Promesas incumplidas por todos

Los políticos de todo el mundo tienen fama de mentir; así que la subida de impuestos anunciada por el Gobierno no debe sorprendernos.

Mariano Rajoy había prometido antes de ganar las elecciones no subir los impuestos. En una entrevista en ABC el agosto pasado, afirmó que subir los impuestos sería “la puntilla para las familias” y “un disparate estratosférico” y, además, que “el Partido Popular se opondrá a cualquier subida de impuestos” porque “significa más paro y más recesión”. En el mismo sentido, el ahora titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, en una entrevista en Onda Cero, dijo que no era el momento “para demagogias fiscales” y defendió “bajar impuestos, hacerlos más eficientes y así recaudar más”. En su investidura el 19 de diciembre, Rajoy aseguró que su “intención” no era “subir los impuestos” y que mantendría sus “compromisos electorales”. Defendió su posición alegando que “el mayor esfuerzo no puede recaer en los ciudadanos”, sino que “tiene que provenir de las Administraciones”.

Como dijo Miguel Ángel Aguilar, el agudo columnista de El País, “A Zapatero le costó seis años desdecirse de sus promesas electorales; a Rajoy le han bastado seis días.”

La mayor promesa incumplida de José Luis Rodríguez Zapatero fue su compromiso en la campaña electoral de 2008 de crear unos 2 millones de puestos de trabajo y tener pleno empleo. Hoy, cuatro años después, el número de parados se ha duplicado a más de 5 millones, y estamos muy lejos de pleno empleo. Si la promesa (tan populista) de Zapatero se hubiera cumplido, no hubiera sido necesario subir los impuestos para disminuir el mayor déficit porque más personas que trabajan más ingresos fiscales que el Gobierno reciba. ¿Quién miente más?

La pregunta clave es ¿cuando supo Rajoy que el déficit público del 2011 iba estar más cerca del 8% del PIB que del 6% prometido por el Gobierno de Zapatero y exigido por la Unión Europea? Se supone que Rajoy fue informado en el lapso de tiempo desde que ganó las elecciones (20 de noviembre) y su entrada en la Moncloa como Presidente (21 de diciembre). Y si uno cree en las palabras de Rajoy en su investidura, y para darle el beneficio de la duda, le llegó la mala noticia entre el 19 de diciembre y el 30 cuando se anunció la subida, aunque hubo muchos comentarios en privado de que el déficit iba a superar el 6%.

Al incumplir los compromisos adquiridos por el Gobierno Socialista con Bruselas, ¿qué otra alternativa tiene Rajoy que subir los impuestos para reducir el déficit, dado que las autonomías (no el Gobierno central) son las principales responsables del mayor déficit — tanto Socialistas como del PP — al no reducir sus gastos lo suficiente?

Subir los impuestos no forma parte de la filosofía de la derecha en ningún país, así que hay que interpretar el aumento de los gravámenes, con un tipo máximo del IRPF en 55%, el tercero más alto en Europa después de Suecia y Bélgica, como una medida desesperada para evitar otra crisis de la deuda soberana española y su prima de riesgo por parte de los mercados. Y el Gobierno ha acertado en anticipar la reacción negativa de los mercados en cuanto se conociese en febrero la cifra definitiva del déficit.

Además, la reforma fiscal se concentra en los ingresos altos, acercándose a posiciones socialdemócratas.

Durante mis 26 años viviendo en España, no sé cuantas veces he escuchado a dirigentes tanto socialistas como del PP, durante sus respectivos gobiernos, prometer combatir el fraude fiscal. A juzgar por el tamaño de la economía sumergida en España, estimada entre el 16% y el 22% del PIB (no se sabe con certeza precisamente porque es algo sumergido), y a raíz de la crisis probablemente más cerca a la segunda cifra que la primera, la Agencia Tributaria “pierde” millones de euros cada año. Hasta el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, está acusado de evadir el pago de sus impuestos, enviando dinero a paraísos fiscales.

Quien no ha mentido es Juan Roig, el presidente de Mercadona, quien dijo en marzo pasado que “lo peor de la crisis está por llegar” y que el año 2011 “tiene una cosa buena, que es mejor que 2012?.
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Deseos de Año Nuevo

Después de ofrecer la semana pasada unos regalos de Navidad para Mariano Rajoy, voy a expresar mis buenos propósitos para 2012 para toda España. Tradicionalmente, el fin de año es una ocasión para ofrecer a los seres queridos paz, prosperidad, felicidad y buena salud. Dado que España no está en guerra, es bastante más rica que hace unos 30 años, es más alegre que mi país, el Reino Unido, a pesar de la crisis, y la esperanza de vida al nacer es de más de 81 años, una de las más altas del mundo y un indicador fiable del nivel de salud, voy a concentrarme en otras cosas.

Mi mayor deseo es que no haya más crispación entre los dos partidos políticos principales y que se pongan de acuerdo para empezar a resolver el mayor problema del país: la creación sostenida de empleo. Esto significa resolver otros dos grandes lastres: un modelo productivo excesivamente basado en el ladrillo que ya no sirve (aún tenemos unas 750.000 nuevas casas en venta que no se han vendido) y un sistema educativo deteriorado y en declive.

