), podría estudiar la posibilidad de montar una lápida para él. Murió en Londres en 1944 con solo 46 años de edad y lejos de su familia. Fue enterrado en el cementerio de East Sheen (en el número 19 en la sección CR) y no hay nada que indique que allí reposan sus restos.

http://www.elimparcial.es/cultura/una-joya-literaria-de-manuel-chaves-nogales-al-descubierto-95674.html

La cuenta atrás de los primeros cien días de Rajoy

Los primeros cien días del jefe de un nuevo Gobierno suelen ser una especie de luna de miel durante la cual los votantes, tanto los que están a favor del partido ganador como los que votaron por otros partidos, le dan un margen para anunciar sus reformas y ver el impacto antes de perder confianza o manifestarse en las calles.

Mariano Rajoy no es el primer presidente que llega al poder con una situación muy delicada: Adolfo Suárez tuvo que empezar la transición política; Felipe González la reconversión industrial y José María Aznar, lograr la entrada de España en el primer grupo del euro.

Rajoy tiene la mayoría absoluta más grande desde la de los socialistas en 1982, pero, a la vez, el margen de maniobra más reducido en el campo económico porque, siendo miembro de la zona euro, España no puede devaluar su moneda, como tantas veces hizo antes de entrar en la zona en 1999, y sus políticas económicas no pueden salir de las reglas comunes.

Igual que los socialistas, con su eslogan electoral en 1982 de “Por el cambio” (político y social más que nada), el Partido Popular (PP) ganó con el lema “Súmate al cambio” (esencialmente económico). Y arrasó, incluso, por primera vez en 34 años, en Andalucía, el feudo de los socialistas.

Sin embargo, la mayoría de los más de 4 millones de votos que perdieron los socialistas se han ido a dos partidos izquierdistas, Izquierda Unida (IU) y Unión Progreso y Democracia (UPyD) y no al PP, que “sólo” gano unos 550.000 votos más que en 2008, pero incrementó en 32 su número de más escaños en el Congreso. El eslogan de IU era “Rebélate”. Con indignación no se va resolver nada. ¿En estas circunstancias, están los españoles listos para el cambio?

La victoria de Rajoy no ha mejorado la confianza en España, a juzgar por la prima de riesgo de la deuda española que repuntó hasta los 463 puntos básicos el lunes, tras la victoria del PP, 19 más que en vísperas de las elecciones, y la Bolsa bajó un 3,48%, uno de sus más bruscas caídas en los últimos meses. Y el martes, el Tesoro español vendió al 5,11% sus letras de tres meses, el doble de hace un mes.

Todo esto no significa que Rajoy esté mal visto: esta es una crisis de deuda, y la deuda de antes de las elecciones es la misma que hoy.

La consolidación fiscal y la austeridad exclusivamente no van a devolver a España a la senda del crecimiento económico y la creación de empleo. Podría satisfacer a los mercados internacionales, pero no los millones de parados, aunque me cueste creer que en España una de cada cinco personas en edad laboral no tenga un empleo, y no lo digo por desestimar el problema del paro.

Rajoy prometió durante su campaña electoral no mentir. Empezó bien tras constatar la mayoría absoluta, reconociendo que “vamos a gobernar en la más delicada coyuntura en que se haya encontrado España en los últimos 30 años.” Seria un estupidez hacer promesas, tipo el número de puestos de trabajo que va a crear (algo que hicieron tanto Felipe González en su primer Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero) que luego se vuelvan en su contra.

Hace falta mucha más pedagogía. Siempre me ha sorprendido lo poco que los presidentes españoles se han dirigido a la nación para explicar continuamente lo que están haciendo y porqué, y más en tiempos de crisis. Por ejemplo, me llamó la atención en su día la falta de explicación por José María Aznar de sus motivos para apoyar la guerra en Irak. Cada presidente americano, desde Franklin D Roosevelt en 1933 hasta Barack Obama, se ha dirigido a la nación con cierta regularidad y por distintos medios (radio, televisión, Internet).

El Gobierno tiene que estar dispuesto a enfrentarse a huelgas en colectivos sobreprotegidos del sector público e incluso a una huelga general para lograr reformas en el tan fragmentado mercado laboral que abaraten el coste de despedir personas con contratos fijos (no los temporales). El aspecto de la contratación ya es de lo más flexible.

