¡Viva la orquesta y coro de RTVE!

Más o menos cada dos semanas entre octubre y mayo, durante los últimos 10 años, he asistido como abonado a los conciertos de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radiotelevisión Española (RTVE) en el Teatro Monumental en la Calle Atocha. En el último concierto escuché la Pasión según San Juan de J.S. Bach bajo la batuta de Carlos Kalmar, el director titular y artístico de la orquesta, en una magnífica interpretación, a pesar de haber perdido dos de los solistas por razones de salud muy pocos días antes del concierto y de haber tenido que reemplazarlos a toda velocidad. El Evangelista vino de Barcelona el mismo día de recibir la llamada.

Hace poco la dirección de RTVE presentó una propuesta para el nuevo convenio colectivo que incluye un contrato laboral de fijos-discontinuos. Esto limitaría la actividad de la Orquesta al periodo de temporada de abono y significaría una merma progresiva de esta institución, fundada en 1965, y del Coro, creado en 1950. Se teme que en estas condiciones ambos estarían prácticamente abocados a desaparecer.

El detener la actividad de la orquesta durante más de cuatro meses (entre el fin de la temporada en mayo y el comienzo de la nueva en octubre) supondría una erosión de la calidad de la orquesta y el coro, ya que la actividad musical de una agrupación de este nivel exige una continua coordinación entre los músicos.

La Orquesta y el Coro desempeñan una valiosa función tanto por su contribución a la cultura española como a la construcción de la imagen internacional de España (tan dañada en los últimos años) a través de sus giras internacionales.

Ambas instituciones, además, constituyen un elemento clave en la divulgación musical en la radio y TV públicas, especialmente para aquellas personas que no tienen posibilidad de acudir a un concierto en directo y sólo tienen la oportunidad de disfrutar de conciertos de calidad a través de las pantallas o las ondas.

El precio de las localidades sueltas (entre 10 y 22 euros, dependiendo de la fila) y más barato para los abonados, como yo, y aún más para los empleados de RTVE, es muy razonable, pero aun así es un gasto que no todo el mundo pueda sufragar, y menos en este largo periodo de recesión. En comparación con el Teatro Real, sin embargo, los precios son bajos.

Además, el nuevo contrato laboral podría suponer el fin de todos los proyectos pedagógicos, conciertos para fundaciones, festivales, grabaciones e intercambios que la Orquesta y el Coro vienen realizando desde su fundación y que son las actuaciones que se realizan fuera de la temporada de abono.

La crisis financiera de RTVE es bien conocida. El recorte de los gastos en 2012 fue de más de 200 millones de euros y este año están previsto otros 50 millones. Me niego a creer que para poder alcanzar el equilibrio presupuestario no haya más remedio que adoptar medidas que amenazan el futuro de dos notables instituciones. Podrían empezar recortando la cobertura de las corridas de toros, aunque tienen más audiencia que los conciertos.

Los conciertos y otras actuaciones de la Orquesta y el Coro no son eventos elitistas para la alta sociedad, a diferencia hasta cierto punto de las óperas en el Teatro Real, donde una entrada para dos personas en una zona de poca o nula visibilidad cuesta unos 100 euros y una butaca de patio unos 400 euros.

Al contrario. El público en los conciertos de RTVE es bastante informal, peor vestido, más ruidoso durante el concierto y mucho mayor que el del Auditorio Nacional de Música en la Calle Príncipe de Vergara, la sede de la Orquesta Nacional de España. Nada más terminar los conciertos y casi antes de que el director de la orquesta haya dejado la batuta, unas señoras mayores se ponen de pie, sin aplaudir, para marcharse a casa.

Después de una fórmula mixta de financiación a través de aportación pública y publicidad, el anterior Gobierno eliminó la publicidad en RTVE ajena al propio ente y cargó a las cadenas privadas y a las operadoras de telecomunicaciones un canon para financiarla junto con una aportación del presupuesto del Estado. Pero la caída de los ingresos de publicidad en las cadenas privadas es de tal magnitud que el actual sistema de financiación para RTVE se hace casi insostenible, lo que obliga a más y más recortes. De ahí surge con más fuerza la idea de un canon ciudadano para financiar RTVE, como hay en el Reino Unido para la BBC.

El problema es que RTVE ha perdido calidad en los últimos años, a la vez que los informativos son menos objetivos y hay más series y talent shows banales. En estos tiempos de recesión y corrupción, dudo que los españoles estén dispuestos a pagar por tan mal servicio de sus propios bolsillos. Mientras tanto, se corre el riesgo de que mueran una gran orquesta y un gran coro.
http://www.elimparcial.es/nacional/viva-la-orquesta-y-coro-de-rtve-119828.html

El futuro, según Al Gore

A juzgar por el nuevo libro de Al Gore, vicepresidente de los Estados Unidos bajo la presidencia de Bill Clinton y candidato a la presidencia del país en las elecciones del año 2000 que perdió frente a George W. Bush, los Estados Unidos habrían tenido un presidente radical y visionario si Gore hubiera ganado, adjetivos que no se puede aplicar al ganador, uno de los peores presidentes en la historia de este país. ¡Que lástima que Gore no ganó!

