La marca España: un asunto de Estado

Nada más aterrizar como Ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo anunció que entre sus prioridades está impulsar la marca España, algo que le diferencia mucho de Miguel Ángel Moratinos para quien cambiar la postura común de la Unión Europea hacia Cuba y hacerla más complaciente con el régimen comunista era una de sus mayores obsesiones. Moratinos fracasó en su intento. ¿Tendrá más éxito García-Margallo?

Mayormente, el Gobierno, al margen de cuál haya sido su signo político, ha sido muy reacio a implicarse en la promoción de la imagen y de la “marca España”. Rompiendo con esta tendencia, García-Margallo ha puesto en marcha un equipo de trabajo para el tema coordinado por Emilio Lamo de Espinosa y en el que están implicados los ministerios económicos. El sociólogo Lamo de Espinosa es un gran experto en el tema y acaba de ser nombrado presidente del Real Instituto Elcano (RIE) donde fue director desde su fundación, en 2001, hasta 2005 cuando fue cesado en el puesto, precisamente por deseo de Moratinos.

Parece que esta vez el asunto de la marca España va en serio: el 25 de abril habrá un acto en el Teatro Real presidido por los Reyes para lanzar la iniciativa. José Luis Rodríguez Zapatero no hizo nada en este campo y la oferta que el Foro de Marcas Renombradas Españolas (cuyas empresas miembros generan el 35% del PIB) hizo a María Teresa Fernández de la Vega de ayudar al Gobierno fue rechazada. Además Zapatero no cumplió su promesa de lanzar a partir de 2009 una Comisión Nacional de Diplomacia Pública, un instrumento usado con éxito por otros países para promover la marca país y la imagen. Flanqueado por Kofi Annan, el entonces secretario general de la Naciones Unidas, en el Museo del Prado, Zapatero dijo en junio de 2008: “Resulta sorprendente que un país con una lengua tan extendida y una cultura tan atractiva no haya contado hasta el presente con una estrategia e instrumentos de lo que se viene en denominar diplomacia pública.” Sigue siendo una sorpresa.

La imagen y la reputación de España (son cosas diferentes) han sufrido mucho durante los últimos años, pero aún así la percepción que desde fuera se tiene del país no corresponde con el progreso económico, político y social experimentado por España durante los últimos 36 años. Pero la realidad, muchas veces, es la percepción que se tiene de algo. ¿Cuántas personas saben, por ejemplo, que España tiene un stock de inversión directa en el extranjero bastante más grande en términos relativos y en porcentaje del PIB que Italia y que unas 20 empresas españolas ocupan posiciones muy destacadas en la economía global?

La marca país es un activo intangible pero no por esto de menos importancia; valga de ejemplo la imagen de Alemania como país serio y puntero y cómo esto beneficia, entre otras cosas, a sus exportaciones. Consiste en unos elementos y protagonistas. En el caso de España estos incluyen la respetada figura del Rey, aunque ha sido dañada por el caso de su yerno; las Fuerzas Armadas a través de su presencia en territorios de conflicto (Bosnia, Líbano, Afganistán, etc); deportistas (Rafa Nadal); el turismo (casi 60 millones turistas cada año); la lengua (más de 400 millones de personas); las multinacionales; los creadores y el voluntariado.

España sigue operando a través de un conjunto de instituciones independientes entre sí, como el Instituto Cervantes, la Fundación Carolina, el Instituto de Comercio Exterior, (ICEX), la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales, el Real Instituto Elcano y el Foro de Marcas Renombradas Españolas. Hace falta más cooperación entre estas instituciones, algo que la crisis y la necesaria reducción en los presupuestos de todas ellas podrá hacer forzosa.

“Cuando se trata de marcas, quien tiene una, le vale una; quien tiene dos, le vale la mitad, y quien tiene tres es como si no tuviera ninguna,” dijo García-Margallo ante una treintena de empresarios. Su mensaje es claro: si hay que vender la imagen del país en el exterior no se pueden duplicar o triplicar esfuerzos desde otras Administraciones. Pero no solo las más conocidas autonomías prefieren ir a su aire (en el caso de Cataluña hacia la independencia) y no unirse a proyectos nacionales, creando cacofonías en la imagen y derroche en los costes. Por ejemplo, hace unos años un gobierno autonómico del Partido Popular envió una misión comercial a Nueva York, y al no poner España en su documentación promocional, mucha gente pensó que se trataba de algo que tenía que ver con un gobierno militar de América Latina, debido a la palabra Junta.

El ministro también esta impulsando una diplomacia económica. No es casualidad que los países más exitosos en exportar sus productos, como, por ejemplo, Alemania, Francia y más recientemente China han puesto la diplomacia económica como eje en su estrategia de relaciones internacionales. España se ha salvado de una recensión aún más profunda gracias a un aumento en sus exportaciones (+ 15,4% en 2011), pero sigue estando lejos de ser un país exportador significativo. Es más que probable que cuando la economía interior se recupere, las exportaciones bajarán a sus niveles tradicionales. Cuando escuché al ministro decir hace poco que 47 de las 118 embajadas españolas y 80 consulados en el mundo no tienen oficina comercial, me quedé con la boca abierta.
http://www.elimparcial.es/nacional/la-marca-espana-un-asunto-de-estado-102267.html

¡Son los políticos, estúpido!

La ciudad de Nogales esta dividida por la frontera entre México y los Estados Unidos. Los habitantes de Nogales, Arizona, tienen un ingreso per cápita de unos 30.000 dólares al año mientras que los de Nogales, Sonora, tienen unos 10.000 dólares. La geografía y el clima en ambos lados de la frontera son los mismos y las relaciones entre las dos Nogales muy próximas — comparten antepasados, disfrutan de la misma comida y música y, hasta cierto punto, la misma “cultura.”