Con una mayoría absoluta en el Congreso y valentía para enfrentarse con los sindicatos, Rajoy podría empezar a cambiar la profunda e injusta división en el mercado laboral entre insiders (los trabajadores con contratos permanentes y un coste de despido demasiado alto) y los outsiders (los muchos empleados con contratos temporales que son los primeros en perder sus trabajos porque cuesta poco).

España es la primera en tasa de paro (oficialmente 21,5%, aunque yo no creo que sea una cifra fiable) y en tasa de temporalidad (25%) y tiene una potente economía sumergida (algunas fuentes no oficiales la estiman en torno a 2,5 millones de empleados y a un 21% del PIB). No sorprende que el ultimo informe de World Economic Forum sitúe a España en el indicador de eficiencia del mercado laboral en la posición 119 en relación a un total de 142 países.

España ha tenido una borrachera de reformas laborales en los últimos 25 años, desde políticas activas, negociación colectiva y seguridad social hasta contratos de aprendizaje, procedimiento de regulaciones de empleo y economía sumergida, pero no han cambiado la característica más llamativa del mercado laboral español: crea mucho empleo en ciclos de expansión económica y destruye muchos puestos de trabajo en ciclos de recesión.

Basta ver las cifras de creación masiva de empleo durante el auge de la economía española (1994-2007) y la destrucción igualmente masiva desde 2008. José Luis Rodríguez Zapatero dejo el poder con 2,8 millones personas más sin trabajo que cuando entró en La Moncloa en 2004. Este sugiere que las reformas laborales por sí solas nunca van a resolver el problema del paro en España.

Llama la atención que Alemania, con una población de 82 millones, tiene hoy 2,73 millones de parados y España, con una población de 44 millones, tiene casi 5 millones de desempleados. España ha sido incapaz de crear empleo sostenido, a diferencia de Alemania, porque tiene un débil y vulnerable modelo económico (el de Alemania está mucho más enfocado hacia las exportaciones) y un sistema educativo que no rinde lo suficiente. Dicho esto, es curioso saber que España es el país de la Unión Europea con más trabajadores sobrecualificados, el 31% , según la oficina estadística Eurostat. Es decir, tiene un nivel de formación superior al que exige su empleo. Se trata de la tasa más alta de toda la UE y supera ampliamente la media comunitaria, que se sitúa en el 19%. La sobrecualificación es todavía más grave en el caso de los trabajadores extranjeros en España, colectivo en el que alcanza el 58%. La explicación podría residir precisamente en el modelo económico: tanto el sector de la construcción en el sentido más amplio como del turismo tienen un peso muy alto en la economía española (casi el 30% del PIB en 2007) y no hace falta tener títulos de educación superior para trabajar en estos dos sectores altamente intensivos en mano de obra, y no en cerebros.

Más reformas laborales podrían ser aprobadas de la noche a la mañana, pero crear un modelo productivo más sostenible tardará al menos una década. Mientras tanto, la destrucción de empleo está poniendo a la Seguridad Social al borde del déficit por primera vez desde 1998, tumbando un superávit que es el último bastión de una bonanza económica artificial.

http://www.elimparcial.es/nacional/deseos-de-ano-nuevo-97102.html#

Regalos de Navidad para Mariano Rajoy

Al ser inglés y protestante (no practicante), Papá Noel, también conocido como Santa Claus, Viejito Pascuero, Colacho o San Nicolás, es mucho más importante para mí que los Reyes Magos. Era Papá Noel quien cada 25 de diciembre se mostraba muy generoso conmigo, mientras que los 6 de enero los Reyes no me traían nada. Sin embargo, el día anterior, el 5 de enero, era el cumpleaños de mi padre y había siempre fiesta. Siguiendo la tradición inglesa, voy a hacerle unos regalos a Mariano Rajoy en forma de deseos y sin ningún orden de preferencia.

Es de suponer que Carles Casajuana, el muy culto embajador español en Londres (ganó el premio Ramón Llull de novela con “L’últim home que parlava català”), será sustituido porque no solo lleva más de tres años en el puesto (cuatro suele ser la norma) sino que además, antes de ir a la capital inglesa fue director del Departamento de Política Internacional y de Seguridad del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, y, por ende, está muy identificado con la política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero.

En su lugar, propongo a Esperanza Aguirre. Tiene muchas cualidades para el puesto. Habla inglés perfectamente (fue alumna del colegio British Council de Somosaguas), a diferencia de Rajoy, quien ha intentado aprenderlo sin éxito en los últimos años; desde 2004 es Honorary Dame Commander of the Order of the British Empire (algo como Dama Comandante Honoraria de la Orden del Imperio Británico), la primera española en ostentar este título, concedido por la Reina de Inglaterra por promover las relaciones entre los dos países, en particular en el campo educativo, y llegó a amenazar el liderazgo de Rajoy cuando éste perdió las elecciones de marzo del 2008, aunque nunca dio ni presentó oficialmente su candidatura. Teniéndola en Londres o incluso en París (Aguirre también habla un buen francés) Rajoy se quita del primer plano a alguien incómodo.

Rajoy no tendrá un hueco en su agenda apretada para seguir estudiando inglés. Hubiera sido más útil aprender alemán porque va a hablar mucho más con Ángela Merkel (quien no habla español) que con David Cameron, el primer ministro británico, cuyo país no es miembro del euro y parece ser va a ser marginado.