Gore, galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su contribución a la reflexión y acción mundial contra el cambio climático, y con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, ofrece su visión del mundo en The Future, publicado por WH Allen. Es un relato aleccionador de los riesgos que amenazan la civilización global en el futuro.

El libro trata de los seis principales motores de cambio global que según Gore ya están configurando el futuro. Son: una economía global profundamente interconectada; la aparición de una red de comunicaciones electrónicas que conecta a miles de millones de personas y proporciona acceso a un creciente volumen de datos; la aparición de un nuevo equilibrio de poder político, social y militar radicalmente diferente al que caracterizó el mundo en la segunda mitad del siglo XX que, al empezar a moverse del Occidente hacia el Oriente, está desafiando a los Estados Unidos; la aparición de un rápido e insostenible crecimiento de la población, agua, consumo de recursos y polución; nuevas tecnologías en biología, bioquímica y genética capaces de cambiar las características de plantas, animales y personas y, por último, la aparición de una nueva relación entre la potencia agregada de la civilización humana y los sistemas ecológicos de la tierra.

Gore es muy crítico con su propio país, en particular con la influencia del dinero y el poder corporativo sobre las políticas del Gobierno y la asfixia ejercida por potentes cadenas de televisión, dominadas por anuncios e intereses especiales, que ahogan el flujo libre de ideas necesario para una autodeterminación genuina. A pesar de la degradación de su país y la creciente concentración de la riqueza en muy pocos manos, Gore aún cree en la capacidad de los Estados Unidos de renovarse, tal y como ocurrió en el pasado

Pinta un mundo lleno de contrastes y cambios rápidos. Por un lado, centenares de millones de personas sufren hambre crónica y, por el otro, la obesidad en países desarrollados, empezando en los Estados Unidos y en algunos países pobres, como México, ha llegado a niveles record. En los últimos 40 años el peso promedio de los americanos aumentó en 9kg.

Para el autor, el resultado de la lucha para determinar la futura dirección del mundo vendrá de una contienda entre lo que llama la Mente Global (Global Mind), en referencia al alcance mundial de Internet, y Tierra Inc. (Earth Inc.), en alusión a la economía global interconectada. Cree que el Internet jugara un papel fundamental en hacer el mundo más democrático y estimular un debate más razonable, sin tantas injerencias de las élites políticas y corporativas. Basta ver el papel del Internet en fomentar la llamada primavera árabe para entender su poder. En 1993, había solo 50 sitios en la World Wide Web (www); hoy hay trillones.

A diferencia de la última ocasión en que la civilización estuvo seriamente amenazada — durante la crisis de los misiles en Cuba cuando los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética casi llegaron a iniciar una guerra nuclear con consecuencias devastadoras — ésta vez la amenaza, según Gore, no llegará “en cosa de minutos y con destellos de luz brillantes y a través de sonidos ensordecedores”, sino poco a poco sin darnos cuenta. El futuro está en nuestras manos.
http://www.elimparcial.es/mundo/el-futuro-segun-al-gore-119465.html

Antonio Muñoz Molina, llevando la contraria con valentía

El nuevo libro de Antonio Muñoz Molina publicado esta semana, un apasionado ensayo y reflexión sobre cómo España ha llegado a su crítica situación, es de lo más oportuno. Ha puesto el dedo en la llaga de los males del país y merece ser de lectura obligatoria para toda la desacreditada clase política crecientemente vista como una casta.

El ameno libro, Todo lo que era sólido (Seix Barral), quema en las manos y deja el lector, al menos a mí, enfadado. Combina los acontecimientos con sus propias experiencias, y con una sana dosis de mea culpa (por ejemplo, de su corto pasado comunista cuando “yo viví vacunado contra cualquier objeción a la ideología marxista”).

Como parte de las investigaciones para su libro, se fue a la hemeroteca de El País para leer los periódicos de 2007, el último año del supuesto boom económico antes de la crisis, y se encuentra con un país salvaje: “páginas enteras que ofrecen coches de lujo, cruceros, viajes exóticos, clínicas de cirugía estética, áticos en el centro de Madrid, secciones tan gruesas como antiguas guías de teléfonos con anuncios de venta de pisos, de urbanizaciones enteras, de todo tipo de placeres eróticos.”

Como dijo el escritor británico L.P. Hartley, “el pasado es otro país y allí las cosas se hacen de otra manera.”Ciertamente es el caso de España de solo unos años atrás.