El mercado laboral no funciona, y si algo no funciona hay que arreglarlo. El problema del paro radica también en un modelo productivo excesivamente basado en ladrillo y un deteriorado sistema educativo que hace difícil si no imposible una transición a un modelo basado más en el conocimiento, y son tareas que necesitan una década.

Los sindicatos pintan poco en la economía en su conjunto y son un especie de elite en la fuerza laboral, en particular los llamados liberados. Son aquellas personas que reciben sus salarios de las compañías que les han contratado, pero no desempeñan labor alguna en ellas. En lugar de ello están al servicio de las organizaciones sindicales. El número de liberados es uno de los secretos mejor guardados

Uno de los párrafos poco comentados del programa electoral del PP habla de establecer normas claras para ofrecer una completa información sobre los presupuestos y la situación patrimonial de los sindicatos. Sería la primera vez desde la transición.

Creo que la mayoría de los españoles estarán con el Gobierno si están convencidos de que sus reformas son sensatas y a lo largo ayudarán a crear empleo.

Los españoles, según las encuestas, consideran que la clase política constituye su tercer problema, tras el paro y la situación económico. Están hartos de tanta confrontación y descalificación del adversario. Hace falta consenso político y que los políticos empiecen ya a ser parte de la solución y no parte del problema.

http://www.elimparcial.es/nacional/la-cuenta-atras-de-los-primeros-cien-dias-de-rajoy–95272.html

El legado de Zapatero

Cuando se escriba la historia de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero con suficiente distancia, objetividad y perspectiva es posible que sea recordado no sólo por haber dejado el poder con casi 5 millones de parados y una economía en profunda crisis.

Entre sus reformas sociales están las dos leyes antitabaco, aunque la primera vez resultase una chapuza; la ampliación de la Ley de Divorcio; la Ley de Plazos de Aborto (con el disparate de que a los 16 años las niñas puedan abortar sin el conocimiento o consentimiento de sus padres), Ley sobre Violencia de Género, Ley de Dependencia y Ley de Matrimonio Homosexual. Zapatero tuvo la valentía de retirar las tropas de Irak, aunque con demasiada prisa y sin consultar suficientemente con sus aliados, y no cedió ante la banda terrorista ETA, dando lugar al histórico anuncio del fin de la violencia armada y una victoria para el estado de derecho. Hubo un aumento de la inversión en I+D y en la ayuda exterior, y la introducción del carne de conducir por puntos produjo una disminución de los muertos en carretera. Esto no es un balance negativo.

Sin embargo, Zapatero deja el poder con 2,8 millones personas más sin trabajo y con una tasa del desempleo (22,6%) más del doble de cuando entró en La Moncloa en 2004 (10,4%) y la misma cifra que en 1996 cuando el Partido Popular llegó al Gobierno; un modelo económico excesivamente basado en el ladrillo (muy intensivo en mano de obra) cuyo colapso era una crónica de una muerte anunciada, remedando el título de una novela de Gabriel García Márquez; y un sistema educativo tan deteriorado que hace imposible crear una economía mucho más basada en el conocimiento.

Llama la atención que Alemania, con una población de 82 millones, tiene hoy 2,73 millones de parados y España, con una población de 44 millones, tiene casi 5 millones de desempleados. Ningún país europeo ha creado tantos puestos de trabajo tan rápidamente como España y los ha destruido con la misma velocidad. Esto ha sido el precio de una economía ficticia.

No se puede culpar a Zapatero de todo, aunque, como dice los anglosajones, it happened on his watch (ocurrió durante su mandato). Pero sí es responsable de negar la profundidad de la crisis cuando estalló y de políticas populistas como el cheque bebé o la deducción de 400 euros a asalariados, pensionistas y autónomos que Zapatero lanzó en su campaña electoral de 2008 para ganar votos (ambas medidas ya eliminadas).

Igual que el Presidente Obama en su luchas con un Partido Republicano extremista y obstaculizador, Zapatero tuvo un Partido Popular nada dispuesto a negociar y cuya única solución para los males del país, constantemente pedida, eran las elecciones anticipadas que el partido iba a ganar, algo que van a conseguir este domingo.