A Rajoy le gusta fumar puros (tres o cuatro al día, se dice). Antes de la primera Ley Anti-Tabaco de 2006 (una chapuza corregida en enero de este año), Rajoy fumaba abiertamente en el Congreso. Felipe González recibió cajas de puros habanos de Fidel Castro cuando eran amigos. Rajoy nunca ha sido y nunca será amigo de Castro ni de su régimen: a diferencia de Zapatero no va a intentar cambiar la posición común de la Unión Europea hacia Cuba y hacerla más acomodaticia con ese régimen nefasto, entre muchas otras razones porque esta política lleva fecha de 1996 a propuesta de José María Aznar. Le deseo otra fuente de puros. Dado que el discurso de Rajoy en el Congreso pidiendo más austeridad se hizo eco de las declaraciones de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, le recomiendo los puros que llevan el nombre de este personaje histórico y también gran fumador.

Rajoy tiene sobre sus hombros la excepcionalmente compleja tarea de recuperar crecimiento económico y creación de empleo en un país con expectativas absurdamente altas. Para poder lograr profundas reformas laborales que facilitan la creación de puestos de trabajo, Rajoy tiene que estar dispuesto enfrentarse con los sindicatos y aguantar una huelga general (que yo creo no tendrá mucho apoyo entre la población fuera de los sindicatos). En esta situación, sería normal que tuviera cold feet (tener miedo), una expresión inglesa que literalmente significa tener los pies fríos. Para evitarlo, otro de mis regalos son un par de lujosas zapatillas.

Por último, espero que la barba de Rajoy no se ponga blanca rápidamente con tantas responsabilidades y preocupaciones, en cuyo caso podría parecer como Papa Noel, pero sin regalos que ofrecer a la población, salvo carbón.
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Atacar la corrupción

Uno de los objetos más queridos de mi estancia en México como corresponsal del Financial Times entre 1978 y 1984 que guardo en mi oficina es un trozo de cobre montado en un bloque transparente con las palabras “La solución somos todos” del entonces presidente, José López Portillo, para conmemorar la inauguración de una mina. Esta eslogan rápidamente se transformó entre la población antes del fin de su mandato en “La corrupción somos todos.”

A juzgar por las noticias en la prensa todos los días, España está llegando a tal extremo. Ni el yerno del Rey, Iñaki Urdangarín, se ha escapado de acusaciones.

La única organización que mide la corrupción cada año es Transparency International, y solo en el sector público. Su ránking de 183 países está basado en unas encuestas que intentan medir los niveles percibidos de corrupción. Por ser una actividad ilegal e escondida, es imposible ser preciso. En el último ránking, publicado este mes, España se mantiene en el puesto 15 de la Unión Europea y en el ránking mundial baja al puesto 31 de 30 en 2010.

Somalia, Corea del Norte y Myanmar (Birmania) son los países más corruptos del mundo y Nueva Zelanda, Dinamarca y Finlandia los menos. Por delante de España hay países europeos, como Alemania, Francia, Reino Unido, Bélgica, Austria o Irlanda, y detrás, como Grecia, Italia o Portugal.

La nota de España (6,2) sobre 10 (siendo el más cercano al 10 el país menos corrupto) está estancada desde hace tres años (6,1 en 2010). La mejor nota de España fue 7,1 en 2004, el primer año del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

“Seguimos viendo escándalos de corrupción y así no puede funcionar la convivencia ciudadana. Este es un momento histórico para que España salga de esta situación y entre en un momento mejor”, incidió Antonio Garrigues durante la presentación del informe en la Fundación Ortega-Marañón, de la que es patrono.

No es casual, al menos en Europa, que la ausencia de transparencia y los mayores índices de corrupción se den en los países con más problemas en la crisis de la deuda.
De los cuatro países llamados PIGS (literalmente cerdos en inglés) en el acrónimo peyorativo inventado para Portugal, Italia, Grecia y España (Spain en inglés), España tiene el honor de ser, por los pelos, el menos corrupto en 2011 (las notas respectivas para los otros tres países son 6,1, 3,9 y 3,4).

La corrupción no es una cuestión ideológica: durante los casi ocho años de Zapaterismo los políticos socialistas y del Partido Popular han sido igualmente corruptos. El aumento de la percepción de la corrupción está relacionado con la locura de la construcción, y la razón del declive (muy pequeña desde 2010) se debe probablemente a la paralización de los proyectos urbanísticos.

La corrupción y la falta de transparencia están íntimamente ligadas. España sigue siendo el único país europeo que no tiene una ley de acceso a la información pública. La tienen todos los países europeos y España no puede seguir siendo una excepción. Es un tema de voluntad política y nada más.

Hacen falta otras medidas que urge tomar en tiempos de austeridad. Los españoles estarían mucho más dispuestos a apretarse el cinturón si estuvieran convencidos de la honestidad de la clase política y sus amigos.

El Comité de Dirección de Transparencia Internacional España ha elaborado una lista de reformas, entre las cuales están la creación de un portal nacional de transparencia pública; la exclusión de las listas electorales de los procesados por corrupción; la reforma de la legislación electoral para desbloquear las listas cerradas que presentan los partidos políticos; establecer la obligatoriedad legal de rendición y publicación online de las cuentas de los partidos políticos, incluyendo el detalle de sus cuentas electorales; aprobación de una ley para la protección al denunciante de prácticas corruptas e ilegales, tanto en el ámbito público como en el sector empresarial y respeto efectivo de los principios de mérito y capacidad, y eliminación de la libre designación y el cese discrecional en la Administración pública.