Arizona fue colonizada por España, pasando a control mexicano en 1821, cuando México se independizó de España. En 1848, con el fin de la intervención estadounidense en México, la mayor parte de Arizona pasó a manos estadounidenses

Son las diferencias que explican por qué el nivel de bienestar en Nogales, Arizona, es mucho más alto que el de Nogales, Sonora. La mayor diferencia se llama democracia, y específicamente las instituciones políticas y económicas, aunque México empezó a ser algo más democrático a partir del año 2000 cuando el Partido Revolucionario Institucional perdió la presidencia por primera vez desde 1929.

Yo viví en México entre 1978 y 1984 como corresponsal del Financial Times y de vez en cuando visité ciudades en la frontera como Tijuana y Ciudad Juarez y siempre me llamó la atención los enormes contrastes entre ambos lados de la frontera.

Descubrir los factores determinantes de la creación de riqueza ha sido una constante de los científicos sociales desde que Adam Smith publicó en 1776 su famoso libro, La riqueza de las naciones. Acaba de salir un libro — Why Nations Fail: the Origins of Power, Prosperity and Poverty (“Por qué las naciones fracasan: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza”), publicado por Profile Books, que está teniendo un gran impacto. Sus autores son Daron Acemoglu y James Robinson, profesores en los departamentos de economía y ciencia política del MIT y Harvard, respectivamente. Acemoglu recibió en 2005 la medalla John Bates Clark, un especie de mini Nobel, al economista menor de 40 años más destacado en su contribución al conocimiento económico.

Para Acemoglu y Robinson, la geografía, el clima, los recursos naturales, la educación, la cultura, y otros factores no explican por qué algunas naciones prosperan y otras fracasan. Tal vez el mejor ejemplo, mucho más indicativo que los dos Nogales, sean las dos Coreas que comparten la misma península. Corea de Sur es una de las naciones más desarrolladas del mundo mientras que Corea del Norte es de las más pobres, con una población que está muriendo de hambre. La próspera tiene una democracia y la pobre el régimen comunista más brutal del mundo y en manos de una familia. Hay una clara relación entre libertad y prosperidad. “Son la política y las instituciones políticas las que determinan las instituciones económicas de un país,” dicen los autores.

Las palabras clave en la teoría de los autores son extractive y inclusive political and economic institutions, y se aplican en el libro a muchos países, tanto pobres como ricos. Las primeras instituciones son el beneficio de una minoría política y económica (extraen), y las otras se incluyen porque permiten y estimulan la máxima participación al estar basadas en la propiedad privada, el estado de derecho, la prestación de servicios públicos y un poder del Estado suficientemente centralizado para evitar el dominio de minorías. Este descubrimiento de
las instituciones por los economistas suena a deja vu para los sociólogos. Ya lo hizo Karl Marx.

No solo crean riqueza las instituciones inclusivas, sino que además son las únicas capaces de lograr un crecimiento económico sostenible, aquel que se ampara en las posibilidades de generación de innovaciones y de la emergencia de nuevas empresas que desafían y regeneran a las establecidas (la teoría de la destrucción creativa de Joseph Schumpeter). La destrucción creativa es algo que los países con instituciones extractivas evitan a todo coste porque amenaza el status quo, a diferencia de las instituciones inclusivas, que contribuyen a la dispersión del poder económico y generan círculos virtuosos que impiden que las élites se apropien de las mismas.

Aplicando esta teoría a China, es obvio que, a pesar de sus fenomenales éxitos económicos de los últimos años, el sistema político (comunista) tiene que cambiar algún día o romperse violentamente. De hecho, hace poco Wen Jiabao, el primer ministro saliente, dijo: “El proceso de reformas ha llegado a una etapa clave. Sin el éxito de la reforma política, las reformas económicas no pueden realizarse. Los resultados que hemos logrado pueden perderse. Una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría ocurrir de nuevo.” ¡Que los líderes chinos lean este libro!
http://www.elimparcial.es//son-los-politicos-estupido-101988.html

España, según Wert

El agudo sociólogo José Ignacio Wert, ministro de Educación y Cultura, es el peor valorado del Gobierno, según las encuestas, y no por haber escrito un libro publicado hace poco que es el que, en mi opinión, más objetiva y honestamente define el panorama negro del país, con problemas muy difíciles de resolver por una clase política considerada parte del problema y no de la solución.

La proporción de encuestados que menciona “la clase política, los partidos y el Gobierno” como uno de los tres principales problemas a los que se enfrenta España, se triplicó al 30% entre 2008 y 2011. Además, entre las 10 instituciones mejor valoradas, no existe ninguna institución o grupo que sea percibida socialmente como político en sentido estricto.

En unas 150 páginas su libro, “Los españoles ante el cambio”, publicado por FAES*, el think tank del Partido Popular, y entregado antes de su nombramiento como ministro, analiza la autonomías, la crisis del estado de bienestar, valores personales y sociales y la política.

En sus conclusiones sobre qué hacer, Wert, un hombre inteligente, toma como suya la propuesta de quien fuera Chief of Staff de Barack Obama, el actual alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, de “no dejar que una crisis tan seria se desperdicie.” Lo importante es menos la enunciación que la ejecución y Mariano Rajoy parece, a juzgar por sus primeras medidas (más que nada la reforma laboral) haber entendido la profundidad de la crisis, a diferencia de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero hay muchos otros problemas, todavía más complejos, aparte de la altísima tasa de desempleo, que no podrán ser paliados (a largo plazo) por la simple solución de un Real Decreto ley, aunque haya provocado una huelga general (destinada a fracasar).