Entre 2000 y 2003, bajo el PP, el número de viviendas iniciadas era de 2,2 millones y si se incluye 2004 (Zapatero inicio su legislatura en abril de este año y muchas decisiones de invertir en viviendas son tomadas meses antes de empezar las obras) el número asciende a 2,8 millones, en comparación con los 2,7 millones de viviendas iniciadas entre 2005 y 2010 bajo los socialistas, aunque el número bajó bruscamente en 2009 y 2010 por la crisis.

Los dos partidos son responsables de la locura del ladrillo, pero los socialistas más porque no se atrevieron a retirar las deducciones por compra de vivienda, algo que estimuló este sector, sin hablar del aeropuerto fantasma de Ciudad Real, con una de las mayores pistas de aterrizaje de Europa.

Aún más que en los Estados Unidos, el ladrillo ha sido la gran lacra de la economía española. No sólo creó un modelo económico insostenible y la apariencia de riqueza, sino que ha sido el factor primordial detrás del colapso de algunas cajas de ahorro y del aumento preocupante en los morosos de todo el sistema financiero, incluso en bancos bien gestionados como Santander y BBVA, y ha puesto España en el centro de atención del huracán financiero de la zona euro.

Además, los problemas de falta de financiación han perseguido a la aplicación de la Ley de Dependencia, una reforma social digna de elogio, casi desde su entrada en vigor, en enero de 2007. Esta ley hoy está paralizada: hay más de 300.000 dependientes en lista de espera.

Sin una economía capaz de generar los fondos para mantener reformas sociales, tales reformas son demagógicas.

Por último, Zapatero deja el poder con altas tasas de fracaso y abandono en la educación. Durante sus más de siete años, la tasa de abandono escolar temprano de jóvenes de entre 18 y 24 años (no estudian más allá de la educación obligatoria) ha bajado del 32,0% en 2004 al 28,4% en 2010, pero no por los meritos del Gobierno (más bien los gobiernos autonómicos debido a que la educación ha sido descentralizada). La tasa sigue siendo el doble de la UE 27 y ha disminuido porque los jóvenes, con tanto desempleo, no tienen más remedio que seguir estudiando.

La mejor herencia del Gobierno de Aznar estuvo en el ámbito económico, todo lo contrario a la de Zapatero. ¡Pobre España!
http://www.elimparcial.es/nacional/el-legado-de-zapatero–94855.html

Manuel Chaves Nogales: periodista de patas

Hoy, gracias al transporte aéreo rápido a cualquier parte del mundo y con medios de comunicación electrónica, estamos acostumbrados a que los periodistas cubran acontecimientos en tiempo real.

La aviación, uno de los temas de mayor interés para el hombre de la primera mitad del siglo XX, llamaba poderosamente la atención del gran periodista español Manuel Chaves Nogales (1897-1944). La aviación significaba el progreso, la actualidad; suponía que quien quisiera estar en la vanguardia de la información, como Chaves Nogales, tenía que servirse de ella.

Para cubrir la travesía aérea del Atlántico de Ruth Elder en 1927, el primer intento realizado por una mujer, Chaves Nogales alquiló un avión y durante varios días informó de los acontecimientos a través de radiogramas y crónicas transmitidos por avión con impactantes titulares.

Gracias a la aviación, Chaves Nogales pudo entrevistar para varios periódicos como Ahora a los protagonistas de la Historia, pisando el terreno de los grandes acontecimientos y conociendo de cerca la realidad de la convulsa Europa: las secuelas, más de diez años después, de la revolución bolchevique de 1917; de la guerra civil en la URSS; la gestación de los fascismos en Alemania e Italia; la preparación de la segunda Gran Guerra europea y los esfuerzos de mediación en los conflictos de la Sociedad de Naciones.

Nadie ha hecho más para dar a conocer la obra de Chaves Nogales y recuperar un figura tan excepcional e independiente como lo fueron Albert Camus o George Orwell, que María Isabel Cintas Guillén cuya biografía, “Chaves Nogales: El oficio de contar”, la primera que se hace del periodista, acaba de ser publicada por la Fundación José Manuel Lara.

Cintas Guillén ha editado e introducido la Obra Narrativa y Periodística de Chaves Nogales, en cuatro tomos con cerca de mil páginas cada uno, y otros títulos como “Lo que ha quedado del imperio de los zares”, que describe magistralmente los distintos destinos de personas que tuvieron que salir de Rusia tras la Revolución de 1917 y el asesinato de la familia imperial, y “La agonía de Francia” que narra con gran conocimiento de causa las vicisitudes políticas y sociales de una Francia acosada por los Nazis.