Gran parte de la población ve la clase política como parte del problema y no de la solución de lo malo del país. La asunción de estas reformas mejoraría su imagen mucho y contribuiría a la recuperación económica. ¡Adelante Rajoy!
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WG Sebald: 10 años después

Hace 10 años el martes próximo murió en el cenit de su carrera literaria el escritor y profesor universitario W.G. Sebald en un accidente de tráfico a la edad de 57 años después de sufrir un infarto. Sebald nació en Baviera, Alemania y vivió más de 30 años en Inglaterra, principalmente en la región de East Anglia donde era catedrático de literatura europea en la universidad del mismo nombre. Fue también fundador del British Centre for Literary Translation (Centro Británico para la Traducción Literaria).

Pocos autores han tenido tanto impacto en tan poco tiempo. En los últimos 13 años de su vida fueron publicados siete libros (incluyendo dos de poesía), y dos después de su muerte. La mayoría están en español: “Los Emigrados”, “Vértigo,” “Los Anillos de Saturno”, “Austerlitz”,“Del natural”, “Campo Santo”, “Sobre la historia natural de la destrucción” y “Sin contar”.

Su estrella no ha dejado de subir desde su muerte, tanto que hace poco fue publicado en inglés por la editorial británica Legenda “Saturn’s Moons”, que reúne en más de 600 páginas textos sobre Sebald escritos por sus colegas, amigos y sus dos traductores al inglés (Michael Hulse y Anthea Bell) que trabajaron muy cerca de Sebald, cuatro poemas dedicados a él, muchas fotos, un voluminosa bibliografía de sus obras, entrevistas, reseñas de sus escritos y una cronología de su vida. Para aficionados como yo, es una Biblia.

Sebald estaba marcado por las vivencias de la generación de sus padres (el nació en 1944, en el penúltimo año de la Segunda Guerra Mundial). En una entrevista dijo que sus “profesores decidieron un buen día proyectar la película inglesa sobre Bergen—Belsen, el campo de exterminio nazi. Lo proyectaron sin comentarios, como un ejercicio obligatorio de moral. Desde entonces ese tema ha estado en mi cabeza.”

Preguntado sobre su forma de describir los horrores de la Historia del Siglo XX —su obra rodea constantemente el Holocausto Nazi como si de una montaña se tratase- Sebald explicó en una ocasión que su intención era darle a entender “al lector que esos temas son una compañía constante; su presencia oscurece cada elemento de cada frase que escribo”, sin describir directamente ni los campos ni las catástrofes. Lamenta la pérdida más que la masacre.

Los libros de Sebald son eclécticos. Son muy sui generis: una mezcla de ficción, autobiografía, biografía y viajes entretejida con fotos, siempre en blanco y negro y sin leyendas. Como dice el narrador en “La noche de los tiempos”, la gran novela de Antonio Muñoz Molina que estoy releyendo, “La foto es el dolor del pasado; el punto fijo que se va quedando atrás en el tiempo: la cara inmóvil, en apariencia invariable, y sin embargo cada vez más lejana, más infiel, el simulacro de una sombra desvaneciéndose casi tan rápido en el papel fotográfico como en la memoria.”

El tema central de la obra de Sebald es la memoria, y en su caso muy relacionada con el exilio y la persecución política, y lo doloroso de vivir con ella y lo peligroso de vivir sin ella para naciones e individuos.

Su prosa, con largas frases circulares, y en “Austerlitz” con poca puntuación, es luminosa y sorprendentemente fácil de leer. Me recuerda algo a otro novelista, Javier Marías (por cierto, un admirador de Sebald declarado): los dos son aficionados al escritor austriaco Thomas Bernhard. Marías también usa fotos en sus novelas (la primera vez en 1989, en “Todas las almas”). La relación entre ambos escritores se tornó en amistad epístolar: Sebald era el Duque de Vértigo en el Reino de Redonda, la nación ficticia creada alrededor de la isla deshabitada de Redonda, una dependencia de Antigua y Barbuda, cuyo rey actual es Marías.

Uno de los capítulos más fascinantes de “Saturn’s Moons”, escrito por Mark Anderson, versa sobre la infancia de Sebald entre 1944 y 1952 en la región de Wertach im Allgäu cercana a la frontera con Austria, cuidado por sus abuelos porque su padre fue prisionero de guerra en Francia hasta 1947. Como Sebald relató en una entrevista publicada en Babelia en 2001, pocos meses antes de morir, “Yo crecí en un pueblo muy atrasado, donde por el hecho de que en los años de la posguerra no había dinero, se vivía como en una época previa a las máquinas. Así, los primeros ocho o diez años de mi vida los pasé en un entorno muy silencioso y natural, y por eso hoy siento la invasión de la vida.”