Por primera vez desde el comienzo de la Transición encontramos encuestas en las que hay una proporción significativa de gente que creen excesivo el grado de autonomía transferido a los gobiernos regionales. Ya se están viviendo las consecuencias del gasto desbordado de la mayoría de las 17 autonomías que se han convertido en mini estados con sus burocracias hinchadas. Pero, ¿existe la energía política para propiciar la sostenibilidad del actual modelo y aplicar las consecuencias? Como dice Wert, las élites políticas celosas de lo conseguido en las autonomías no son sólo las de los partidos de identidad nacionalista: también se han acomodado en los partidos nacionales (PP y PSOE) y, dentro de ellos, han ganado una notable autonomía. Basta ver la situación financiera crítica en Valencia (feudo del PP) y en Castilla La Mancha (bastión del PSOE hasta el año pasado).

Con respecto a la crisis del Estado de bienestar, los valores acerca del asistencialismo en España son los más estatalistas de toda la Unión Europea y de otras economías desarrolladas. En 1989, el 58% de los españoles pensaba que el Estado es responsable del bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos, y en 2008 (último año para este indicador), quienes lo pensaban habían pasado a ser el 74%. Los datos más recientes al respecto sugieren que se mantiene muy elevada la vigencia del principio universalista y público de cobertura de sanidad, pensiones y desempleo.

Esta vigencia prevalece con parecida intensidad entre quienes se declaran más inclinadas a la derecha o a la izquierda, y, además, la situación española es particularmente delicada debido al envejecimiento de la población. Entre 1975 y 2010, los mayores de 65 años han pasado de representar el 10% de la población a suponer el 17% de la misma: antes de 15 años probablemente se superará el 20%.

Uno de los puntos más destacables en los valores personales y sociales es el ritmo al que la práctica religiosa en España ha pasado a ser un comportamiento muy mayoritario a convertirse en un fenómeno, si no residual, sí claramente minoritario. En 1970, más del 80% de los españoles se declararon católicos practicantes y en 2011 menos del 20%. En lo que atañe a los temas de moral individual y microsocial como el divorcio, el aborto, el uso del preservativo o las relaciones homosexuales, la discrepancia personal con la postura de la Iglesia es enorme. Con estos datos, el PP no está justificado en rendirse a las presiones de la Iglesia, aunque se ve que está haciéndolo en el tema del aborto.

A Wert, le toca mejorar el retraso educativo que está comprobado por una de las más altas tasas de fracaso escolar en Europa, los resultados pobres en las comparaciones internacionales sobre rendimiento académico y el bajo nivel de conocimiento de lenguas extranjeras. Me alegro que Wert diga que ese retraso no es, sólo o principalmente, una cuestión de recursos. De hecho, España gasta por alumno más o menos en línea con el promedio europeo. Igualmente importante es la organización del sistema educativo y los valores. Es dudoso que Wert repita la estupidez de Zapatero quien, todavía en 2011, estableció como referencia de la política educativa de su Gobierno el aumento en el número de becas y en su cuantía, entre otras cosas por falta de dinero.

Wert concluye que España necesita un programa sin demasiados compromisos cifrados y con ideas y proyectos más que de números espectaculares (tipo, por ejemplo, promesas populistas sobre cuántos puesto de trabajo se van a crear). Algo que el Gobierno tiene que hacer para ganar credibilidad y dar ejemplo es no permitir ningún tipo de nepotismo.

(*) Ver http://www.fundacion…
http://www.elimparcial.es/nacional/espana-segun-wert-101608.html

Emprendedores armados

La facilidad y rapidez con que los conquistadores lograron establecerse en los países que forman hoy América Latina nunca han dejado de sorprenderme. Con solo unos 1.500 hombres Hernán Cortés venció al bastante avanzado imperio azteca en México y algo similar pasó con su pariente Francisco Pizarro en Perú con los Incas. A diferencia de las poblaciones indígenas, los conquistadores tuvieron caballos, perros, espadas y cañones, pero estas ventajas no son suficientes para explicar sus éxitos.

Gracias al nuevo libro del gran historiador Felipe Fernández-Armesto, The Conquistadors: A Very Short Introduction (“Los Conquistadores: Una Brevísima Introducción), escrito con Matthew Restall y publicado por Oxford University Press (OUP), comprendo mucho mejor el porqué de las victorias de los conquistadores.

Este libro, como dice parte de su título, tiene la virtud de ser corto pero, a pesar de esto, no es simplista. Forma parte de un serie que ya cubre más de 200 temas, desde la Antigua Grecia hasta la ciencia y la religión, y caben en el bolsillo.

La imagen ampliamente diseminada de los conquistadores es la de unos hombres (y algunas mujeres) sanguinarios, cuyos actos de violencia y maltrato de los nativos forman parte de la Leyenda Negra sobre España. Lope de Aguirre, conocido como El Loco, era, sin embargo, un ejemplo extremo de la brutalidad y crueldad y no un caso típico. Aguirre instigó una orgía de violencia cuando bajó por el Río Amazonas, asesinando no sólo a nativos sino también a miembros de su propia expedición. Cosechó los frutos que se merecía: por rebelarse contra el rey fue ejecutado y su cuerpo descuartizado y enviado a varias ciudades de Venezuela, en donde sus restos fueron comidos por los perros.

Los autores del brillante libro demuestran que los conquistadores, en general, no fueron más violentos que otros fraguadores de imperios, por ejemplo mis compatriotas, los británicos, y que obtuvieron la mayoría de los territorios de una forma pacifica, algo poco conocido.