Los restos de Manuel Chaves Nogales reposan en el espacio entre dos tumbas, junto al
árbol talado, en el cementerio de East Sheen, Londres. Foto: María Isabel Cintas Guillén

Chaves Nogales entró en el mundo del periodismo de forma natural, acompañando a su padre a las sesiones del Ateneo y a los archivos sevillanos, a los que Chaves Rey acudía de forma cotidiana en busca de documentación para elaborar los temas de la historia de Sevilla que tanto le interesaban.

Lo que Chaves Nogales quería contar era exactamente lo que quería Antonio Machado, “lo que pasa en la calle.” Su carácter inquieto, inquisitivo y analítico le llevó por los derroteros de la sencillez, la claridad y el análisis.

Frente al periodista de principios del siglo XX, que se caracterizó por su sedentarismo, el de la salida de la Primera Guerra Mundial iba tras la noticia allí donde se encontrara.

Chaves Nogales estuvo en la vanguardia en España del periodismo de patas (en expresión de Pío Baroja) y también de proyección industrial.

Autocalificado “un pequeño burgués liberal”, el nacimiento en 1931 de un régimen de libertades salido de las urnas, no podía por menos que entusiasmar a Chaves Nogales. Pero los conflictos comenzaron muy pronto a agobiar a la joven República. Como demócrata convencido y enemigo de extremismos de cualquier tipo, estuvo con el Gobierno que se estableció desde la legitimidad. A pesar de estar claramente del lado de la República, Ahora fue incautado después del golpe del 18 de Julio por sus trabajadores, empujado por Claridad, el periódico de la UGT.

Así cuenta la situación el propio Chaves en el prólogo de “A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España”, un devastador libro de episodios de la Guerra Civil escrito en 1937 cuando ya estaba en el exilio en Paris (desde noviembre de 1936):

“Yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tengo ninguna simpatía por la dictadura del proletariado, me encontré en pleno régimen soviético. Hice constar mi falta de convicción revolucionaria y mi protesta contra todas las dictaduras, incluso la del proletariado, y me comprometí únicamente a defender la causa del pueblo contra el fascismo y los militares sublevados.”

Para Chaves Nogales, “la crueldad y la estupidez se enseñoreaba entonces de toda España”, lo cual él atribuye “a la peste del comunismo y del fascismo” a partes iguales.

Ante el avance de las tropas alemanas sobre Paris, Chaves Nogales tuvo que emprender de nuevo el camino de la huída. Pasó sus últimos años en Londres y no dejó de trabajar en favor de la democracia. Dirigió The Atlantic Pacific Press Agency, escribía su propia columna en el Evening Standard y colaboró con la BBC en sus servicios extranjeros.

Murió en 1944, con sólo 46 años de edad y lejos de su familia. Le hicieron una intervención por problemas en el estómago y murió en la operación. Fue enterrado en el cementerio de East Sheen (en el número 19 en la sección CR) y no hay nada que indique que allí reposan sus restos.
http://www.elimparcial.es/sociedad/manuel-chaves-nogales-periodista-ide-patasi-94467.html

La familia, bastión de solidaridad

Si no fuera por la fortaleza de la familia en España, estoy convencido que el país no sería capaz de aguantar su profunda crisis con casi 5 millones de parados sin más disturbios y marginación social. No es casualidad que las protestas de los jóvenes indignados en mi país, el Reino Unido, donde la vida familiar corre el riesgo de extinguirse algún día, han degenerado en vandalismo, saqueo y hasta muertos mientras en España los indignados ha sido bastante más pacíficos.

Bienvenido sea el riguroso estudio de Gerardo Meil, Individualización y Solidaridad Familiar, publicado por la Obra Social de La Caixa, y chapeau a esta caja de ahorros por mantener su colección de estudios sociales en estos tiempos tan tormentosos para las cajas y de vergüenza en algunas como NovaCaixaGalicia con sus contratos blindados millonarios para algunos ejecutivos, a pesar de su pésima gestión que ha dado lugar a varias nacionalizaciones a costa de los contribuyentes.