A los diez años de su muerte sus libros siguen siendo sugestivos y se echa de menos su voz.
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Una joya literaria de Manuel Chaves Nogales al descubierto

La persistencia rinde frutos: en este caso el descubrimiento por María Isabel Cintas Guillén de unas crónicas desconocidas de Manuel Chaves Nogales publicadas en una revista mexicana en 1938 y más tarde en un periódico inglés, cuando él estaba en el exilio, y que ahora acaban de ser editadas en un bello libro, “La Defensa de Madrid”, de inminente publicación por la editorial Renacimiento. Ningún otro documento que he leído hasta ahora hace tan viva la tragedia de la Guerra Civil.

Cintas, cuya biografía de Chaves Nogales fue publicada hace poco y comentada en esta columna, encontró en una hemeroteca inglesa las crónicas mencionadas en el Evening Standard de Londres. En ellas se aclaraba que la traducción (del castellano original al inglés) la había realizado un amigo de Chaves Nogales. Una vez comprobado que sólo tenía el texto en inglés, y no muy bueno, Cintas encargó la versión al castellano a una traductora. La traducción confirmó que, en efecto, había que buscar el texto original español, ya que el resultado no satisfacía sus expectativas. La versión en inglés era un “desastre que en nada se parecía a lo que Chaves Nogales pudo haber escrito”.

Pero era una búsqueda a ciegas, sin fecha ni lugar, y digna del detective Sherlock Holmes. Por fin, Cintas encontró que en un libro del general José Miaja, persona clave en la defensa de Madrid, se aludía a la publicación en la revista mexicana Sucesos para todos de un trabajo que podría ser el buscado. Un bibliotecario en México encontró los reportajes, pero no todos y, además, en muy malas condiciones. Comenzó entonces un rastreo por hemerotecas del mundo. Pasados algunos meses, llegó un buen día un correo electrónico de una Biblioteca Pública de Nueva York: “los periódicos que busca están muy cerca de usted, en la Ibero-Amerikanisches Institut de Berlín”. Pero había un último problema: estaba el texto completo… excepto la entrega número diez (de los dieciséis). Tras dedicar sin éxito mucho tiempo al asunto, Cintas consideró que era mejor no seguir luchando contra los elementos, al tener el texto del Evening Standard, traducido.

Las entregas del reportaje fueron publicadas en Sucesos entre el 5 de agosto y el 22 de noviembre de 1938, en un momento difícil para el periodista de patas, (en expresión de Pío Baroja) cuando ya tenía en mente su marcha a Inglaterra desde el exilio francés por el avance de las tropas Nazis.

Como bien dice Antonio Muñoz Molina en su espléndido prólogo, el libro, con los dramáticos dibujos de Mendoza, un exiliado español que ya había ilustrado otros trabajos de Chaves, “quema entre los manos.” Todo tipo de personaje pasa por las páginas del libro, desde Francisco Largo Caballero, el entonces presidente del Gobierno, “con su mono de miliciano falso y su sombrero de paja de grotesco caudillo tropical” hasta Wenceslao Carrillo con una ametralladora en cada uno de los balcones de su despacho, y un muchacho que “coge por burla el inútil fusil como si fuese una guitarra y tarareando un paso doble marcha a la cabeza de su pelotón en busca del enemigo.”

En un incidente, los generales Sebastián Pozas y Miaja recibieron a la vez cartas con la orden de no abrirlas hasta una cierta hora, donde iban instrucciones de vital interés para la defensa de Madrid. Afortunadamente ignoraron la orden: “Miaja rasga el sobre y se encuentra estupefacto con una carta en la que Largo Caballero ordena al general Pozas que se retire a Tarancón, a ochenta kilómetros de Madrid, para organizar las nuevas líneas republicanas por si la capital no pudiera resistir,” escribió Chaves Nogales.

En una época, escribe Muñoz Molina, “en la que casi todo el mundo da por supuesto que solo se puede agitar el puño cerrado o levantar la mano abierta, vestir camisa despechugada de nazi o mono postizo de obrero, Chaves Nogales vindica su apostura no heroica de pequeño burgués, de hombre con camisa y corbata.” Había viajado por la Unión Soviética y la Europa nazi y fascista, y era uno de los pocos intelectuales españoles que no cerró sus ojos a lo que estaba pasando. A la altura de Chaves Nogales solo están unos pocos como George Orwell o Stefan Zweig.

Y si esto no fuera suficiente, Renacimiento también va a publicar unas crónicas de la Guerra Civil de Chaves Nogales, con un estimulante prólogo de Santos Juliá. Este libro recoge una selección de artículos publicados en diversos periódicos del mundo entre agosto de 1936 y septiembre de 1939. Algunos aparecieron recogidos dentro de la Obra Periodística de Chaves Nogales (Diputación de Sevilla, 2001), pero otros permanecían inéditos hasta que han sido rescatados para esta edición.

En estos tiempos de austeridad llama la atención que los dos libros cuenten con la colaboración de la Diputación de Sevilla. Pues Chaves Nogales nació en Sevilla y es un icono en su tierra e incluso fuera de ella para algunos. Si sobra dinero en la Diputación (lo dudo), podría estudiar la posibilidad de montar una lápida para él. Murió en Londres en 1944 con solo 46 años de edad y lejos de su familia. Fue enterrado en el cementerio de East Sheen (en el número 19 en la sección CR) y no hay nada que indique que allí reposan sus restos.

http://www.elimparcial.es/cultura/una-joya-literaria-de-manuel-chaves-nogales-al-descubierto-95674.html

La cuenta atrás de los primeros cien días de Rajoy

Los primeros cien días del jefe de un nuevo Gobierno suelen ser una especie de luna de miel durante la cual los votantes, tanto los que están a favor del partido ganador como los que votaron por otros partidos, le dan un margen para anunciar sus reformas y ver el impacto antes de perder confianza o manifestarse en las calles.