Los conquistadores se aprovecharon del descontento civil y hostilidad entre comunidades en ambos imperios para reclutar para su causa guerreros nativos e intérpretes. La más famosa del último grupo fue Malinche, en México, que se convirtió en la amante de Cortés y madre de su primer hijo, Martín. La conquista de México está explicada también en otro excelente libro recientemente publicado por OUP sobre los aztecas y en la misma serie, escrito por Davíd Carrasco, catedrático en la Universidad de Harvard.

Los españoles también se beneficiaron de ser inmunes a las enfermedades que introdujeron, en particular la viruela, que mataron a centenares de miles de nativos.

Con unas probabilidades abrumadoras en contra, no sorprende que los conquistadores creyeran que sus victorias demostraban que Díos había ordenado su misión y que los españoles tenían un moral superior.

El típico conquistador tenia menos de 30 años, era un católico ferviente, semialfabetizado y no era un soldado en los ejércitos del rey. Cruzó el Atlántico, a riesgo de perder la vida, en busca de riqueza y status social. Era una especie de emprendedor armado. Hoy, los “conquistadores” son las empresas españolas, como Santander, BBVA, Telefónica y Repsol, que tienen intereses significativos en América Latina. Santander, por ejemplo, generó más beneficios en Brasil en 2011 que en España y lo mismo hizo BBVA en México.
http://www.elimparcial.es/mundo/emprendedores-armados-101229.html

Chipre gana importancia

Un nuevo foco de tensiones se ha abierto en aguas del Mediterráneo entre Chipre, que asume la presidencia de turno de la Unión Europea en julio, y Turquía, cuyo proceso de adhesión a la UE está prácticamente detenido después de seis años, como consecuencia del descubrimiento de unas enormes reservas de gas natural.

El pasado otoño, Noble Energy de Texas descubrió entre 85.000 y 254.000 millones de metros cúbicos de gas natural en la zona económica exclusiva de la República de Chipre (con un 60% de probabilidad de éxito geológico), después de hacer caso omiso a Turquía, que había exigido que se detuvieran las labores de perforación.

Ankara afirma que algunas secciones de los 13 bloques del yacimiento (hasta ahora solo se ha perforado uno) “se superponen con la plataforma continental de Turquía en el Mediterráneo oriental”. Nicosia dice que esas afirmaciones “no tienen base legal ni geomorfológica” y ha sacado a subasta la prospección en otros bloques. Ankara recurrió a la diplomacia de las lanchas cañoneras, envió barcos y submarinos a la zona y amenazó con proporcionar escolta naval a los buques de prospección de la Empresa Turca de Petróleos frente a las costas del norte de Chipre.

El descubrimiento es muy importante: 85.000 millones de metros cúbicos, que es el cálculo a la baja, son suficientes para cubrir las necesidades de gas del millón aproximado de habitantes de Chipre (en ambas partes de la isla dividida desde la invasión turca en 1974) durante más de 100 años.

Chipre lleva decenios negociando con su parte norte, turcochipriota, para reunificar la isla, separada desde la invasión turca en 1974. En caso de fracasar las negociaciones para la regulación de la situación en Chipre, Turquía no descarta la anexión de la parte norte de Chipre.

En 2004 se incorporó a la UE toda la isla, pero el acquis communautaire solo es válido para la parte sur, no para la República Turca del Norte de Chipre (el 36% del territorio), que carece de reconocimiento internacional. La UE en su conjunto tiene en suspenso desde diciembre de 2006 aproximadamente la mitad de los 35 capítulos de las leyes de la UE que Turquía debe respetar, porque Ankara se niega a abrir sus puertos y aeropuertos al tráfico grecochipriota, es decir, reconocer la República de Chipre, mientras no se haga algo para mitigar el aislamiento de la RTNC; algunos de dichos artículos están bloqueados de forma individual por Francia y Chipre.
Por otra parte, las relaciones entre Israel y Turquía, en otro tiempo grandes aliados, se han deteriorado gravemente, debido al ataque israelí contra la flotilla de ayuda bajo bandera turca que trataba de romper el bloqueo de Gaza en mayo de 2010, en el que murieron nueve turcos.

Tel Aviv está estrechando lazos con Chipre. Los Gobiernos chipriota e israelí tienen un acuerdo que define los límites marítimos entre los dos países. La zona de exploración de Chipre roza las aguas territoriales de Israel, al que corresponde alrededor del 20% del yacimiento de gas. También está aumentando la cooperación entre Israel y Chipre en materia de defensa.

Las reservas de gas, y tal vez petróleo, del Mediterráneo oriental, que pueden llegar a ser gigantescas, están reforzando la importancia estratégica de la pequeña isla de Chipre, situada en la encrucijada de tres continentes: Europa, Asia y África. En cuanto Noble anunció el descubrimiento, el Departamento de Estado norteamericano creó la Oficina de Recursos Energéticos (con sede en Nicosia) para subrayar la importancia que Washington da a los recursos energéticos de la región en general y Chipre en particular.

La disputa se desarrolla sobre el trasfondo de la creciente dependencia energética que padece la UE y el significativo papel de Turquía como corredor energético entre Asia Central y Europa. Si Turquía y Chipre tuvieran unas relaciones “normales”, el petróleo y el gas descubiertos frente a las costas de la isla podrían transportarse a Europa a través de la red turca de conductos, pero, en las circunstancias actuales, eso es un sueño imposible.

Los ingresos de los recursos energéticos, suponiendo que el gas fluya algún día, podrían impulsar las interminables e infructuosas negociaciones sobre la reunificación de Chipre, porque podrían ayudar a financiar un acuerdo aceptable para las dos partes. ¡Ojala que esto ocurra!
http://www.elimparcial.es/mundo/chipre-gana-importancia-100845.html

¡Fuera los billetes de 500 euros!