De sus propias experiencias, primero en 1981 como auxiliar administrativo interino en el ayuntamiento de Granada, y luego en Nueva York, como director del Instituto Cervantes entre 2004 y 2006, cuenta lo que vio delante de sus ojos, como su admirado George Orwell.

En Granada, vio como en los primeros años de la democracia los políticos ocupaban más y más espacios de la vida pública,y en Nueva York, durante los años de delirio,observó la llegada de un sinfín de misiones oficiales fastuosas de las autonomías. Cita a una persona que vino a verle en su despacho y que repetía: “Yo a lo que vengo es a hacer ruido con Navarra en Nueva York”, y otro que “hablaba en ese andaluz inventado con tanto éxito por Canal Sur y por la Junta de Andalucía” quien le dijo: “Yo aquí estoy para vender Andalucía, no España. Ya está bien de vender la marca España. Ahora hay que vender la marca Andalucía.”

Una de las tesis fundamentales del libro es que los partidos no quisieron crear una Administración, un sistema público de funcionamiento que sirviera para todos, sino unas redes clientelares de las que ellos se alimentaran y en las que ellos prosperaran.
“La ruina en la que nos ahogamos hoy empezó cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio —o simplemente para no ser cumplidas,” escribe.

Durante el boom y no se sabe cuando, apareció una “nueva” palabra — el pelotazo — que se extendió por todo el país y que entró en el Diccionario de la lengua española con la siguiente y acertada definición: “Negocio de dudosa legalidad con el que se gana mucho dinero de manera rápida.”

Otro lastre para España es la falta de debate, lo que llama “el contraste argumentado y civilizado de ideas en el que cada uno se expresa con libertad y está dispuesto a aceptar que el otro tenga una parte de razón y hasta a cambiar de postura si se le ofrecen motivos o datos que desconocía y que puedan persuadirle; la convicción de que, por debajo de las divergencias, incluso las más tajantes, hay una base sólida de acuerdo, y por lo tanto la posibilidad de encontrar un terreno intermedio, de ceder en algo para ganar en algo.”

Este dialogo de sordos tiene mucho que ver con lo difícil que es “en no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea, con que tal de que sea seguro y colectivo, de que ofrezca una protección incondicional, si bien al precio de abdicar del derecho al libre pensamiento: a cambiar de opinión, a no ajustarse a lo que se exige o se espera o se da por supuesto de uno, a no aprobar todas y cada una de las cosas que hacen aquellos a los que uno mismo se siente más cerca, a los que uno ha defendido, los que sin embargo no aceptaran que se aparte ni un milímetro de la ortodoxia que ellos mismos marcan.”

Esto hace al autor preguntarse si España es realmente un país individualista, tal como pensamos los extranjeros en particular.

No sorprende, después de tan fuertes criticas, que Muñoz Molina se haya sentido algunas veces como un peregrino en su patria, un forastero en su país, y que disfruta tanto de pasar la mitad del año en Nueva York.

Ojalá que el libro logre su propósito de “ser una herramienta útil en el debate imprescindible que tenemos por delante como ciudadanos” y espero que gane más adhesiones que descalificaciones.
http://www.elimparcial.es/cultura/antonio-munoz-molina-llevando-la-contraria-con-valentia-119096.html

Un año de la reforma laboral, sin sorpresas

No hay que sorprenderse por el impacto sobre el paro de la reforma laboral que fue aprobada por el Gobierno hace un año. Desde entonces el paro registrado se ha incrementado en más de 380.000 personas (+8,3%), hasta situar el total de parados en 4,98 millones, récord del registro, y en términos de la Encuesta de la Población Activa (EPA), aunque no coincide exactamente con el periodo de vigencia de la reforma, España cerró 2012 al borde de los seis millones de parados, tras sumar casi 700.000 desempleados en el año, con una tasa de desempleo del 26% (otro récord).

La mayoría de los votantes, incluyendo los del Partido Popular, cree que la norma es injusta, según una encuesta de Metroscopia. Los votantes populares que aprobaban mayoritariamente (59%) la reforma cuando se puso en marcha y la calificaban como justa (64%) han cambiado radicalmente de opinión: ahora un 49% la rechaza y un 52% la tilda de injusta.

La reforma no solo no ha logrado lo que se proponía — facilitar la contratación y evitar el despido como último recurso de las empresas, según consta en el real decreto ley (medida usada por el Gobierno al no alcanzar un acuerdo los sindicatos y empresarios) -, sino que ha producido los resultados contrarios. El Gobierno, como es lógico, exageró los beneficios potenciales de la reforma por sus propios intereses.

La masiva destrucción de empleo se debe más a un modelo productivo caduco (excesivamente basado en la construcción) que a la reforma en si misma.

Es cierto que algunas (¿muchas?) empresas han usado o abusado de la ley para reducir sus plantillas en condiciones más fáciles que antes, pero el grueso de la destrucción de puestos de trabajo vienen del sector de la construcción en la más amplia definición de este segmento de la economía (desde peones hasta fabricantes de puertas, ventanas y muebles y agencias inmobiliarias).