Mariano Rajoy no es el primer presidente que llega al poder con una situación muy delicada: Adolfo Suárez tuvo que empezar la transición política; Felipe González la reconversión industrial y José María Aznar, lograr la entrada de España en el primer grupo del euro.

Rajoy tiene la mayoría absoluta más grande desde la de los socialistas en 1982, pero, a la vez, el margen de maniobra más reducido en el campo económico porque, siendo miembro de la zona euro, España no puede devaluar su moneda, como tantas veces hizo antes de entrar en la zona en 1999, y sus políticas económicas no pueden salir de las reglas comunes.

Igual que los socialistas, con su eslogan electoral en 1982 de “Por el cambio” (político y social más que nada), el Partido Popular (PP) ganó con el lema “Súmate al cambio” (esencialmente económico). Y arrasó, incluso, por primera vez en 34 años, en Andalucía, el feudo de los socialistas.

Sin embargo, la mayoría de los más de 4 millones de votos que perdieron los socialistas se han ido a dos partidos izquierdistas, Izquierda Unida (IU) y Unión Progreso y Democracia (UPyD) y no al PP, que “sólo” gano unos 550.000 votos más que en 2008, pero incrementó en 32 su número de más escaños en el Congreso. El eslogan de IU era “Rebélate”. Con indignación no se va resolver nada. ¿En estas circunstancias, están los españoles listos para el cambio?

La victoria de Rajoy no ha mejorado la confianza en España, a juzgar por la prima de riesgo de la deuda española que repuntó hasta los 463 puntos básicos el lunes, tras la victoria del PP, 19 más que en vísperas de las elecciones, y la Bolsa bajó un 3,48%, uno de sus más bruscas caídas en los últimos meses. Y el martes, el Tesoro español vendió al 5,11% sus letras de tres meses, el doble de hace un mes.

Todo esto no significa que Rajoy esté mal visto: esta es una crisis de deuda, y la deuda de antes de las elecciones es la misma que hoy.

La consolidación fiscal y la austeridad exclusivamente no van a devolver a España a la senda del crecimiento económico y la creación de empleo. Podría satisfacer a los mercados internacionales, pero no los millones de parados, aunque me cueste creer que en España una de cada cinco personas en edad laboral no tenga un empleo, y no lo digo por desestimar el problema del paro.

Rajoy prometió durante su campaña electoral no mentir. Empezó bien tras constatar la mayoría absoluta, reconociendo que “vamos a gobernar en la más delicada coyuntura en que se haya encontrado España en los últimos 30 años.” Seria un estupidez hacer promesas, tipo el número de puestos de trabajo que va a crear (algo que hicieron tanto Felipe González en su primer Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero) que luego se vuelvan en su contra.

Hace falta mucha más pedagogía. Siempre me ha sorprendido lo poco que los presidentes españoles se han dirigido a la nación para explicar continuamente lo que están haciendo y porqué, y más en tiempos de crisis. Por ejemplo, me llamó la atención en su día la falta de explicación por José María Aznar de sus motivos para apoyar la guerra en Irak. Cada presidente americano, desde Franklin D Roosevelt en 1933 hasta Barack Obama, se ha dirigido a la nación con cierta regularidad y por distintos medios (radio, televisión, Internet).

El Gobierno tiene que estar dispuesto a enfrentarse a huelgas en colectivos sobreprotegidos del sector público e incluso a una huelga general para lograr reformas en el tan fragmentado mercado laboral que abaraten el coste de despedir personas con contratos fijos (no los temporales). El aspecto de la contratación ya es de lo más flexible.

El mercado laboral no funciona, y si algo no funciona hay que arreglarlo. El problema del paro radica también en un modelo productivo excesivamente basado en ladrillo y un deteriorado sistema educativo que hace difícil si no imposible una transición a un modelo basado más en el conocimiento, y son tareas que necesitan una década.

Los sindicatos pintan poco en la economía en su conjunto y son un especie de elite en la fuerza laboral, en particular los llamados liberados. Son aquellas personas que reciben sus salarios de las compañías que les han contratado, pero no desempeñan labor alguna en ellas. En lugar de ello están al servicio de las organizaciones sindicales. El número de liberados es uno de los secretos mejor guardados

Uno de los párrafos poco comentados del programa electoral del PP habla de establecer normas claras para ofrecer una completa información sobre los presupuestos y la situación patrimonial de los sindicatos. Sería la primera vez desde la transición.

Creo que la mayoría de los españoles estarán con el Gobierno si están convencidos de que sus reformas son sensatas y a lo largo ayudarán a crear empleo.

Los españoles, según las encuestas, consideran que la clase política constituye su tercer problema, tras el paro y la situación económico. Están hartos de tanta confrontación y descalificación del adversario. Hace falta consenso político y que los políticos empiecen ya a ser parte de la solución y no parte del problema.

http://www.elimparcial.es/nacional/la-cuenta-atras-de-los-primeros-cien-dias-de-rajoy–95272.html

El legado de Zapatero

Cuando se escriba la historia de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero con suficiente distancia, objetividad y perspectiva es posible que sea recordado no sólo por haber dejado el poder con casi 5 millones de parados y una economía en profunda crisis.