El Gobierno no tiene más remedio que seguir recortando gastos a todos los niveles de la administración pública si quiere reducir el déficit fiscal. El déficit del año pasado fue de 2,5 puntos por encima del 6,0% del PIB pactado por los Socialistas con la Comisión Europea, haciendo la reducción a 4,4%, este año una tarea hercúlea. Como no se ha logrado que Bruselas suavice el objetivo de este año, Mariano Rajoy no ha tenido más remedio que anunciar que el objetivo de déficit de este año llegará al 5,8% del PIB.

Salvo un incremento en el tipo general de la IVA desde el 18% hasta el 20% o más alto, algo que Rajoy ha prometido no hacer (¿después de la subida en el IRPF quién cree en sus promesas?), va a ser difícil cuadrar las cuentas sin más recortes en los gastos. Sin embargo, algunas autonomías están llegando al límite de los recortes. Poco más se puede esperar por el lado de otras fuentes de ingresos: la economía está en recesión y es de suponer que los ingresos fiscales caigan este año.

El objetivo del déficit del 4,4% estaba basado en una cifra irreal de crecimiento económico este año de alrededor del 1% del Gobierno anterior. Según el Banco de España el crecimiento será 1,5% negativo.

Hay margen para subir el IVA, pero sería una medida muy impopular y reduciría el ya bajo nivel de consumo. España tiene el tipo general de IVA más bajo (18%) de los países europeos, según un estudio de la consultora KPMG. El informe destaca que este tipo está por debajo del de Alemania y Países Bajos (19%), Francia (19,6%), Reino Unido (20%), Bélgica (21%), Portugal (23%), Dinamarca y Suecia (25%).

Propongo que se ponga en práctica la propuesta hecha en una carta de Andrew Stott publicada en el Financial Times. Stott, consejero delegado de Hermes Partners en Madrid, propone que la Unión Europea, y en particular España, deje de hacer circular billetes de 500 euros, siguiendo el ejemplo del Reino Unido que en 2010 frenó la venta de estos billetes debido a que son “la moneda preferida de los delincuentes”. A diferencia de España, el Reino Unido no es miembro de la zona euro.

El valor total de estos billetes se estima en unos 300,000 millones (casi un tercio del PIB español). Algunos países en crisis, incluyendo a España, tiene un nivel desproporcionado de billetes de 500 euros. Se estima que hasta el 20% del total de estos billetes están circulando en España, aunque la economía española solo representa el 11,4% del PIB total de la zona euro en 2011 (no el 6% como dijo Stott en su carta). “La desmonetización de los billetes de 500 euros, de forma ideal por toda la Unión Europea, traería de vuelta miles de millones de euros al uso productivo (y a la red fiscal) y suavizaría la crisis,” escribió Stott.

Los dueños de estos billetes, según Stott, podrían tener tres opciones: gastarlos y estimular la economía; depositarlos en una cuenta bancaria (informando a los bancos centrales de cantidades excesivas) o comprar bonos del estado con vencimiento de cinco años con cupón cero y a la par (nominal, no al portador) para proporcionar financiamiento sin interés para al Gobierno, que no haría preguntas a los tenedores de los billetes de 500 euros. Esta última opción sería, en efecto, una amnistía fiscal y podría excluir actividad criminal.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria abrió en 2011 un expediente por movimiento sospechoso de dinero en billetes de alta denominación (147.800 euros en billetes de 500) entre el Instituto Nóos, presidido hasta 2006 por Iñaki Urdangarin, y la empresa Aizoon, propiedad del duque de Palma y de su esposa, la infanta Cristina.

Solo he tenido un billete de 500 euros una vez en mi vida: me lo dio un embajador amigo hace unos años por dar una conferencia en la Biblioteca Nacional para conmemorar los 500 años de relaciones diplomáticas entre España y su país (no el Reino Unido, mi país). Lo llevé a mi banco con cierto nerviosismo, temiendo que el director del sucursal fuera a presentar un informe sobre mí al Banco de España. No pasó nada.

Esta medida sería muy beneficiosa para un país como España donde es una práctica común pagar parte de la compra de una casa en efectivo (en billetes de 500 euros) para reducir el impuesto sobre las plusvalías, aunque hoy hay muy poco movimiento en el mercado inmobiliario. ¡Venga, Rajoy, tenga valentía política!
http://www.elimparcial.es/economia/fuera-los-billetes-de-500-euros-100465.html

Gibraltar: La Roca de la eternidad

Tengo un cariño especial por el Peñón de Gibraltar (en inglés Rock of Gibraltar) por ser el lugar en el que me casé en 1974. La boda se celebraba entre un protestante (yo) y una mujer católica, residentes en España, que no estábamos dispuestos a cumplir los requisitos de sometimiento a la Iglesia Católica que en ese momento exigía el régimen franquista a este tipo de matrimonios.

El concepto de matrimonio civil no existía entonces; así que fuimos en un tren de noche desde Madrid a Algeciras (recuerdo que en el trayecto un comerciante intentó vendernos un anillo de boda) y luego a Gibraltar en barco vía Tánger porque no había manera de cruzar la frontera entre España y este territorio de ultramar del Reino Unido al estar cerrada la Verja entre 1969 y 1982. Nos casamos en el mismo sitio que John Lennon y Yoko Ono.

Gibraltar ha sido un asunto espinoso para España y el Reino Unido desde que fue cedido a Gran Bretaña bajo el Tratado de Utrecht en 1713. En 2004, los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Tony Blair en el Reino Unido crearon el Foro Tripartito del Dialogo para intentar resolver problemas con calma en vez de “diplomacia de megáfono”, tratando todo salvo el tema de la soberanía.