Este mismo sector, una rémora para todo el país y la raíz de gran parte de sus problemas (incluyendo la corrupción hasta cierto punto), ha contaminado todo el sector bancario que en 2012 sufrió un annus horribilis debido a la enorme cantidad de provisiones constituidas por sus riesgos inmobiliarias. Basta ver el impacto sobre el beneficio de Santander que, además, vendió el año pasado nada menos que 33.500 inmuebles (promotor y adjudicados). Bankia, la vergüenza nacional, va a reducir su sobredimensionada plantilla en 4.500 empleos.

Lo que no se sabe es que hubiera pasado al empleo SIN la reforma laboral. Dudo que la situación de hoy hubiera sido diferente. Uno de los puntos positivos de la reforma es que la nueva flexibilidad en la negociación colectiva probablemente ha salvado puesto de trabajo en vez de destruirlos.

Mientras tanto, España empieza a atraer inversiones significativas debido a la mejora en su competitividad. Nissan Barcelona anunció este mes una inversión de unos 130 millones de euros para fabricar un nuevo modelo, un turismo, a partir de julio de 2014. El lanzamiento del nuevo modelo supondrá la creación de 1.000 puestos de trabajo directos y 3.000 empleos indirectos.

Otra buena noticia es que el abandono escolar temprano bajó en 2012 por cuarto año hasta el 24,9% de jóvenes entre 18 y 24 años que no estudian más allá de la educación obligatoria, desde un máximo de 32,0% en 2004 durante el boom económico, según el cálculo adelantado por la Federación de Enseñanza de CC OO.

La tasa, sin embargo, sigue siendo casi el doble del promedio de la Unión Europea y muy lejos de la meta de 10% que estableció la Comisión Europea.

Muchos jóvenes abandonaron la educación a los 16 años para trabajar en el sector de la construcción y hoy, desempleados, están poco calificados, aunque tal vez encuentren trabajo en Alcorcón cuando arranque la edificación del nefasto Eurovegas, el mayor complejo de casinos y congresos de Europa.

Los más sensatos entre este colectivo están regresando al cole o incorporándose a cursos de formación profesional, y los jóvenes de 16 años hoy no tienen más remedio que seguir estudiando.
http://www.elimparcial.es//un-ano-de-la-reforma-laboral-sin-sorpresas-118716.html

El país donde nadie dimite

Mientras en este país asistimos a los escándalo de las supuestas entregas de dinero en sobres a dirigentes del Partido Popular, un asunto de profundo gravedad si quedara comprobado, en mi país, el Reino Unido, el ex ministro de Energía, Chris Huhne, ha anunciado que va a dimitir de su escaño en el Parlamento tras declararse “culpable” ante un tribunal de Londres de intentar ocultar una infracción de tráfico, algo que hasta ahora siempre había negado.

Huhne, del Partido Liberal Demócrata, ya había renunciado a su puesto en el Gobierno de coalición en febrero de 2012 cuando la Fiscalía decidió procesarle por esa infracción de tráfico cometida en 2003, que achacó a su entonces esposa.

“Habiendo asumido la responsabilidad por algo que ocurrió diez años atrás, la única medida apropiada que puedo adoptar ahora es dimitir de mi escaño por Eastleigh en el Parlamento, algo que haré en breve”, comunicó Huhne.

Es un asunto de poca importancia, en comparación con los papeles de ex tesorero Luis Bárcena, y, a diferencia de los políticos españoles, los políticos británicos aceptan sus responsabilidades.

Y no solo los políticos. El director general de la BBC, George Entwistle dejó el puesto en noviembre pasado por su manejo de la crisis originada por un reportaje del programa Newsnighten la televisión nacional, que acusó por error a un ex político británico de abuso sexual infantil. Él no hizo el programa, pero era el responsable final. En una declaración pronunciada Entwistle dijo: “He decidido que lo honorable es renunciar”.
¿Alguien podría imaginar estas palabras en boca de un político español o incluso un empresario (véase el caso de Gerardo Díaz Ferrán, el expresidente de la CEOE), aunque siempre hay alguna honorable excepción como Antonio de Guindos?

De Guindos dimitió esta semana como delegado de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid, unas horas después de haber sido imputado por su presunta responsabilidad en la tragedia que costó la vida a cinco jóvenes en la fiesta de Halloween celebrada en el pabellón Madrid Arena. Todo un ejemplo.

Más de 300 políticos españoles están imputados en presuntos casos de corrupción (10 de los cuales son diputados del PP en el parlamento de Valencia), además de las investigaciones que están en marcha sobre la gestión de distintas entidades financieras como Bankia o la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), de cuyos consejos de administración formaban parte. Que yo sepa, ninguno de los imputados ha dimitido.