Entre sus reformas sociales están las dos leyes antitabaco, aunque la primera vez resultase una chapuza; la ampliación de la Ley de Divorcio; la Ley de Plazos de Aborto (con el disparate de que a los 16 años las niñas puedan abortar sin el conocimiento o consentimiento de sus padres), Ley sobre Violencia de Género, Ley de Dependencia y Ley de Matrimonio Homosexual. Zapatero tuvo la valentía de retirar las tropas de Irak, aunque con demasiada prisa y sin consultar suficientemente con sus aliados, y no cedió ante la banda terrorista ETA, dando lugar al histórico anuncio del fin de la violencia armada y una victoria para el estado de derecho. Hubo un aumento de la inversión en I+D y en la ayuda exterior, y la introducción del carne de conducir por puntos produjo una disminución de los muertos en carretera. Esto no es un balance negativo.

Sin embargo, Zapatero deja el poder con 2,8 millones personas más sin trabajo y con una tasa del desempleo (22,6%) más del doble de cuando entró en La Moncloa en 2004 (10,4%) y la misma cifra que en 1996 cuando el Partido Popular llegó al Gobierno; un modelo económico excesivamente basado en el ladrillo (muy intensivo en mano de obra) cuyo colapso era una crónica de una muerte anunciada, remedando el título de una novela de Gabriel García Márquez; y un sistema educativo tan deteriorado que hace imposible crear una economía mucho más basada en el conocimiento.

Llama la atención que Alemania, con una población de 82 millones, tiene hoy 2,73 millones de parados y España, con una población de 44 millones, tiene casi 5 millones de desempleados. Ningún país europeo ha creado tantos puestos de trabajo tan rápidamente como España y los ha destruido con la misma velocidad. Esto ha sido el precio de una economía ficticia.

No se puede culpar a Zapatero de todo, aunque, como dice los anglosajones, it happened on his watch (ocurrió durante su mandato). Pero sí es responsable de negar la profundidad de la crisis cuando estalló y de políticas populistas como el cheque bebé o la deducción de 400 euros a asalariados, pensionistas y autónomos que Zapatero lanzó en su campaña electoral de 2008 para ganar votos (ambas medidas ya eliminadas).

Igual que el Presidente Obama en su luchas con un Partido Republicano extremista y obstaculizador, Zapatero tuvo un Partido Popular nada dispuesto a negociar y cuya única solución para los males del país, constantemente pedida, eran las elecciones anticipadas que el partido iba a ganar, algo que van a conseguir este domingo.

Entre 2000 y 2003, bajo el PP, el número de viviendas iniciadas era de 2,2 millones y si se incluye 2004 (Zapatero inicio su legislatura en abril de este año y muchas decisiones de invertir en viviendas son tomadas meses antes de empezar las obras) el número asciende a 2,8 millones, en comparación con los 2,7 millones de viviendas iniciadas entre 2005 y 2010 bajo los socialistas, aunque el número bajó bruscamente en 2009 y 2010 por la crisis.

Los dos partidos son responsables de la locura del ladrillo, pero los socialistas más porque no se atrevieron a retirar las deducciones por compra de vivienda, algo que estimuló este sector, sin hablar del aeropuerto fantasma de Ciudad Real, con una de las mayores pistas de aterrizaje de Europa.

Aún más que en los Estados Unidos, el ladrillo ha sido la gran lacra de la economía española. No sólo creó un modelo económico insostenible y la apariencia de riqueza, sino que ha sido el factor primordial detrás del colapso de algunas cajas de ahorro y del aumento preocupante en los morosos de todo el sistema financiero, incluso en bancos bien gestionados como Santander y BBVA, y ha puesto España en el centro de atención del huracán financiero de la zona euro.

Además, los problemas de falta de financiación han perseguido a la aplicación de la Ley de Dependencia, una reforma social digna de elogio, casi desde su entrada en vigor, en enero de 2007. Esta ley hoy está paralizada: hay más de 300.000 dependientes en lista de espera.

Sin una economía capaz de generar los fondos para mantener reformas sociales, tales reformas son demagógicas.

Por último, Zapatero deja el poder con altas tasas de fracaso y abandono en la educación. Durante sus más de siete años, la tasa de abandono escolar temprano de jóvenes de entre 18 y 24 años (no estudian más allá de la educación obligatoria) ha bajado del 32,0% en 2004 al 28,4% en 2010, pero no por los meritos del Gobierno (más bien los gobiernos autonómicos debido a que la educación ha sido descentralizada). La tasa sigue siendo el doble de la UE 27 y ha disminuido porque los jóvenes, con tanto desempleo, no tienen más remedio que seguir estudiando.

La mejor herencia del Gobierno de Aznar estuvo en el ámbito económico, todo lo contrario a la de Zapatero. ¡Pobre España!
http://www.elimparcial.es/nacional/el-legado-de-zapatero–94855.html

Manuel Chaves Nogales: periodista de patas

Hoy, gracias al transporte aéreo rápido a cualquier parte del mundo y con medios de comunicación electrónica, estamos acostumbrados a que los periodistas cubran acontecimientos en tiempo real.