El Foro logró acuerdos útiles sobre el uso conjunto del aeropuerto, pensiones, telecomunicaciones y tránsito del puesto fronterizo y el establecimiento de una sede del Instituto Cervantes (el español que se habla en Gibraltar es más bien spanglish), pero que carece, hasta la fecha, de bandera española ondeando en la fachada del edificio como ocurre en los otros centros del Instituto en el mundo (muy visible, por ejemplo, en Nueva York en la fachada, el salón de actos y en el despacho del director), tal vez para no provocar o por no querer aparecer como “extranjero” como en un país separado.

Sin embargo, sigue habiendo muchos roces sobre aguas territoriales. Buques de la Armada Española y de la Guardia Civil siguen, de vez en cuando, intentando inspeccionar barcos en aguas consideradas como británicas (normalmente por razones de contrabando), y la inscripción en 2009 por la Comisión Europea de unas aguas cercanas a Gibraltar como un espacio ecológico español levantó la ira de los gobiernos del Reino Unido y del Peñón quienes lo consideraron una erosión de la soberanía del territorio que España lleva 300 años reclamando.

Ahora, el gobierno español ha puesto fin al Foro. Era muy previsible que el Partido Popular iba a ser más beligerante con el problema de Gibraltar e intentar tumbar la iniciativa socialista, entre otras razones, para satisfacer al ala más dura (y nacionalista) del partido. Algo similar está pasando con la reformas en Justicia.

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha pedido que el Foro incorpore a representantes del Campo de Gibraltar, en especial de la Línea de la Concepción, en igualdad de condiciones con el Gobierno del Peñón. “O hay dos partes (España y Reino Unido) o cuatro (con Gibraltar y el Campo), pero no tres como hasta ahora,” sostienen los diplomáticos españoles.

El PP quiere recuperar el denominado Proceso de Bruselas en el contencioso sobre la soberanía, lo que supone el regreso al marco negociador bilateral entre España y Reino Unido que había antes de que el gobierno socialista decidiera abrir el diálogo a un foro a tres bandas. La inclusión de Gibraltar en el Foro en pie de igualdad con dos Estados soberanos sobre temas de cooperación transfronteriza sin la de representantes del otro lado de la frontera, es una línea roja para el Gobierno español.

“En el caso de que se hable de condiciones de los habitantes de uno y otro lado de la Verja, lo normal es que participen quienes tienen interés en esas conversaciones, es decir los habitantes de uno y otro lado de la Verja, cosa que no estaba produciéndose en ese diálogo tripartito,” dijo Soraya Sáenz de Santamaría.

Parece una propuesta sensata para temas de cooperación, pero la idea está erosionando la poca confianza de los llanitos en la buena voluntad de Madrid. Mariano Rajoy no logró ninguna concesión de David Cameron durante su visita a Londres esta semana y parece que está en un callejón sin salida.

El PP también rechaza la insistencia británica en que el reinicio de conversaciones sobre la soberanía del Peñón, bloqueadas desde 2002, y que el PP quiere recuperar, esté condicionado al visto bueno de los gibraltareños que, estoy seguro, siempre será denegado.

Mientras que en el Reino Unido se piensa que la nueva constitución de Gibraltar —aprobada por el pueblo de Gibraltar en Noviembre de 2006 en un referéndum de autodeterminación- genera una relación moderna y no colonial entre el Peñón y Londres, Madrid sigue creyendo que el acuerdo no es otra cosa que una especie de “colonialismo consentido”.

Hace más de 20 años invité a una cena en casa a un amigo, jefe en España del Servicio Secreto de Inteligencia (MI6), y a un distinguido sociólogo español, nacido en La Línea de La Concepción, para quien el Peñón es un anacronismo y un parque temático del colonialismo. Mis dos invitados casi llegaron a darse de bofetadas.

Para muchos españoles, Gibraltar es como una daga clavada en la espina dorsal del país. Yo hice una apuesta en esa cena de que siempre sería así. Por ahora voy ganando.
http://www.elimparcial.es//gibraltar-la-roca-de-la-eternidad-100100.html

Tony Judt: un moralista con coraje

En septiembre de 2008, al gran historiador británico Tony Judt le fue diagnosticado una esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Se fue paralizando progresivamente de cuello para abajo. Le costaba tragar, hablar, sujetar la mandíbula. Necesitaba ayuda para todo. Pero siguió lúcido, lo que le permitió asistir día a día consciente a su proceso degenerativo. Había publicado, entre otros libros, “Posguerra: una historia de Europa desde 1945”, en el que relata cómo un continente dividido y en ruinas logró convertirse en una región de paz y prosperidad en el mundo. Quería escribir un historia intelectual y cultural del pensamiento social del siglo XX, pero tenía serias dudas de si seria capaz de terminarlo.

Un día su amigo, el historiador Tim Snyder, autor de “Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin”, le propuso que hacer el libro en forma de largas conversaciones entre ambos. Durante 2009 Snyder viajó en tren cada jueves desde New Haven, donde es catedrático en la Universidad de Yale, a Nueva York, donde Judt era catedrático en la Universidad de Nueva York (NYU), y grabó sus conversaciones que luego fueron editadas. El resultado es Thinking the Twentieth Century (“Pensando el Siglo XX”), publicado este mes por William Heinemann, el segundo y último libro póstumo de Judt quien murió en 2010. El otro es The Memory Chalet, que reúne unos ensayos sobre su vida y formación publicados en la New York Review of Books.

“Pensando el Siglo XX” combina de una forma amena la autobiografía de Judt, su pensamiento social demócrata, cuyas virtudes celebró en “Ill Fares the Land”, publicado unos meses antes de su muerte, y un análisis agudo de gran parte del siglo XX. Judt urde sus propias experiencias con la historia del siglo pasado. Cada uno de los nueve capítulos empieza con algo de su propia vida. Los títulos de los capítulos resumen su evolución intelectual: un judío que cuestiona; escritor inglés; marxista político; sionista en Cambridge; intelectual francés; liberal de la Europa del Este; historiador europeo, moralista americano y socialdemócrata.