Además uno de estos imputados, Rodrigo Rato, expresidente de Bankia, se ha incorporado a Telefónica como consejero asesor para Europa y América Latina en uno de los fichajes más vergonzantes que conozco, sin esperar el resultado del juicio, si es que hay uno. Rato, y la cúpula de Telefónica, tienen piel de rinoceronte.

Es cierto que todos los ciudadanos deben ser considerados inocentes hasta que se demuestre que son culpables. El problema en España es que los procesos judiciales marchan a paso de tortuga antes de llegar a un juicio, si es que llegan, y la judicatura está demasiado politizada (a gran diferencia del Reino Unido), todo lo cual beneficia a los políticos y aumenta la desconfianza de los ciudadanos.

Recuérdese el caso Filesa, un caso de corrupción consistente en la creación de una trama de empresas cuyo fin era la financiación ilegal del PSOE, para hacer frente a los gastos originados por las campañas electorales del año 1989, hechos todos ellos establecidos como probados por la Judicatura. ¡La sentencia se dictó en 1997, un año después de perder las elecciones frente al PP!
http://www.elimparcial.es//el-pais-donde-nadie-dimite-118377.html

El impacto de la crisis inmobiliaria sobre Grupo Santander

Hay varias maneras de entender el alcance de la crisis inmobiliaria que tanto desempleo ha creado en el maldito sector de la construcción (más de un millón de desempleados difícilmente reciclables) y que ha contaminado todo el sector bancario.

Una es enfocarse en el número de pisos que Grupo Santander vendió en 2012: nada menos de 31.000 propios y de promotores, y 2.500 otros inmuebles. ¿Qué hace un banco vendiendo pisos? Pues sacándose de encimaun gran número de inmuebles que tenía contabilizados en su balance como adjudicados, muchas veces con grandes descuentos. Estas ventas hacen del Santander no uno,sino probablementela mayor agencia inmobiliaria en España.

La buena noticia de los resultados del Santander, un banco bien gestionado, es que en el año 2012 alcanzó un beneficio antes de provisiones de 23.559 millones de euros, aumentando por décimo año consecutivo y superando en un 34% al obtenido en 2008. Este beneficio, entre los mejores de los grandes bancos internacionales, es un buen indicador de la salud financiera a largo plazo y de la capacidad de un banco de generar dinero.

La mala noticia es que el impacto en el beneficio atribuido contable (el resultado final, después de provisiones) de los saneamientos inmobiliarios realizados en España y otras provisiones es de tal magnitud que este beneficio es de solo 2.205 millones, en comparación con 5.351 millones en 2011 y lejos de los 8.943 millones en 2009. Cuando las provisiones se normalicen algún día Santander volverá a la senda de beneficios fuertes.

Como explicó muy bien Alfredo Sáenz, el consejero delegado de Santander, en su admirablemente transparente presentación de los resultados esta semana, en el año 2012 el Grupo Santander dedicó 19.000 millones de euros para provisiones, con un esfuerzo especial en España y más en concreto parael saneamiento excepcional de sus eventuales riesgos inmobiliarios (6.140 millones de euros brutos).

Esas dotaciones provocan que el banco tenga pérdidas en Españaque se compensan con los beneficios en otros países, demostrando la sabiduría de la política de diversificación geográfica. Si a ellas se les añade las dotaciones realizadas en ejercicios anteriores, la resultante es que el Grupo Santander ha destinado desde el inicio de la crisis más de 23.000 millones a dotaciones específicas para insolvencias ypara el sector inmobiliario en España.

Son sumas difíciles de asumir por el ciudadano de la calle pero muy importantes para fortalecer un sistema financiera herido seriamente por la crisis y las tonterías de los gestores de unas cajas de ahorro, empezando con Bankia (hoy un banco comercial) cuyo antiguo presidente, Rodrigo Rato, bajo investigación por fraude, se ha incorporado a Telefónica como consejero asesor para Europa y América Latina en uno de los fichajes más vergonzantes que conozco. Como me dijo un amigo profesor en una escuela de negocios “va a suponer un coste reputacional muy duro, la gente ya está hablando de una empresa bananera.”

Otro notable impacto para el Santander es el significativo aumento realizado en fondos para cobertura, que unido con su estrategia de acelerar la reducción de los saldos inmobiliarios, hace que en términos netos el total de su exposición en España haya pasado de 24.900 millones de euros en 2011 a 12.500 millones en 2012, es decir, bajó 12.400 millones en un año, y 28.500 millones y un 69% desde 2008.

Con esta evolución la cobertura del total de la exposición inmobiliaria, incluyendo el riesgo vivo, se eleva hasta el 47% (frente al 22% en 2011 y 3% en 2008). El ratio de morosidad con finalidad inmobiliario ha subido desde el 17,0% en 2010 hasta el 47,7% en 2012, un buen indicador de hasta que punto los “buenos y responsables” bancos como el Santander han sido afectado por la crisis.