La aviación, uno de los temas de mayor interés para el hombre de la primera mitad del siglo XX, llamaba poderosamente la atención del gran periodista español Manuel Chaves Nogales (1897-1944). La aviación significaba el progreso, la actualidad; suponía que quien quisiera estar en la vanguardia de la información, como Chaves Nogales, tenía que servirse de ella.

Para cubrir la travesía aérea del Atlántico de Ruth Elder en 1927, el primer intento realizado por una mujer, Chaves Nogales alquiló un avión y durante varios días informó de los acontecimientos a través de radiogramas y crónicas transmitidos por avión con impactantes titulares.

Gracias a la aviación, Chaves Nogales pudo entrevistar para varios periódicos como Ahora a los protagonistas de la Historia, pisando el terreno de los grandes acontecimientos y conociendo de cerca la realidad de la convulsa Europa: las secuelas, más de diez años después, de la revolución bolchevique de 1917; de la guerra civil en la URSS; la gestación de los fascismos en Alemania e Italia; la preparación de la segunda Gran Guerra europea y los esfuerzos de mediación en los conflictos de la Sociedad de Naciones.

Nadie ha hecho más para dar a conocer la obra de Chaves Nogales y recuperar un figura tan excepcional e independiente como lo fueron Albert Camus o George Orwell, que María Isabel Cintas Guillén cuya biografía, “Chaves Nogales: El oficio de contar”, la primera que se hace del periodista, acaba de ser publicada por la Fundación José Manuel Lara.

Cintas Guillén ha editado e introducido la Obra Narrativa y Periodística de Chaves Nogales, en cuatro tomos con cerca de mil páginas cada uno, y otros títulos como “Lo que ha quedado del imperio de los zares”, que describe magistralmente los distintos destinos de personas que tuvieron que salir de Rusia tras la Revolución de 1917 y el asesinato de la familia imperial, y “La agonía de Francia” que narra con gran conocimiento de causa las vicisitudes políticas y sociales de una Francia acosada por los Nazis.

Los restos de Manuel Chaves Nogales reposan en el espacio entre dos tumbas, junto al
árbol talado, en el cementerio de East Sheen, Londres. Foto: María Isabel Cintas Guillén

Chaves Nogales entró en el mundo del periodismo de forma natural, acompañando a su padre a las sesiones del Ateneo y a los archivos sevillanos, a los que Chaves Rey acudía de forma cotidiana en busca de documentación para elaborar los temas de la historia de Sevilla que tanto le interesaban.

Lo que Chaves Nogales quería contar era exactamente lo que quería Antonio Machado, “lo que pasa en la calle.” Su carácter inquieto, inquisitivo y analítico le llevó por los derroteros de la sencillez, la claridad y el análisis.

Frente al periodista de principios del siglo XX, que se caracterizó por su sedentarismo, el de la salida de la Primera Guerra Mundial iba tras la noticia allí donde se encontrara.

Chaves Nogales estuvo en la vanguardia en España del periodismo de patas (en expresión de Pío Baroja) y también de proyección industrial.

Autocalificado “un pequeño burgués liberal”, el nacimiento en 1931 de un régimen de libertades salido de las urnas, no podía por menos que entusiasmar a Chaves Nogales. Pero los conflictos comenzaron muy pronto a agobiar a la joven República. Como demócrata convencido y enemigo de extremismos de cualquier tipo, estuvo con el Gobierno que se estableció desde la legitimidad. A pesar de estar claramente del lado de la República, Ahora fue incautado después del golpe del 18 de Julio por sus trabajadores, empujado por Claridad, el periódico de la UGT.

Así cuenta la situación el propio Chaves en el prólogo de “A sangre y fuego: Héroes, bestias y mártires de España”, un devastador libro de episodios de la Guerra Civil escrito en 1937 cuando ya estaba en el exilio en Paris (desde noviembre de 1936):

“Yo, que no había sido en mi vida revolucionario, ni tengo ninguna simpatía por la dictadura del proletariado, me encontré en pleno régimen soviético. Hice constar mi falta de convicción revolucionaria y mi protesta contra todas las dictaduras, incluso la del proletariado, y me comprometí únicamente a defender la causa del pueblo contra el fascismo y los militares sublevados.”

Para Chaves Nogales, “la crueldad y la estupidez se enseñoreaba entonces de toda España”, lo cual él atribuye “a la peste del comunismo y del fascismo” a partes iguales.

Ante el avance de las tropas alemanas sobre Paris, Chaves Nogales tuvo que emprender de nuevo el camino de la huída. Pasó sus últimos años en Londres y no dejó de trabajar en favor de la democracia. Dirigió The Atlantic Pacific Press Agency, escribía su propia columna en el Evening Standard y colaboró con la BBC en sus servicios extranjeros.

Murió en 1944, con sólo 46 años de edad y lejos de su familia. Le hicieron una intervención por problemas en el estómago y murió en la operación. Fue enterrado en el cementerio de East Sheen (en el número 19 en la sección CR) y no hay nada que indique que allí reposan sus restos.
http://www.elimparcial.es/sociedad/manuel-chaves-nogales-periodista-ide-patasi-94467.html