Sus padres, judíos nacidos en Londres (la madre) y Amberes (el padre) y ambos con raíces familiares en Europa del Este, le llamaron Tony en recuerdo a una prima de su padre, Toni, quien murió en Auschwitz. El Holocausto era algo muy presente en el hogar de Judt desde muy joven y algo que le hizo sentir diferente. “Por un lado no éramos como los otros judíos por no tener amigos judíos y porque llevábamos una vida decididamente inglesa. Pero tampoco podíamos ser como nuestros amigos no judíos, sencillamente porque éramos judios”. Sus padres se trasladaron desde un barrio muy judío en el oeste de Londres a Putney, donde había muy pocos judíos.

Judt siempre se consideró a sí mismo un outsider (excluido) hasta cierto punto durante toda su vida y no sólo por ser judío. En algunos círculos profesionales, fue considerado un historiador poco ortodoxo.

Mientras estudiaba en la Universidad de Cambridge en los años 60, era sionista. Trabajó en un kibutz en Israel y fue intérprete en el ejército israelí durante la guerra de seis días en 1967. Años después, en 2003, siendo ya un famoso intelectual público, escribió un ensayo para el New York Review of Books sobre el conflicto entre israelíes y palestinos en el que argumentó que el Estado de Israel se había convertido en un “anacronismo” y abogó por la creación de un Estado compartido entre árabes e israelíes. Provocó la ira del potente lobby judío en los Estados Unidos y fue considerado un “Judío anti-semita”.

El mensaje central de su libro es la crítica a lo que Judt llama “el pecado intelectual del siglo: emitir juicio subjetivo sobre el destino de los demás en nombre de su futuro.” Lenin, Hitler, Stalin and Mao fueron gángsters y tiranos abominables y sus intelectuales defensores fueron también culpables.

“Es de enorme importancia para una sociedad abierta familiarizarse con su pasado,” escribe Judt. “La manipulación de la Historia ha sido una característica común de las sociedades cerradas del siglo XX, fueran de izquierdas o de derechas. La falsificación del pasado es la forma más antigua de controlar el conocimiento”.

Son palabras que tienen bastante resonancia en la España de hoy.
http://www.elimparcial.es/nacional/tony-judt-un-moralista-con-coraje-99727.html

Lecciones del pasado para Mariano Rajoy

¿Por qué España ha tardado más tiempo que otros países europeos en crear un moderno y unificado Estado-nación? Para muchos historiadores, el factor principal que explica la lenta integración social, económica y política de España entre finales del siglo XVII y comienzos del siglo XIX son los altos costes del transporte interno a la vez que Madrid buscaba la centralización del país y aprovechar los recursos de las regiones.

Según este punto de vista, Madrid destruyó la posibilidad de un red integrada de ciudades manufactureras en el interior. Un mercado integrado es uno de los elementos claves para la creación de un Estado-nación.

La historiadora Regina Grafe de la universidad Northwestern en Estados Unidos cree todo lo contrario. Su tesis, explicada en su libro “Distant Tyranny: Markets, Power and Backwardness in Spain, 1650-1800” (La Tiranía Lejana: mercados, poder y retraso en España, 1650-1800), publicado por Princeton University Press, es que la descentralización, y no el todo poderoso Madrid, tuvo la culpa de la lenta modernización de España.

En estos tiempos de crisis y despilfarro en muchas de la autonomías, cuando se empieza cuestionar el modelo autonómico surgido de la Constitución de 1978,
la tesis de Grafe cobra una cierta relevancia. España no es capaz de sostener, a la vez, su modelo autonómico y su estado de bienestar. Algo tiene que cambiar o romperse.

Grafe aborda su tema de una forma muy original, analizando el mercado de bacalao para mostrar cómo los territorios históricos y poderosas ciudades dificultaron el desarrollo económico, poniendo obstáculos jurisdiccionales al comercio que exacerbaron los ya altos costes de transporte.

Cualquier persona que, por ejemplo, haya viajado en coche desde Madrid a Andalucía por la carretera que va por el Desfiladero de Despeñaperros (¡que nombre más dramático!) puede apreciar las tremendas dificultades de viajar en el pasado.

El bacalao es un producto muy representativo porque, aparte de ser un producto transatlántico, llegó a ser un alimento básico en España y muy extendido por todo el país, y por ser un producto nuevo ayuda a entender como tales productos empezaron a penetrar los mercados rurales.

En palabras de Grafe, “La jurisdicción fragmentada creó repentinamente diferentes derechos y deberes a lo largo de las fronteras territoriales incluyendo contribuciones fiscales, que dificultaron uno por uno la integración de mercados. España resolvió con bastante éxito sus problemas de representación y de legitimación de las reglas. Pero en el proceso esto creó serios problemas al crecimiento económico.”

España está considerada, junto con Inglaterra y Francia, como un temprano estado nación, a diferencia de los rezagados Italia y Alemania (en el siglo XIX). Los orígenes de España como Estado-nación están fechados en la unificación de Castilla y Aragón en el siglo XV. Sin embargo, en el siglo XIX España no se parecía a Inglaterra y Francia, sino bastante más a Alemania e Italia en términos de su lenta integración económica, social, lingüística, cultural y política.

Hoy, como en el pasado, la falta de unidad de mercado en España, con 17 normativas distintas derivadas de las respectivas comunidades autónomas, ha obstaculizado la modernización de la economía. La proliferación de normas autonómicas segmenta los mercados, eleva los costes de transacción, dificulta la movilidad, impide extraer los frutos de un mercado amplio y, en definitiva, lastra el crecimiento económico y la creación de empleo.