La familia sigue siendo una fuerte red de apoyo, amortiguadora de las tensiones que engendra la agitada vida cotidiana. Según una encuesta hecha en España, Alemania, Francia, Rumania, Hungría y Bulgaria, España lidera en varias normas de solidaridad entre las generaciones. Por ejemplo, el 84% de personas consultadas creen que los padres deberían ayudar económicamente a sus hijos ya adultos si tienen dificultades económicas y el 94% creen que los hijos deberían ayudar a sus padres cuando pasa algo igual.

Pero algo está cambiando. Aunque la mayoría de la población tiene una concepción muy “familiarista” de la solidaridad intergeneracional (56%), la población más joven y con mayor nivel de estudios son quienes menos partidarios de la familia se muestran. Esta circunstancia, cuenta el autor, induce a pensar que se está produciendo un cambio generacional.

Casi el 70% de jóvenes de 18 a 29 años convive con sus padres o suegros en el mismo hogar en comparación con casi 80% en Eslovaquia y el 25% en Finlandia. Son datos de 2008 y es probable que la proporción hoy sea mayor, debido al impacto de la crisis (alto paro juvenil y precios inaccesibles de la vivienda). No solo conviven una alta proporción con sus padres, sino que también cuando no conviven en el mismo hogar viven más cerca de ellos que en los países del centro y el norte de Europa. Nada menos que el 70% de los hijos emancipados residen a menos de 5km de distancia de los padres de 50 o más años.

Yo vivo en una colonia en Madrid donde muchos de mis vecinos son abuelos, y los veo ayudando a sus hijos y nietos. Dos tercios de los españoles creen que los abuelos deberían cuidar de los nietos cuando los padres no pueden hacerlo. Si mañana los abuelos hicieran una huelga de brazos caídos, este país se paralizaría. Gracias a ellos muchas mujeres (más que hombres) han podido incorporarse al mercado laboral, sin tener que gastar dinero en el cuidado de sus hijos.

Otra cosa es si los hijos de hoy van a cuidar a sus padres como sus padres han cuidado de los suyos. Ya hay muchas inmigrantes cuidando a gente mayor. En mi país tenemos fama de cuidar mejor a nuestros animales domésticos que a nuestros padres — por eso hay tantas residencias para ancianos. Y esto lo dice alguien que adora a los gatos.

La hija de mis vecinos más cercanos, Juan y Mari Carmen, tiene otro hijo de unos pocos meses. Escribí sobre el primer nieto hace más de dos años y vi cómo los abuelos tenían todo en su casa tan bien organizado como en un hotel — cuarto para Iñigo junior (preparado por Juan que es muy manitas), comidas y cenas preparadas y hasta la cama hecha (por Mari Carmen) — que no me hubiera sorprendido si los padres se hubieran decidido a vender su piso para quedarse allí para siempre, aunque viven a solo 500 metros de distancia.

El primer nieto, con menos de tres años, ya ha empezado la educación preescolar (desde las 8 horas hasta las cinco de la tarde, pobrecito) y el otro pasa gran parte del día con sus abuelos. Su padre viaja tanto que la madre, aún de baja por maternidad, muchas veces duerme en casa de sus padres.

En mi caso, mi madre de 96 años vive sola en Oxford (mi hermano vive a unos 30km) y mis dos hijos de 30 y 29 años, educados en Madrid hasta los 18 años y que luego hicieron sus careras en una universidad británica, trabajan en Londres y Berlín. Así que dudo que cuiden de mí en mi vejez o que yo pueda cuidar a sus hijos algún día.
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Víctimas

Las víctimas mortales de la violencia etarra fueron nada menos que 829 en 43 años. Sus nombres, fotos y historias han llenado los periódicos estos días, a raíz del anuncio del “cese definitivo” de la “actividad armada” de la banda.

Antes de la formación de ETA, hubo otra tragedia en el País Vasco con miles de víctimas — la salida de niños a varios países, incluyendo el mío, el Reino Unido, a causa de la Guerra Civil — y que es mucho menos conocida.