El ratio de morosidad del Santander en España, sin embargo, solo aumentó en este mismo periodo hasta el 6,7%, muy por debajo de promedio del sector bancario en España (casi el 12%).

Mientras tanto, se estima que el número de viviendas iniciadas en 2012 fue de solo 50.000, la cifra más baja en los últimos 40 años. Y no sorprende, dado la enorme cantidad de viviendas nuevas que aún no se han vendido (estimada en 675.000).
http://www.elimparcial.es//el-impacto-de-la-crisis-inmobiliaria-sobre-gruposantander-118010.html

La crisis en España: ¿pasando página?

El Gobierno está contentísimo después de emitir deuda en los mercados por valor de 27.000 millones de euros hasta la fecha en enero, la segunda cifra mensual más alta desde el inicio de la crisis del euro hace ya más de tres años y casi el 10% de las enormes necesidades financieras para este año. Y logró colocar 7.000 millones de euros a 10 años en una subasta sindicada, la primera emisión de esta naturaleza desde febrero pasado. Lo que más llama la atención fue la alta demanda para esta emisión con 22.700 millones, lo que supone un récord para el Tesoro. Sin embargo, la rentabilidad del 5,4% fue bastante alta (la misma de hace casi un año) y en gran parte explica la demanda para los bonos.

Luis de Guindos no pudo contener su alegría. “Nunca en la historia del Estado español había habido ni una subasta, ni un sindicado, con tal volumen de demanda,” y añadió que “se han disipado las dudas” sobre el país ante los esfuerzos por reducir el déficit público.

Es cierto que el éxito del Tesoro demuestra más confianza internacional en la economía española. Sin embargo, el tipo de la colocación de 10 años equivale a una prima de riesgo de 383 puntos básicos con el bono alemán de 10 años, y Telefónica ha conseguido emitir a plazos similares con tipos inferiores a los del Reino de España.

Hay otras buenas noticias. El número de turistas en 2012 fue de 57,9 millones, el tercer mejor año registrado (59,2 millones en 2007 y 58,4 millones en 2006), el déficit por cuenta corriente en términos del PIB bajó el año pasado a alrededor del 2% (10% en 2007), gracias al empuje de las exportaciones y el bajón de las importaciones, y el Ibex-35, el índice de referencia de la Bolsa de Madrid, ha subido este año más que el Euro Stoxx 50, aunque partiendo a finales del 2012 del nivel más bajo desde 2003 y tras cerrar su tercer año consecutivo en rojo. El índice fue el único de los índices internacionales de referencia que bajó en 2012. ¿España ha pasado página en su largo camino hacia una recuperación? ¿Se aleja el fantasma del rescate?

Aunque estas noticias son positivas e importantes, no pintan mucho para la gran mayoría de la población, en particular para los 6 millones de oficialmente desempleados (casi 700.000 más que en 2011). El poder adquisitivo se hundirá en 2013, debido a la combinación del alza de precios (electricidad, combustible, transporte público y previsiblemente telefonía por la liberalización de la cuota mensual de Telefónica), impuestos y la contención de salarios y pensiones. Y la economía seguirá en recesión este año, después de contraerse el 1,3% en 2012. Ya llevamos 5 años de recesión (el crecimiento en 2011 era muy débil).

Así que estamos lejos de poder lanzar las campanas a vuelo. España necesita crecer a un ritmo de entre el 2% y el 2,5% para poder crear puestos de trabajo en términos netos. Este año se estima que la economía se contraerá el 1,3%, según la OCDE, y crecerá solo el 0,4% en 2014. La parte dinámica de la economía — la que exporta y ha invertido en negocios en el extranjero (gracias a Dios o a quien sea que este segmento existe, si no la situación sería mucho peor) — no es ahora, ni nunca será, capaz de crear los millones de puestos de trabajo que España necesita. ¿De dónde van a venir? ¿Del sector de la construcción como antes?

Lo más preocupante de la situación actual es la creciente percepción, debido a tanta corrupción y una impunidad aparente, que España tiene una casta, no una clase, política. Hace poco me encontré con un amigo diputado de Cuenca (da igual si es del Partido Popular o Socialista), la provincia donde tengo una casa en un pueblito desde el año 1976, y se me quejaba de que había salido de la Cortes después de muchas horas allí, y al poner pie en la calle un multitud de indignados gritaron insultos a él y a sus colegas. Me preguntó mi opinión y le dije que sentía simpatía hacia ellos. Me miró sorprendido. A mi lado, un distinguido sociólogo y columnista preguntó al diputado qué iba a hacer la clase política para mejorar la percepción. No sabía.
http://www.elimparcial.es/economia/la-crisis-en-espana-pasando-pagina-117664.html

Turkey’s Economy Slows Down: Will this Affect Spain’s Burgeoning Trade and Investment?