Mariano Rajoy quiere combatir la fragmentación territorial para la actividad económica y negociar con las autonomías una ley de mercado interior. “No puede haber 17 normas diferentes para crear una empresa. Quiero aprobar una ley de unidad de mercado y crear una Comisión Nacional del Mercado, en la que estén representados el Gobierno de España y las 17 comunidades autonómicas,” dijo antes de ganar las elecciones. “Si en Europa hay normas que afectan a todos los países socios, me gustaría que en España, para no perjudicar el crecimiento económico, haya normas comunes para todas las Autonomías”.

Si quiere unas lecciones del pasado recomiendo que lea este libro.
http://www.elimparcial.es/nacional/lecciones-del-pasado-para-mariano-rajoy-99344.html

Los Guanches se enfrentan a una crisis

Las Islas Canarias son un microcosmos, aunque de una forma extrema, de la economía española, con un modelo económico desequilibrado por estar basado excesivamente en el ladrillo y en el turismo. Igual que en el resto de España, el sector de la construcción se ha hundido, pero el turismo en las Islas en 2011 registró su mejor año en una década. Como consecuencia, el modelo productivo en las Islas esta aún más torcido.

Gracias a una invitación para dar una conferencia del Foro Gran Canaria, que integran una serie de personas representantes de entidades privadas, públicas y profesionales significativas, visité Las Palmas el mes pasado por primera vez, y me di cuenta de la situación critica en las Islas.

Las Islas recibieron el año pasado unos 12 millones de visitantes, 1,5 millones más que en 2010 (+18,4%, el incremento más alto de todas las autonomías), en parte debido a las revoluciones en varios países árabes que forzaron a bastantes personas cambiar sus planes vacacionales a favor de las Canarias. Para ponerlo en su debido contexto, el número de turistas fue casi seis veces mayor que la población de las Islas y los 12 millones representaron el 21% del total de visitantes a toda España.

Las Islas juegan un papel desproporcionado en el sector turístico español. A pesar de este éxito, sin embargo, la tasa del desempleo en las Islas ronda el 30%, la segunda más alta detrás de Andalucía, y el paro juvenil se acerca al 50%. Ambas cifras son más altas que los respectivos promedios para toda España (el 23% y el 44%).

No hay cifras precisas para el stock de nuevas casas en venta que no se han vendido, pero es de suponer que, como en el turismo, es una proporción bastante alta del total de unas 750.000 para toda España, más un número indeterminado de casas de segunda mano.

Los canarios se enfrentan con el problema, de muy difícil solución, de diversificar su modelo productivo pero sin descuidar el sector turístico (la gallina de los huevos de oro). No es casualidad que las Islas tienen una tasa de abandono escolar de los más altas en España (más de 30% de los jóvenes entre 18 y 24 años habían dejado de estudiar sin haber conseguido, al menos, un título de bachillerato o de formación profesional). Este lastre está muy ligado al ladrillo: en la década dorada de la economía española hasta 2007, los chicos (más que las chicas) pudieron dejar las aulas después de los 16 años con cierta facilidad y encontrar un trabajo, especialmente en el sector de la construcción. Con tal nivel de educación, difícilmente se puede progresar hacia una economía más basada en el conocimiento. Los jóvenes que dejaron las aulas y se encuentran hoy en paro están, en términos generales, infra cualificados.

En el otro extremo, las universidades en las Islas están produciendo licenciados que están sobre cualificados para la economía, salvo que haya éxito algún día en diversificarla hacia sectores donde se necesiten cerebros más que brazos. Además, pocas personas están dispuestas a salir de las Islas a sitios donde hay trabajo.

Llama la atención que un creciente número de extranjeros están trabajando en la gestión de hoteles porque, a diferencia de los canarios, dominan idiomas relevantes, como el alemán y el inglés (dos de los grupos turísticos más importantes para las Islas). Dado el papel predominante del turismo en las Islas durante décadas, es vergonzante que el sistema educativo no haya sido capaz de enseñar idiomas al nivel requerido por la economía. Una de las personas con quien hablé durante mi estancia (una catedrática de economía) me contó que no tuvo más remedio mandar a sus dos hijas a un colegio inglés, y, por ende privado y con cierto sacrificio económico, convencida de que el sistema público no iba a satisfacer sus deseos. ¿Cómo es que ningún gobierno autonómico de las Islas en los últimos 30 años ha sido capaz de resolver este grave problema?

Mientras tanto, el sector público — los ayuntamientos, los cabildos (una entidad administrativa moderna exclusiva de las Islas), el gobierno autonómico (que divide su sede durante el año entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife), entidades públicas y hasta la policía están, como en todas las autonomías, sobre dimensionadas.

Hasta la policía coincide con otro cuerpo creado hace unos años — la policía autonómica conocida como la Guanchancha en alusión a la Ertzaintza en el País Vasco y los guanches (los habitantes originales de las Islas).

¿Qué se puede hacer para resolver la crisis en las Islas? La solución más fácil (y más populista para la clase política) sería desarrollar el sector turístico aún más, pero se estima que solo un 5% de las playas de primera línea (que tanto atraen el turismo masivo a las Islas) quedan disponibles para construir hoteles.

África le queda más cerca que Europa (las Islas son el punto más al sur de España) y hay algunas oportunidades para hacer negocios con un continente que está empezando a crecer, por ejemplo en el sector de la salud. El hospital Juan Negrín en Las Palmas es el más lujoso que he visto. Pero los africanos, sean ricos o pobres, no pueden viajar a las Islas libremente
http://www.elimparcial.es/economia/los-guanches-se-enfrentan-a-una-crisis-98973.html