En la mañana del 21 de mayo de 1937, menos de un mes después del bombardeo de Guernica por parte la Legión Condor y la Aviación Legionaria italiana durante el transcurso de la Guerra Civil, 3.862 niños junto con 96 maestras, 118 señoritas (mujeres jóvenes que acompañaban a los niños) y 15 sacerdotes dejaron el País Vasco hacia Inglaterra a bordo de un viejo barco lleno a rebosar llamado Habana. Escoltado por dos barcos de Guerra de la Marina Real británica y azotados por una tormenta en la bahía de Vizcaya, llegaron finalmente al Puerto de Southampton a primera hora de la tarde del día siguiente. Era la llegada más grande de refugiados que había recibido Inglaterra y la única formada exclusivamente por niños.

Ningún suceso relacionado con la política exterior de Gran Bretaña durante el siglo XX había causado una división tan profunda ni había encendido un debate tan enconado en la opinión pública británica como la Guerra Civil española. Por suerte, esos niños no leían los periódicos que convertían su presencia en Inglaterra en objeto de fieras batallas ideológicas.

Esta historia está contada de forma amena en “Solo Serán Tres Meses: Los Niños Vascos Refugiados en el Exilio” (Plataforma Historia) de Adrian Bell, bellamente ilustrado con las mismas fotos y dibujos de la versión original publicada en inglés. Bell se entrevistó con muchos de los participantes de esta tragedia y cuenta sus historias conmovedoras.

“No te preocupes. Nos veremos dentro de tres meses” era el pronóstico tranquilizador de los padres en el oscuro y bullicioso andén de la estación de Portugalete mientras se despedían de sus hijos antes de ser trasladados al puerto de Santurce. Bastantes de los niños quedaron para siempre en Inglaterra después del fin de la Guerra Civil.

En el transcurso del verano al otoño de 1937, todo el norte republicano había caído y Franco seguía insistiendo en repatriar a los niños, mientras sus seguidores en Gran Bretaña se encargaron de repetir su discurso machaconamente y acusaron al Comité de Niños Vascos de explotar a éstos y a sus familias con el único objetivo de hacer propaganda política.

Los niños vivieron en colonias en varias partes de Inglaterra (una duró hasta 1945).

Una valiente mujer inglesa, Poppy Vulliamy, escribió a Lord Faringdon, que era socialista y pacifista y había trabajado como celador en el hospital de campaña británico que había en el frente de Aragón (donde ofreció uno de sus Rolls Royce como ambulancia) pidiéndole alojamiento para unos niños en su enorme finca. Ella le dijo que “no era apropiado que un socialista como él viviera solo en una casa tan grande.”

Faringdon no estaba de acuerdo con la idea de Miss Vulliamy; sin embargo, le ofreció dos refugios vacíos en los límites de la finca que tenía en Eaton Hastings si ella se ocupaba de construir dos casas de madera que se utilizarían como dormitorios extras.

Esos niños no fueron los únicos exiliados españoles que encontraron refugio gracias a este aristócrata. El gran escritor Arturo Barea vivió sus últimos años (murió en 1957) en una de las casas (Middle Lodge) de la finca. Su lápida, restaurada por un grupo de admiradores el año pasado, está en el cementerio del pueblo de Faringdon.

¿Hicieron bien los padres en mandar a sus hijos al extranjero, a costa de perderlos para siempre o, al menos, durante los años formativos de sus vidas? Algunos padres se arrepintieron de lo que habían hecho, porque después de sobrevivir a la guerra pensaron que pudieron haber estado todos juntos durante el conflicto, pero no había ninguna certeza de que no hubieran muerto todos. Otros creyeron que fue la mejor decisión que podían tomar en las circunstancias. ¿Cómo podría un padre no poner a salvo a sus hijos si tenía la oportunidad?

Uno de los niños, muchos años después, resumió la situación así. “Nuestra juventud, nuestra formación educativa, la manera en que nuestros padres nos educaron, todo lo que sabíamos, todo eso nos quitaron. No les echo la culpa a los padres. Hicieron lo que creyeron que era mejor para nosotros, lo que sabían que era mejor para nosotros. La decisión fue equivocada, pero ellos hicieron lo correcto.”
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Christopher Hitchens: llevando la contraria

Steve Jobs, cofundador y presidente ejecutivo de Apple, cuyos productos informáticos transformaron el mundo, y el escritor y periodista británico Christopher Hitchens tienen algo en común aparte del hecho de que Jobs murió de cáncer y tal vez antes de fin de año pase lo mismo con Hitchens (le fue diagnosticado un cáncer de esófago inoperable en 2010).