Like Spain, the Turkish economy became overheated and growth is still high by EU standards. Spanish exports have risen by more than 30% over the last five years, making Turkey the second-largest non-EU market after the US, and in 2011 Turkey was the main destination of Spain’s direct investment abroad. Per capita income tripled in dollar terms in the last decade, enhancing the attractiveness of a huge market whose infrastructure needs are high.
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_eng/Content?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/Elcano_in/Zonas_in/ARI2-2013_Chislett_Turkey_Spain_trade_investment

Mi entrevista con el Rey

En noviembre de 1977, siendo corresponsal de The Times de Londres, me resultó sorprendentemente fácil obtener una entrevista off the record con el Rey, el mayor objeto de deseo de los periodistas. Esto pudo deberse a que había conocido a su padre, Don Juan, Conde de Barcelona (en Madrid y en su casa del exilio en Estoril, Portugal), al cual le había pedido ayuda para escribir un perfil sobre su hijo al cumplir dos años la restauración de la monarquía.

En contraste, me fue imposible hablar directamente con Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva, partido de la derecha más extrema que mantenía vivas las ideas de Franco tras su muerte. Notario de profesión, Piñar me hizo presentarle mis preguntas por escrito, y firmó cada página de sus respuestas como si estuviera legalizando un documento.

El Rey, nombrado por Franco y conocido indistintamente como Juan Carlos el Tonto o Juan Carlos el Breve, especialmente por los comunistas, apreciaba en nuestra conversación, divertido, un chiste que se contaba a su costa: “¿Por qué le coronaron en un submarino?” “Porque en el fondo no era tan tonto”.

Esta anécdota me vino a la mente al escuchar la semana pasada la entrevista con él hecha por Jesús Hermida. Hasta su desafortunada cacería de elefantes en Botsuana siempre tuve una alta estima hacia el Rey, a quien consideré una persona sensata y con un gran olfato político, y lejos de ser un tonto. Mi fe en él se reestableció cuando luego pidió perdón nada más salir del hospital, cosa que los monarcas no suelen hacer.

El incidente en Botsuana fue un punto de inflexión en los 37 años de la monarquía y probablemente influyó mucho en la decisión de hacer la Casa Real más transparente, incluyendo la primera entrevista pública en 12 años con el Rey, aunque el motivo oficial era celebrar los 75 cumpleaños de don Juan Carlos.

La conversación entre el Rey y Hermida, quien se mostró demasiado complaciente con don Juan Carlos con sus preguntas algo obvias y banales en forma consecutiva, no tuvo espinas, como era de esperar. Nada sobre Botsuana o la imputación del yerno Iñaki Urdangarin, este último caso mucho más dañino para la institución de la monarquía que la cacería de elefantes. En mi opinión, lo que más perjudicó a don Juan Carlos no fue gastar dinero en matar elefantes, siendo ser presidente de honor del World Wildlife Fund, y dejarse fotografiar al lado de uno de estos magníficos animales muerto, sino hacerlo después de haber dicho que el paro juvenil le “quita el sueño”. Este mostró una total falta de sensibilidad, algo sorprendente en un hombre muy sensible a los deseos de la gran mayoría de españoles después de la dictadura.

Gran parte de la entrevista con Hermida estuvo dedicada a los logros alcanzados en los 37 años desde la muerte de General Franco, que son muchos y muy conocidos. El problema para el futuro de la aún joven monarquía española (en comparación con la mía, la británica, que lleva varios siglos) es que la popularidad de don Juan Carlos ha caído entre los jóvenes, que no vivieron la llegada de la democracia ni el golpe militar del 23-F o la entrada en la Unión Europea. La alusiones en la entrevista a los sacrificios y sufrimientos de la generación del Rey (y de Hermida) en traer la democracia y al papel del padre de don Juan Carlos, don Juan, en asesorar a su hijo en la importancia de ser el “rey de todos los españoles”, probablemente cayeron en saco roto a esta “generación perdida” por tanto desempleo y bajos niveles de educación. Todo esto es historia no vivida para ellos.

Según el barómetro del CIS (una institución financiado por el Estado) de octubre de 2011, en el que la Monarquía obtuvo su primer suspenso, el 35,6% de los jóvenes entre 18 y 24 años tienen ninguna o muy poca confianza en la institución. Las cifras se invierten en el sector de la población de 55 a 64 años: el 45,6% situó entre un 7 y un 10 su nivel de confianza en la Monarquía.

Incluso en mi propia casa, mis dos hijos de 31 y 30 años, educados en Madrid hasta los 18 años y bastante identificados con España, a pesar de trabajar en Londres y Berlín bastante años, respectivamente, no sienten el mismo respecto para el Rey que yo.