Jobs, en su discurso en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford en 2005, hizo una llamada a los estudiantes para que tuvieran el coraje de vivir sus propias vidas. “Su tiempo tiene límite, así que no lo pierdan viviendo la vida de otra persona,” dijo. “No se dejen atrapar por dogmas — es decir, vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones ajenas silencie su propia voz interior. Y, más importante todavía, tengan el valor de hacer caso de su corazón y su intuición, que de alguna manera ya saben lo que realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.”

Estas palabras podrían haber sido expresadas por Hitchens, que ha pasado gran parte de sus 62 años haciendo caso de su corazón. Hijo de un oficial conservador de la Armada, fue educado en una escuela privada en Inglaterra y la Universidad de Oxford donde fue famoso por ser un trotskista de champán (champagne Trotskyite). Se unió al Partido Socialista Internacional (precursor del Partido de los Trabajadores Socialistas) y no lo abandonó hasta finales de los años 70. Se fue a vivir a Washington para trabajar en revistas capitalistas como Harper’s, The Nation, Vanity Fair, The Atlantic and Slate. Ha viajado por el mundo denunciando, desde su posición de izquierdista anti-totalitario y anti-imperialista, las injusticias, la hipocresía y el islamofascismo, entre otras cosas.

Es un ateo confeso y apoyó con el fervor de converso la invasión de Irak. Entre sus libros más conocidos están “Dios no es bueno” y “Dios no existe.” Odia el extremismo y el fanatismo, aunque él mismo sea algo extremista en sus opiniones.

Su héroe es George Orwell, otro inconformista muy citado en su nuevo y tal vez último libro, Arguably (algo así como “Discutiblemente”), un tomo de 750 páginas con los elegantes y potentes ensayos que Hitchens ha publicado en la última década, editado por Atlantic Books. La cita inicial del libro es una frase de la novela “Los Embajadores” de Henry James, “Vive todo lo que puedas. Es un error no hacerlo” Hitchens ha hecho de la noche el día (fumaba unos 15.000 cigarrillos al año durante décadas y consumió mucho whisky y es, a la vez, un escritor prolífico y agudo y de muy alta calidad).

El libro cubre una enorme variedad de temas, desde políticos como semblanzas de Benjamin Franklin, Abraham Lincoln y JF Kennedy hasta de escritores como Gustave Flaubert, Graham Greene y Stieg Larsson, científicos como Isaac Newton, países como Afganistán, Irán y Irak y muchos temas de actualidad.

Uno de sus ensayos más devastadores trata del polémica método de asfixia simulada (waterboarding) perpetrado en las cárceles secretas de la CIA para extraer información de presuntos terroristas, que tanto ha manchado la imagen de los Estados Unidos como país que respeta los derechos humanos y el estado de derecho, aunque, según George W. Bush ha ayudado a salvar vidas. Consiste en atar al prisionero, vendarle los ojos, meterle una toalla o trapo en la boca y verter agua sobre su cabeza para provocar una sensación de ahogo. Hitchens sabe de lo que está escribiendo porque se puso en manos de un equipo de expertos que le aplicó a él la asfixia simulada, pero, a gran diferencia de lo que normalmente pasa, pudo parar el proceso cuando quiso. El título del ensayo es Believe Me, It’s Torture (Créanme, es tortura).

En otro ensayo, Hitchens demostró ser alguien muy clarividente. En 2005, la revista Foreign Policy pidió a sus colaboradores escribir sobre algo que considerasen sobrevalorado o que no durase. A pesar de haber sido un activista a favor de la ampliación de la Unión Europea (en parte por su impacto positivo sobre países como España), eligio la moneda única, el euro. Acertó.

No todo es gravitas. Hitchens tiene un gran sentido del humor; cree que las personas ariscas nunca deben tener poder. Su libro termina con un breve ensayo divertido sobre los múltiples usos, y en diferentes contextos, de la expresión fuck off (vete a tomar por el culo).
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De patatas y piratas

Francis Drake (1543-96) está considerado como un pirata por los españoles y un héroe por los ingleses. Según la leyenda inglesa, Drake se encontraba jugando a los bolos en el momento en que recibió la noticia de la llegada de la armada española, pero en lugar de partir inmediatamente decidió seguir el juego: “Tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles”. Y así fue. La reina Isabel I recompensó a Drake por sus servicios a la corona inglesa, nombrándole caballero.

Según una estatua de Drake, erigida en Offenburg, Alemania, en 1835 y destruida por los Nazis en 1938, Drake era visto como un héroe por otras razones. En la base de la estatua se proclama que él fue:

“El difusor de la patata en Europa
en el año de Nuestro Señor de 1586.
Millones de personas
que trabajan la tierra
bendicen su memoria inmortal.”

Drake, esculpido en la estatua con una espada en una mano y una patata en la otra, no fue el introductor de la patata en Europa, aunque sí fue la segunda persona en dar la vuelta al mundo en barco después de Juan Sebastián Elcano y en ese viaje pasó cerca de tierras con patatas. Murió en lo que hoy en día son aguas de Panamá.

A quienes habría que erigir un monumento por la patata es a los pueblos andinos, como reconoce Charles C Mann en su libro 1493: How Europe’s Discovery of the Americas Revolutionised Trade, Ecology and Life on Earth (“1493: Cómo el Descubrimiento Europeo de América Revolucionó el Comercio, la Ecología y la Vida en la Tierra”), publicado por Granta. El libro continúa su 1491: The Americas before Columbus (“1491: las Américas antes de Cristobal Colón”).

El descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 es generalmente percibido en términos económicos — la semilla de la globalización del comercio—
y no biológicos o ecológicos. Antes de Colón, pocos criaturas terrestres habían cruzado los océanos para establecerse en territorios tan distintos de sus paisajes originales

Mann desarrolla de forma amena el término del historiador Alfred W Crosby quien en 1972 inventó la expresión Columbian Exchange (algo como el Intercambio colombino) para describir el tráfico no solo de seres humanos entre continentes. Más que el descubrimiento de un Nuevo Mundo, Mann ve en los viajes de Colón la creación de un solo mundo a raíz de la colisión de dos mundos anteriores y el comienzo de una nueva era biológica conocida como el Homogenoceno (la homogeneización de las especies)

El paludismo humano y la fiebre amarilla no existían en América antes de 1492 (parece que había paludismo entre monos). El mismo Colón escribió en una carta sobre una enfermedad que afectó a su propia gente (lo llamo çiçiones, una palabra que aún no existe en el diccionario de la Real Academia Española) y que probablemente era paludismo. Ambas enfermedades, hasta cierto punto, estuvieron detrás del tráfico de esclavos porque mataron tantos trabajadores europeos en las plantaciones de tabaco y de azúcar que daban lugar a la importación de africanos capturados.

China rápidamente adoptó plantas alimenticias de América — boniatos, maíz, cacahuetes, guindillas, piñas — para alimentar su enorme población. Los boniatos se convirtieron en una comida cotidiana.

Pero ningún cultivo tuvo tanto impacto como la patata, que no hay que confundir con los boniatos (es de otra familia botánica). La patata más común (solanum tuberosum) ayudó a forjar los imperios españoles y británico porque permitió alimentar a poblaciones en crecimiento y erradicar el hambre, lo cual creó estabilidad política. No es una exageración decir que la patata estimuló el auge del Occidente.

La patata alimenta a más seres humanos que cualquier otro alimento porque contiene todos los nutrimentes esenciales salvo las vitaminas A y D (proporcionadas por la leche).

En el caso de Irlanda, el país que comió más patatas per cápita que cualquier otro en el mundo, esta planta permitió que la población creciera de unos 1,5 millones en el siglo XVII hasta 8,5 millones o más en el siglo XIX. Esto pasó porque la patata permitió a los niños nacidos sobrevivir la pobreza y vivir muchos más años, y no porque contenga algún elemento que fomente la fertilidad.

Sin embargo, tanta dependencia de la patata (se estima que un tercio de la población comía solo patatas) explica por qué la hambruna de 1845-52 causó la muerte de hasta un millón de personas y dio lugar a la emigración masiva de irlandeses.

Otro producto de América que benefició al Occidente es el guano, los excrementos de aves marinas acumulados en las costas de Perú y Chile. Al principio pocos querían transportar por mar toneladas de mierda (había muchos otros recursos mucho más rentables), pero cuando ganó fama de ser un fertilizante potente, el trafico empezó a ser intenso.

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