No faltan entre los “indignados” del Movimiento 15-M, sin hablar de partidos abiertamente republicanos como Esquerra Republicana de Catalunya, personas que creen que la Monarquía es una institución anacrónica. Sería un desastre para el país reabrir un debate que divide sobre la institución de la Monarquía. Igual que los nacionalistas en Cataluña, quienes piensan que un estado independiente es la solución para todos sus problemas, una tercera república para España tampoco es la solución para los males del país.

Dicho esto, veo con buenos ojos que el Rey, a quien se nota el paso de los años y el peso de sus responsabilidades, ceda ya el trono a su muy preparado hijo, don Felipe. No debería de seguir el ejemplo de Franco y morir con las botas puestas.
http://www.elimparcial.es//mi-entrevista-con-el-rey-116951.html

La sostenibilidad de las pensiones

Cuando España introdujo la edad obligatoria de jubilación en 1919 la esperanza de vida media al nacer era de 40 años y casi un siglo después es de 82 años, y los que alcanzan los 65 años suelen vivir hasta los 90 años — 25 años más. A pesar de estos profundos cambios, gracias a la mejora de hábitos de vida, medicamentos y sistema público sanitario, la edad de jubilación obligatoria sigue siendo los 65 años, pero a partir del año 2027 la edad será de 67 años cuando entre en pleno vigor la ley que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero en 2011. Entre hoy y 2027, la edad de jubilación se amplía gradualmente de 65 a 67 años (a mes por año).

Además, debido a la crisis y al altísimo nivel de desempleo, que ha reducido significativamente el número de contribuyentes a la Seguridad Social, hoy hay menos de 17 millones de afiliados que están pagando las pensiones de unos nueve millones de personas. En otras palabras, España ya cuenta con menos de dos ocupados para pagar cada pensión, y no hay que descartar que el número de parados llegue a seis millones este año.

La cifra oficial que baraja el Ministerio de Empleo para la tasa de dependencia (afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista) está en 2,4 activos por pasivo. Sin embargo, en esta ratio se contabilizan como cotizantes los 2,7 millones de desempleados por los que el Estado cotiza durante el tiempo que cobran prestación. Sin ellos, la tasa del sistema español caería por debajo de 2, rozando el límite de sostenibilidad bajo la hipótesis de que la productividad no tenga cambios espectaculares.

Un sistema de reparto es sostenible en el tiempo cuando la tasa de dependencia arroja una cifra en el entorno de 2,5 cotizantes por cada pensionista; y se habla de condiciones óptimas de viabilidad financiera a partir de una tasa de 3, en niveles normales de productividad. España llegó a tener 2,7 en 2007, el último año de su década de vacas gordas.

Dadas todas estas circunstancias, me parece lógico y de sentido común que el Gobierno quiera ampliar la edad mínima para las jubilaciones anticipadas de 61 años a los 63 años y para las voluntarias de 63 a 65 años.

Al finales del año pasado el Gobierno aprobó un decreto ley, su método favorito, que suspende la aplicación de la reforma de Zapatero — con el voto en contra del Partido Popular en 2011 vale recordar — en lo que se refiere a jubilación anticipada y parcial. De momento, sigue en vigor la ley anterior en este aspecto. Antes de abril próximo, el Gobierno quiere un pacto de consenso con el PSOE y los sindicatos sobre las jubilaciones anticipadas. Si no se concreta, es de suponer que el Gobierno legislará y planteará su propia reforma a través de otro decreto ley.

La sostenibilidad de las pensiones es un tema vital: más del 25% del gasto total del Estado va a pensiones. En 2009 y 2010, con España en recesión, solo el 50% de las personas que se jubilaron tenían 65 años.

El enorme flujo de inmigrantes — casi 5 millones de personas entre 1998 y 2007 — fue visto en su día como algo positivo para la sostenibilidad de las pensiones, porque la gran mayoría trabajaron (en el sector de la construcción) y contribuyeron a la Seguridad Social. De hecho la gran inmigración permitió crear un fondo de reserva (una especie de hucha de las pensiones) de casi 70.000 millones de euros. Pero hoy muchos inmigrantes están en el paro, han regresado a sus países de origen o están sumergidos y no cotizan. Y los que siguen cotizando van a jubilarse algún día.

El Gobierno recurrió en 2012 por primera vez al fondo ante la delicada situación financiera de la Seguridad Social.

Según expertos como Guillermo de la Dehesa, la reforma de Zapatero no es suficiente, ya que el gasto en pensiones va a aumentar del 9% del PIB actual al 18% en 2050. La reforma sólo reduciría dicho incremento entre un 33% y un 43% (de acuerdo con tres cálculos fiables).

Corresponde a Rajoy, que tantas veces ha dicho que las pensiones son una prioridad básica para él, mostrarse como un hombre de Estado en este asunto y ofrecer solidaridad intergeneracional.
http://www.elimparcial.es/nacional/la-sostenibilidad-de-las-pensiones–116594.html